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sociedades sedentarias, el inicio de la agricultura en Asturias. El fin de la prehistoria y la creación de las primeras aldeas agrícolas y pastoriles. El neolítico. Última etapa de la edad de piedra. Con la agricultura y la ganadería se desarrollan nuevas actividades como la minería y se produce el paso a una sociedad más modernizada.

Restos del neolítico en Asturias

Algunos yacimientos del neolítico

Arqueología en Asturias

Durante el neolítico asturiano hay varios tipos de yacimientos arqueológicos, las cuevas, las aldeas, los restos megalíticos y los complejos mineros.

Cuevas neolíticas:

Durante los años en los que se produce la transición entre el mesolítico y el neolítico (7000 – 5000 BP), seguían usando ciertas cavidades para realizar labores de taller o como lugares funerarios. Muchas cuevas como La Paloma, La Lloseta, Les Pedroses, Mazaculos, Los Canes o Tito Bustillo siguen manteniendo cierta actividad. En todas ellas pudieron recuperarse restos de industria lítica, industria ósea y de cerámica.

cerámicas transición neolitico - bronce antiguo

En el caso de los Canes, La Paloma y Tito Bustillo, también aparecieron enterramientos humanos alrededor de los cuales se hizo algún tipo de ritual relacionado con la colocación de un ajuar, de piedras teñidas de rojo y con una preparación previa del cuerpo.

Entre finales del neolítico y los inicios de la edad de bronce (4.000 – 3.000 BP) las cuevas y abrigos rocosos se abandonan progresivamente, las personas de esta época solo siguieron usando algunos lugares muy concretos y en ellos dejaron las últimas muestras de arte rupestre en Asturias, es el caso de los Abrigos de Fresnedo en Teverga, Cova Demo en Boal o Peña Tú en Llanes. Se trata de dibujos muy esquemáticos de antropomorfos, zoomorfos y signos como puntos o cruces.

final del neolítico, abrigos del ganado fresnedo

Asentamientos y aldeas durante el neolítico asturiano:

El yacimiento de Torca’l Arroyu es uno de los pocos asentamientos asturianos de principios del neolítico, está en la localidad de Ponte, concejo de Llanera, posee dos zonas de ocupación, por un lado está la utilización del interior de la cueva y por otro lado están un buen número de restos encontrados en la ladera de la montaña que hacen pensar que podría haber sido un primer intento de poblado al aire libre. Fue una zona que se ocupó, desde el 5.000 hasta el 2.000 BP, en varias fases interrumpidas por algunos incendios que sufrió la ladera.

En Vigaña, Belmonte de Miranda, se han descubierto varias zonas con restos de asentamientos neolíticos:

En L´Hortal aparecen restos de construcciones que podrían ser cabañas con una antigüedad de 6.000 años.

En la zona llamada Las Corvas aparecieron tres hogares neolíticos datados en la misma fecha que los restos anteriores. Estos yacimientos coinciden con los desplazamientos de humanos que buscaban nuevas zonas de asentamiento tras abandonar definitivamente las cuevas como lugares de residencia.

Por último en el área de La Sienra encontraron evidencias de cultivos realizados hace 4.000 años.

En general, los restos de asentamientos o aldeas neolíticas son bastante escasos en todo el territorio debido a la gran erosión del terreno y a la acidez de la caliza. Casi toda presencia conocida se corresponde con necrópolis tumulares.

Yacimientos megalíticos en Asturias:

Durante todo el neolítico asturiano se edifican grandes necrópolis tumulares por todo el territorio, estaban destinadas a un uso funerario, son los cementerios del momento.

Algunos de los ejemplos más representativos son la necrópolis del Monte Areo (Gijón), la del Monte Deva (Gijón), la del Alto de la Cobertoria (Pola Lena), la Llaguna de Nievares (Peón), el dolmen de Santa Cruz (Cangas de Onís), el de Abamia (Corao) o el de Castellín en Allande entre muchos otros.

Gran parte de los túmulos de Asturias han sufrido múltiples saqueos a lo largo de la historia a mano de los buscadores de tesoros, la consecuencia es que los restos más valiosos han desaparecido y, aunque muchos túmulos se reutilizaron a principios de la edad de los metales, los objetos de oro, cobre o bronce resultan muy escasos, por contra si se encuentran habitualmente objetos de industria lítica y osea.

Los complejos mineros durante el neolítico asturiano:

Las minas prehistóricas más conocidas son las minas del Milagro de Onís y las del Aramo en Riosa, ambas contienen cobre, azurita y malaquita, y en ambas se encontraron restos humanos teñidos de verde a causa de la exposición al cobre.

La mina del Milagro en el concejo de Onís comenzó a explotarse hace 4.000 años y aún se mantuvo activa en el siglo XX. En sus galerías pudieron recuperarse herramientas líticas y otras hechas en asta de hueso. Los neolíticos del Milagro se dedicaron a extraer tanto el cobre como la malaquita y la azurita. Entre los restos humanos pudieron encontrarse un cráneo y una mandíbula.

Las minas del monte Aramo o del Texeu, en Rioseco, Riosa, Pola de Lena es un gran entresijo de galerías que se excavaron desde el neolítico hasta el siglo XX. Las diferentes bocas de las minas prehistóricas de Rioseco se encuentran a 1.300m de altitud sobre el nivel del mar, comenzaron a explotarse hace 4.500 años, en el periodo de transición entre el neolítico y la edad de los metales.

minas del neolítico asturiano. Monte Aramo

Las minas del monte Aramo fueron usadas principalmente para la extracción de cobre, sin embargo, por lo que más destaca es porque posee una galería, llamada galería de los esqueletos, donde se encontraron cuerpos de mineros neolíticos, depositados de forma intencionada. Cuando los arqueólogos encontraron los restos óseos estaba verdes a causa de la absorción de cobre durante los más de 4.000 años que pasaron hasta que fueron descubiertos.

Esqueleto neolítico Asturias

En el apartado Qué Visitar podéis encontrar información sobre las cuevas, minas y los lugares con cultura megalítica en Asturias que hemos visitado.

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Las sociedades sedentarias

Primeras sociedades sedentarias

El inicio de las actividades agrícolas y pastoriles

El Neolítico significa piedra nueva y es la última etapa de la Prehistoria, en Asturias abarca desde el año 6.000 a. C al 3.000 a. C. El clima de este período se conoce como post-glacial Würm, el ambiente era mucho más cálido, con ello proliferaron todo de tipo de plantas comestibles, los animales redujeron su tamaño. Este cambio climático fue crucial para el ser humano porque se abandonaron definitivamente las cuevas como lugares de asentamiento y se trasladaron al exterior.

Al principio del neolítico los grupos de humanos se desplazaban en busca de lugares donde crear nuevos asentamientos, vivían en tiendas de madera y pieles fáciles de transportar. Las sociedades se definen como nómadas hortenses, es decir, se desplazaban para buscar cultivos naturales, solían sobre-explotar una zona y cuando se agotaban los recursos se trasladaban a otra, debido a la necesidad de desplazamiento la caza seguía siendo una de las principales actividades. La búsqueda de terrenos fértiles les llevó a conocer gran parte del territorio que les rodeaba, a expandirse por nuevas zonas, a interaccionar con otros grupos de humanos tanto fuera como dentro de Asturias y a adquirir nuevos conocimientos con los que consiguieron mejorar su calidad de vida.

En algún momento alguien debió de llegar a la conclusión de que no hacía falta desplazarse para encontrar un cultivo, bastaba con poner una semilla en la tierra y abastecerla de agua para que creciera una planta y diera sus frutos, surge la agricultura. Por otro lado, la domesticación de animales permitió reducir el tiempo dedicado a la caza, ya no había que ir en busca de las presas porque aprendieron a criarlas. Con estos descubrimientos comenzaron las sociedades sedentarias.

Gracias a la agricultura y a la ganadería se crean las primeras aldeas estables, estos primeros poblados se componían de una agrupación de casas realizadas con materiales perecederos, usaban madera, arcilla, paja y pieles como los principales materiales de construcción, en general se presupone que eran casas de planta redondeada, las paredes se levantaban con una argamasa de barro, madera y paja, posteriormente incluirían la piedra, la techumbre podía ser de paja y/o pieles y en el centro de la vivienda disponían del hogar donde cocinar. La aldea se completaba con zonas dedicadas a la estabulación del ganado y otras para los cultivos, también establecieron lugares dedicados a las nuevas actividades industriales como los hornos para la confección de cerámica y, al final del período, para las actividades mineras. La vida sedentaria y la mejoría climática favoreció que se impulsaran una gran variedad de actividades y se incrementaran las técnicas o métodos usados.

Los grupos de humanos poseían un mayor número de miembros y surgen los clanes y una clara jerarquía, un clan era un grupo formado por varias familias, cada familia poseía un cargo – actividad dentro del clan y ejercía mayor o menor influencia sobre las decisiones que se adoptaban.

La sociedad neolítica se vuelve más individualista, durante el paleolítico, debido a que los grupos eran reducidos, se hacía esencial la supervivencia de todos los miembros para poder desenvolverse en el medio que les rodeaba, pero en este nuevo periodo, debido al aumento demográfico y a los grandes avances tecnológicos, las personas son cada vez más auto–suficientes. El grupo probablemente se organizaba bajo una jerarquía hereditaria, por encima de todos estaba la familia del jefe y el augur o guía espiritual, por debajo el resto de familias, estas estarían más o menos valoradas en función de sus bienes, sus conocimientos, su actividad o sus méritos.

Los augures o guías espirituales conformaban posiblemente un clan especializado aunque no residieran en la misma tribu, a estas personas se les atribuye una función específica, se presupone que llevaban ropajes, adornos y otras marcas que indicaban su posición y por lo tanto, cuando dos guías se encontraban podían reconocerse aunque nunca antes se hubieran visto. Este clan es el precedente de los futuros filósofos, astrónomos, médicos etc, eran hombres y mujeres con un cierto conocimiento sobre el mundo que les rodeaba y sobre el medio natural, sabían interpretar el cielo, las estrellas, las fases lunares, conocían el uso de las plantas medicinales, dirigían todos los rituales funerarios y se rodeaban de un ambiente místico que reforzaba su posición dentro del grupo. Estos guías son el inicio de los futuros clanes druídicos.

El aumento de la población proporcionó más mano de obra y más tiempo para poder especializarse en una tarea concreta. Durante los períodos anteriores los humanos se definen como una sociedad depredadora que se especializó en la caza y en la recolección como principales medios de subsistencia, pero durante el neolítico las personas sufrieron un importante cambio en la manera de vivir, pasaron de ser un grupo oportunista a ser una sociedad productiva y, poco a poco, van apareciendo una gran variedad de actividades especializadas como la agricultura, la ganadería, la minería, la cerámica, la confección de pieles, la pesca, la caza, la creación de tejidos…

Al final del Neolítico, cuando las aldeas se asientan por completo comienzan a fortificarse. Según se refuerzan las jerarquías dentro de los grupos aparecen nuevas clases sociales, surgen las primeras asambleas y consejos de guerreros dirigidos por el jefe tribal y se refuerza notablemente el papel del hombre guerrero dentro del grupo. La creación de estas entidades políticas viene derivada por el aumento de los enfrentamientos entre los distintos grupos de humanos para controlar el territorio, surgen así las tribus y los clanes astures.

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