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La cultura megalítica en Asturias

El neolítico asturiano y la cultura megalítica

Túmulos, Dólmenes y  otros lugares sagrados

A nivel mundial, el descubrimiento de la agricultura se fija en el año 10.000 a. C, en Europa se establece sobre el 8.500 a. C y, en el caso concreto de Asturias entre los años 6.000 – 3.000 a. C, es decir hay un cierto retraso de unos 2.000 años, esto quiere decir que mientras la cultura neolítica de algunas zonas europeas ya estaba fuertemente consolidada, en Asturias estaba en sus primeros momentos.

Todo el sistema social del neolítico asturiano se desarrolló bajo la cultura megalítica, recibe ese nombre porque se basaba en la construcción de monumentos realizados con grandes bloques de piedra.

cultura megalítica - dolmenes en Asturias

Lastra decorada con grabados.

En el caso de Asturias las estructuras creadas durante la cultura megalítica poseían, en general, una función funeraria, eran empleados para enterrar a los difuntos. En otros casos europeos parece que ciertas construcciones poseían otro significado que aún hoy se desconoce, es el caso de Stonehenge en Inglaterra, se trata de un círculo de gigantescos bloques de piedra que en determinadas épocas del año (solsticios y equinoccios) se ajusta perfectamente a la posición del sol.

Está bastante aceptado que dentro del sistema social y cultural del neolítico se le daba especial relevancia a la figura del druida o guía espiritual, aquel que dirigía todos los rituales y que ejercía una gran influencia sobre el comportamiento del grupo al que pertenecía. Mientras que la responsabilidad de las decisiones tomadas recaía seguramente en el líder tribal como principal representante del grupo, el guía espiritual ejercía una gran influencia sobre esas decisiones y podría inducir a las personas a actuar de una o de otra manera, podía actuar como dirigente sin llegar a serlo de una forma oficial.

Es esta última etapa de la prehistoria se establecen los precedentes de las tendencias célticas que se desarrollaron en el período posterior. Con la mejoría climática se observan grandes desplazamientos de los grupos de humanos y el contacto entre ellos aumenta como nunca antes había ocurrido. Seguramente es en algún momento del neolítico cuando se establece un calendario común para gran parte de los pueblos pre-célticos de Europa, posiblemente el año se dividía según las fases lunares (13 meses) y las estaciones se limitaban a dos, la estación fría u oscura y la estación calurosa o luminosa, marcadas respectivamente por los solsticios de invierno y de verano. Todo los sucesos naturales que acontecían a lo largo de un año formaban parte de la cultura, se cree que alrededor de los solsticios, equinoccios, eclipses y de otras manifestaciones de la naturaleza se organizaban los diferentes rituales o celebraciones de la vida cotidiana.

El aspecto mejor documentado de todo el neolítico asturiano se corresponde con las estructuras megalíticas. En general, en la región cantábrica se distinguen tres tipos de estructuras:

Las necrópolis megalíticas que los neolíticos dedicaron a sus muertos. En Asturias la mayoría de los restos neolíticos encontrados proceden de estos cementerios prehistóricos.

La cultura megalítica en Asturias, cementerios prehistóricos

Necrópolis tumular de la Llaguna de Nievares, Cordal de Peón

Los menhires, prácticamente nulos en Asturias y muy abundantes en Euskadi. Eran grandes piedras que se colocaban en posición vertical, en diferentes puntos y que podían acompañarse o no de otros menhires. La función real del menhir aun es desconocida, las hipótesis varían, algunos dicen que eran indicadores de una ruta y otros que se colocaban en zonas estratégicas en relación con sus creencias religiosas.

Otros centros santuarios destinados a la realización de rituales, es el caso de Peña Tú en Vidiago, en LLanes. También existe una cierta creencia en que muchos de los lugares sagrados eran determinados montes, bosques, cuevas etc que, por algún motivo, tenían una consideración especial.

La cultura megalítica - lugares sagrados en el neolítico asturiano

Ídolo de Peña Tú, Llanes.

Qué eran las necrópolis tumulares en la cultura megalítica

Un túmulo es un gran montículo artificial, hecho por la acumulación de piedras y arena o tierra, que tenía la intención de enterrar o esconder una estructura funeraria. Hay túmulos que superan los 25m de diámetro, cuando se realizaban varios túmulos en una zona concreta se creaba una necrópolis tumular, es decir, un campo sacro destinada al reposo de los muertos.

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Túmulo VI del Monte Areo

La elección del lugar de las necrópolis tumulares parece que siguen unas características comunes por todo el territorio. Todos los túmulos se localizan en las planicies altas de las diferentes sierras asturianas, están rodeadas de acusadas pendientes y suelen aparecer agrupados. En ocasiones, aunque aparentemente dan la impresión de estar aislados, en realidad marcan y siguen una línea que delimita una zona concreta.

La cultura megalítica, zonas sagradas durante el neolítico asturiano

Lugares sagrados del neolítico, el Monte Aramo

La construcción de los monumentos encuadrados dentro de la cultura megalítica demuestra la importancia que se le daba al difunto y manifiesta la preocupación e inquietud que tenían hacia el hecho de morir, con ello se refuerzan las creencias sobre el mundo de los muertos, no es raro pensar que el acceso a estas zonas podría estar limitado, algunas hipótesis plantean que, posiblemente, solo se accedía en días puntuales, ya fuera para un nuevo enterramiento o para la celebración de algún ritual dirigido siempre por el guía espiritual del grupo. Por otro lado la edificación de dichas estructuras requiere bastante mano de obra, así que, al menos durante las labores de edificación, la necrópolis experimentaría una actividad comunitaria prolongada en el tiempo.

Durante la cultura megalítica la construcción de los dólmenes, cámaras y túmulos de una necrópolis era una dura tarea que, por fuerza, necesitaba la implicación de todo el grupo, se trataba de una gran labor colectiva. En el siguiente capítulo se detalla cómo lo hacían y que tipos de estructuras se construían.

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neolítico asturiano, actividades diarias

Neolítico asturiano

Las nuevas actividades de la vida cotidiana

La vida diaria de las personas que vivieron durante el neolítico experimentó una revolución industrial y tecnológica importante. Los seres humanos aumentan de manera significativa sus labores de producción y sus tareas diarias. Entre las nuevas actividades desarrolladas destacan:

La domesticación de animales se documenta en períodos anteriores pero se trataba de lobos amaestrados para la caza, durante el neolítico el ser humano deja de cazar algunas especies de animales para criarlas, así aparece la ganadería. Las primeras especies domesticadas para esta función fueron la cabra y la oveja, ambas proporcionaban recursos muy valorados, carne, pieles, leche y otros subproductos derivados de la misma como mantequilla, nata, queso… Sin embargo la vida de los pastores era muy diferente a la del agricultor, el pastor seguía siendo trashumante, debía buscar constantemente pastos frescos para el ganado y abastecerse de forraje para el invierno, esto le obligaba a pasar largos períodos en la montaña para mover el ganado de un lugar a otro.

La primera actividad artesanal de cerámica en Asturias se documenta en el año 7.000 BP en la cueva de los Canes, en el complejo prehistórico de Arangas de Cabrales, es una cerámica muy primitiva que no usó horno, se coció a no más de 800ºC sobre un hogar. Los objetos de cerámica aportaron mucha más comodidad a la vida diaria, es un material fácil de conseguir y fácil de trabajar, tan solo debían de recoger la arcilla, moldearla y calentarla al fuego hasta que se endureciera, con ella podían fabricar cuencos y vasos. Cuando inventaron el horno de cerámica pudieron crear objetos con una mayor calidad, más duraderos y más sólidos, gracias a ello confeccionaron objetos para almacenar los productos como las tinajas o las ánforas, útiles de cocina como los cuencos o platos y nuevos objetos decorativos.

neolítico asturiano

Ceramica neolítica

No se abandonan las actividades en torno al trabajo de la piedra y del hueso. En la industria lítica las técnicas avanzan y consiguen crear herramientas pulimentadas usando arena como abrasivo. Con respecto a la industria ósea, las astas de ciervo fue un material codiciado en las labores mineras, con ellas confeccionaban picos con los que iban abriendo galerías al ser golpeados con una maza. La piedra y el hueso fueron elementos necesarios para la agricultura y para la creación de las aldeas porque seguían siendo los materiales más usados en la creación de instrumentos como las hachas, cuchillos o azadas.

neolítico asturiano

Astas de ciervo usadas durante el neolítico.

neolítico asturiano

Hachas pulimentadas

La minería, tal y como se entiende hoy día, surge en el neolítico y supuso una revolución industrial para la sociedad de este periodo. El considerable aumento de la población hizo que aumentara la demanda de sílex para la creación de herramientas cortantes, en Asturias el sílex no es fácil de conseguir pero los neolíticos concibieron una nueva forma de extraer esta roca de la montaña, aparecen los primeros pozos y galerías artificiales que conducían hasta donde estaba el material deseado. La zona minera más conocida del neolítico astur es el yacimiento de la Sierra del Aramo, a 1.786m de altitud en el centro de Asturias (Pola Lena).

neolítico asturiano

Astas de ciervo usadas como pico – palanca en la minería del neolítico.

neolítico asturiano

Mazas usadas en la minería.

Con las sociedades productivas aparece el excedente de productos según acumulaban bienes, se conformaban las primeras clases sociales y los primeros indicios de la propiedad privada, aún de forma muy rudimentaria pero si con una clara influencia sobre la organización social de las nuevas tribus.

El excedente también hace que aparezca una nueva actividad, el comercio mediante el trueque, las personas comienzan a acumular bienes para poder intercambiarlos por otros objetos o recursos que no eran fáciles de conseguir y esa labor se convirtió con el tiempo en una actividad laboral especializada.

Puedes ver más herramientas y útiles del neolítico en el pdf que pone a disposición de público el Museo Arqueológico de Asturias.

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Las sociedades sedentarias

Primeras sociedades sedentarias

El inicio de las actividades agrícolas y pastoriles

El Neolítico significa piedra nueva y es la última etapa de la Prehistoria, en Asturias abarca desde el año 6.000 a. C al 3.000 a. C. El clima de este período se conoce como post-glacial Würm, el ambiente era mucho más cálido, con ello proliferaron todo de tipo de plantas comestibles, los animales redujeron su tamaño. Este cambio climático fue crucial para el ser humano porque se abandonaron definitivamente las cuevas como lugares de asentamiento y se trasladaron al exterior.

Al principio del neolítico los grupos de humanos se desplazaban en busca de lugares donde crear nuevos asentamientos, vivían en tiendas de madera y pieles fáciles de transportar. Las sociedades se definen como nómadas hortenses, es decir, se desplazaban para buscar cultivos naturales, solían sobre-explotar una zona y cuando se agotaban los recursos se trasladaban a otra, debido a la necesidad de desplazamiento la caza seguía siendo una de las principales actividades. La búsqueda de terrenos fértiles les llevó a conocer gran parte del territorio que les rodeaba, a expandirse por nuevas zonas, a interaccionar con otros grupos de humanos tanto fuera como dentro de Asturias y a adquirir nuevos conocimientos con los que consiguieron mejorar su calidad de vida.

En algún momento alguien debió de llegar a la conclusión de que no hacía falta desplazarse para encontrar un cultivo, bastaba con poner una semilla en la tierra y abastecerla de agua para que creciera una planta y diera sus frutos, surge la agricultura. Por otro lado, la domesticación de animales permitió reducir el tiempo dedicado a la caza, ya no había que ir en busca de las presas porque aprendieron a criarlas. Con estos descubrimientos comenzaron las sociedades sedentarias.

Gracias a la agricultura y a la ganadería se crean las primeras aldeas estables, estos primeros poblados se componían de una agrupación de casas realizadas con materiales perecederos, usaban madera, arcilla, paja y pieles como los principales materiales de construcción, en general se presupone que eran casas de planta redondeada, las paredes se levantaban con una argamasa de barro, madera y paja, posteriormente incluirían la piedra, la techumbre podía ser de paja y/o pieles y en el centro de la vivienda disponían del hogar donde cocinar. La aldea se completaba con zonas dedicadas a la estabulación del ganado y otras para los cultivos, también establecieron lugares dedicados a las nuevas actividades industriales como los hornos para la confección de cerámica y, al final del período, para las actividades mineras. La vida sedentaria y la mejoría climática favoreció que se impulsaran una gran variedad de actividades y se incrementaran las técnicas o métodos usados.

Los grupos de humanos poseían un mayor número de miembros y surgen los clanes y una clara jerarquía, un clan era un grupo formado por varias familias, cada familia poseía un cargo – actividad dentro del clan y ejercía mayor o menor influencia sobre las decisiones que se adoptaban.

La sociedad neolítica se vuelve más individualista, durante el paleolítico, debido a que los grupos eran reducidos, se hacía esencial la supervivencia de todos los miembros para poder desenvolverse en el medio que les rodeaba, pero en este nuevo periodo, debido al aumento demográfico y a los grandes avances tecnológicos, las personas son cada vez más auto–suficientes. El grupo probablemente se organizaba bajo una jerarquía hereditaria, por encima de todos estaba la familia del jefe y el augur o guía espiritual, por debajo el resto de familias, estas estarían más o menos valoradas en función de sus bienes, sus conocimientos, su actividad o sus méritos.

Los augures o guías espirituales conformaban posiblemente un clan especializado aunque no residieran en la misma tribu, a estas personas se les atribuye una función específica, se presupone que llevaban ropajes, adornos y otras marcas que indicaban su posición y por lo tanto, cuando dos guías se encontraban podían reconocerse aunque nunca antes se hubieran visto. Este clan es el precedente de los futuros filósofos, astrónomos, médicos etc, eran hombres y mujeres con un cierto conocimiento sobre el mundo que les rodeaba y sobre el medio natural, sabían interpretar el cielo, las estrellas, las fases lunares, conocían el uso de las plantas medicinales, dirigían todos los rituales funerarios y se rodeaban de un ambiente místico que reforzaba su posición dentro del grupo. Estos guías son el inicio de los futuros clanes druídicos.

El aumento de la población proporcionó más mano de obra y más tiempo para poder especializarse en una tarea concreta. Durante los períodos anteriores los humanos se definen como una sociedad depredadora que se especializó en la caza y en la recolección como principales medios de subsistencia, pero durante el neolítico las personas sufrieron un importante cambio en la manera de vivir, pasaron de ser un grupo oportunista a ser una sociedad productiva y, poco a poco, van apareciendo una gran variedad de actividades especializadas como la agricultura, la ganadería, la minería, la cerámica, la confección de pieles, la pesca, la caza, la creación de tejidos…

Al final del Neolítico, cuando las aldeas se asientan por completo comienzan a fortificarse. Según se refuerzan las jerarquías dentro de los grupos aparecen nuevas clases sociales, surgen las primeras asambleas y consejos de guerreros dirigidos por el jefe tribal y se refuerza notablemente el papel del hombre guerrero dentro del grupo. La creación de estas entidades políticas viene derivada por el aumento de los enfrentamientos entre los distintos grupos de humanos para controlar el territorio, surgen así las tribus y los clanes astures.

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