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La creación de Hispania

La creación de Hispania, el fin de la República Romana y el inicio del Imperio Romano.

Al finalizar las guerras púnicas Roma comienza a expandirse por la Península Ibérica conquistando pueblos y creando nuevas ciudades. Antes de seguir en la historia hay que hacer un inciso para entender cómo funcionaba el ejército romano. Roma constituyó una de las grandes civilizaciones antiguas, quizás la más grande que el ser humano haya conocido jamás, se extendió por toda Europa, Oriente medio y el norte de África, se caracterizó por poseer grandes ingenieros y unos potentes soldados que lograron edificar puentes, carreteras, acueductos, termas o baños públicos, circos o teatros, templos, grandes plazas, fuentes, sistemas de calefacción y muchas otras novedades desconocidas para muchos. Las legiones romanas podían crear grandes ciudades que aparecían de la nada.

El gran ejército de Roma estaba formado, por ley y de manera obligatoria, por todos los ciudadanos romanos en edad de combatir, es decir, todos los hombres cuya edad oscila entre 16 y 60 años, este tramo de edad era el establecido para la duración del servicio militar. Esto no significaba que se permaneciera en activo todo el tiempo sino que, durante esos años, los ciudadanos de Roma podían ser convocados cuando y cuantas veces fuera necesario, estas convocatorias se denominaban leva de tropas. Aquellos ciudadanos de Roma que fueran llamados a filas se convertirán en los temidos legionarios romanos y para ello recibían un duro entrenamiento de cara a la batalla, así que no sólo eran ciudadanos romanos sino que también estaban entrenados y preparados bajo el régimen militar. Muchos no acudirán con satisfacción a tal llamamiento pero la historia demuestra que la gran mayoría lo consideraría un honor o una oportunidad de ascenso social. El número y la potencia de las legiones romanas dista mucho de un ejército que combate sin ganas, además, los éxitos en el campo de batalla suponían fama y respeto ante el senado y esto, sin duda, podía conllevar una cuantiosa recompensa. Si lo comparamos con el ejército de Cartago o con muchos otros a los que Roma se enfrentó la diferencia es abismal, los cartagineses formaban sus ejércitos mediante mercenarios, hombres llegados de cualquier lugar que luchaban por dinero sin importarles mucho la causa, a excepción de la época de Aníbal,  general que logró inspirar un sentimiento común de unidad en sus tropas que no era frecuente ver. Formar el ejército con mercenarios resulta costoso y, si las tropas no cobraban lo acordado, existía el riesgo de que se revelaran o desertaran. Esta es una de las principales ventajas que Roma tenía ante sus enemigos, sus soldados eran hombres ciudadanos de Roma que poseían un gran sentimiento de unidad y que luchaban por el ideal de Roma más que por el sueldo.

En el s. II a.C Roma ya se encontraba asentada en el Levante Peninsular pero cuando llegó se encontró con un territorio conformado por cientos de tribus independientes unas de otras, sin estado, senadores o cualquier forma de representación conjunta, algunas de estas tribus eran los Lusitanos, Celtíberos, Íberos, Vacceos, Tumorgos, Galaicos, Astures, Vascones, Cántabros… y todos ellos a su vez se dividían en clanes independientes, se peleaban entre ellos o se aliaban como si fueran naciones. A los ojos de Roma, esta distribución del territorio era caótica, desorganizada, nada favorecedora para la economía o las relaciones políticas y comerciales. Roma solucionó este problema administrativo rápidamente y cambió el mapa de la Península estableciendo nuevas provincias bien delimitadas, Hispania Citerior (Cataluña, Valencia y Murcia) con su capital en Tarraco, e Hispania Ulterior (Andalucía) con la capital en Corduba.

Hispania en el s.II a.C

Poco a poco Roma irá avanzando por Hispania, aplicando una administración territorial a su conveniencia y adjudicando tierras y cargos de poder entre los suyos. Cuando por fin domina el sur, forma la provincia de la Bética la cual dispondrá de una importante capital, Híspalis (Sevilla).

Con el sur asegurado comienza a subir por el occidente peninsular conquistando progresivamente a los Lusitanos, este pueblo cuenta con la figura de Viriato, héroe lusitano que se afanó por hacer frente a Roma después de sobrevivir a la masacre indiscriminada a manos del general Galba. Cuando Viriato muere en el año 139 a. C desaparece con él la última resistencia lusitana y el territorio cae en manos de Roma.

El siguiente paso era someter a los pueblos Celtíberos, sólo así conseguirán abrirse camino hacia el norte y dar por finalizada las campañas en Hispania. En estos días vuelve a jugar un papel importante Escipión Emiliano, el núcleo de población más importante de los celtíberos era Numancia (Soria) y los Romanos no tardaron en sitiarla hasta que sus habitantes murieron de hambre o se suicidaron debido a la presión y el sitiado romano. Los pocos que sobrevivieron fueron vendidos como esclavos y la ciudad fue arrasada. Con la conquista de Numancia la expansión sigue su curso sin demasiados contratiempos teniendo en cuenta los pormenores de la guerra. Con cada nueva conquista Roma vuelve a estructurar y ampliar la administración territorial de la península, las provincias de Hispania citerior y ulterior desaparecen y en su lugar se establecieron la Provincia de Lusitania, la Provincia de la Tarraconensis y la Provincia de la Bética.

Hispania siglos II - I a.C

A partir del año 133 a. C la República Romana comienza a decaer y se produce un periodo de transición hacia la época Imperial, esta etapa de la historia de Roma se conoce como etapa clásica y surge con el denominado Conflicto de los Gracos.  Tiberio Sempronio Graco y Cayo Sempronio Graco, hijos de Cornelia Escipión y Tiberio Sempronio Graco, fueron dos hermanos que consiguieron el título de Tribunos de la Plebe, era un cargo importante que consiste en representar y defender a la plebe ante el senado y ante los nobles (patricios), este título además conllevaba el privilegio de inmunidad. Los Gracos intentaron llevar a cabo una reforma agraria basada en devolver la tierra a quienes la trabajaban. Estas propuestas no fueron bien aceptadas entre las familias patricias porque con esta reforma se reducía notablemente su patrimonio. El resultado fue el asesinato de los Graco. Este suceso alimentó el malestar del pueblo romano y se desencadenó una serie de  guerras civiles, la República Romana entró en decadencia y los generales de las legiones se volvieron cada vez más poderosos. El 1 de Enero del año 44 a. C el general Cayo Julio César es nombrado Dictador Vitalicio de Roma, cargo similar el de emperador. A partir de este momento la política de Roma cambia y se establece la época Imperial. Julio César es asesinado en marzo de ese mismo año. Desde Julio César todos los emperadores usarán el calificativo césar para referirse a su cargo, es decir, César significaba Emperador. El sucesor fue Octavio Augusto César, emperador del Imperio Romano y conquistador  de Hispania.

En el año 29 a.C  los romanos tenían conquistada toda la Península Ibérica a excepción de la cordillera cantábrica, la situación era tan insostenible en el norte hispano que el Emperador Augusto César decide acudir en persona con sus legiones. Tras la imponente Cordillera Cantábrica vivían Galaicos, Astures, Cántabros y Vascones, todas estas tribus norteñas seguían haciendo frente a las legiones.

A finales del s.I a.c Roma presumía de haber conquistado la Península, cosa incierta, pues Astures y Cántabros siguen negándose a aceptar las órdenes de unos extranjeros con los que nada tenían que ver. Roma no podía permitir tal cosa, imaginar que tales cuestiones llegaran a oídos de otros pueblos suponía un riesgo de rebelión que no podía permitir. Augusto César decidió tomar parte directa en la batalla con el grueso de su ejército y aunque los romanos afirman que la victoria oficial llega en el 19 a. C, lo cierto es que dicho sometimiento, como veremos más adelante, más que una conquista fue una masacre por parte de los romanos que, llegados a un punto bastante desesperado, decidieron arrasar con todo cuanto encontraban a su paso, además era muy común que los Astures, viéndose sitiados y sin salida,  realizaran suicidios colectivos envenenándose con el tejo o dándose muerte con sus propias espadas, para ellos era mejor morir así que vivir bajo la humillación de ser esclavizados por un extranjero en su propio territorio. Toda esta serie de batallas fueron conocidas como las Guerras Astur – Cántabras, las cuales poseían múltiples y sobradas motivaciones territoriales, políticas y económicas.

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La Tercera Guerra Púnica y la caída de Cartago

La Tercera Guerra Púnica

El sitio de Cartago y el final de las Guerras Púnicas

La Tercera Guerra Púnica (149 – 146 a. C) es la mas corta de todas y se desarrolla ante las puertas de la ciudad de Cartago. El senado romano no se fiaba de la buena voluntad de los cartagineses y le urgía encontrar un pretexto que le permitiera llegar hasta la misma ciudad y destruirla. La realidad es que Cartago estaba bastante perjudicada, en primer lugar por las duras sanciones tras la segunda guerra púnica y en segundo lugar por el malestar interno de los dirigentes cartagineses que no conseguía ponerse de acuerdo sobre como actuar.

Roma sabía que Cartago, tarde o temprano, incumpliría los acuerdos firmados, pero la espera comenzaba a ser larga y pesada. Como la excusa para declarar la guerra no aparecía, en cierto modo, decidieron provocarla. Era sabido que Massinisa, proclamado rey de los numidas tras la II Guerra Púnica, deseaba dominar la ciudad cartaginesa, Roma se aprovechó de las aspiraciones de Massinisa y le indujo para que atacase Cartago sabiendo de antemano que, por un lado, la ciudad tenia expresamente prohibido rearmarse y, por otro, que necesitaba el permiso del Senado Romano para poder defenderse. La trampa era simple, si Cartago decidía hacer frente a Massinisa sin el beneplácito de Roma, estaría incumpliendo los tratados de paz firmados y Roma podría declarar la guerra.

Cartago actuó según lo previsto y envió mensajeros a Roma pidiéndole permiso para poder defenderse. A Roma no le interesaba que Cartago reforzara su armamento y no hizo otra cosa más que atrasar su respuesta hasta que, al final, los cartagineses se vieron obligados a defenderse sin el permiso del Senado Romano. Aquí estaba la excusa que Roma había estado esperando, en el año 149 a. C se declaraba la Tercera Guerra Púnica ante las mismas puertas de la ciudad de Cartago.

El asalto de Cartago por parte de las legiones romanas comenzó con el sitiado de la ciudad, durante dos años los romanos intentaron atravesar las murallas cartaginesas sin tener éxito, la ciudad tenia unas buenas defensas, además el sitio no estaba debilitando a los cartagineses porque la ciudad seguía abasteciéndose por mar. Las legiones romanas comenzaron a mostrarse perezosas, se aburrían en una tierra desconocida y en una guerra que no se posicionaba a favor de ningún bando pero, en el año 147 a. C el Senado de Roma decide nombrar a Escipión Emiliano comandante supremo de todas las tropas que combatían en suelo africano. Este Escipión era hijo de Escipión el Africano (II Guerra Púnica) y nieto de Publio Cornelio Escipión (I Guerra Púnica).

Desde el primer momento en el que el joven comandante Escipión Emiliano asumió el control de las legiones  la situación adoptó un nuevo rumbo. La primera tarea de Escipión fue organizar los campamentos de su propio ejercito echando a los civiles que causaban la ociosidad de sus tropas. La segunda gran decisión fue colocar una parte de la flota romana alrededor del cabo de Túnez para impedir que Cartago se abasteciera por mar.

A partir de la llegada del nuevo Escipión los cartagineses comenzaron a sufrir serios problemas, los alimentos comenzaron a escasear y la falta de comida hizo que aparecieran enfermedades que dejaron mermada a la población. Escipión espero todo un año hasta que en el 146 a. C decidió que la gran ciudad de Cartago estaba lo suficientemente débil como para realizar un ataque efectivo. Escipión consiguió superar las poderosas murallas cartaginesas sin muchos contratiempos y ocupar el ágora (plaza central) de la ciudad. Durante la siguiente semana la ciudad fue masacrada, los legionarios iban casa por casa matando o apresando a cualquiera que encontraban. Los pocos que pudieron escapar se refugiaron en el templo de la acrópolis de Birsa, en la zona alta de la ciudad, anhelando que Escipión Emiliano mostrara clemencia, pero Roma no solía ser clemente y el destino reservado para los supervivientes fue la esclavitud, excepto para los que se consideraban desertores o traidores, en cuyo caso serían ejecutados.

dominio romano tras la Tercera Guerra Púnica

Roma venció al poderoso Imperio Fenicio en suelo cartaginés y con ello se convirtió en la primera y más peligrosa potencia que el mundo había conocido. Tras las guerras púnicas la República también consiguió vencer a griegos, turcos y sirios. Ahora que había asegurado sus fronteras marítimas y poseía el control del Mediterráneo podía centrar sus esfuerzos en finalizar la conquista de Hispania.

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La II Guerra Púnica y la expansión de Roma

II Guerra Púnica

La II Guerra Púnica es la más conocida de las tres guerras que enfrentaron a Cartago y a la República de Roma por que ambas potencias emplearon en ella a sus mejores generales. Durante la II Guerra Púnica hay varios bandos interesados, los cartagineses, los numidas, los romanos y los sicilianos.

Cartago era una colonia fenicia que quería mantener su independencia y recuperar su antigua gloria como principal potencia marítimo – comercial, se regía por un senado que decidió enviar a cuatro de sus mejores generales, eran los hermanos Aníbal, Asdrubal y Magón Barca, hijos de Almícar y sobrinos de Asdrubal, ambos fallecidos en las campañas de la I Guerra Púnica, el cuarto general era Giscon. Aníbal Barca y su ejército de elefantes fue el más conocido, temido y respetado.

Por otro lado estaban los Numidas con el rey Sifax a la cabeza, la ciudad de Cartago era parte de su territorio y su proclamada independencia no le hacía mucha gracia, además Sifax estaba enfrentado con Massinisa, un gran general que reclama la corona numida por derecho propio, Massinisa era famoso por su poderosa caballería.

Del lado romano las figuras más representativas de esta II Guerra Púnica eran Publio Cornelio Escipión y su hijo Escipión el Africano, ambos fueron los generales romanos más renombrados de las guerras púnicas. Los Escipiones eran una familia de patricios afianzados en Tarraco (Taragona) que dedicaron toda su vida a conquistar a los pueblos Íberos y a expandirse por el norte de África. Dentro del senado romano también había divisiones, contrario al clan de los Escipiones se posicionaba el muy considerado, estimado y temido Quinto Fabio Máximo, cinco veces cónsul (en los años 233, 228, 215, 214 y 209 a. C), dictador en el año 217 a. C, princeps senatus y augur vitalicio, Quinto Fabio era un personaje con el que no convenía enfrentarse, tenía un enorme poder sobre el senado romano, digamos que la mayoría de los dirigentes de Roma le debían algún que otro favor y Fabio sabia cobrarlos en el momento adecuado, además no tenía fama de amable sino todo lo contrario, se suele describir como un hombre cruel y ambicioso.

Hieron II, rey de Siracusa (Sicilia), tiene un papel clave porque reinaba sobre una isla que era un punto estratégico de extrema importancia por su cercanía a la Península Itálica, al continente africano y sobre todo a Cartago. Tras la primera guerra púnica los cartagineses pierden su influencia sobre la isla y Siracusa debe someterse y mostrar fidelidad a la República de Roma pero, durante la segunda guerra púnica, tomará una decisión que marcaría el futuro de los habitantes de la isla.

Aníbal Barca, tras finalizar la Primera Guerra Púnica, decidió llevar a cabo el ataque a la ciudad de Sagunto, era el año 219 a. C, esta ciudad estaba bajo dominio romano y fue el pretexto legítimo para poder declarar la Segunda Guerra Púnica (218 – 201 a. C). Tras la victoria de Sagunto por parte de los cartagineses, Aníbal Barca parte hacia Italia cruzando los Pirineos y los Alpes con miles de guerreros púnicos e íberos y decenas de elefantes. No fue un camino fácil, Publio Cornelio Escipión intentó cortarle el paso en el Batalla de Ticino, pero perdió y fue gravemente herido. En realidad ambos bandos sufrieron bajas pero Roma se llevó la peor parte. La victoria de Aníbal sirvió para que Cartago estableciera una alianza con los Galos y otros pueblos fronterizos de Roma, de esta forma pudo conseguir los refuerzos que le había negado el senado cartaginés y llegar a la siguiente batalla con 40.000 hombres. Este segundo enfrentamiento se conoce como la Batalla de Trebia y fue un completo desastre para Roma, perdió casi todo su ejército y tuvo que ceder el control del norte de Italia a los cartagineses. Aníbal Barca cruzó toda la Península Itálica arrasando por donde pasaba, consiguió llegar al sur de Italia y establecer allí un campamento, el siguiente paso era aguardar la llegada de Asdrubal.

Las Guerras Púnicas - Segunda guerra punica 218-217

En el año 217 a. C Publio Cornelio Escipión es enviado como Procónsul a Hispania y junto a su hermano Cneo consigue recuperar Sagunto. Esta ciudad era un punto estratégico del comercio marítimo comercial del mediterráneo y la victoria fue clave para controlar el levante ibérico y llevar a cabo las campañas sobre el sur peninsular.

En el año 215 a. C, Asdrubal recibe refuerzos de Cartago y junto con el general Magón se enfrentan a Escipión en Iliturgi, pero Cartago pierde el control de la ciudad y Asdrubal emprende la huida.

En el año 214 a.C Asdrubal debe regresar a Cartago para hacer frente al ataque del rey Sifax. Escipión aprovecha su ausencia para reforzarse y establecer nuevas alianzas con los Íberos.

En la última gran batalla de Publio Cornelio Escipión y su hermano Cneo, alrededor del 212 – 211 a. C, los generales romanos deben defender dos frentes y dividen sus fuerzas. Escipión se enfrentó a Magon y Giscon pero murió en la batalla junto a casi todos sus hombres, fue una trágica derrota para Roma porque en ella perdieron a miles de legionarios y a uno de los generales más respetados del ejército romano. Cneo luchaba contra Asdrubal en la batalla de la Betis Superior, al norte del río Ebro pero, al caer su hermano, las tropas púnicas que luchaban contra Escipión acudieron a reforzar a las de Asdrubal y los romanos quedaron en inferioridad numérica. Cneo tuvo el mismo final que su hermano y también dejo su vida en tierra íbera.

Las Guerras Púnicas - Segunda guerra punica 217 - 212 a.C

En el año 212 a. C, el rey de Siracusa Hierón II rompe el pacto que tenía establecido con la República de  Roma y decide posicionarse a favor de Cartago. Se produce así el asalto a Siracusa bajo el mando del general Marco Claudio Marcelo. Pese a la importancia de la batalla creo que el personaje más emblemático de esta contienda no fue un guerrero, si no un hombre llamado Arquímedes de Siracusa, escritor, científico, matemático, ingeniero, filosofo y astrónomo griego. Arquímedes inventó las mejores máquinas de asedio y defensa que se habían visto hasta el momento, tal era el asombro del general Marcelo que ordenó expresamente que, tras la caída de Siracusa, no se le hiciera el menor daño. Las defensas de los sicilianos no permitieron el asalto y los romanos vieron de primera mano como perdían decenas de navíos. El general Marcelo tuvo que cambiar de táctica y optó por sitiar la ciudad obteniendo finalmente la victoria. Pese al mandato directo de respetar la vida de Arquímedes, éste fue asesinado durante la toma de la ciudad. Hay una historia que cuenta que, tras la muerte de Arquímedes, Marco Marcelo decidió llevarse solo un objeto,  era un calendario con el que se podían predecir todos los eclipses de sol y de luna, se conoce como el Mecanismo de Anticitera. Christian Carman ofreció una conferencia con los últimos descubrimientos sobre este mecanismo, os dejo el vídeo donde relata la historia de Arquímedes durante la II Guerra Púnica.

En agosto del año 209 a. C el general romano Escipión el Africano (hijo del fallecido Publio Corneo Escipión) asumió el control de las campañas de Hispania y consiguió conquistar la ciudad de Cartago Nova (Cartagena), fue una victoria muy importante para su carrera porque al mantener el control de la ciudad aseguró la conquista del levante peninsular, derrotó a Cartago en suelo hispano y aseguró una puerta de acceso hacia África. Pese a todo Escipión era consciente de que las campañas en Hispania no habían sido fáciles y cada batalla había supuesto un número importante de bajas, su familia sabía muy bien lo que era luchar en tierras hispanas, su padre y su tío habían muerto en las campañas contra Aníbal y Asdrubal, la realidad era que estaban débiles, si Cartago decidía atacarles no sabía durante cuanto tiempo podrían aguantar.

Para poder controlar la ciudad, Escipión necesitaba refuerzos. Confiado en la importancia de su victoria envío a Cayo Lelio, uno de sus hombres de confianza, a Roma para que argumentara ante el Senado Romano su situación y la necesidad de recibir nuevas tropas. Su intención era asegurar el levante y sur de la Península Ibérica y derrotar definitivamente a Cartago. Escipión residía en Hispania, su familia casi había pasado más tiempo en esta tierra que en la propia Roma, dejó Cartago Nova al cargo de sus generales y se desplazó a Tarraco (Tarragona, Cataluña) donde vivía con su mujer y sus hijos, un niño y una niña.

Mientras, Cayo Lelio llegó al senado romano con buenos argumentos y en cierto modo confiado de que aceptarían su propuesta. Esta confianza desapareció cuando se cruzó en su camino el Senador Quinto Fabio Máximo, quizás el hombre más influyente y poderoso de Roma. El día que Cayo Lelio presentó sus argumentos ante el senado, Quinto Fabio se opuso drásticamente a la petición de Escipión. El senador contra-argumentó que esas tropas eran necesarias en Roma porque Aníbal Barca amenazaba el sur de Italia con continuos saqueos e incursiones. El resultado fue que Cayo Lelio volvió con las manos vacías. En enero del año 208 a. C Cayo Lelio regresó a Tarraco sin tropas para Escipión, todo un contratiempo si querían seguir avanzando por la Península.

Aníbal Barca aguardaba pacientemente en el sur de la Península Itálica. El plan de Aníbal era esperar la llegada de su hermano Asdrubal. El general Asdrubal debía atacar Italia por el norte a la vez que Aníbal atacaba por el sur, además la reciente alianza con Hieron II de Siracusa facilitaba el paso de la armada naval completando el ataque por mar. La espera se hacía eterna y las incursiones y saqueos de las que hablaba Quinto Máximo eran más una forma de entretenimiento, el objetivo real aún estaba por llegar. Un día, sin tenerlo previsto, Aníbal toma cierta ventaja cuando consigue dar caza a unos cuantos cónsules, quitarles la vida y apoderarse de sus anillos consulares, con ellos podría engañar a numerosas ciudades romanas, los anillos poseían un sello que se usaban para lacrar las cartas y poder así identificar su grado de importancia o de urgencia.

En la primavera de este mismo año Escipión se dio cuenta de que Asdrubal y los púnicos habían establecido ciertas alianzas con los pueblos Íberos aumentando notablemente el grueso de su ejército mientras que el suyo estaba débil y, para colmo, el Senado le había negado los refuerzos que tanto necesitaban. El general sabía que lo primero que tenía que hacer era debilitar las alianzas entre Asdrubal y los pueblos Íberos. Escipión estableció una reunión con los lideres de los Ilergetes y de los Ausetanos, de esa reunión salió un pacto que estipulaba que las tribus íberas permitirían el paso a las legiones de Roma y les apoyarían en la batalla contra los púnicos bajo la promesa de respetar el territorio y la independencia de dichas tribus. Ahora sabemos que Roma nunca cumplió promesas de este tipo.

Las guerras púnicas - Final de la segunda guerra punica 212 -201

Escipión siguió a los púnicos hasta el norte de Italia y consiguió llegar al campamento que Asdrubal había levantado en lo alto de una colina, en la localidad de Metauro. Los romanos consiguieron alcanzar la cima gracias a una buena estrategia de engaño por parte del general romano. Asdrubal se vio obligado a huir, pese a que Escipión podría haberle dado caza, el general romano decidió dejarle ir, al menos por el momento. Asdrubal no conservó su vida demasiado tiempo. En el año 207 a. C Aníbal recibe una bolsa con la cabeza de su hermano en evidente estado de descomposición. Aníbal tuvo que replantearse la situación, ya no contaba con las tropas de su hermano y Cartago no le estaba apoyando en exceso, se había quedado prácticamente solo en tierra enemiga.

En el año 206 a. C Escipión consigue conquistar Ilipa, las tropas de Giscon y Magon sufren una derrota humillante. El genera romano, con la victoria sobre el sur de Hispania comienza a poner su punto de mira en África y establece una nueva estrategia,  jugar a dos bandas, por un lado consigue el apoyo de Massinisa prometiéndole el acceso al trono si conseguía entrar en África y derrotar a Cartago. Por otro lado, sin que Massinisa se enterara, se reunió con Sifax y consiguió un pacto en el que Sifax se mantendría neutral con respecto a la guerra de Hispania. Esto supuso que Giscon y Magon se quedaran solos, desprotegidos y con un ejército que de nada les servía contra el poderoso Escipión, ambos se vieron obligados a huir.

En el año 205 a.C la suerte sonríe a Escipión el Africano y consigue proclamarse cónsul del Senado Romano, y en entre los años 204 a 202 a.C recibe el título de procónsul.

En el año 203 a. C las tropas de Sifax y Giscon se esfrentan a las de Massinisa y Escipión, la batalla se conoce como la Batalla de los Grandes Campos, tuvo lugar en el norte de África, en Zama. Aníbal, que estaba en el sur de Italia decide ir al encuentro de su pueblo y pone rumbo a Cartago, la llegada de sus tropas por mar avivó el espíritu cartaginés y rompieron el pacto establecido con Roma tras la primera guerra púnica. Tras un intento de acuerdo fallido entre Escipión y Aníbal, la guerra vuelve a comenzar en el año 202 a.C, aunque esta vez es diferente, Roma cuenta con el apoyo de la caballería y de la infantería de Massinisa. La Batalla de Zama fue la más importante de la vida de Escipión porque consigue vencer a Cartago en África y recibiría por ello el apodo con el que pasaría a la historia, Escipión el Africano.

Aníbal firmará con Roma un tratado en el año 201 a. C con la esperanza de conseguir algo de tiempo para reconstruir al Imperio Cartaginés pero ya era demasiado tarde, en el año 195 a.C decide exiliarse voluntariamente. Roma resulta victoriosa, Sifax es alejado del trono numida y Massinisa ocupa su lugar. Las condiciones impuestas a Cartago fueron durísimas, tuvo que hacer entrega de toda su flota, ya fuera mercantil o de guerra, además se les impuso la sanción de no poder crear nuevos barcos ni armamento alguno y, llegado el caso en el que tuvieran que defenderse, debían de pedir permiso al Senado Romano, las sanciones económicas a modo de tributos y pagos también fueron altas, Cartago se apagaba poco a poco, tras la II Guerra Púnica ya no tenía el esplendor ni el poder de tiempos pasados pero subsistía.

Guerras Púnicas, situacio tras la II guerra púnica

Roma por su parte estaba en pleno apogeo, había conquistado el levante y sur peninsular, para organizar el nuevo territorio decidió crear dos nuevas provincias Hispania Citerior e Hispania Ulterior. La expansión por la Península Ibérica era un hecho pero antes debía de destruir definitivamente a los cartagineses. El simple hecho de que Cartago no terminara de sucumbir era motivo suficiente para el orgullo romano y no tardarían en provocar y declarar la III Guerra Púnica.

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La llegada de Roma a la Península Ibérica, I Guerra Púnica

¿ Cómo llega Roma a Hispania ?

I Guerra Púnica

Es curioso como mientras los Astures seguían con una vida aparentemente apacible y tranquila, al otro lado de la Península Ibérica se comenzaba a fraguar una gran guerra entre dos grandes Imperios por el control de todo el territorio conocido, incluido el lejano norte cantábrico. Nos encontramos en la segunda mitad del s.III a. C, las sociedades más modernas estaban a lo largo del Mare Nostrum (Mar Mediterráneo) y una de las ciudades más importantes y poderosas era Cartago. Sus habitantes se llamaban cartagineses y su ciudad era una colonia fenicia del norte de África que podían presumir de ser una de las urbes más cosmopolitas, ricas e influyentes del momento. Cartago dominaba gran parte del comercio marítimo y era un puerta de acceso clave al continente africano, estaba al norte de Túnez.

Por otro lado estaba Roma, era una república igualmente poderosa aunque con mucho menos control del comercio por mar, Roma ansiaba dominar el Mediterráneo. Los generales y senadores que dirigían la República de Roma tenían grandes pretensiones de expansión, se consideraban a sí mismos el pueblo más civilizado y poderoso del mundo, más incluso que los ya vencidos griegos con sus ciudades – estado (Esparta y Atenas).

El pueblo romano descendía según la leyenda de Rómulo y Remo, hijos de Marte, dios de la guerra, a esta procedencia rendían honor con sus conquistas y su habilidad para presentar y ganar batallas. Realmente Roma como Estado se creó por la agrupación de tribus itálicas que se unieron y crearon una capital en la denominada Ciudad de las Siete Colinas. Roma comenzó como una ciudad que poco a poco se fue expandiendo tras conquistar y establecer alianzas con numerosas tribus vecinas.

Roma y Cartago en el s III aC - I guerra púnica

Cuando dos grandes ciudades de la antigüedad han tenido un mismo objetivo el resultado ha sido siempre el enfrentamiento. Roma y Cartago se encontraban en el punto de mira la una de la otra y la guerra entre ellas marcó el futuro de la Península Ibérica y de todos los pueblos que en ella vivían. Tales batallas se conocieron con el nombre de Las Guerras Púnicas, fueron tres grandes campañas que se desarrollaron entre los años 264 – 146 a.C.

La I Guerra Púnica (264 – 241 a.C) se desarrolló en Sicilia, Roma decidió recuperar el control de la isla ocupada por los cartagineses. Era el pretexto perfecto para lanzarse a la conquista del Mar Mediterráneo y asegurar el paso a África. Así fue como entraron en guerra las dos grandes ciudades del momento.

Durante la primera guerra púnica el senado de Cartago estaba dirigido por Hammón el Grande, durante la mayor parte de la guerra los generales cartagineses fueron perdiendo terreno. Al final de la campaña Amílcar Barca (padre del futuro Aníbal, Asdrubal y Magon Barca) fue puesto al mando y las cosas mejoraron para los africanos, sin embargo, aunque Cartago parecía que comenzaba a recuperarse, Hammón y los senadores cartagineses decidieron rendirse y firmar un pacto de paz desoyendo los consejos de muchos de sus generales.

Los romanos obtuvieron una gran victoria y, tras la I Guerra Púnica, a Cartago no le quedó más remedio que firmar un tratado de paz en el año 241 a.C en el que cedía la isla de Sicilia, la de Córcega y la de Cerdeña a la República Romana. Ambos bandos no se encontraban realmente satisfechos, los cartagineses habían perdido mucho territorio y para Roma la conquista de una isla dentro de sus fronteras naturales suponía un avance pero no era ni mucho menos su objetivo final.

Durante algunos años ambos bandos intentaron recuperar fuerzas tras las duras batallas libradas en Sicilia. La tensión era evidente, todos eran conscientes de que en cualquier momento las dos ciudades volverían a enfrentarse. Sin duda la peor parada había sido Cartago, además tuvo que sofocar una serie de revueltas internas causadas por el impago a los mercenarios que habían combatido para Hammón. Para recuperarse, Amílcar Barca realizó una serie de incursiones sobre la Península Ibérica dejando su vida en estas tierras. Su sucesor fue su yerno Asdrubal, este general fue el fundador de Cartago Nova (Cartagena) y consiguió ampliar las fronteras por el levante y el sur peninsular. En el año 221 a.C le asesinaron y le sucedió Aníbal Barca.

I guerra punica 264-241ac. Situacion de Roma y Cartago

Roma seguía su expansión por tierra, se rearmaba, preparaba a las legiones, inventaba nuevas maquinas de guerra y esperaba ansiosa a que Cartago cometiera un error. Ese día llegó en el año 219 a.C cuando Aníbal decide atacar Sagunto (Valencia), ciudad conquistada y “aliada” de Roma. Con el sitio de Sagunto comenzó la Segunda Guerra Púnica.

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Los Dioses Astures y las creencias religiosas

Dioses Astures, Druidas y Rituales en la época castreña

Las creencias religiosas en la edad de hierro asturiana

Las creencias religiosas y los dioses astures conforman un mundo complejo, las interpretaciones actuales no dejan de ser hipótesis basadas en los datos obtenidos de los escritos romanos, en tradiciones celtas que muestran cierta similitud y en restos que aún pueden apreciarse en la cultura tradicional de Asturias. Dentro de este sistema religioso hay que diferenciar dos grandes grupos, por un lado está el mundo funerario y por otro el resto de rituales de la vida cotidiana, es decir dioses astures, druidas y otras figuras mágicas.

Uno de los aspectos más llamativos de la época castreña es la total ausencia de restos funerarios, tal es que llegó a decirse que los astures vivían pero que no morían. La falta de restos se justificaba con teorías basadas en que los astures usaban la incineración como ritual funerario pero la ausencia de restos crematorios, de campos de urnas con cenizas o de zonas específicas para tales ceremonias sigue intrigando a los investigadores. Lo único que demuestra la muerte de los astures son los restos de estelas funerarias, sin embargo no poseen restos humanos asociados, estas aparecen a partir del s.I y muchas de ellas poseen inscripciones en latín, por lo tanto ya poseen una clara influencia romana y no pueden considerarse propiamente astures. El único resto que he encontrado expuesto es un maxilar superior que puede verse en el museo arqueológico de la Campa Torres de Gijón.

Restos humanos durante la edad de hierro de Asturias

En los rituales de la vida cotidiana, lo que si parece estar claro es que todo giraba alrededor de los elementos de la naturaleza, los árboles, bosques, ríos y montañas eran considerados muchas veces como lugares sagrados y los dioses eran fuerzas naturales a los que se les ponía nombre. En el libro La España Sagrada se hace referencia a restos de inscripciones en estelas que podrían referirse a posibles dioses, un ejemplo es la encontrada en Tineo, donde aparece el nombre de Evedutonio Barciaeco, “Bracia” era una palabra prerromana usada para para indicar un terreno fértil y húmedo, con buena vegetación, esto llevó a plantear la hipótesis de un posible Dios de la Bracia o de la fertilidad de la tierra. Otra estela se encontró en Ujo con el nombre de Nimmedo Seddiago, la palabra “nimmedo” era usada para indicar un lugar sagrado, posiblemente un bosque.

Como se puede observar tales escritos son ya de época romana y es difícil saber el grado de exactitud con la realidad de la época. Los romanos llegaron a tachar a los astures de ateos, quizás por la ausencia de representación de las figuras de sus dioses mediante relieves, grabados, pinturas etc. Estrabón dice que solo rendían culto a una única divinidad sin nombre en las noche de plenilunio. Actualmente se cree que el panteón astur estaba formado por múltiples dioses que se reflejaban en la naturaleza. Algunos de los dioses astures más conocidos o nombrados son:

Deva era Diosa suprema, estaba relacionada con la tierra y la fertilidad, se le dedicaban oraciones en la lengua antigua, en ocasiones se la honraba tirando un puñado de cereal al suelo o al fuego. Esta diosa de la tierra aun se recuerda en el nombre de lugares como El monte Deva, el río Deva o el concejo de Ribadeva.

La divinidad masculina más importante era Lug, dios supremo que poseía su propia festividad, era un día en el que celebraban Las bodas del Dios Lug, ceremonia que posiblemente se aprovechaba para realizar uniones matrimoniales y que tenían lugar durante el verano. Este dios puede recordarse en nombre de lugares como Lugones, Lugo de Llanera, Llugas. La procedencia de Lug sigue siendo desconocida, algunos autores dicen que era un dios que procedía de los Ligures, otros dicen que proviene de la palabra Lucus, que quiere decir bosque sagrado y, los romanos por su parte asemejaron este dios a Mercurio (dios mensajero del panteón romano).

La figura de Belenos se asocia a la luz, el sol y el fuego, se le honraba para que conservara el fuego del hogar con una fiesta característica de los pueblos agrícolas y pastoriles al inicio de la época de siembra y del ascenso del ganado a los puertos de montaña. Los romanos asemejaron esta figura con el dios Apolo y, actualmente se le recuerda en lugares como Beleño, Belén de Ponga o Beloño de Gijón entre otro.

Candamo o Cernunos eran el mismo dios pero nombrado de manera diferente, es el dios de la caza, de la vegetación, de los animales, de lugares fronterizos y de los bosques, se le recuerda en el nombre dado a lugares como Candamo, Candamín, Candás etc. Este dios evolucionó en la mitología asturiana adoptando el nombre de Busgosu, guardián del bosque.

El Dios Aramo es el que protege las encrucijadas de caminos, se le recuerda en el monte Aramo donde hay una importante necrópolis dolménica y por lo tanto ya era un lugar sagrado antes de la época castreña.

Segono era una culebra con cabeza de castrón, nombre parecido a la localidad de Següenco en Cangues de Onis, el oriente de Asturias posee múltiples leyendas de cuélebres (serpientes aladas) que podrían tener su origen en este dios antiguo. Este personaje pudo evolucionar en el actual cuélebre de la mitología asturiana. Cerca del mirador de Següencu está el pueblo de Onao, no hace mucho una de las mujeres más mayores del pueblo me contaba una historia sobre un cuélebre que, cuando salía de la cueva, cubría los cuatro picos del valle ensombreciendo el día.

Vindonius el blanco era otra figura poderosa, la propia cordillera cantábrica era conocida como el Mons Vindius, siempre blanca con sus nieves perpetuas.

dioses astures - Mons Vindius - Picos de Europa

Picos de Europa, vistas desde Onao (Cangas de Onís)

Taranis, Taranos o Teleno (Toleno o Tilleno) es el dios del trueno, de las tormentas y de la fuerza. Los romanos lo asemejaban con Hércules y dio nombre a localidades como Teleña en Cangas de Onís, Teleno en Riosa o Taraña en Siero.

Tutatis es un dios de descendencia gala que los romanos identificaban con Marte, era el dios de la guerra y protector en la batalla junto con Cosu, protector a su vez del castro y que dio nombre a localidades como Caso y Caxous en Valdés o a Campocasu.

Hay muchos otros dioses de los que se tienen menos referencias como Epona Diosa de los equinos, Brixit Diosa sanadora, de las artes y del hogar, Navia ninfa del agua, Glan Diosa de la pureza etc. Pese a la gran cantidad de dioses que conforman el panteón astur es difícil identificar cuales son propiamente indígenas y cuales fueron adoptados de otras culturas, tampoco se sabe si todos fueron adorados o si cada tribu poseía su propia manera de denominar a las diferentes divinidades.

Ya hemos mencionado anteriormente la importancia del bosque como lugar sagrado de reunión pero, de forma individual, cada árbol representaba un valor concreto.

El Roble Carbayo, especie autóctona, es símbolo de realeza, guardián de la justicia, cuando se juraba se hacía ante un carbayo, era un árbol predilecto para los druidas como se menciona en la cita de Plinio el Viejo:

…nada tienen más sagrado que el muérdago y el carbayo. Eligen los bosques de estos árboles para hacer sus ritos, que no hacen si los árboles no tienen hojas… tras preparar sus sacrificios y el banquete bajo los árboles, traen dos terneros blancos sin cuernos. Con su túnica blanca un druida sube por un árbol para cortar muérdago con su hoz de oro, otros lo reciben. Después matan a los terneros en sacrificio y piden la recompensa posterior a sus dioses…

dioses astures - roble sagrado - Bermiego

Carbayo centenario de Bermiego, Asturias.

dioses astures - roble sagrado de Tineo

Carbayo centenario de Tineo, Asturias.

Actualmente el carbayo es el símbolo de Oviedo y a sus habitantes se les conoce como carbayones, una leyenda cuenta que, una vez, una mujer vestida de negro se acercó y abrazó el Carbayón de Oviedo, de repente comenzó a tener convulsiones, cayó al suelo y desapareció.

Otro árbol de gran importancia para los astures era el tejo, símbolo de oscuridad y penumbra, era un árbol relacionado con la muerte. Su sabia venenosa era usada para untar las puntas de flecha y herir mortalmente al enemigo, también era usado para suicidarse en la batalla como último recurso, los astures creían que era mejor estar muerto que vivir esclavizado o sometido.

dioses astures -árbol sagrado, tejo de Bermiego

Tejo Centenario de Bermiego, Asturias.

Los animales también poseían su propia simbología, la lechuza o curuxa anunciaba la muerte de un enfermo cuando rondaba cerca, el cuervo era considerado pájaro de mal agüero, el jabalí representaba la fuerza, los caballos eran usados para sacrificios, siendo los blancos los mas valorados por su escasez, los salmones eran símbolo de sabiduría… Sin embargo muchas de estas creencias han llegado a nosotros a través de la tradición popular siendo difícil concretar cuando aparecieron y a qué rituales podrían ir asociados.

Como en todo sistema religioso existía una simbología a base de signos o figuras de protección. En el castro de Noega (Campa Torres de Gijón) se encontraron amuletos fálicos que se relacionan con la fertilidad, por lo visto llevar este colgante o situar el amuleto en un lugar adecuado propiciaba la procreación.

dioses astures y amuletos sagrados en la edad de hierro 

dioses astures y amuletos de la edad de hierro asturiana

La representación de figuras humanizadas durante la época castreña sigue estando asociada al mundo religioso,  algunos ejemplos son la estela funeraria del Antropomorfo de Aro o la cabeza del Castro de San Chuis.

creencias de los astures - antropomorfo de Aro

Cabeza del castro de San Chuis - dioses astures

Era común entre las estelas vadinienses del s.I – III del oriente de Asturias la representación de caballos o ciervos, elementos vegetales y círculos concéntricos a modo de discos solares. Estos elementos suelen asociarse a elementos de guía y  protección ante el mundo de los muertos.  Un ejemplo es la estela de Septimio Silo encontrada en San Juan de Beleño (Ponga).

dioses astures y creencias religiosas - estela funerario Septimio Silo

Dice: Monumento a los dioses manes. Elio se lo dedica a su hermano Septimio Silo, muerto a los 35 años. Que la tierra te sea leve (en el cuerpo del caballo, a Lucio Septimio Silo que te valla bien).

Generalmente cuando se habla de símbolos astures a la mayoría se nos vienen a la cabeza elementos célticos como triskeles, flores de agua y símbolos lunares o solares. El triskel es un símbolo tradicional en toda la Cordillera Cantábrica y según dicen significa la unión entre pasado, presente y futuro, era usado como símbolo de protección. Las flores de agua están asociadas a la luz y a la abundancia, eran un símbolo de prosperidad. Esta simbología siguió usándose durante todas las etapas posteriores y aún hoy pueden verse triskeles, flores de agua y caballos tallados en los horreos asturianos y en alguna que otra iglesia prerrománica y medieval.

dioses astures y creencias religiosas - simbolo celta flor de agua

Iglesia de Abamia, flor de agua grabada en una de las ventanas

El sistema religioso de los astures posee una fuerte influencia céltica y parece estar marcado por los solsticios (21 de diciembre y 21 junio) y equinoceos (21 septiembre y 21 de marzo), los eclipses, las fases lunares y el paso de las estaciones como motivos clave para la celebración de rituales y festejos. Está aceptado que el calendario astur seguiría la misma línea que el Coligny celta (rueda del año), se trata de un calendario lunar que dividía el año en dos grandes mitades, una de luz y otra de oscuridad. El año se componía de 13 ciclos lunares, siendo cada ciclo de 28 días. Cada 5 años se completaba un lustro.

Durante el año había múltiples celebraciones y rituales donde participaba todo el castro y en los que la música y la danza poseían un papel importante. También se ha constatado la existencia de recintos termales y grandes piscinas prerromanas, destinadas posiblemente tanto a la higiene personal como a rituales relacionados con el agua y la purificación, ejemplo de este tipo de recintos puede verse en el casto de Coaña.

Todo el sistema religioso debía estar dirigido por la figura del Druida o Augur, era el guía espiritual y una de las personas más importantes del castro junto con la figura de la curandera o sacerdotisa, que podría ser o no la misma persona. Está aceptado que los augures conformarían una clase social aparte, respetada y temida, eran personas que conocían el uso medicinal de las plantas, sus propiedades alucinógenas, el funcionamiento de las estaciones, conocían el movimiento de las estrellas…, eran los científicos de la época y usaban todo ese conocimiento para predecir acciones o hechos futuros y para comunicarse con un mundo al que solo ellos tenían acceso.

Se sabe que en épocas concretas del año de realizaban grandes migraciones druídicas donde todos los druidas de los diferentes pueblos europeos se desplazaban a un lugar acordado en secreto para realizar sus reuniones mágicas, uno de estos lugares era Neuvyeu – Suillas en Francia, donde actualmente se levanta la catedral de Chartes. El clan druídico conformaba en realidad una gran escuela de filósofos y científicos que, en esta época, eran considerados grandes magos con poderes inalcanzables para el resto de la población. Cada druida elegía a un acolito al que transmitiría todo su conocimiento, siempre de forma oral y a través de la experiencia, la formación como druida duraba, al menos, 20 años.

A partir de la llegada del Imperio romano los clanes druídicos sufren dos períodos, antes y después de la llegada del cristianismo como religión oficial de Roma. Hasta el s.V d. C los romanos eran politeístas, poseían un gran panteón de dioses, semidioses, héroes y otras figuras mitológicas. Durante este período tenían la creencia de que si vencían a un enemigo era porque los dioses de ese pueblo habían preferido apoyar a Roma antes que a su propia gente, además parece que había un cierto respeto o temor hacía la figura de los sacerdotes, en general se procuraba obtener sus favores antes de darles muerte. A partir del S.V Roma declara el cristianismo como religión oficial y los nuevos sacerdotes declaran a los clanes druídicos herejes, peligrosos, conocedores de la magia oscura, eran brujas y hechiceros, se les atribuyeron múltiples adjetivos que los desprestigiaban, fueron perseguidos y quemados en hogueras, con ello la sociedad perdió gran parte del conocimiento que durante cientos de miles de años se había ido transmitiendo.

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Industria de los Astures

La industria de los astures en la edad de hierro

 Minería y metalurgia en la edad de hierro

En plena Edad de Hierro la minería es una actividad en auge y muy especializada, son muchos los minerales que se extraen, hierro, cobre, plata, oro, mercurio, azabache, carbón, zinc, cinabrio, estaño…. la riqueza mineral de Asturias es un hecho que ha permanecido presente a lo largo del tiempo. Las explotaciones mineras de los astures quedan nuevamente reflejadas en los escritos antiguos:

… natura regionis cerca se omnis aurifera, miniigue, chryscollae aliorum colorum ferax…Auri vicena millia pondo ad hunc modum annis singulis Asturiam, atque Gallaeci cum, Lusitaniam praestare, quidan prodiderunt; ita tu plurimum Asturia gigant, neque in alia parte terrarum lot saeculis haec fertilitas..

La región es natural rica en oro pero también abundan otros como la criscolla (Carbonato de cobre, es un mineral de color verde), el hierro…
Veinte mil kilos de oro da Asturias con Galicia y Lusitania todos los años, la mayor parte esta en Asturias que durante tantos siglos es fértil…
Plinio el Viejo

Hay que tener en cuenta que Roma siempre pensó que en Asturias había mucho mas oro que el que encontró finalmente, por otro lado los historiadores romanos siempre tendían a engrandecer el poder del Imperio exagerando sus conquistas, por tanto, en ésta referencia de Plinio se exagera enormemente la producción aurífera de los astures, en realidad la región de Asturias tan solo posee oro en las cuencas occidentales de los ríos Nalón, Narcea y Navia. Esto no quiere decir que los astures no realizaran una gran labor minera, algunas minas se explotaban antes de la llegada de Roma, ejemplo de ello son las del Aramo en Rioseco, El Milagro de Onís, Mina Consuelo, El Ceñal, Cabo Blanco… entre muchas otras. Algunos hornos dedicados a fundir el hierro se localizaron en Tineo, Cangas de Narcea o Boal.

Las herramientas de los mineros astures eran el hacha, el mazo, el pico y la punterola (barra de hierro con un ojo en un extremo por el que se mete un mango que se golpea con una maza para poder picar la pared con más finura).

industria de los astures, hachas mineras

En pleno descubrimiento y evolución de la minería, se presupone que era una actividad realizada por cualquiera que mostrara interés o habilidad, posiblemente no se diferenciaría por sexo o edad, al contrario, es muy posible que niños y mujeres astures participaran activamente tanto en la creación de galerías como pozos, una ventaja que presentaban ante los hombres fornidos era que, debido a su menor tamaño corporal, podrían introducirse mejor por los sitios estrechos.

Cuando el mineral se encontraba en la roca aparecía en forma de filones o de manera dispersa por la roca madre. Cuando se encontraba en la ribera de los ríos era consecuencia de la erosión que el agua ocasionaba en el subsuelo, en este caso aparecía en forma de pepitas de diferentes tamaños.

Los Astures realizaban varios modos de extracción, una minería bajo tierra basada en galerías y pozos verticales, y una minería en la orilla de los ríos, mediante la técnica del bateo.

Las galerías y cámaras subterráneas eran realizados por picadores que abrían los túneles hacia el interior de la montaña, para evitar derrumbamientos se reforzaba con mampostería y se iban sellando las cámaras no productivas con los escombros que se sacaban del resto de sectores. Una vez construida la galería y localizado el mineral se extraía con un procedimiento bastante peligroso, primero se incrustaban unas cuñas de madera en la roca, después se prendían para que la piedra se calentara al fuego, por último era enfriada rápidamente con agua para que resquebrajara. Con este método podían obtener grandes trozos de la beta que se transportaban al exterior en canastos, claro está que romper la roca siempre conllevaba el riesgo de que la galería se derrumbara.

La forma más conocida de extracción es el bateo a la orilla del río, el agua del río arrastra consigo minerales y otros elementos de la tierra por la que pasa, en el occidente astur aún hoy puede obtenerse pepitas de oro mediante el bateo. Esta técnica consistía en recoger arena del fondo del río con un plato, se removía con movimientos circulares de forma que las pepitas de oro, al pesar más, quedaban en el fondo de plato.

Algunos investigadores sostienen que pudo haberse dado una minería basada en la creación de pozos verticales, es una teoría no confirmada que cobró fuerza tras aparecer en Madrid una serie de pozos verticales de sílex de 20m de profundidad de época Neolítica. En el caso de Asturias podrían localizarse en Boinás (Belmonte de Miranda), donde se encontraron una serie de restos a unos 13 – 50m de profundidad.

En el occidente los astures extraían plata y oro, los dos minerales más codiciados por los romanos y que supusieron la excusa perfecta para la invasión del territorio, la minería del oro en época romana fue tan importante que se crearon cargos específicos como los Procuratores metallorum encargados de las zonas mineras o el Procurator auriarum, encargado específico de la minería del oro para los territorios astures y galaicos.

El cinabrio se extraía en la zona central de Asturias (concejo de Aller), era un mineral a partir del cual se obtenía el mercurio y también fue codiciado por los romanos ya que se usaba para purificar el oro, sin embargo su extracción es altamente tóxica y seguramente llevaría asociada unas cuantas enfermedades.

Es imposible hablar de la minería del oro sin mencionar la presencia del Imperio Romano debido a la enorme cantidad de tierra que removieron a partir del s.I d. C, los romanos usaban técnicas diferentes, más abrasivas y mucho más productivas. Aparece la minería a cielo abierto, en este caso se iba comiendo terreno a la montaña de fuera hacia dentro. Las trincheras y galerías bajo tierra eran mucho más peligrosas puesto que la tierra con el mineral se extraía de dentro hacia afuera, una de las técnicas más nombradas que tenían los romanos para extraer el mineral del interior de la montaña era la Ruina Montium, consistía en inundar las galerías abriendo unos depósitos de agua que se construían en la parte alta de la mina, al liberar todo el agua de golpe la presión rompía la roca y el agua arrastraba el mineral al exterior. Para separar el mineral de los sedimentos utilizaban las terrazas fluviales, eran escalinatas hechas en la ladera de la montaña sobre las que se arrojaban los sedimentos junto con litros y litros de agua, como el mineral pesaba más que el resto de elementos quedaba depositado en los escalones

La minería romana usaba esclavos como mano de obra, normalmente astures capturados en las batallas e incursiones. Ser destinado a las minas era uno de los mayores castigos, cuanto más se introducía un minero en la montaña menos posibilidades tenía de volver a ver el sol, en ocasiones se hacía prácticamente imposible volver al exterior y fueron muchos los que pasaron días, meses o años enteros bajo tierra. Estas personas extraían el mineral metidos en un permanente fangal helado, caminando por aguas subterráneas, iluminándose con una simple antorcha, durmiendo y haciendo sus necesidades dentro de la mina, comiendo cuando el romano al cargo consideraba el favor de llevarles alimentos, cosa que no ocurría todos los días, sobre todo si ya estaban a bastante profundidad, a todo esto hay que sumarle las enfermedades que se derivan por la malnutrición, la falta de higiene, las heridas sin curar, la continua inhalación de polvo, la falta de oxígeno y luz y los cadáveres que se abandonaban por las galerías. Si  algún astur conseguía sobrevivir y llegar a viejo, una vez que el esclavo dejaba de ser productivo, era enviado a las zonas de lavado, criba, bateo, construcciones de canales o drenajes, pero nunca abandonaría la mina.

Se calcula que, con las técnicas astures, por cada tonelada de tierra se podían extraer cinco gramos de oro. Roma, con su forma de minería, podía remover más toneladas en menos tiempo y, teniendo en cuenta que el trabajo estaba realizado por esclavos, las ganancias eran del 100%. El Imperio romano removió en Asturias 600 millones de metros cúbicos de tierra, según Santos Yanguas “la mayor actividad minera de la historia antigua”. Sin embargo nada de esto favoreció a los astures porque que la política romana era clara, extraer todo el mineral posible y enviarlo directamente por mar y tierra a la capital del Imperio.

De la minería se obtuvo la metalurgia, es decir, la trasformación del mineral en metal. Las fundiciones metalurgicas usaron principalmente dos tipos de horno, el de cubeta y el de chimenea, ambos de pequeño tamaño, con una solera excavada en suelo que no pasaría de los 50cm de diámetro, sus diferencias radican en su altura y anchura. Como excepción se localizaron hornos con sangrado de escoria. También destacan las cubetas destinadas a la creación de lingotes de bronce mediante vasijas – horno o vasijas de reducción, actividad que se complementaba con el uso de toberas por las que se extraía la escoria (restos no útiles del mineral). En el castro de Mohías se encontraron restos de una posible fragua pero en este caso sería ya de época romana, Mohías es uno de los castros construidos por los propios romanos y vinculado a la red de caminos que comunicaban las minas del occidente con los puertos costeros.

En Asturias, el uso de hierro se va incrementando a partir del s.IV a. C, algunos castros nos han dejado importantes restos, algunos ejemplos son el Picu de Caravia (Caravia) y el Picu Castiello de Moriyón (Villaviciosa), considerado uno de los mejores conjuntos de la edad de hierro. Pueden apreciarse diferencias entre las diferentes regiones asturianas. En el oriente comienza a ser el metal preferente, sin embargo en otras regiones de la zona centro el bronce parece ser el metal más codiciado, sobretodo para labores de orfebrería y para utensilios diarios como las ollas y cazos. En el occidente el oro es el metal por excelencia, sobretodo durante la época romana. La especialización de cada territorio es consecuencia de los recursos que podían obtener de la tierra en la que vivían.

La metalurgia llevó a la aparición del herrero, un personaje importante en el castro porque de él dependía la producción de espadas, cuchillos, artículos para el herraje y montura de los caballos, útiles de cocina etc.

industria de los astures - puntas en hierro

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También se desarrolla la orfebrería como una actividad especializada, el orfebre era la persona que trabajaba los metales para obtener de ellos joyas muy apreciadas entre la población como torques, amuletos, collares, anillos, fíbulas,  pendientes… todo ello labrado a mano con motivos vegetales o escenas que parecen representar rituales.

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El ejemplo mejor conservado es La Diadema de Moñes, fechada entre los siglos III – I a. C, hecha de oro, en ella que aparece una escena que representa dos procesiones de jinetes e infantes, con escudos pequeños, lanzas, puñales y cascos que acompañan a otros hombres que van a píe y que sostienen unas sístulas, es decir, unas vasijas con forma de pecho femenino que se usaban para realizar ofrendas relacionadas con rituales acuáticos, estos hombres parecen avanzar al lado de un río lleno de salmones, aves, caballos, perros… Se cree que esta escena representa un ritual religioso relacionado con algún tipo de sacrificio.

industria de los astures - orfebreria del oro - diadema de moñes

El crecimiento de la minería supuso el avance definitivo hacia etapas mas modernas porque podían fabricar mejores herramientas, más fuertes y más eficaces, gracias a esta actividad pudieron perfeccionarse otras como la agricultura, la ganadería, la pesca, la industria y también la guerra.

La cerámica castreña de los astures

Otra actividad importante entre los astures era la fabricación de piezas de cerámica que se clasifican en tres tipos básicos, las grandes tinajas dedicadas a la despensa y aprovisionamiento de agua, cereales, frutos secos etc, los útiles de cocina y por último una especie de cerámica indígena de lujo que imitaba tipos de decoraciones extranjeras, eran piezas encargadas por las clases altas de astures. La cerámica de los castros norteños se caracterizaba por ser gris o negra con ciertos tonos anaranjados, al principio aparecen con un nivel de calidad bajo pero poco a poco van consiguiendo una superficie bastante cuidada y brillante decorada a base de trazos geométricos. Las decoraciones se grababan cuando la pasta aún estaba fresca en la parte superior del utensilio.

A partir del s.I d.C la manufactura de cerámica experimenta una gran demanda, primero para abastecer a los campamentos romanos que ocupaban el territorio y, más adelante por el incremento del comercio con otras regiones.

industria de los astures - ceramica castreña

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Sociedad Astur – la caza y recolección

La sociedad astur

Caza y Recolección en la cultura castreña

Los Astures vivían en un territorio con grandes zonas boscosas y las tareas de recolección y caza seguían siendo un método importante para el abastecimiento de alimentos, de medicinas y para la obtención de otros recursos básicos como la madera.

En los inicios de la cultura castreña la recolección sigue siendo una tarea básica para completar la alimentación. Los productos recolectados dependían de la época del año. El invierno era la estación menos productiva y la recolección era limitada, consistía principalmente en raíces y alguna hierba.

En otoño se recogían las bellotas, algunos historiadores antiguos como Estrabón o Plinio el Viejo nos cuentan que molían las bellotas en unas cazoletas hasta convertirlas en harina, con ella elaboraban unas tortas de pan que podían ser almacenadas durante algún tiempo para así consumirlas poco a poco. Los molinos de grano manuales eran muy comunes en todo el territorio, en el Castro de Coaña se han encontrado un buen número de ellos. También hacen referencia a que solo comían una vez al día.

molino astur de granito, castro de coaña Molino astur de cazoletas, Castro de Coaña, Asturias

Otro fruto básico en la alimentación era la castaña, popularmente se ha venido aceptando que el castaño fue un árbol que introdujeron los romanos, sin embargo la arqueología ha demostrado que ya existían en Asturias mucho antes de la llegada de Roma, también es curioso el modo en el que los astures conservaban la castaña, se recogían recién caídas con el erizo que envuelve la castaña incluido y se guardaban en unos pozos previamente excavados en el suelo, luego se cubrían de musgos y helechos, de esta forma los erizos se iban abriendo siempre de arriba hacia abajo y las castañas del fondo no se estropeaban, cuando se necesitaban solo había que abrir el pozo y recogerlas de la parte superior, éste método les permitía conservar la cosecha durante casi todo el año. Otro producto que se recolectaba del bosque eran las setas, ya fuera con fines alimenticios o con fines alucinógenos para algún ritual.

Sociedad astur - tareas de recolección, setas

Durante la primavera y el verano era tiempo de recoger frutos frescos y otras hierbas, moras, fresas, hierbabuena, menta, manzanilla etc. Algunos podían desecarse como medio de conservación y otros se consumían en el momento, muchos de ellos además eran empleados como medicinas. También extraían miel, recurso bastante codiciado y nada fácil de obtener pues había que arrebatársela a colmenas salvajes que no solían ubicarse en zonas accesibles, normalmente había que subir a la parte alta de un árbol o de un risco, cortar los panales de miel y soportar las continuas picaduras, seguramente empleaban el uso de humo para calmar a las abejas (80.000 abejas por colmena), la miel era un producto muy valorado, no solo por sus propiedades medicinales, si no porque era una fuente de azúcares naturales con un alto valor nutritivo.

abejas - recolección de miel en época astur

La caza durante la cultura castreña se practicaba durante todo el año, las principales piezas destinadas a la alimentación era el corzo, el ciervo, el jabalí y cápridos, no hay que olvidar tampoco la caza de piezas más pequeñas como el conejo o las aves. También cazaban, lobos y osos, muy codiciados por sus pieles. El jabalí era una de las presas más importantes, se consideraba el animal familiar por excelencia, existía la creencia de que su caza transmitía al cazador la fuerza, energía y valor del propio animal, algo fundamental para poder entrar en combate. No es raro pensar en la idea de la caza del jabalí dentro de un posible ritual de iniciación para los niños de la tribu, tras el cual se convertirían en hombres. Dejando a un lado el carácter místico del jabalí, en realidad era una pieza que ofrecía una gran cantidad de comida, la arqueología ha podido localizar ahumaderos destinados a la conservación de la carne y es bastante posible que ya en ésta época se realizaran embutidos como medio de conserva.

caza del corzo - época astur

Se han constatado matanzas de caballos en época castreña pero se les atribuye un carácter ritual más que alimenticio, por otro lado los astures tenían fama de ser expertos jinetes a lomo de los asturcones y la figura del equino era bastante respetada, los escritos romanos hablan de Epona como una diosa equina aceptada entre los astures y Plinio nos habla de estos caballos de las siguiente manera:

In eadem Hispania Gallaica gens est et Asturica; equini generis hi sunt quos tieldones vocamus minore forma appellatos asturcones gignunt, quibus non vulgaris in cursu gradus, sed mollis alterno crurum explicatu glomeratio, unde equis tolutim carpere incursum traditur arte…
En la misma Hispania está el pueblo galaico y astur, crían una raza de caballos que los llaman tiledones y los asturcones de menor tamaño cuyo paso en marcha no es corriente, si no elástico debido a que extienden al mismo tiempo las patas de un lado, de aquí que a estos caballos se les haya educado en el arte del trote…
Plinio el Viejo

caballos - vegabaño - Sociedad astur

Las trampas de caza siguen siendo muy similares a los periodos anteriores, pozos con estacas, redes, emboscadas, lanzas, arcos, espadas y puñales eran los métodos usados junto a una buena coordinación del grupo de cazadores, una selección previa de las piezas de caza y el uso de caballos para dirigir las manadas hacia el lugar deseado. Los cazadores conocían los movimientos estacionales de las mandas y los lugares de paso, con ello ideaban tácticas que permitía cazar un buen número de ejemplares para abastecer al poblado durante una buena temporada.

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Cultura castreña astur: ganadería, agricultura y pesca

Los Astures: ganadería, agricultura, pesca y marisqueo durante la cultura castreña

La ganadería se convirtió en una de las principales actividades de la sociedad astur y, aún hoy lo sigue siendo. Los pastores astures eran trashumantes y se desplazaban continuamente en busca de pastos para el ganado, sin embargo, en esta época el pastor no debe considerarse como el dueño exclusivo del ganado, es muy probable, al menos durante los inicios de esta nueva actividad, que los rebaños fueran comunes y, más tarde, con el concepto de propiedad privada, esos rebaños pertenecerían a las familias más importantes, en este último caso el dueño del rebaño podría ser el propio pastor o delegar en otra persona el duro trabajo de la trashumancia, realmente no se aprecia una ganadería privada hasta el s.I d.C con la llegada de los romanos.

cultura castreña - se gana terreno al monte para la ganadería

Con las actividades ganaderas en auge las poblaciones comienzan a ganarle terreno al bosque en favor de las zonas de pasto, esto establece nuevas divisiones territoriales, cada unidad gentilicia explotaba gradualmente el espacio circundante alrededor del castro creando zonas de pasto para el invierno y, por otro lado, se trazaron caminos que servían como eje de intercambio entre los diferentes emplazamientos y para ascender a los pastos altos de montaña cuando llegaba el buen tiempo.

Los rebaños eran principalmente de cabras, animal que también era usado con fines rituales en honor de un dios que los romanos asemejaban a Marte. El uso de grasa como sustitutivo del aceite indica que el jabalí se llegó a domesticar y se creo la ganadería porcina, Estrabón habla en sus escritos de la calidad que tenían los jamones cantábricos y no es raro teniendo en cuenta la cantidad de bellotas que ofrecía la zona y las características de la raza del cerdo de tronco celta, similares al ibérico. Los astures se vestían con sayos y esta prenda se realizaba con lana de oveja así que también debía de existir el ganado ovino al final del hierro, en el año 301 d. C el precio de la lana astur se dispara según se refleja en el Edicto Máximo de Precios de Diocleciano. El ganado bovino también tenía un peso importante, a la figura del toro – vaca se asociaba a la diosa Nabicca en honor a la cual se le realizaban sacrificios de este animal.

Cultura castreña - La ganadería

Una ganadería tan variada ofrecía gran cantidad de recursos como carne, leche y sus derivados, pieles, astas, tendones para cuerdas etc. En los casos en los que se usaban caballos o bóvidos para el transporte y para arar, se reducía la carga de trabajo y se agilizaba enormemente la tarea. Una gran parte del castro estaba dedicado a la estabulación de los animales, ya fuera en zonas comunes en la parte alta del castro, en corrales anexos a las viviendas o en otras zonas preparadas para ello a modo de cuadras comunitarias.

La agricultura durante la cultura castreña tiene sus inicios con los cereales y se ha considerado una actividad bastante escasa en general, a los astures se les atribuyen saqueos a otros pueblos vecinos, como los Vetones, como la principal forma de obtención del cereal, en especial del trigo. Sin embargo esto no quiere decir que no se cultivara, está constatado el cultivo de algunas legumbres como los guisantes, del lino, del mijo, de la cebada, el centeno y la escanda. El trigo por su parte era más difícil de cultivar debido a la alta humedad y, al escasear, la forma más fácil de conseguirlo era quitándoselo al vecino más cercano, los Vetones eran unos de los principales productores de trigo y lo hacían de forma comunitaria, es decir, todo el cereal se almacenaba junto, esto lo hacía aún más sencillo, los astures solo debían esperar un buen momento en el que no hubiera demasiada gente, entrar en el almacén, coger todo el trigo que fueran capaces de transportar y volver lo más rápido posible, los escritos romanos cuentan que estas incursiones eran un hecho bastante habitual y, una vez que Roma sometió a los Vetones, usaron este factor como un motivo más para justificar las guerras astur – cántabras.

Los campos de cultivo durante la cultura castreña podían consistir en pequeñas granjas familiares o en campos comunitarios asociados a poblados que se encargaban de abastecer a otros castros mayores, un ejemplo de este último caso se representa en los castros de Serín y de Castiello, ambos asociados al castro de Noega en la Campa Torres de Gijón.

La agricultura de cereales era rotativa, cada año se variaba el terreno para no agotar la tierra. Primero se preparaba la tierra, se limpiaba de hierba y se realizaban los riegos usando como herramientas la azada y el pico, después se sembraba el grano de cereal que se había guardado de la anterior cosecha. Cuando la planta estaba lista para cosechar se realizaba la siega con hoces de mano, se iban cortando los tallos y se juntaban en grandes manojos para trasportarlos a la zona destinada a separar el grano del resto de la planta. Posteriormente se realizaba la trilla, los manojos se colocaban en el suelo y se iban golpeando las puntas de las plantas para que el grano cayera al suelo, para ello se usaba el mayal (palo que tiene un extremo móvil) o una horquilla de madera. Una vez que se desprendía todo el grano se recogía la hierba sobrante y se le daba al ganado. El grano se recogía con un rastrillo y se colocaba sobre un paño en un lugar seco, cuando se secaba del todo se pasaba por una criba para deshacerse de las impurezas. Para conservarlo se guardaba en sacos, tinajas de cerámica o recipientes de madera, también se molía y se guardaba a modo de harina.

Según avanza la edad de hierro, sobre todo a partir de la llegada de los romanos, muchos de los campos de cultivo quedan en manos de unos pocos poderosos, se usaban a los esclavos y algunos jornaleros como mano de obra y la cosecha era íntegra para propietario del terreno.

La pesca y el marisqueo eran actividades muy importantes. En los castros interiores podían realizar estas actividades en el río, destacando la pesca del salmón y de la trucha. Los castros costeros poseían muchos más recursos, podían pescar en la costa o en mar abierto y recoger todo tipo de mariscos y moluscos.

pedreru ribadeva, Aturias - cultura castreña

Las embarcaciones pesqueras consistían en un armazón de madera que se cubría con pieles curtidas a base de corteza de roble, para que éstas fueran impermeables se engrasaban con grasa animal y para mantenerlas fijas se sujetaban con un sistema de correas, la proa de la embarcación también quedaba recubierta por una capota. Para mantener el barco equilibrado le colocaban una quilla de madera. Los remos eran una herramienta indispensable para dirigir el barco pero también poseían velas de cuero para aprovechar la fuerza del viento y ganar velocidad. Las anclas consistían en lastres hechos con grandes bloques de piedra. Las herramientas de pesca consistían en redes, cañas y arpones.

Cultura Castreña - Anzuelos de pesca

La pieza de pesca más sorprendente por su tamaño y fuerza era la ballena. La caza de la ballena era una actividad comunitaria que exigía el trabajo colectivo de varios pescadores. La ballena adulta era una presa muy difícil de matar y transportar, por eso era mejor localizar alguna que estuviera con su cría, los ballenatos eran más asequibles. Cuando se divisaban a las ballenas cerca de la costa los pescadores armaban sus barcos con arpones que unían a la embarcación con cuerdas. Todos los barcos del castro salían a la mar, elegían al ballenato y le lanzaban una lluvia de arpones, como las ballenas tienen una capa de piel muy gruesa en realidad no lo mataban, el ballenato quedaba apresado sin poder liberarse de los arpones pero aún lucharía un buen rato. La técnica de los pescadores consistía básicamente en aguantar hasta que muriera por agotamiento, claro está que todo esto había que hacerlo evitando a la gran ballena madre, es muy posible que mientras unos capturaban a la cría otros intentaran distraer o contener a las ballenas adultas.

cultura castreña - hueso de ballena

Como se trataba de una pesca conjunta su reparto era igualmente comunitario y seguro que semejante captura iría acompañada de algún tipo de celebración a modo de comida colectiva. El preparado de la ballena era un proceso bastante laborioso y de ella se aprovechaba todo, para poder usar la carne primero se hervía durante dos días a fuego vivo, luego se enfriaba, se ahumaba y, al final, se conservaba en grandes toneles. La grasa de ballena, a pesar de su olor pestilente, era un buen aislante para las pieles, servía como combustible para las antorchas y se usaba para hacer jabones. Por último se aprovechaban los grandes huesos como vigas, armazones o dinteles de las cabañas.

La ballena era una presa poco usual, su captura era un hecho singular en cualquier poblado, la base de la pesca estaba por tanto en otras pesas de menor tamaño como las chopas, las lubinas, los pulpos, los calamares y en el marisqueo de percebes, llámparas (lapas de mar), oricios (erizos de mar), mejillones, berberechos etc.

La alimentación de los astures se complementaban con la caza y la recolección, dos tareas que seguían siendo importares durante la cultura castreña. A estas actividades les dedicaremos el siguiente post.

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Curiosidades de la sociedad Astur

La sociedad Astur

Curiosidades de la vida diaria de los astures

Algunos aspectos de la vida cotidiana de la sociedad astur se dejaron reflejados en los escritos romanos, éstos nos cuentan que la bebida principal era el agua, se envasaba en grandes tinas de cerámica que se enterraban a medio cuerpo en suelo terroso para mantenerla fresca, también destilaban una especie de cerveza llamada Zythos hecha con centeno fermentado. Celebraban banquetes en los que ocupaban un determinado sitio en función de la edad y del estatus social, lo mismo ocurría en el interior de cada vivienda, se sentaban en semicírculo, en un banco adosado a la pared y comían en el mismo orden de importancia, este modelo de banco evolucionaría en el futuro escañu asturiano.

sociedad astur - banco de una cabaña astur, Castro de Coañasociedad astur, reproducción de una cabaña

Dormían en colchones fabricados a base de paja seca y pieles que colocaban en el suelo, cerca del llar para soportar el frío, algunos castros muestran viviendas de dos plantas, pero no puede saberse si la planta superior se dedicaría a habitación o a almacenaje. No disponían de zonas de aseo privadas, la higiene era algo que se realizaba en el río o en baños públicos, pues como se constata en castros como Coaña, ya existían recintos termales y piscinas prerromanas, sin embargo esto no impidió que los romanos consideraran a los astures gente sucia y despreocupada.

la sociedad astur - piscina granito

Una de las cosas que más pareció sorprender al historiador Estrabón era el uso del orín para la higiene bucal, dejando constancia de que jamás en la celtiberia había visto semejante cosa para sanear las encías. También se deja constancia de casos en los que, cuando una persona enfermaba y no se conocía la causa, se sacaba al enfermo al los caminos con la esperanza de que alguien que lo viera conociera la cura. A los condenados a muerte se dice que los despeñaban y a los patricidas que los lapidaban. Estrabón fue uno de los historiadores romanos que dejó por escrito el modo de vida astur. En el libro La Cantabria puede verse el siguiente extracto:

Ver escrito de Estrabón, ¿ Cómo eran los astures ?, extracto La Cantabria

Los astures comerciaban tanto por mar como por tierra, el propio ir y venir de la gente creo caminos que comunicaban los diferentes castros pero también se crearon caminos empedrados antes de la llegada de los romanos.

El comercio interior estaba basado en el trueque de productos o en el intercambio de estos por lingotes o discos de plata, no será hasta la llegada de Roma cuando aparezca la moneda propiamente dicha como método para los intercambios comerciales. Entre los productos destacados encontramos telas, pieles, cerámica, joyas, útiles y herramientas. El comercio de tela evidencia una especialización, aparecen las hilanderas o hilanderos, personas encargadas de tejer la lana de oveja para hacer paños fuertes, suaves y de colores, principalmente blanco, negro y marrón, las madejas de lana se metían en agua con ceniza repetidas veces para conseguir que quedaran finas y suaves, luego se tejían en los telares hasta conseguir piezas de telas que fueran aptas para cortar y coser.

El comercio exterior se realizaba principalmente por mar, las rutas marítimas seguían la línea que conectaba el Cantábrico con los pueblos de La Bretaña Francesa y con las Islas Británicas. Es muy posible que también se mantuviera un comercio activo con los pueblos del Mediterráneo mucho antes de que llegaran los romanos; se han encontrado restos de objetos procedentes de estos pueblos en algunos castros pero que no ofrecen excesiva coincidencia entre ellos, este aspecto junto con la ausencia de restos similares en León o Castilla hace creer que posiblemente llegaran por mar. Entre los restos destaca la cerámica llegada desde Andalucía occidental perteneciente a pueblos celtíberos y otros restos de procedencia griega. Realmente la vía marítima resultaba mucho mas rápida de la terrestre para comunicarse con otras regiones y prácticamente igual de peligrosa ya que, cruzar la cordillera suponía tener que atravesar duras montañas, desfiladeros y ríos, soportar la nieve, el frío, el viento y tener que hacer frente a posibles saqueadores. El mar ofrecía menos esfuerzo aunque siempre se estaba a merced de las olas y el clima.

El grueso de la población de la sociedad astur se dividía en función del trabajo realizado, así encontramos cazadores, agricultores, ganaderos, pescadores, mineros, herreros, alfareros, orfebres y comerciantes como las principales actividades especializadas. A todas estas actividades iremos dedicando las sucesivas publicaciones.

La gestión político – administrativa está poco documentada y las referencias que existen son ya de eṕoca romana. Sin embargo podemos saber algunas particularidades sobre los pactos que realizaba la sociedad astur gracias a la tabla de bronce descubierta en Astorga. Se trata de un documento que recogía un pacto de Hospitalidad (hospitium) entre varias tribus de astures augustanos, no se conoce la fecha de realización pero si se sabe que este pacto fue renovado entre los años 27 – 152 d.C.

En época prerromana se cree que este tipo de pactos eran verbales, públicos, igualitarios y se acompañaban de algún tipo de ritual donde los dioses actuaban como testigos. En época romana este tipo de alianzas se empiezan a realizar por escrito y adquieren rasgos político – administrativos y militares más jerarquizados. En el caso de la tabla de Astorga aparece el siguiente texto:

Siendo cónsules Marco Licinio Craso y Lucio Calpurnio Pisone. En las IIII kalendas de mayo (28 de abril del 27 d.C).

La familia de los Desorncorum, de la gens de los Zoelas, y la familia de los Tridiavorum, también de la gens de los zoelas, renuevan el antiguo pacto de hospitalidad y quedando todos bajo su protección y clientela, también sus hijos y sus descendientes.

Lo firman Arausa, hijo de Blecaeno. Turaio, hijo de Cloutio. Docio, hijo de Elaeso. Magilón, hijo de Cloutio. Bodecio, hijo de Burralo. Elaeso hijo de Clutamo, por medio de Abieno, hijo de Pentilo, magistrado de los Zoelas. Hecho en Curunda.

Bajo el consulado de Glabrión y de Homullo, el 5 de los idus de Julio (11 de Julio del año 152 d.C), la misma familia de los Desoncorum y la familia de los Tridiavorum recibieron la misma clientela y el mismo pacto, de la gens de los Avolgigos a Sempronio Perpetuo Orniaco, de la gens de los Visaligos a Antonio Arquio y de la gens de los Cabruagénigos a Flavio Frontón ambos Zoelas. Lo realizaron Lucio Silón y Lucio Flavio Severo. En la ciudad de Asturica Augusta.

Los pactos de Hospitalidad consistían en la obligatoriedad de acoger amistosamente a otras familias y proporcionaba prestigio a la persona que acogía a los visitantes. Con este pacto ambas parten adoptaban una serie de obligaciones con respecto al otro. Era una forma de establecer alianzas.

Es este pacto varias familias de Zoelas,  tribu astur que habitaba el norte de Portugal y parte de la actual Zamora, se comprometen a establecer y respetar un pacto de hospitalidad brindándose mutua protección, pero también se establece la clientela, un detalle que implicaba una jerarquía militar donde una familia quedaba subordinada a otra.

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Jerarquía en la sociedad de los astures

Líderes, Druidas y otras figuras de poder en la sociedad de los astures

Como comentamos en anteriores ocasiones los Astures eran una gran tribu que englobaba 4 Gens (Albiones, Pesicos, Lugones y Vadinienses)  y cada uno de ellos a su vez se componían de varios clanes. El modo de vida de dichos clanes constituye el sistema social del momento. Cada clan se repartiría por varios castros próximos entre sí y cada castro formaba una unidad gentilicia donde el conjunto familiar ocupaba un lugar primordial ya que era la base de la comunidad tribal. Cada unidad familiar se componía de madre, padre, hijas e hijos, la media solía ser de cuatro personas, todos vivían en una única vivienda y compartían el espacio hasta que los hijos/as decidían crear su propia familia. Estas unidades familiares eran matriarcales.

La mujer poseía un papel muy relevante en las decisiones que tuviera que adoptar la familia, en las del castro y en las del clan, por ejemplo, a nivel familiar eran las hermanas las que debían dar su consentimiento y aprobar la mujer elegida por el hermano y poseían el derecho de ser ellas quien eligieran a dicha mujer. A nivel del castro participaban en las asambleas, representaban cargos religiosos y luchaban si era necesario junto con los hombres.

«Para impedir el saqueo de las ciudades las mujeres luchaban con los hombres manejando las armas igual que ellos, sin suplicar ni gritar cuando eran degolladas…»
Bruto Galaico

La mujer astur ha sido definida por los historiadores romanos como duras y fuertes, los escritos nos cuentan algunas de sus particularidades, por ejemplo, cuando parían lo hacían allí donde aconteciese y en silencio, evitando mostrar dolor, una vez solucionado el parto el bebé era entregado al padre quién debería de pasar con él esa primera noche, el objetivo era crear un vínculo padre – hijo similar al que poseen madre – hijo, este ritual se conoce como La Covada, pese a la importancia dada a la figura paterna el futuro niño/a tendría como tutor oficial a su tío materno, esto denota la importancia que se daba a la herencia materna.

Si la mujer astur representaba la vida social del castro, el hombre astur representa la defensa del mismo, cada castro poseía un líder militar que presidía las asambleas y que era el encargado de mantener las relaciones con otros clanes participando en los consejos tribales. Los jefes tribales poseían un adorno especial que los identificaba, era el torque, un collar abierto que se asocia al dios astur Cernunos y al poder que representaba, es un sello de identidad que se usó principalmente entre los s. VI a.C – s.I d.C.

sociedad de los astures - torque, collar de los líderes astures

Dentro del castro se le daba mucha importancia a la figura del gran guerrero y todos solían dar bastante bombo a sus hazañas y conquistas, el hecho de ser considerado un guerrero fuerte y valeroso implicaba la posibilidad de ascender socialmente y poder participar en las asambleas, consejos y quizás algún días convertirse en jefe tribal. Está bastante aceptado que dicha jefatura se transmitía a través de la línea materna, es decir, el nuevo jefe sería o el hijo mayor o el esposo de la hija mayor, sin embargo no se descartan que se accediera a este cargo de otras formas.

Los consejos tribales no se conocen hasta la época romana, esto no significa que no se hubieran realizado con anterioridad, simplemente no hay documentos escritos u otras representaciones que lo verifiquen. Con la llegada de Roma en el s.I se documentan al menos tres grandes reuniones tribales o consejos de astures, eran asambleas en las que los diferentes líderes se unieron para aumentar sus fuerzas y hacer frente al Imperio.

Si en épocas anteriores la colaboración humana era una necesidad indispensable para sobrevivir y evolucionar, a partir de la edad de los metales, con el aumento de la propiedad privada, de las riquezas individuales y de una sociedad más jerarquizada también se incrementan las actividades bélicas en el territorio, tanto que el arte de la guerra es ahora una actividad tan especializada como en su día fue la caza. Los escritores romanos son la referencia más directa que tenemos sobre cómo eran los guerreros astures, en dichos escritos se destaca que tanto hombres como mujeres participaban en la guerra, algo que sorprendía bastante a los romanos, a los hombres astures se les describe con una larga melena, ponían una cinta en la frente cuando tenían que entrar en combate, vestían comúnmente con una prenda conocida como sagum, era una especie de manto con el que cubrían el cuerpo, generalmente de color negro o marrón, siempre llevaban consigo el veneno de tejo para untar flechas, lanzas o espadas con el fin de provocar un golpe mortal al enemigo, si el daño producido por el arma no era suficiente, la infección que se derivaría a causa del veneno no encontraría cura posible, también lo usaban para suicidarse, los astures se caracterizaron por preferir el suicidio individual o colectivo antes que verse derrotado y sometido por el enemigo, ya fuera astur o extranjero.

sociedad de los astures - guerrero astur

Las armas utilizadas eran principalmente la honda, el arco, lanzas, hachas, falcatas, escudos y como característico de Asturias la espada de antena. No usaban armaduras de metal y, aunque es una desventaja a la hora de recibir y aguantar golpes, supone una ventaja al proporcionar mayor agilidad y rapidez para moverse, no había un uniforme oficial para el guerrero. Las habilidades demostradas por los guerreros astures fueron admiradas por los historiadores antiguos y los diferencian y destacan de otros pueblos “bárbaros” por su disciplina militar, sorprendiéndoles que poseyeran ese conocimiento sin que hubieran sido educados para ello. Floro, historiador del Imperio romano dejó escrito:

Hic duae validissimae Cantabri, Astures immunes imperri agitabant
Las fuertes gentes cántabras y astures se agitaban inmunes al poder del Imperio

Los astures eran buenos realizando emboscadas, su conocimiento del terreno era una ventaja importante, Asturias es una tierra irregular, con mucho desnivel, con frondosos bosques, altos acantilados, pozos que se abren en la tierra, ríos profundos con un gran torrente… El conocimiento de toda la zona facilitaba la elección del lugar para presentar batalla. En los bosques se construían plataformas de vigilancia sobre los árboles en las que siempre había disponible dardos, flechas o lanzas; usaban las mismas trampas que empleaban para los grandes animales como técnica para impedir el avance del enemigo; esperaban agazapados, en silencio, sin mover un músculo para pillar a la avanzadilla enemiga por sorpresa, rodearla y desestructurar su formación haciendo que cundiera el pánico entre los soldados del bando contrario.

Cuando combatían en la montaña contaban con otros elementos de su lado, los pasos estrechos, las gargantas, acantilados y las horas de niebla eran sus mejores aliados, solían esperar al enemigo escondidos en la pared de la montaña, a una altura superior al camino de paso para que, cuando el enemigo intentara cruzar, ante la imposibilidad de retroceder si era un ejercito numeroso, tuvieran que avanzar y sortear lluvias de flechas, piedras, lanzas… En ese tiempo los pasos de montaña eran bastante angostos y, en el caso del ejercito romano hay que imaginarse a miles de hombres, caballos y carretas avanzando por un camino estrecho, pedregoso, con nieve, lluvia, viento… Encontrarse con una emboscada en esta situación era bastante peligroso, la imposibilidad de retroceder debido al gran número de viajantes tan solo permitía avanzar, pero si encima te llovían piedras, lanzas y flechas el asunto se complicaba, los caballos se encabritaban asustados aplastando a sus propios dueños, los hombres se desconcertaban al no saber a donde dirigirse y muchos se despeñaban, a esto se sumaba las bajas que había por el alcance de los proyectiles astures, muchas carretas terminaban en el fondo del acantilado, si además le sumamos la presencia de niebla el desconcierto era total ya que no podrían ver nada, ni quién les atacaba, ni desde dónde y lo peor es que tampoco podrían ver por donde seguía el camino. Los Astures eran muy cocientes de su inferioridad numérica cuando llegaron los romanos e hicieron uso de sus mejores habilidades, pronto se dieron cuenta que, frente a un ejército tan numeroso que recibía constantemente refuerzos, era más fácil herirlo que matarlo, el tejo vuelve a mostrar un papel muy importante ya que, un ejercito que tiene que cargar con sus heridos se vuelve más lento y menos efectivo, este factor fue otra de las técnicas usadas por los astures para hacer frente al Imperio.

La caballería astur fue otro aspecto que sorprendió a los historiadores romanos. Montaban sobre caballos conocidos como asturcones, una raza de color negro – rojizo, pequeña pero fuerte y acostumbrada a moverse con una gran facilidad entre los árboles del bosque y entre las rocas de la montaña. La forma de combatir de los jinetes astures era diferente a lo habitual y los romanos la denominaron como el cantabricus circulus o círculo cantábrico.

la sociedad de los astures - circulo cantabrico de la caballería

La caballería armada con jabalinas formaba dos grupos, el ataque consistía en que cada grupo se dirigía en hilera sobre los flancos del enemigo y a una cierta distancia lanzaban las jabalinas y retrocedían cubriéndose con el escudo de forma circular para poder recargar o para cambiar de jinete. Cada grupo giraba en un sentido, el que atacaba el flanco derecho giraban de izquierda a derecha y los que atacaban el flanco izquierdo giraban de derecha a izquierda, según realizaban estos movimientos el círculo se iba cerrando con el fin de estrechar el cerco. En ocasiones se describe como dos guerreros astures compartían un mismo asturcón, de este modo había un caballo con dos jinetes, con esta táctica uno de los guerreros desmontaba del caballo para combatir a pie mientras que el otro cabalgaba alrededor para apoyar a su compañero, esto permitía acosar más al enemigo y que los guerreros astures pudieran turnarse entre el caballo y el combate a pie.

Dentro del castro también residían otras personalidades importantes en la vida socio-política, que podían ser o no líderes, pero que desempeñaban un papel fundamental dentro del sistema social, son los narradores, sanadores y augures o druidas, cargos que podían recaer en una misma persona o repartirse entre varias.

La narración era la principal forma de transmisión del conocimiento, y por lo tanto aquellas personas conocedoras de la historia, de los cuentos y de las leyendas se encargaban de transmitir esas tradiciones a las futuras generaciones.

Los augures o druidas eran un clase específica dentro la gran tribu de los astures y, en realidad, dentro de todas las tribus con influencia celta. Eran los principales transmisores del conocimiento científico, dedicaban su vida al estudio del medio que les rodeaba con el fin de comprender los secretos de la naturaleza, las estrellas, el movimiento del cielo, la luna, el poder medicinal de las plantas etc. Cada druida transmitía ese conocimiento eligiendo a uno o dos pupilos, los elegidos algún día pasarían a formar parte del poderoso clan druídico y conocerían cosas que estaban prohibidas para la mayoría de los humanos pues, se piensa que, gran parte del conocimiento que adquirían solo podían compartirlo con sus iguales, es decir, con otros druidas. En Europa están documentados movimiento masivos de druidas donde todos peregrinaban para reunirse en un punto concreto y tratar temas vitales del momento, incluso el Imperio Romano respetaba a los druidas como representante de los Dioses y evitaban atacarlos por si recaía algún tipo de venganza divina sobre ellos ya que se les atribuía toda clase de extraños poderes.

La sanadora o el sanador era un cargo que se transmitía, presuntamente, a través de la línea materna, en el caso de Asturias se cree que en su mayoría eran mujeres. Era una figura muy importante y muy respetada en el castro porque podía tratar afecciones graves, no solo conocían plantas medicinales, también tenían conocimientos quirúrgicos, arreglaban huesos fracturados, cosían las heridas y atendían a los enfermos e investigaban sobre su dolencia. Seguramente no todos los castros disponían de esta figura, la sanadora, además de atender a las personas de su poblado, seguramente se desplazaba según la solicitaran en uno u otro sitio.

La sociedad de los astures era por tanto un sistema jerarquizado dirigido por unos líderes tribales y espirituales que organizaban la vida cotidiana del castro, a todas las actividades de la vida diaria de los astures le dedicaremos el siguiente post.

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Los Astures

Quiénes eran los Astures

Los Astures eran el conjunto de tribus que habitaron los territorios de Asturias, León y Zamora durante la Edad de Hierro. Fue un pueblo que posiblemente se creó a partir del contacto con otras personas procedentes de Europa. F. Lopez Cuevilla, en su Etnología de la cultura castreña, propone que esta mezcla se derivó de dos posibles oleadas migratorias procedentes de Europa, la primera vino del norte, se trataba de los pueblos Sefes que huían de los Germánicos, la segunda oleada estaba compuesta por los pueblos Oestrimonios procedentes de las Islas Británicas. También hay otros autores con propuestas diferentes, algunos quieren ver sus orígenes en los Ligures, un pueblo europeo que fue desplazado por la presión céltica. Otros plantean que los Astures podrían incluirse dentro de los pueblos célticos de Europa. El debate sobre el origen de la sociedad astur sigue estando abierto pero lo cierto es que, durante la Edad de Bronce, el comercio aumentó considerablemente y el contacto con otros pueblos fue algo vital en la evolución de los grupos de humanos hacia la adquisición de nuevos conocimientos y en consecuencia hacia la edad de hierro.

Pueblos de la Peninunsula s.III aC, localización de los astures y otros.

Los astures ocuparon un territorio mucho más grande que la actual Asturias, limitaban al norte con el Mar Cantábrico. La parte oriental tenía sus límites en el río Deva, haciendo frontera con las tribus cántabras. En el Occidente la frontera con las tribus galaicas estaba en el río Eo. Hacia el Sur se extendía, pasando por León, hasta la actual Zamora.

Tribus astures cántabras y galaicas del norte de la Península Ibérica

Haz click para ver el mapa de la tribus astures, galaicas y cántbras

Dentro de este territorio todos se consideraban Astures pero, a su vez se dividían en otros Gens o tribus menores, lo mismo sucedía con las grandes tribus fronterizas de Galaicos y Cántabros. Para añadir un mayor grado de complejidad al territorio, esas tribus menores se dividían, a su vez, en Clanes, por ejemplo una persona podía ser de la tribu de los Astures, perteneciente al Gens de los Luggones (centro de Asturias) y concretamente al Clan de Los Cilúrnigos (Campa Torres, Gijón). Esta división gran tribu – gen – clan es bastante similar en casi toda la Península Ibérica durante los inicios del hierro. A partir del s. II a. C y hasta el s.I d. C la división territorial de la Península Ibérica sufrió grandes cambios políticos, administrativos y territoriales a manos del Imperio romano.

El Principado de Asturias, durante la Edad de Hiero, estaba ocupada por los Astures Trasmontanos, aquellos que vivían, según los romanos, tras el monte blanco o Mons Vindius. Se dividían a su vez en cuatro Gens, los Albiones, los Pésicos, los Luggones y los Vadinienses. Al Este limitaban con el pueblo cántabro de los Orgenomescos y con los Vecceos de la Meseta. Al Oeste con los pueblos galaicos de los Cibarcos, y al Sur con los Astures que habitaban León y Zamora, éstos último limitarían con los Vetones a la altura del Duero y con los Lusitanos hacia el Oeste.

algunas-tribus-astures-en-la-edad-de-hierro

Los Albiones eran el pueblo más occidental de los Astures Trasmontanos, todos sus castros están relacionados con la cuenca del río Navia y con las actividades mineras. No hay muchas las referencias escritas sobre este pueblo por lo que los conocimientos que se tienen de él se limitan a las labores arqueológicas. Poseían varios centros importantes en la región, es decir, castros principales que actuaban como puntos claves en la red de caminos que comunicaban las diferentes poblaciones, algunos de los más importantes son el castro de Coaña en Navia y el de San Chuis en Boal.

El desarrollo de los castros que ocuparon la cuenca del Navia se produjo en varias fases. Durante la primera edad de hierro, entre los s. X – V a.C, comienza a formarse la cultura castreña, los castros de los albiones eran pequeños recintos, aproximadamente ocupaban una hectarea, fueron contruidos en zonas altas y poco accesibles, estaban rodeados de acusadas pendientes y poseían un buen dominio visual de los alrededores. En estos cinco siglos aumenta la construcción de castros y de herramientas en hierro como consecuencia del aumento demográfico que estaba experimentando la cuenca del Navia. Algunos castros ocupados durante la primera edad de hierro eran Mohías, Talarén, Coaña, Pumarín y Vivedro (Horta dos mouros).

Durante la segunda edad de hierro, entre los s. V – I a.C, la cultura castreña está en plena expansión, algunos castros como Coaña o Mohias se mantienen, se amplian y se fortifican con fosos, murallas y torres de vigilancia. Durante este periodo también se crearon nuevos castros en zonas hasta el momento no habitadas, estos se ubicaban en los valles, a menor altitud, con menor domunio visual y con mejores accesos, eran centros fortificados más grandes y con un buen suelo para el desarrollo de las actividades agrícolas constatandose el uso de arados mediante tracción animal.

A partir del s.I a.C con la romanización se produce una nueva organización del territorio, alguos castros se mantienen, otros se abandonan y se vuelven a crear nuevos centros urbanos, en este caso en la rasa costera, muy vinculados a las actividades mineras, marítimas y comerciales, algunos ejemplos son los castros de Llugarnovo, Medal y Armental.

En la última etapa de los astures albiones, con la caida del Imperio Romano, entre los siglos V d.C  – VIII d.C, se produce nuevos movimientos de la población, los gobernantes comienzan a apropiarse de las tierras, de los derechos y de los privilegios que tenía el Estado Romano, el pueblo llano por su parte se desplaza ocupando nuevas zonas y creando nuevas aldeas.

De los Albiones se conserva una estela funeraria del s.I d. C perteneciente según dice a un príncipe albión, en ella puede leerse en latín antiguo “Nicer hijo de Clutoso del castro de Cariaca de la casa principe de los Albiones, de 75 años, yace aquí”. Pese a la referencia que se hace en la estela al castro de Cariaca no ha podido aún encontrarse. Se cree que la aparición de la clase aristócrata llegó con los Romanos, hasta el s.I a.C los astures se organizaban de forma comunitaria y el papel de jefe dependía de los logros obtenidos en la vida personal de cada uno y de la fama que tubiera cada familia. Cuando Roma reorganiza el territorio crea dos clases sociales, la aristocracia y el campesinado. Los aristócratas eran los encargados de gestionar y administrar el exedente del campesinado y el territorio que les había sido asignado por el estado romano. El campesinado lo componía el grueso de la población y debían de pagar una serie de tributos o stipendium, estos pagos podían realizarse con trabajo o con productos. Cuando en el año 73 – 74 d.C se declara el derecho de ciudadania las diferencias sociales aumentan, a partir de este momentos los campesinos que no fueran ciudadanos de Roma adquieren el titulo de peregrinii.

estela-astur-nicer-principe-astur-tribu-de-los-albiones

Los Pésicos eran un grupo principalmente dedicado al pastoreo y era bastante trashumante. Los historiadores antiguos dividen a los Pésicos en cuatro grandes clanes pero tan solo he podido encontrar referencias de uno de ellos, los Argamonicos. Se distribuyeron principalmente alrededor de la cuenca del río Narcea.

Plinio el Viejo (historiador romano del s.I d. C) nombra a este grupo junto a otros clanes y tribus para describir como se dividía el territorio astur:

El cantábrico se dividía en 22 pueblos entre Augustanos y Trasmontanos, Asturica es una ciudad magnífica, algunos de estos pueblos son los gigurri, los pesicos, los lancienses o los zoelas.

Junguntur ic (Cantabris) Asturum XXII populi divisi in Augustanos, Trasmontanos, Asturica urbe magnifica. In his sunt Gigurri, Paesici, Lancienses, Zoelae…

Los Luggones eran el Gen mas grande de los cuatros que habitaban Asturias, ocupaban toda la zona central, dominando la cuenca del río Nalón. Fue el gen que más tardó en desaparecer, todavía en el s.V d. C se hace referencia a la poderosa tribu de los Luggones, temidos por su carácter guerrero y porque, en ocasiones concretas, realizaban sacrificios humanos y animales. El castro mejor conocido de esta tribu es el Castro de Noega en la Campa Torres de Gijón, perteneciente al clan de los Cilurnigos, famosos según los escritos por sus calderos de bronce.

El Gen más oriental era la tribu de astures Vadinienses, dominaban toda la zona de los Picos de Europa incluyendo la costa. Generalmente está aceptado que este grupo eran semi-nómadas dedicados principalmente a la ganadería y con una agricultura itinerante de auto-subsistencia, con ello se intenta explicar la falta de castros y de restos de asentamientos durante toda la Edad de Hierro, algo bastante peculiar si tenemos en cuenta que todo el oriente de Asturias estuvo bastante poblado a lo largo de la prehistoria.

Estrabón, historiador romano, engloba a los Vadinienses dentro de un grupo que denomina como montañeses, en este grupo incluye a todos los pueblos de la cordillera cantábrica, es decir astures, cántabros y leoneses que habitaban Picos de Europa, de ellos dice que poseían un modo de vida muy similar:

“Los montañeses son austeros… beben agua… comen chivos… durante dos tercios del año se alimentan de bellotas de encinas, dejándolas secar, triturándolas y moliéndolas, fabrican con ello un pan que dura bastante tiempo. Conocen la cerveza, el vino lo beben en raras ocasiones, pero el que tienen lo consumen rápido en festines con sus parientes. Usan mantequilla en vez de aceite… En vez de moneda, los unos y los que viven muy al interior se sirven del trueque o cortan una lasca de plata…. Hasta la época de Bruto han usado embarcaciones de cuero… Su sal es púrpura y se vuelve blanca al moler…”
Estrabón

Ptolomeo, escritor romano durante el s.II d. C nombra a la ciudad de Vadinia como una de las más importantes entre los Vadinienses, pese a ello aún no ha podido encontrarse. En ausencia de castros, las pocas referencias castreñas de los Vadinienses se limitan a un buen número de estelas funerarias, redactadas en latín, de personas pertenecientes a este Gen, fueron localizadas en Piloña, Parres, Cangues de Onís, Onís y Ponga. También se encontraron un buen número de ellas al otro lado de la cordillera, por ello se cree que era un grupo pastoril que realizaba movimientos migratorios a uno y otro lado de los Picos de Europa.

Los escritos de estas estelas astures suelen tener todos la misma estructura, se encabeza con una dedicatoria dedicada a algún Dios, muchos de época romana como las dedicatorias a los Dioses Manes y otros de procedencia autóctona como los dioses Taranus o Telenos, a continuación le sigue el nombre del difunto y el grupo gentilicio al que pertenecía, posteriormente se incluía el nombre de quién dedicaba dicha estela y su relación con el difunto, finalmente se solía añadir la frase “Que la tierra te sea leve” y se acababa con la edad de difunto. Solían alguna decoración en la cabecera, principalmente elementos vegetales como el tejo y figuras de animales. Algunos ejemplos de estelas vadinienses son las dedicadas a personajes como Plento Flavio, a Aroniaeciva, a Antonio Paterno, a Fusco Cavedo, a Elanus, A Dovidena y a Cantia entre otras. De todas ellas resulta bastante peculiar la dedicada a Dovidena porque las letras están boca abajo y debe empezarse a leer desde el último renglón, su cabecera está decorada con un elemento vegetal.

estela-dovidena-astures-vadinienses

Severa lo puso a su madre, Dovidena, de 55 años, en el año 474 de la era consular.

Posuit Sever/a matri suae D/ovidenae an/norum LV ae/ra

Hay que tener en cuenta que las referencias existentes sobre todo este conglomerado tribal provienen de antiguos historiadores romanos como Plinio el Viejo, Estrabón, Floro o Ptolomeo. Las únicas referencias autóctonas se limitan a algunas estelas funerarias ya escritas en latín, es decir a finales del hierro. Pese a ello hay muchos datos que se han podido comprobar mediante la arqueología, gracias a todos ellos hoy podemos saber como vivían los astures a ello le dedicaremos el próximo post.

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La Edad de Hierro en Asturias

La Edad de Hierro y la cultura castreña

El uso del hierro en Asturias se solapa con el bronce a partir de año 1.400 a.C, sin embargo no se cataloga como el principal metal hasta el año 800 a. C. Existe una gran concentración de este mineral en tierra asturiana, en el oriente destacan la Sierra del Cuera y parte de los Picos de Europa, en el centro de Asturias puede encontrarse en las localidades de Gijón, Pola Siero, la cuenca de río Nalón y el Puerto San Isidro, y en el occidente por la cuenca del río Navia hasta su frontera con Las Médulas.

la edad del hierro en Asturias

                                    Cobre, Estaño, Hierro y Oro

La sociedad que se desarrolla durante la edad de hierro asturiana se enmarca dentro de la Cultura Castreña, y se divide en tres fases:

El Castreño Incial, 800 – 400 a.C, fase en la que aparecen los castros fortificados como lugares de asentamiento, primero como aldeas de madera muy simples y posteriormente, al introducir la piedra, como pequeños centros urbanos.

La segunda etapa cultural es el Castreño Pleno, se desarrolla entre el año 400 a.C – s.I d.C, los castros ya estaban definidos como urbes fortificadas con territorios exteriores anexos donde se desarrollaban importantes labores agrícolas y ganaderas.

La última fase es el Castreño Final, entre los s.I – V d.C y coincide con la invasión del Imperio Romano, a partir de este momento los castros poco a poco se fueron abandonando y los astures se desplazaron a los valles a causa de la presión romana.

Se denomina cultura castreña porque los habitantes del hierro decidieron vivir en castros, es decir, pequeños poblados levantados en lugares estratégicos, con un buen dominio visual y con zonas cercanas aptas para la agricultura y la ganadería. Todos los castros estaban cerca de las principales vías de comunicación porque el comercio interior y exterior era una actividad constante para poder intercambiar objetos, a este respecto se documenta el primer tipo de moneda usado en Asturias, eran lingotes de plata que se intercambiaban por el objeto deseado, el número o el peso de los lingotes determinaría el precio.

Cómo eran los castros en Asturias

Un castro es un recinto amurallado de forma mas o menos circular que encierra una pequeño poblado. Dentro de Asturias pueden distinguirse, en general, dos tipos de castros, los situados en la franja costera y los castros de interior.

Los castros costeros, como por ejemplo Noega (Gijón), eran centros levantados sobre colinas o elevaciones destacadas del terreno, de este modo aprovechaban el desnivel como elemento defensivo, en el caso de los castros situados junto al mar también solían aprovechar el acantilado como límite de la urbe. En general solían ser de planta circular y tenían unas defensas basadas en series de fosos, contrafosos y murallas, en Coaña puede apreciarse como la muralla rodeaba todo el castro y además se protegía usando el río, en Noega sin embargo, al estar junto al mar disponía de un acantilado por tres de sus lados, solo posee una muralla transversal que va de Este a Oeste del Cabo Torres impidiendo así el acceso al poblado. Estos castros poseían una importante actividad pesquera y de comercio marítimo.

la edad de hierro y los castros costeros

Los castros de interior, como por ejemplo San Chuis, o el Cuitu de Castiello, se levantaban sobre la ladera de las montaña, solían ser de planta oval e igualmente se defendían con terraplenes, fosos y murallas. El desarrollo de estos castros estuvo muy vinculado a las actividades mineras, sobre todo en la zona más occidental de Asturias, concretamente en las cuencas de los ríos Nalón, Narcea y Navia, donde la minería del oro estaba en auge.

Castros durante la edad de hierro

Los primeros castros se edificaron a base de materiales perecederos, principalmente barro, madera y paja, poco a poco se fue introduciendo la piedra, algunos de los castros más antiguos de Asturias son Noega (Gijón) y Chao San Martín (Allande). La cultura castreña se expandió rápidamente por el territorio y se crearon muchos núcleos urbanos. La estructura general de un castro era:

Territorios exteriores anexos a la urbe: zonas dedicadas a los cultivos y al pastoreo.

Elementos defensivos que protegía la urbe:

– Elementos naturales del terreno: acantilados, ríos, terraplenes o pendientes.

– Fosos y Contra-fosos: normalmente cavaban más de un foso rodeando el perímetro del castro, eran grandes zanjas que, en tiempos de guerra se completaban con grandes estacas afiladas clavadas en el fondo para que, quien cayera, no pudiera salir.

– Parapetos y torres: Tras los fosos había que superar una pequeña muralla llamada parapeto como puede verse en el castro de Noega, o torres de vigilancia como en el caso de Coaña.

– La Muralla: los astures solían realizar murallas de módulos, es decir, levantaban la muralla por tramos que pueden verse a simple vista. Eran de piedra y no demasiado altas, lo suficiente para poder defenderse desde una posición más elevada.

elementos defensivos durante la edad de hierro

– El Paseo de Ronda: tras la muralla se dejaba un pasillo por donde se hacían las rondas de vigilancia, en este pasillo se encontraban las escaleras anexas a la parte posterior de la muralla que permitían subir a lo alto del muro.

El conjunto de viviendas y edificios comunitarios:

– Los edificios eran cabañas simples de una o dos plantas, el pavimento era de tierra o enlosado con piedras, tenían un hogar central para calentar la vivienda y para cocinar, solían disponer de un banco adosado a la pared para poder sentarse. La familia dormía junta y si se separaban estancias se hacía mediante cortinas, en las casas de dos plantas seguramente usaran la parte superior como habitación, a ella se accedía subiendo una escalera. Algunas casas poseen estancias anexas que podrían haber sido almacenes o zonas para los animales.

la edad de hierro, castro de coaña

– Las zonas comunitarias eran: la gran casa de reunión, la plaza, las saunas y termas y la acrópolis. En Coaña también se han encontrado grandes piscinas hechas de granito.

– Se desconoce por completo donde se realizaban las actividades funerarias ya que aún no han podido encontrarse evidencias al respecto.

Una característica común en todos los castros es que las edificaciones nunca se adosaban unas con otras, cada construcción es siempre un recinto independiente, en castros como Coaña se puede apreciar que, aunque sea por unos pocos centímetros, las paredes de diferentes viviendas nunca se llegaban a tocar, los investigadores no saben a ciencia cierta cual era el motivo por el que preferían construcciones independientes, una posible hipótesis podría ser que tales espacios entre casas facilitaban en curso del agua en las épocas más lluviosas, permitiendo que el agua siguiera ladera abajo y evitando así que se formaran grandes charcos o inundaciones.

El conjunto de castros asturianos poseía su propia jerarquía, por un lado están los castros primarios, es decir aquellos que eran autosuficientes. Por otro lado estaban los castros secundarios, estos dependían en cierta forma de otra urbe mayor y solían estar especializados en una actividad concreta.

Un dato desconcertante es la total ausencia de castros en la zona más oriental de Asturias, después del castro de Caravia no aparecen restos de edificaciones castreñas aunque si múltiples lápidas y estelas de personajes astures que fallecieron en el s.I. El oriente era territorio Vadiniense y los romanos mencionaron la ciudad de Vadinia, sin embargo nada de ello ha podido encontrarse.

En el resto de Asturias se conoce la localización de múltiples castros pero no todos pueden verse, muchos de ellos tras ser estudiados por los arqueólogos volvieron a enterrarse sin que, a día de hoy, se pueda apreciar algún resto. Algunos de los castros pertenecientes a la edad de hierro que han sido excavados y que tienen abierto el acceso para las visitas  son Noega, Coaña, San Chuis y Chao San Martín.

castros en asturias durante la edad de hierro

haz click para ver la localización de los castros asturianos

Cada recinto posee su propia estructura y características, sobre todo tendiendo en cuenta la influencia que sufrieron con la invasión del Imperio Romano. A partir del s.I d. C muchos castros desaparecen, otros se mantienen, algunos son aprovechados por Roma y también se crearon nuevos castros y urbes donde la romanización es más que evidente como en el caso del castro de Mohías.

En el apartado que visitar en Asturias iremos publicando los diferentes castros a los que hayamos podido acceder.

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Rituales y creencias durante la Edad de Bronce en Asturias

Las creencias religiosas durante la Edad de Bronce en Asturias

Lo primer que llama la atención durante esta etapa es la gran variedad de enterramientos que hay por todo el territorio astur. Entre las diferentes formas de sepulturas descubiertas hasta el momento están:

La reutilización de túmulos neolíticos. Tiene lugar durante el bronce inicial, un ejemplo de ello es el túmulo Monte Deva III (1885 a. C), en Gijón, estas reutilizaciones respetaban la estructura primitiva de la edificación, tan solo depositaban el nuevo cuerpo con un ajuar que solía consistir en envases de cerámica y alguna pieza de oro, plata o bronce, un ejemplo de este tipo de piezas es el anillo de oro de Mata’l Casares en el Alto la Cobertoria (Lena – Quirós).

Se realizan nuevos túmulos pero mucho menos monumentales, la elevación del terreno era mucho menor y el interior se dividía entre pozos realizados en el suelo que contenían pequeñas cistas y o pozos con restos de ceniza donde se supone que se incineró el cuerpo, un ejemplo de ello son Monte Deva V (2135 – 1746 a. C), en Gijón o en Piedrafita V (1741 – 1056 a.C) en Les Regueres.

Cistas sin túmulos, este tipo de enterramiento se descubre no hace mucho en el Castro Chao San Martín. Junto a la puerta de acceso de la acrópolis se encontró una cista que había quedado sepultada bajo un antiguo derrumbe, contenía el cráneo de una mujer que vivió en el s.IX – VIII a. C, justo a finales de la edad de bronce. Era una chica joven que fue enterrada en un lugar ceremonial. La Acrópolis de Chao San Martín es uno de los primeros recintos fortificados de Asturias y no presenta signos de haberse usado como residencia, se cree que era un templo donde se congregaban para realizar rituales y ceremonias. La acrópolis se levantó sobre un montículo a 675 metros s.n.m, por un lado se protegía por una pared vertical y el resto por una empalizada de 4 metros de altura. Además de la cista se han encontrado una gran casa rectangular con las esquinas redondeadas, las paredes hechas con mampostería y cimentada con una zanja, una gran piedra con signos de fuego continuado, calderos, restos de cerámica y discos ceremoniales.

Enterramientos en las cuevas. En la cueva de Fuentenegroso, a 900 metros s.n.m, entre Peñamellera Alta y Llanes, en la Sierra del Cuera, se encontró el enterramiento de una mujer que tenía 17 – 18 años, medía 1’60m y vivió en el s.VIII a.C.

Edad de bronce en Asturias - mujer de fuentenegroso

Fue enterrada al fondo de la cueva, llevaba un brazalete en cada muñeca y la acompañaba una cabra. Los estudios de los restos óseos han revelado daños en las piernas que indican que pasaba mucho tiempo caminando por las zonas montañosas, lesiones en la espalda que indican que realizaba duras tareas de carga y transporte, las lesiones en brazos y hombros revelaron que, además de soportar la carga, debía sostenerla con las manos por la parte inferior, similar a cuando llevamos un cesto en la cabeza y lo sujetamos con las manos, también presentaba una mala higiene dental. Estos aspectos físicos de la mujer y la cabra con la que fue enterrada permiten plantear que posiblemente su actividad fuera la ganadería de cápridos. Otro dato que ha podido saberse era la alimentación que tenía, estaba basada principalmente en vegetales ricos en magnesio, cereales y frutas como cerezas y endrinos, carne y pescado. La procedencia de esta mujer sigue sin saberse, el poblado más cercano, hasta el momento, se corresponde con el recinto fortificado de Punta de Jarri (Llanes), pero está sin datar, además dista 8 km de la cueva y el ascenso es complicado, por ello las teorías apuntan nuevamente a posibles asentamientos al aire libre en zonas de baja o media montaña para sociedades ganaderas del oriente de Asturias.

Otro cuerpo fue encontrado cueva Gatu Vetu, en la sima de la Paré de los Cintos, en las Ubiñas, Quirós. Se trataba de un varón de 16 a 18 años, medía 1,60m y vivió entre el 1.800 – 1900 a. C. En este caso hay bastantes dudas sobre por qué terminó allí, no presenta indicios de haberse accidentado, tampoco hay ajuar ni ofrendas, solo se sabe que cuando murió estaba sentado, la teoría más aceptada hasta el momento es que posiblemente fuera alguien que se perdió por la cueva y quedó atrapado.

No hay que olvidarse de los enterramientos en las Minas que se realizaron durante las edades de cobre y bronce en los complejos mineros del Texeu y del Milagro. Todos ellos con un ajuar funerario que consistía principalmente en herramientas relacionadas con la minería.

La segunda novedad es la documentación de una vida religiosa, ceremonial o ritual. Se produce la creación de las acrópolis como la de Chao San Martín (Grandas de Salime), San Chuis (Allande) o Os Castros (Taramundi), ambos fundados entre los s.IX – VI a.C. Estos centros ceremoniales se levantaron sobre elevaciones del terreno de manera que ocupaban una situación de dominio visual sobre la zona, eran usados de forma comunitaria para realizar rituales y otros eventos importantes de la vida social. Con la llegada de la edad de hierro las aldeas se distribuirán alrededor de estas acrópolis.

Con respecto a la vida ceremonial se usarán por última vez otros centros sagrados como los abrigos de Fresnedo, Cova Demo de Boal y el Ídolo de Peña Tú de Vidiago. En todos ellos se representaron escenas de animales, escenas  de cacerías, otras actividades cotidianas y los signos, puntos y líneas que han acompañado al arte rupestre durante todo su desarrollo. Algunas teorías afirman que estas representaciones se realizaban para delimitar el territorio, sirviendo como puntos fronterizos entre las diferentes tribus que se estaban creando por todo el territorio.

Al final de la edad de Bronce hay una nueva clase social establecida que influiría en gran medida sobre la sociedad. Toda la responsabilidad sobre el mundo espiritual ligado a los muertos, sobre los augurios, predicciones y otras protecciones simbólicas recaía sobre los druidas, sacerdotes, sacerdotisas o augures. En general se acepta que cada tribu tenía su guía espiritual y que todos esos guías conformaban un grupo social por sí mismo, con sus normas internas y su propia jerarquía en función de la fama y la sabiduría que tuviera cada miembro, es posible que se desarrollara una escuela druídica a la que solo se podía acceder si se demostraban ciertas habilidades y capacidades. De todos modos la influencia era relativa puesto que la decisión final sobre una determinada situación era siempre del jefe tribal, éste podía hacer caso o no a los consejos y predicciones de su sacerdotisa o sacerdote, sin embargo, si le contradecía y fracasaba en la tarea no tendría muy buena acogida entre la población puesto que ya le habían avisado previamente de lo que sucedería si llevaba a cabo determinada acción. La diferencia de responsabilidad con respecto al guía radicaba en que al druida no le preocupaba en exceso errar con una de sus predicciones porque la madre naturaleza siempre era libre para cambiar de decisión.

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La Edad de Bronce en el Principado de Asturias

La edad de bronce en Asturias

Actividades diarias durante la edad de bronce

Los conocimientos sobre la fundición de minerales alcanzan un nuevo nivel cuando las personas aprenden a realizar aleaciones, es decir, juntar distintos minerales para obtener un nuevo metal mucho más resistente y duradero. El Bronce es una aleación de cobre y estaño que aparece en Asturias en el año 2,000 a. C. El estaño no resulta muy abundante en la zona y, sin embargo, la producción de bronce en algunos lugares del territorio será una de las principales actividades, ejemplo de ello es el Castro de Noega de Gijón, sus habitantes se hacían llamar Cilurnigos “Caldereros de Bronce”.

La edad de Bronce se va a caracterizar por un progresivo aumento de la población, por una gran actividad minera, metalúrgica, comercial y alfarera, por el desarrollo de una agricultura muy variada y de la consolidación de la ganadería de vacuno, por la creación de las primeras fortificaciones y de las primeras acrópolis

La minería está en plena expansión, la fundición de metales se extendía rápidamente entre la población que demandaba más útiles y armas en metal, esto implicó un mayor mano de obra dedicada a la extracción de minerales. Destaca por un lado la gran actividad que se experimentó en Las minas del Milagro de Onis y, por otro, el progresivo abandono de las minas del Texeu en la sierra del Aramo (Rioseco – Riosa) que dejan de funcionar en torno al año 1.400 a.C tras remover mas de 15.000 metros cúbicos de sedimentos y tras enterrar a decenas de mineros. Los enterramientos del Aramo siguen siendo objeto de estudio aunque está bastante aceptada la idea de que las sepulturas dentro de la montaña se hacían siguiendo un ritual específico para la clase minera. Otros centros mineros destacados en esta etapa se localizan en Gamoneu, en Asiego, en Cabrales y en el sector medio de la cuenca del río Nalón.

La edad de bronce, zonas con cobre, estaño y oro

Las actividades metalúrgicas durante la edad de bronce crecían y evolucionaban, la demanda de productos ascendía continuamente y los talleres van creando técnicas más especializadas que les facilitaban el trabajo. Aparecen moldes complejos que permitían hacer series de objetos de forma más rápida y, por otro lado, parece ser que en gran parte de las hachas de talón encontradas poseen un porcentaje de plomo a tener en cuenta, no se sabe con exactitud si esta presencia es accidental o intencionada, pero no es raro pensar que, si probaban diferentes mezclas de minerales para ver qué pasaba, se dieran cuenta que añadiendo un poco de plomo se aumentaba el peso de la herramienta y, en el caso de las hachas, es un factor importante.

En la edad de bronce aparecen los moldes para las herramientas

Moldes para hachas

Entre los objetos en bronce que han podido recuperarse encontramos hachas para la minería y para la tala de madera, hoces, espadas de antena, calderos, útiles decorativos y piezas de orfebrería.

armas surgidas durante la edad de bronce hacha de talón característica de la edad de bronce La edad de bronce - Puñal de antena

De izquierda a derecha: espada, hacha de talón con anillas y puñal de antena

También se documenta el uso del oro, la plata y el cobre para las piezas de orfebrería aunque la explotación era muy reducida y se limitaba a piezas como anillos o discos que seguro representaban una buena posición social. Un ejemplo es el anillo de oro encontrado en el túmulo de Mata’l Casare en el Alto la Cobertoria (entre Lena y Quirós).

el oro ya se usaba en la edad de bronce

Discos de oro y Anillo de Mata’l Casares

La producción de cerámica también es una actividad en auge, la vida sedentaria requiere de platos, vasos, recipientes, vasijas o tinajas, los hornos necesitan tinajas y crisoles en los que fundir el metal, el agua también se almacenaba en grandes recipientes de cerámica. Poco a poco se va confeccionado una cerámica autóctona, se incluyen elementos decorativos y se convierte en una labor indispensable para reponer los útiles de la vida cotidiana.

El excedente de productos potenció las actividades comerciales y el contacto con con otros pueblos de dentro y fuera de la Península Ibérica. Algunos autores afirman que ya se mantenía contacto con algunos pueblos del Atlántico como Irlanda, Inglaterra o la Bretaña francesa y hay un debate abierto sobre las rutas de comercio, algunos investigadores sostienen que es posible que existiera una vía de comunicación marítima, sin embargo hay que tener en cuenta que las embarcaciones del momento consistían en troncos de madera vaciados y forrados de pieles que podían tener o no una vela, por ello estos mismos investigadores insisten en que es una hipótesis y que era más sencillo que dichos productos se introdujeran por vía terrestre. Dentro de la Península Ibérica la mayor actividad comercial se desarrolla con otros pueblos del norte, sobre todo para la obtención de materias primas escasas en tierra astur como el estaño, y con el mediterráneo para la obtención de objetos de cerámica de gran calidad.

Ver mapa: Algunos lugares de Asturias donde se encontraron objetos de la edad de bronce.

La ganadería de cápridos y vacunos seguirá siendo una actividad principal. Muchas teorías intentan justificar la escasez de restos de poblados en el oriente de Asturias basándose en la ganadería, argumentan que eran sociedades pastoriles que seguramente crearan asentamientos estacionales a base de elementos perecederos. La ganadería requería una búsqueda continua de pastos para alimentar al ganado, aprovechando las zonas de montaña en los meses más cálidos y los valles durante el invierno. Esta continua trashumancia podría ser la causa del aparente vacío arqueológico del oriente de Asturias a partir de la edad de los metales. Las actividades ganaderas seguían complementándose con la caza, ciervos y jabalíes eran las piezas más comunes, y con la pesca tanto marítima como fluvial.

La agricultura se basaba principalmente en la plantación de cereales como el trigo, la escanda o el centeno, de algunas leguminosas, de guisantes y de berzas. La plantación de cereal implicó un nuevo invento, los molinos de grano, eran grandes piedras abrasivas con forma cóncava donde se depositaba el grano y, con un canto rodado se iba raspando para molerlo. Esta simple herramienta permitió mejorar considerablemente la alimentación porque con la harina aprendieron a confeccionar pan y otros alimentos ricos en hidratos.

molino de grano - aparece en la edad de bronce

La recolección de frutos del bosque complementaba la dieta, cuando una cosecha se perdía era un sustitutivo importante. El paisaje de Asturias estaba caracterizado por bosques de robles, castaños, nogales, avellanos, alisos, endrinos, pinos, arbustos y árboles frutales silvestres, de aquí obtenían frutos secos como bellotas, nueces y avellanas, éstos formaba parte de la dieta diaria ya que podía encontrarse fácilmente y tras secarlas se conservaba todo un año y, se molían, también se conseguía harina. Recolectaban frutas como cerezas, endrinos y manzanas silvestres y se ha documentado la recolección del miel y cera. El uso de plantas medicinales sigue siendo un aspecto difundido entre la población y las personas con dichos conocimientos seguirán teniendo una posición destacada en el grupo, sin descartar que se le atribuyera algún carácter mágico.

Entre el 1.200 a. C, hasta el año 800 a. C, se desarrolla el bronce final, es una nueva etapa de transito que se solapa con la Edad de Hierro, en ella el bronce poco a poco dejará de ser el metal más usado para ser sustituido por el hierro, el material más resistente que jamás habían visto. En estos años las tradiciones prehistóricas están en decadencia, comienzan a crearse los primeros centros urbanos fortificados con altas murallas de piedra, torreones y fosos, la demanda de armamento aumenta y hay un incremento de la población, todo ello evidencia la tensión que se vivía ante la necesidad de defenderse de otros grupos de humanos, con esta nueva distribución del territorio aparece una nueva cultura conocida como La Cultura Castreña, los territorios están claramente delimitados y repartidos entre las diferentes tribus ya denominadas como Astures.

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La edad de cobre en Asturias

El inicio de la Edad de los Metales: la edad de cobre

El primer metal usado por los humanos fue el cobre

A finales del neolítico se descubre la minería del cobre, los restos mas antiguos que se han localizado hasta el momento se corresponden con las minas del Texeu en Rioseco y las Minas del Milagro en Onis. Ambos lugares se comienzan a explotar alrededor del 3.000 a. C y nos indican un nuevo cambio de etapa, se deja atrás la prehistoria para entrar en la Edad de los Metales. El primer metal usado de manera generalizada fue el cobre, en Asturias la mayoría de los restos aparecen en las zona centro y en el oriente coincidiendo con las explotaciones mineras antes mencionadas.

La edad de cobre - zonas mineras

Aproximación zonas con cobre en Asturias

El cobre es un mineral que se encuentra dentro del grupo de minerales llamados nativos (cobre, oro, plata, platino y hierro), es decir se encuentra en la roca de forma natural. En las minas asturianas de cobre se puede ver fácilmente su presencia por el color verdoso de sus paredes. Es un metal blando y maleable lo que facilitaba su uso para la creación de herramientas, adornos y otros objetos que eran mas llamativos, resistentes y duraderos.

La Edad de los Metales fue posible gracias al perfeccionamiento del horno de cerámica, inventaron una nueva forma de alcanzar los 1250ºC necesarios para fundir el cobre. Los primeros hornos metalúrgicos consistían en un pozo en el suelo, más o menos de  1 a 2m de diámetro, y medio metro de profundidad en el que se hacía una gran hoguera para coseguir suficientes brasas de carbón vegetal con las que rellenarlo. Luego se extraían unas pocas de brasas y se introducían en una vasija – horno. La roca con el mineral se dejaba dentro de un crisol y éste se introducía en la parte superior de la vasija – horno.

edad de los metales en Asturias

Por último la vasija llena de carbón y con el crisol que contenía el mineral se enterraba entre las brasas del pozo, se cubría con arcilla hasta crear una bóveda abierta por la parte superior para que pudiera circular el aire, y con una entrada en el lateral para el fuelle. A través del agujero lateral se introducía el tubo hasta las brasas que contenía la vasija y se insuflaba aire para poder aumentar la temperatura.

horno de fundición, edad de cobre

Cuando el mineral se fundía se separaba del resto de impurezas, posteriormente se dejaba enfriar, se rompía el crisol y se extraía una roca en la que se apreciaba todo el mineral a un lado y el resto de impurezas al otro. El siguiente paso era limpiar o eliminar toda la parte de impurezas, para ello se valían de un cincel. Finalmente el mineral se volvía a fundir para verterlo en moldes o se calentaba para modelarlo en las herrerías. Era habitual que se trabajara en la boca de la mina parte del mineral creando lingotes mas fáciles de transportar. También se documenta el traslado del mineral en bruto hasta algún lugar de trabajo especializado.

Algunas de las zonas mineras llegaron a agotarse, hay teorías que apuntan que se explotaba mas cobre que el que se consumía, este excedente impulso las relaciones comerciales. El comercio se implanta hasta convertirse en una actividad indispensable si se querían conseguir los recursos necesarios para desarrollar las nuevas técnicas. Las localidades que no tenían en sus proximidades los materiales necesarios debían de conseguirlos mediante tratos con personas que procedían de lugares que si contaban con ese recurso o que podían conseguirlo de alguna forma.

No es raro pensar que aquellas personas que poseían el conocimiento necesario para fundir los metales estarían muy bien posicionados dentro de su grupo, ser el portador de este nuevo saber no implicaba necesariamente ser el mejor cazador, el líder, o el guía espiritual, cualquier persona podía haber adquirido este nuevo aprendizaje de manera fortuita, sin embargo, el hecho de aprender a fundir el metal, casi seguro que suponía un ascenso dentro de su grupo social.

Esta nueva actividad desarrolló nuevas profesiones, aparecen los herreros y orfebres, además implicaba residir en un sitio bastante más tiempo, llevar todas las herramientas necesarias de un lado para otro era una tarea demasiado pesada. Por otro lado la metalurgia proporcionó grandes avances a la agricultura, con los nuevos útiles el trabajo resultaba más sencillo y era más rápido cultivar. Todo ello, junto con el descubrimiento de los sistemas de regadío para las plantaciones, fueron los factores principales para que se potenciara la creación de aldeas permanentes y de grupos de población con unas fronteras cada vez más definidas.

La edad de cobre supuso el asentamiento definitivo de los humanos en un territorio concreto, pese a la gran cantidad de cambios que se experimentó durante esta época los restos arqueológicos son escasos en Asturias. Hay varias teorías que intentan justificar esta escasez de restos. Algunos afirman que hay que tener en cuenta que los metales llegan a tierra Astur con cierto retraso en comparación con el resto de Europa y el uso del Cobre y del Bronce suelen solaparse. Otra teoría que justifica la falta de restos es la reutilización del cobre en la etapa posterior, el bronce es una aleación de cobre y estaño, por lo tanto es bastante posible que gran parte del cobre se reutilizase para la creación de útiles en bronce. También se podría explicar mediante los continuos saqueos que sufrieron las necrópolis a la largo del tiempo.

Los pocos restos de cobre encontrados se remontan a finales de la etapa y los principios del bronce, aparecen en mayor medida en el centro – oriente de Asturias. Destacan los hallazgos de la localidad de Gamoneu donde se localizaron varios lingotes, En Llanes encontraron 4 hachas y en Asiego 14 hachas planas.

La edad de cobre en Asturias

Lingotes de cobre. Gamoneu d’Onís, Asturias

En los Picos de Europa se localizó una punta de flecha palmela que no es común en Asturias pero que si lo era en otras zonas de la Península. La mayoría de herramientas encontradas son hachas, se evidencia un incremento importante de la demanda de esta herramienta, algunas teorías apuntan varios motivos para esta aparente demanda, el aumento considerable del número de humanos, la necesidad de madera para la confección de las aldeas, la tala de bosques para crear zonas de pasto, el aumento de la demanda de otras herramientas necesarias para la caza y agricultura etc.

punta palmela edad de cobre asturias

Punta palmela

Esta primera etapa de la edad de los metales supuso un período de adaptación en el que se pasó de la trashumancia al sedentarismo, de una agricultura oportunista a una más elaborada, de una minería rustica a una especializada y, en definitiva, el avance del ser humano desde el pensamiento prehistórico a un pensamiento mucho más moderno donde se incrementa la esperanza de vida, disminuye la mortalidad infantil, la vida se vuelve más cómoda, se dispone de más tiempo para crear nuevas ideas y trabajos, aparecen valores como la propiedad del territorio, la propiedad privada, los estamentos sociales, la diferencia de clases, la riqueza como sinónimo de poder, la necesidad de defender el territorio ocupado ante otros grupos de humanos y otros muchos conceptos hasta el momento desconocidos.

Durante los primeros momentos la cultura desarrollada era aún dependiente de la herencia neolítica, se desarrollan las últimas representaciones rupestres en centros sagrados como Peña Tú en LLanes, cova Demo en Boal o los abrigos de Fresnedo, donde la figura del hombre guerrero cobra importancia sobre todo al final de éste periodo y durante la posterior edad de bronce.

En esta edad se reutilizan los últimos túmulos pero poco a poco se van abandonando y se adoptan nuevas creencias. Aparecen enterramientos en las galerías de las minas, tanto en el Texeu como en las minas del Milagro se encontraron esqueletos humanos, algunos estaban allí porque fueron víctimas de algún accidente, otros, como se describe en el post dedicado a las minas del Texeu, fueron enterrados a propósito siguiendo algún tipo de ritual. Cuando se abandona la cultura megalítica se cree que el nuevo ritual funerario era la incineración, esto explicaría la escasez de restos humanos que se da por todo el territorio asturiano hasta la consolidación del cristianismo.

edad de cobre - craneos minas del texeu

Cráneo humano. Galería de los esqueletos de las minas del Texeu.

La edad de cobre finaliza cuando descubren la primera aleación realizada por el ser humano, el bronce, aproximadamente en el año 1.800 a. C.

 

 

 

 

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