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Ver que es un castro, qué edificios contenía, cuáles son los castros más conocidos de Asturias, ver que castros de la edad de hierro se pueden visitar en Asturias. Información sobre los castros de Noega, Coaña, San Chuis, Chao San Martín, Pendia, Cabo Blanco, Caravia, el cuitu etc

Castro el Cuitu en Valdesoto

Castro el Cuitu, los astures de Castiello, Valdesoto, Siero.

Este castro se localiza en el barrio de Castiello en la parroquia de Valdesoto. Se trata de una urbe edificada sobre una colina de 339 metros de altitud. Desde aquí podían controlar visualmente parte de los valles del Nora, de Siero, de Carbayín y de la sierra de Urbieza. Desde este castro también se divisaba otros centros astures como el Pico Castiello de Marcenado y el castro de la Peñuca. El Cuitu estuvo habitado desde el final de la edad de bronce, siglo V a.C, y durante la edad de hierro.

Colina bajo la que se encuentra el castro del Cuitu de Valdesoto

Colina del Castro el Cuitu

Actualmente se accede al castro por una pequeña pista destinada a dar acceso a las fincas que rodean la colina, parte desde el barrio de Castiello y es un recorrido de apenas 15 minutos. Pese a estar localizado e indicado no se aprecia nada del castro, la vegetación y el bosque cubren todo el yacimiento.

Pista por la que se accede al castro el Cuitu

Camino de acceso al castro

bosque del Castro el Cuitu en Castiello, Asturias.

Vegetación que cubre el castro

El Cuitu es uno de tantos otros castros que aún están pendientes de excavación y son muy pocos los aspectos documentados hasta el momento. Entre los elementos defensivos se hace referencia a la pendiente natural que dificultaba el acceso a la urbe, a un parapeto por su cara SE, y a la existencia de dos fosos por la cara NE del castro, el primer foso era de pequeñas dimensiones y el segundo era algo mayor, medía 3 – 4 metros de ancho y 5 metros de profundidad. Tras el segundo foso se levantó un talud, éste era último elemento defensivo.

Los astures de este complejo para acceder al castro debían rodear parte de la colina, atravesar el primer foso y superar el talud hasta llegar a la acrópolis. En la parte llana de la acrópolis se encontraba el conjunto de viviendas, aparentemente de planta redondeada y realizadas en piedra, sin embargo hasta el momento no se han podido recuperar restos de estructuras ni piezas arqueológicas, el único aspecto reseñado fue la gran cantidad de restos de escoria de hierro encontrados, aspecto que por lo menos nos lleva a pensar en la realización de una gran actividad metalúrgica, algo que no es de extrañar porque nos encontramos en una zona donde la minería ha sido una actividad importante a lo largo de la historia de este concejo asturiano.

Durante los sondeos realizados se localizaron zonas saqueadas, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta la tradición oral de esta colina, hay leyendas que hablan sobre la existencia de una bolera de oro escondida bajo esta tierra que seguro llamó la atención de muchos en épocas pasadas.

Aquí os dejo como llegar al castro del Cuitu de Castiello, un paseo muy cortín que puede realizarse con toda la familia. Para los que realizan rutas más largas este tramo pertenece a la senda de Valdesoto PR AS-202.

como llegar al Castro el Cuitu

Haz click en la imagen para ver como llegar al Castro el Cuitu

 

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Castro de Cabo Blanco, El Franco, Asturias

Castro de Cabo Blanco, un gran castro marítimo del occidente asturiano.

El castro de Cabo Blanco formaba parte del grupo de grandes castros marítimos del occidente astur, se levantó sobre el cabo que le da nombre, en el concejo del Franco, localidad de Viávelez. Este poblado posee un excelente dominio visual de la rasa costera, de los valles y de los sistemas montañosos que lo rodeaban. Estuvo habitado desde el s.IV a.C hasta el s.II d.C, es decir, en época astur y en eṕoca romana.

vistas al castro de cabo blanco

Este castro estaba dividido al menos en dos recintos, uno en el extremo norte del cabo (área peninsular) donde se concentran actualmente las excavaciones, y otro en el lado sur (área continental) pendiente de estudio y sin contrucciones constadas hasta el momento. Estas dos zonas estaban separadas por el foso central y para acceder de uno a otro había que pasar un estrecho pasillo construido a base de los materiales extraídos en la creación del dicho foso.

sistema defensivo del castro de cabo blanco

Sistemas defensivos del castro de Cabo Blanco

Su estructura es similar a otros castros de la costa asturiana, los lados Norte, Este y Oeste quedaban protegidos por altos acantilados marítimos. El lado Sur del cabo era el más débil al tratarse de una amplia explanada, aquí se concentraron los esfuerzos en la edificación de las defensas del poblado.

acantilado oeste del castro de cabo blanco en Asturrias

 

Las defensas del castro Cabo Blanco estaban compuestas por una sucesión de  cinco líneas de fosos, al menos tres parapetos o contra-fosos y una gran muralla. De las 5 líneas de fosos, tres de ellos se conservan completos.

El foso principal limitaba el acceso sobre el área continental del cabo. El foso central era el mayor, pertenecía a la tercera línea defensiva y separaba el área peninsular del Cabo (recinto norte) de la plataforma continental convirtiéndola en una isla infranqueable. Este gran foso mide 295 m de longitud, entre 4 – 7 metros de ancho y 10 metros en los puntos mas altos. Las paredes son verticales demostrando que se emplearon herramientas sofisticadas para su excavación.  Tras este foso se sucedía una gran muralla levantada con lajas de pizarra y cantos rodados, probablemente se trataba de una muralla de módulos similar a la del Castro de Noega (Campa Torres de Gijón), disponía de escaleras adosadas que conducían a un posible paseo de ronda.

foso central del castro de Cabo Blanco

castro de cabo blanco, foso central

Construcciones documentadas en el castro de Cabo Blanco

De momento los investigadores han excavado al menos 11 construcciones enumeradas de C1 a C11, todas ellas se sitúan en el área peninsular o recinto norte y son tanto de planta circular como cuadrangular.

El primer grupo de construcciones son las enumeradas como C 1, 2, 3, 4, 5, 6. La construcción 1 ofreció restos de metales sin determinar, dos pesas para un telar y restos de cerámica romana común e indígena. Las construcciones 2 y 3 eran de planta circular, en el caso de C-3 se pudo recuperar parte del banco adosado a la pared, restos de piezas de cerámica que fueron realizadas sin torno, restos de vidrios y cerámicas de época romana. La construcción 4 era una cabaña con la puerta orientada hacia el sur y el umbral estaba definido por una gran losa de pizarra. Los materiales recuperados fueron pequeños restos de cerámica, hierro y bronce. La construcción 5 era una estancia adosada a C-3 y parece haber sufrido varias remodelaciones. La construcción 6 poseía dos estancias, estaba muy próxima a la muralla y destaca por su planta cuadrangular con las esquinas en forma de naipes (picas) típica de las construcciones militares romanas del s.I d.C.

El siguiente grupo de dispone al norte del parapeto y son las construcciones 7 y 8. La construcción 7 posee dos estancias o habitaciones. Aquí se recuperó cerámica indígena fabricada sin torno y decorada a base de bruñido o con molduras.

El último grupo son las cabañas numeradas de la 9 a la 11 y se extienden al pie de la muralla. En C-9 no se encontraron restos materiales. Las construcciones 10 y 11 estaban comunicadas con un pasillo pavimentado con losas de pizarra y franqueado por dos muros. En la C-10 se recuperaron restos de cerámica común y fragmentos de terra sigillata galaica decorada perteneciente al taller de los Alfares de Montans que estuvieron activos durante la época Julio – Claudia. En C-11 se recuperaron restos de cerámica indígena, cerámica romana común, la moldura de un posible plato de terra sigillata perteneciente al mismo taller de alfareros que los restos halladis en C -10, una olla de cerámica datada en el s.II a.C y vasijas datadas entre los s.I – II d.C.

La situación de este castro estaba directamente relacionado con las labores mineras, comerciales y pesqueras de la cuenca del Navia y de la costa occidental asturiana. Su uso prolongado durante la época prerromana y romana le convirtieron en un castro importante en el occidente asturiano. Actualmente la única estructura visible es el foso central y se puede intuir parte de la muralla. Los estudios y excavaciones se mantienen vigentes y son pocos los artículos publicados sobre este castro. La visita al cabo es libre y aunque el castro no es visible merece la pena pararse a contemplar las vistas de la costa occidental asturiana. Podéis ver cómo llegar al castro de Cabo Blanco pinchando sobre la imagen.

ver cómo llegar al castro de cabo blanco

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El castro astur romano de Mohías

Ruta al Castro de Mohías, Concejo de Coaña, Asturias

El Castro de Mohías es un enclave situado en la rasa costera del concejo de Coaña, muy cerca del actual hospital de Jarrio y a solo 3 km de Navia. Está a solo 30 metros sobre el nivel del mar y posee un dominio visual limitado a las zonas colindantes más próximas. Mohías se edificó en las inmediaciones de la vía  Brigantium – Oiassum, era un camino secundario que comunicaba Galicia, Asturias y Euskadi. La fecha de su creación no está clara pero si se sabe que estuvo ocupado, al menos, hasta finales del s. II d.C. En época romana este castro estaba directamente relacionado con las actividades marítimas, el comercio y el transporte de los minerales extraídos por Roma en el occidente astur, principalmente hierro y oro.

Mohías ocupaba una superficie de una hectárea, delimitaba al Oeste con el arroyo de Fundión sirviendo de foso defensivo por este lado y se complementaba con una pendiente que dificultaba aún más el acceso. La zona más vulnerable del castro era el lado Sur, para compensarlo crearon 3 fosos, uno de ellos medía al menos 3 metros de profundidad y cuatro metros de ancho. Todo el castro estaba rodeado por una muralla sin descartar la presencia de algunos torreones en puntos estratégicos de la misma. El acceso principal al poblado se realizaba atravesando el foso mediante una pasarela.

Representación hipotética del castro de Mohías

Entre las construcciones de Mohías predominan los edificios de planta cuadrangular aunque hay algunos circulares, algunas casas aparecen adosadas y en general se organizan formando manzanas. Había esquinas de edificios que estaban reforzadas con contrafuertes, una de las teorías presentadas apunta a que servían para proteger los muros del choque de los carros contra las paredes. Las calles estaban pavimentadas con losas y los desniveles se compensaban con escalones. El conjunto de viviendas se diferencia de otros castros por el gran tamaño de las casas, algunas poseen hasta 9 metros de longitud. Los muros se levantaron con lajas de pizarra, algunas de ellas talladas para alcanzar la forma deseada. Las paredes se sostenían gracias a una argamasa de arcilla usada para fijar y unir las piedras. El umbral de la vivienda solía disponer de una gran losa en el rellano y en el interior el suelo era o bien de tierra pisada o bien estaba pavimentado con losas de pizarra. Hasta el momento se han catalogado 23 construcciones, algunas de las mas estudiadas son:

En la casa numerada como 1. Medía 8 metros de largo  por 4 metros de ancho,  tenía la puerta orientada al Sur y en algún momento poseyó otra puerta orientada al Este pero, por algún motivo, decidieron tapiarla. En el interior de la vivienda se localizó un hogar circular, unas grandes losas de pizarra que seguramente se usaran a modo de mesa o repisa para colocar utensilios y  una losa de pizarra tallada con una figura de algún animal.

La casa número 2 destaca porque ofreció un número significativo de piezas cerámicas.

La casa número 3 podría haber sido un horno metalúrgico, está pegada a los muros de las casas 2 y 5, es de planta circular, la puerta estaba orientada al sur – este y disponía de una pequeña escalera para ajustarse al nivel del terreno. En el interior de este taller de fundición se localizaron dos conductos  en el suelo (tiros para el aire) que salían a la calle pasando bajo una de las paredes. El hogar estaba formado por lajas de pizarra clavadas en el suelo y el espacio que quedaba entre ellas estaba relleno con cantos rodados con el fin de favorecer la refracción del calor, sobre este hogar iría colocado el correspondiente crisol en el caso de la fundición de minerales o un horno de arcilla para la cerámica. Además se ha localizado un sistema de abastecimiento de agua que consistía en un conducto que llegaba desde el exterior de la cabaña, atravesaba una de las paredes y desaguaba cerca del hogar. Por el espacio se han podido recuperar arcilla, pizarra y cantos que fueron sometidos a 1000 ºC, las paredes se muestran ennegrecidas por las marcas de fuego y en la techumbre poseía un agujero para la extracción del humo. Con respecto a los útiles se han podido recuperar objetos domésticos, personales y restos de cerámica.

Al lado está la casa número 4, una vivienda de 4,30 metros de ancho por 6 metros de largo. Poseía dos puertas, una orientada al Sur y otra orientada al Norte, parte del suelo estaba pavimentado y el hogar era rectangular. En el centro de esta casa había un losa de pizarra clavada horizontalmente de forma intencionada, los investigadores pensaron que esta piedra podría indicar una zona de enterramiento y al excavar llegaron a una zona de tierra muy suelta donde encontraron diferentes objetos que podrían indicar la presencia de un ajuar funerario perteneciente a algún familiar allí enterrado, este supuesto ajuar se componía de dos trozos alargados de hierro similares a una punta de lanza, un puñal, pulseras de bronce y trozos de cerámica que podrían haber sido de una urna .

También se ha podido verificar la presencia de desagües y un sistema de abastecimiento de aguas para el conjunto del castro. Colocaron compuertas en el curso alto del arroyo para cortar el paso de agua y desviarla hasta el poblado mediante una zanja artificial que comunicaba con un acueducto, de al menos 25 metros de largo y 4,15 metros de altura, tras pasar por el acueducto el agua volvía a circular sobre una nueva zanja que bordeaba el castro hasta su lado norte donde posiblemente se colocara una gran pila de granito a modo de embalse.

Los útiles y objetos usados en la vida cotidiana se dividen entre los realizados en piedra, cerámica y metal. Entre le material lítico se documentó un buen numero de cantos rodados, seguramente usados para calentar líquidos, moldes de fundición,  cazoletas y molinos realizados con granito procedente de Boal. Algunos ejemplos de piezas metálicas son una fíbula hecha en bronce, un collar, dos clavos, un cuchillo y un arpón realizados en hierro. Los objetos de cerámica eran útiles cotidianos y decorativos, en general la cerámica no era de muy buena calidad y, a excepción de algunas piezas realizadas con el torno, la mayoría parecen haberse realizado manualmente. Las decoraciones se componen de motivos geométricos, líneas, cuadrados, rombos… algunos de los documentados son un ánfora torneada y lisa con una aparente decoración geométrica, un recipiente de gran tamaño y  vasijas variadas con y sin asas.

decoraciones cerámica astur de Mohías

Ejemplos de decoraciones en la cerámica astur del castro de Mohías

Mohías puede visitarse fácilmente, se llega en coche a las inmediaciones pero las estructuras suelen estar ocultas debido a la hierba alta. Cuando fui el prao estaba sin segar y apenas se apreciaba el conjunto pero si vais en invierno o cuando sieguen igual tenéis más suerte. Aquí os dejo el enlace de Cómo llegar al castro de Mohías.

localización del castro de Mohías

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Castro el Picu de Caravia

Ruta al Castro de Caravia

El Castro el Picu de Caravia es un enclave situado a 372 m de altitud en la localidad de Prado, concejo de Caravia, está muy cerca de la cumbre del Fito y a tan solo 2 km del Mar Cantábrico.

Ruta la castro de Caravia, vistas de la costa

A la derecha el Picu de Caravia

Este castro estuvo ocupado desde el s.IV a.C (hace 2400 años) hasta el s.I a.C (hace 2000 años). La edificación no fue una tarea fácil, la colina del Picu es un crestón calizo muy irregular y, para poder nivelarlo, los astures realizaron una serie de plataformas artificiales a base de mampostería y relleno (arcilla y piedras), cuando la explanada artificial estaba finalizada se conseguía una zona amesetada sobre la que podían levantar las viviendas y los elementos defensivos del castro, una de estas mesetas se conoce como “Corredor los Moros”. La plataforma más antigua se corresponde con la zona de la muralla, el resto se fue creando progresivamente en diferentes momentos de ocupación.

Los astures que vivían en ese castro pertenecían a la gran tribu de los Vadinienses, sin embargo hay estudios que afirman haberse encontrado indicios de una cultura más próxima a los castros del norte de la meseta (zona de Burgos) que a los propiamente astures, por ello se plantea la posibilidad de que, o bien fue un asentamiento realizado por personas llegadas desde la meseta, o bien se mantenía una comunicación muy activa entre estas zonas. Teniendo en cuenta que los Vadinieses ocupaban todo el territorio alrededor de los Picos de Europa (Cantabria, León y Asturias) bien podrían ser ciertas cualquiera de las dos teorías o incluso ambas.

La única fortificación defensiva realizada por los astures del Picu fue la muralla,  circundaba el castro excepto por su lado NO debido a la existencia de grandes peñascos, para algunos investigadores esta sería la entrada, otros la sitúan al E. Esta muralla se levantó en dos tramos con grandes bloques de caliza y sus dimensiones eran al menos de 5 m de alto por 2 – 3 m de grosor. El resto de defensas las aprovecharon de la propia naturaleza del terreno, una acusada pendiente y el propio crestón calizo dificultaban el acceso al castro.

La zona dedicada al núcleo de población se levantó sobre un pavimento arcilloso, las viviendas fueron realizadas con materiales perecederos (madera, arcilla y otros elementos vegetales), se localizaron bordeando el crestón y paralelas a la muralla. Se observó también una segunda zona de ocupación sin que pueda aclararse que viviendas la conformaban. Junto a las cabañas aparecen otros edificios aparentemente comunitarios que serían usados para las reuniones, asambleas o actos rituales.

Hay una zona del poblado que sufrió un importante incendio, no se sabe la causa pero arrasó parte de la muralla y parte de las cabañas dejando un rastro compuesto de múltiples objetos cotidianos que terminaron siendo soterrados por la reutilización del terreno para edificar nuevas cabañas y para recomponer la muralla.

Entre los objetos encontrados destacan útiles de cerámica decorados y sin decorar para el uso cotidiano, también se encontraron un buen número de objetos en hierro o bronce como remaches, empuñaduras, aros, fíbulas, torques, puntas de lanza, puñales, azuelas, hoces o instrumentos para la pesca, entre el material lítico y oseo aparecen cantos rodados, huesos de ciervos y cabras principalmente, astas y pieles, muchos de los huesos muestran signos de manipulación, concretamente para romper las articulaciones, para descarnar, de cocción y de quemado.

Entre todos los objetos encontrados en el Castro de Caravia destaca la conocida Diadema de Moñes, una diadema de oro finamente labrada con una escena ritual en la que aparecen diferentes conjuntos representativos, se puede apreciar caballos adultos con un potro, un perro, salmones y aves acuáticas, también hay jinetes, guerreros y personajes que portan calderos de bronce, todos ellos parecen estar ligados a una especie de ritual acuático. Esta singular pieza se encuentra expuesta en el Museo Arqueológico de Asturias, también hay una reproducción en el Museo del castro de Coaña.

En s. I a.C el castro es abandonado, seguramente como consecuencia de las Guerras Astur – Cántabras. A diferencia de otros castros El Picu no volvió a ser habitado por los astures ni reaprovechado por Roma, seguramente porque no disponía de una buena posición con respecto a las vías comerciales y de transporte de mineral.

Castro el picu de Caravia

Picu el Castro de Caravia

El camino que nos conduce al Castro de Caravia es una ruta muy sencilla de hacer, se parte de la localidad de Prado y en apenas 1 hora asciendes hasta el Castro y, aunque no se aprecian los restos arqueológicos a causa de la vegetación, podemos disfrutar con unas bonitas vistas de la rasa costera de Asturias y de las manadas de asturcones que pastan por esta zona. Aquí puedes ver el recorrido completo de la ruta al Picu’l Castro de Caravia.

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Castro de Noega

Rutas por Asturias: El castro de Noega en Gijón

Noega es un castro situado en el Cabo Torres de Gijón, a este cabo se le conoce localmente como La Campa Torres. Limita al este con el puerto del Musel, al oeste con la central Térmica y la ría de Aboño, al norte con el mar Cantábrico y al sur con la ciudad de Gijón. Desde lo alto del cabo puede verse gran parte de la rasa costera, los sistemas montañosos que rodean el concejo como el monte Areo y el monte Deva y, a la caída del sol en un día despejado, hasta los Picos de Europa.

Castro de Noega, Cabo Torres, Gijón, Asturias

Vista aérea del Cabo Torres – Haz click para ver la ruta por el castro de Noega.

Este castro se mantiene abierto y puede visitarse cómodamente de manera libre o concertando una visita guiada  (Parque arqueológico – natural de la Campa Torres), también posee un Museo arqueológico donde se pueden ver parte de las piezas que se encontraron en las diferentes excavaciones. Se llega en coche o a través de la Línea 21 de autobús (Emtusa). 

Los orígenes del castro de Noega se remontan al s. VII – VI a.C, estuvo habitado por el clan de los Cilurnigos, su nombre quiere decir caldereros, gentes especializadas en la manipulación de los metales, principalmente bronce. Es uno de los recintos fortificados marítimos más grande y antiguo de los Astures, en su época debió ser una importante urbe con una gran actividad comercial por mar y tierra, tanto con los pueblos atlánticos como con los mediterráneos incluyendo el norte de África. Con la llegada de Roma el castro experimentará serias trasformaciones hasta que fue abandonado entre los siglos II – III d.C cuando sus habitantes deciden trasladarse a la nueva ciudadela de Gigia en el Cerro Santa Catalina.

castro de noega - los astures cilurnigos

El Cabo Torres suponía una buena elección para crear un asentamiento, tenía buenos recursos a poca distancia como zonas de pasto y cultivo, un buen pedrero para marisquear, acceso directo a la pesca, bosques próximos donde se cazaba y se recolectaba, canteras para abastecerse de piedras y zonas mineras con carbón, hierro y cobre. Además el castro de Noega estaba bien comunicado y era un centro de referencia en la zona.

La ubicación ofrecía unas defensas naturales muy propicias, el castro quedaba protegido por acantilados de 70 metros de altura en sus lados norte, este y oeste. El acceso se realizaba por el lado sur, este solo ofrece una ligera pendiente como elemento defensivo natural, por ello los Cilurnigos decidieron reforzar la zona creando nuevas defensas como fosos, murallas o parapetos.

castro de noega por el lado sur.

En la ruta por el castro de Noega el primer elemento que puede observarse es el foso. Fue realizado por los astures sin una forma regular ya que presenta tramos en forma de V y tramos en forma de U, esto se debe a la naturaleza variante de la dureza de la roca, el punto más profundo del foso alcanzaba los 8m. Era el primer elemento defensivo que los atacantes debían sortear, en tiempos de guerra es muy probable que los Cilurnigos clavaran en el fondo del foso largas estacas de madera afiladas en punta, así se aseguraban que el que cayera dentro no saliera airoso porque, o bien quedaba insertado en la empalizada, o salía gravemente herido.

foso del castro de noega foso del castro de noega en gijón

Una vez sorteado el foso hay que volver a hacer frente a otra pequeña subida hasta llegar al contra-foso y al parapeto, a este último se accedía a través de una escalinata adosada a la pared. En una batalla la pequeña subida era un nuevo reto pues habría que hacer frente tanto a los soldados enemigos como a cualquier tipo de proyectil que se arrojaba desde la muralla del parapeto y desde la muralla principal. Además de ser el segundo elemento defensivo del castro constituía la primera zona de vigilancia perteneciente directamente a la urbe, este tipo de elementos implica la presencia de personas que hicieran guardia, sin embargo no sabemos si eran guardias permanentes que se repartían estableciendo turnos o si se solo se realizaban en momentos puntuales de necesidad ante la presencia de un posible conflicto.

 parapeto de la campa torres. castro de noega  escalera de acceso al parapeto del castro de noega

Salvando estos dos primeros obstáculos y superando una nueva subida denominada ante-castro se encuentra la muralla principal, se trata de una muralla de módulos exentos, es decir, fue edificada en tramos diferenciados y separados unos de otros por pocos milímetros. Es el tercer elemento defensivo del castro, ocupa todo el ancho del cabo y complementa sus defensas con la cortante de acantilados que impiden el acceso por cualquier otro lugar que no sea la propia muralla. Fue construida con cuarcita, caliza y tierra en el año 409 a. C (hace 2400 años), se podía acceder a su parte superior a través de unas escalinatas de acceso. La muralla astur de la Campa Torres conforma una de las construcciones más antiguas de Asturias, actualmente está reconstruida y nos permite ver e imaginarnos lo que fue en su día.

Muralla del castro de noega escalera de acceso a la muralla del castro de noega

Tras la muralla, en el lado más oriental aparece el cuatro elemento defensivo y el más moderno de todos, es el Paseo de Ronda, permitía vigilar el exterior y el interior del castro. A este paseo se accedía a través de una pequeña escalera de la cual tan solo se conservan cuatro peldaños. Es la construcción más moderna de todo el cuerpo defensivo del castro.

paseo de ronda del castro de Noega

El castro de Noega experimentó tres fases de ocupación. En sus orígenes las primeras cabañas eran circulares, estaban realizadas con elementos vegetales y se edificaron en la zona alta del cabo muy próximas a la muralla, poco a poco el castro se va ampliando hacia la llanura que se forma en la punta de la Campa Torres dándose la segunda fase de ocupación, esta fue una época de bonanza donde el castro experimentó un rápido crecimiento. La tercera fase se corresponde con la etapa romana, en el s.I a.C el Imperio Romano ocupó este castro manteniéndolo muy activo, los romanos crearon nuevos elementos al estilo del Imperio y poco a poco el castro se fue remodelando hasta que las casas de planta rectangular y cuadrangular se hicieron mayoritarias.

Lo siguiente que puede observarse en la ruta por el castro es la zona de asentamiento más antigua, las cabañas no pueden verse porque los pocos restos conservados están soterrados, hay que tener en cuenta que las cabañas fueron realizadas con elementos vegetales perecederos y no se conserva la estructura de las viviendas aunque si se pudieron identificar elementos como las plantas circulares de las cabañas o restos del hogar. El lugar está indicado y posee paneles explicativos.

Realizando una nueva subida hasta el punto más alto del cabo, aparece el castro y unas buenas vistas hacia el Mar Cantábrico, descendiendo una nueva pendiente nos introducimos en el centro neurálgico de Noega, aquí era donde se desarrollaba la vida cotidiana durante la segunda y tercera fase de ocupación, donde los vecinos se contaban sus quehaceres, donde se comerciaba, se discutía y se tomaban las decisiones.

vista general del castro de noega

Actualmente tan solo pueden apreciarse las plantas de las casas reproducidas con bloques de piedra, a excepción de dos reconstrucciones de lo que era una vivienda castreña y de lo fue una vivienda romana.

Castro de noega. Casa astur y casa romana

Durante la última etapa del asentamiento el conjunto de viviendas se ve entremezclado por plantas circulares para las viviendas astures y plantas  rectangulares o cuadradas para las romanas, normalmente tenían un único espacio aunque en ocasiones se encuentran grandes casas, principalmente de época romana, que disponen de más de una habitación, algunas podrían haber tenido más de un piso. La influencia de Roma fue importante en este castro y como consecuencia la mayoría de las casas castreñas desaparecieron.

Al principio del paseo por las ruinas del poblado lo primero que llama la atención son los pozos astures hechos sobre manantiales de agua dulce, las paredes se refuerzan con cuarcitas y calizas, para acceder al fondo del pozo construyeron  una escalinata en piedra que desciende 4 metros, de esta forma si el nivel de agua descendía se podía llegar con facilidad. Disponer de estos manantiales suponía una gran ventaja pues no había que desplazarse a por agua dulce. Cuando los romanos ocuparon el castro crearon nuevos pozos a modo de aljibes que al igual que los astures disponen de una escalinata que permite descender al interior.

Pozos del castro de noega

La primera casa que nos encontramos es de planta romana, posee al menos tres habitaciones edificadas a distintas alturas. Durante las excavaciones pudieron recuperarse restos del pavimento y se comprobó que esta casa disponía de un suelo enlosado con piedras planas de forma romboidal. En el ala derecha de la vivienda se hallaron restos de lo que fueron hornos de fundición, lo que confirma las actividades metalúrgicas que se atribuyen a los habitantes de este castro, estos hornillos eran cubetas cavadas en el suelo y recubiertas de arcilla y piedras creando una bóveda, en su interior se colocaban las vasijas – hornos rellenas de carbón y el crisol con el mineral, así comenzaban el proceso de fundición del metal.

casa romana castro de noega

A continuación se haya una de las casas con mayor tamaño del castro, se le llama la casa grande. Se encuentra completamente en ruinas debido a un incendio que sufrió en el s.III d.C, esta fecha además coincide con el despoblamiento de Noega y su traslado a Cerro Santa Catalina, no se saben los motivos del incendio pero la vivienda quedó tan degradada que a día de hoy resultan difíciles los trabajos de reconstrucción. Actualmente se conserva una piedra de arenisca que formaría parte del umbral de la puerta y se han recuperado tres habitaciones.  La habitación central disponía del llar (hogar) y era el centro de reunión de la familia y de los huéspedes.

castro de noega, la casa grande

Las viviendas propiamente astures resultan escasas debido a la romanización del castro. Aún así se localizan varias casas de planta circular de distintos tamaños, estas fueron construidas con elementos perecederos, las paredes estaban realizadas con un trenzado de ramas que se recubría con una argamasa hecha de barro y paja seca, la techumbre era de paja y todo ello se sostenía con vigas y pontones de madera. La fragilidad de estos elementos no ha permitido conservación alguna, tan solo se recuerda la planta de lo que un día fue. Los diferentes tamaños de las viviendas tienden a indicar la posición social o el número de personas que componían la familia, solían ser de un único espacio común, con un llar que calentaba y hacía de cocina, con su correspondiente banco para comer y con cortinas para delimitar las zonas de dormir que darían algo de intimidad.

Castro de noega, reproducción de una casa astur

Al finalizar la ruta llegamos al Museo Arqueológico de la Campa torres, los Domingos tienen entrada gratuita, allí se pueden ver parte de las piezas que se encontraron durante las excavaciones y que ayudan a definir cuales eran las actividades diarias del castro.

Los Cilurnigos eran especialistas en la metalurgia del hierro, bronce y pudiera ser que incluso del oro. Se han podido recuperar piezas de metal de todo tipo, fíbulas, anillos, pulseras, agujas de coser, anzuelos, calderos, herramientas etc y, además también abundantes restos relacionados con las labores de fundición y tratamiento del metal como crisoles, hornos de fundición, restos de escoria etc. Todo ello pone de manifiesto que los Cilurnigos destacaban por su actividad metalúrgica por encima de cualquier otra. 

Castro de Noega, fibulas, anzuelos, pulseras

Castro de Noega, restos de fundición

Destacan también en las labores ganaderas, sobre todo en la ganadería de bóvidos que además de ser criados con fines alimenticios (carne y leche) eran entrenados como animales de tiro para los carros. Entre los restos encontrados se documentan un buen número de ejemplares que fueron sacrificados con menos de 2 años y los arqueólogos apuntan a que esto era signo de abundancia y de prosperidad. La ganadería se complementaba con ovejas y en menor medida con cabras, ambas se criaban con fines alimenticios y de aprovechamiento de las pieles. Aparece también el cerdo doméstico. Por último se da la presencia de caballos asturcones pero de forma muy escasa, se usaban como animales de tiro y carga, algunos eran sacrificados cuando rondaban los 5 años de edad por lo que no se descarta su consumo alimenticio o los sacrificios vinculados a fines rituales. Otros animales domésticos encontrados fueron tres ejemplares de perros, empleados seguramente para el pastoreo o la caza. Con respecto a las piezas de caza destaca el ciervo, animal apreciado por su carne, sus largos huesos, su piel y sus enormes astas, otros ejemplares cazados eran el jabalí, los corzos, cabras montesas y algunas aves.

restos de la ganaderia en Oppidum Noega

La pesca se realizaba a pie de costa o en pequeñas embarcaciones, entre las piezas más pescadas están la chopa, la lubina, la dorada o el chicharro entre otras. No se han podido encontrar restos de redes pero si un buen número de anzuelos de diferentes tamaños. Los restos de ballena gris encontrados en el castro plantean la posibilidad de que se diera la captura ocasional de alguna ballena si la situación era propicia para ello o el aprovechamiento de este enorme ejemplar cuando quedaba varado en la costa. Las labores marisqueras se realizaban en el pedrero que rodeaba al castro y debieron de dar buena cuenta ante los productos que este ofrecía, lapas, berberechos, erizos de mar, ñoclas, mejillones, caracolas y otros moluscos que eran bien recibidos.

La agricultura posee poca relevancia en este castro, se piensa que esta actividad se realizaba en castros menores sujetos al Oppidum Noega, algunos de estos castros eran el de Serín o el de Castiello ya que, aparentemente, posee mayores y mejores zonas de cultivo, sin embargo el debate sigue abierto ante las nuevas hipótesis que plantean la adquisición de cereal y otros cultivos a través del comercio.

La cerámica ocupa un papel principal en la vida cotidiana de los Astures Cilurnigos, la necesitaban para confeccionar platos, vasos, jarras etc, para crear elementos decorativos y para las actividades metalúrgicas. Las piezas de cerámica encontradas son variadas, se aprecia una cerámica local y otra procedente de las relaciones exteriores.

castro de noega - cerámica     utiles-cotidianos-ceramica-castro-de-noega

El comercio en Noega fue importante, tanto por la vía marítima como por vía terrestre. La actividad principal era el comercio de metales y minerales, los comerciantes llegaban a esta urbe para vender o intercambiar sus productos y cargar un nuevo lastre para llevarlo a otra zona. Una parte importante del comercio estaba destinada a adquirir estaño, mineral fundamental para realizar la aleación del bronce y que no se encuentran en Asturias con comodidad, el estaño era en esta época una importante moneda de cambio. La conclusión, es que debió de existir toda una cadena de abastecimiento de materias primas desde las diversas zonas productivas, y que Noega sería además puerto de exportación e importación de productos.

En cuanto a las creencias y cultura que seguían los habitantes de Noega la información es escasa. Los restos encontrados relacionados con el mundo místico se reducen a dos posibles amuletos tallados en piedra uno con forma antropomorfa y otro al que se le ha atribuido forma de falo  y que se relaciona con creencias en torno a la fertilidad. La falta de restos óseos en el castro y de enterramientos tampoco permiten deducir como se realizaban los actos funerarios. Los únicos elementos posiblemente sagrados cercanos al castro eran el Monte Deva y el Monte Areo, ambos poseen una necrópolis dolménica de época neolítica y posiblemente siguieron considerándose lugares sacros durante la época astur.

castro de noega - falo astur amuletos en el castro de noega

En el s.I a.C las legiones romanas de Augusto Cesar consiguen alcanzar este Castro, lo ocuparon y lo remodelaron al estilo romano. Aquí, según los historiadores antiguos se levantaron las Aras Sextianas en honor a Augusto, eran tres grandes pirámides que representaban el poder romano y su victoria sobre el pueblo astur. Estas grandes pirámides no se han encontrado, de todas ellas lo único conservado es una inscripción:

el castro de noega y las aras sextianas

Al emperador César Augusto, hijo del Divino César, tres veces cónsul, Emperador con veinte salutaciones, Pontífice Máximo, Padre de la Patria, treinta y dos veces investido con la potestad tribunicia. Cn Calpurnio Piso, hijo de Cn,  legado propetor consagró este monumento.

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Los Astures

Quiénes eran los Astures

Los Astures eran el conjunto de tribus que habitaron los territorios de Asturias, León y Zamora durante la Edad de Hierro. Fue un pueblo que posiblemente se creó a partir del contacto con otras personas procedentes de Europa. F. Lopez Cuevilla, en su Etnología de la cultura castreña, propone que esta mezcla se derivó de dos posibles oleadas migratorias procedentes de Europa, la primera vino del norte, se trataba de los pueblos Sefes que huían de los Germánicos, la segunda oleada estaba compuesta por los pueblos Oestrimonios procedentes de las Islas Británicas. También hay otros autores con propuestas diferentes, algunos quieren ver sus orígenes en los Ligures, un pueblo europeo que fue desplazado por la presión céltica. Otros plantean que los Astures podrían incluirse dentro de los pueblos célticos de Europa. El debate sobre el origen de la sociedad astur sigue estando abierto pero lo cierto es que, durante la Edad de Bronce, el comercio aumentó considerablemente y el contacto con otros pueblos fue algo vital en la evolución de los grupos de humanos hacia la adquisición de nuevos conocimientos y en consecuencia hacia la edad de hierro.

Pueblos de la Peninunsula s.III aC, localización de los astures y otros.

Los astures ocuparon un territorio mucho más grande que la actual Asturias, limitaban al norte con el Mar Cantábrico. La parte oriental tenía sus límites en el río Deva, haciendo frontera con las tribus cántabras. En el Occidente la frontera con las tribus galaicas estaba en el río Eo. Hacia el Sur se extendía, pasando por León, hasta la actual Zamora.

Tribus astures cántabras y galaicas del norte de la Península Ibérica

Haz click para ver el mapa de la tribus astures, galaicas y cántbras

Dentro de este territorio todos se consideraban Astures pero, a su vez se dividían en otros Gens o tribus menores, lo mismo sucedía con las grandes tribus fronterizas de Galaicos y Cántabros. Para añadir un mayor grado de complejidad al territorio, esas tribus menores se dividían, a su vez, en Clanes, por ejemplo una persona podía ser de la tribu de los Astures, perteneciente al Gens de los Luggones (centro de Asturias) y concretamente al Clan de Los Cilúrnigos (Campa Torres, Gijón). Esta división gran tribu – gen – clan es bastante similar en casi toda la Península Ibérica durante los inicios del hierro. A partir del s. II a. C y hasta el s.I d. C la división territorial de la Península Ibérica sufrió grandes cambios políticos, administrativos y territoriales a manos del Imperio romano.

El Principado de Asturias, durante la Edad de Hiero, estaba ocupada por los Astures Trasmontanos, aquellos que vivían, según los romanos, tras el monte blanco o Mons Vindius. Se dividían a su vez en cuatro Gens, los Albiones, los Pésicos, los Luggones y los Vadinienses. Al Este limitaban con el pueblo cántabro de los Orgenomescos y con los Vecceos de la Meseta. Al Oeste con los pueblos galaicos de los Cibarcos, y al Sur con los Astures que habitaban León y Zamora, éstos último limitarían con los Vetones a la altura del Duero y con los Lusitanos hacia el Oeste.

algunas-tribus-astures-en-la-edad-de-hierro

Los Albiones eran el pueblo más occidental de los Astures Trasmontanos, todos sus castros están relacionados con la cuenca del río Navia y con las actividades mineras. No hay muchas las referencias escritas sobre este pueblo por lo que los conocimientos que se tienen de él se limitan a las labores arqueológicas. Poseían varios centros importantes en la región, es decir, castros principales que actuaban como puntos claves en la red de caminos que comunicaban las diferentes poblaciones, algunos de los más importantes son el castro de Coaña en Navia y el de San Chuis en Boal.

El desarrollo de los castros que ocuparon la cuenca del Navia se produjo en varias fases. Durante la primera edad de hierro, entre los s. X – V a.C, comienza a formarse la cultura castreña, los castros de los albiones eran pequeños recintos, aproximadamente ocupaban una hectarea, fueron contruidos en zonas altas y poco accesibles, estaban rodeados de acusadas pendientes y poseían un buen dominio visual de los alrededores. En estos cinco siglos aumenta la construcción de castros y de herramientas en hierro como consecuencia del aumento demográfico que estaba experimentando la cuenca del Navia. Algunos castros ocupados durante la primera edad de hierro eran Mohías, Talarén, Coaña, Pumarín y Vivedro (Horta dos mouros).

Durante la segunda edad de hierro, entre los s. V – I a.C, la cultura castreña está en plena expansión, algunos castros como Coaña o Mohias se mantienen, se amplian y se fortifican con fosos, murallas y torres de vigilancia. Durante este periodo también se crearon nuevos castros en zonas hasta el momento no habitadas, estos se ubicaban en los valles, a menor altitud, con menor domunio visual y con mejores accesos, eran centros fortificados más grandes y con un buen suelo para el desarrollo de las actividades agrícolas constatandose el uso de arados mediante tracción animal.

A partir del s.I a.C con la romanización se produce una nueva organización del territorio, alguos castros se mantienen, otros se abandonan y se vuelven a crear nuevos centros urbanos, en este caso en la rasa costera, muy vinculados a las actividades mineras, marítimas y comerciales, algunos ejemplos son los castros de Llugarnovo, Medal y Armental.

En la última etapa de los astures albiones, con la caida del Imperio Romano, entre los siglos V d.C  – VIII d.C, se produce nuevos movimientos de la población, los gobernantes comienzan a apropiarse de las tierras, de los derechos y de los privilegios que tenía el Estado Romano, el pueblo llano por su parte se desplaza ocupando nuevas zonas y creando nuevas aldeas.

De los Albiones se conserva una estela funeraria del s.I d. C perteneciente según dice a un príncipe albión, en ella puede leerse en latín antiguo “Nicer hijo de Clutoso del castro de Cariaca de la casa principe de los Albiones, de 75 años, yace aquí”. Pese a la referencia que se hace en la estela al castro de Cariaca no ha podido aún encontrarse. Se cree que la aparición de la clase aristócrata llegó con los Romanos, hasta el s.I a.C los astures se organizaban de forma comunitaria y el papel de jefe dependía de los logros obtenidos en la vida personal de cada uno y de la fama que tubiera cada familia. Cuando Roma reorganiza el territorio crea dos clases sociales, la aristocracia y el campesinado. Los aristócratas eran los encargados de gestionar y administrar el exedente del campesinado y el territorio que les había sido asignado por el estado romano. El campesinado lo componía el grueso de la población y debían de pagar una serie de tributos o stipendium, estos pagos podían realizarse con trabajo o con productos. Cuando en el año 73 – 74 d.C se declara el derecho de ciudadania las diferencias sociales aumentan, a partir de este momentos los campesinos que no fueran ciudadanos de Roma adquieren el titulo de peregrinii.

estela-astur-nicer-principe-astur-tribu-de-los-albiones

Los Pésicos eran un grupo principalmente dedicado al pastoreo y era bastante trashumante. Los historiadores antiguos dividen a los Pésicos en cuatro grandes clanes pero tan solo he podido encontrar referencias de uno de ellos, los Argamonicos. Se distribuyeron principalmente alrededor de la cuenca del río Narcea.

Plinio el Viejo (historiador romano del s.I d. C) nombra a este grupo junto a otros clanes y tribus para describir como se dividía el territorio astur:

El cantábrico se dividía en 22 pueblos entre Augustanos y Trasmontanos, Asturica es una ciudad magnífica, algunos de estos pueblos son los gigurri, los pesicos, los lancienses o los zoelas.

Junguntur ic (Cantabris) Asturum XXII populi divisi in Augustanos, Trasmontanos, Asturica urbe magnifica. In his sunt Gigurri, Paesici, Lancienses, Zoelae…

Los Luggones eran el Gen mas grande de los cuatros que habitaban Asturias, ocupaban toda la zona central, dominando la cuenca del río Nalón. Fue el gen que más tardó en desaparecer, todavía en el s.V d. C se hace referencia a la poderosa tribu de los Luggones, temidos por su carácter guerrero y porque, en ocasiones concretas, realizaban sacrificios humanos y animales. El castro mejor conocido de esta tribu es el Castro de Noega en la Campa Torres de Gijón, perteneciente al clan de los Cilurnigos, famosos según los escritos por sus calderos de bronce.

El Gen más oriental era la tribu de astures Vadinienses, dominaban toda la zona de los Picos de Europa incluyendo la costa. Generalmente está aceptado que este grupo eran semi-nómadas dedicados principalmente a la ganadería y con una agricultura itinerante de auto-subsistencia, con ello se intenta explicar la falta de castros y de restos de asentamientos durante toda la Edad de Hierro, algo bastante peculiar si tenemos en cuenta que todo el oriente de Asturias estuvo bastante poblado a lo largo de la prehistoria.

Estrabón, historiador romano, engloba a los Vadinienses dentro de un grupo que denomina como montañeses, en este grupo incluye a todos los pueblos de la cordillera cantábrica, es decir astures, cántabros y leoneses que habitaban Picos de Europa, de ellos dice que poseían un modo de vida muy similar:

“Los montañeses son austeros… beben agua… comen chivos… durante dos tercios del año se alimentan de bellotas de encinas, dejándolas secar, triturándolas y moliéndolas, fabrican con ello un pan que dura bastante tiempo. Conocen la cerveza, el vino lo beben en raras ocasiones, pero el que tienen lo consumen rápido en festines con sus parientes. Usan mantequilla en vez de aceite… En vez de moneda, los unos y los que viven muy al interior se sirven del trueque o cortan una lasca de plata…. Hasta la época de Bruto han usado embarcaciones de cuero… Su sal es púrpura y se vuelve blanca al moler…”
Estrabón

Ptolomeo, escritor romano durante el s.II d. C nombra a la ciudad de Vadinia como una de las más importantes entre los Vadinienses, pese a ello aún no ha podido encontrarse. En ausencia de castros, las pocas referencias castreñas de los Vadinienses se limitan a un buen número de estelas funerarias, redactadas en latín, de personas pertenecientes a este Gen, fueron localizadas en Piloña, Parres, Cangues de Onís, Onís y Ponga. También se encontraron un buen número de ellas al otro lado de la cordillera, por ello se cree que era un grupo pastoril que realizaba movimientos migratorios a uno y otro lado de los Picos de Europa.

Los escritos de estas estelas astures suelen tener todos la misma estructura, se encabeza con una dedicatoria dedicada a algún Dios, muchos de época romana como las dedicatorias a los Dioses Manes y otros de procedencia autóctona como los dioses Taranus o Telenos, a continuación le sigue el nombre del difunto y el grupo gentilicio al que pertenecía, posteriormente se incluía el nombre de quién dedicaba dicha estela y su relación con el difunto, finalmente se solía añadir la frase “Que la tierra te sea leve” y se acababa con la edad de difunto. Solían alguna decoración en la cabecera, principalmente elementos vegetales como el tejo y figuras de animales. Algunos ejemplos de estelas vadinienses son las dedicadas a personajes como Plento Flavio, a Aroniaeciva, a Antonio Paterno, a Fusco Cavedo, a Elanus, A Dovidena y a Cantia entre otras. De todas ellas resulta bastante peculiar la dedicada a Dovidena porque las letras están boca abajo y debe empezarse a leer desde el último renglón, su cabecera está decorada con un elemento vegetal.

estela-dovidena-astures-vadinienses

Severa lo puso a su madre, Dovidena, de 55 años, en el año 474 de la era consular.

Posuit Sever/a matri suae D/ovidenae an/norum LV ae/ra

Hay que tener en cuenta que las referencias existentes sobre todo este conglomerado tribal provienen de antiguos historiadores romanos como Plinio el Viejo, Estrabón, Floro o Ptolomeo. Las únicas referencias autóctonas se limitan a algunas estelas funerarias ya escritas en latín, es decir a finales del hierro. Pese a ello hay muchos datos que se han podido comprobar mediante la arqueología, gracias a todos ellos hoy podemos saber como vivían los astures a ello le dedicaremos el próximo post.

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La Edad de Hierro en Asturias

La Edad de Hierro y la cultura castreña

El uso del hierro en Asturias se solapa con el bronce a partir de año 1.400 a.C, sin embargo no se cataloga como el principal metal hasta el año 800 a. C. Existe una gran concentración de este mineral en tierra asturiana, en el oriente destacan la Sierra del Cuera y parte de los Picos de Europa, en el centro de Asturias puede encontrarse en las localidades de Gijón, Pola Siero, la cuenca de río Nalón y el Puerto San Isidro, y en el occidente por la cuenca del río Navia hasta su frontera con Las Médulas.

la edad del hierro en Asturias

                                    Cobre, Estaño, Hierro y Oro

La sociedad que se desarrolla durante la edad de hierro asturiana se enmarca dentro de la Cultura Castreña, y se divide en tres fases:

El Castreño Incial, 800 – 400 a.C, fase en la que aparecen los castros fortificados como lugares de asentamiento, primero como aldeas de madera muy simples y posteriormente, al introducir la piedra, como pequeños centros urbanos.

La segunda etapa cultural es el Castreño Pleno, se desarrolla entre el año 400 a.C – s.I d.C, los castros ya estaban definidos como urbes fortificadas con territorios exteriores anexos donde se desarrollaban importantes labores agrícolas y ganaderas.

La última fase es el Castreño Final, entre los s.I – V d.C y coincide con la invasión del Imperio Romano, a partir de este momento los castros poco a poco se fueron abandonando y los astures se desplazaron a los valles a causa de la presión romana.

Se denomina cultura castreña porque los habitantes del hierro decidieron vivir en castros, es decir, pequeños poblados levantados en lugares estratégicos, con un buen dominio visual y con zonas cercanas aptas para la agricultura y la ganadería. Todos los castros estaban cerca de las principales vías de comunicación porque el comercio interior y exterior era una actividad constante para poder intercambiar objetos, a este respecto se documenta el primer tipo de moneda usado en Asturias, eran lingotes de plata que se intercambiaban por el objeto deseado, el número o el peso de los lingotes determinaría el precio.

Cómo eran los castros en Asturias

Un castro es un recinto amurallado de forma mas o menos circular que encierra una pequeño poblado. Dentro de Asturias pueden distinguirse, en general, dos tipos de castros, los situados en la franja costera y los castros de interior.

Los castros costeros, como por ejemplo Noega (Gijón), eran centros levantados sobre colinas o elevaciones destacadas del terreno, de este modo aprovechaban el desnivel como elemento defensivo, en el caso de los castros situados junto al mar también solían aprovechar el acantilado como límite de la urbe. En general solían ser de planta circular y tenían unas defensas basadas en series de fosos, contrafosos y murallas, en Coaña puede apreciarse como la muralla rodeaba todo el castro y además se protegía usando el río, en Noega sin embargo, al estar junto al mar disponía de un acantilado por tres de sus lados, solo posee una muralla transversal que va de Este a Oeste del Cabo Torres impidiendo así el acceso al poblado. Estos castros poseían una importante actividad pesquera y de comercio marítimo.

la edad de hierro y los castros costeros

Los castros de interior, como por ejemplo San Chuis, o el Cuitu de Castiello, se levantaban sobre la ladera de las montaña, solían ser de planta oval e igualmente se defendían con terraplenes, fosos y murallas. El desarrollo de estos castros estuvo muy vinculado a las actividades mineras, sobre todo en la zona más occidental de Asturias, concretamente en las cuencas de los ríos Nalón, Narcea y Navia, donde la minería del oro estaba en auge.

Castros durante la edad de hierro

Los primeros castros se edificaron a base de materiales perecederos, principalmente barro, madera y paja, poco a poco se fue introduciendo la piedra, algunos de los castros más antiguos de Asturias son Noega (Gijón) y Chao San Martín (Allande). La cultura castreña se expandió rápidamente por el territorio y se crearon muchos núcleos urbanos. La estructura general de un castro era:

Territorios exteriores anexos a la urbe: zonas dedicadas a los cultivos y al pastoreo.

Elementos defensivos que protegía la urbe:

– Elementos naturales del terreno: acantilados, ríos, terraplenes o pendientes.

– Fosos y Contra-fosos: normalmente cavaban más de un foso rodeando el perímetro del castro, eran grandes zanjas que, en tiempos de guerra se completaban con grandes estacas afiladas clavadas en el fondo para que, quien cayera, no pudiera salir.

– Parapetos y torres: Tras los fosos había que superar una pequeña muralla llamada parapeto como puede verse en el castro de Noega, o torres de vigilancia como en el caso de Coaña.

– La Muralla: los astures solían realizar murallas de módulos, es decir, levantaban la muralla por tramos que pueden verse a simple vista. Eran de piedra y no demasiado altas, lo suficiente para poder defenderse desde una posición más elevada.

elementos defensivos durante la edad de hierro

– El Paseo de Ronda: tras la muralla se dejaba un pasillo por donde se hacían las rondas de vigilancia, en este pasillo se encontraban las escaleras anexas a la parte posterior de la muralla que permitían subir a lo alto del muro.

El conjunto de viviendas y edificios comunitarios:

– Los edificios eran cabañas simples de una o dos plantas, el pavimento era de tierra o enlosado con piedras, tenían un hogar central para calentar la vivienda y para cocinar, solían disponer de un banco adosado a la pared para poder sentarse. La familia dormía junta y si se separaban estancias se hacía mediante cortinas, en las casas de dos plantas seguramente usaran la parte superior como habitación, a ella se accedía subiendo una escalera. Algunas casas poseen estancias anexas que podrían haber sido almacenes o zonas para los animales.

la edad de hierro, castro de coaña

– Las zonas comunitarias eran: la gran casa de reunión, la plaza, las saunas y termas y la acrópolis. En Coaña también se han encontrado grandes piscinas hechas de granito.

– Se desconoce por completo donde se realizaban las actividades funerarias ya que aún no han podido encontrarse evidencias al respecto.

Una característica común en todos los castros es que las edificaciones nunca se adosaban unas con otras, cada construcción es siempre un recinto independiente, en castros como Coaña se puede apreciar que, aunque sea por unos pocos centímetros, las paredes de diferentes viviendas nunca se llegaban a tocar, los investigadores no saben a ciencia cierta cual era el motivo por el que preferían construcciones independientes, una posible hipótesis podría ser que tales espacios entre casas facilitaban en curso del agua en las épocas más lluviosas, permitiendo que el agua siguiera ladera abajo y evitando así que se formaran grandes charcos o inundaciones.

El conjunto de castros asturianos poseía su propia jerarquía, por un lado están los castros primarios, es decir aquellos que eran autosuficientes. Por otro lado estaban los castros secundarios, estos dependían en cierta forma de otra urbe mayor y solían estar especializados en una actividad concreta.

Un dato desconcertante es la total ausencia de castros en la zona más oriental de Asturias, después del castro de Caravia no aparecen restos de edificaciones castreñas aunque si múltiples lápidas y estelas de personajes astures que fallecieron en el s.I. El oriente era territorio Vadiniense y los romanos mencionaron la ciudad de Vadinia, sin embargo nada de ello ha podido encontrarse.

En el resto de Asturias se conoce la localización de múltiples castros pero no todos pueden verse, muchos de ellos tras ser estudiados por los arqueólogos volvieron a enterrarse sin que, a día de hoy, se pueda apreciar algún resto. Algunos de los castros pertenecientes a la edad de hierro que han sido excavados y que tienen abierto el acceso para las visitas  son Noega, Coaña, San Chuis y Chao San Martín.

castros en asturias durante la edad de hierro

haz click para ver la localización de los castros asturianos

Cada recinto posee su propia estructura y características, sobre todo tendiendo en cuenta la influencia que sufrieron con la invasión del Imperio Romano. A partir del s.I d. C muchos castros desaparecen, otros se mantienen, algunos son aprovechados por Roma y también se crearon nuevos castros y urbes donde la romanización es más que evidente como en el caso del castro de Mohías.

En el apartado que visitar en Asturias iremos publicando los diferentes castros a los que hayamos podido acceder.

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