Cultura castreña astur: ganadería, agricultura y pesca

Los Astures: ganadería, agricultura, pesca y marisqueo durante la cultura castreña

La ganadería se convirtió en una de las principales actividades de la sociedad astur y, aún hoy lo sigue siendo. Los pastores astures eran trashumantes y se desplazaban continuamente en busca de pastos para el ganado, sin embargo, en esta época el pastor no debe considerarse como el dueño exclusivo del ganado, es muy probable, al menos durante los inicios de esta nueva actividad, que los rebaños fueran comunes y, más tarde, con el concepto de propiedad privada, esos rebaños pertenecerían a las familias más importantes, en este último caso el dueño del rebaño podría ser el propio pastor o delegar en otra persona el duro trabajo de la trashumancia, realmente no se aprecia una ganadería privada hasta el s.I d.C con la llegada de los romanos.

cultura castreña - se gana terreno al monte para la ganadería

Con las actividades ganaderas en auge las poblaciones comienzan a ganarle terreno al bosque en favor de las zonas de pasto, esto establece nuevas divisiones territoriales, cada unidad gentilicia explotaba gradualmente el espacio circundante alrededor del castro creando zonas de pasto para el invierno y, por otro lado, se trazaron caminos que servían como eje de intercambio entre los diferentes emplazamientos y para ascender a los pastos altos de montaña cuando llegaba el buen tiempo.

Los rebaños eran principalmente de cabras, animal que también era usado con fines rituales en honor de un dios que los romanos asemejaban a Marte. El uso de grasa como sustitutivo del aceite indica que el jabalí se llegó a domesticar y se creo la ganadería porcina, Estrabón habla en sus escritos de la calidad que tenían los jamones cantábricos y no es raro teniendo en cuenta la cantidad de bellotas que ofrecía la zona y las características de la raza del cerdo de tronco celta, similares al ibérico. Los astures se vestían con sayos y esta prenda se realizaba con lana de oveja así que también debía de existir el ganado ovino al final del hierro, en el año 301 d. C el precio de la lana astur se dispara según se refleja en el Edicto Máximo de Precios de Diocleciano. El ganado bovino también tenía un peso importante, a la figura del toro – vaca se asociaba a la diosa Nabicca en honor a la cual se le realizaban sacrificios de este animal.

Cultura castreña - La ganadería

Una ganadería tan variada ofrecía gran cantidad de recursos como carne, leche y sus derivados, pieles, astas, tendones para cuerdas etc. En los casos en los que se usaban caballos o bóvidos para el transporte y para arar, se reducía la carga de trabajo y se agilizaba enormemente la tarea. Una gran parte del castro estaba dedicado a la estabulación de los animales, ya fuera en zonas comunes en la parte alta del castro, en corrales anexos a las viviendas o en otras zonas preparadas para ello a modo de cuadras comunitarias.

La agricultura durante la cultura castreña tiene sus inicios con los cereales y se ha considerado una actividad bastante escasa en general, a los astures se les atribuyen saqueos a otros pueblos vecinos, como los Vetones, como la principal forma de obtención del cereal, en especial del trigo. Sin embargo esto no quiere decir que no se cultivara, está constatado el cultivo de algunas legumbres como los guisantes, del lino, del mijo, de la cebada, el centeno y la escanda. El trigo por su parte era más difícil de cultivar debido a la alta humedad y, al escasear, la forma más fácil de conseguirlo era quitándoselo al vecino más cercano, los Vetones eran unos de los principales productores de trigo y lo hacían de forma comunitaria, es decir, todo el cereal se almacenaba junto, esto lo hacía aún más sencillo, los astures solo debían esperar un buen momento en el que no hubiera demasiada gente, entrar en el almacén, coger todo el trigo que fueran capaces de transportar y volver lo más rápido posible, los escritos romanos cuentan que estas incursiones eran un hecho bastante habitual y, una vez que Roma sometió a los Vetones, usaron este factor como un motivo más para justificar las guerras astur – cántabras.

Los campos de cultivo durante la cultura castreña podían consistir en pequeñas granjas familiares o en campos comunitarios asociados a poblados que se encargaban de abastecer a otros castros mayores, un ejemplo de este último caso se representa en los castros de Serín y de Castiello, ambos asociados al castro de Noega en la Campa Torres de Gijón.

La agricultura de cereales era rotativa, cada año se variaba el terreno para no agotar la tierra. Primero se preparaba la tierra, se limpiaba de hierba y se realizaban los riegos usando como herramientas la azada y el pico, después se sembraba el grano de cereal que se había guardado de la anterior cosecha. Cuando la planta estaba lista para cosechar se realizaba la siega con hoces de mano, se iban cortando los tallos y se juntaban en grandes manojos para trasportarlos a la zona destinada a separar el grano del resto de la planta. Posteriormente se realizaba la trilla, los manojos se colocaban en el suelo y se iban golpeando las puntas de las plantas para que el grano cayera al suelo, para ello se usaba el mayal (palo que tiene un extremo móvil) o una horquilla de madera. Una vez que se desprendía todo el grano se recogía la hierba sobrante y se le daba al ganado. El grano se recogía con un rastrillo y se colocaba sobre un paño en un lugar seco, cuando se secaba del todo se pasaba por una criba para deshacerse de las impurezas. Para conservarlo se guardaba en sacos, tinajas de cerámica o recipientes de madera, también se molía y se guardaba a modo de harina.

Según avanza la edad de hierro, sobre todo a partir de la llegada de los romanos, muchos de los campos de cultivo quedan en manos de unos pocos poderosos, se usaban a los esclavos y algunos jornaleros como mano de obra y la cosecha era íntegra para propietario del terreno.

La pesca y el marisqueo eran actividades muy importantes. En los castros interiores podían realizar estas actividades en el río, destacando la pesca del salmón y de la trucha. Los castros costeros poseían muchos más recursos, podían pescar en la costa o en mar abierto y recoger todo tipo de mariscos y moluscos.

pedreru ribadeva, Aturias - cultura castreña

Las embarcaciones pesqueras consistían en un armazón de madera que se cubría con pieles curtidas a base de corteza de roble, para que éstas fueran impermeables se engrasaban con grasa animal y para mantenerlas fijas se sujetaban con un sistema de correas, la proa de la embarcación también quedaba recubierta por una capota. Para mantener el barco equilibrado le colocaban una quilla de madera. Los remos eran una herramienta indispensable para dirigir el barco pero también poseían velas de cuero para aprovechar la fuerza del viento y ganar velocidad. Las anclas consistían en lastres hechos con grandes bloques de piedra. Las herramientas de pesca consistían en redes, cañas y arpones.

Cultura Castreña - Anzuelos de pesca

La pieza de pesca más sorprendente por su tamaño y fuerza era la ballena. La caza de la ballena era una actividad comunitaria que exigía el trabajo colectivo de varios pescadores. La ballena adulta era una presa muy difícil de matar y transportar, por eso era mejor localizar alguna que estuviera con su cría, los ballenatos eran más asequibles. Cuando se divisaban a las ballenas cerca de la costa los pescadores armaban sus barcos con arpones que unían a la embarcación con cuerdas. Todos los barcos del castro salían a la mar, elegían al ballenato y le lanzaban una lluvia de arpones, como las ballenas tienen una capa de piel muy gruesa en realidad no lo mataban, el ballenato quedaba apresado sin poder liberarse de los arpones pero aún lucharía un buen rato. La técnica de los pescadores consistía básicamente en aguantar hasta que muriera por agotamiento, claro está que todo esto había que hacerlo evitando a la gran ballena madre, es muy posible que mientras unos capturaban a la cría otros intentaran distraer o contener a las ballenas adultas.

cultura castreña - hueso de ballena

Como se trataba de una pesca conjunta su reparto era igualmente comunitario y seguro que semejante captura iría acompañada de algún tipo de celebración a modo de comida colectiva. El preparado de la ballena era un proceso bastante laborioso y de ella se aprovechaba todo, para poder usar la carne primero se hervía durante dos días a fuego vivo, luego se enfriaba, se ahumaba y, al final, se conservaba en grandes toneles. La grasa de ballena, a pesar de su olor pestilente, era un buen aislante para las pieles, servía como combustible para las antorchas y se usaba para hacer jabones. Por último se aprovechaban los grandes huesos como vigas, armazones o dinteles de las cabañas.

La ballena era una presa poco usual, su captura era un hecho singular en cualquier poblado, la base de la pesca estaba por tanto en otras pesas de menor tamaño como las chopas, las lubinas, los pulpos, los calamares y en el marisqueo de percebes, llámparas (lapas de mar), oricios (erizos de mar), mejillones, berberechos etc.

La alimentación de los astures se complementaban con la caza y la recolección, dos tareas que seguían siendo importares durante la cultura castreña. A estas actividades les dedicaremos el siguiente post.

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