Castro de Coaña

Ruta al castro de Coaña, un importante centro urbano durante la edad de hierro

Coaña es uno de los castros que mejor representa la cultura castreña asturiana. Gracias a la amplitud de las excavaciones realizadas a lo largo de los años se ha podido desenterrar todo un centro urbano que estuvo habitado desde el s. V a. C hasta la caída del Imperio Romano.

castro de coaña

Los castreños de Coaña eran Albiones, es decir pertenecían a la gran tribu astur galaica que dominó la cuenca del Navia y del Eo durante la edad de hierro, y junto con la tribu vecina de los Pésicos, fue uno de los pueblos más explotados por Roma a consecuencia de su proximidad e implicación con la minería del oro. El nombre de esta gran tribu llegó hasta nosotros por las citas de Plinio y Ptolomeo y, por la estela de Nicer Clutosi, príncipe de los Albiones, hallada en Vegadeo, por lo que es de suponer que su territorio se extendía hasta esta localidad. La denominación de príncipe de los Albiones hace pensar que, entre los miembros de la tribu Albión, la organización social durante el s.I se basaba en un sistema jerarquizado con unos líderes a los que se les otorgaba un cargo regio.

Estela funeraria de Nicer, principe de los Albiones

El conjunto del poblado ocupa 15.500 metros cuadrados, actualmente posee unas 80 cabañas catalogadas, casas grandes, una plaza, dos saunas termales castreñas, una acrópolis y un fuerte sistema defensivo. Se localiza en el pueblo de Coaña, muy cerca de Navia, a 5km del mar en línea recta y a solo 80 metros sobre el nivel del mar. El castro se encuentra en un paraje con un clima húmedo que favorece los espesos bosques, hay un gran predominio de la pizarra local y del granito, este último lo obtenían de la localidad vecina de Boal. A diferencia de otros castros Coaña posee un dominio visual limitado al propio valle debido a su baja altitud, es quizás uno de sus puntos débiles de la urbe pero queda compensado con una importante red fluvial de comunicación costa – interior debido a la cercanía del río Navia y sus afluentes.

Aunque algunos autores lo catalogan como un castro secundario que posiblemente dependiera de otro mayor situado en la rasa costera, Coaña aparenta haber sido un centro de referencia en la zona, por su amplitud, por su implicación con la minera, por las estructuras complejas que presenta como las saunas y por su posición en relación con las vías comerciales.

El sistema defensivo del castro es lo primero que llama la atención. Los elementos naturales aprovechados para las defensas consistían en fuertes pendientes que rodean el castro y en el río Xarriou situado en la vertiente oeste, este río rodeaba parte del castro sirviendo de foso en este punto. Estas defensas naturales se reforzaron con diversas construcciones en varios sectores del castro. El complejo urbanístico estaba rodeado por un foso y una muralla con terrazas que poseía dos puntos de acceso en los lados norte y sur. La puerta sur poseía dos torreones de vigilancia y la puerta norte daba acceso al paseo de ronda. Los dos caminos de acceso al poblado estaban pavimentados con losas de pizarra.

Muralla del castro de Coaña, acceso por la puerta Norte

Muralla norte del castro de Coaña

La parte más antigua del castro de Coaña es la acrópolis, está situada en la parte alta del conjunto urbano y  poseía sus propias defensas, consistían en una gran muralla que podría alcanzar los 3 metros de altura, fue realizada en el s.V a.C con losas de pizarra y se reforzaba con un posible foso doble en el lado sur que alcanzaba una profundidad de al menos 8,5 metros. Al igual que el poblado poseía dos puertas de acceso, en este caso una al este comunicada con el paseo de ronda y otra al oeste que podría haber estado franqueada por nuevos torreones de vigilancia. Es curioso el dato aportado por Blas Cortina sobre unas posibles huellas de carro localizadas en el camino que va a la puerta este.

Superadas las defensas del castro vamos e entrar y recorrer el poblado desde la puerta norte ya que es por donde hoy se realizan las visitas. En este punto cabe aclarar que tan solo se puede visitar el conjunto de cabañas, no se permite el paso a la acrópolis porque aún se encuentra en estudio. Una de las construcciones que más destacan dentro de la acrópolis es una gran piscina de granito, seguramente de uso público, relacionada con la higiene, con rituales o con un sistema de contención de agua….

Piscinas astures de granito en coaña

La acrópolis de Coaña presenta signos de remodelación y de un posterior uso romano de carácter militar, vinculado a las actividades mineras que Roma llevó a cabo en el occidente asturiano. La ruta se centra en el lado norte del poblado.

Según se pasa la puerta norte, a mano izquierda aparecen unas construcciones que han aportado una nueva visión de los astures con respecto a su cultura y sus rituales. Se trata de dos saunas de origen castreño, fechadas en el s.IV a.C. La primer sauna posee una cabecera absidial a la que se accede desde el exterior, disponía de un horno, un deposito de agua y canales tallados en el suelo rocoso. La segunda sauna posee cuatro espacios diferenciados que se suceden durante 11 metros, al sur de este conjunto se localizó una gran pila de granito, la cámara principal poseía un tanque inmediato al horno y sufrió una remodelación al añadirle una sala rectangular abierta, por último también disponía de una antecámara.

La importancia de estas saunas reside en las denominadas Pedra Formosa, eran grandes monolitos decorados que daban acceso a las estancias de santuarios castreños propios del noroeste peninsular, una de estas pedras formosas aparece en la sauna o recinto sacro situado en la vía norte de acceso al pie de la muralla de la acrópolis.

Este tipo de construcciones aparecen a comienzos de la Edad de Hierro y suelen relacionarse con una función de carácter cultural y ritual, no eran edificios privados, si no lugares colectivos donde los habitantes del castro realizarían ritos que varían según las hipótesis planteadas por los investigadores, así se especula sobre rituales necesarios para pasar de niño a hombre o de hombre a guerrero, rituales de contacto con el otro mundo donde el ambiente termal y el uso de estupefacientes ayudaría bastante a la causa y, quizás el más representativo, es el culto a las aguas o a las divinidades acuáticas, aún hoy permanecen en la memoria de Asturias la diosa Nabia o las Xanas de los ríos, a las que se les atribuye riquezas, salud, vigor o felicidad. Esta teoría además se ve apoyada por el hallazgo de la Diadema de Moñes (Castro de Caravia) donde se representa un ritual acuático.

plaza y recinto termal del castro de coaña

Dejando atrás las saunas llegamos a la Plaza, situada justo en frente de las anteriores, tradicionalmente se ha conocido como el torreón pero las ultimas investigaciones le atribuyen una función bien distinta, la de centro de reunión del pueblo.

Castro de coaña, plaza central del poblado astur

Curiosamente esta plaza posee en su parte baja una de las grandes casas de Coaña, con una imponente planta rectangular que destaca sobre el resto de las construcciones. La Casa Grande o Casa de Asamblea es otro de los edificios públicos de la vida del castro, probablemente relacionados con los aspectos políticos, administrativos y militares, así como para la celebración de comidas colectivas u otras celebraciones.

Castro de Coaña, Gran casa situada junto a la plaza

Al mismo nivel de la plaza encontramos otra casa de planta circular, y aunque no tiene una gran planta si poseía, al menos, dos pisos. Esta casa de dos pisos debió de pertenecer a alguien importante, por su proximidad a los recintos sacros, a la acrópolis, a la plaza y a la casa grande. En el caso de esta cabaña, a más o menos dos metros de altura, se ven en el muro unos agujeros rectangulares, nivelados, que debieron de soportar las vigas del suelo del piso superior, es un hallazgo importante porque rompe con el estereotipo de cabaña redonda pequeña y de una planta atribuida a los astures, sin embargo no se ha podido comprobar la existencia de otras casas de dos pisos ya que los muros no conservan la altura suficiente.

Superados los edificios mas relevantes del poblado para la vida pública nos adentramos en el Barrio Norte, son decenas de cabañas de muchos tipos distintos las que aparecen en Coaña, se distribuyen en una de las laderas de manera escalonada y a pesar de la proximidad que hay entre ellas nunca llegan a unirse, dejando calles ciegas  poco o nada transitables, este aparente desaprovechamiento del espacio se podría justificar, bajo mi modesto punto de vista, por la necesidad de canalizar el agua, el hecho de dejar el espacio justo entre las casas facilitaba que el agua corriera ladera abajo y no se quedara acumulada en patios o calles, así se evitaban las inundaciones en las estaciones mas lluviosas.

Ruta por asturias, visitar el castro de coaña, foto del barrio norte

El Barrio Norte engloba el mayor conjunto excavado y documentado. Se distinguen construcciones circulares, ovoidales y rectangulares (estas últimas de época romana) que, aunque aparentemente no parecen seguir una estructura organizada, el reparto de los edificios en pequeños grupos dan respuesta a esa aparente falta del organización, así aparecen grupos de casas orientadas de tal manera que crean un posible patio, otras están organizadas alrededor del canal de desagüe y otras se organizan a partir de escalones que van uniendo las chozas. Este tipo de reparto podría responder al tipo de función que tuviera cada construcción, es decir si consistían en viviendas independientes, en agrupaciones de viviendas pertenecientes a personas procedentes de una misma familia o si estaban destinadas al almacenamiento de materias primas o de animales domésticos.

Las calles que comunicaban las viviendas del poblado estaban pavimentadas con pizarra local de Luarca.

calle astur del castro de coaña, pavimentada con pizarra

Las cabañas se construyeron a base de aglutinación de barro y de pizarra trabajada, la cubierta sería principalmente de paja u otros materiales vegetales y reforzadas con unas lajas de pizarra que aparecen con un agujero para acoplarlas al tejado. Muchas cabañas poseen un recibidor o vestíbulo de acceso a la vivienda, dentro de ella el hogar o Llar ocuparía el centro y aún hoy pueden verse los restos de bancos semicirculares adosados a la pared de las viviendas.  No se han encontrado apariencias de que tuvieran ventanas.

En una de las cabañas se encontró una buena acumulación de cantos rodados que posiblemente se usaran, como indica Estrabón, para calentarlas al fuego y poder hervir el agua en recipientes de madera o piel. Repartidos por el castro aparecieron molinos realizados en granito y morteros de hasta cuatro cazoletas.

Los morteros y molinos encontrados indican una gran actividad en la molienda del grano, signos de una actividad agrícola que se complementaria con la ganadería, actividad tradicional en la zona.

La cantidad de morteros esparcidos por el poblado destacan sobre los molinos, uno de los morteros encontrados se halló junto a dos mazos de granito que encajan perfectamente en dos de las cazoletas. Estos útiles eran usados, si seguimos las indicaciones de Estrabón para la molienda de bellota, alimento base de los astures, pero no se descarta que pudieran usarlos para otros granos, raíces, o minerales que eran usados como tintes. También se encontraron unas piedras que podrían haberse empleado a modo de rodillos.

Los molinos se componían de dos piezas, la inferior es fija y la superior es móvil provista en su parte alta de un hueco por donde meter el grano y, a veces, a los laterales aparecen hasta tres huecos donde se podía insertar mangos de madera que facilitarían la tarea de girar el molino.

La cerámica ocupa otro amplio grupo dentro de los restos encontrados, con ellas hacían gran parte de la vajilla usada como menaje casero, platos, vasos o grandes recipientes son algunos de ellos. Destacan los restos encontrados con las inscripción del alfarero al cargo, se llamaba Iucundus, alfarero de La Grufesenque, cuya marca se ha encontrado en los restos de otros lugares lejanos como Tarragona. Iucundus fue uno de los artesanos mas reconocidos de la época de los Flavios, sus productos llegaban a muchas zonas de la geografía del momento. Esto demuestra una vez más que las vías de comercio con el mediterráneo eran algo evidente durante el s,I d.C, fecha en la que este alfarero despeñó su actividad. La cerámica de origen indígena no es de muy buena calidad y la decoración es simple basada en trazos geométricos. La cerámica de procedencia romana posee características más elaboradas como es el caso de las ánforas o de restos con decoraciones realizadas mediante estampación.

Los restos de armas en metal son bastante escasos, seguramente debido a los continuos saqueos que la urbe sufre con el paso de los años a causa de los buscadores de tesoros. Algunos de los restos más mencionados son escoria de hierro, fíbulas de oro, calderos de bronce, una cadena de bronce y varias monedas de época romana, una en plata y el resto en bronce, dedicadas a Augusto, Tiberio, Claudio y Quintilio. También de época tardo – romana se localizó un puñal decorado con relieves, se encontró entre los escombros de la muralla este pero ofrecía un malísimo estado de conservación.

Este castro se engloba dentro de la ruta de los castros del occidente asturiano, por lo tanto puede y merece la pena ser visitado, para ello hay que concertar cita previa. Puedes encontrar los horarios, teléfono y tarifas en este enlace: Yacimientos arqueológicos del Principado de Asturias.

Se llega en coche y además de la visita por las ruinas arqueológicas posee un museo donde se pueden ver algunas reproducciones de objetos encontrados en este castro y en otros castros de Asturias. Aquí os dejo el enlace de cómo llegar al Castro de Coaña.

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