Paleolítico inferior

El paleolítico inferior, primeros humanos encontrados en Asturias

La presencia humana más antigua en la prehistoria de Asturias se remonta al primer período del paleolítico, (Paleolítico Inferior), aproximadamente hace 300.000 años BP. Estas personas pertenecían al genero Homo heldelbergensis, se les describe como personas altas (1,75m), con una capacidad craneal bastante desarrolla, podían comunicarse usando un lenguaje con sonidos abstractos, conocían en uso del fuego y vivían en pequeños grupos familiares. Ver PDF de la Evolución del ser humano.

La cultura asociada a estos grupos de población se le denomina Cultura Achelense y sufre tres fases diferenciadas por las variaciones climáticas a las que tuvieron que hacer frente:

  • Achelense Inferior: Primer periodo del paleolítico inferior. Los humanos vivieron un clima interglaciar (Mindel – Riss), es decir, episodios de frío y calor que permitían asentamientos al aire libre.
  • Achelense Medio: Llega la glaciación Riss, los humanos tienen que sobrevivir a un frío intenso y se ven obligados a refugiarse en las cuevas.
  • Achelense Superior: Sufren grandes variaciones, comienza con el final de la glaciación Riss, luego se sucedió un nuevo periodo ínter-glacial (Riss – Würm) y finaliza con los inicios de la glaciación würm

Los hombres y mujeres del Achelense, en todos estos períodos, elegían sus asentamientos en función de los recursos que pudiera ofrecerles la zona, preferían lugares cercanos a la orilla de los ríos o a la rasa costera, además era importante que tuvieran acceso a la caza, a la recolección y a materias primas como la madera, cantos rodados, cuarzo, cuarcita y sílex. Las viviendas las construían a modo de tiendas, con una estructura de madera o hueso cubierta de pieles, cuando tuvieron que desplazarse a las cuevas siguieron usando este modo de habitación, simplemente trasladaron su vivienda a las entradas de las cavernas o a los abrigos que podían protegerles del frío.

Dentro del grupo, durante este período del paleolítico, las tareas se repartían según las habilidades demostradas por cada miembro, los trabajos principales eran la caza, la pesca, la recolección, el curtido de pieles y la industria lítica.

Para las cacerías se contaba con hondas y lanzas de madera cuya punta era endurecida al fuego. La teoría más aceptada afirma que era una caza oportunista, es decir, los cazadores no podía prever que pieza iban a cazar y por tanto no seleccionaban a la especie a apresar, se basaban en la observación, cuando divisaban una manada o un animal solitario solía ser un hecho fortuito y se cazada sobre la marcha. No obstante los últimos hallazgos plantean nuevas teorías que proponen la hipótesis de que, aunque no eligieran la especie de antemano, estos cazadores usaban zonas altas, con una buena visualización, que le permitía ver los desplazamientos de las mandas de mamíferos.

Durante el paleolítico inferior la caza menor podían realizarla en solitario, para la caza mayor tenían que planificar estrategias grupales con las que encerrar a caballos, cérvidos, bóvidos y ocasionalmente grandes mamíferos como el mamut o el oso de las cavernas.

Cuando se divisaba una manada primero había que elegir a las posibles presas, las más fáciles de cazar eran las crías jóvenes, los más viejos o los que parecían más débiles, luego había que planificar muy bien la emboscada, el grupo de cazadores se dividía en dos, unos debían separar a la presa elegida de la manada y conducirla hasta donde esperaba apostado el resto del grupo para acorralarla. Seguramente se valdrían del uso de antorchas para espantar a la manda, separar a la presa elegida y dirigirla hacia un lugar ciego, del que no pudiera salir, allí esperaría el segundo grupo, en un lugar alto desde el que poder arrojar lanzas y piedras mientras los otros lo contenían con fuego y le iban clavando sus lanzas en las zonas más blandas.

Cuando abatían a una pieza pequeña podían transportarla al campamento para realizar las labores de despellejar y descuartizar, pero cuando la presa era un gran mamífero como el mamut, que pesaba hasta 8 toneladas y con unos colmillos que medían 2 metros de largo, había que descuartizar al animal en el mismo sitio en el que se había abatido, esta labor era peligrosa de por si porque la sangre atraería a múltiples depredadores y carroñeros como los leones cavernarios o las hienas, por eso debía hacerse de forma rápida y sin demora. Primero había que despellejar al animal y guardar la piel para curtirla, después la pieza se iba cortando en trozos que fueran transportables y por último se llevaba al campamento. En Asturias destaca también la pesca de salmónidos en los ríos y la recolección de moluscos y múltiples frutos y hierbas, con esto completaban su dieta alimenticia.

paleolítico

mamut

La industria lítica desarrollada en el paleolítico fue lo que permitió que pudieran desarrollarse las actividades anteriormente mencionadas. Se trabajaba la piedra por percusión, chocando unas contra otras para ir arrancándole lascas y dándole la forma deseada. Cada herramienta poseía un fin concreto, entre las más usadas estaban las raederas, picos triedros, esferoides, cuchillos de sílex, bifaces y otras con las que cortar, talar, perforar, descarnar, despellejar, machacar etc.

Zonas de ocupación en Asturias durante el Paleolítico Inferior

En Asturias las áreas de ocupación achelense más estudiadas se concentran sobre todo en la zona central. Los yacimientos localizados se agrupan en dos zonas, por un lado están los que se agrupan alrededor de los ríos Nora y Nalón, por otro lado están los situados en la rasa costera.

paleolítico asturiano

Meandros del Nora

Los asentamientos localizados y la proximidad entre ellos, lleva a los investigadores a creer que ya existía una comunicación formal entre los diferentes grupos de humanos, es lógico pensar que tendrían que alcanzar acuerdos para las actividades de caza y para el intercambio de recursos, en general se presuponen relaciones de colaboración y un clima cordial entre los grupos de población, pero tampoco se descartan los enfrentamientos por el incumplimiento de acuerdos y normas o por la competencia por las mejores zonas.

Algunos asentamientos eran permanentes, es decir, residían en él todo el año y aunque parte de su población tuviera que desplazarse para cazar y recolectar el asentamiento nunca quedaba vacío.

Otros asentamientos muestran una ocupación temporal, es decir, eran usados solo en épocas estivales y estaban relacionados con el ejercicio de una actividad concreta, como por ejemplo el abastecimiento de alimentos, las labores de taller para la obtención de materia prima y la confección de las herramientas, cuando la actividad se daba por finalizada el asentamiento se abandonaba, aunque posiblemente volviera a ocuparse en la siguiente temporada. A finales del Achelense la mayoría de los asentamientos temporales se sitúan en zonas altas de montaña mientras que los permanentes parecen agruparse en la rasa costera.

Uno de los ejemplos más representativos y estudiados es el yacimiento del Picu Santufirme, en Posada de Llanera. En realidad se trata de dos asentamientos al aire libre cuyos restos se localizaron a lo largo de una de las laderas de la montaña.

La primera zona de ocupación es el yacimiento de La Bérbola, es un asentamiento temporal que se caracteriza por que, a pesar de no ofrecer muchos recursos, si facilita una amplia perspectiva y un amplio campo de visión hacia la costa y hacia el interior, pudiendo ver los Picos de Europa y la Sierra del Aramo. Esta característica visual abrió el debate entre los investigadores en relación con las técnicas de caza, hasta el momento la mayoría aceptaban que los humanos del Achelense realizaban una caza fortuita y oportunista, sin embargo en el caso de La Bérbola, la elección del asentamiento parece estar relacionado con este dominio visual de la zona y, en consecuencia, con la planificación de las áreas de explotación aunque no eligieran de antemano las presas.

El segundo asentamiento se denomina El yacimiento de Caraviés y posee unas características similares. La proximidad entre los dos asentamientos hacen que se perciba como un conjunto único. Los restos obtenidos en el Picu Santufirme se componen de hachas, picos, hendedores, núcleos, cantos trabajados, raspadores, cuchillos, lascas y otros restos de talla. El material usado era principalmente cuarcita, bastante abundante en esta zona y más fácil de conseguir que el sílex.

Otro yacimiento sujeto a estudio es el de Cabo Busto en Valdés, estuvo habitado durante el Interglacial Midel – Riss y los inicios de la glaciación würm, hace 100.000 años BP, la zona de cantería se situaba en las cercanías de la playa y entre los restos de industria lítica se pudieron recuperar bifaces, hendedores, picos triedros o raederas. Este yacimiento destaca además porque es posible que tenga niveles mucho más antiguos pendientes de ser identificados.

En el concejo de Gijón se han localizado al menos 6 yacimientos pertenecientes al periodo Achelense Medio – Superior. Son los de Veranes, Puente Seco, Campones, Tremañes, El Rinconín y Viesques. En ellos se han podido recuperar algunas piezas la mayoría de ellas bifaces. 

El Paleolítico Inferior finaliza con la era glacial. Éste nuevo cambio climático fue bastante radical, la temperatura descendió de tal manera que a partir de los 400 m sobre el nivel del mar el clima era ártico, con un frío intenso y nevadas fuertes y frecuentes que hicieron avanzar a los glaciales creando zonas esteparias apropiadas para animales como el rinoceronte lanudo o el mamut. Los asentamientos al aire libre se hacen imposibles y el ser humano se desplaza a las cuevas. El genero homo también cambia, desaparece el Hombre Heldelbergensis y surge el Hombre de Neanderthal.

Ver listado de algunos yacimientos del paleolítico inferior asturiano

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