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Tito Bustillo, Ribadesella, Asturias

Tito Bustillo, un centro de arte rupestre en Ribadesella

La Cueva de Tito Bustillo se encuentra en el complejo de cuevas que conforma el macizo de Ardines, en Ribadesella, junto a la desembocadura del Río Sella y contando con un amplio estuario, con el mar y con los bosques de las sierras pre-litorales como los elementos más destacados de su paisaje.

Ver dónde está el centro de arte rupestre de Tito Bustillo

Puede visitarse mediante una cita previa llamando a: http://tematico.asturias.es/cultura/yacimientos/titobustillo.html. 

Ribadesella

Ribadesella, Macizo de Ardines

Hay zonas que no se pueden visitar pero esos conjuntos se encuentran reproducidos en el museo de Tito Bustillo. La visita por la cueva es bastante rápida debido a la gran cantidad de personas que entran al día, cosa poco recomendable para el mantenimiento de las representaciones porque aumenta el calor y, con ello, aparecen hongos en las paredes que degradan las pinturas. Pese a lo corto de la visita merece la pena poder ver los conjuntos permitidos, sobre todo el Panel Principal y el gran Caballo del Entronque.

El complejo de cuevas del macizo de Ardines se conformó por la erosión del río San Miguel, hoy este río está soterrado para facilitar el acceso a las visitas y a los investigadores, sin embargo esto no impide que la cueva se inunde por lo menos una vez al año. Oficialmente Tito Bustillo estuvo ocupada durante los años 20.000 al 12.000 BP con la cultura Magdaleniense, sin embargo algunos investigadores se aventuran a dar una antigüedad de 40000 – 45000 años, dicha fecha no tiene confirmación oficial pero de verificarse supondría un dato bastante significativo puesto que incluiría entre sus posibles moradores al hombre de neanderthal. Sin embargo es una afirmación basada principalmente en la superposición de capas pictóricas que componen el panel central de Tito Bustillo y, para la mayoría de arqueólogos, los indicios aún son escasos para poder corroborar dicha antigüedad.

Actualmente se accede a la cueva desde el lado contrario por donde se accedía en el paleolítico, es decir, se ha realizado una entrada artificial por lo que en su día sería el final de la cueva.

 

Ribadesella Ribadesella

El grupo de personas que habitó la cueva durante el Paleolítico accedían a la misma por dos bocas de entrada donde instalaron dos asentamientos aparentemente simultáneos. El primero estaba en una de las bocas occidentales de la cueva y el segundo asentamiento se localizó en la entrada oriental conocida como La Cuevona. La pregunta que se hacen los investigadores es si estos dos asentamientos pertenecían al mismo clan o por el contrario eran clanes distintos.

Es lógico pensar que si los dos asentamientos convivieron en el tiempo también habría una estrecha colaboración entre sus habitantes y lazos familiares, quizás el primer grupo que se asentó en Tito Bustillo aumento su número de miembros de tal forma que se vieron obligados a separarse por falta de espacio y decidieron que una parte de la población debía mudarse a otra de las cavidades. Ambas entradas se comunicaban por las galerías interiores pero hoy están aparentemente separadas a causa de los derrumbes del interior.

Estos moradores habitaron en una época donde el hielo y la nieve persistían durante gran parte del año y fueron un grupo fuerte y especializado en las labores de pesca, caza y muy posiblemente en una minería rústica ya que debían de conseguir hierro, carbón y óxido de manganeso para crear los colores con los que realizarían sus pinturas. Las labores de taller también son bastante evidentes, las herramientas y útiles que usaban eran buriles, espátulas, arpones, propulsores, lascas de sílex y destaca la confección de agujas en hueso o marfil destinadas o bien a coser pieles o a confeccionar redes. Una de las herramientas más peculiares es un aerógrafo fabricado con un hueso hueco por donde se introducía la pintura y luego se soplaba para aplicarla sobre la pared. Tito Bustillo también ofreció importantes adornos como el colgante de cabeza de caballo en hueso y otros realizados a partir de restos concheros.

El interior de la cueva es un gran centro artístico, en su día debió de estar completamente decorada y seguramente fuera un lugar de referencia en la zona. Son 12 conjuntos muy variados los que se distribuyen por todas las galerías y salas del complejo de Ardines. Las representaciones se dividen en dos zonas santuario denominadas A y B. El Santuario A se compone casi en exclusivo de signos y el Santuario B contiene representaciones y grabados de animales. Muchos de estos conjuntos son contemporáneos y, o bien se realizaron por una misma persona o bien por una misma escuela, las labores colectivas de Tito Bustillo se constataron en su panel central y es muy posible que se tratara de un grupo importante de pintores.

La visita a Tito Bustillo es abierta a todo el mundo pero tan solo te muestra una parte muy pequeña del complejo y no está permitido adentrarse en las zonas no visibles debido a que aún están en estudio y a que muchas de ellas poseen un acceso bastante complicado, sin embargo intentaré describir el recorrido de la cueva desde su entrada original, es decir, desde donde accedían las personas del Magdaleniense.

El primer conjunto se localizó a pocos metros de la boca de entrada y se componía de manchas en rojo y de figuras de animales, este conjunto no se puede visitar y posee un grado bastante bajo de conservación. Marca el inicio de la ruta por el interior de la cueva. Siguiendo la galería principal se llega al segundo conjunto denominado El Entronque porque se encuentra en un cruce de caminos entre la galería de acceso, el panel central y la galería larga. Este conjunto si puede verse y se compone de un gran caballo realizado en morado y rojo y de un signo en rojo similar al que aparece en la cueva del Buxu, se trata de una E invertida.

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Tito Bustillo – E invertida – El Entronque

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Caballo del Entronque

A pocos metros del Entronque se localiza el tercer conjunto, se compone del Panel Central y de otras representaciones que se distribuyen por todas las paredes de esta nueva sala. Esta zona también puede ser visitada y en ella se aprecia un gran panel con pinturas superpuestas que alcanzan al menos seis fases de ejecución y que podría atrasar considerablemente la fecha de inicio de las pinturas de Tito Bustillo. Se representan caballos, cérvidos, bóvidos, renos y signos variados como líneas en paralelo, puntos o parrillas – redes. Los caballos están realizados con gran realismo, los equinos del paleolítico eran muy distintos a los de hoy en día, poseía las crines erizadas y el pelaje rallado, parecido al de la cebra, los moradores de Tito Bustillo lo representaron con gran fidelidad usando el morado y el negro.

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Cabeza de caballo, panel central, Tito Bustillo.

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Caballo – Panel central – Tito Bustillo.

Destacan la representaciones de renos y de cérvidos simulando escenas cotidianas, por ejemplo, puede verse un macho y una hembra enfrentados cara a cara. En muchas ocasiones se aprovechaba la forma de la roca para decidir el tipo de dibujo, así sucede con una cierva realizada sobre un saliente de la pared que le aportaba volumen. Nuevamente se combina las técnicas de la pintura y el grabado y los colores rojo, negro y morado.

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Tito Bustillo – escena de animales

La realización de este gran panel principal fue una labor colectiva y se ha constatado que construyeron un andamio para poder acceder a las zonas más altas. Por otro lado, la gran cantidad de pintura empleada supone una mano de obra importante para extraer los minerales, molerlos y mezclarlos con agua para obtener así los pigmentos. Esta zona también muestra abundantes restos de fuego a nivel del suelo, esto indica que hubo una gran actividad de taller y que la cueva contó con una buena iluminación durante la realización de las pinturas, todos estos aspectos evidencian que realmente existió una fuerte mano de obra colectiva entre los habitantes de esta caverna. Tito Bustillo rompe con el ideal del chamán solitario que pintaba en las profundidades para acercarse a una labor colectiva donde era necesario un buen grupo de trabajo.

Para llegar al siguiente conjunto hay que volver sobre nuestros pasos hacia el Entronque, desde aquí se accede a la Galería larga donde se esconden el resto de los conjuntos, ninguno de ellos es visible para las visitas. Justo al comienzo de la galería se abre un cavidad en la pared que da acceso a la denominada Galería de los Caballos, pese al nombre, esta galería no destaca por los equinos si no por la representación de un Oso, figura poco habitual, este oso se realizó aprovechando la forma de la pared para conseguir una mayor sensación de volumen y realismo. Volviendo a la galería larga y avanzando unos metros se encuentra el denominado Conjunto de la Ballena, la representación de cetáceos es algo bastante peculiar y permite plantear la hipótesis de como pudieron cazarse ballenas durante el Paleolítico Superior, se sabe que eran capaces de construir embarcaciones ahuecando troncos y cubriéndolos con pieles impermeables, cazar una ballena requería, por fuerza, una organización colectiva y una estrategia de movimientos en torno a la presa que debía estar previamente consensuada, la caza de la ballena sería entonces una labor grupal de gran importancia dentro del grupo social. Al pie de la cola de la ballena se representa un cáprido.

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Ballena – Tito Bustillo

El siguiente conjunto se compone de signos en rojo y de parrillas-redes grabadas. Luego puede encontrarse otro conjunto en el que destaca una mano de color negro. La siguiente cavidad de la galería larga no posee representaciones gráficas, se denomina Repisa de los contornos recortados y en ella se encontró uno de los pocos restos de arte mobiliar en Asturias, uno de los objetos más representativo es el colgante de cabeza de caballo.

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Cabeza de caballo tallada en hueso

El resto de los conjuntos se denominan Galería de los Bisontes, donde aparecen varios bisontes pintados en rojo y La Galería de los Antropomorfos donde pintaron dos figuras de apariencia humana en ambos lados de una de las rocas que sobresale de la techumbre de la cavidad, estas representaciones son particularmente peculiares porque más que figuras humanas parecen una especie de híbrido humano – animal.

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Antropomorfo – Tito Bustillo

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Antropomorfo – Tito Bustillo

Por último se encuentra el Conjunto Final, este se compone de varios paneles de animales grabados, de signos pintados en rojo con forma de lazo y del reconocido Camarín de las Vulvas, zona donde se representan varias vulvas en rojo relacionadas con la feminidad, esta cámara se localiza en una de las zonas más profundas de la cueva, posee un acceso complicado y está aparentemente señalizado con dos estalagmitas partidas cuya rotura está pintada de rojo.

Ribadesella

Tito-Bustillo-camarin-de-las-vulvas

Llama la atención durante el recorrido de la cueva los aparentes signos que parecen indicar el camino a seguir para llegar a las zonas más importantes del santuario, se trata de líneas, puntos o trazos cortos en paralelo o cruzados a modo de aspa que indican lugares clave. Por otro lado la orientación de determinado paneles parecen señalar donde se encuentra el siguiente.

El complejo de Ardines es uno de los más importantes de la Península Ibérica y en su interior queda demostrado una intensa actividad durante al menos 10.000 años. Los pintores de Tito Bustillo emplearon técnicas muy variadas para la realización de las representaciones, usaban buriles, espátulas, pinceles, carboncillos a modo de lapiceros, pintaban con las manos, a veces aplicaban el polvo de mineral directamente sobre la pared y destaca el aerógrafo mencionado anteriormente.

Un aspecto controvertido de Tito Bustillo es el paralelismo que algunos ven entre esta cueva y la cueva del Buxu. En primer lugar se destaca la proximidad entre ellas, son pocos kilómetros río arriba lo que distan el Buxu y Tito Bustillo y el viaje estacional al interior sería bastante asequible; por otro lado destaca la E invertida en rojo que tan solo ha podido encontrarse en estas dos cuevas; en tercer lugar están los restos concheros y marinos localizados en el Buxu por lo que sus pobladores obligadamente tenían que proceder de la costa y Tito Bustillo parece el asentamiento más cercano. En cuarto lugar se propone la relación entre el oso representado en Tito Bustillo y el colmillo decorativo de oso de las cavernas encontrado en el Buxu y esta relación se establece porque el Buxu no ofrece representaciones de oso pese a lo importante de la pieza, quizás el dueño de ese colmillo procediera realmente de Tito Bustillo, lugar donde si puede verse la representación de un oso; por último están las últimas hipótesis sobre la cronología de ambas cuevas ya que se plantea que Tito Bustillo también pudo haberse habitado durante el Solutrense y que el Buxu podría contener restos del Magdaleniense inicial, si fuera así la vida en ambas cuevas se solaparían y sería muy posible que sus habitantes pertenecieran al mismo clan. Sin confirmación oficial sobre ninguna de estas hipótesis es un debate que aún sigue abierto y sujeto a estudio.

Durante el Mesolítico, los hombre de Tito Bustillo usaron la entrada para enterrar allí aun hombre joven, robustos y con un alto desgaste en los húmeros debido a la actividad diaria que realizó en vida. El cuerpo se descubrió en 1969 pero estaba atrapado bajo una costra de sedimentos de estalactitas y los restos recuperados no fueron bien tratados. En 2004 pudo recuperarse gran parte de los huesos, los arqueólogos vieron que tenían restos de ocre rojo, algo común en los enterramientos de este periodo, otro ejemplo lo podemos encontrar en los Azules. La antigüedad otorgada a este enterramiento es de 8.500 años BP.

Podéis encontrar la galería fotográfica de Tito Bustillo en su página web http://www.centrotitobustillo.com/9/fotos.html

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La Cueva del Sidrón, Piloña, Asturias.

Cueva del Sidrón – Historia de Asturias – El neanderthal

El Sidrón es una cueva situada en el monte Cantu Llendero, en la aldea de Vallobal, concejo de Piloña, en la zona central de Asturias. Su entorno se compone de un valle fluvial surcado por el río Piloña al SO de la cordillera del Sueve.

El Sidrón en realidad es un gran complejo con más de 10 bocas de entrada aparentemente unidas por galerías y salas interiores. Algunas de estas entradas se conocen con el nombre de A Tumba, Galería del Río, el Sector de Salida, los Laberintos Laterales, el Abrigo del Arco o de la Cabañina y la Galería del Osario.

He de reconocer que aún no he podido encontrarla, cuando fui dejamos el coche en Vallobal, justo delante de un cartel que pone Cueva del Sidrón a 400m, descendimos por el camino y, después de recorrer los 400m en todas las direcciones posibles no fuimos capaces de encontrar ninguna boca de entrada. El entorno es perfecto, posee un arroyo y un bosque de castaños, robles, alisos que se encuentra en muy buen estado. Caminando por el bosque observamos zonas delimitadas por las excavaciones arqueológicas pero ni rastro de una entrada que fuera visible. De todos modos tendremos que volver a ver si la encontramos, pero esta vez, lo primero que haremos será preguntar a algún paisano del pueblo y, con un poco de suerte podré traer una foto de la boca de entrada.

Algunas teorías creen que podría haberse utilizado durante todo el Paleolítico. Pese a la gran continuidad cronológica que le atribuyen, esta cueva destaca principalmente por contener uno de los conjuntos óseos de restos de neanderthal más importantes de la Península Ibérica. Se trata de un posible enterramiento colectivo de época Musteriense. Se le atribuye una antigüedad de 50.000 – 45.000 años. En total se llevan contabilizados tres adultos varones y tres mujeres, tres adolescentes de 12 a 15 años, y tres niños, entre 2 y 9 años.

Cueva del Sidrón

Restos de neanderthal

Era un grupo pequeño, unido principalmente por lazos familiares. Los análisis genéticos han demostrado que poseían lenguaje, que el color de la piel era claro, con los ojos verdes, el pelo pelirrojo y que ya podían distinguir los sabores amargos. Al analizar partes como las mandíbulas se consiguieron nuevos datos sobre la vida del neanderthal, en una de ellas se hallaron restos de plantas sin apenas valor nutritivo, pero si con un alto valor medicinal, por lo que es muy posible que conocieran algunos de los usos medicinales de las plantas y, por lo tanto, eran personas unidas capaces de cuidar de sus enfermos, de transmitir el conocimiento y de investigar para encontrar remedios. Entre los restos de comida encontrados queda demostrado que ya cocían los alimentos y que podían ahumarlos o cocinarlos.

Los miembros de este grupo en concreto eran principalmente diestros, esta tendencia se observa en la mayoría de los neanderthales encontrados en el mundo, y usaban la boca como una tercera mano, este uso se denomina como la técnica de agarra y corta. En el caso del Sidrón, tan solo uno de los adultos muestra una preferencia por el uso de la mano izquierda aunque solo al final de su vida, es decir, era una persona diestra que por algún motivo tubo que aprender a usar la mano izquierda durante su madurez. Este aspecto es importante porque revela un patrón cerebral similar al del hombre actual.

A pesar de que algunos restos están muy fragmentado los últimos hallazgos afirman que hay evidencias de canibalismo, sin embargo, aún no se ha planteado si esta actividad se realizaba con una intención alimentaria o con una intención ritual – funeraria.

Usaban una especie de betún para reforzar los mangos de las herramientas. Las últimas investigaciones llevadas a cabo por el Proyecto Genoma Neanderthal también averiguaron el tipo sanguíneo de estos neanderthales, eran del tipo 0, y que algunos genes del neanderthal poseían la misma variante que los humanos modernos, compartiendo más aspectos con esta especie de los que se pensaba. Este dato fue publicado en 2010 y nuevamente abre el debate sobre la Evolución del ser humano, ¿Hubo hibridación o hubo un antecesor común?, con los nuevos datos las posturas sobre un antecesor común cada vez son mayores, sobre todo desde la corroborada teoría de que sí hubo hibridaciones en el oriente asiático.

Esta cueva parece seguir ocupada durante el Paleolítico Superior. Una de sus galería muestras restos de pintura que parecen representar vulvas en forma de omega realizadas en ocre rojo y otros grabados asignados a esta época y pendientes de estudio. Entre los restos de industria se mencionan raederas, hojas de sílex, cuchillos, puntas, núcleos y restos concheros, este último aspecto evidencia el contacto con la zona costera.

El Sidrón es, en definitiva, uno de los grandes tesoros prehistóricos de Asturias. Esta cueva podría revelar nuevos aspectos sobre la vida y extinción del neanderthal desconocidos hasta el momento y que va a ser objeto de estudio los próximos años. Actualmente la entrada no está permitida ya que se podrían degradar los restos y perjudicar el curso de las investigaciones.

Puedes obtener más información sobre los neanderthales en la sección Paleolítico Medio.

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