Mesolítico

El mesolítico, abandono de las cuevas

El período conocido como mesolítico es una etapa de transición que se desarrolla entre los años 13.500 – 7.000 BP y que conllevó el cambio de la vida en las cuevas a la vida en las aldeas. Se divide a su vez en dos etapas culturales:

El primer momento cultural se conoce como Aziliense, supone un período de transición entre los años 13.000 – 9.000 BP. En Asturias las zonas ocupadas durante esta época se concentran mayoritariamente en el Centro – Oriente de la región, ejemplos de estos yacimientos son Tito Bustillo en Ribadesella; La Riera, Cuetu la Mina en Posada de Llanes; Los Azules en Cangues de Onís; Las Caldas y San Juan de Priorio en Oviedo; Cueva Oscura de Ania, Sofoxó y La Paloma en Les Regueres; Cueva Oscura de Perán en Perlora; Cueva del Ángel en Tuñón y La Peña de Candamo en San Román de Candamo. Son yacimientos con una clara herencia magdaleniense y muy vinculados a la vida en la boca de cueva.

El segundo periodo cultural es el Asturiense y se desarrolla entre los años 9.000 – 7.000 BP. La gran mayoría de los asentamientos de este periodo se concentran en el oriente y en el centro de Asturias. La zona oriental posee los yacimientos de Mazaculos y el Molín de Gasparín en Ribadeva; Los Azules en Cangas de Onís; Los Canes en Cabrales; La Magdalena, Las Cuevas del Mar o La Sierra Plana de Vidiago en Llanes. Destaca la ausencia total de restos desde Cangas de Onís hasta la ría de Villaviciosa, creándose un vacío temporal en los concejos que ocupan esta franja. A partir de Villaviciosa los asentamientos se distribuyen en la rasa costera del centro de Asturias, muy vinculados al los cursos y desembocaduras fluviales y desvinculados de la vida en la cueva. Es el caso de los yacimientos de Viesques, de la desembocadura del Piles o La Providencia en Gijón; el yacimiento de Sobrepeña en Villaviciosa y otros localizados en Luanco, Castrillón, Cudillero o Luarca.

El Mesolítico coincide con el Tardiglacial y los inicios de un nuevo periodo geológico conocido como Holoceno caracterizado principalmente por un importante retroceso de las grandes masas de hielo, un aumento del nivel del mar que cambiará el paisaje sumergiendo parte de la costa, al principio del período el nivel del mar era 18m más bajo que el actual y, poco a poco, fue ascendiendo hasta alcanzar la altura que hoy tenemos en la costa asturiana, además se produjo una progresiva subida de la temperatura y de la humedad.

mesolítico

Asturias

Sin embargo esta tendencia hacia un clima templado se vió interrumpida por una pequeña edad de hielo que durará unos 100 años, acaecida entre el 10000 – 9500 BP, ocasionada por la ruptura del lago glacial Agassiz en América del Norte y que causó un descenso de la temperatura de 4ºC. Este suceso provocó que se parara la corriente del Océano Atlántico al entrar en contacto una gran masa de agua fría y dulce con el agua del mar. La corriente del Atlántico regula la temperatura del planeta y esta parada hizo que se experimentara un descenso global . Esta fue la ultima edad de hielo que vivió el ser humano, la población durante este periodo parece experimentar un cierto colapso en la obtención de recursos.

La temperatura se iría recuperando gradualmente durante los siguientes 50 años hasta alcanzar nuevamente un clima más cálido, desaparecen por completo las grandes especies de animales de la época glacial, ya no hay mamuts, osos de las cavernas o grandes rinocerontes, en su lugar los cérvidos, cápridos, caballos, jabalíes, lobos y osos de menor tamaños conquistan los bosques. La flora se vuelve muy variada y rica en frutos, dominan los robles carbayos, abedules y coníferas, las herbáceas y plantas arbustivas aumentan ofreciendo nuevamente más recursos alimenticios.

Los grupos de humanos ya no tienen que desplazarse tanto para conseguir los elementos necesarios para su vida cotidiana y se hacen más sedentarios, en un principio siguen residiendo en las bocas de las cuevas pero poco a poco fueron abandonando la vida interior de las mismas y las actividades se fueron centrando en el exterior, grandes centro de arte rupestre como Tito Bustillo dejan de usarse. Este cambio está directamente relacionado con la capacidad para abastecerse, los grupos de humanos comienzan a organizar el trabajo según las épocas estacionales.

La caza era la actividad principal durante el otoño – invierno ya que los frutos eran más escasos y porque, al perder el bosque sus hojas, era más fácil moverse y localizar a las presas. La novedad más significativa de los cazadores mesolíticos fue la domesticación del lobo, contar con los cánidos para localizar el rastro, llegar hasta la presa e incluso acorralarla fue el mejor descubrimiento en las técnicas de caza. No se si algún día podremos saber como se llegó a domesticar a los lobos quizás alguna persona acogiera uno o varios cachorros como un miembro más del grupo.

Durante el verano y la primavera la caza podía complementarse con la recolección de frutos, hierbas, cereales, raíces y otros productos. La aparición del cereal supuso el mayor cambio en la dieta de los hombres del Mesolítico, en el caso de Asturias predominaba la escanda o el trigo silvestre, poco a poco aprenderían que recogiendo el grano y triturándolo hacían harina y podían obtener un alimento que aguantaba almacenado todo el año, aún no sed cultivaba, se trataba de una recolección estacional que implicaba desplazarse hasta donde el cereal crecía, sin embargo no tardarían mucho en aprender a plantar y recolectar en el mismo sitio donde residían, este descubrimiento es la base del sedentarismo y, posteriormente, de los inicios de la agricultura,

Otro cambio importante fue la proliferación de insectos como las abejas, la recolección del miel comenzó a ser una actividad habitual, este recurso era un alimento no solo sabroso y dulce si no con propiedades curativas y bastante nutritivo. No se encontraba todo el año ya que las colmenas solo producen miel abundante de manera estacional, coincidiendo con el punto álgido de la floración dominante, sin embargo era un producto no perecedero de fácil conservación. Otra de las novedades que ha podido documentarse en este período es la recolección de la resina del abedul para hacer pegamento.

La pesca y el marisqueo era una actividad habitual y complementaria de la dieta. Aparecen herramientas específicas para la extracción de moluscos y hay una gran cantidad y variedad de arpones en los yacimientos, son planos o curvos, decorados o sin decorar, perforados y sin perforación y con variedades en el tamaño, muchos de ellos destinados a usarse con propulsores para la pesca de grandes especies marinas.

La actividad industrial al inicio del mesolítico tenía una cierta influencia del periodo anterior y según fue avanzando el tiempo aprendieron a realizar nuevas herramientas. Seguían usando raederas o raspadores y crearon nuevos útiles con mango como las mazas-martillos, herramientas compuestas, puntas más sofisticadas, arcos más precisos reforzados con tendones de animales y trineos de madera. De la época Aziliense destacan las puntas azilienses, más retocadas y alargadas y del Asturiense el pico asturiense, herramienta característica de Asturias y que posiblemente se usara para la extracción de marisco.

Entre los años 9000 – 6500 BP la industria asturiense dominante se realiza sobre cuarcita, la industria osea es escasa y parece reducirse a herramientas como anzuelos, agujas o perforadores. A partir del año 6500 BP comienzas a apreciarse los primeros signos de transición hacia el Neolítico con la aparición de restos de cerámica lisa y de la domesticación de los primeros animales (ovejas, cabras y canes).

La cultura del Mesolítico en su conjunto muestra una clara evolución en la forma de pensamiento. Durante el Paleolítico todas las representaciones rupestres estaban destinadas principalmente a la figura de los animales, durante los inicios del Mesolítico se incorpora a las representaciones de forma clara la figura del hombre, con la nueva concepción de si mismo la cultura va abandonando progresivamente la fe en la madre – tierra. A partir del mesolítico el hombre – guerrero cobra importancia dentro de las tribus y aparecen las primeras representaciones de batallas entre grupos de humanos. Esta rivalidad está asociada al aumento de la población, a la lucha por la obtención de recursos y al control del territorio.

Se documentan también nuevas formas de enterramiento, cuando un miembro del grupo fallecía se seleccionaba un lugar concreto de descanso, generalmente alguna cueva o abrigo; cavaban un fosa y depositaban el cuerpo en una postura concreta junto con su ajuar funerario, generalmente herramientas, armas, comida, restos de animales, los más frecuentes ciervos y cápridos, y otros adornos como los colgantes de caninos o conchas, dicho ajuar se acompañaba de algunas piedras pintadas de rojo ocre cuando el cuerpo pertenecía a una persona importante.

Carme Olária publica que parece apreciarse ciertos patrones en torno al rito de depositar el ajuar, cuando el fallecido tenía más de 40 años, el ajuar solía ser menos valioso o abundante, plantea con ello la hipótesis de que según envejecía una persona dejaba de ser dominante dentro de su grupo social, otro patrón asociado a los ajuares es que parece haber más abundancia de ornamentos cuando era una mujer y, cuando era un hombre más abundancia de utensilios. Una vez depositados todos los objetos que habrían de acompañar al muerto se cubría el cuerpo con piedras, tierra y en ocasiones conchas marinas o de caracoles terrestres.

Los enterramientos colectivos van asentándose en la cultura del momento, algunas cavidades mostraron un número importante de cuerpos, las personas de este período cedieron el uso de las cuevas para convertirlas en las primeras necrópolis con claros signos de rituales asociados a la muerte.

Los enterramientos del mesolítico asturiano encontrados hasta el momento se desarrollaron entre el 9.000 – 6.000 BP, a excepción de algunos restos aislados encontrados sobre concheros, el resto de los cuerpos poseía una sepultura con su correspondiente ajuar funerario. Destacan:

La Cueva de los Azules en Cangas de Onís con un hombre de unos 40 años.

La Paloma en Soto de les Regueres con el mayor enterramiento aziliense descubierto hasta el momento.

El complejo de Arangas de Cabrales con al menos 3 cuerpos, 2 de ellos en  perfecto estado de conservación.

En la Franca aparecen el Molín de Gasparín en Ribadeva, era un conchero prehistórico que durante el Aziliense fue usado como lugar de reposo para un supuesto hombre  de 50 años del que no se conservan restos; muy próxima al Molín de Gasparín está Mazaculos II con un hombre adulto y robusto que vivió en el 7840 BP.

En Llanes aparecen Balmori , Quintana, con un niño asturiense de 10 o 12 años; Cuartamentero (Llanes, La Portilla) con un hombre de 60 años, edad muy avanzada para la época, el cranero presenta una cicatriz de la que no se tiene clara la causa, podría haber sido causada tanto por un traumatismo como por algún tipo de intervención intencionada para marcar al sujeto, este cráneo está fechado en el 8395 BP; en la cueva de Colomba (Llanes) data a una persona que vivió hace 7000 años BP y que fue enterrado en el conchero que hay a lo largo de la pared de la cueva; en la Poza de L´egua (LLanes, Lledía) hace referencia a un varón de 40 años que vivió sobre el 8550 BP, tenía los dientes muy desgastados y sin caries.

Esto evidencia que durante este período de transición los seres humanos cambiaron su modo de vida y cedieron el uso de las cuevas para enterrar a sus difuntos, aparecen así los enterramientos colectivos como un hábito social y con ello se asientan las primeras necrópolis funerarias documentadas en Asturias (a excepción del conjunto de neanderthales del Sidrón). A nivel Europeo los restos óseos del mesolítico revelan, en general, que eran personas con unas condiciones de vida duras, solían fracturarse, pasar hambre y enfermedades, además se revela una alta tasa de mortalidad infantil y que, en el caso de las mujeres, la esperanza de vida era menor debido, sobretodo, a los fallecimientos durante el parto.

Durante el Asturiense se experimenta el cambio más evidente entre la herencia paleolítica y la nueva visión de la posterior época Neolítica. Aparecen las primeras necrópolis tumulares. El aumento de los actos de enterramiento en lugares colectivos está muy vinculado al aumento de la población, sin embargo estos sepulcros cada vez se van confeccionando con mayor monumentalidad, los cuerpos se entierran igual que en la etapa anterior pero se añade la presencia del túmulo, un gran montículo artificial de tierra y piedras que marcaba el lugar donde descansaban los difuntos. La Sierra Plana de Vidiago conforma un gran campo sacro, los túmulos se reparten por una amplia extensión de terreno otorgándole al lugar un cierto aire de misticismo que los grupos asturienses tendrían bastante en cuenta. Las creencias se centran en el transito entre la vida y la muerte y se le daba gran importancia a este tipo de rituales.

El final del Mesolítico marca una nueva etapa en los grupos de humanos. Las cuevas no volverán a ser ocupadas como lugares de residencia, se comienzan a construir las primeras aldeas al aire libre, se documentan por primera vez los enfrentamientos entre grupos de personas, se inicia la domesticación de animales y se va abandonando el arte rupestre. Se entra así en la última etapa de la prehistoria, el Neolítico, una etapa donde los cambios industriales marcarán el desarrollo de los futuros sistemas sociales.

 

PDF – listado con algunos yacimientos del mesolítico y neolítico asturiano

 

Atrás                                                                          Arriba