La Edad de Bronce en el Principado de Asturias

La edad de bronce en Asturias

Actividades diarias durante la edad de bronce

Los conocimientos sobre la fundición de minerales alcanzan un nuevo nivel cuando las personas aprenden a realizar aleaciones, es decir, juntar distintos minerales para obtener un nuevo metal mucho más resistente y duradero. El Bronce es una aleación de cobre y estaño que aparece en Asturias en el año 2,000 a. C. El estaño no resulta muy abundante en la zona y, sin embargo, la producción de bronce en algunos lugares del territorio será una de las principales actividades, ejemplo de ello es el Castro de Noega de Gijón, sus habitantes se hacían llamar Cilurnigos “Caldereros de Bronce”.

La edad de Bronce se va a caracterizar por un progresivo aumento de la población, por una gran actividad minera, metalúrgica, comercial y alfarera, por el desarrollo de una agricultura muy variada y de la consolidación de la ganadería de vacuno, por la creación de las primeras fortificaciones y de las primeras acrópolis

La minería está en plena expansión, la fundición de metales se extendía rápidamente entre la población que demandaba más útiles y armas en metal, esto implicó un mayor mano de obra dedicada a la extracción de minerales. Destaca por un lado la gran actividad que se experimentó en Las minas del Milagro de Onis y, por otro, el progresivo abandono de las minas del Texeu en la sierra del Aramo (Rioseco – Riosa) que dejan de funcionar en torno al año 1.400 a.C tras remover mas de 15.000 metros cúbicos de sedimentos y tras enterrar a decenas de mineros. Los enterramientos del Aramo siguen siendo objeto de estudio aunque está bastante aceptada la idea de que las sepulturas dentro de la montaña se hacían siguiendo un ritual específico para la clase minera. Otros centros mineros destacados en esta etapa se localizan en Gamoneu, en Asiego, en Cabrales y en el sector medio de la cuenca del río Nalón.

La edad de bronce, zonas con cobre, estaño y oro

Las actividades metalúrgicas durante la edad de bronce crecían y evolucionaban, la demanda de productos ascendía continuamente y los talleres van creando técnicas más especializadas que les facilitaban el trabajo. Aparecen moldes complejos que permitían hacer series de objetos de forma más rápida y, por otro lado, parece ser que en gran parte de las hachas de talón encontradas poseen un porcentaje de plomo a tener en cuenta, no se sabe con exactitud si esta presencia es accidental o intencionada, pero no es raro pensar que, si probaban diferentes mezclas de minerales para ver qué pasaba, se dieran cuenta que añadiendo un poco de plomo se aumentaba el peso de la herramienta y, en el caso de las hachas, es un factor importante.

En la edad de bronce aparecen los moldes para las herramientas

Moldes para hachas

Entre los objetos en bronce que han podido recuperarse encontramos hachas para la minería y para la tala de madera, hoces, espadas de antena, calderos, útiles decorativos y piezas de orfebrería.

armas surgidas durante la edad de bronce hacha de talón característica de la edad de bronce La edad de bronce - Puñal de antena

De izquierda a derecha: espada, hacha de talón con anillas y puñal de antena

También se documenta el uso del oro, la plata y el cobre para las piezas de orfebrería aunque la explotación era muy reducida y se limitaba a piezas como anillos o discos que seguro representaban una buena posición social. Un ejemplo es el anillo de oro encontrado en el túmulo de Mata’l Casare en el Alto la Cobertoria (entre Lena y Quirós).

el oro ya se usaba en la edad de bronce

Discos de oro y Anillo de Mata’l Casares

La producción de cerámica también es una actividad en auge, la vida sedentaria requiere de platos, vasos, recipientes, vasijas o tinajas, los hornos necesitan tinajas y crisoles en los que fundir el metal, el agua también se almacenaba en grandes recipientes de cerámica. Poco a poco se va confeccionado una cerámica autóctona, se incluyen elementos decorativos y se convierte en una labor indispensable para reponer los útiles de la vida cotidiana.

El excedente de productos potenció las actividades comerciales y el contacto con con otros pueblos de dentro y fuera de la Península Ibérica. Algunos autores afirman que ya se mantenía contacto con algunos pueblos del Atlántico como Irlanda, Inglaterra o la Bretaña francesa y hay un debate abierto sobre las rutas de comercio, algunos investigadores sostienen que es posible que existiera una vía de comunicación marítima, sin embargo hay que tener en cuenta que las embarcaciones del momento consistían en troncos de madera vaciados y forrados de pieles que podían tener o no una vela, por ello estos mismos investigadores insisten en que es una hipótesis y que era más sencillo que dichos productos se introdujeran por vía terrestre. Dentro de la Península Ibérica la mayor actividad comercial se desarrolla con otros pueblos del norte, sobre todo para la obtención de materias primas escasas en tierra astur como el estaño, y con el mediterráneo para la obtención de objetos de cerámica de gran calidad.

Ver mapa: Algunos lugares de Asturias donde se encontraron objetos de la edad de bronce.

La ganadería de cápridos y vacunos seguirá siendo una actividad principal. Muchas teorías intentan justificar la escasez de restos de poblados en el oriente de Asturias basándose en la ganadería, argumentan que eran sociedades pastoriles que seguramente crearan asentamientos estacionales a base de elementos perecederos. La ganadería requería una búsqueda continua de pastos para alimentar al ganado, aprovechando las zonas de montaña en los meses más cálidos y los valles durante el invierno. Esta continua trashumancia podría ser la causa del aparente vacío arqueológico del oriente de Asturias a partir de la edad de los metales. Las actividades ganaderas seguían complementándose con la caza, ciervos y jabalíes eran las piezas más comunes, y con la pesca tanto marítima como fluvial.

La agricultura se basaba principalmente en la plantación de cereales como el trigo, la escanda o el centeno, de algunas leguminosas, de guisantes y de berzas. La plantación de cereal implicó un nuevo invento, los molinos de grano, eran grandes piedras abrasivas con forma cóncava donde se depositaba el grano y, con un canto rodado se iba raspando para molerlo. Esta simple herramienta permitió mejorar considerablemente la alimentación porque con la harina aprendieron a confeccionar pan y otros alimentos ricos en hidratos.

molino de grano - aparece en la edad de bronce

La recolección de frutos del bosque complementaba la dieta, cuando una cosecha se perdía era un sustitutivo importante. El paisaje de Asturias estaba caracterizado por bosques de robles, castaños, nogales, avellanos, alisos, endrinos, pinos, arbustos y árboles frutales silvestres, de aquí obtenían frutos secos como bellotas, nueces y avellanas, éstos formaba parte de la dieta diaria ya que podía encontrarse fácilmente y tras secarlas se conservaba todo un año y, se molían, también se conseguía harina. Recolectaban frutas como cerezas, endrinos y manzanas silvestres y se ha documentado la recolección del miel y cera. El uso de plantas medicinales sigue siendo un aspecto difundido entre la población y las personas con dichos conocimientos seguirán teniendo una posición destacada en el grupo, sin descartar que se le atribuyera algún carácter mágico.

Entre el 1.200 a. C, hasta el año 800 a. C, se desarrolla el bronce final, es una nueva etapa de transito que se solapa con la Edad de Hierro, en ella el bronce poco a poco dejará de ser el metal más usado para ser sustituido por el hierro, el material más resistente que jamás habían visto. En estos años las tradiciones prehistóricas están en decadencia, comienzan a crearse los primeros centros urbanos fortificados con altas murallas de piedra, torreones y fosos, la demanda de armamento aumenta y hay un incremento de la población, todo ello evidencia la tensión que se vivía ante la necesidad de defenderse de otros grupos de humanos, con esta nueva distribución del territorio aparece una nueva cultura conocida como La Cultura Castreña, los territorios están claramente delimitados y repartidos entre las diferentes tribus ya denominadas como Astures.

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