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La prehistoria asturiana y las cuevas del paleolítico en Asturias. Cuevas con arte rupestre y otras cuevas habitadas por el ser humano durante el paleolítico en Asturias. Información sobre la historia antigua de Asturias y sitios que se pueden visitar.

Cueva los Azules-Cangas de Onís

Cueva de Los Azules, Cangas de Onís.

La cueva de Los Azules está situada en la misma localidad de Cangas de Onís, en el barrio de Contranquil, muy cerca de la unión de los ríos Güeña y Sella, en una ladera boscosa de la cara sur del monte Llueves.

Es una cueva que posee un buen dominio visual de ambos ríos y una gran variedad de recursos, podían pescar en las inmediaciones de la cueva, disponían de una masa boscosa abundante para las labores de recolección, de zonas de pasto donde era más fácil localizar a las presas y de grandes floraciones rocosas para abastecerse de piedra. Esta cueva posee, hacia el oeste, dos cavidades vecinas que están pendiente de estudio y que aún están soterradas por los desprendimientos de arena, sin embargo, algunos investigadores creen que es muy posible que también estuvieran habitadas.

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Los Azules – boca izquierda

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Los azules, boca derecha

Esta cavidad es parte de una gran abrigo rocoso que posee dos bocas de entrada y lo primero que destaca es el color azul verdoso de las paredes que da nombre a la cueva. La boca derecha es de techo bajo y en el interior se bifurca en tres estrechas galerías, dos de ellas comunican con la otra entrada y la tercera se adentra en la montaña en dirección noreste. La boca izquierda es de mayor tamaño y cuenta con la mayor parte de los restos líticos y óseos encontrados, azagayas, raederas, punzones y arpones entre otros.

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Arpón aziliense

La ocupación de Los Azules, que se conozca hasta el momento, se establece durante el magdaleniense, al final del paleolítico, y durante el Aziliense a principios del Mesolítico. Las dataciones, por el momento, no son fijas ya que las excavaciones se han centrado en el período aziliense aunque se sabe que hay un gran yacimiento magdaleniense que aún no ha podido estudiarse. Con los restos recuperados la fecha se establece en torno al 11.000 BP. Los habitantes de esta caverna eran un grupo de cazadores – recolectores que ejercieron una actividad importante en la zona por la cantidad de restos encontrados. Sus piezas de caza principales eran en primer lugar el ciervo y después el jabalí; la proximidad con el río Sella y Güeña les proporcionó una gran cantidad de salmones y truchas, así como de moluscos.

El aspecto más destacado de Los Azules es que, en su interior, muy cerca de la entrada, se encontró el enterramiento de un hombre que murió hace 10.000 años BP, tenía entre 37 – 47 años, medía 1,70m de estatura, no tenía caries, era alto y fuerte. Su sepultura muestra claramente signos de algún tipo de ritual funerario, estos son la posición del cuerpo, el uso de ocre rojo y el ajuar funerario. Cuando fue enterrado lo colocaron en un sepulcro excavado en el suelo que tenía el lecho teñido de rojo y negro, el cuerpo estaba tumbado sobre la espalda, con la cabeza enfocada hacia la entrada de la cueva, el cráneo fue teñido de rojo, el brazo izquierdo estaba pegado al cuerpo con el puño cerrado, el brazo derecho estaba doblado sobre la pelvis con la mano extendida, sobre las piernas colocaron dos grandes bloques de piedra y separaron el cuerpo de de una de las paredes de la sepultura con una hilera de piedras teñidas de ocre rojo, para terminar de proteger el cuerpo le untaron de ocre rojo y le depositaron el ajuar funerario, se componía de lascas de cuarcita, un núcleo de sílex, raspadores, otros denticulados, un trozo de asta de ciervo, cantos pintados de rojo, un cráneo de tejón y conchas variadas entre otros, cada elemento del ajuar se colocó en una zona del sepulcro concreta.

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Enterramiento de los Azules.

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Enterramiento de Los Azules, parte superior del cuerpo.

Se cree que los habitantes de los azules, al igual que pasaba en el periodo anterior con el Buxu, estaban en contacto directo con otras zonas costeras y de interior. Esta relación es cada vez más aceptada y se plantean posibles rutas de comunicación. En el caso de los Azules, la ruta hacia la costa podía seguir dos vías, una hacia Posada de Llanes y otra hacia Ribadesella.

La vía que comunicaba los Azules con las cuevas de Posada de Llanes seguía el curso fluvial del Güeña, se pasaba por el denominado valle del cerezo y, cuando se alcanzaba el río Cabras, se cambiaba de dirección hacia el norte hasta alcanzar la costa y los yacimientos de La Riera, Cuetu la Mina o TresCalabres.

La vía que comunicaba Los Azules con la costa de Ribadesella podía seguir dos rutas, una de montaña en la que se debían superar las sierras pre-litorales, a través de la actual Arriondas, hasta encontrarse nuevamente con el curso del Sella, y otra que consistía en seguir la corriente del Sella hasta su desembocadura, en ambos casos se llegaba a emplazamientos como La Lloseta, La Cuevona y Tito Bustillo.

Las comunicaciones con otras cuevas de interior, como los asentamientos y yacimientos del río Nora y Nalón, también podrían haber sido bastante frecuentes, la ruta a seguir sería siguiendo el curso de Sella hasta tomar la desviación a la altura de uno de su afluentes, el río Piloña, nuevamente se seguía el curso del río hasta encontrarse con el río Nora. Los meandros del Nora y los valles que lo rodean esconden los yacimientos de Les Mestes, Cueva Oscura de Ania o La Paloma entre otras; el Nora vierte sus aguas en el río Nalón, aquí encontramos una de las mayores concentraciones de asentamientos paleolíticos de Asturias.

cueva - comunicacion rios asturias

Ríos de Asturias

Todo ello no hace más que evidenciar la complejidad del final del Paleolítico, la definición de sociedades prehistóricas como grupos aislados está siendo sustituida por las evidencias de los posibles desplazamientos por gran parte del territorio asturiano y de un sistema social mucho más organizado ya que los diferentes clanes conocían la existencia de otras cuevas y de quién moraba en ellas, por lo tanto, no es rar creer que habría lazos de parentesco y ciertas normas sociales en cuanto a las relaciones entre cuevas.

La Cueva de los Azules aún se encuentra en estudio, pese a lo cerca que está de Cangas de Onís el acceso no está permitido a las visitas, la entrada de la cueva se encuentra cerrada por una valla doble y, por otro lado, el acceso a la boca cueva se hace por un bosque que está bastante tomado de matorrales, helechos etc. Es un pena que esta zona no cuente, a día de hoy, con ningún tipo de mantenimiento. En 2014 se cumplen 40 años del descubrimiento de los Azules, una de las últimas cuevas ocupadas en Asturias.

En el PDF del Museo Arqueológico de Asturias podéis encontrar fotos de las herramientas que encontraron en las diferentes cuevas de Asturias.

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Tito Bustillo, Ribadesella, Asturias

Tito Bustillo, un centro de arte rupestre en Ribadesella

La Cueva de Tito Bustillo se encuentra en el complejo de cuevas que conforma el macizo de Ardines, en Ribadesella, junto a la desembocadura del Río Sella y contando con un amplio estuario, con el mar y con los bosques de las sierras pre-litorales como los elementos más destacados de su paisaje.

Ver dónde está el centro de arte rupestre de Tito Bustillo

Puede visitarse mediante una cita previa llamando a: http://tematico.asturias.es/cultura/yacimientos/titobustillo.html. 

Ribadesella

Ribadesella, Macizo de Ardines

Hay zonas que no se pueden visitar pero esos conjuntos se encuentran reproducidos en el museo de Tito Bustillo. La visita por la cueva es bastante rápida debido a la gran cantidad de personas que entran al día, cosa poco recomendable para el mantenimiento de las representaciones porque aumenta el calor y, con ello, aparecen hongos en las paredes que degradan las pinturas. Pese a lo corto de la visita merece la pena poder ver los conjuntos permitidos, sobre todo el Panel Principal y el gran Caballo del Entronque.

El complejo de cuevas del macizo de Ardines se conformó por la erosión del río San Miguel, hoy este río está soterrado para facilitar el acceso a las visitas y a los investigadores, sin embargo esto no impide que la cueva se inunde por lo menos una vez al año. Oficialmente Tito Bustillo estuvo ocupada durante los años 20.000 al 12.000 BP con la cultura Magdaleniense, sin embargo algunos investigadores se aventuran a dar una antigüedad de 40000 – 45000 años, dicha fecha no tiene confirmación oficial pero de verificarse supondría un dato bastante significativo puesto que incluiría entre sus posibles moradores al hombre de neanderthal. Sin embargo es una afirmación basada principalmente en la superposición de capas pictóricas que componen el panel central de Tito Bustillo y, para la mayoría de arqueólogos, los indicios aún son escasos para poder corroborar dicha antigüedad.

Actualmente se accede a la cueva desde el lado contrario por donde se accedía en el paleolítico, es decir, se ha realizado una entrada artificial por lo que en su día sería el final de la cueva.

 

Ribadesella Ribadesella

El grupo de personas que habitó la cueva durante el Paleolítico accedían a la misma por dos bocas de entrada donde instalaron dos asentamientos aparentemente simultáneos. El primero estaba en una de las bocas occidentales de la cueva y el segundo asentamiento se localizó en la entrada oriental conocida como La Cuevona. La pregunta que se hacen los investigadores es si estos dos asentamientos pertenecían al mismo clan o por el contrario eran clanes distintos.

Es lógico pensar que si los dos asentamientos convivieron en el tiempo también habría una estrecha colaboración entre sus habitantes y lazos familiares, quizás el primer grupo que se asentó en Tito Bustillo aumento su número de miembros de tal forma que se vieron obligados a separarse por falta de espacio y decidieron que una parte de la población debía mudarse a otra de las cavidades. Ambas entradas se comunicaban por las galerías interiores pero hoy están aparentemente separadas a causa de los derrumbes del interior.

Estos moradores habitaron en una época donde el hielo y la nieve persistían durante gran parte del año y fueron un grupo fuerte y especializado en las labores de pesca, caza y muy posiblemente en una minería rústica ya que debían de conseguir hierro, carbón y óxido de manganeso para crear los colores con los que realizarían sus pinturas. Las labores de taller también son bastante evidentes, las herramientas y útiles que usaban eran buriles, espátulas, arpones, propulsores, lascas de sílex y destaca la confección de agujas en hueso o marfil destinadas o bien a coser pieles o a confeccionar redes. Una de las herramientas más peculiares es un aerógrafo fabricado con un hueso hueco por donde se introducía la pintura y luego se soplaba para aplicarla sobre la pared. Tito Bustillo también ofreció importantes adornos como el colgante de cabeza de caballo en hueso y otros realizados a partir de restos concheros.

El interior de la cueva es un gran centro artístico, en su día debió de estar completamente decorada y seguramente fuera un lugar de referencia en la zona. Son 12 conjuntos muy variados los que se distribuyen por todas las galerías y salas del complejo de Ardines. Las representaciones se dividen en dos zonas santuario denominadas A y B. El Santuario A se compone casi en exclusivo de signos y el Santuario B contiene representaciones y grabados de animales. Muchos de estos conjuntos son contemporáneos y, o bien se realizaron por una misma persona o bien por una misma escuela, las labores colectivas de Tito Bustillo se constataron en su panel central y es muy posible que se tratara de un grupo importante de pintores.

La visita a Tito Bustillo es abierta a todo el mundo pero tan solo te muestra una parte muy pequeña del complejo y no está permitido adentrarse en las zonas no visibles debido a que aún están en estudio y a que muchas de ellas poseen un acceso bastante complicado, sin embargo intentaré describir el recorrido de la cueva desde su entrada original, es decir, desde donde accedían las personas del Magdaleniense.

El primer conjunto se localizó a pocos metros de la boca de entrada y se componía de manchas en rojo y de figuras de animales, este conjunto no se puede visitar y posee un grado bastante bajo de conservación. Marca el inicio de la ruta por el interior de la cueva. Siguiendo la galería principal se llega al segundo conjunto denominado El Entronque porque se encuentra en un cruce de caminos entre la galería de acceso, el panel central y la galería larga. Este conjunto si puede verse y se compone de un gran caballo realizado en morado y rojo y de un signo en rojo similar al que aparece en la cueva del Buxu, se trata de una E invertida.

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Tito Bustillo – E invertida – El Entronque

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Caballo del Entronque

A pocos metros del Entronque se localiza el tercer conjunto, se compone del Panel Central y de otras representaciones que se distribuyen por todas las paredes de esta nueva sala. Esta zona también puede ser visitada y en ella se aprecia un gran panel con pinturas superpuestas que alcanzan al menos seis fases de ejecución y que podría atrasar considerablemente la fecha de inicio de las pinturas de Tito Bustillo. Se representan caballos, cérvidos, bóvidos, renos y signos variados como líneas en paralelo, puntos o parrillas – redes. Los caballos están realizados con gran realismo, los equinos del paleolítico eran muy distintos a los de hoy en día, poseía las crines erizadas y el pelaje rallado, parecido al de la cebra, los moradores de Tito Bustillo lo representaron con gran fidelidad usando el morado y el negro.

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Cabeza de caballo, panel central, Tito Bustillo.

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Caballo – Panel central – Tito Bustillo.

Destacan la representaciones de renos y de cérvidos simulando escenas cotidianas, por ejemplo, puede verse un macho y una hembra enfrentados cara a cara. En muchas ocasiones se aprovechaba la forma de la roca para decidir el tipo de dibujo, así sucede con una cierva realizada sobre un saliente de la pared que le aportaba volumen. Nuevamente se combina las técnicas de la pintura y el grabado y los colores rojo, negro y morado.

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Tito Bustillo – escena de animales

La realización de este gran panel principal fue una labor colectiva y se ha constatado que construyeron un andamio para poder acceder a las zonas más altas. Por otro lado, la gran cantidad de pintura empleada supone una mano de obra importante para extraer los minerales, molerlos y mezclarlos con agua para obtener así los pigmentos. Esta zona también muestra abundantes restos de fuego a nivel del suelo, esto indica que hubo una gran actividad de taller y que la cueva contó con una buena iluminación durante la realización de las pinturas, todos estos aspectos evidencian que realmente existió una fuerte mano de obra colectiva entre los habitantes de esta caverna. Tito Bustillo rompe con el ideal del chamán solitario que pintaba en las profundidades para acercarse a una labor colectiva donde era necesario un buen grupo de trabajo.

Para llegar al siguiente conjunto hay que volver sobre nuestros pasos hacia el Entronque, desde aquí se accede a la Galería larga donde se esconden el resto de los conjuntos, ninguno de ellos es visible para las visitas. Justo al comienzo de la galería se abre un cavidad en la pared que da acceso a la denominada Galería de los Caballos, pese al nombre, esta galería no destaca por los equinos si no por la representación de un Oso, figura poco habitual, este oso se realizó aprovechando la forma de la pared para conseguir una mayor sensación de volumen y realismo. Volviendo a la galería larga y avanzando unos metros se encuentra el denominado Conjunto de la Ballena, la representación de cetáceos es algo bastante peculiar y permite plantear la hipótesis de como pudieron cazarse ballenas durante el Paleolítico Superior, se sabe que eran capaces de construir embarcaciones ahuecando troncos y cubriéndolos con pieles impermeables, cazar una ballena requería, por fuerza, una organización colectiva y una estrategia de movimientos en torno a la presa que debía estar previamente consensuada, la caza de la ballena sería entonces una labor grupal de gran importancia dentro del grupo social. Al pie de la cola de la ballena se representa un cáprido.

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Ballena – Tito Bustillo

El siguiente conjunto se compone de signos en rojo y de parrillas-redes grabadas. Luego puede encontrarse otro conjunto en el que destaca una mano de color negro. La siguiente cavidad de la galería larga no posee representaciones gráficas, se denomina Repisa de los contornos recortados y en ella se encontró uno de los pocos restos de arte mobiliar en Asturias, uno de los objetos más representativo es el colgante de cabeza de caballo.

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Cabeza de caballo tallada en hueso

El resto de los conjuntos se denominan Galería de los Bisontes, donde aparecen varios bisontes pintados en rojo y La Galería de los Antropomorfos donde pintaron dos figuras de apariencia humana en ambos lados de una de las rocas que sobresale de la techumbre de la cavidad, estas representaciones son particularmente peculiares porque más que figuras humanas parecen una especie de híbrido humano – animal.

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Antropomorfo – Tito Bustillo

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Antropomorfo – Tito Bustillo

Por último se encuentra el Conjunto Final, este se compone de varios paneles de animales grabados, de signos pintados en rojo con forma de lazo y del reconocido Camarín de las Vulvas, zona donde se representan varias vulvas en rojo relacionadas con la feminidad, esta cámara se localiza en una de las zonas más profundas de la cueva, posee un acceso complicado y está aparentemente señalizado con dos estalagmitas partidas cuya rotura está pintada de rojo.

Ribadesella

Tito-Bustillo-camarin-de-las-vulvas

Llama la atención durante el recorrido de la cueva los aparentes signos que parecen indicar el camino a seguir para llegar a las zonas más importantes del santuario, se trata de líneas, puntos o trazos cortos en paralelo o cruzados a modo de aspa que indican lugares clave. Por otro lado la orientación de determinado paneles parecen señalar donde se encuentra el siguiente.

El complejo de Ardines es uno de los más importantes de la Península Ibérica y en su interior queda demostrado una intensa actividad durante al menos 10.000 años. Los pintores de Tito Bustillo emplearon técnicas muy variadas para la realización de las representaciones, usaban buriles, espátulas, pinceles, carboncillos a modo de lapiceros, pintaban con las manos, a veces aplicaban el polvo de mineral directamente sobre la pared y destaca el aerógrafo mencionado anteriormente.

Un aspecto controvertido de Tito Bustillo es el paralelismo que algunos ven entre esta cueva y la cueva del Buxu. En primer lugar se destaca la proximidad entre ellas, son pocos kilómetros río arriba lo que distan el Buxu y Tito Bustillo y el viaje estacional al interior sería bastante asequible; por otro lado destaca la E invertida en rojo que tan solo ha podido encontrarse en estas dos cuevas; en tercer lugar están los restos concheros y marinos localizados en el Buxu por lo que sus pobladores obligadamente tenían que proceder de la costa y Tito Bustillo parece el asentamiento más cercano. En cuarto lugar se propone la relación entre el oso representado en Tito Bustillo y el colmillo decorativo de oso de las cavernas encontrado en el Buxu y esta relación se establece porque el Buxu no ofrece representaciones de oso pese a lo importante de la pieza, quizás el dueño de ese colmillo procediera realmente de Tito Bustillo, lugar donde si puede verse la representación de un oso; por último están las últimas hipótesis sobre la cronología de ambas cuevas ya que se plantea que Tito Bustillo también pudo haberse habitado durante el Solutrense y que el Buxu podría contener restos del Magdaleniense inicial, si fuera así la vida en ambas cuevas se solaparían y sería muy posible que sus habitantes pertenecieran al mismo clan. Sin confirmación oficial sobre ninguna de estas hipótesis es un debate que aún sigue abierto y sujeto a estudio.

Durante el Mesolítico, los hombre de Tito Bustillo usaron la entrada para enterrar allí aun hombre joven, robustos y con un alto desgaste en los húmeros debido a la actividad diaria que realizó en vida. El cuerpo se descubrió en 1969 pero estaba atrapado bajo una costra de sedimentos de estalactitas y los restos recuperados no fueron bien tratados. En 2004 pudo recuperarse gran parte de los huesos, los arqueólogos vieron que tenían restos de ocre rojo, algo común en los enterramientos de este periodo, otro ejemplo lo podemos encontrar en los Azules. La antigüedad otorgada a este enterramiento es de 8.500 años BP.

Podéis encontrar la galería fotográfica de Tito Bustillo en su página web http://www.centrotitobustillo.com/9/fotos.html

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La Güelga, Cangas de Onis, Asturias.

Cangas de Onís – La Güelga – Cuevas que visitar

La cueva de la Güelga está en el concejo de Cangas de Onís, muy próxima al pueblo de Cabielles, escondida en un pequeño bosque de avellanos, robles y alisos por el que discurre un arroyo que atraviesa la cueva y vuelve a salir al exterior cerca del Barriu Baxu de Cabielles. Esta cavidad forma parte de un gran abrigo rocoso que ha sido importante en la historia de Cangas de Onís porque, no solo sirvió de asentamiento durante el Paleolítico, también fue el refugio de mucha gente durante los bombardeos de la guerra civil española.

Cangas de Onis - Picos de Europa

Valles de los Picos de Europa

Actualmente esta cueva es usada para dos fines, por un lado posee un uso habitual entre los pastores de la zona como abrigo para el ganado. Por otro lado la utilizan los centros de aventura para sus actividades de espeleología. Pudimos visitarla con un centro de aventuras de Arriondas y llegar a más de 30 metros de profundidad, en el recorrido puedes ver diferentes tipos de salas, estrechas galerías, grandes floraciones de caliza negra y profundos pozos subterráneos llenos de agua. Es una visita recomendable (excepto si se padece de fobia a sitios oscuros o cerrados) y bastante entretenida, pero hay que ser prudente y seguir las indicaciones de la persona responsable de la visita.

Ver localización de la cueva de la Güelga

Los primeros moradores de la Güelga se establecieron hace 45.000 años, eran neanderthales musterienses que ocuparon el vestíbulo interior de la cueva de forma estacional, los restos son escasos y la zona actualmente se encuentra cerrada.

Cangas de Onis Cangas de Onis

Durante la fase climática conocida como würm II – III, la temperatura sube y aumenta el grado de humedad, esto permitió la aparición de bosques de climas templados y un aumento de la fauna, especialmente de ciervos y rinocerontes. Esta tregua climática permitió que la segunda fase de ocupación del la Güelga se realizara en el exterior. Se ocuparon los abrigos situados la izquierda de la boca de la cueva y en las terrazas del margen derecho. Estos asentamientos muestran un mayor grado de actividad y por tanto se le presupone un grupo de población más numeroso.

Cangas de Onis

Abrigo margen derecho, zona de excavación

Cangas de Onis

Abrigo margen izquierdo, zona de excavación

Durante los inicios del Paleolítico Superior, con la cultura Auriñaciense, aparecen herramientas que parece tener una cierta herencia del periodo anterior.

Del período de transición Chatelperroniense (36.000 BP) destaca el hallazgo de una punta tallada en una lámina de sílex verdoso (material difícil de encontrar) y otras herramientas como buriles, raederas y raspadores.

Durante el final del Paleolítico Superior, con la cultura Magdaleniense (13.500 BP), destaca una flauta hecha en un hueso de ave, con forma de tubo, con un bisel y decorada a base de dibujos lineales. Este descubrimiento es muy importante para poder imaginarse la vida diaria de los moradores Magdaleniense, los de la Güelga, en concreto, sabían crear música y no es raro pensar que ésta formara parte de sus celebraciones, rituales y de otros momentos cotidianos, es muy probable que el dueño de la flauta ocupara un papel destacado dentro de su grupo ya que, igual que ocurre hoy día, la música es una habilidad que no todo el mundo es capaz de desarrollar. De este último periodo de ocupación también destaca el hallazgo de una tibia de ciervo decorada con grabados de ciervas. Se cree que el motivo de abandono de la cueva pudo estar relacionado con un derrumbe de la pared rocosa a causa de las corrientes de agua durante la fase de de-glaciación.

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