Arte rupestre y cuevas de Asturias.

El paleolítico y la Importancia de las cuevas

Cuevas santuario y asentamientos prehistóricos.

La vida paleolítica estaba vinculada a las cuevas en todos los sentidos, éstas no solo servían de alojamiento, también eran usadas como centros santuarios donde dejaron plasmado algunas de sus inquietudes y creencias.

cuevas prehistoricas, Arangas de Cabrales

Cueva de Arangas de Cabrales

Muchas de estas cuevas eran al mismo tiempo asentamientos y centros de arte o poder, otras sin embargo no muestran restos de ocupación, es decir, eran cuevas exclusivamente dedicadas a las representaciones rupestres, un ejemplo de ello lo encontramos en el Pindal.

El motivo de esta diferenciación entre asentamientos y cuevas simbólicas sigue siendo un misterio, en algunos casos es evidente que la cavidad no era adecuada para la creación de un asentamiento por su difícil acceso y/o su reducido tamaño pero otras a pesar de que eran óptimas para su ocupación no presentan ningún síntoma de actividad humana y se convierte en cuevas santuario.

Las últimas investigaciones realizadas en el 2012 en la cueva de Tito Bustillo han mostrado una posibilidad de adelantar la fecha de los inicios del arte rupestre a los 40.000 años de antigüedad, en espera a que tal dato sea confirmado, oficialmente los primeros restos asturianos de arte rupestre se producen durante el transito entre Auriñaciense y el Gravetiense (30.000 BP), se localizaron en la Cueva del Conde y se trata de un ideomorfo (figura humanizada) y de signos o trazos verticales realizados mediante un grabado profundo.

Durante el Solutrense (mas o menos 18.000BP) las representaciones rupestres adquieren un gran realismo. La figura animal más representada es el ciervo, quizás porque era también el animal más cazado, a parte de los cérvidos también aparecen gamos y bisontes. Las representaciones de signos se incrementan, aparecen sucesiones de puntos y líneas, dibujos que podrían haber sido redes y otros signos de difícil interpretación. Uno de los ejemplos de esta etapa puede encontrarse el la Cueva del Buxu.

En el Magdaleniense (17.000 – 13.000 BP), el arte rupestre se vuelve muy detallista, las pinturas se realizaban en negro, rojo o morado y se representan animales como caballos, osos, cérvidos o cápridos, signos como puntos, lineas, parrillas – redes y otros de difícil interpretación.

Gracias a los descubrimientos logrados en la Cueva de Tito Bustillo se ha podido constatar que muchos de estos trabajos eran realizados de manera colectiva, esta cavidad ofrece un gran panel en el que usaron un gran andamio para poder llegar a las zonas más altas, también muestra una intensa actividad en relación con las pinturas, los investigadores apuntan que tal actividad, por fuerza, debió de contar no solo con los artistas si no con ayudantes y otras figuras de apoyo que se encargaran del abastecimiento de los trabajadores y de mantener la cueva iluminada.

Los primeros artistas paleolíticos comienzan usando la técnica del grabado sobre la roca, el instrumento más usado para ello eran los buriles. Posteriormente añaden la pigmentación, ya fuera repasando el grabado o pintando directamente sobre la pared, con la pintura se introducen nuevas herramientas como los pinceles y los aerógrafos. Los colores usados eran el negro, confeccionado principalmente con carbón, el rojo, fabricado a partir de óxido de hierro y el morado, que obtenían del óxido de manganeso, este color es característico de Tito Bustillo y bastante raro de encontrar. A parte de las pinturas también realizaron el denominado arte mueble o mobiliar, aprendieron a tallar la roca y el hueso y realizaron estatuillas, colgantes muy detallistas y otros objetos ornamentales o útiles decorados.

El arte rupestre asturiano pueden clasificarse en tres grupos, las figuras de animales, las figuras antropomórficas (humanizadas) y por último los signos como manos, triángulos, puntos, líneas o parrillas. Con respecto al arte mueble hay que decir que es bastante escaso, por un lado están los útiles y herramientas con decoración como los arpones, por otro lado están los objetos no utilitarios, es decir, los destinados a fines decorativos o con carácter ritual, ejemplos de ellos son la cabeza de caballo a modo de colgante encontrada en Tito Bustillo o el colgante de un colmillo de oso de las cavernas encontrado en el Buxu.

El significado de estas representaciones sigue siendo objeto de múltiples hipótesis relacionadas todas ellas con posibles rituales y creencias. La gran cantidad de asentamientos que se crean durante el Paleolítico Superior evidencia un desarrollo social importante, los humanos se comunicaban, compartían sus experiencias y podían sacar conclusiones, por lo tanto no es raro que descubrieran que también podían plasmar esas visiones y experiencias sobre las paredes.

Por otro lado, la elección de lugares ocultos y de difícil acceso potencia la creencia de que, dichas pinturas no solo tenían un carácter representativo, si no que podrían haberse usado con fines rituales o de culto donde unas cuevas serían más importantes que otras. La teoría más aceptada sobre las representaciones de animales está relacionada con los rituales de caza, las especies más representadas solían ser las más cazadas. Al principio, los artistas del Paleolítico pintaban solamente animales, ya fueran aislados o creando manadas, luego añadirán a estos dibujos la figura humana representando una cacería. Están aquellos que piensan que tan solo eran representaciones de las experiencias del artista, y están los que creen que se realizaban en un intento de favorecer la obtención de alimentos.

Los signos son quizás los dibujos mas complicados de analizar, está bastante aceptado que las parrillas podrían haber sido las redes con las que cazaban. Los puntos, líneas y otros signos son un misterio, algunos piensan que podrían indicar el camino hacia las distintas representaciones por el interior de la cueva. Destaca entre todos ellos el Camarín de las Vulvas de Tito Bustillo, es una pequeña cámara que esconde la representación de lo que parecen ser varias vulvas, es un lugar profundo de la montaña claramente dedicado a la figura femenina y a la creación de vida, uno de los signos menos conocidos es una E invertida que tan solo ha podido localizarse en dos cuevas, Tito Bustillo y el Buxu. Los antropomorfos por su parte son bastantes escasos en las cuevas asturianas.

En el Paleolítico el conocimiento se transmitía oralmente y, en relación con el arte rupestre, teniendo en cuenta que las pinturas podrían alcanzar una antigüedad de 40.000 años, es muy posible que tan solo el artista y su círculo cercano supieran que quería decir cada dibujo, cuando los hombres prehistóricos descendían a las cuevas también se encontraban representaciones que, o bien no habían visto nunca, o que aunque las hubieran visto antes no conocían a nadie que supiera quién las había pintado.

El carácter ritual de las cuevas lleva a pensar en como se organizó esa vida religiosa. Si la sociedad comenzó a mostrar una jerarquía y a repartirse las tareas de trabajo según su especialidad, es posible que, aquellos que fueron más observadores, los que aprendían nuevas formas de hacer las cosas o los que aprendieron cómo funcionaban ciertos elementos de la naturaleza como la lluvia, la luna, el sol o las propiedades curativas y alucinógenas de las plantas, podrían haber conformado un subgrupo estimado dentro de la población del territorio y vinculado con el mundo chamánico. El artista por su parte podría ser o no ese líder espiritual, cada vez es más aceptada la idea de que el peso del conocimiento no recaía en una sola persona, cada cueva poseía su representante social y su representante espiritual y en este último caso podría estar especializado en uno u otro tema, sería el precedente de los futuros clanes druídicos.

La creencia en una jerarquía religiosa se refuerza a su vez con signos de rituales observados en los enterramientos. Se preocupaban por la posición del cuerpo, los depositaban en dirección este, en dirección oeste o en posición fetal, se ve una tendencia en el uso de la pintura roja para teñir los cuerpos o piedras que rodeaban al fallecido y aparecen ofrendas como restos de animales e instrumentales líticos. Estas ceremonias de enterramiento refuerzan la teoría de que los hombres del paleolítico le daba cierta importancia al hecho de morir sin saber si era un homenaje al fallecido o realmente creían que existía otra vida después de la muerte.

En Asturias hay bastantes representaciones de arte rupestre, principalmente se concentra en el oriente astur y algunas de sus cuevas pueden visitarse previa cita. Cada cavidad conforma un mundo propio y es diferente de cualquier otra vecina. En el apartado Qué visitar/Cuevas prehistóricas en Asturias podréis encontrar información sobre algunas cuevas santuario y a otras que sirvieron de asentamientos temporales y/o permanentes durante el Paleolítico medio y superior asturiano.

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