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Religión romana en tierra astur

La religión astur romana y los nuevos dioses

El Imperio Romano era en un estado politeísta. Su religión se basaba en un panteón de dioses, semidioses y personajes mitológicos a los que se veneraba para obtener sus favores y para dirigir el destino. Casi había un dios para cada suceso o elemento natural. Ellos creían que el futuro estaba escrito y que solo la voluntad de un dios podría cambiarlo.

El culto religioso era parte importante de la administración romana y muchas de las decisiones de estado estaban vinculadas a la religión y a la consulta de oráculos o señales divinas. La religión en época romana tenía principalmente dos objetivos, por un lado intentar que la naturaleza les fuera favorable a través de rituales, ceremonias y ofrendas dedicadas a los dioses que representaban los diferentes elementos, y por otro lado, encontrar una legitimidad divina en las actividades y funciones de la autoridad romana bajo la excusa de que era la voluntad de los dioses.

Además de los dioses romanos, era común adoptar dioses de los pueblos conquistados porque creían que les habían sido favorables. De esta forma el panteón romano se ampliaba y variaba en función de la zona en la que se desarrollara el sistema religioso. Con esta medida favorecían la integración de la cultura romana en los nuevos territorios conquistados y se fortalecía la cohesión con el pueblo con el que habían estado enfrentados.

Lugares de culto en la Asturias romana.

La adoración a unos dioses u otros iba a depender de la ciudad, convento o municipio. Cada lugar tenía sus propias preferencias en cuestión de religión. Los dioses elegidos solían ser adorados tanto en templos públicos como en estancias privadas. Cada domus (casa familiar) poseía un recinto dedicado al dios o a los dioses protectores de la familia, era un lugar privado donde se rezaba y se realizaban las ceremonias, ofrendas o sacrificios correspondientes.

En Asturias, de momento, no se han localizado templos romanos. Sin embargo si aparecen recintos termales donde es posible que se realizaran rituales relacionados con el agua, es el caso de Coaña, las termas de Gijón, la dedicatoria encontrada en Tremañes, o el ara encontrada en San Chuis.

La ausencia de edificios religiosos alimenta la idea de que se seguían usando determinados, bosques o cuevas como lugares ceremoniales. Algunos de estos lugares podrían haber sido el monte Deva, el monte Areo, o el monte Aramo, todos ellos con nombre de dioses Astures.

Los sacerdotes romanos.

La clase sacerdotal en el antiguo Imperio Romano era la encargada de controlar todo lo relacionado con la religión del Imperio y con el culto a los dioses. Dentro de la clase sacerdotal había tanto hombres (sacerdotes) como mujeres (sacerdotisas) y de dividían en 5 grandes collegium:

Los Pontífices

Eran los miembros del consejo supremo de la religión romana, presidían los cultos públicos y controlaban los privados (bodas, rituales, sacrificios, festividades etc).

Los Augures

Eran oficialmente sacerdotes encargados de la adivinación. Comenzó siendo un cargo al que solo podían acceder los patricios pero a partir del s.III a.C quedó abierto a los plebeyos. Había dos tipos de augures, los que predecían el futuro a partir de la interpretación de señales divinas enviadas por los dioses, y los que predecían el futuro tras realizar un determinado ritual. Los augures solo podían ser consultados por los magistrados.

Los Quindecimviri sacris faciundis

Eran quince sacerdotes encargados de custodiar los libros sibilinos y de consultarlos e interpretarlos cuando el senado se lo solicitara. Estos libros eran escrituras proféticas y mitológicas.

Los Septemviri

Se encargaban de corregir los errores en los sacrificios y de organizar los banquetes que se realizaban para aplacar la ira de los dioses. Era un cargo abierto a la plebe. Este colegio sacerdotal poseía solo 7 plazas.

Sodalium augustalium 

Fue un collegium creado a partir de Augusto Cesar después de que se declarara su carácter divino como hijo de Júpiter, estaba compuesto por sacerdotes encargados del culto al emperador. El flamen era el sacerdote encargado de dirigir y presidir las reuniones, festejos, asambleas y actos de culto hacia el emperador. La flaminica, que podía ser o no la mujer del flamen, era la sacerdotisa encargada del culto a la mujer del emperador.

Para ser flamen había que pertenecer a la clase noble de roma y ser elegido en la asamblea de nobles. El echo de conseguir el cargo de flamen abría las puertas para poder entrar a formar parte del ordo ecuestre.

No se conocen nombres de flamines entre los astures trasmontanos pero si entre los astures augustanos, algunos ejemplos son:

El primer sacerdote del conventus nombrado flamen de Asturica Augusta fue Lucio Pompeyo Faventino. Desempeñó los cargos militares en el orden ecuestre (praefectus cohortis VI Asturum, tribunus militum legionis VI Victricis y praefectus equitum alae Sulpiciae), y sacerdotales (flamen provinciae Hispaniae Citerioris y sacerdos urbis Romae et Augusti). Además, este personaje fue premiado por Vespasiano con las condecoraciones militares de corona aurea (corona de oro que se concedía cuando se había matado a un enemigo en combate singular conservando el territorio), hasta pura (lanza en miniatura) y vexillum (estandarte) concedidos tras mostrar su valor.

«A Lucio Pompeyo Faventino, hijo de Lucio, de la tribu Quirina, prefecto de la co-
horte VI de los astures, tribuno militar de la legión VI Victrix, prefecto de caballería del
ala II Flavia de los hispanos, condecorado con una corona de oro, una lanza pura y una
insignia por parte del divino emperador Vespasiano, flamen de la provincia Hispania
Citerior, sacerdote de la ciudad de Roma y de Augusto, su mujer Valeria Arábiga, hija
de Cayo, lo erigió como recuerdo».

Lucio Junio Marón Emilio Paterno, originario de Lancia.

«A Lucio Junio Marón Emilio Paterno, hijo de Blaeso, de la tribu Quirina, (ciuda-
dano) lanciense, que ha desempeñado todos los cargos en su municipio, duovir por dos
veces, sacerdote de Roma y Augusto del conventus de los astures, elegido legitimanente
para las cinco decurias de los jueces en Roma, flamen augustal de la provincia Hispania
Citerior, la provincia Hispania Citerior (lo dedica)».

Lucio Fabio Silón proveniente de Brigaecium.

«La provincia Hispania Citerior (lo dedica) a Lucio Fabio Silón, hijo de Lucio, de
la tribu Quirina, (ciudadano) brigiecino (sic), duovir, sacerdote de Roma y Augusto del
conventus de los astures, elegido para las cinco decurias de los jueces en Roma, flamen
de la provincia Hispania Citerior».

Gayo Valerio Arabino, originario de Bergidum Flavium.

«A Cayo Valerio Arabino, hijo de Flavino, (ciudadano) bergidoflaviense, que ha
desempeñado todos los cargos en su ciudad (municipio), sacerdote de Roma y Augus-
to de la provincia Hispania Citerior, a causa de su fielmente desempeñada tarea como
encargado del censo todos los flaminales consideraron justo erigirle una estatua entre
ellos».

A nivel municipal disponían de cofradías encargadas de difundir el culto imperial, eran los augustales y seviri augustales, integradas por libertos adinerados.

Además de estos 5 grandes grupos sacerdotales existían otras agrupaciones de menor rango.

Los 12 fratres ambarvales, encargados de los sacrificios para que las cosechas fueran productivas. Estos sacerdotes llevaban una corona de espigas y una cinta blanca de lana alrededor de la cabeza.

Los curiones, eran 30 sacerdotes encargados de las ceremonias religiosas de las 30 curias.

Los Feciales eran magistrados sagrados que se enviaban para declarar la guerra o la paz. Cuando se llevaban a cabo las negociaciones este magistrado era el encargado de jurar en nombre del pueblo romano y era llamado pater patratus. Solían adornar sus templos con verbena y llevarla consigo a modo de ramo cuando iban a declarar la paz.

Los Sodales se encargaban de los ritos de los Sabinos, uno de los pueblos más antiguos de la Península Itálica.

El Supremo Sacerdote, encargado de nombrar a los reyes.

Los flamines y flaminicas, eran sacerdotes y sacerdotisas dedicados a un culto particular, es decir, a un templo o dios concreto. Dentro de este grupo estaban, por ejemplo, los sacerdotes dedicados al culto al emperador.

El pater familias era el cabeza de familia de cada casa particular y como tal ejercía funciones de sacerdote cuando realizaba rituales o cultos en el ámbito privado del domus (casa familiar).

Dioses romanos en Asturias

En el caso concreto de tierra Astur, la principal forma de difundir la religión romana fue a través del asentamiento de legiones y tropas auxiliares por todo el territorio y, con la posibilidad de obtener el derecho a la ciudadanía. Ser ciudadano romano implicaba el derecho a mantener las propias creencias y tradiciones.

La religión romana terminaría siendo una mezcla de elementos religiosos Itálicos, de los adquiridos por la herencia helénica (Griegos) y de otros importados de los territorios conquistados, principalmente del Mare Nostrum (Mediterráneo) y de tierras orientales. Por todo ello durante la romanización de Asturias, además de los dioses astures que se mantuvieron hay que añadir a los dioses propiamente romanos y a otros procedentes de oriente (Persia y Egipto principalmente).

El culto a Júpiter.

Júpiter, Juno y Minerva formaban la triada capitolina. Eran los dioses más importantes dentro del panteón romano. Júpiter era el dios del rayo y era a la vez esposo y hermano de Juno, diosa de la tierra y la fertilidad. Minerva diosa de la sabiduría era hija de Júpiter y patrona de Roma, capital del Imperio Romano.

El flamen de Júpiter siempre era un patricio con asiento en el senado. Era un cargo importante, los aspirantes eran propuestos por el gran pontífice pero su elección recaía en el pueblo de Roma. Solían vestir de purpura y togados,

Estas tres deidades, ya fuera en conjunto o por separado, solían disponer de un templo público donde recibían la adoración de las clases sociales más altas. Sin embargo, hasta la fecha no se ha podido localizar en Asturias ningún edificio que se corresponda con este tipo de templos. A pesar de ello se han podido recuperar algunos epígrafes que muestran un cierto culto hacia Júpiter.

Se tiende a presuponer que el culto a Júpiter se desarrollaría principalmente en el ámbito rural. Como principal dios del panteón romano era adorado como protector de la familia, de las cosechas, de los pactos de hospitalidad, del ejército y de las actividades económicas, principalmente aquellas vinculadas con la minería del oro.

Asturica Augusta, como capital del Conventus Asturum, cuenta un unos cuantos ejemplos de dedicatorias a estos dioses, realizadas principalmente por altos funcionarios pertenecientes al poder administrativo o al ejército. Algunos de ellos fueron:

P. Aelius Hilarianus, como Procurator Augusti entre los años 184-192 d.C. quien dedicó una ofrenda a Júpiter, Juno y Minerva.

Quintus Mamilius Capitolinus, senador que ocupó varios cargos dentro de la administración imperial y que fue Legatus iuridicus per Asturiam et Callaeciam y Dux legionis VII Geminae Piae Felicis, Quintus hizo la ofrenda a Júpiter Optimo Máximo, al Sol inuictus, a Liber Pater y al Genius Praetorii durante la segunda mitad del s.III d.C.

Otro ejemplo es la dedicatoria y altares realizados por el procurador C. Iulius Siluanus Melanio para Jupiter, Juno, Minerva y todos los dioses.

También se conoce la dedicatoria a Júpiter de Fabius Aconius Catullinus, que consta como uir consularis y Praeses prouinciae Callaeciae,durante el s.IV d.C.

En la Asturias trasmontana también se han podido recuperar algunas inscripciones relacionadas con el culto a Júpiter:

Es el caso de la dedicatoria a Júpiter encontrada en Castiello (Gijón). Esta dedicatoria pudo haberse situado en un posible templo dedicado a Júpiter durante el s.III en esta zona.

OVI OPTIMO MAXIMO
Iovi Optimo/ Maximo
(Consagrado) a Júpiter Óptimo Máximo.

En la localidad de Serrapio (concejo de Aller), se halló una inscripción incrustada en la pared de una de las dependencias de la sacristía. Esta dedicatoria a Júpiter está relacionada con la historia de la Vía Carisa y de las legiones de ocupación que se mantuvieron en esta zona tras las guerras astur  cántabras. Esta inscripción está fechada a finales del s. I d.C o principios del s.II d.C y combinan la dedicatoria romana al dios supremo del panteón con elementos decorativos propios de la cultura astur como los discos solares.

Otro ejemplo lo encontramos en la estela que Lucio Corona Severo dedica a Júpiter. Lucio Corona fue un astur trasmontano que sirvió en la legión VII Gémina, en la centuria de Vettio y que se estableció en el territorio de Vegas del Caudal (Lena) junto a su mujer Octavia Prócula tras completar su honesta missio.

Existen documentadas otras dos inscripciones, ambas fechadas en el s.III d.C, que actualmente están desaparecidas, una de ellas fue supuestamente encontrada en Rellón de Meras (cerca de Luarca, capital del concejo de Valdés), se trataba de una dedicatoria a Júpiter sin que apareciera el nombre del dedicante.

IOVI OP
MO MAXI
MO SACR
M
Consagrado a Júpiter Óptimo Máximo.

La segunda inscripción documentada pero desaparecida fue supuestamente encontrada en Boal, estaba dedicada a Júpiter por Publio Antonio en reconocimiento como exvoto.

IOVI
EX VOT
P ANT
A Júpiter de acuerdo con su promesa, Publio Antonio.

El Culto a la Diosa Fortuna

Otra Diosa romana muy adorada en Asturias fue Fortuna, diosa de la felicidad, la prosperidad y el destino bueno o malo. En honor a Fortuna Balnearis se encontró una dedicatoria en la Iglesia de San Juan de Tremañes (La Mortera, Tremañes, Gijón) realizada por Tito Pompeyo Peregriniano. Este personaje fue un colono romano que tras servir en la legión VII Gémina recibió como recompensa tierras en esta zona de Asturias. La lápida donde aparece la inscripción también disponía de varios orificios destinados a depositar las ofrendas. Esta inscripción es posible que formara parte de unos baños o recinto termal a finales del s.I d.C, algo lógico teniendo en cuenta que los rituales más comunes en honor a esta diosa consistían en baños purificadores. En el calendario romano esta diosa tenía su festividad el día 1 de Abril.

El culto a la diosa Tutela

Esta diosa aparece en un epígrafe encontrado en Arganza. Tutela era una diosa romana protectora del la ciudad, de las personas y de los navegantes, en este ultimo caso solía tener un lugar representativo en los navíos. Es una diosa latina que parece que tuvo cierta relevancia en el proceso de urbanización y romanización del territorio astur de los Pésicos.

Los Lares

Los Lares eran divinidades romanas protectoras y con cierto carácter rural. En el caso concreto de Asturias aparecen dedicatorias a los Lares Viales, protectores de los caminos y a los Lares Manes, protectoras del campo y la familias. Este tipo de inscripciones eran generalizadas en la cultura romana. Los Lares, junto con el culto a Júpiter fueron las divinidades romanas más aceptadas en el norte peninsular.

Los Lares Viales

Fueron divinidades protectoras que desempeñaron un papel importante en un tiempo en el que viajar por los caminos era peligroso, por ello era común que se levantaran pequeñas aras con inscripciones que servían de elementos protectores y de orientación a los viajeros. Las dedicatorias a los Lares Viales son el antecedente de las posteriores encrucijadas.

Algunos ejemplos de este tipo de estelas votivas encontradas en Asturias son:

La inscripción localizada en Santianes de Tuña (Tineo) dedicada por Quincto Publio que actualmente está desaparecida, pero que se supone que se localizaba en un puente romano que cruzaba el río Narcea a la altura de dicha localidad.

Sempronius Cassius también hizo otra dedicatoria a los Lares Viales en Tineo, este ara poseía tres oyos (foculi) destinadas a recoger las ofrendas a los dioses de los caminos para conseguir su protección.

Otra Ara localizada en Allande, en la localidad de Comba, fue dedicada por Próculo.

El Lugo de LLanera (Lucus Asturum) se encontró otra de estas Aras a los Lares Viales. Esta localidad representaba el nexo de unión entre los caminos que comunicaban Asturica Augusta (Astorga) con Gigia (Gijón) y con Lucus Augisti (Lugo).

Ara a los Larea Viales - Dioses romanos - religión

Ara a los Lares Viales

Los Lares Manes

Aparecen como divinidades domésticas y rurales protectoras del campo y la familia. Algunas de las inscripciones conservadas pueden verse en el Museo Arqueológico de Asturias.

En San Juan de Beleño (Ponga) se localiza una Ara a los dioses Manes, datada entre los s.I – III d.C, con la siguiente inscripción: Monumento a los dioses Manes. Elio se lo dedico a su hermano Septimio Silo, vadiniense, muerto a los 35 años. Que la tierra te sea leve. En el cuerpo del caballo A Lucio Septimio Silo que te vaya bien.

Dioses astur romanos - Aras votivas - Religión

Ara votiva dedicada a Septimio Silo

En Gamoneu (Cangas de Onis) aparece otra estela similar fechada entre los s. III – V d.C con la siguiente inscripción: Monumento a los dioses Manes. Lo puso Dovidero, a su querida hija Flavia, de 20 años, en el año 482 de la era consular. En el cuerpo del Caballo, Ojalá venzas Flavia.

Dioses astur romanos, Lares Manes - Religión

Estela a los Lares Manes para Flavia

El Culto al Emperador

El culto Imperial tiene sus orígenes con Augusto Cesar. Este emperador se declaró hijo de Júpiter, por lo tanto él y su familia comenzaron a considerarse personajes divinos. Esta creencia se mantuvo con los sucesivos emperadores romanos y fue bastante aceptada entre la población porque veían a su máximo dirigente como hijo de un Dios. En honor al culto imperial Augusteo se levantaron en el noroeste peninsular las Aras Sextianas dedicadas a Augusto Cesar.

Las Aras sextianas eran grandes altares dedicados al emperador. Los historiadores antiguos nombran algunas de ellas en Asturias pero no han podido encontrarse. Estos escritores romanos eran Mela, Plinio el Viejo o Ptolomeo.

Pomponio Mela, Chorographia 3.1.13. En la zona costera de los astures se encuentra la fortaleza (oppidum) de Noega, y tres aras que se denominan Sestianas se asientan en una península estan consagradas al nombre de Augusto y dan fama a tierras con anterioridad desconocidas.

Plinio El Viejo, Historia natural 4.20.111. Más adelante se hallan la región de los astures, el poblado fortificado de Noega en una península, los pésicos, y a continuación el conventus lucense a partir del río Navia, con los albiones, cibarcos, egos, varros, llamados mamarinos, adovos, arrones y arrotrebas.
Después del promontorio Céltico las corrientes del Florio y del Nelo; seguidamente
los célticos, llamados neros, y los supertamarcos, en cuya península se han dedicado
a Augusto las tres aras Sestianas; después de ellos los coporos, el oppidum Noega, los
célticos denominados praestamarcos y los cilenos.

Ptolomeo, Tablas geográfico-históricas 2.6.3. Y el costado septentrional sobre el que se halla el Océano llamado Cantábrico se describe así: más allá del promontorio Nerio se encuentra otro promontorio, en el que se asientan las Aras de Sestio.

La única inscripción localizada en honor al culto imperial en Asturias trasmontana es la que se encuentra expuesta en el Museo Arqueológico de la Campa Torres de Gijón. Se encontraba en Aboño, al pie del castro, sobre una plataforma de la que se desprendió, fue realizada entre los años 9 – 10 d.C. Como comentamos en otros post posee una parte borrada que se correspondía al nombre del dedicante, castigado por el emperador Tiberio en el año 20 d.C.

Religión - Dioses romano, culto al emperador

Inscripción a Augusto Cesar. Castro de Noega

Al emperador César Augusto, hijo del divino César, 13 veces cónsul, emperador con veinte salutaciones imperiales, pontífice máximo, padre de la patria, treinta y dos veces investido con la potestad tribunicia, Calpurnio Pison, hijo de Cn, legado propetor, consagro este monumento.

Dioses extranjeros

Con respecto a la adoración de dioses extranjeros se aprecian varias etapas. Durante el mandato de Augusto los dioses orientales (Persas y Egipcios principalmente) se ven reforzados. Sin embargo, durante el mandato de Tiberio entran en declive. Tiberio no era muy amigo de los dioses extranjeros y decidió que se destruyera el templo de Isis en Roma y se tirara su escultura al río Tiber. Con su sucesor Calígula el culto a Isis se restaura. Pese a las idas y venidas de estos dioses y emperadores hubo algunas creencias que si tuvieron cierta relevancia entre los astures.

Culto a Mitra

Mitra, dios solar, del destino y de la luz, era venerado entre los legionarios que habían combatido contra el Imperio Persa. Su culto llegó a Asturias a través de las legiones romanas de ocupación tras las guerras astur cántabras. En honor a este dios se localizó una inscripción en La Isla (Colunga) fechada en el s.III. Las dedicatorias más usadas para adorar a Mitra solían ser Deo Soli Invicto, Soli Mithrae, Mithrae Invicto o Soli invicto Mithrae, todas ellas hacen referencia a un dios solar nunca derrotado.

Culto a dioses Egipcios

Otros dioses orientales fueron Isis, Serapis y Osiris, dioses egipcios a los que se hace referencia en algunas inscripciones localizadas en Astorga. La llegada de estos dioses está relacionada directamente con el mundo de los esclavos. El comercio de personas procedentes de Egipto trajo también algunas de sus creencias.

Sincretismo de los Dioses astures con la religión romana

Los dioses Astures que se mantienen con cierta oficialidad son:

Belenos dios del fuego, el cual lo comparaban con Apolo dios de la luz y el sol.

Lug dios supremo que los romanos lo equiparaban con Mercurio (mensajero de los dioses). En Grases (concejo de Villaviosa), durante las reformas de la Iglesia de 1925, también se descubrió una lápida dedicada a Lug, dios astur supremo que podría mantener cierto sincretismo con Júpiter. Datada entre el s.I – II d.C.

Algunos historiadores romanos aluden a un dios sin nombre similar al dios Marte. Sobre él cuentan que se le dedicaban sacrificios y rituales.

Las ninfas, como Navia, mantuvieron cierto sincretismo con las creencias romanas y fueron personajes que se mantuvieron en el tiempo. Algunas llegaron hasta nuestro días bajo la figura de las Xanas (ninfa de la mitología astur).

En resumen puede decirse que hay una gran ausencia de restos arqueológicos relacionados con la religión romana destacando la falta de templos. Sin embargo, puede ser que simplemente aún no se hayan encontrado. Por otro lado dicha carencia refuerza la idea que la población indígena siguió manteniendo su cultura y sus creencias religiosas, al menos hasta la llegada del cristianismo en el s.III d.C, aspecto del que hablaremos en otro post. Las únicas pruebas encontradas en tierra astur trasmontana son pequeñas inscripciones con dedicantes pertenecientes a la nobleza romana que denotan un culto más particular que colectivo.

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