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Religión romana en tierra astur

La religión astur romana y los nuevos dioses

El Imperio Romano era en un estado politeísta. Su religión se basaba en un panteón de dioses, semidioses y personajes mitológicos a los que se veneraba para obtener sus favores y para dirigir el destino. Casi había un dios para cada suceso o elemento natural. Ellos creían que el futuro estaba escrito y que solo la voluntad de un dios podría cambiarlo.

El culto religioso era parte importante de la administración romana y muchas de las decisiones de estado estaban vinculadas a la religión y a la consulta de oráculos o señales divinas. La religión en época romana tenía principalmente dos objetivos, por un lado intentar que la naturaleza les fuera favorable a través de rituales, ceremonias y ofrendas dedicadas a los dioses que representaban los diferentes elementos, y por otro lado, encontrar una legitimidad divina en las actividades y funciones de la autoridad romana bajo la excusa de que era la voluntad de los dioses.

Además de los dioses romanos, era común adoptar dioses de los pueblos conquistados porque creían que les habían sido favorables. De esta forma el panteón romano se ampliaba y variaba en función de la zona en la que se desarrollara el sistema religioso. Con esta medida favorecían la integración de la cultura romana en los nuevos territorios conquistados y se fortalecía la cohesión con el pueblo con el que habían estado enfrentados.

Lugares de culto en la Asturias romana.

La adoración a unos dioses u otros iba a depender de la ciudad, convento o municipio. Cada lugar tenía sus propias preferencias en cuestión de religión. Los dioses elegidos solían ser adorados tanto en templos públicos como en estancias privadas. Cada domus (casa familiar) poseía un recinto dedicado al dios o a los dioses protectores de la familia, era un lugar privado donde se rezaba y se realizaban las ceremonias, ofrendas o sacrificios correspondientes.

En Asturias, de momento, no se han localizado templos romanos. Sin embargo si aparecen recintos termales donde es posible que se realizaran rituales relacionados con el agua, es el caso de Coaña, las termas de Gijón, la dedicatoria encontrada en Tremañes, o el ara encontrada en San Chuis.

La ausencia de edificios religiosos alimenta la idea de que se seguían usando determinados, bosques o cuevas como lugares ceremoniales. Algunos de estos lugares podrían haber sido el monte Deva, el monte Areo, o el monte Aramo, todos ellos con nombre de dioses Astures.

Los sacerdotes romanos.

La clase sacerdotal en el antiguo Imperio Romano era la encargada de controlar todo lo relacionado con la religión del Imperio y con el culto a los dioses. Dentro de la clase sacerdotal había tanto hombres (sacerdotes) como mujeres (sacerdotisas) y de dividían en 5 grandes collegium:

Los Pontífices

Eran los miembros del consejo supremo de la religión romana, presidían los cultos públicos y controlaban los privados (bodas, rituales, sacrificios, festividades etc).

Los Augures

Eran oficialmente sacerdotes encargados de la adivinación. Comenzó siendo un cargo al que solo podían acceder los patricios pero a partir del s.III a.C quedó abierto a los plebeyos. Había dos tipos de augures, los que predecían el futuro a partir de la interpretación de señales divinas enviadas por los dioses, y los que predecían el futuro tras realizar un determinado ritual. Los augures solo podían ser consultados por los magistrados.

Los Quindecimviri sacris faciundis

Eran quince sacerdotes encargados de custodiar los libros sibilinos y de consultarlos e interpretarlos cuando el senado se lo solicitara. Estos libros eran escrituras proféticas y mitológicas.

Los Septemviri

Se encargaban de corregir los errores en los sacrificios y de organizar los banquetes que se realizaban para aplacar la ira de los dioses. Era un cargo abierto a la plebe. Este colegio sacerdotal poseía solo 7 plazas.

Sodalium augustalium 

Fue un collegium creado a partir de Augusto Cesar después de que se declarara su carácter divino como hijo de Júpiter, estaba compuesto por sacerdotes encargados del culto al emperador. El flamen era el sacerdote encargado de dirigir y presidir las reuniones, festejos, asambleas y actos de culto hacia el emperador. La flaminica, que podía ser o no la mujer del flamen, era la sacerdotisa encargada del culto a la mujer del emperador.

Para ser flamen había que pertenecer a la clase noble de roma y ser elegido en la asamblea de nobles. El echo de conseguir el cargo de flamen abría las puertas para poder entrar a formar parte del ordo ecuestre.

No se conocen nombres de flamines entre los astures trasmontanos pero si entre los astures augustanos, algunos ejemplos son:

El primer sacerdote del conventus nombrado flamen de Asturica Augusta fue Lucio Pompeyo Faventino. Desempeñó los cargos militares en el orden ecuestre (praefectus cohortis VI Asturum, tribunus militum legionis VI Victricis y praefectus equitum alae Sulpiciae), y sacerdotales (flamen provinciae Hispaniae Citerioris y sacerdos urbis Romae et Augusti). Además, este personaje fue premiado por Vespasiano con las condecoraciones militares de corona aurea (corona de oro que se concedía cuando se había matado a un enemigo en combate singular conservando el territorio), hasta pura (lanza en miniatura) y vexillum (estandarte) concedidos tras mostrar su valor.

«A Lucio Pompeyo Faventino, hijo de Lucio, de la tribu Quirina, prefecto de la co-
horte VI de los astures, tribuno militar de la legión VI Victrix, prefecto de caballería del
ala II Flavia de los hispanos, condecorado con una corona de oro, una lanza pura y una
insignia por parte del divino emperador Vespasiano, flamen de la provincia Hispania
Citerior, sacerdote de la ciudad de Roma y de Augusto, su mujer Valeria Arábiga, hija
de Cayo, lo erigió como recuerdo».

Lucio Junio Marón Emilio Paterno, originario de Lancia.

«A Lucio Junio Marón Emilio Paterno, hijo de Blaeso, de la tribu Quirina, (ciuda-
dano) lanciense, que ha desempeñado todos los cargos en su municipio, duovir por dos
veces, sacerdote de Roma y Augusto del conventus de los astures, elegido legitimanente
para las cinco decurias de los jueces en Roma, flamen augustal de la provincia Hispania
Citerior, la provincia Hispania Citerior (lo dedica)».

Lucio Fabio Silón proveniente de Brigaecium.

«La provincia Hispania Citerior (lo dedica) a Lucio Fabio Silón, hijo de Lucio, de
la tribu Quirina, (ciudadano) brigiecino (sic), duovir, sacerdote de Roma y Augusto del
conventus de los astures, elegido para las cinco decurias de los jueces en Roma, flamen
de la provincia Hispania Citerior».

Gayo Valerio Arabino, originario de Bergidum Flavium.

«A Cayo Valerio Arabino, hijo de Flavino, (ciudadano) bergidoflaviense, que ha
desempeñado todos los cargos en su ciudad (municipio), sacerdote de Roma y Augus-
to de la provincia Hispania Citerior, a causa de su fielmente desempeñada tarea como
encargado del censo todos los flaminales consideraron justo erigirle una estatua entre
ellos».

A nivel municipal disponían de cofradías encargadas de difundir el culto imperial, eran los augustales y seviri augustales, integradas por libertos adinerados.

Además de estos 5 grandes grupos sacerdotales existían otras agrupaciones de menor rango.

Los 12 fratres ambarvales, encargados de los sacrificios para que las cosechas fueran productivas. Estos sacerdotes llevaban una corona de espigas y una cinta blanca de lana alrededor de la cabeza.

Los curiones, eran 30 sacerdotes encargados de las ceremonias religiosas de las 30 curias.

Los Feciales eran magistrados sagrados que se enviaban para declarar la guerra o la paz. Cuando se llevaban a cabo las negociaciones este magistrado era el encargado de jurar en nombre del pueblo romano y era llamado pater patratus. Solían adornar sus templos con verbena y llevarla consigo a modo de ramo cuando iban a declarar la paz.

Los Sodales se encargaban de los ritos de los Sabinos, uno de los pueblos más antiguos de la Península Itálica.

El Supremo Sacerdote, encargado de nombrar a los reyes.

Los flamines y flaminicas, eran sacerdotes y sacerdotisas dedicados a un culto particular, es decir, a un templo o dios concreto. Dentro de este grupo estaban, por ejemplo, los sacerdotes dedicados al culto al emperador.

El pater familias era el cabeza de familia de cada casa particular y como tal ejercía funciones de sacerdote cuando realizaba rituales o cultos en el ámbito privado del domus (casa familiar).

Dioses romanos en Asturias

En el caso concreto de tierra Astur, la principal forma de difundir la religión romana fue a través del asentamiento de legiones y tropas auxiliares por todo el territorio y, con la posibilidad de obtener el derecho a la ciudadanía. Ser ciudadano romano implicaba el derecho a mantener las propias creencias y tradiciones.

La religión romana terminaría siendo una mezcla de elementos religiosos Itálicos, de los adquiridos por la herencia helénica (Griegos) y de otros importados de los territorios conquistados, principalmente del Mare Nostrum (Mediterráneo) y de tierras orientales. Por todo ello durante la romanización de Asturias, además de los dioses astures que se mantuvieron hay que añadir a los dioses propiamente romanos y a otros procedentes de oriente (Persia y Egipto principalmente).

El culto a Júpiter.

Júpiter, Juno y Minerva formaban la triada capitolina. Eran los dioses más importantes dentro del panteón romano. Júpiter era el dios del rayo y era a la vez esposo y hermano de Juno, diosa de la tierra y la fertilidad. Minerva diosa de la sabiduría era hija de Júpiter y patrona de Roma, capital del Imperio Romano.

El flamen de Júpiter siempre era un patricio con asiento en el senado. Era un cargo importante, los aspirantes eran propuestos por el gran pontífice pero su elección recaía en el pueblo de Roma. Solían vestir de purpura y togados,

Estas tres deidades, ya fuera en conjunto o por separado, solían disponer de un templo público donde recibían la adoración de las clases sociales más altas. Sin embargo, hasta la fecha no se ha podido localizar en Asturias ningún edificio que se corresponda con este tipo de templos. A pesar de ello se han podido recuperar algunos epígrafes que muestran un cierto culto hacia Júpiter.

Se tiende a presuponer que el culto a Júpiter se desarrollaría principalmente en el ámbito rural. Como principal dios del panteón romano era adorado como protector de la familia, de las cosechas, de los pactos de hospitalidad, del ejército y de las actividades económicas, principalmente aquellas vinculadas con la minería del oro.

Asturica Augusta, como capital del Conventus Asturum, cuenta un unos cuantos ejemplos de dedicatorias a estos dioses, realizadas principalmente por altos funcionarios pertenecientes al poder administrativo o al ejército. Algunos de ellos fueron:

P. Aelius Hilarianus, como Procurator Augusti entre los años 184-192 d.C. quien dedicó una ofrenda a Júpiter, Juno y Minerva.

Quintus Mamilius Capitolinus, senador que ocupó varios cargos dentro de la administración imperial y que fue Legatus iuridicus per Asturiam et Callaeciam y Dux legionis VII Geminae Piae Felicis, Quintus hizo la ofrenda a Júpiter Optimo Máximo, al Sol inuictus, a Liber Pater y al Genius Praetorii durante la segunda mitad del s.III d.C.

Otro ejemplo es la dedicatoria y altares realizados por el procurador C. Iulius Siluanus Melanio para Jupiter, Juno, Minerva y todos los dioses.

También se conoce la dedicatoria a Júpiter de Fabius Aconius Catullinus, que consta como uir consularis y Praeses prouinciae Callaeciae,durante el s.IV d.C.

En la Asturias trasmontana también se han podido recuperar algunas inscripciones relacionadas con el culto a Júpiter:

Es el caso de la dedicatoria a Júpiter encontrada en Castiello (Gijón). Esta dedicatoria pudo haberse situado en un posible templo dedicado a Júpiter durante el s.III en esta zona.

OVI OPTIMO MAXIMO
Iovi Optimo/ Maximo
(Consagrado) a Júpiter Óptimo Máximo.

En la localidad de Serrapio (concejo de Aller), se halló una inscripción incrustada en la pared de una de las dependencias de la sacristía. Esta dedicatoria a Júpiter está relacionada con la historia de la Vía Carisa y de las legiones de ocupación que se mantuvieron en esta zona tras las guerras astur  cántabras. Esta inscripción está fechada a finales del s. I d.C o principios del s.II d.C y combinan la dedicatoria romana al dios supremo del panteón con elementos decorativos propios de la cultura astur como los discos solares.

Otro ejemplo lo encontramos en la estela que Lucio Corona Severo dedica a Júpiter. Lucio Corona fue un astur trasmontano que sirvió en la legión VII Gémina, en la centuria de Vettio y que se estableció en el territorio de Vegas del Caudal (Lena) junto a su mujer Octavia Prócula tras completar su honesta missio.

Existen documentadas otras dos inscripciones, ambas fechadas en el s.III d.C, que actualmente están desaparecidas, una de ellas fue supuestamente encontrada en Rellón de Meras (cerca de Luarca, capital del concejo de Valdés), se trataba de una dedicatoria a Júpiter sin que apareciera el nombre del dedicante.

IOVI OP
MO MAXI
MO SACR
M
Consagrado a Júpiter Óptimo Máximo.

La segunda inscripción documentada pero desaparecida fue supuestamente encontrada en Boal, estaba dedicada a Júpiter por Publio Antonio en reconocimiento como exvoto.

IOVI
EX VOT
P ANT
A Júpiter de acuerdo con su promesa, Publio Antonio.

El Culto a la Diosa Fortuna

Otra Diosa romana muy adorada en Asturias fue Fortuna, diosa de la felicidad, la prosperidad y el destino bueno o malo. En honor a Fortuna Balnearis se encontró una dedicatoria en la Iglesia de San Juan de Tremañes (La Mortera, Tremañes, Gijón) realizada por Tito Pompeyo Peregriniano. Este personaje fue un colono romano que tras servir en la legión VII Gémina recibió como recompensa tierras en esta zona de Asturias. La lápida donde aparece la inscripción también disponía de varios orificios destinados a depositar las ofrendas. Esta inscripción es posible que formara parte de unos baños o recinto termal a finales del s.I d.C, algo lógico teniendo en cuenta que los rituales más comunes en honor a esta diosa consistían en baños purificadores. En el calendario romano esta diosa tenía su festividad el día 1 de Abril.

El culto a la diosa Tutela

Esta diosa aparece en un epígrafe encontrado en Arganza. Tutela era una diosa romana protectora del la ciudad, de las personas y de los navegantes, en este ultimo caso solía tener un lugar representativo en los navíos. Es una diosa latina que parece que tuvo cierta relevancia en el proceso de urbanización y romanización del territorio astur de los Pésicos.

Los Lares

Los Lares eran divinidades romanas protectoras y con cierto carácter rural. En el caso concreto de Asturias aparecen dedicatorias a los Lares Viales, protectores de los caminos y a los Lares Manes, protectoras del campo y la familias. Este tipo de inscripciones eran generalizadas en la cultura romana. Los Lares, junto con el culto a Júpiter fueron las divinidades romanas más aceptadas en el norte peninsular.

Los Lares Viales

Fueron divinidades protectoras que desempeñaron un papel importante en un tiempo en el que viajar por los caminos era peligroso, por ello era común que se levantaran pequeñas aras con inscripciones que servían de elementos protectores y de orientación a los viajeros. Las dedicatorias a los Lares Viales son el antecedente de las posteriores encrucijadas.

Algunos ejemplos de este tipo de estelas votivas encontradas en Asturias son:

La inscripción localizada en Santianes de Tuña (Tineo) dedicada por Quincto Publio que actualmente está desaparecida, pero que se supone que se localizaba en un puente romano que cruzaba el río Narcea a la altura de dicha localidad.

Sempronius Cassius también hizo otra dedicatoria a los Lares Viales en Tineo, este ara poseía tres oyos (foculi) destinadas a recoger las ofrendas a los dioses de los caminos para conseguir su protección.

Otra Ara localizada en Allande, en la localidad de Comba, fue dedicada por Próculo.

El Lugo de LLanera (Lucus Asturum) se encontró otra de estas Aras a los Lares Viales. Esta localidad representaba el nexo de unión entre los caminos que comunicaban Asturica Augusta (Astorga) con Gigia (Gijón) y con Lucus Augisti (Lugo).

Ara a los Larea Viales - Dioses romanos - religión

Ara a los Lares Viales

Los Lares Manes

Aparecen como divinidades domésticas y rurales protectoras del campo y la familia. Algunas de las inscripciones conservadas pueden verse en el Museo Arqueológico de Asturias.

En San Juan de Beleño (Ponga) se localiza una Ara a los dioses Manes, datada entre los s.I – III d.C, con la siguiente inscripción: Monumento a los dioses Manes. Elio se lo dedico a su hermano Septimio Silo, vadiniense, muerto a los 35 años. Que la tierra te sea leve. En el cuerpo del caballo A Lucio Septimio Silo que te vaya bien.

Dioses astur romanos - Aras votivas - Religión

Ara votiva dedicada a Septimio Silo

En Gamoneu (Cangas de Onis) aparece otra estela similar fechada entre los s. III – V d.C con la siguiente inscripción: Monumento a los dioses Manes. Lo puso Dovidero, a su querida hija Flavia, de 20 años, en el año 482 de la era consular. En el cuerpo del Caballo, Ojalá venzas Flavia.

Dioses astur romanos, Lares Manes - Religión

Estela a los Lares Manes para Flavia

El Culto al Emperador

El culto Imperial tiene sus orígenes con Augusto Cesar. Este emperador se declaró hijo de Júpiter, por lo tanto él y su familia comenzaron a considerarse personajes divinos. Esta creencia se mantuvo con los sucesivos emperadores romanos y fue bastante aceptada entre la población porque veían a su máximo dirigente como hijo de un Dios. En honor al culto imperial Augusteo se levantaron en el noroeste peninsular las Aras Sextianas dedicadas a Augusto Cesar.

Las Aras sextianas eran grandes altares dedicados al emperador. Los historiadores antiguos nombran algunas de ellas en Asturias pero no han podido encontrarse. Estos escritores romanos eran Mela, Plinio el Viejo o Ptolomeo.

Pomponio Mela, Chorographia 3.1.13. En la zona costera de los astures se encuentra la fortaleza (oppidum) de Noega, y tres aras que se denominan Sestianas se asientan en una península estan consagradas al nombre de Augusto y dan fama a tierras con anterioridad desconocidas.

Plinio El Viejo, Historia natural 4.20.111. Más adelante se hallan la región de los astures, el poblado fortificado de Noega en una península, los pésicos, y a continuación el conventus lucense a partir del río Navia, con los albiones, cibarcos, egos, varros, llamados mamarinos, adovos, arrones y arrotrebas.
Después del promontorio Céltico las corrientes del Florio y del Nelo; seguidamente
los célticos, llamados neros, y los supertamarcos, en cuya península se han dedicado
a Augusto las tres aras Sestianas; después de ellos los coporos, el oppidum Noega, los
célticos denominados praestamarcos y los cilenos.

Ptolomeo, Tablas geográfico-históricas 2.6.3. Y el costado septentrional sobre el que se halla el Océano llamado Cantábrico se describe así: más allá del promontorio Nerio se encuentra otro promontorio, en el que se asientan las Aras de Sestio.

La única inscripción localizada en honor al culto imperial en Asturias trasmontana es la que se encuentra expuesta en el Museo Arqueológico de la Campa Torres de Gijón. Se encontraba en Aboño, al pie del castro, sobre una plataforma de la que se desprendió, fue realizada entre los años 9 – 10 d.C. Como comentamos en otros post posee una parte borrada que se correspondía al nombre del dedicante, castigado por el emperador Tiberio en el año 20 d.C.

Religión - Dioses romano, culto al emperador

Inscripción a Augusto Cesar. Castro de Noega

Al emperador César Augusto, hijo del divino César, 13 veces cónsul, emperador con veinte salutaciones imperiales, pontífice máximo, padre de la patria, treinta y dos veces investido con la potestad tribunicia, Calpurnio Pison, hijo de Cn, legado propetor, consagro este monumento.

Dioses extranjeros

Con respecto a la adoración de dioses extranjeros se aprecian varias etapas. Durante el mandato de Augusto los dioses orientales (Persas y Egipcios principalmente) se ven reforzados. Sin embargo, durante el mandato de Tiberio entran en declive. Tiberio no era muy amigo de los dioses extranjeros y decidió que se destruyera el templo de Isis en Roma y se tirara su escultura al río Tiber. Con su sucesor Calígula el culto a Isis se restaura. Pese a las idas y venidas de estos dioses y emperadores hubo algunas creencias que si tuvieron cierta relevancia entre los astures.

Culto a Mitra

Mitra, dios solar, del destino y de la luz, era venerado entre los legionarios que habían combatido contra el Imperio Persa. Su culto llegó a Asturias a través de las legiones romanas de ocupación tras las guerras astur cántabras. En honor a este dios se localizó una inscripción en La Isla (Colunga) fechada en el s.III. Las dedicatorias más usadas para adorar a Mitra solían ser Deo Soli Invicto, Soli Mithrae, Mithrae Invicto o Soli invicto Mithrae, todas ellas hacen referencia a un dios solar nunca derrotado.

Culto a dioses Egipcios

Otros dioses orientales fueron Isis, Serapis y Osiris, dioses egipcios a los que se hace referencia en algunas inscripciones localizadas en Astorga. La llegada de estos dioses está relacionada directamente con el mundo de los esclavos. El comercio de personas procedentes de Egipto trajo también algunas de sus creencias.

Sincretismo de los Dioses astures con la religión romana

Los dioses Astures que se mantienen con cierta oficialidad son:

Belenos dios del fuego, el cual lo comparaban con Apolo dios de la luz y el sol.

Lug dios supremo que los romanos lo equiparaban con Mercurio (mensajero de los dioses). En Grases (concejo de Villaviosa), durante las reformas de la Iglesia de 1925, también se descubrió una lápida dedicada a Lug, dios astur supremo que podría mantener cierto sincretismo con Júpiter. Datada entre el s.I – II d.C.

Algunos historiadores romanos aluden a un dios sin nombre similar al dios Marte. Sobre él cuentan que se le dedicaban sacrificios y rituales.

Las ninfas, como Navia, mantuvieron cierto sincretismo con las creencias romanas y fueron personajes que se mantuvieron en el tiempo. Algunas llegaron hasta nuestro días bajo la figura de las Xanas (ninfa de la mitología astur).

En resumen puede decirse que hay una gran ausencia de restos arqueológicos relacionados con la religión romana destacando la falta de templos. Sin embargo, puede ser que simplemente aún no se hayan encontrado. Por otro lado dicha carencia refuerza la idea que la población indígena siguió manteniendo su cultura y sus creencias religiosas, al menos hasta la llegada del cristianismo en el s.III d.C, aspecto del que hablaremos en otro post. Las únicas pruebas encontradas en tierra astur trasmontana son pequeñas inscripciones con dedicantes pertenecientes a la nobleza romana que denotan un culto más particular que colectivo.

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Las vías de comunicación con Roma

Vías de comunicación terrestres, fluviales y marítimas usadas por el Imperio Romano en tierra astur.

Uno de los aspectos más significativos que trajo consigo la romanización del territorio fue la creación de una importante red de caminos terrestres y vías de comunicación marítimas. La creación de la red viaria romana en Asturias comenzó con las guerras astur cántabras en el año 29 a.C con un fin militar. La movilización de tropas y de vehículos rodados era un aspecto de suma importancia pero los caminos astures, rústicos y estrechos, no permitían el paso de un ejército del volumen de las legiones romanas. Para facilitar el tránsito de tropas, los romanos realizaron grandes modificaciones en los viejos caminos pero también crearon nuevas carreteras. Cuando la guerra termina, la red viaria sigue siendo muy importante para el control administrativo y comercial del territorio por lo que las modificaciones y construcciones viarias siguieron adelante para satisfacer las necesidades del Imperio. En el caso concreto de Asturias las vías de comunicación usadas eran terrestres, fluviales y marítimas.

Las vias de comunicación terrestres y fluviales usadas por Roma comienzan a crearse en el 14 a.C tras la conquista y fundación de Asturica Augusta (Astorga). Esta urbe fue catalogada como capital de los Astures y de ella partían los caminos terrestres que debían atravesar los puertos de montaña para llegar hasta la costa de la Asturias trasmontana. La construcción de los caminos terrestres estaba al cargo de los ingenieros romanos y de los propios legionarios, para realizar estas obras de ingeniería poseían cartografías de gran precisión y otros instrumentos como la groma que servía para comprobar las alineaciones y direcciones de los trazados, el corobate que era un instrumento similar a un nivel, el gnomon o la dioptra para medir ángulos.

Entre las vías de comunicación la red de carreteras buscaba siempre facilitar el tráfico peatonal y rodado y solían realizarse con trazados suaves, rectos y con la menor pendiente posible. El ancho ideal de estos caminos oscilaba entre los 4 – 6 metros para que los carros pudieran cruzarse sin tener que detenerse, cuando por las condiciones del terreno esto no era posible los caminos contaban con apartaderos en los extremos para que uno de los carros pudiera parar en la orilla y facilitar el paso al otro vehículo. Cuando había que cruzar un río edificaban puentes de piedra o de madera, en el caso de los puentes de piedra algunos de ellos aún se conservan. Para drenar los caminos y evitar la acumulación de agua realizaban cunetas, excepto cuando la carretera cruzaba un gran valle, en este caso se elevaba toda la plataforma del camino para evitar encharcamientos. La gran mayoría de estas carreteras estaban pavimentadas, cuando el trazado era urbano el camino se pavimentaba con adoquines, en el caso de los trazados interurbanos se realizaba con piedras que posteriormente se cubrían con un granulado que facilitaba el tránsito de los animales de carga y tiro.

Alrededor de estas redes de caminos aparecieron las mansiones, lugares destinados a descansar y reponer víveres y otros enseres necesarios para un viaje. Con el paso del tiempo estas mansiones desarrollaron nuevos núcleos de población alrededor de ellas.

Entre las vías de comunicación terrestres más conocidas destaca la Vía Carisa y la vía de la Mesa.

La Carisa fue nombrada así en honor a Publio Cariso, general romano que consigue entrar en tierras astur trasmontanas por este camino y establecer un campamento en alta montaña que servía para controlar el paso por el territorio de la tribu astur de los Lugones.

Vías de comunicación terrestres - La Carisa

Vía La Carisa. Haz click en la imágen para ir a google maps

La vía de la Mesa con sus ramificaciones, quizás una de las más antiguas y la mas importante, comunicaba la meseta con el sector de los Pésicos y con el de los lugones. Grao y Cornellana se establecen como centros importantes en la red de comunicaciones ya que es aquí donde la ruta se juntaba con la vía que unía Lucus Asturum (Lugo de Llanera) con Lucus Augusti (Lugo).

La Mesa - Vías de comunicación terrestres

Vía de La Mesa. Haz click en la imagen para ir a google maps

Otras menos conocidas o investigadas son las vías que accedían por el Puerto de Tarna, el Puerto San Isidro, el Puerto de Vergara, Puerto de Leitariegos o el Puerto del Trayecto.

Vías de comunicación terrestres - San Isidro y Tarna

Vías por los puertos San Isidro y Tarna. Haz click para ir a google maps.

Vías de comunicación terrestres - Vegarada

Vía por el puerto de Vergara. Haz click para ir a google maps

Vías de comunicación terrestres - Leitariegos y El Trayecto

Vía por los puertos de Leitariegos y el Trayecto. Haz click para ir a google maps

Existen otros caminos mucho menos estudiados como la Ruta del Sella, conocida como la Senda del Arcediano, una ruta que no permitía el paso de vehículos rodados, era un acceso de alta montaña bastante escarpado y con fuertes desniveles, partía de Asturica Augusta y atravesaba Picos de Europa hasta Cangas de Onís, a partir de este punto el camino conectaba con la red de carreteras que comunicaban el oriente de Asturias con Nava, Pola de Siero, Oviedo y Gijón.

Vías de comunicación terrestres - Ruta del Sella

Ruta del Sella. Haz click para ir a google maps

A partir del s.I se produce la toma definitiva de las posiciones romanas y se completa el trazado que unía el norte de la Península Ibérica con el Sur, es la conocida Vía de la Plata, un importante camino que atravesaba toda Hispania desde Gigia (Gijón) hasta Itálica (Sevilla) y que, con sus modificaciones, ha llegado hasta nuestros días como una de las carreteras más importantes de todo el territorio Peninsular.

Vías de comunicación romanas - Vía de la Plata

Vía de la Plata. Haz click para ir a google maps

Toda esta red de caminos terrestres se complementaba con las vías fluviales, los ríos más caudalosos servían para aligerar el transporte de mercancías, en el caso de Asturias las cuencas del Eo, Navia, Narcea y Nalón jugaron un papel importante en relación con el traslado de minerales hasta la costa. Entre la exportación de productos astures Plinio destacó la gran calidad que tenía el Lino Zoélico, al parecer muy demandado para confección de redes. Por otro lado los restos arqueológicos han demostrado que uno de los productos más importados era la cerámica terra sigillata, que provenía de los pueblos del mediterráneo.

Por último están las vías de comunicación marítimas que comunicaban Asturias con otros lugares del Mediterráneo y del Atlántico. La costa Cantábrica se convertiría en época romana en  el punto de unión entre los pueblos del atlántico norte con los del Mediterráneo, sirviendo de lugar donde estacionar, repostar, comerciar etc. Los investigadores parece que no se ponen de acuerdo en cuanto a la importancia que tendría la ruta marítima atlántica, sin embargo los restos arqueológicos encontrados han permitido establecer una posible vía que partía de Roma, rodeaba toda la Península Ibérica, pasaba por el canal de la Mancha y llegaba hasta la desembocadura del río Rin en el norte de Europa. Esta ruta se complementó cuando se abrieron las rutas fluviales del río Sena y del Rin, con ello se creó una red de comunicación que podía abastecer a todo el territorio europeo conquistado por Roma.

Vías de comunicación marítimas

Ruta marítima romana. Haz click para ir a google maps.

Entre los restos encontrados en el norte Peninsular los que más destacan son la Torre de Hércules en A Coruña, edificado en el s.II. Esta torre servía de Faro para el puerto marítimo además de torre de vigilancia.

En el caso concreto de Asturias tenemos el Faro de Oppidum Noega y una inscripción dedicada a Augusto que dice:

IMP.CAESARI.AVGVSTO.DIVI.F
COS.XIII.IMP.XX.PONT.MAX
PATR.PATRIAE.TRIB.POT.XXXIII
………………………………………
………………SACRVM

“Al emperador Cesar Augusto, hijo del Divino (Cesar) tres veces cónsul, emperador con veinte salutaciones imperiales, pontífice máximo, padre de la patria, treinta veces investido con la potestad tribunicia (Cn. Calpurnio Pisón, hijo de Cneo, legado propretor) consagró este monumento”.

Vías de comunicación marítimas - Inscripción

Reproducción Museo Arqueológico de la Campa Torres

En dicha inscripción el nombre del dedicante fue borrado de forma intencionada, esto se debió a un castigo impuesto por el emperador Tiberio, que lo condenó a la damnatio memoriae en el 20 d.C. Algunos investigadores intentan relacionar dicha inscripción con las Aras sestianas que se levantaron en honor a Augusto al finalizar las guerras astur cántabras pero los historiadores romanos antiguos, a excepción de Mela, las sitúan en las costas gallegas. La supuesta Ara sestiana de Oppidum Noega apenas se han tenido en consideración y parece ser que la construcción que allí se levantó encaja mejor con la edificación de un Faro.

La importancia de la costa cantábrica en las rutas de navegación se pone de manifiesto cuando en el s.II se crea la Classis Cantábrica, una flota marítima cuyo objetivo principal era la defensa de los puertos costeros frente a los piratas sajones y el transporte de mercancías hacia los campamentos militares ubicados en Britania. Entre los puertos más reconocidos de la costa cantábrica se sitúan los siguientes:

En el puerto de Flavium Brigantium (A Coruña), se han localizado el antiguo embarcadero romano; lo que parece ser una estación aduanera; el conocido Faro de Hércules diseñado por el lusitano Gaius Sevius Lupus y que, según el historiador Ossorio, permanecía encendido toda la noche para guiar a los barcos en su camino a Britannia; dos aras sestianas dedicadas al dios del mar Neptuno y a la diosa Fortuna, patrona de los viajes marítimos; y los pedestales dedicados a los emperadores Marco Aurelio y Lucio Vero. Entre las referencias escritas destaca la realizada por un cruzado llamado Osborne que vivió en el año 1147 y que detalla como este puerto disponía de un puente de veinticuatro arcos que se adentraba en el mar y que se suele relacionar con lo que debía ser el muelle. Este puerto es el más conocido de todos, en su día fue creado para facilitar el comercio y transporte del aceite Bético, cargado en puerto de Gadir (Cádiz) hasta Britannia, norte de las Galias y Germania, y también para dar salida al oro extraído en las minas de Galicia.

El puerto costero más reconocido en la Asturias Transmontana era el de Gigia (Gijón), las diferentes investigaciones arqueológicas aún no han podido documentar restos del puerto romano propiamente dicho pero si ha constatado el Faro de Noega (Campa Torres), una factoría de salazones pesquera que se mantuvo activa al menos entre los siglos III – V d.C, las termas romanas de Campo Valdés y restos de la muralla y torreones que rodeaban la ciudadela y restos de la puerta de acceso a la urbe. Está bastante aceptado que debió ser el puerto marítimo más importante de Asturias, se localizaba en el Cabo Santa Catalina (actual Cimadevilla) y disponía de un buen fondeadero para los navíos. Otros puertos de menor importancia de la costa asturiana podrían haber sido Rodiles o La Isla.

En territorio Cántabro estaba el puerto de Santander (Portus Victoriae lultobrigensium) con restos de un posible muelle en la Península de la Magdalena, un fondeadero destinado al embarque del mineral de hierro de Peña Cabarga ; otro enclave importante dentro del territorio Cántabro podría haber sido el localizado en Castro Urdiales, era el Portus Samanumen de Flaviobriga en la ensenada de Brazomar donde podría haber otro fondeadero también dedicado a la carga de minerales, aquí pudo encontrarse una estatuilla de bronce dedicada al Dios del mar Neptuno. De menor tamaño que los anteriores eran el Portus Vereasueca o Vereiasueca, también citado por Plinio y localizado en San Vicente de la Barquera en la desembocadura de la ría, El Portus Blendium situado en Suances, en la orilla izquierda del río Saja-Besaya , y el posible puerto de Santoña.

Finalmente en territorio vasco, en la desembocadura del Bidasoa está Irun (antigua Oiasso) se han podido encontrar restos de un embarcadero romano , un posible almacén, un buen número de piezas encontradas en el propio fondeadero de la cala de Asturiaga y un segundo muelle romano en el solar de Santifer . El puerto de Oiasso parece que experimentó una gran actividad comercial relacionada con la explotación de las minas de hierro de Arditurri .

A partir de la conquista romana las relaciones con el exterior siguen ampliando las fronteras  y poco a poco se irán creando y mejorando las vías de comunicación. Cuando cae el Imperio Romano llegarán los Suevos en primer lugar y los Visigodos tras ellos, después con el reino de Asturias las comunicaciones con el resto de reinos europeos son una necesidad ineludible para poder responder ante las nuevas demandas de la política exterior que se estaba generando.

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La minería con Roma

La minería durante la romanización de Asturias

La minería fue una de las principales actividades realizadas por el Imperio Romano en el noroeste ibérico. La presencia de oro y de otros minerales supuso un aliciente para que Roma decidiera establecerse en tierras astures, leonesas y galaicas.

En tierra astur la minería tuvo sus orígenes en el neolítico y hasta la llegada de Roma se caracterizó por tratarse de pequeñas explotaciones destinadas a abastecer a orfebres y herreros. Con la llegada de Roma estas formas de explotación se consideraron poco productivas debido a un reducido número de mineros  y porque sus herramientas y técnicas eran algo arcaicas. El Imperio impuso una minería mucho más abrasiva con el entorno y mucho más productiva, sin embargo esta productividad no enriqueció a los indígenas, al contrario, la mayor parte del mineral extraído era inmediatamente enviado a Roma. Las minas y el terreno adscrito a ellas tenían titularidad pública, en ningún momento se privatizaron y todo lo que se extraía pertenecía al Estado romano. Muchos de los indígenas fueron convertidos en esclavos y condenados a ejercer trabajos forzosos, otros seguían siendo trabajadores libres pero con la diferencia de que ahora eran asalariados, los trabajadores de la mina no podían disponer del mineral, a cambio de su trabajo recibían una remuneración económica que era fijada por los procuratores.

Según Plinio, procurador de las provincias de la Tarraconense, en tiempos de Vespasiano (69 – 79 d.C) se producían 22,000 libras de oro al año. Tan solo en el occidente se removieron más de 50 millones de metros cúbicos de tierra, Asturias en su conjunto proporcionó al imperio entre 50.000 y 100.000 kg de oro. La etapa de mayor explotación minera por parte de Roma tiene lugar entre el último tercio del s.I d.C y finales del s.IV d.C.

El historiador Floro narra:

“… favorecía la decisión de crear Asturica Augusta, la naturaleza de la región circundante, rico en oro, malaquita, minio y abundante en otros productos. En consecuencia ordenó Augusto que se explotase el suelo. Así los astures, se esforzaron en excavar la tierra para el provecho de otros, empezaron así a conocer sus recursos y riquezas…”

Si bien, el oro era el metal más codiciado, no era el único punto de interés para los romanos, aparecen también explotaciones de cobre, hierro, estaño, plata, plomo o cinabrio (mercurio). Muchas de estas minas fueron completamente agotadas de tal manera que hoy, en algunas de ellas, se sigue dudando sobre que material se obtendría. Otras si se encuentran definidas, en las minas del Texeu (Riosa), Yernes, Tameza o Tolivia se extraía cobre; en Tineo, Allande, Cangas de Narcea, Boal o Degaña se conseguía hierro; en Ibias, Oscos, Illiano y la ribera izquierda del río Navia tienen presencia de plata; Mieres, Aller y la zona central en general poseen presencia de cinabrio; en las minas de Salas se extraía oro, plata, cobre, hierro, plomo y estaño. La zona más explotada por su riqueza en oro fue el occidente astur, en las cuencas Eo – Navia  – Narcea.

minería romana en tierra astur

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Tipos de minería realizados por el Imperio Romano.

Entre las formas de extracción practicadas durante la romanización en el noroeste peninsular destacan el bateo, las trincheras a cielo abierto y la ruina montium. Los trabajos mineros eran estacionales, durante el invierno las minas de montaña se paralizaban debido a la dureza del clima, con la llegada de los meses más cálidos, a partir de la primavera la actividad se reanudaba.

La técnica del bateo era una forma de minería que ya se usaba en tiempos prerromanos, con la llegada de Roma se sigue realizando, Plinio nombra a esta forma de extracción aurum fluminum ramentis, (oro depositado en el remanso del río) y los romanos la usaban como manera de prospección sistemática. La calidad de la zona podía comprobarse en función del oro encontrado en una batea concreta. Los encargados de las bateas eran llamados aureanos y aureanas, estas personas eran las que realizaban los diferentes muestreos en las orillas de los ríos, para ello recogían tierra del lecho del río en una especie de palangana y con pequeños movimientos circulares conseguían separar el oro del resto de sedimentos, la cantidad de pepitas o lascas depositadas en la batea permitía hacerse una idea del oro que podía obtenerse en ese terreno.  Entre los lugares que experimentaron el bateo destacan las cuencas del río Eo, del río Navia y del río Navelgas, en esta última localidad se encuentra actualmente el museo de la minería del oro.

Otra forma de extracción eran las trincheras a cielo abierto o aurum talutium donde el oro solía encontrarse en superficie, en estado libre o unido a sulfuros, las labores de extracción se realizaban picando la roca y creando pasillos a cielo abierto para después lavar la tierra excavada. Esta forma de extracción solía usarse para hacer unas prospecciones mayores tras la batea, era un segundo paso para confirmar la presencia de oro, indicaba lo que podría encontrarse bajo tierra de cara a realizar una gran explotación. Este tipo de minería se ha encontrado en Ablaneda, Santiago de Cerredo, Lavadoira o Iboyo entre otros.

El aurum aurrigae se ha identificado con la explotación mediante aluviones a cielo abierto y el aurum canalicium con el oro obtenido mediante galerías y pozos subterráneos. Ambas formas están relacionadas con la ruina montium, esta era la forma de extracción más productiva y la que requería un número mayor de trabajadores. Para extraer el mineral a través de la ruina montium era necesario una preparación previa del terreno.

Primero se hacían prospecciones con bateas y trincheras para localizar las zonas ricas en oro.

En segundo lugar se desforestaba la zona y se creaban grandes canales (antiguas) que conducían el agua desde el río, fuente o manantial más cercano hasta la parte alta de la zona a explotar y hasta las zonas de lavado, este agua era acumulada en embalses.

El tercer paso era preparar las galerías subterráneas que podían ser galerias cuniculi si eran pequeñas galerías que servían para localizar las vetas más rentables, y  las galerías apuntaladas, mucho más largas que las anteriores destinadas a conducir el mineral al exterior. En el interior de la mina también se creaban pozos, estos estaban destinados a la ventilación, a la extracción vertical del mineral cuando se encontraba en estado puro y a crear pasillos para poder desplazarse de una galería a otra.

El último tramo de la mina correspondía a los canales y zonas de lavado y la zona de desecho. Los canales de lavado eran conductos realizados con madera en cuyo suelo se colocaban mallas vegetales destinadas a atrapar el mineral, el oro al pesar más quedaba en el fondo atrapado y el resto de sedimentos era arrastrado por el agua hasta las zonas de desecho, lugar donde se vertía el resto de piedras, tierra etc.

Una vez preparado todo este sistema la técnica consistía en abrir las compuertas de los embalses de agua situados en la parte alta de la montaña, el agua inundaba las diferentes galerías subterráneas y por presión hacía saltar el mineral resquebrajando la roca (abatido y arrase), el agua arrastraba todos los sedimentos hasta los canales de criba y lavado, el mineral, al ser más pesado, quedaba depositado en el fondo del canal y el resto de sedimentos eran arrastrados hacia las zonas de desecho. La presión ejercida por el agua hacía que la montaña se desmoronara literalmente, las galerías se iban hundiendo y la montaña caía por su propio peso.

Video: Publicado en el canal de Youtube de Turisbierzo. Ruina Montium de las Médulas

Son bastantes las zonas que experimentaron este tipo de minería y aún hoy pueden apreciarse su efecto, algunos de los lugares más relevantes fueron la cuenca del Narcea, Navia, Eo, Las Médulas del Bierzo, las grandes explotaciones de la Sierra de l’ouro (entre Naraval y Navelgas) donde destaca el canal y deposito de agua de la Presa del Moro.

En cualquiera de los métodos de extracción el agua jugaba un papel esencial, sin ella el oro no podía extraerse, trasportarse o lavarse. Los Romanos trazaron un buen número de canales o acueductos destinados en exclusiva a abastecer las labores mineras y a los castros asociados a las minas. Esta red de canales era de titularidad pública, es el caso del Puerto del Palo (Allande), La Escrita, Bustiago… Los canales se conocían como “antiguas” y recorrían bastantes kilómetros, un ejemplo es el canal que comunica el Puerto de Palos con Lavadoira, con más de 20km. También destacan la red de canales de Teleno (León) que alcanza los 2000 metros de altitud y aprovechaba el deshielo de primavera para el almacenamiento del agua.

El sistema hidráulico era la res fiscales e incluía a las fuentes de las que se obtenía el agua (ríos, manantiales etc), los canales y al territorio por el que pasaba la canalización. Para que la red hidráulica funcionara sin contratiempos los romanos debían de tener, por fuerza, un buen control del territorio a fin de evitar que se robara el agua o se sabotearan los canales. Uno de los mayores problemas que presentaban estas canalizaciones era su mantenimiento, ya que solían deteriorarse a consecuencia de los cantos rodados o de las acumulaciones limosas, para su limpieza y rehabilitación se contaba con mano de obra procedente de las civitas por las que pasaban las canalizaciones, como el agua era considerado un bien público, las diferentes comunidades castreñas tuvieron que colaborar de forma forzosa en el mantenimiento de las redes hidráulicas.

La zona minera por excelencia del NO Peninsular reside en Las Médulas (El Bierzo), los trabajos de extracción según las últimas investigaciones se realizaron durante los s.I – II d.C. Las obras de construcción previas a la explotación de Las Médulas supuso la planificación a gran escala de prospecciones, del trazado de una enorme red de canales, algunos con decenas de kilómetros, y de los materiales y mano de obra necesarios para su explotación. La necesidad de madera fue primordial, ello ocasionó grandes deforestaciones en el entorno y aún hoy pueden apreciarse, para abastecerse de herramientas contaban con otras zonas mineras y metalúrgicas cercanas. Durante este tiempo los arqueólogos consideran que en las Médulas se removieron 500 millones de metros cúbicos de tierra de donde se obtuvieron una media de 3 gramos por tonelada de tierra.

Mano de obra y herramientas usadas en la minería romana.

La mano de obra la componía varios grupos sociales, y a excepción de los mandatarios pertenecientes a las clases altas, las condiciones del resto eran bastante precarias. En el caso concreto de las Médulas Plinio dejó escrito que había 60.000 obreros de los que dice: “es menos temerario buscar perlas y púrpura en el fondo del mar que sacar oro de estas tierras”.

En el nivel más bajo y por lo tanto los destinados a las peores tareas eran los esclavos condenados a trabajos forzados (damnati ad metalla, damnati in opus metalli). Estos se encargaban de las tareas más duras y eran los más perjudicados, al estar bajo tierra se iluminaban con antorchas y lámparas de aceite, la escasez de luz, el exceso de humedad, el polvo en suspensión y la falta de oxigeno solía producir múltiples problemas de salud como ceguera, problemas respiratorios, llagas, úlceras y otras lesiones. Por si fuera poco una vez que se alcazaba una determinada profundidad era muy difícil salir de la montaña, muchos perecían en el interior y sus cuerpos eran abandonados lo que a su vez creaba un ambiente de putrefacción y aumentaban las infecciones y los problemas de salud. Si se lograba sobrevivir y alcanzar la vejez eran destinados a las zonas de lavado.

En un nivel medio estaban los hombres libres asalariados, en esta clase podían encontrarse a  mercenarios (mercenarii), a los indígenas que buscaban una especie de promoción social dentro del Imperio y a los ciudadanos romanos de las clases más bajas. En algunas zonas mineras se han podido recuperar estelas funerarias de personajes que probablemente pertenecieran a esta clase, es el caso de la estela de Ablaneda donde se puede leer “A Favo Cabarco, hijo de Auledo, del castro de Beriso, de 15 años, aquí está enterrado”, y la estela de Villaverde “A Bodocena, hija de Aravo, que falleció a la edad de 12 años, del castellum augubrigensi”.

El nivel más alto lo formaban los soldados y administradores romanos dedicados al control y la gestión de la mina, constituían la mano de obra especializada, ejercían como vigilantes, capataces, ingenieros y administradores. Algunos de estos cargos de poder eran el Praefectus Asturiae encargado del fisco, es decir de la caja imperial que recopilaba la recaudación de impuestos, y los procuratores, encargados de la gestión de los recursos que interesaban al Imperio, entre estos procuratores nos encontramos al Procuratore Augusti in Asturiae, encargado de los recursos producidos en tierra astur, los Procuratores Metallorum, encargados de los distritos mineros y los Procurator auriarum, el cual se encargaba específicamente de la minería del oro. Uno de estos personajes fue el Procurator Asturiae et Gallaeciae Lucio Arruntio Maximo.

Las herramientas usadas por los mineros eran muy variadas. Para iluminarse utilizaban lucernas (lámparas de aceites), estas estaban preparadas para que duraran toda la jornada de trabajo (unas 8 – 9 horas). Para abrirse camino entre la montaña empleaban picos, martillos o mazas, piquetas, punterolas, tenazas, cuñas de hierro o madera, tornos de extracción etc. Plinio deja escrito: “Atacan la mina con cuñas de hierro y con esos mismos martillos…”.  Este mismo escritor nos cuenta que en las minas de Hispania solía usarse una herramienta llamada fractaria machina, consistía en un soporte que sujetaba un martillo de 49 kg controlado por dos operarios, este martillo funcionaba de forma similar a una ariete y servía para resquebrajar la pared rocosa. Otra técnica descrita por Plinio era romper la roca mediante fuego y vinagre: “En una y otra clase de minas surgen masas de pedernal que se rompen con fuego y vinagre”. Otros útiles utilizados servían de medios de protección, es el caso de los cascos, espalderas y rodilleras hechas con esparto.

Herramientas para la minería, hachas

Hachas mineras. Museo arqueológico de Asturias

La población en torno a las minas romanas en el noroeste peninsular.

La población que moraba alrededor de las zonas mineras se dislocó debido a la presión ejercida por el Imperio Romano. Se crearon relaciones sociales de dependencia articuladas en torno a Roma como gestora de los recursos del territorio. Los principales castros asociados a la minería se mantienen como centros urbanos desde los que se realizaban las diferentes tareas administrativas, jurídicas y fiscales; también aparecen nuevos asentamientos familiares que desempeñaban labores agrícolas, ganaderas y artesanales con una organización romana siempre destinada a abastecer a las minas y a facilitar la salida del mineral a través de las vías de comunicación. El Imperio romano delimita claramente el territorio correspondiente a cada núcleo de población a través de las civitas y los castros sometidos se convierten en comunidades rurales que debían de pagar el Tributum, es decir una serie de impuestos de carácter obligatorio.

Estos núcleos de población poco a poco van agrupando y estructurando en civitates peregrinas sin el derecho a la ciudadanía romana pero con una organización jerárquica al modo romano, surge así una nueva sociedad que se dividía entre los esclavos condenados a trabajos forzados, los hombres libres sin derecho a la ciudadanía (astures indígenas) que se encargaban de las labores agrícolas, ganaderas, artesanales y mineras, una aristocracia astur – romana que ejercían de intermediarios ante los romanos, y por último en las clases más altas los legionarios y administrativos romanos que se encargaban del control y administración de las minas, de todos los recursos de la zona y del cobro de tributos.

El cese de la producción minera en Asturias tiene lugar a partir del s.III d.C, tras 300 años de explotaciones las minas comienzan a debilitarse y necesitan ser remodeladas. Por estas fechas el Imperio Romano no estaba en su mejor momento y el emperador Vespasiano decidió que el coste de la explotación minera en Asturias no compensaba el beneficio recibido, se decreta así la no viabilidad de la minería astur y poco a poco las actividades mineras cesan. Como consecuencia también se abandonan muchos castros vinculados con las minas, sobre todo en el occidente Astur, como Coaña, Pelou, San Chuis o Chao San Martín. La población se desplaza y comienzan así a proliferar nuevos asentamientos rurales vinculados con las villae romanas en torno a las principales vías de comunicación.

El oro astur constituyó un tópico en la literatura antigua, alrededor de ello se crearon numerosos poemas y referencias, a partir del año 289 d. C deja de hablarse del oro astur para referirse al oro galaico, este cambió es consecuencia de la nueva administración del territorio y de la creación de la provincia de Callaecia (Galicia, Asturias, León, Zamora y norte del Portugal). En los escritos antiguos siempre se refieren al oro del noroeste peninsular con cierta exageración, idealizando la grandeza de Roma en relación con las actividades mineras que aquí se desarrollaron.

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Las civitas romanas en Asturias

Civitas durante la romanización

A partir del s.II, tras la concesión del derecho latino por el emperador Vespasiano, el territorio astur se organiza en civitas. Hoy en día tendemos a pensar que las civitas eran grandes ciudades pero lo cierto es que en época romana una civita era el conjunto de ciudadanos romanos que estaban organizados jurídicamente bajo el control de Roma. Estas civitas solían estar representadas por una urbs, es decir por un centro urbano de referencia dirigido al modo romano. Por eso hay que entender las civitas como una extensión de territorio en el que podía haber varias urbes de mayor o menor importancia, villae, aldeas, minas, granjas etc. Las civitas eran similares a lo que hoy definimos en Asturias como Conceyu y las urbs serían nuestras ciudades.

Para conseguir el estatus de civita había que cumplir una serie de condiciones: un número de población creciente, una organización política, administrativa y económica del territorio, de sus recursos y de las formas de explotación, una sociedad organizada en clases sociales y la creación de centros urbanos de referencia con edificios públicos y privados destinados a dirigir la vida de la civita.

Las urbes romanas eran núcleos de población muy organizados, las viviendas se comunicaban mediante calles pavimentadas con un trazado geométrico que buscaba la mayor eficiencia posible, poseían sistemas de alcantarillado y abastecimiento de aguas, baños públicos (recintos termales), edificios para los espectáculos (teatros, circos), una zona destinada al comercio (foro), templos para las actividades religiosas y otros edificios públicos para las labores político – administrativas y económicas. La vida en la urbe era bulliciosa porque desde aquí se gestionaba todo el control administrativo y económico de las villas, las aldeas y cualquier actividad de explotación que se realizara en el territorio perteneciente a la civita.

Lo cierto es que la romanización en Asturias fue algo peculiar por la falta de colonos romanos y porque hasta el momento no se han podido constatar grandes urbes romanas de nueva creación como sucede en otros lugares de la Península (Emérita Augusta, César Augusta, Malaca, Tarraco…), donde si aparecen grandes edificios públicos de tradición romana. Por el momento la arqueología solo ha podido encontrar el centro urbano de Gigia (Cimadevilla, Gijón), sin embargo los escritos antiguos nombran al menos 5 grandes civitas, Vadinia como capital de los Vadinienses, Lucus Asturum y Gigia dentro del territorio de los Lugones, y Paesicorum y Flavionavia como centros urbanos de los Pésicos.

La urbe de Gigia fue fundada durante la época Flavia, en el s.I y corresponde a la actual CImadevilla en Gijón. Entre los restos arqueológicos se localizó parte de la muralla que rodeaba la urbe, el recinto termal de Campo Valdés, situado bajo la actual Iglesia de San Pedro, una factoría de salazones que debió de ejercer una importante actividad, talleres metalúrgicos con fraguas, hogares y vertederos, y un puerto marítimo donde se desarrollaban todo tipo de actividades artesanales y comerciales. Gigia pervivió hasta nuestros días como una ciudad de referencia en el Cantábrico. De ella hablaremos más detenidamente en otra ocasión.

Lucus Asturum por su parte tiene su origen durante las guerras astur – cántabras. En sus primeros momentos se trataba de un campamento militar donde las legiones romanas se encargaban de controlar el territorio, al finalizar la guerra este campamento se mantiene con las tropas de ocupación que tenían la función de romanizar el territorio y, debido a su posición privilegiada en el eje de la red viaria y comercial evoluciona hasta ser un centro urbano de referencia. Por el momento los datos arqueológicos de esta supuesta urbe son escasos.

Vadinia, supuesta capital de los Vadinienses también es un misterio. Según los escritos antiguos de Ptolomeo esta civita pertenecía a los Cántabros y ocupaba las zonas colindantes a los Picos de Europa, su territorio incluía  parte de Asturias, León y Cantabria. Vadinia parece ser un ejemplo de como los romanos decidieron otorgar el status de civita al conjunto de clanes que componían la gran tribu de los Vadinienses aunque no hubiera un gran centro urbano que los representara ni villas de referencia, o por lo menos no ha podido localizarse hasta el momento. Al otorgarles el título de civita se anexionaba el territorio de los Vadinienses al control administrativo de Roma. Como es habitual en Asturias frente a la ausencia de urbes si que aparecen algunos castros de cierta relevancia que se mantuvieron ocupados y bien pudieron haber ejercido de centros administrativos durante la romanización. Destaca la ausencia de villas o centros urbanos, esto lleva a creer que los Vadinienses, en cierta medida, si que mantuvieron muchas de las tradiciones indígenas aún en época romana. Frente a la falta de núcleos de población romanizados aparecen muchas lápidas funerarias escritas en latín, síntoma de la romanización que sufrió el territorio al adquirir una lengua diferente a la indígena.

Flavionavia es nombrada por Ptolomeo como el centro administrativo de los Pésicos en el s.II, coincidiendo con la época de mayor auge de este territorio en época romana por su vinculación con las cuencas mineras del río Nalón y del río Narcea. La localización de Flavionavia aún está en estudio porque no se ha podido encontrar un centro urbano romano propiamente dicho pero podría ser que se encontrara en la entrada del río Nalón, cerca de Santianes de Pravia, dominando la ribera con el fin de controlar la salida y entrada de productos y siendo un punto importante en la red de caminos que comunicaban Asutica Augusta (Astorga) – Lucus Asturum (Lugo de LLanera) – Gigia (Gijón) – Lucus Augusti (Lugo). Pese a no saber su localización exacta los historiadores establecieron que esta civita dispondría de un centro urbano de pequeñas dimensiones, probablemente algún castro de importancia que fue ocupado y remodelado y que disponía de una población aproximada de 1000 habitantes durante su época de mayor esplendor.

La creación de Flavionavia estaría vinculada al desplazamiento de la población de los recintos castreños que dominaban la cuenca del Nalón, siendo los mas destacados el castro de Doña Palla y otro localizado en las inmediaciones de la Iglesia de San Juan evangelista de Santianes de Pravia. Ambos enclaves, durante el proceso de romanización, desplazaron su población hacia una zona más próxima a la ribera del Nalón, siendo este el origen de Flavionavia, una supuesta urbe creada en honor del emperador romano Tito Flavio Sabino Vespasiano de la dinastía de los Flavios. Este emperador mostró gran interés por las provincias de la Hispania y las fue involucrando en la vida militar, política, administrativa y social del Imperio hasta culminar con la concesión del Latium Minus, es decir, la concesión del derecho latino a toda Hispania, hecho trascendente y a partir del cual se incrementa la creación de civitas.

Durante su época de mayor esplendor Flavionavia actuaba como almacén para el excedente de productos mineros, agropecuarios y artesanales de las cuencas del Nalón y del Narcea, desarrollando una importante actividad comercial y de evacuación de minerales. Su economía estaba sustentada por las villae colindantes y por los centros mineros del sur-occidente asturiano. En el s.III, con el progresivo auge de las villae y el cierre de las minas, Flavionavia decae como centro administrativo. A partir del s. IV experimenta un descenso demográfico muy acusado, quizás por la falta de comercio. Esta civita romana parece pasar por una etapa de cierta oscuridad hasta que en la edad media el rey Silo y la reina Adosinda deciden utilizar de nuevo el territorio de Santianes de Pravia para establecer allí la corte del Reino de Asturias.

Frente a la falta de centros urbanos aparecen algunos castros que fueron remodelados y ampliados para satisfacer las nuevas necesidades administrativas y del progresivo crecimiento demográfico, estos castros se irían adaptando al nuevo modo de vida y se convertirían en urbes romanas. Algunos ejemplos son San Chuis, Chao San Martín, Coaña, Arganza de Tineo o Noega, que pervivieron hasta el s.III – IV.

La civita de Paesicorum aparece nombrada en una tábula dedicada a la diosa Tudela encontrada en Arganza de Tineo. La inscripción dice: A Tudela de la civitas de los Pésicos. Placido Placidio lo erigió de acuerdo con su voto. La localización en Arganza es de por si un hecho relevante porque cuenta con un recinto de origen castreño que debió ser importante por su posición de cercanía con las minas de oro de la cuenca del Narcea y del concejo de Allande, y por su vinculación con la red de caminos de esta zona. Lejos de competir con Flavionavia es muy problable que la civita de Paesicorum fuera otro enclave administrativo de importancia dentro del gran territorio que ocupaban los Pésicos y estaba representado por un castro que formó parte de la serie de núcleos castreños que fueron remodelados para satisfacer las nuevas necesidades romanas.

Se puede decir que en Asturias los primeros indicios de romanización se dieron en los propios recintos castreños. Los castros van cambiando según se asienta la cultura romana, aparecen viviendas de planta cuadrangular con habitaciones anexas y patios, se crean edificios públicos, se realizan obras para introducir pozos con canales para conducir el agua y nuevos sistemas de alcantarillado. También sobreviven algunas casas castreñas de planta circular, se cree que estas pertenecerían a las clases trabajadoras (agricultores, ganaderos y artesanos) que seguían conservando un cierto carácter indígena. Estos castros se convirtieron en urbes romanas a pequeña escala y ejercieron una importante actividad administrativa y comercial hasta el s.III, momento en el que se produjo un importante flujo migratorio hacia la llanura vinculado con el auge de las villae romanas.

Las villae romanas en Asturias eran centros agropecuarios ubicados en la periferia de las urbes siempre cerca de las vías de comunicación y en zonas elevadas desde las que se podía controlar los alrededores. Disponían de una gran casa residencial, de recintos termales y de otras instalaciones relacionadas con la religión, la agricultura, la ganadería, la minería, la artesanía y el comercio. Las villae estaban al cargo de familias pertenecientes a la clase más alta de propietarios, muchos de ellos indígenas astures descendientes de las familias más importantes de la región o que destacaron como miembros de las legiones romanas. Estos centros son el antecedente de los latifundios, en el caso de Asturias estos feudos no eran excesivamente grandes, el territorio se fracciona en pequeñas porciones si tenemos en cuenta en gran numero de villaes asturianas que se dispusieron en torno a las principales redes viarias.

Las villas eran explotadas por un gran número de trabajadores que se repartían entre esclavos y ciudadanos de las clases más bajas. A partir del s.III, tras el cierre de las mayoría de las minas y el progresivo abandono de los castros estos centros adquieren una gran importancia, la gente se desplaza a sus alrededores, comienzan a formarse nuevas aldeas y granjas y se edifican torreones de vigilancia en puntos estratégicos.

Las áreas con mayor concentración de villas en Asturias fueron la zona costera central con Gozón, Gijón, Colunga y Villaviciosa siendo Gijón el principal centro de referencia con la urbe de Gigia y la villa de Veranes. En la ribera del Nalón – Narcea destacando las zonas de Oviedo, Las Regueras, Grado y Salas. Y la vía Asturica Augusta – Legio – Lucus Asturum donde destacan los concejos de Lena y Mieres. (N. Santos Yaguas, Las Villas Romanas en Asturias).

Algunas de las villae  excavadas en Asturias son Veranes (Gijón),  Murias de Belerio (Cenero, Gijón), Murias de Paraxuga (Buenavista, Oviedo), Andallón (Les Regueres), Puelles (Villaviciosa), Memorana (Vega del Ciego, Lena). Hay otros lugares pendientes de confirmación, pero según las prospecciones realizadas también habría que incluir las posibles villae de Jove, Serin y Tremañes (Gijón), Felgueras (Lugones), La Magdalena de Llera (Santianes de Pravia), Murias de Ponte (Soto del Barco), Linio (Naranco, Oviedo), La Isla (Colunga) o Valduno (Las Regueras) entre otros.

La conclusión parece ser que la romanización de Asturias no fue uniforme. La zona oriental de Asturias destaca por la ausencia de centros romanos y por una población que seguía conservando un cierto carácter seminómada vinculado principalmente a la ganadería. La zona central es la que más signos de romanización presenta, disponía de un número considerable de villas y de la urbe de Gigia, todas ellas dispuestas en torno a la red viaria por su vinculación con el transporte de mercancías y las actividades agrícolas, ganaderas, artesanales y comerciales. El occidente sin embargo mantuvo un buen número de castros hasta el s. IV como consecuencia de las actividades mineras.

A partir de la creación de las civitas romanas se desarrolló una nueva forma de vida y poco a poco se fue adoptando un nuevo idioma, el latín, una nueva religión, primero politeísta y después cristiana, nuevos conocimientos sobre industria, artesanía, comercio, pesca, agricultura, ganadería, un ejercito cada vez más especializado, una compleja red viaria tanto por tierra como por mar y en definitiva nuevas tradiciones en las que se basan nuestra actual manera de vivir. De algunas de estas actividades hablaremos en las siguientes publicaciones.

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La romanización y las nuevas clases sociales

Las clases sociales durante la época romana

Roma era una sociedad patriarcal fuertemente jerarquizada en clases sociales. La pertenencia a una u otra clase dependía en primera instancia de la familia en la que se naciera y en segundo lugar del poder económico que se ostentara, por regla general era muy difícil ascender socialmente.

En cada familia la principal figura de poder era el Pater familias, dueño absoluto de su esposa, hijos y bienes, el patriarcado supuso un enorme cambio en la vida de los astures porque descendían de una sociedad matriarcal pero con los romanos la figura de la mujer se vio degradada, dependía de la voluntad del hombre. Otro gran cambio fue la división del conjunto de la sociedad dos grandes grupos, las personas libres y los esclavos (servi).

Las personas libres estaban divididas en varias clases sociales: la aristocracia y la plebe. La clase más alta era la aristocracia, estaba compuesta por un grupo muy reducido de personas con enormes privilegios fiscales, jurídicos y económicos, con acceso a la cultura, poseían grandes terrenos y desempeñaba cargos en el ordo senatorial, es decir funciones que correspondían al senado, eran ciudadanos romanos por derecho propio. Dentro de este reducido grupo estaban los Patricios, eran las familias más antiguas de Roma y descendían de los padres fundadores de la capital del Imperio. Estas familias eran las que podían aspirar a gobernar el Imperio.

El grueso de la población estaba constituido por la Plebe, dentro de este gran grupo había que diferenciar a los novi (nobles), los equites (caballeros), los adsidui, los clientes y los proletarii.

Los nobles eran familias con un nivel socioeconómico alto, con importantes logros en la carrera militar y que desempeñaban cargos políticos importantes. En Asturias surge una nobleza indígena con el título de Princeps, estaba formada por los dirigentes tribales más importantes. El único conocido hasta la fecha es Nícer princeps de los Albiones, personaje que vivió en el s.I d.C. La estela dice: Nícer, hijo de Clutoso, del castro de Cariaca, de la casa del príncipe de los Albiones, yace aquí con 75 años de edad.

clases sociales con roma. Nícer princeps de los Albiones

Nícer, principe de los Albiones

Los equites o caballeros eran personas adineradas, lo suficiente para costearse por sí mismo el servicio militar. Eran personas importantes porque desempeñaban cargos en el ordo ecuestre, estaban encargados de las obras, la recaudación de impuestos o de los sistemas de abastecimiento. Se han podido recuperar algunas inscripciones de este tipo de personalidades, un ejemplo es la estela de G. Sulpicius Ursulus que tras ingresar en el ejército, desempeñó altos cargos militares hasta alcanzar el cursus honorus en el ordo ecuestre. Su estela data del s.II d.C y fue encontrada en Ujo, Mieres. La inscripción dice: A Gayo Sulpicio Ursulo, perfecto de los Simmachiaros astures en la guerra de Dacia, centurión de la legión primera Minervia Augusta, centurión de la cohorte duodecima urbana, centurión de la cohorte cuarta pretoriana, centurión primipilo de la legión decimoctava, perfecto de la legión tercera Augusta. Gayo Sulpicio Africano se lo dedica.

Clases sociales romanas en Asturias.

Estela de Gayo Sulpicio Ursulo

Los adsidui eran pequeños propietarios de terreno o con un negocio propio, eran ciudadanos romanos con un nivel económico medio – bajo. Estas personas estaban en una posición algo precaria porque si se aplicaban medidas extraordinarias de recaudación podían entrar en deuda y verse relegados a la clientela.

Los clientes eran personas que trabajaban para los Patricios porque habían contraído una deuda con ellos. La mayor parte de este grupo estaba formado por los libertos, antiguos esclavos a los que se les concedía la posición de hombre libre, sin embargo aunque sus amos les habían liberado se establecía una serie de obligaciones respecto a sus antiguos patronos, estas obligaciones eran el obsequium y beneficum, es decir respeto y asistencia como agradecimiento por sacarles de la servidumbre y la esclavitud e integrarles en una clase más alta. Muchos libertos ejercerían de intermediarios entre indígenas y romanos tratando de inculcar la ideología romana. La mayoría de ellos seguían trabajando para los antiguos amos y los que tuvieron más suerte llegaron a comprar o arrendar propiedades a sus patronos. Los libertos con un rango más alto eran los Augusti liberti porque desempeñaban cargos públicos administrativos, físcales y tenían una condición de clientela con la familia Imperial.

Estos pactos de hospitalidad y clientela pueden encontrarse en La tábula de Astorga donde L. Domitius Silo y L. Flavius Severus amplían el pacto de hospitalidad de los Zoelas en el año 152 d.C como encargados de supervisar los tratados entre los miembros de las gentilidades indígenas.

Clases sociales en Astorga con Roma

Pacto de los Zoelas

M. Licinio Craso y L. Carpurnio Pisone.

Cónsules en las Calendas de Mayo.

La gentilitas de los Desoncorum de la gens de los Zoelas y la gentilitas de los Tridiavorum de la misma gens renuevan en antiquísimo pacto de hospitalidad de los Zoelas y reciben mutua fidelidad. La gentilitas de los Desoncos y de los Tridiavos, ambos de las gens de los Zoelas, renuevan un pacto de hospitalidad antiquísimo. Reciben ellos y sus descendientes mutua fidelidad y clientela. Lo realiza Arausa (hijo de Blecaeno), Turaio (hijo de Cloutio, hijo de Elaeso), Magilón (hijo de Cloutio), Bodecio (hijo de Burralo), Elaeso (hijo de Clutamo), por medio de Abieno (hijo de Pentilo), magistrado de los Zoelas. Hecho en Curunda.

Glabrión y de Homullo

Cónsules cinco días antes de julio,

Ambos de la misma gentilitas de los Desoncos y la gentilitas de los Tridiavos. Reciben igual clientela de la gens de los Avolgigos a Sempronio Perpetuo Orniaco, de la gens de los Visaligos a Antonio Arquio y de la gens de los Cabruagénigos a Flavio Frontón, ambos de los Zoelas. Lo realizan Lucio Silón y Lucio Flavio Severo en la ciudad de Asturica Augusta.

Los proletarii eran familias sin recursos, era la clase más baja entre los hombres libres, sin trabajo e incapaces de hacer frente a los impuestos o al servicio militar. Se suponía que contribuían al estado con su prole (descendencia), es decir, su única función era tener hijos.

Los esclavos o servi conformaban la clase social más baja. Eran persona sin libertad y sin derechos sobre su propia persona, pertenecían al pater familias quién podía disponer de ellos de la forma que se le antojara en cada momento. Gayo, un tratante de esclavos romano describía a los esclavos dentro del grupo de bienes corporales, es decir, eran un objeto más con el que comerciar. Entre los esclavos también se establecieron diferentes status, estaban los esclavos públicos y los esclavos privados.

Los esclavos públicos, pertenecían al estado romano y su pater familias era el propio Emperador. Los esclavos augustae cumplían funciones administrativas, burocráticas o religiosas, eran los mejor posicionados, gozaban de cierta libertad económica y de cierta influencia política pero era una libertad ficticia porque no eran sus propios dueños y la casa imperial podía usarlos a su antojo.

Dentro de los esclavos públicos también hay que hacer referencia a los esclavos mineros. Las minas pertenecían al estado y por lo tanto los esclavos que aquí trabajaban también. Gran parte de los esclavos mineros habían sido hombres libres que por algún motivo eran condenados a este fin. La mina era un destino similar a una condena a muerte pero a largo plazo, los mineros esclavos realizaban trabajos forzosos y soportaban todo tipo de vejaciones hasta que fallecían. Durante las guerras astur cántabras y las revueltas posteriores muchos prisioneros astures terminaron en las minas.

La suerte de los esclavos privados dependía de quien fuera dueño y del propio trabajo asignado. Los esclavos domésticos estaban supeditados a la benevolencia o crueldad de sus amos porque podían ser tratados, castigados o torturados a voluntad como si fueran meros objetos. Este trato de personas objeto quedó reflejado en los escritos de la época, un ejemplo lo encontramos en los esclavos agrícolas que eran definidos y contabilizados como herramientas articuladas. Estas personas solían tener asignada una actividad concreta, de esta forma las tareas manufactureras eran ejercidas por los esclavos (carpintería, cantería, agricultura, ganadería, cocina, costura…). Residían en el domus familiar y estaban a disposición de sus amos las 24 horas el día, no se podían negar a nada y no podían hablar sin permiso y no tenían derecho a crear una familia porque no podían contraer matrimonio sin permiso del amo.

Las personas podían caer en la esclavitud por varios motivos, el más común era ser hijos de esclavos y por lo tanto se veían relegados a esta condición desde el nacimiento, sin embargo había personas libres que podían decaer socialmente por ser prisioneros de guerra, por deudas propias o heredadas, por haber vendido o comerciado con un hijo de condición libre, por piratería o por alguna condena impuesta. El comercio de esclavos tenía un mercado propio al cargo de los tratantes de esclavos. Este mercado exhibía a hombres y mujeres ante los compradores con un precio de salida que en ocasiones se sometía a subasta, las mujeres y niñas vírgenes y los hombres jóvenes y fuertes eran los más solicitados.

Los esclavos podían conseguir la libertad, pero para ello necesitaban que sus amos firmaran un tratado dándole las condición de hombres libres en honor a sus servicios prestados, cosa que no sucedía con mucha regularidad porque la sociedad romana era un sistema esclavista y de ello dependía gran parte de su economía. Cuando un esclavo era liberado accedía a la posición de liberto y contraía una posición de clientela con su patrono.

Todas estas personas, tras el progresivo abandono de los castros en el s.II se fueron repartiendo por Asturias fundando centros urbanos denominados civitas (ciudades) y grandes centros agropecuarios denominados villae (villas). De ellas hablaremos en el siguiente post.

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La romanización y la nueva administración territorial

La romanización en Asturias durante la Dinastía Julio – Claudia

La romanización político administrativa del noroeste ibérico comenzó antes de que finalizaran las guerras astur – cántabras. Los territorios que iban siendo sometidos pasaban a formar parte del Imperio Romano de manera inmediata y según se expandía el Imperio se iba reorganizando territorialmente.

Con Augusto César declarado emperador, Roma pasó de ser una República a ser un Imperio gobernado por la Dinastía Julio Claudia, y por un senado formado por 300 magistrados. El emperador gobernaba ejerciendo funciones principalmente militares y relacionadas con la política exterior pero para llevar a cabo sus propuestas necesitaba contar con el apoyo del senado. Para que los senadores no pudieran establecer una mayoría frente al emperador el César poseía el derecho de designar a algunos magistrados con el fin de conseguir apoyos dentro del senado romano.

A partir del año 27 a.C el Imperio Romano decide dividir su territorio en dos tipos de provincias. Unas eran las provincias senatoriales que respondían únicamente ante el senado y otras eran las provincias imperiales que respondían ante el emperador. En el caso de Hispania la única provincia senatorial fue La Bética. Gracias al edicto del Bierzo sabemos que, al menos durante las guerras astur – cántabras, Augusto definió al noroeste español con la Provincia imperial de Transduriana. El resto del territorio lo conformaban las provincias imperiales de Lusitania y de la Tarraconensis.

romanización de Asturias

Estrabón dice:

“… ahora que las provincias han sido asignadas al pueblo y al senado, otras al emperador, la Bética fue entregada al pueblo romano y se le envía un pretor con cuestor y un legado; su límite oriental se ha fijado en las cercanías del Cástulo. El resto pertenece al emperador; este envía dos legados, uno pretorio y el otro consular: el pretorio con un legado gobierna la Lusitania, que limita con Bética y se extiende hasta el Duero y su desembocadura; esta región conserva en la actualidad el mismo nombre y en ella se encuentra la ciudad de Emérita.

La parte restante de Hispania, y la mayor, está regida por el legado consular que dispone de un ejército considerable compuesto por tres legiones, y tiene a sus órdenes tres legados, de los cuales, uno, con dos legiones, guarece toda la región desde el Duero al norte ahora llamado Callaecia. Añadiese a esta parte septentrional los astures y cántabros, por el país de los astures discurre el río Melsos, y a escasa distancia de él se encuentra la ciudad de Noega, un estuario cercano separa a los astures de los cántabros. La región que se extiende desde allí hasta los Pirineos la gobierna el segundo legado con otra legión. El tercer legado administra la parte interior, que abarca los pueblos llamados togados, como si dijéramos pacificados y que han adoptado, junto con la toga, la civilización y las formas de vida itálicas: son estos celtíberos y los que habitan a ambos lados del Ebro hasta el mar…”

Para poder controlar la administración de una Provincia Imperial el emperador podía designar a sus gobernadores provinciales, la duración de este cargo dependía de la voluntad del Cesar. El gobernador imperial (Legatus augusti pro praetore) era el encargado de dirigir al ejercito (imperium), atendía asuntos judiciales, la recaudación de impuestos y el control de la economía. Para ello contaba con una serie de subordinados, los procuratores financieros, los legati legionibus para las tropas o los legati augusti para las funciones administrativas y jurisdiccionales.

Dentro de cada provincia la administración central se desarrollaba en las civitates, eran centros urbanos romanizados o nuevas urbes creadas al modo romano donde se ejercía todo el control del resto de poblaciones, castros o aldeas. A su vez, dependiendo de cual fuera el estatuto jurídico de cada centro urbano estos se clasificaban en ciudades privilegiadas (municipios y colonias) o ciudades peregrinas (estipendiarias, libres o federadas):

Las civitates privilegiadas se dividían en los municipios puramente romanos y las colonias romanas, estas últimas eran territorios conquistados fuertemente romanizados, entre sus ciudadanos predominaban colonos procedentes de Roma, tenían los mismo derechos que los que vivían en los municipios pero eran menos valorados socialmente.

Las civitates peregrinas a su vez se dividían en tres tipos:

Estipendiarias – dedicticias: poblaciones sometidas por la fuerza, dependientes de un gobernador provincial y obligados a pagar tributos y a suministrar tropas.

Libres: aliados y fieles de Roma, tenían que pagar impuestos pero poseían autonomía política.

Federadas – Aliadas: eran independientes, no tenían que pagar impuestos, en su territorio no había guarniciones romanas y poseían su propia moneda.

Cada comunidad tenía que pagar un impuesto de un 5% sobre la producción, este impuesto era fijo. También había otros impuestos extraordinarios que dependían del gobernador provincial. La recaudación de impuestos era realizada por los receptores de impuestos, un cargo impuesto por sorteo, duraba 5 años, estaban controlador por el gobernador y contaban con apoyo miliar para poder llevar a cabo su tarea, en realidad era un puesto poco deseado.

Alrededor de los años 4 – 6 d. C los herederos varones de Augusto fallecen y el emperador decide adoptar a Tiberio Claudio Nerón, esposo de su hija Claudia la Mayor, con el fin de asegurar que el cargo regio no saliera de su núcleo familiar. El 19 de Agosto del año 14 d.C Augusto César muere con 76 años de edad tras ampliar las fronteras del Imperio como nunca antes nadie lo había hecho. Se cuenta que justo antes de morir Augusto pudo dirigirse al pueblo, a sus aliados más cercanos y dedicar su últimas palabras a su mujer Livia. Al pueblo le dijo «Mirad, encontré una Roma hecha de ladrillo, y os la dejo de mármol», estando ya entre sus amigos más próximos les preguntó ¿He representado bien la farsa de la vida?, y ante un si como respuesta añadió – «Acta est fabula, plaudite» La comedia ha terminado, así que aplaudid. Ya en su último suspiro dirigió sus palabras a Livia y le dijo: Livia, recuerda nuestro matrimonio y Adiós.

Romanización por Augusto Cesar

Octavio Augusto César

Tras la muerte de Augusto se proclama a Tiberio como nuevo César del Imperio romano de occidente el 18 de septiembre de ese mismo año (14 d.C). Con Tiberio se produce una nueva organización administrativa del territorio. La provincia Transduriana desaparece porque se integra dentro de la Tarraconensis. A su vez las provincias se dividen en Conventos Jurídicos, cada convento definía un distrito menor y en el caso de la Tarraconensis se establecieron  siete distritos: Conventus Cartaginensis con capital en Cartago Nova (Cartagena),  Conventus Tarraconensis con capital en Tarraco (Tarragona), Conventus Cesaraugustanos con capital en Cesaraugusta (Zaragoza), Conventus Bracarum con capital en Bracara Augusta (Braga, Portugal), Conventus Clunienses con capital en Clunia (Coruña del Conde, Burgos), Conventus Lucensis con capital en Lucus Augusti (Lugo) y el Conventus Asturum con capital en Asturica Augusta (Astorga).

Romanización de Asturias - división territorial en convetos juridicos

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A partir del mandato de este nuevo emperador los castros ocupados en tierra astur trasmontana se van abandonado según se van paralizando las actividades mineras y en su lugar comienzan a surgir las grandes civitas como Paesicorum (Tineo), Flavionavia (Pravia), Gigia (Gijón) o Vadinia (no encontrada).

Las civitas romanas estaban gobernadas por:

4 Magistrados civiles, un cargo poco deseado por que no era remunerado y además implicaba aportar 2.000 sestercios para poder ejercerlo. Era un cargo que solo podía ser ocupado por las familias más pudientes. Estos magistrados se dividían en 2 Dumviros con competencias políticas y jurídicas (podían apoyarse de un cuestor) y 2 ediles encargados de controlar los mercados (forum), las pesas, las medidas, el tipo de monedas que se empleaba y de dirigir a la policía urbana. Además cada magistrado contaba con contables, pregoneros, músicos, libertos y esclavos, apparitores (empleados públicos) etc.

En cuestiones religiosas se establecieron 2 Colegios sacerdotales dirigidos por los pontífices, los augures, el Flamen encargado de velar por el Culto al emperador y la flaminica encargada del culto a la mujer del emperador. El culto a los emperadores fue una creencia instalada por Cesar Augusto y mantenida por Tiberio y sus sucesores que consistía en otorgar al emperador el título de ser divino heredero de los mismos dioses.

Todos ellos eran elegidos y controlados por la Asamblea, formación compuesta por las familias oligarcas de mayor poder representantes de los diferentes núcleos de población, los gobernadores provinciales y los legados municipales. Las asambleas eran anuales y se celebraban en las capitales de los conventos jurídicos.

Es curioso que a partir del S.I d.C aparece por primera vez el título de princeps entre la nobleza astur, un cargo regio que los romanos otorgaron a los principales dirigentes de las tribus astures con el fin de encontrar aliados entre los líderes de las diferentes tribus astures. El más conocido entre estos príncipes astures es Nícer princeps de los Albiones, cuya estela funeraria aún se conserva en el museo arqueológico de Asturias y nos recuerda que falleció a la longeva edad de 82 años.

La romanización administrativa de tierra astur también trajo consigo una nueva división social clasificada en diferentes clases según el status de cada persona o familia, por primera vez se aprecian grandes diferencias sociales y aparecen claramente definidas la nobleza Hipano – romana, los Equites (caballeros que gobernaban los municipios), la plebe (libertos y clientes) y los esclavos.

Otro aspecto reforzado durante el gobierno de Tiberio fue la emisión monetaria, durante la primera mitad del s.I d.C la fabricación de denarios como moneda de cambio se incrementa para abastecer a las tropas de ocupación, estas monedas posiblemente fueran creadas durante bastantes años por el taller de Calagurris (Calahorra), encargado de abastecer al noroeste peninsular. Las legiones romanas fueron los principales impulsores de la economía monetaria hasta que con el paso del tiempo consiguieron desbancar a la economía de trueque astur y sus tablillas de plata. Algunos ejemplos de yacimientos arqueológicos en Asturias donde se han recuperado monedas romanas son: el campamento de la Carisa, el castro de Coaña, Chao San Martín, Oppidum Noega, en Cimadevilla – Gijón (antigua Gigia) y en Oviedo.

El 16 de marzo del año 37 d.C el emperador Tiberio fallece con 77 años dejando como herederos a Calígula y a Tiberio el Gemelo con el deseo de que gobernaran conjuntamente, sin embargo Calígula no tardó en asesinar a Tiberio el Gemelo y proclamarse como nuevo César del Imperio Romano en ese mismo año.

El final de la dinastía Julio – Claudia

Lo primero que hace Calígula como emperador es intentar conseguir el mayor número de apoyos posibles. Para ello establece una serie de recompensas a los ejércitos para ganarse su apoyo, perdona a los acusados durante el gobierno de Tiberio y readmite a los exiliados y, para ganarse el favor del pueblo de roma, abole algunos impuestos, acomete grandes obras (teatros, anfiteatros, templos…) y potencia los espectáculos públicos. Con este emperador las fronteras del Imperio se siguen expandiendo y comienza la conquista de Mauritania (Marruecos) y Britania (Gran Bretaña). Sin embargo la historia recuerda a Calígula como un hombre demente y cruel, se sabe que en el año 37 d.C cayó enfermo y, al recuperarse, ordenó que ejecutaran a algunas personas que habían prometido dar su vida a los dioses si el emperador mejoraba, un año después, en el 38 d. C comenzó a aprobar ejecuciones sin juicio previo, a estos actos se sumaba la creciente creencia en el culto al emperador como hijo de los dioses y Calígula comenzó a representarse en las diferentes estatuas vestido como solían representarse a algunos dioses y semidioses del Panteón romano. En el año 39 d.C las arcas romanas estaban vacías y se produjo una fuerte crisis económica que llevó a un fuerte enfrentamiento entre el Emperador y el Senado. Dos años mas tarde, en el 41 d.C Calígula es asesinado tras un corto reinado de 4 años. Su sucesor fue el emperador Claudio.

Tiberio Claudio Cesar Augusto Germánico fue un emperador al que se le describe como cojo, tartamudo y algo apartado de la vida política. Con Claudio se termina de conquistar Mauritania y Britania, se anexionan otros territorios como Tracia, Nórico, Panfilia, Licia y Judea y se refuerzan las fronteras de Germania. En el año 48 d.C realiza un censo de los ciudadanos romanos de 5.984.072 personas. La realización de censos de población era una actividad habitual ya que permitía controlar, entre otras cosas, el cobro de impuestos y la mano de obra disponible. En Asturias uno de estos censos se pudo encontrar en el castro Chao San Martín, se trata de una tablilla de pizarra donde aparecen un listado de algunas de las personas que habitaron esta urb

Columna I: Flavinus, Anto…vs, Flavus

Columna II: Torgalinus, Lucius, Antonius, Fullonius, Qvintin…, Frontinv, Fronto, Mussora, Quintus, Quintinus, Lucianus, Septumis.

Columna III: Pambanus, Pontius, Flavianus, Duanus et filius pouserunt frugem, Sempronius, Lucius, Urnianianus, Gemelus, Beduna, Maritumus, Maritumus, Flucinus, Antonius Capito, Calpurnius, Aemilius, Sextus.

Claudio gobernó Roma hasta el año 54 d.C y tras su muerte es sucedido por el último emperador de la dinastía Julio – Claudia. Este nuevo emperador recibe el nombre de Nerón Claudio César Augusto Germánico. Este emperador gobernó hasta el año 68 d.C pero tuvo que hacer frente a conspiraciones y rebeliones. El senado ansiaba acabar con la época imperial y restablecer nuevamente la república, para ello contaba con el apoyo de Galba, gobernador de la Hispania Tarraconensis. En el año 68 d.C los conspiradores consiguen sobornar a la Guardia Pretoriana (ejército personal del emperador) y Nerón decide suicidarse antes de ser apresado. En el 68 d.C se pone fin a la dinastía Julio Claudia y comienza un periodo conocido como el año de los 4 emperadores ( Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano), un tiempo de guerras civiles donde Galba es asesinado por Otón y éste a su vez por Vitelio que será traicionado y sucedido por Vespasiano.

La romanización territorial de Asturias durante los s.II – III d.C

Tito Flavio Sabino Vespasiano accedió al poder en el año 69 d.C y con él comienza una nueva línea sucesoria conocida como la Dinastía Flavia. Este cambio dinástico se notará en Asturias por el cierre de las minas, por la creación de las Villae y por el abandono definitivo de la mayoría de los castros.

Con los Flavios (69 – 96 d.C) se produjo la reforma del emperador Vespasiano a través del Edicto de Latinidad en el año 73-74 d.C donde se declaró que las ciudades peregrinas se convertían en municipios de derecho latino. Con este edicto los astures que vivían en las civitas y grandes centros urbanos comenzaron a beneficiarse de las ventajas que proporcionaba la ciudadanía romana. Algunos de los nuevos municipios creados en tierra astur son: Bergidum Flavium y Interamnium Flavium en El Bierzo, Flavionavia (Pravia), Asturica Augusta (Astorga), Brigaetium (Benavente) y Lancia (Villasabariego).

En el s.II Roma estuvo gobernada por dos dinastías, la Dinastía Antonina (96 – 192 d.C) y la Dinastía de los Severos ( 193 – 235). En tierra astur se siguen adoptado formas de vida romana, algunos castros astur – romanos se abandonan y comienzan a crearse las villae. Las villae eran grandes casas con funciones agropecuarias y de control de las vías de comercio pertenecientes a las familias mas importantes de la sociedad romana. Alrededor de las villae van surgiendo pequeñas aldeas o núcleos rurales formados por los campesinos, ganaderos, artesanos y demás trabajadores.

En el s. III Roma sufre una importante crisis que afecta directamente a la minería astur. En el año 235 d.C la mayoría de las minas romanas en Asturias cierran sus puertas al considerarse  que no son rentable. El cierre de la minería llevó al completo abandono de los castros mineros. Las principales ciudades siguieron activas pero sufrieron cierto despoblamiento en favor de las villas. Asturica Augusta fue la que más notó la crisis y su economía se vio gravemente perjudicada, muchos de los grandes edificios que le conferían la fama, los centros administrativos, las termas o las grandes casas fueron abandonadas. Ante la decadencia de los centros urbanos las villae comienzan a recibir nueva población y las aldeas rurales crecen. Con la proclamación de Diocleciano como emperador la economía pareció mejorar pero la estructura del Imperio ya se encontraba muy dañada.

Diocleciano, a finales del s.III, establece una nueva división territorial en Hispania, reduce el territorio de la provincia Tarraconensis y crea dos provincias nuevas, Gallaecia para el noroeste Penínsular y la Cartaginensis para la zona centro y el levante ibérico.

Hispania en el s-III - División provincial romana

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Durante el s. IV Gallaecia amplia sus fronteras incluyendo al Convento de Clunia (territorio cántabro) pero el Imperio está dando sus últimos coletazos, Suevos, Vándalos y Alanos amenazan las fronteras de Roma y no tardarán en llegar a tierras astures.

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Legiones romanas en Asturias tras las guerras astur cántabras

Las legiones romanas de ocupación en tierra astur

Presencia militar romana tras las guerras astur cántabras

La presencia de las legiones romanas supuso la base de control político y administrativo del territorio. Los legionarios no solo combatían, también desarrollaban otras funciones claves para la victoria del Imperio y para la romanización de las zonas conquistadas como el control del comercio de esclavos, la creación de las vías de comunicación, la construcción de canales, pozos y otras obras públicas, el control de las actividades mineras o el cobro de tributos o impuestos entre otros.

El final de los combates dio paso a una fase en la que la administración romana diseña nuevas fórmulas dedicadas a establecer un ejército de ocupación. Eran legiones destinadas a romanizar el territorio y asegurar los pasos de montaña. Esto implicó una cierta desmilitarización del territorio, desde el 15 a.C al 13 a.C  se abandonan la mayoría de los campamentos militares y solo permanecen en el noroeste las legiones III Macedónica, IV de Macedónica, VI Victrix y X Gemina.

La Legión III de Macedonia, que llegó a territorio peninsular formando parte parte del frente oriental bajo el mando de Cayo Antistio, Elio Lamia, Cayo Furnio y Silo Nerva, pasó a las órdenes de Agripa en el 19 a.C. En el año 16 a.C tomó parte en las nuevas revueltas y una vez finalizados los enfrentamientos se estableció como tropa de ocupación en el frente cántabro estableciéndose en Segisama Lulio. En el 13 a.C abandona el acuartelamiento y pone rumbo a Pisoraca, en el ángulo noroeste de los Vecceos, aquí establecerían un campamento mientras algunos de sus destacamentos se dirigían a Oppidum Noega. Desde Pisoraca mantenían la vigilancia del territorio cántabro, dedicando grandes esfuerzos para controlar la red viaria de la zona, en especial los accesos a la meseta norte por el valle del Pisuerga. Entre sus tareas también se encontraba la recaudación de tributos y la dirección de leva de tropas entre los astures para formar parte de las tropas auxiliares.

La Legión IV Macedónica participó en la fundación de Juliobriga durante los años 15 – 13 a.C y permaneció en ella hasta mediados del s.I d.C. Juliobriga era una importante civitate cántabra que servía para controlar el acceso a través de la cordillera.

La legión VI Victrix muy posiblemente estuviera en el norte de Hispania antes de que Augusto dirigiera personalmente la guerra. Estaba dirigida por Publio Carisio, gobernador de Lusitania. Sobre el 25 a.C podría haber creado el campamento de Lucus Augusti, dicho acuartelamiento sería desmantelado entre los años 16 – 13 a.C en favor de una creciente ciudad. Una vez finalizados los combates esta legión pasaría a formar parte de los ejércitos de ocupación, controlando a los Astures y estableciéndose en los alrededores de Asturica Augusta para finalizar entre los años 15 – 10 a.C en Legio (León).

La Legión X Gémina también se encontraba bajo las órdenes de Carisio en el año 26 a.C y tenía su acuartelamiento en Asturica Augusta. En el 19 a.C permanece como ejército de ocupación en centros como Lucus Asturum y Oppidum Noega. Lucus Asturum fue un enclave bien conectado a las redes viarias de Roma centradas en el trasporte de mercancías por tierra y en el control de los posibles rebeldes que se escondieran por la zona. Se situaba en una encrucijada de dos rutas importantes, por un lado la occidental procedente de Grao, donde la vía de la Mesa se unía con los cotos mineros y con la zona central del territorio astur trasmontano y, por otro lado con la zona centro – oriental. El castro Oppidum Noega ocupado durante las guerra dejó de ser un campamento militar para continuar con una vida romana – astur y finalmente desapareció al trasladarse a la nueva civita de Gigia (Cimadevilla, Gijón) en s.I d.C.

legiones romanas en Asturias tras las guerras astur - cántabras

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Un rasgo muy importante fue el alto ingreso de los jóvenes astures en las tropas auxiliares de las legiones romanas. Las tropas auxiliares se conformaban por hombres que no eran de procedencia romana, la creación de las mismas era una costumbre que el Imperio adoptó según fue expandiéndose, ya que a mayor territorio más hombres se necesitan para la defensa de las fronteras, estas tropas auxiliares recibían el nombre del lugar de procedencia de los soldados, es decir en el caso de los astures eran Alas o Cohoertes Asturum.

A veces si estas tropas se levaban en un lugar fronterizo se formaban tropas mixtas como la Cohors I Asturum – Gallaecorum, de la que se documenta que tuvo como destino el norte de África, concretamente en Volubilis (Mauritania), muy cerca de esta ciudad se encuentra la fortaleza de Aïn Schkour donde hay una inscripción que dice:

“A Flavio Neón, perfecto de la Cohorte de astures y galaicos, erigió desde sus conocimientos y construyó este pretorio por medio de sus compañeros de armas”
(N.S Yanguas).

Una de las propuestas que el Imperio hizo a los nativos para promocionar el alistamiento en las legiones fue la obtención de la ciudadanía romana a cambio de que ingresaran como voluntarios en las tropas auxiliares del ejército de Roma. No obstante la obtención de la ciudadanía no era fácil, pues debían de pasar 25 años sirviendo en las legiones romanas. Pese a ello, el número de Astures que decidió enrolarse fue bastante amplio, cosa que destaca por la oposición que estos mantuvieron durante la invasión. En el tiempo que Roma estuvo en tierra astur más de un millar de Astures decidieron ingresar en las legiones.

Las legiones romanas antes descritas se encargaban del entrenamiento y adiestramiento. Este era un recurso muy utilizado por los romanos porque con ello conseguían dos cosas de forma simultanea, engordar el grueso de su propio ejército y hacerlo con los guerreros de las tierras que estaban siendo sometidas. Por otro lado para prevenir posibles arrepentimientos estos guerreros solían mandarse a tierras lejanas para que no pudieran o fuera muy difícil regresar.

Las tropas auxiliares estaban formadas por Alas, Cohortes y los Symmachiarii:

Las Alas y las Cohortes conformaban la forma más eficaz de hacer frente a los enemigos que luchaban con guerras de guerrillas, como los galos, germánicos… y cuando se juntaban conformaban un poderoso ejército bien entrenado con su infantería y su caballería.

Dentro de un Ala se encuentra el ala miliaria con 1000 hombres y 1065 caballos; y el ala quingentaria con 500 hombres y 534 caballos. Entre las formadas por astures algunos ejemplos son:

El Ala I Asturum era una unidad de caballería astur que ocupaba una serie de fortines en las actuales montañas del Danubio, en tierras de Dacia (actual Rumania).

El Ala II Asturum estuvo en Britania (fortaleza de Cilurnum, actual Chesters y en Bremetenacum, en Lancashire), en Germania y en la Panonia Superior (Hungria).

El Ala III Asturum andaba por el Sáhara y Mauritania, que recibió grandes honores por su servicios y en recompensa se transformaría en el Ala III Asturum Plae Fidelis Civium Romanorum.

El Ala IV Asturum fue enviada primero a Chalons (Francia) y luego a Britania.

Las Cohortes tenían entre 400 – 600 hombres más los oficiales, el conjunto de todos ellos además quedaba dividido en dos secciones los Peditata si se eran de infantería y los Equitata si poseía infantería y caballería. Aquí nos podemos encotrar a:

La Cohorte I Asturum fue enviada a Germania, a Nórica (Alpes asutriacos), a Panonias Inferior y Superior (Hungría y los Balcanes).

La Cohorte I Asturum – Gallaecorum  se estableció en Volubilis (Mauritania).

La Cohorte I Asturum Equitata permaneció en Germania.

La Cohorte II Asturum Equitata Pia Fidelis estuvo en Germania, Britania y Gales.

La Cohorte II Asturum Aegipti aparece en el Delta del Nilo.

La Cohorte III Asturum Equitata Civium Romanorum defendió los dominios en Mauritania.

La Cohorte IV Asturum se localiza en Germania.

Las Cohortes V y VI Asturum se localizarán en Germania y en los Alpes.

La Cohorte II Asturum et Callaecorum se establecería en los Balcanes y Hungría.

Los Symmachiarii eran tropas auxiliares de caballería que combatían a su aire bajo la dirección de un solo oficial romano. Sabemos que unos de sus dirigentes fue Gaio Suplicio Ursulo, asturiano de nacimiento, en Ujo, Mieres y oficial del ejército romano.

las legiones romanas formadas por astures y su distribución en Europa

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En el 14 d.C Augusto muere pero consigue que el título de César quede dentro de su familia, la Dinastía Julio – Claudia. A partir del año 20 d.C comienzan a verse consolidadas la forma de vida de los romanos a través de los ejércitos de ocupación. El último emperador de la dinastía Julio – Claudia es Nerón, a su muerte, en el 68 d.C, comienza una época de conflictos internos en Roma conocida como el año de los 4 emperadores, en el 69 d.C. Tras ellos la dinastía Julio – Claudia pierde el poder, a partir del 70 d.C el Imperio Romano comienza a ser gobernado por la dinastía de los Flavios hasta el 96 d. C. Vespasiano fue el primer emperador de los Flavios y con él se refuerzan las construcciones de las civitates, urbes y carreteras, así como el aprovechamiento de los recursos que la zona ofrecía.

Durante el s.II, entre los años 98 – 183 d.C Roma posee como dirigentes a los emperadores Antoninos y en Asturias se establece nuevamente un ejército permanente compuesto por las legión VII Gemina y sus tropas auxiliares, estos desarrollaron nuevas labores civiles relacionadas con la minería, el urbanismo y las vías de comunicación.

En el proceso de romanización de los astures, a diferencia de lo que se hizo en otras zonas, Roma no trajo demasiados romanos civiles a Asturias, casi todos pertenecían a las legiones romanas, quizás esa falta de colonos es la razón por la que apenas se realizaron centros urbanos en tierra astur trasmontana.

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El edicto del Bierzo

EL EDICTO DEL BIERZO Y EL MISTERIO DE LA PROVINCIA TRANSDURIANA

En 1999 se descubrió en San Román de Bembibre (el Bierzo) una tabla de bronce donde aparecía un texto redactado por orden del emperador Augusto Cesar en el año 15 a. C. Este texto, conocido como El edicto del Bierzo o la Tabla de Bembibre, era un edicto declarado por el propio emperador donde se establecían las gratificaciones y las sanciones oportunas para una serie de tribus astures. Lo llamativo del edicto del Bierzo fue que el texto recuerda la traición que los astures sufrieron a manos de uno de sus clanes (los brigaecini) y sobre todo porque aparece mencionada una provincia del noroeste peninsular de la que no se tenía conocimiento, era la provincia de Transduariana que englobaría a los astures y a los galaicos que vivían al norte del Duero.

IMPERATOR CAESAR DIVI FILIUS AVGVSTVS TRIBUNICI POTESTATE VIII{I} ET PROCON SUL DICIT:

CASTELLANOS PEMEIOBRIGENSES EX GENTE SUSARRORUM DESCISCENTIBVS CETERIS PERMANSISSE IN OFFICIO COGNOVI EX OMNIBVS LEGATIS MEIS, QVI TRANSVRIANAE PROVINCIAE PRAEFVERVNT, ITAQUE EOS VNIVERSOS IMMVNITATE PERPETUA DONO; QVOQVUE AEROS ET QVIBVS FINIBVS POSSEDERVNT LVCIO SESTIO QVIRNIALE LEGATO MEO EAM PROVINCIAM OPTINENTEM EOS AEROS SINE CONTROVERSIA POSSIDERE IVBEO.

CASTELLANIS PAEMEIOBRIGENSIBVS EX GENTE SVSARRORVM, QVIBVS ANTE EA IMMUNITATEM OMNIVS RERVM DADERAM, EORVM LOCO RESTITVO CASTELLANOS AIIOBRIGIAECINOS EX GENTE GIGURRORVM VOLENTE IPSA CIVITATE, EOS QUE CASTELLANOS AIIOBRIGIAECINOS OMNI MVNERE PVNGI IVBEO CUM SUSARRIS.

ACTUM NARBONE MARTIO, XVI ET XV KALENDAS MARTIAS, MARCO DRUSO LIBONE, LUCIO CALPURNIO PISONE CONSULIBUS.

Jesús Rodriguez Morales entre sus publicaciones para los estudios y catálogos de los Museos de Castilla y León ofrece la siguiente traducción:

El emperador Cesar augusto, hijo del divino Julio, en su novena potestad tribunicia y siendo procónsul dice:

He sabido por todos mis legados, que estuvieron al frente de la provincia de Transduriana, que los habitantes del castellum de Paemeiobriga, de las gens de los Susarri, abandonando a todos los demás, ha cumplido hasta el final con su deber; por consiguiente a todos ellos les concedo la exención perpetua y todo su territorio, hasta los límites de los que se han apoderado.

Por mediación de Lucio Sestio Quirinale, legado en el gobierno de esa provincia, ordeno que posea dicho territorio sin litigio alguno.

A los habitantes del castellum de Paemeibriga, de la gens de los Susarri, a quienes arriba concedo inmunidad completa, les reemplazo (en su lugar contributivo – fiscal) por los habitantes del castellum ailobrigiaecum, de la gens de los Gigurri, queriéndolo la propia civitas, y ordeno que estos habitantes del castellum de ailobrigiaecum cumplan todas sus obligaciones dentro de las gens de los Susarros.

Redacto en Narbona Marcia, el 16 y 15 de las Calendas de Marzo, siendo cónsules Marco Druso Libón y Lucio Capurnio Pisón.

La aparición de este edicto ha planteado un nuevo debate sobre como se realizó realmente la romanización del noroeste peninsular, tanto que incluso algunos se plantean serias dudas sobre la veracidad o fiabilidad de esta tabla. Algunos de los elementos más destacados que hacen desconfiar a los investigadores son las anomalías en cuanto a la escritura del documento, a las fechas que se mencionan, a la situación geográfica de dichos castros, a los cargos políticos que aparecen y a que no se haga mención de esta provincia en ninguna de las aras sesitanas dedicadas a Augusto.

No obstante también hay quien plantea hipótesis que podrían solventar las posibles anomalías. Así aparece la posibilidad de que durante las guerras astur – cántabras se creara una provincia para definir el territorio aún no pacificado, hay teorías que defienden que esta supuesta provincia podría haber tenido una duración temporal muy corta ya que pudo integrarse como parte de la Tarraconensis al finalizar la guerra. Añaden que si esto hubiera sucedido así la Transduriana se habría creado durante el 25 a. C tras la conquista de Lancia. Su primer gobernado podría haber sido C. Furnio, entre el 25 – 24 a.C, a este le sucedería L. Aelio Lamia, entre los años 24 – 22 a.C, y Lucio Sestio podría haber sido legado personal de Augusto entre los años 22 – 19 a. C.

La existencia de esta provincia a día de hoy está bastante aceptada. Está comprobado que Augusto Cesar estuvo en Narbona (sur de Francia) en el año 15 a. C, fecha y lugar en la que se firma este edicto, y que probablemente visitara Hispania a fin de terminar con todos los coletazos de la guerra entre los años 16 – 13 a.C. Pero en este edicto se hace referencia a dos sucesos importantes en el desarrollo de las guerras astur – cántabras:

1º Que el castro de Paemeiobriga, de la gens de los Susarros, se mantuvieron obedientes a Roma y que por ello Augusto les premia con la inmunidad fiscal y de realización de trabajos públicos (carreteras, minería…).

2º Que el castro de los Aiiobrigiaecinos, de la gens de los Gigurros lucharon y se opusieron al imperio siendo por ellos castigados con una serie de impuestos.

Este tipo de decisiones no eran extrañas entre los generales romanos. Cuando un pueblo decidía rendirse sin condiciones el general romano podía optar por convertirlos en esclavos, por darles la libertad tras cumplir primero con una serie de sanciones o también podía dejarles gobernar sus territorios a cambio de ser fiel aliado del Imperio.

provincia de transduriana del edicto del Bierzo

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En el edicto del Bierzo aparece también el RESTITVRE, una acción en la que Augusto restituye los derechos o privilegios del castellum de Paemeiobriga pero castigando en su lugar al castellum Ailobrigiaecum. Es posible que la lealtad de la que habla Agusto haga honor a la traición que los Brigaecini acometieron sobre los astures. En el año 25 a.C este clan avisa a las tropas del general Publio Carisio y le informa que tres de sus campamentos romanos van a ser atacados simultáneamente por los astures que se refugiaban en la montañas. Esta traición provocó que los astures tuvieran que huir y que los romanos conquistaran Lancia, una de las principales urbes del momento.

Actualmente este edicto se encuentra en el museo de León, pero puedes ver imágenes de la tabla del edicto del Bierzo en Infobierzo.

 

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Castro de Noega

Rutas por Asturias: El castro de Noega en Gijón

Noega es un castro situado en el Cabo Torres de Gijón, a este cabo se le conoce localmente como La Campa Torres. Limita al este con el puerto del Musel, al oeste con la central Térmica y la ría de Aboño, al norte con el mar Cantábrico y al sur con la ciudad de Gijón. Desde lo alto del cabo puede verse gran parte de la rasa costera, los sistemas montañosos que rodean el concejo como el monte Areo y el monte Deva y, a la caída del sol en un día despejado, hasta los Picos de Europa.

Castro de Noega, Cabo Torres, Gijón, Asturias

Vista aérea del Cabo Torres – Haz click para ver la ruta por el castro de Noega.

Este castro se mantiene abierto y puede visitarse cómodamente de manera libre o concertando una visita guiada  (Parque arqueológico – natural de la Campa Torres), también posee un Museo arqueológico donde se pueden ver parte de las piezas que se encontraron en las diferentes excavaciones. Se llega en coche o a través de la Línea 21 de autobús (Emtusa). 

Los orígenes del castro de Noega se remontan al s. VII – VI a.C, estuvo habitado por el clan de los Cilurnigos, su nombre quiere decir caldereros, gentes especializadas en la manipulación de los metales, principalmente bronce. Es uno de los recintos fortificados marítimos más grande y antiguo de los Astures, en su época debió ser una importante urbe con una gran actividad comercial por mar y tierra, tanto con los pueblos atlánticos como con los mediterráneos incluyendo el norte de África. Con la llegada de Roma el castro experimentará serias trasformaciones hasta que fue abandonado entre los siglos II – III d.C cuando sus habitantes deciden trasladarse a la nueva ciudadela de Gigia en el Cerro Santa Catalina.

castro de noega - los astures cilurnigos

El Cabo Torres suponía una buena elección para crear un asentamiento, tenía buenos recursos a poca distancia como zonas de pasto y cultivo, un buen pedrero para marisquear, acceso directo a la pesca, bosques próximos donde se cazaba y se recolectaba, canteras para abastecerse de piedras y zonas mineras con carbón, hierro y cobre. Además el castro de Noega estaba bien comunicado y era un centro de referencia en la zona.

La ubicación ofrecía unas defensas naturales muy propicias, el castro quedaba protegido por acantilados de 70 metros de altura en sus lados norte, este y oeste. El acceso se realizaba por el lado sur, este solo ofrece una ligera pendiente como elemento defensivo natural, por ello los Cilurnigos decidieron reforzar la zona creando nuevas defensas como fosos, murallas o parapetos.

castro de noega por el lado sur.

En la ruta por el castro de Noega el primer elemento que puede observarse es el foso. Fue realizado por los astures sin una forma regular ya que presenta tramos en forma de V y tramos en forma de U, esto se debe a la naturaleza variante de la dureza de la roca, el punto más profundo del foso alcanzaba los 8m. Era el primer elemento defensivo que los atacantes debían sortear, en tiempos de guerra es muy probable que los Cilurnigos clavaran en el fondo del foso largas estacas de madera afiladas en punta, así se aseguraban que el que cayera dentro no saliera airoso porque, o bien quedaba insertado en la empalizada, o salía gravemente herido.

foso del castro de noega foso del castro de noega en gijón

Una vez sorteado el foso hay que volver a hacer frente a otra pequeña subida hasta llegar al contra-foso y al parapeto, a este último se accedía a través de una escalinata adosada a la pared. En una batalla la pequeña subida era un nuevo reto pues habría que hacer frente tanto a los soldados enemigos como a cualquier tipo de proyectil que se arrojaba desde la muralla del parapeto y desde la muralla principal. Además de ser el segundo elemento defensivo del castro constituía la primera zona de vigilancia perteneciente directamente a la urbe, este tipo de elementos implica la presencia de personas que hicieran guardia, sin embargo no sabemos si eran guardias permanentes que se repartían estableciendo turnos o si se solo se realizaban en momentos puntuales de necesidad ante la presencia de un posible conflicto.

 parapeto de la campa torres. castro de noega  escalera de acceso al parapeto del castro de noega

Salvando estos dos primeros obstáculos y superando una nueva subida denominada ante-castro se encuentra la muralla principal, se trata de una muralla de módulos exentos, es decir, fue edificada en tramos diferenciados y separados unos de otros por pocos milímetros. Es el tercer elemento defensivo del castro, ocupa todo el ancho del cabo y complementa sus defensas con la cortante de acantilados que impiden el acceso por cualquier otro lugar que no sea la propia muralla. Fue construida con cuarcita, caliza y tierra en el año 409 a. C (hace 2400 años), se podía acceder a su parte superior a través de unas escalinatas de acceso. La muralla astur de la Campa Torres conforma una de las construcciones más antiguas de Asturias, actualmente está reconstruida y nos permite ver e imaginarnos lo que fue en su día.

Muralla del castro de noega escalera de acceso a la muralla del castro de noega

Tras la muralla, en el lado más oriental aparece el cuatro elemento defensivo y el más moderno de todos, es el Paseo de Ronda, permitía vigilar el exterior y el interior del castro. A este paseo se accedía a través de una pequeña escalera de la cual tan solo se conservan cuatro peldaños. Es la construcción más moderna de todo el cuerpo defensivo del castro.

paseo de ronda del castro de Noega

El castro de Noega experimentó tres fases de ocupación. En sus orígenes las primeras cabañas eran circulares, estaban realizadas con elementos vegetales y se edificaron en la zona alta del cabo muy próximas a la muralla, poco a poco el castro se va ampliando hacia la llanura que se forma en la punta de la Campa Torres dándose la segunda fase de ocupación, esta fue una época de bonanza donde el castro experimentó un rápido crecimiento. La tercera fase se corresponde con la etapa romana, en el s.I a.C el Imperio Romano ocupó este castro manteniéndolo muy activo, los romanos crearon nuevos elementos al estilo del Imperio y poco a poco el castro se fue remodelando hasta que las casas de planta rectangular y cuadrangular se hicieron mayoritarias.

Lo siguiente que puede observarse en la ruta por el castro es la zona de asentamiento más antigua, las cabañas no pueden verse porque los pocos restos conservados están soterrados, hay que tener en cuenta que las cabañas fueron realizadas con elementos vegetales perecederos y no se conserva la estructura de las viviendas aunque si se pudieron identificar elementos como las plantas circulares de las cabañas o restos del hogar. El lugar está indicado y posee paneles explicativos.

Realizando una nueva subida hasta el punto más alto del cabo, aparece el castro y unas buenas vistas hacia el Mar Cantábrico, descendiendo una nueva pendiente nos introducimos en el centro neurálgico de Noega, aquí era donde se desarrollaba la vida cotidiana durante la segunda y tercera fase de ocupación, donde los vecinos se contaban sus quehaceres, donde se comerciaba, se discutía y se tomaban las decisiones.

vista general del castro de noega

Actualmente tan solo pueden apreciarse las plantas de las casas reproducidas con bloques de piedra, a excepción de dos reconstrucciones de lo que era una vivienda castreña y de lo fue una vivienda romana.

Castro de noega. Casa astur y casa romana

Durante la última etapa del asentamiento el conjunto de viviendas se ve entremezclado por plantas circulares para las viviendas astures y plantas  rectangulares o cuadradas para las romanas, normalmente tenían un único espacio aunque en ocasiones se encuentran grandes casas, principalmente de época romana, que disponen de más de una habitación, algunas podrían haber tenido más de un piso. La influencia de Roma fue importante en este castro y como consecuencia la mayoría de las casas castreñas desaparecieron.

Al principio del paseo por las ruinas del poblado lo primero que llama la atención son los pozos astures hechos sobre manantiales de agua dulce, las paredes se refuerzan con cuarcitas y calizas, para acceder al fondo del pozo construyeron  una escalinata en piedra que desciende 4 metros, de esta forma si el nivel de agua descendía se podía llegar con facilidad. Disponer de estos manantiales suponía una gran ventaja pues no había que desplazarse a por agua dulce. Cuando los romanos ocuparon el castro crearon nuevos pozos a modo de aljibes que al igual que los astures disponen de una escalinata que permite descender al interior.

Pozos del castro de noega

La primera casa que nos encontramos es de planta romana, posee al menos tres habitaciones edificadas a distintas alturas. Durante las excavaciones pudieron recuperarse restos del pavimento y se comprobó que esta casa disponía de un suelo enlosado con piedras planas de forma romboidal. En el ala derecha de la vivienda se hallaron restos de lo que fueron hornos de fundición, lo que confirma las actividades metalúrgicas que se atribuyen a los habitantes de este castro, estos hornillos eran cubetas cavadas en el suelo y recubiertas de arcilla y piedras creando una bóveda, en su interior se colocaban las vasijas – hornos rellenas de carbón y el crisol con el mineral, así comenzaban el proceso de fundición del metal.

casa romana castro de noega

A continuación se haya una de las casas con mayor tamaño del castro, se le llama la casa grande. Se encuentra completamente en ruinas debido a un incendio que sufrió en el s.III d.C, esta fecha además coincide con el despoblamiento de Noega y su traslado a Cerro Santa Catalina, no se saben los motivos del incendio pero la vivienda quedó tan degradada que a día de hoy resultan difíciles los trabajos de reconstrucción. Actualmente se conserva una piedra de arenisca que formaría parte del umbral de la puerta y se han recuperado tres habitaciones.  La habitación central disponía del llar (hogar) y era el centro de reunión de la familia y de los huéspedes.

castro de noega, la casa grande

Las viviendas propiamente astures resultan escasas debido a la romanización del castro. Aún así se localizan varias casas de planta circular de distintos tamaños, estas fueron construidas con elementos perecederos, las paredes estaban realizadas con un trenzado de ramas que se recubría con una argamasa hecha de barro y paja seca, la techumbre era de paja y todo ello se sostenía con vigas y pontones de madera. La fragilidad de estos elementos no ha permitido conservación alguna, tan solo se recuerda la planta de lo que un día fue. Los diferentes tamaños de las viviendas tienden a indicar la posición social o el número de personas que componían la familia, solían ser de un único espacio común, con un llar que calentaba y hacía de cocina, con su correspondiente banco para comer y con cortinas para delimitar las zonas de dormir que darían algo de intimidad.

Castro de noega, reproducción de una casa astur

Al finalizar la ruta llegamos al Museo Arqueológico de la Campa torres, los Domingos tienen entrada gratuita, allí se pueden ver parte de las piezas que se encontraron durante las excavaciones y que ayudan a definir cuales eran las actividades diarias del castro.

Los Cilurnigos eran especialistas en la metalurgia del hierro, bronce y pudiera ser que incluso del oro. Se han podido recuperar piezas de metal de todo tipo, fíbulas, anillos, pulseras, agujas de coser, anzuelos, calderos, herramientas etc y, además también abundantes restos relacionados con las labores de fundición y tratamiento del metal como crisoles, hornos de fundición, restos de escoria etc. Todo ello pone de manifiesto que los Cilurnigos destacaban por su actividad metalúrgica por encima de cualquier otra. 

Castro de Noega, fibulas, anzuelos, pulseras

Castro de Noega, restos de fundición

Destacan también en las labores ganaderas, sobre todo en la ganadería de bóvidos que además de ser criados con fines alimenticios (carne y leche) eran entrenados como animales de tiro para los carros. Entre los restos encontrados se documentan un buen número de ejemplares que fueron sacrificados con menos de 2 años y los arqueólogos apuntan a que esto era signo de abundancia y de prosperidad. La ganadería se complementaba con ovejas y en menor medida con cabras, ambas se criaban con fines alimenticios y de aprovechamiento de las pieles. Aparece también el cerdo doméstico. Por último se da la presencia de caballos asturcones pero de forma muy escasa, se usaban como animales de tiro y carga, algunos eran sacrificados cuando rondaban los 5 años de edad por lo que no se descarta su consumo alimenticio o los sacrificios vinculados a fines rituales. Otros animales domésticos encontrados fueron tres ejemplares de perros, empleados seguramente para el pastoreo o la caza. Con respecto a las piezas de caza destaca el ciervo, animal apreciado por su carne, sus largos huesos, su piel y sus enormes astas, otros ejemplares cazados eran el jabalí, los corzos, cabras montesas y algunas aves.

restos de la ganaderia en Oppidum Noega

La pesca se realizaba a pie de costa o en pequeñas embarcaciones, entre las piezas más pescadas están la chopa, la lubina, la dorada o el chicharro entre otras. No se han podido encontrar restos de redes pero si un buen número de anzuelos de diferentes tamaños. Los restos de ballena gris encontrados en el castro plantean la posibilidad de que se diera la captura ocasional de alguna ballena si la situación era propicia para ello o el aprovechamiento de este enorme ejemplar cuando quedaba varado en la costa. Las labores marisqueras se realizaban en el pedrero que rodeaba al castro y debieron de dar buena cuenta ante los productos que este ofrecía, lapas, berberechos, erizos de mar, ñoclas, mejillones, caracolas y otros moluscos que eran bien recibidos.

La agricultura posee poca relevancia en este castro, se piensa que esta actividad se realizaba en castros menores sujetos al Oppidum Noega, algunos de estos castros eran el de Serín o el de Castiello ya que, aparentemente, posee mayores y mejores zonas de cultivo, sin embargo el debate sigue abierto ante las nuevas hipótesis que plantean la adquisición de cereal y otros cultivos a través del comercio.

La cerámica ocupa un papel principal en la vida cotidiana de los Astures Cilurnigos, la necesitaban para confeccionar platos, vasos, jarras etc, para crear elementos decorativos y para las actividades metalúrgicas. Las piezas de cerámica encontradas son variadas, se aprecia una cerámica local y otra procedente de las relaciones exteriores.

castro de noega - cerámica     utiles-cotidianos-ceramica-castro-de-noega

El comercio en Noega fue importante, tanto por la vía marítima como por vía terrestre. La actividad principal era el comercio de metales y minerales, los comerciantes llegaban a esta urbe para vender o intercambiar sus productos y cargar un nuevo lastre para llevarlo a otra zona. Una parte importante del comercio estaba destinada a adquirir estaño, mineral fundamental para realizar la aleación del bronce y que no se encuentran en Asturias con comodidad, el estaño era en esta época una importante moneda de cambio. La conclusión, es que debió de existir toda una cadena de abastecimiento de materias primas desde las diversas zonas productivas, y que Noega sería además puerto de exportación e importación de productos.

En cuanto a las creencias y cultura que seguían los habitantes de Noega la información es escasa. Los restos encontrados relacionados con el mundo místico se reducen a dos posibles amuletos tallados en piedra uno con forma antropomorfa y otro al que se le ha atribuido forma de falo  y que se relaciona con creencias en torno a la fertilidad. La falta de restos óseos en el castro y de enterramientos tampoco permiten deducir como se realizaban los actos funerarios. Los únicos elementos posiblemente sagrados cercanos al castro eran el Monte Deva y el Monte Areo, ambos poseen una necrópolis dolménica de época neolítica y posiblemente siguieron considerándose lugares sacros durante la época astur.

castro de noega - falo astur amuletos en el castro de noega

En el s.I a.C las legiones romanas de Augusto Cesar consiguen alcanzar este Castro, lo ocuparon y lo remodelaron al estilo romano. Aquí, según los historiadores antiguos se levantaron las Aras Sextianas en honor a Augusto, eran tres grandes pirámides que representaban el poder romano y su victoria sobre el pueblo astur. Estas grandes pirámides no se han encontrado, de todas ellas lo único conservado es una inscripción:

el castro de noega y las aras sextianas

Al emperador César Augusto, hijo del Divino César, tres veces cónsul, Emperador con veinte salutaciones, Pontífice Máximo, Padre de la Patria, treinta y dos veces investido con la potestad tribunicia. Cn Calpurnio Piso, hijo de Cn,  legado propetor consagró este monumento.

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Festival astur – romano de Carabanzo 2015

X Festival astur – romano de Carabanzo 2015

Astures contra Romanos en la Vía Carisa

Los días 15 y 16 de Agosto del 2015 se celebra el X Festival Astur – Romano de Carabanzo. Se trata de una gran recreación histórica donde se recuerda la forma de vida de los astures, las batallas libradas contra los romanos en la Vía Carisa durante las Guerras Astur – Cántabras y la conquista del territorio asturiano por el emperador Cesar Augusto y sus legiones durante el final del s.I a.C, o lo que es igual, hace 2040 años.

Carabanzo se viste con sus mejores galas para este evento, el pueblo se transforma y todo retrocede hasta la edad de hierro con el fin de que los visitantes puedan vivir de primera mano la historia de la tierra astur. El festival cuenta con varios actos teatrales que se realizan a lo largo del fin de semana y además dispone de recreaciones permanentes que se distribuyen por diferentes zonas de la localidad de Carabanzo. En este festival participan asociaciones y aficionados que se implican activamente en la ambientación del lugar, y hay que hacer mención especial a la gran labor que realizan todos los vecinos y vecinas de Carabanzo que, durante todo el año y durante el propio festival, trabajan para que este evento sea posible.

El Festival Astur – Romano de Carabanzo es un evento que nunca te deja indiferente, la ambientación y los actos mejoran de año en año gracias a la implicación de todos los colaboradores, esto ha permitido a los asistentes emocionarse con las bodas y enterramientos astures, las luchas de gladiadores, la llegada del emperador Cesar Augusto, como eran los rituales a los dioses y muchos otros aspectos de como era la vida hace más de 2000 años. Sin embargo el momento más esperado de todo el festival es la gran batalla entre las tribus y las legiones romanas, ambos bandos se enfrentan en una lucha a muerte y, como la historia es la que manda, el ganador de la contienda ya está escrito.

Cómo llegar al X Festival astur - romano de Carabanzo

Haz cick para ir a google maps. Localización de los actos teatrales.

Además de la ambientación del lugar y de las representaciones teatrales el festival cuenta con un mercado tradicional, juegos infantiles, pasacalles, conciertos y de una zona de acampada para quien quiera pasar el fin de semana completo. Os dejo los enlaces con toda la información del X Festival Astur – Romano de Carabanzo y a su facebook donde podéis ver todas las imágenes y videos recopilados sobre las ediciones anteriores.

Horarios de los actos y actividades que se desarrollarán en el X Festival Astur – Romano de Carabanzo.

Horarios de autobuses.

Cartel X Festival Astur – Romano de Carabanzo.

Facebook Festival Astur – Romano de Carabanzo.

Mi consejo es que no es perdáis este festival, es la única recreación histórica que se realiza en Asturias sobre las guerras astur -cántabras y merece la pena verlo.

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Mapas sobre la edad de los metales

Mapas: Rutas por los Castro de Asturias.

Algunos castros catalogados en el Principado de Asturias.

Ruta al Castro de Noega, Campa Torres de Gijón.

Ruta al Picu el Castro de Caravia.

Cómo llegar hasta el Castro de Coaña.

Cómo llegar al Castro de Mohías.

Cómo llegar al Castro de Cabo Blanco

Cómo llegar al Castro del Cuitu.

Mapa: La edad de bronce en Asturias.

Google maps: Algunas localizaciones durante el bronce asturiano.

Mapas: situación territorial de la Península Ibérica en el s.III a.C.

Mapas Hispania (España) en el s.III aC

Península Ibérica s.III a.C

mapas: algunas tribus astures en la edad de hierro

Tribus en la Asturias castreña

Las tribus astures

Google maps: Tribus astures, cántabras y galaicas

Mapas Las Guerras Púnicas.

Mapas con el desarrollo de la primera, de la segunda y de la tercera guerra púnica entre Roma y el Imperio Cartaginés por el control del Mar Mediterráneo. Las guerras púnicas son la antesala de la conquista de Hispania por parte de los Romanos.

Mapas: Roma contra Cártago en el siglo III a.C

Roma y Cartago en el s.III a.C

 

Mapas: Primera guerra punica 264 - 241a.C

Primera Guerra Púnica – 264 – 241 a.C

 

 

 

 

 

Mapas: 217-212-a.C-publio-cornelio-escipion

II Guerra Púnica, 217 – 212 a.C

Mapas: Final de la segunda guerra punica 212 -201

II Guerra Púnica 212 – 201 a.C

mapas: situacion-territorial-tras-la-II-guerra-punica

Situación territorial tras la II Guerra Púnica

mapas: dominio-romano-sII-aC

III Guerra Púnica, expansión de Roma.

Las Guerras Astur – Cántabras.

1. Mapas con la situación territorial antes de que den comienzo de las guerras astur – cántabras por el control del noroeste de la Península Ibérica.

Google maps: Situación territorial antes de las Guerras Astur Cántabras.

Google maps: Hispania s.I a.C

Imperio Romano a finales del s.I a.C

Imperio romano - s.I a.C - las guerras astur-cántabras

2. Mapas con una aproximación del avance romano durante las guerras astur – cántabras y de la división provincial que hizo Roma con la finalización de las mismas.

Google maps: Las guerras astur – cántabras del 29 – 25 a.C

Google maps: Las guerras astur – cántabras del 25 – 19 a.C

Google maps: El misterio de La provincia Transduriana

Google maps: Situación territorial tras las guerras astur – cántabras.

3. Aproximación a algunas zonas mineras durante la romanización de Asturias.

4. Vías de comunicación en época romana.

Mapas: arqueología romana en Asturias

Villa romana de Veranes

 

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Las Guerras Astur-Cántabras. Parte II

Las Guerras Astur-Cántabras

Campañas desarrolladas entre el 25 – 19 a.C

El Imperio Romano llevaba 5 años con las guerras astur-cántabras en el noroeste de Hispania y había conquistado el territorio de los cántabros y parte de los astures.

Orosio: “Después de cinco años de guerra en Cantabria, sosegada toda Hispania y reclinándose con un cierto respiro de cansancio en una eterna paz, Cesar regresó a Roma…”.

“…Concedió Cesar este honor a la victoria sobre los Cántabros. Ordenó que se cerrasen entonces también las puertas del templo de la guerra. Así, por segunda vez en tiempo de Cesar y por cuarta desde la fundación de la ciudad, se cerró el templo de Jano…”.

Sin embargo aquellos que se escondían en la montaña y los astures trasmontanos que vivían al otro lado de la Cordillera Cantábrica seguían resistiéndose a la conquista mediante una guerra de guerrillas basada en incursiones por sorpresa que causaban graves daños a las guarniciones romanas que intentaban controlar el territorio.

Imperio romano - s.I a.C - las guerras astur-cántabras

Imperio Romano s.I a.C

En el 25 a.C, tras un breve descanso se reanudan las guerras astur-cántabras. El general Carisio tuvo que volver a tierra astur y juró que los rebeldes se arrepentirían, recopiló a sus tropas y fue recorriendo el territorio palmo a palmo arrasando todo lo que a su paso se encontraba, poblaciones grandes o pequeñas, zonas de cultivo, pastos, ganado… creó un ejército de destrucción, el mensaje era claro, si los astures no se sometían los exterminaría. Dispuso también que aquellos que cayeran prisioneros fueran convertidos en esclavos, muchos fueron enviados a las minas de donde nunca más regresaron y otros fueron subastados a fin de mandarlos lo más lejos posible para que nunca pudiera regresar, así fue como muchos astures acabaron en África o en Germania.

Por esta época se le atribuye a Plubio Carisio la apertura de la Vía Carisa, consigue llegar hasta un paso montañoso a más de 1700m sobre el nivel del mar, frontera natural que tan solo se abre los meses cálidos, el resto del tiempo la nieve impide el acceso. Esta parte de la cordillera separa los concejos de Aller y Lena. La historia de la Carisa representa una nueva batalla, quizás una de las más importantes de las que se desarrollaron en tierras astur trasmontanas.

Los astures no habían bajado sus defensas y pronto se dieron cuenta de que la legión V Alaude se acercaba al paso montañoso. Las personas que moraban en las cercanías de este paso pertenecían a la gran tribu de los Luggones, eran expertos montañeros que sabían aprovechar la dificultad del terreno para defenderse. 

En este punto de la Carisa se descubrió una gran muralla pero las últimas investigaciones apuntan a que fue creada por los Visigodos y no por los astures. Lo que si se mantiene es el campamento romano.

Si Roma quería entrar en tierra astur trasmontana tendría que enfrentarse a los astures y controlar el paso montañoso. A Roma la tarea de atravesar la cordillera le llevó más tiempo del que en un principio preveía, no iba a resultar tan fácil, Carisio no conseguía atravesar el paso y tuvo que establecer un importante campamento militar que destaca por la altura en la que se encuentra (1700 msnm), algo poco común. Este campamento sufrió sucesivas ampliaciones según aumentó la necesidad de tropas. La estrategia de los astures consistía básicamente en resistir y esperar la llegada del frío y la nieve, convencidos de que sería la naturaleza la que obligara a sus enemigos a descender y emprender retirada. 

No conocemos bien cuanto tiempo duró el asedio romano y cuando lograron acceder a tierra astur pero lo evidente es que lo consiguieron. El paso de la Carisa era un punto importante de vigilancia, desde él puede verse por el oriente hasta los picos de Europa y por el norte hasta el monte Areo, además está protegido por unas imponentes fronteras naturales. Carisio logró llegar a este lejano e insólito paraje y vencer a sus ocupantes, dándose cuenta de su importante posición estratégica lo ocupó y lo convirtió en campamento romano que se mantuvo activo durante el transcurso de las guerras astur-cántabras, reforzó las murallas y creó fosos dobles y triples, contra-fosos y paseos de ronda.

En las excavaciones e la Carisa se pudieron recuperar dos monedas, una acuñada en el año 50 a.C representando a Julio Cesar con el símbolo del elefante y una segunda moneda acuñada por el propio Publio Carisio este mismo año, 25 a.C.

Fue este general quién logró abrir el camino romano más antiguo que comunicaba Asturias con la Meseta, desde Busdongo hasta Ujo, atravesando el mismo centro de la cordillera. Según fue avanzando el ejército romano esta vía se extendió hacia la costa pasando por Lucus Asturum (Lugo de Llanera) y llegando a Oppidum Noega (Gijón).

Según Dion Cassio, en el año 25 a.C Augusto obligó a cántabros y astures a pedir la paz, les exigió una cantidad y envió soldados a cobrarla. Teniendo en cuenta que los Astures aún no conocían la moneda lo más probable es que este pago se realizara con materias primas u otros útiles o materias elaboradas.

En el año 24 a. C la región astur – cántabra parecía aparentemente pacificada o eso declaraba Roma. Algún día de este año los astures ofrecieron a los romanos, a modo de buena voluntad, unas cargas de trigo como tributo o regalo. Esta acción fue bien interpretada por los soldados al cargo, acostumbrados a cobrar o recibir regalos por parte de los pueblos sometidos, para Roma ésta era una manera que tenían los pueblos conquistados de demostrar su sumisión y su fidelidad al Imperio. Los legionarios fueron a recoger el trigo pero se encontraron en una emboscada en la que los astures consiguieron la victoria. Esta escaramuza avivó la llama y comenzaron a atacar a las patrullas romanas con las que se encontraban. Durante este mismo año los astures se rearmaron y atacaron los campamentos romanos del Esla obteniendo una nueva victoria.

Orosio dice:

“…Y aun habiendo mencionado el fin, refirió al año siguiente una vil traición de Cántabros y Astures, que sabiendo la ausencia del Emperador, avisaron al Capitán General Lucio Emilio que si quería trigo y otras cosas para su ejercito se las darían. Emilio envió muchos soldados que las porteasen, pero los supuestos amigos los llevaron a sitios oportunos y los mataron. Emilio los vengo prontamente talando la tierra, quemando varias fortalezas y cortando las manos a los que cogían, así fueron prontamente sujetados”.

El nuevo legado de la Hispania Citerior se llamaba Lucius Aelius Lamia, cuando le llega la noticia de estos ataques Lamia envió tropas con ordenes directas de arrasar al enemigo si no se sometía ante el Imperio. Por segunda vez los astures experimentaron la ira romana en todo su apogeo y las legiones se encargaron de destruir todo lo que se encontraban a su paso, los astures vieron sus viviendas quemadas, sus campos inservibles, sus mujeres violadas, sus hermanos y hermanas hechos esclavos… pero esta vez el castigo traía algo peor, Roma dio orden expresa de que a todos aquellos astures que tuvieran edad de empuñar un arma se les cortaran las manos. Creyeron los generales romanos que así los astures se amedrentarían y caerían ante el miedo pero sucedió todo lo contrario, cuanto más daño hacía el Imperio más orgullosos y más rebeldía mostraban los astures, llevaban ya varios años de batallas y escaramuzas para poder dominar una porción de terreno insignificante en comparación con lo que Roma era ya en estos momentos. Los soldados comenzaban a cansarse, hasta Augusto comenzaba a desesperar por todo lo que Roma venía arrastrando con la conquista de Hispania, algo que duraba ya dos siglos, había que cortar el problema de los norteños con la mayor brevedad posible.

Dion Cassio nos cuenta que en el año 22 a.C Carisio regresa al suroeste del territorio astur, los rebeldes se refugiaban en el Mons Medullius (Las Médulas), muy cerca de las zonas mineras y esto era intolerable, había grave riesgo de que los rebeldes contagiaran con sus pretensiones a los esclavos que trabajaban en las minas y lo último que Roma necesitaban era perder las zonas mineras recientemente adquiridas y las vías de acceso a la cordillera. Los Astures deberán enfrentarse a las tropas de Plubio Carisio y a las de Cayo Furnio como consecuencia de las últimas acciones acometidas.

Floro nos cuenta de esta batalla:

“… por último tuvo lugar el asedio del Monte Medullio, sobre el cual, después de haberlo cercado por un foso continuo de quince millas, avanzaron al tiempo los romanos por los dos lados. Cuando los bárbaros se ven reducidos a extremar necesidad, a porfía, la espada y el veneno que allí acostumbraban a extraer de los tejos. Así la mayor parte se libró de la cautividad, que a una gente entonces indómita parecía más intolerable que la muerte. Augusto que estaba invernando en Tarraco, recibió estas noticias por los legados Antistio y Furnio y por Agripa. A continuación él mismo haciéndose presente en el teatro de la guerra los hizo bajar de sus montes, tomando a unos como rehenes y vendiendo a otros en subasta según el derecho de guerra. El senado consideró que la acción era merecedora del laurel y del triunfo, pero Augusto era ya tan grande que despreció encumbrarse aun más con el triunfo…”

“…Derrotados por Cayo Furnio ambos pueblos, puesto que socorrió también a Carisio (legado de la Lusitania), fueron reducidos a esclavitud…”.

El foso que sirvió para el asedio también aparece citado por Orosio:

“… pues también cercó con asedio el Monte Medullio, que se alza sobre el río Minio, y en el que se defendían gran multitud de hombres, después lo rodeó con un foso de quince millas de longitud.”

Con la conquista del Monte Medullius y de la urbe de Bergidum (en Cascabelos, Villafranca del Bierzo) consiguen los romanos abrir la Vía de la Mesa y con ello el acceso a las zonas auríferas del occidente astur trasmontano. Poco a poco Roma iba ganando terreno y los astures lo iban perdiendo. Si en el centro y oriente de Asturias tuvieron que atravesar una imponente cordillera que poco a poco iba descendiendo en altura hasta encontrarse paralela con el mar, el occidente es aún más angosto, se trata de un sistema de sierras perpendiculares al mar con escasos valles. Sus gentes habitan en las mismas montañas o en las cuencas de los ríos y el paraje que les rodea es espeso. El acceso por esta vía significaba el control sobre el más preciado metal y este era uno de los objetivos más importante de Roma, gobernar estos castros suponía disponer de buenos puntos estratégicos y comerciales. A diferencia de otras zonas, el occidente asturiano fue más ocupado por los romanos, los castros siguieron funcionando como centros de control para la minería y la vía de la Mesa se completó estableciendo un nuevo punto de comunicación con la costa atravesando Somiedo, Teverga, Grao, Lugo de Llanera donde se fundó Lucus Asturum y llegando así al Oppidum Noega.

Con la apertura de la Vía de la Mesa y el fin de las campañas Augusto César consideró el territorio sometido y proclamó que las guerras astur-cántabras habían finalizado, el emperador decidió volver a Roma para celebrar la conquista definitiva de Hispania.

Floro: “…Este fue para Augusto el final de sus trabajos bélicos y también el de las rebeliones de Hispania. En lo sucesivo se mantuvieron fieles y gozaron de eterna paz, gracias no sólo a su talento dispuesto para las artes pacíficas, sino también por la previsión del César, el cual, recelando del amparo que ofrecían los montes en los que se refugiaban, les ordenó habitar y establecerse en los campamentos situados en la llanura. Allí estaba el consejo del pueblo y aquel poblado recibió los honores de capital…”.

Pese a la declarada Pax Augusta, tan pronto como Augusto acudió a Roma los astures trasmontanos volvieron a alzarse en armas y los castros que estaban ocupados comenzaron a sublevarse. El general al mando era Plubio Carisio y no se lo podía creer, no entendía muy bien que pretendían los astures, para sofocar las revueltas decidió mandar una legión entera con la misión de destruir cualquier resquicio de población indígena. Tomó la vía que unía Asturica Augusta con Lucus Asturum y siguió el curso del río Cubia hasta su unión con el Nalón, dirigiéndose lo más rápido que podía al enclave de montaña donde los astures se habían refugiado. Fue una masacre, el general romano ordenó crucificar por las caminos a los rebeldes que fueran capturados con vida y despeñar en la misma montaña a otros tantos. Pero a pesar del despliegue de efectivos romanos la situación seguía siendo la misma, los astures en cuanto podían se reorganizaban y atacaban a las patrullas donde menos se lo esperaban, prendían fuego a las empalizadas y mataban a cualquier romano que entrara distraído en sus bosques o montes, derribaban los puentes que los soldados romanos construían para poder cruzar los ríos e incluso llegaron a atacar las minas de oro consiguiendo liberar un número considerable de esclavos.

Carisio decidió reflexionar sobre la situación, no podía pasarse los años haciendo frente a las guerrillas en el monte astur, no le gustaba esta tierra y las continuas revueltas debilitaban su posición ante el Senado Romano, su reputación estaba en juego, y aún más importante, su futuro estaba en la cuerda floja, el Senado ya estaba cansado de los problemas en Hispania, la guerra desde sus orígenes estaba siendo demasiado larga. La decisión adoptada por el general fue simple, siempre era más fácil destruir una sociedad que intentar convertirla, debía arrasar el territorio y destruirlo todo, no podía dejar a nadie con vida, quemaría hasta la última brizna de hierba si era preciso, tenía que acabar con los irritantes norteños a toda costa y lo más rápido posible. Sin embargo sabía que necesitaba apoyo, el sólo no podía cubrir todos los frentes abiertos, pidió ayuda a Cayo Furnio, el cual decidió cambiar la estrategia a seguir, en vez de disponer de un gran ejército que por su volumen presentaba serios problemas para moverse entre los montes, imitarían las tácticas astures, creó pequeñas guarniciones encargadas de quemar los bosques y dar muerte a cualquier astur que se encontraran en el camino. Las guarniciones romanas cumplieron su misión con gran efectividad, la cordillera ardió y los astures, ante la quema continuada de los árboles que les protegían, tuvieron que descender a los valles donde Roma esperaba con el grueso de las legiones y donde si que tenía una gran ventaja táctica. La mayoría de los grupos astures que resistían finalmente se vieron obligados a descender al valle. Roma consiguió con estas campañas tomar gran parte del territorio, sin embargo los astures que habían logrado escapar siguieron reorganizándose y sublevándose. Carisio no lograba apaciguar la zona y el Senado Romano decidió hacer una reflexión, consciente del desastre de la situación, tomó la decisión de trasladar la administración del territorio a la provincia de la Tarraconense, dejando a Carisio fuera del gobierno y de la toma de decisiones correspondientes a los Astures, era el año 19 a. C

En el año 19 a.C los romanos tuvieron que hacer frente a una nueva revuelta, pero esta vez no fue en tierra astur si no en sus propias casas. Los esclavos estaban cogiendo la costumbre de asesinar a sus dueños y poner rumbo de vuelta a casa por muy lejos que Roma decidiera mandarlos.

Dion Cassio:  “Pues los Cántabros hechos prisioneros en la guerra y vendidos como esclavos asesinaron a sus dueños y regresaron a sus casas…”.

Orosio: “… los que habían sido hechos prisioneros, y vendidos como esclavos, mataron a sus señores, y volviendo a sus casas, movieron alianzas y se apoderaron de alguna fortaleza tratando de acometer los presidios romanos. Vino entonces contra ellos Agripa al cual le costo manejar a sus propias tropas porque varios veteranos, fatigados de tan continuas guerras y temerosos del valor y tierras de los cántabros no querían sujetarse a sus ordenes. Los convenció con promesas y amenazas y con todo eso padeció mucho su ejercito porque los cántabros no vivían sin la guerra…”

La situación era insostenible, quién iba a querer a un esclavo astur si disponían de tal fama. La reputación de Augusto con respecto al norte de Hispania estaba cada vez más dañada y las relaciones entre los propios miembros del senado romano estaban cada vez más difíciles porque las intrigas y los intentos por conseguir más poder estaban a la orden del día. Si Augusto fallaba en el norte de Hispania supondría su final político y bien sabía que Roma no recuerda ni idolatra a quién considera que ha fracasado.

las guerras astur-cantabras- del 25 al 19 aC

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Como respuesta a las nuevas sublevaciones decide encargar a Agripa la misión de castigar a los rebeldes y a cualquiera que encontrara.

Dion Cassio: “…Agrippa, una vez que solucionó los problemas de las Gallias, se trasladó a Hispania…”.

“..exterminó a todos los enemigos en edad militar y a los restantes los quitó las armas y los obligó a bajar de los montes al llano…”.

Agripa fue un general que destacó por su falta de escrúpulos en la batalla y por su crueldad, mucho más que Carisio. Agripa se creía bastante seguro de poder poner fin al problema y sin pensarlo dos veces se lanzó contra los astures en una primera ofensiva que fue completamente errónea, confiado en su victoria y sin tener en cuenta la baja moral de sus tropas lo único que consiguió fue una soberana paliza. Los astures se llenaban de júbilo al pensar que le habían ganado la batalla a uno de los generales más feroces de Roma. Pero claro está que la respuesta de Agripa no se hizo esperar y por todo el territorio fue sembrando fuego, sangre, muerte y destrucción. Su venganza fue terrible, degolló a hombres y mujeres en edad de luchar, los supervivientes fueron enviados a los confines del mundo conocido y asoló la costa apoyándose en la flota de Aquitania. 

Orosio cuenta:

“.. el ejercito de Agripa sufrió muchos perjuicios, que no solo perdió muchos soldados, sino la reputación, pues la Legio Augusta procedió tan ignominiosamente con los nuestros que el mismo Agripa los castigo privándoles de usar el titulo de Augusta. Echando Agripa sus últimos esfuerzos consiguió vencer la batalla y, para evitar nuevas alteraciones mató a casi todos los que manejaban las armas, a los demás los desarmo y obligó a vivir en las llanuras y descender de los montes”.

Al finalizar la campaña de Agripa el Imperio Romano declaró que los astures y cántabros habían sido derrotados y todo su territorio había sido conquistado. Aunque las guerra astur-cántabras se dan por finalizadas en el 19 a. C lo cierto es que en Asturias aún quedaban unas cuantas batallas a las que hacer frente.

Desde el 16 a. C hasta el 14 a. C, bajo el mando de Lucio Sesto Quirinalis se suceden nuevas rebeliones, Roma volverá a vencer pero la lucha no cesó hasta que, con el paso de los años, estos dos pueblos se entremezclaron tanto que ya no habrá diferencias entre romano o astur. La situación fue de tal desesperación que Roma decidió proclamar que aunque el pueblo astur no hubiera sido conquistado si lo estaba su territorio por lo que se daba por oficial la conquista de toda Hispania. Será a partir de este momento cuando comiencen a aparecer las villae romanas en Asturias, como la de Veranes, y se reforman algunos castros al estilo romano como el de Noega, cuando la vida en el castro se queda anticuada las poblaciones comienzan a desplazarse a otras zonas creando pequeñas civitates como Gigia, en el caso de Cimadevilla (Gijón) lugar a donde fueron los habitantes de Noega, recientemente en este casco antiguo se han encontrado restos de la muralla romana y ya hace tiempo que se localizaron las termas, ambos se encuentran visibles al visitante. La antigua lengua astur se irá entremezclando con el latín romano creándose una nueva lengua que antecede al actual asturianu. Lucio fue quien dedicó en estos años las Aras Sestianas (Altares de Sestio) dedicadas a la figura de Augusto como las supuestamente encontradas en Gijón, estas suponen los primeros indicios de romanización del territorio.

Una vez que fueron sofocadas rodas las revueltas que se originaron con las guerras astur-cántabras la siguiente tarea era establecer una nueva organización político – administrativa y económica. Para Roma las pequeñas organizaciones castreñas, tan independientes unas de otras no eran de utilidad, quizás por ello se desplazaron los habitantes de Noega, era necesario establecer civitates dedicadas al control de otras entidades menores, en Asturias apenas lograron realizar tales cuestiones ya que Roma pronto tendría que hacer frente a un nuevo pueblo que amenazaba sus fronteras en el norte de Europa, así que la romanización del territorio fue algo escasa y para nada uniforme.

El nuevo territorio conquistado es anexionado a la provincia de la Tarraconensis la cual, debido a su gran extensión, se dividió en 7 conventos jurídicos, cada uno de ellos con un legado encargado de administrar su correspondiente.

Hispania tras las guerras astur-cántabras

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Augusto Cesar gobernó el Imperio Romano hasta el año de su muerte en el 14 d.C, con mas de 70 años de edad. Según la historia sus últimas palabras fueron “Si creéis que he representado bien mi papel, aplaudid”. Augusto  fue sucedido por Tiberio Claudio Nerón, esposo de su hija Julia la mayor y al que tomó como hijo adoptivo en el año 4 d.C,  con ello pretendía asegurar la dinastía Julio – Claudia. Tiberio ofreció al senado la posibilidad de volver a implantar la república a sabiendas que en esos momentos no sería factible, tras la negativa del senado el sucesor de Augusto es declarado el nuevo emperador del Imperio Romano bajo el nombre de Tiberio Julio Cesar Augusto.

Estrabón: “Repito, todas estas guerras astur-cántabras han finalizado en la actualidad. Los propios cántabros, que eran, de todos los pueblos, los más aferrados a los hábitos del bandidaje, al igual que las tribus vecinas, han sido sometidos por Cesar Augusto. Ahora, en lugar de devastar, como en el pasado, las tierras de los aliados del pueblo romano, llevan sus armas al servicio de los mismos romaioi, como ocurre precisamente con los Koniakoi y los Plentiousoi, que habitan hacia las fuentes del Ebro. Tiberio, por orden de Augusto, su predecesor, envió a estas tierras un cuerpo de tres legiones, cuya presencia ya ha hecho mucho, no solo pacificando, sino también civilizando una parte de estos pueblos…”.

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Las Guerras Astur-Cántabras. Parte I

El  inicio de las Guerras Astur – Cántabras y la conquista del norte peninsular.

Campañas desarrolladas entre el 29 – 25 a.C durante las guerras astur-cántabras

A finales del s.I a.C comenzó la época imperial de Roma con Augusto César como emperador. El Imperio Romano estaba en plena expansión, habían conquistado casi toda Europa, el norte de África y la zona oriental de Asia. Sin embargo las campañas en Hispania se estaban alargando más de lo previsto, a estas alturas deberían de haber conquistado toda la Península Ibérica pero la realidad era que aún resistían algunas tribus del noroeste peninsular.

Hispania, s.I a.C, situación antes de las guerras astur-cantábras

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Augusto necesitaba controlar el norte por muchas razones, la primera justificación era sin duda el control total del territorio peninsular, la fama romana no podía permitirse que ese pequeño rincón del mapa quedará libre e independiente. Otro pretexto fue la expansión del comercio marítimo, con esta nueva conquista los romanos podrían controlar el Cantábrico y abrir una nueva puerta hacia el Oceánico Atlántico. Por otra parte Hispania se consideraba el fin del mundo occidental, desde el Faro de Hércules en Galicia hacia el oeste tan sólo se abría ante ellos una enorme masa de agua que nunca nadie había atravesado. La tercera razón, no declarada de manera oficial pero sí bastante evidente, fue el control de la minería, los romanos creían que toda la tierra astur escondía oro en sus profundidades, algo bastante exagerado ya que en realidad solo se encuentra en las cuencas Nalón – Narcea y Navia, claro que este dato Roma aún no lo sabía. Sin embargo, aún en siglos posteriores, cuando el Imperio ya había realizado sus prospecciones y había reconocido y explotado las zonas ricas en oro, la literatura romana siguió haciendo referencia al oro astur siendo un tema bastante repetido en poemas e historias, siempre con cierto aire de exageración y con un claro fin de engrandecer al Imperio.

Las incursiones en el norte peninsular habían comenzado años antes, la primera gran conquista romana sobre Gallaecia se produjo en el año 61 a.C a manos de Julio Cesar. Los romanos asaltaron y tomaron la ciudad de Brigantium (A Coruña). Durante los años posteriores los galaicos siguieron haciendo frente a Roma en las tierras interiores. En el año 39 a.C Augusto Cesar asume el control de la campaña y consigue el control total del territorio, sin embargo las rebeliones internas y las guerras astur – cántabras no permitirán que la pax romana se firme hasta el año 24 a.C. Las tribus galaicas terminaron pactando y  sometiendose a la romanización. Los romanos bautizaron Galicia  con el sobrenombre de el final de la tierra conocida.

Territorios conquistados por Roma en el 29 a.C - Inicio de las guerras astur-cántabras

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En el año 29 a.C Augusto Cesar decidió mandar a Statilio Tauro contra los Vacceos, pueblo de descendencia celta que residía en el centro de la meseta norte, en ambas orillas del río Duero. Este enfrentamiento afectaba ya de manera directa a los Astures y Cántabros que veían sus fronteras gravemente amenazadas por una potencia nunca antes vista, quizás por eso decidieron ayudar a los Vacceos dando lugar a la  primera gran alianza conocida entre los norteños, sin embargo los Vacceos perdieron la batalla. Roma conquistó los castros de la meseta y los astures y cántabros se vieron obligados a retirarse para proteger las fronteras de sus propios territorios. Con este suceso dan comienzo las Guerras Astur – Cántabras.

Un año más tarde, en el 28 a. C, Augusto César encarga a Calvisio Sabino la defensa y conservación de las nuevas fronteras.

OROSIO, VI, 21, 1: “En el 726 de la fundación de la ciudad (28 a.C.), siendo cónsules el emperador Augusto por sexta vez y M.Agrippa por segunda, entendiendo que lo hecho en Hispania durante doscientos años se reduciría a poco si se permitía que los Cántabros y Astures, los dos pueblos más fuertes de Hispania, actuaran a su albeldrío, abrió las puertas del templo de Jano y salió personalmente hacia Hispania con un ejército…”.

Al año siguiente, en el 27 a. C un nuevo general, Sexto Apuleyo dirigió el ataque contra las tribus de los Várdulos, Caristos y Vascones. Esta campaña permitió asegurar las comunicaciones entre Aquitania (Francia) y el norte ibérico, los ejércitos iban tomando posiciones y, sin llegar a invadir directamente a los pueblos situados más al norte, los rodeaba y les cortaba el paso hacia la meseta. Todos los territorios conquistados fueron incluidos en la provincia de la Tarraconensis.

En el año 26 a.C Augusto comenzó a impacientarse, decidió establecer su residencia en Tarraco (Tarragona) y tomó el mando directo de las operaciones. Los Astures y Cántabros tuvieron que prepararse para hacer frente a una guerra como nunca antes habían librado, Roma aparecía ante sus puertas como un ejército feroz que no se detenía ante nada, miles de hombres formaban filas que no tenían fin y que se perdían en el horizonte. Augusto sentía la responsabilidad inmediata de acabar con los rebeldes del norte, Roma llevaba 200 años luchando por conquistar la Península Ibérica y tenía ganas de acabar dicha tarea, además la interminable conquista de Hispania comenzaba a resultar incómoda y mal vista entre el senado romano ya que veía como los ciudadanos romanos que marchaban a Hispania para la grandeza de Roma raramente regresaban.

Augusto decidió posponer su campaña en Britania a fin de concentrar todas sus fuerzas en tierras astur – cántabras y dar por finalizada la conquista de Hispania. El César llegó a Segisama (Burgos) procedente de Tarraco (Tarragona) con cinco legiones que sumadas a las dos que ya tenía dispuestas en Lusitania daba un total de 75000 hombres dispuestos a morir por Roma. Estas legiones fueron I Augusta, II Augusta, IV Macedonica, V Alaude, VI Victrix, IX Hispaniensis, X Gemina y XX Valeria Victrix. A este ejército además se sumaban las tropas auxiliares que acompañaban a las legiones. Roma también contaba entre sus filas con los más notables ingenieros, los cuales se encargaban de analizar todo antes de una batalla para saber así qué armas eran las más adecuadas, cuál era el mejor paso y, si no lo había, por dónde podrían construirlo mediante puentes o caminos, cosa que hacían los propios soldados con asombrosa rapidez, en un solo día levantaban asombrosos campamentos y en pocos meses levantaban ciudades completas.

Los planes de Augusto Cesar consistían en realizar un ataque simultaneo que los norteños no pudieran frenar, para ello  Publio Carisio y sus dos legiones debían partir desde Lusitania y  ocupar la zona occidental de tierra astur, mientras el propio Augusto atacaría a los Cántabros en colaboración con Antistio, por último y de forma simultanea, la flota de Aquitania cubriría la retaguardia por mar. Se trataba de un movimiento triple donde si todo salía como estaba previsto conseguiría la victoria en poco tiempo, el senado romano tendría que reconocer su grandeza y podría continuar con la conquista de Britania.

planes augusto cesar guerras astur-cántabras

Floro, historiador romano del s.I d.C hace referencia al inicio de las Guerras Astur-Cántabras diciendo:

“Por el occidente estaba ya casi pacificada toda Hispania, fuera de la región pegada a los últimos peñascos del Pirineo que baña el océano por la parte de acá. Aquí se movían dos pueblos muy poderosos, los Cántabros y Astures. El espíritu de rebelión de los Cántabros fue el primero y el más indomable y tenaz ya que no contentos con defender su libertad intentaban también dominar a las tribus vecinas y molestaban con frecuentes razzias (escaramuzas) a los Vacceos, Tumorgos y Autrigones. Por ello, al saberse que estaban actuando con mayor actividad, Augusto dirigió por si mismo una expedición, sin confiarla a los otros. Llegó a Segisama donde levantó campamentos y desde allí con un ejército de tres columnas abarcando toda la Cantabria se lanzaba contra aquella gente feroz como si se tratase de una batida contra alimañas. Tampoco se dejó descansar la costa ya que la armada dispuesta castigaba las espaldas enemigas. El primer combate se trabó contra los Cántabros bajo los muros de Bergida. De allí enseguida huyeron al Mons Vindius…(Picos de Europa)”.

En la primavera del año 26 a. C Augusto partió contra los Cántabros, avanzó desde Segisama hacia el norte, siguió el Pisuerga y llegó al castro de Amaya, última resistencia antes de enfrentarse a la montaña, Amaya era un importante punto estratégico, desde este castro se podía controlar fácilmente los pasos a territorio cántabro, estaba situado sobre un macizo conocido como Peña Amaya, a 1377m sobre el nivel del mar, en la localidad de Amaya, en la frontera entre Burgos y Cantabria. Los romanos ganaron la batalla y el castro fue arrasado pero no fue abandonado, Augusto montó su campamento muy cerca del castro y lo mantuvo activo, poco a poco Amaya se fue romanizando y se mantuvo en años posteriores como una ciudad de referencia en la zona.

Las legiones romanas siguieron avanzando hasta llegar a Véllica (Castro de Monte Cildá,  Olleros de Pisuerga), aquí se desarrolló una gran batalla en el valle de Mave llevada a cabo por la legión IV de Macedonia. Los Cántabros erraron permitiendo que la contienda se desarrollara en un terreno amplio y abierto porque la superioridad numérica de Roma junto con su artillería y armas de asalto superaban por mucho a las tribus locales. Al combatir en el valle perdieron cualquier oportunidad de ganar la batalla, Roma salió sobradamente victoriosa y como es costumbre en casi todas las guerras (por no decir en todas) tras la victoria vienen los correspondientes saqueos, violaciones y recuento de nuevos esclavos. Los pocos que lograron sobrevivir huyeron y se refugiaron en el Mons Vindus (montes blancos de la Cordillera Cantábrica), según Floro marcharon para esta zona por que pensaban que “…antes llegarían allí las aguas que las ordes romanas”. Debido a lo complicado del terreno y al no poder presentar batalla en campo abierto la estrategia de Roma consistió en cercar el monte situando a sus ejércitos alrededor de éste. Se cuenta que, antes de verse sometidos, los rebeldes prefirieron morir de hambre o simplemente quitarse la vida cuando ya no resistieron más el sitiado. Roma ganó la batalla de una manera poco honorable para un guerrero aunque no por ello menos favorecedora, no venció luchando si no esperando a que el sitiado hiciera efecto, se cortó el paso de suministros por lo que los cántabros no podían abastecerse. Cuando nadie quedaba ya vivo en el núcleo de resistencia los romanos encontraron una imagen desoladora, decenas de cadáveres les esperaban y nadie con el que enfrentarse en combate directo.

Dion Cassio deja escrito:

“ Los Cántabros no quisieron rendirse, confiando en la montaña, no se atrevieron a venir a manos romanas, por ser inferiores en número y reducirse la mayor parte de sus armas a flechas; sucediendo también que a cualquier parte que Augusto enviaba a sus soldados, los Cántabros variaban sus movimientos desde las alturas, que tenían ocupadas, con estrategias de varias emboscadas. Llegó el emperador a melancolizarse tanto por estas dificultades, trabajo y pérdida de su ejército que se retiró a Tarraco…”

Lucio Floro, por su parte dice:

“ … dispuso el Emperador atacar a los Cántabros por mar, enviando allá la escuadra y desembarcando sus tropas en los puertos para combatir al enemigo por el frente y por la espalda. Los Cántabros viéndose atacados por todas partes y que el emperador se había retirado de la frontera, resolvieron buscar al enemigo que les venia por delante y le presentaron batalla en Vellica, pero aunque el corazón era invencible, los Cántabros perdieron la batalla y se retiraron al Mons Vindus que creían inaccesible para los Romanos”.

Con esta nueva conquista quedaban abiertos los pasos de montaña, pero los Picos de la cordillera son traicioneros y conducir a un gran ejército por ellos es peligroso y arriesgado, el invierno llegaría pronto y la nieve pronto cubriría los caminos, durante las estaciones frías llovía o nevaba la mayor parte del tiempo y era frecuente la niebla y las temperaturas por debajo de los 0º. Augusto tenía prisa, no podía permitirse esperar a que pasara el invierno y mucho menos que el frío y el mal tiempo les pillara intentando cruzar la montaña ya que estarían condenados a una muerte casi segura. Era necesario alcanzar el castro de Aracillum (actual Aradillos, cerca de Reinosa, Cantabria)  y superar la cordillera antes de la estación fría les impidiera hacerlo.

Este mismo año (26 a.C) se produce el sitiado del castro de Aracillum al mando de Cayo Antistio Vetus. Este general ordenó construir tres campamentos alrededor del castro, entre todos englobaban a cinco legiones, los soldados romanos además construyeron una empalizada de más de 20km alrededor del castro con trincheras que dificultaban aún más el acceso. Los habitantes que resistían en Aracillum se encontraron de repente encerrados en su propio castro, no podían salir puesto que la empalizada romana les cortaba el paso y si no podían salir tampoco nadie podía entrar, los alimentos pronto comenzaron a escasear y la gente empezó a morir de hambre, los que no soportaron hasta ese punto de inanición decidieron suicidarse y para cuando Roma entró al castro este parecía un lugar fantasmal, una ciudad de muertos, pues fue lo único que encontraron, no había grandes riquezas, no quedaban mujeres, no había supervivientes a los que esclavizar, Roma venció pero no obtuvo por ello recompensa, sólo un castro de piedras con cuerpos muertos allá a donde se mirase.

Orosio continua la historia narrando:

“… pero estos fueron sitiados por hambre y casi todos perecieron. Resistiéndose con gran fuerza el lugar y fortaleza de Aracillum aunque Roma la venció y asoló….”

La costumbre de los norteños de suicidarse antes que someterse estaba convirtiéndose en un hábito nada beneficioso, ni para la moral de los soldados, ni para la economía romana, este hecho no gustaba entre las filas, después de una batalla siempre había un botín y a falta de riquezas podrían encontrar hombres y mujeres a los que usar a su antojo pero, en el norte de Hispania esto no estaba sucediendo, a juicio de las legiones los soldados no obtenían nada por su esfuerzo y esto podía traer problemas, el descontento entre los soldados no era nada bueno. Muy cerca de Aracillum, tiempo después se erigirá una de las ciudades romanas más importantes del norte peninsular, Juliobriga.

Augusto estaba contento, habían logrado atravesar la cordillera y parecía que tenía el camino despejado para poder llegar a la costa cántabra. Siguiendo el plan llegó a Castro Urdiales, situado en el límite más oriental del territorio cántabro, era un castro costero que limitaba con la actual Vizcaya y se situaba a 75km de la actual Santander, sin duda un importante punto estratégico puesto que, si obtenían una nueva victoria podrían acceder a tierra astur y a tierras vascas por la costa. Augusto obtuvo la victoria con el apoyo de la flota de Aquitania. El castro quedó rodeado por todos sus flancos, Roma lo tenía bastante fácil y los Cántabros fueron vencidos. Con esta nueva conquista la puerta oriental hacia los astures estaba por primera vez abierta. Augusto debió de pensar que lo más difícil ya estaba hecho aunque aún le quedarían muchas batallas y muchos problemas que afrontar. Cerca de Castro Urdiales se construyó la ciudad de Flaviobriga, que junto con su hermana Juliobriga supusieron dos grandes ciudades romanas y centros de poder en el territorio cántabro durante los años posteriores.

El personaje más conocido entre las tribus astur – cántabras que compartían la zona de Picos de Europa era Corocotta, un líder famoso por la resistencia que presentó contra Roma, las crónicas cuentan que Augusto puso el precio de 200.000 sestercios por su cabeza y Corocotta, ni corto ni perezoso, fue hasta el campamento romano para reclamar la recompensa por sí mismo. Se dice que Augusto quedó tan sorprendido por su osadía que no solo le dejó marchar con vida si no que también le dio la recompensa prometida. Otro personaje renombrado por Dion Cassio es Laro, otro caudillo cántabro del que dice:

“El cántabro Laro, quien aun desprovisto de dardos, seguía siendo temible por la naturaleza de sus miembros y por su gran corpulencia”.

Silio Itálico añade:

“Este Cántabro que, incluso sin sus armas, podia inspirar el terror por su gigantesca estatura, tenia por nombre Larus. Según la costumbre de su gens, luchaba salvajemente con un hacha en la mano. Por más que viese en torno de sí hundirse las filas deshechas y desaparecer la joven tropa de su gens, el sólo cubría los puestos de los que caian muertos. Si el enemigo se presentaba de frente, disfrutaba golpeándole con rabia de frente; si el ataque se producia por su parte izquierda, volvia su arma y golpeaba de revés. Pero cuando un adversario ardiente y seguro de su victoria le atacaba por la espalda el, sin intimidarse, sabia lanzar su bipennis hacia atrás: ninguna aproximación era sin peligro con el. Pero Scipio, hermano del invencible jefe, le lanzó su pica con potencia, cortándole el penacho que remataba su casco de cuero, pues la punta, lanzada demasiado alta, pasó y fue desviada lejos con un golpe vertical de hacha. Pero el joven, más enfurecido por este violento ataque, se abalanzó y, con un grito tremendo, batió su bipennis de bárbaro. Se estremecieron las filas y en el aire resonó el umbo del escudo golpeado por todo el peso del arma. Y el castigo llegó: pues cuando retiraba su mano, después de haber golpeado, la cercenó de un golpe un tajazo de espada, cayendo inerte con el arma querida.Cuando estos desgraciados vieron desplomarse a su defensor, de inmediato produjeron huida general en sus filas y desbandada a través de los campos…”.

Mientras Augusto hacía frente a los Cántabros ordenó que una parte de su ejercito acudiera al oeste peninsular con el fin de unirse a las tropas de Plubio Carisio. Carisio era gobernador de Lusitania y fue el encargado de proteger las minas auríferas del noroeste peninsular. En cumplimiento de las ordenes recibidas recorrió las tierras del Sil y estableció una guarnición a la que llamaría Asturica y que sería la principal responsable de hacer frente a las tribus rebeldes de los Astures y tomar de una vez por todas el territorio.

Las guerras astur-cántabras, campañas del 29 - 25 a.C

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En el año 25 a.C los Astures realizan uno de los pocos consejos tribales que se conocen en esta época, todos o al menos la gran mayoría de los clanes, se reunieron para valorar la situación en la que se encontraban. Roma llamaba a sus puertas y no lo hacía de manera amistosa, los Cántabros habían sido arrasados y lo mismo había sucedido con los Lusitanos o con sus hermanos del sur, pactar con Roma no servía de nada ya que exigían sometimiento y el orgullo y tradiciones de los Astures no concebían tal cosa, estaban en su tierra y no eran ellos lo que osaban ir por ahí invadiendo pueblos. No sabremos nunca lo que en esa reunión se habló pero si podemos intuir la decisión más importante que se tomó, establecer una alianza de tribus astures para poder hacer frente al Imperio y trazar un plan de acción que impidiera que Roma cruzara la cordillera.

Con la retirada de las primeras nieves cientos de astures descendieron de los montes decididos a atacar al unisono las tres columnas de campamentos de invierno de los romanos, a sabiendas de que Roma solía usar los meses fríos para que sus legiones descansaran y que durante este tiempo no solían presentar batalla, entre otros motivos por que los pasos de montaña aún estaban cerrados para un ejército tan numeroso y pesado. La campaña astur hubiera sido un éxito si no llega a ser porque los Astures fueron traicionados por una de sus propias tribus, los Brigaecini que habitaban en Brigaecium (actual Benavente), estos avisaron a Carisio de los planes que se estaban llevando a cabo; el general rápidamente partió de su residencia en Ocelo Durii (Zamora) hacia Brigaecium.

Fue un verdadero golpe de suerte para Roma porque los norteños estaban ganando la partida, el ataque no permitió que los campamentos se organizasen y los Astures por primera vez parecían superiores a los sorprendidos romanos. Pese a lo favorable la situación fue muy diferente en el caso de los Astures que estaban apostados en Brigaecium, Carisio los sorprendió atacándoles por el flanco y la retaguardia y les obligó a emprender la retirada causando duras bajas en las filas astures. Los que lograron sobrevivir pudieron llegar a Lancia donde encontraron refugio, según los historiadores antiguos una de las ciudades más poderosas e importantes entre los astures, famosos por crear grandes lanzas que dan honor a su nombre y por poseer una gran muralla. Lancia actualmente se localiza cerca de Villasabariego, en León, se trata de un importante complejo arqueológico que aún se encuentra en excavación y que ha aportado un número importante de piezas astures y romanas además de una estela funeraria que dice:

        estela romana de lancia

“A los Dioses Manes Flavio Festo procuró que se erigiera

A su piadosisimo y deseadisimo Flavio Sabino, ciudadano de

La ciudad de Lancia, que vivió aquí 32 años, 1mes y 14 días”

Si los Astures creyeron estar a salvo de Carisio se equivocaron, Roma no iba a permitir que su osadía pasara de largo y mucho menos cuando ahora eran los Astures los que huían,  los persiguió hasta Lancia y atacó la ciudad justificándo la ofensiva con el ataque que los campamentos romanos de invierno habían sufrido a manos de los astures. En realidad este era el pretexto perfecto para seguir tomando ciudades y acercándose cada vez más a la costa asturiana, aún no habían logrado penetrar en la cordillera astur pero, si conseguía tomar esta nueva urbe se le abría una de las mejores vías a través de los puertos de montaña o al menos la más directa.

Lancia hizo frente a Roma sin éxito, aunque los texto antiguos destacan que el general permitió que la ciudad conservara su grandiosidad es difícil pensar que no fuera pasto de las llamas. Tras unas victorias a base de sitiados la conquista de Lancia suponía un incremento de la moral de los soldados que por fin conseguían una ciudad con productos y ciudadanos de los que abastecerse, por ello es más fácil creer que los soldados arrasaron, saquearon y tomaron la ciudad. Esta victoria traía consigo algo poco habitual entre los castros astures, un buen botín y a Carisio ésto le llegaba en el momento justo ya que sus planes de futuro nada tenían que ver con quedarse en las tierras del norte.

Sobre las batallas de Brigaecium y de Lancia hay bastantes referencias en los textos antiguos, en todos ellos se aprecia la tendencia de engrandecer al Imperio pero nos permite hacernos una idea del transcurso de la contienda.

“…Durante esta misma época, los astures, formando una enorme columna, habían descendido de sus nevadas montañas; su ataque no se lanzaría a la ligera, al menos para los bárbaros, sino que después de haberse establecido su campamento en el río Astura (Esla) y dividió sus fuerzas en tres grupos distintos, se disponían a atacar a un mismo tiempo los tres campamentos romanos.

La lucha contra enemigos tan valerosos, cuya llegada había sido rápida y bien concertada, se habría desarrollado de forma dudosa y sangrienta en el caso de que los Brigaecinos no les hubieran traicionado y enviado a Carisio un aviso; supuso para nosotros una victoria el haber cumplido sus proyectos, sin poder evitar, por tanto, una lucha sangrienta.

El resto del ejército en retirada, fue acogido en la ciudad de Lancia, muy fortificada, donde la disposición de este lugar hizo la lucha tan encarnizada que después de la toma de la ciudad, los soldados reclamaban antorchas para incendiarla y su general a duras penas pudo salvarla, asegurándose que la ciudad recibiría mejor la victoria romana si estaba intacta que si era incendiada.”

Dión Cassio, cónsul en el s.III d.C (año 229) escribe:

“… A causa de estos esfuerzos y preocupaciones Augusto se sintió enfermo y se retiró a Tarraco, con el objeto de recuperarse. Cayo Antistio continuó la lucha contra ellos y los reprimió por completo, no porque fuera mejor general que Augusto sino porque, al ser menos temido por los bárbaros, los norteños salieron al mismo tiempo al encuentro de los romanos y fueron derrotados.

De esta forma pudo tomar algunos de sus lugares y posteriormente Tito (sic) Carisio conquistó Lancia, la mayor aldea de los Astures, que había sido abandonada y sometió muchas otras”

Orosio deja escrito:

“…Por su parte los Astures, levantando su campamento junto al río Astura, habrían abatido a los romanos si no hubieran sido traicionados y descubiertos, dispuestos a lanzarse de improvisto contra tres legados que estaban establecidos con sus respectivas legiones en tres campamentos distintos… fueron descubiertos por la traición de los suyos.

Con posterioridad, cogidos de improvisto, serían derrotados por Carisio, aunque con pérdidas no pequeñas para los romanos, una parte de ellos, que logró escapar de la matanza se refugió en Lancia. Rodeada la ciudad y dispuestos los soldados a entregarla a las llamas, el general Carisio solicitó a los suyos que desistieran del incendio y obligó a los bárbaros a entregarse por propia voluntad…”

Con Lacia tomada  se consideró conquistado el territorio de los Astures Cismontanos (renombrados como augustanos) y creyeron los romanos que se podrían tomar un descanso. Carisio decidió partir hacia el sur con la intención de emplear su parte del botín en fundar una nueva capital, la llamaría Emérita Augusta y sería  su lugar de retiro, pero nada más emprender su viaje tuvo que regresar pues le llegó mensaje urgente de que miles de hombres y mujeres estaba descendiendo nuevamente de las montañas y habían atacado tres campamentos romanos en el río Ástura (Esla), las guerras astur- cántabras aún no habían finalizado. El general se irritó mucho, los astures no solo le estaban retando si no que además acababan de hacer pedazos todos los planes que tenía en la fundación de la nueva ciudad de Emérita.

Continuara………

ver Las guerras astur-cántabras Parte II

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La creación de Hispania

La creación de Hispania, el fin de la República Romana y el inicio del Imperio Romano.

Al finalizar las guerras púnicas Roma comienza a expandirse por la Península Ibérica conquistando pueblos y creando nuevas ciudades. Antes de seguir en la historia hay que hacer un inciso para entender cómo funcionaba el ejército romano. Roma constituyó una de las grandes civilizaciones antiguas, quizás la más grande que el ser humano haya conocido jamás, se extendió por toda Europa, Oriente medio y el norte de África, se caracterizó por poseer grandes ingenieros y unos potentes soldados que lograron edificar puentes, carreteras, acueductos, termas o baños públicos, circos o teatros, templos, grandes plazas, fuentes, sistemas de calefacción y muchas otras novedades desconocidas para muchos. Las legiones romanas podían crear grandes ciudades que aparecían de la nada.

El gran ejército de Roma estaba formado, por ley y de manera obligatoria, por todos los ciudadanos romanos en edad de combatir, es decir, todos los hombres cuya edad oscila entre 16 y 60 años, este tramo de edad era el establecido para la duración del servicio militar. Esto no significaba que se permaneciera en activo todo el tiempo sino que, durante esos años, los ciudadanos de Roma podían ser convocados cuando y cuantas veces fuera necesario, estas convocatorias se denominaban leva de tropas. Aquellos ciudadanos de Roma que fueran llamados a filas se convertirán en los temidos legionarios romanos y para ello recibían un duro entrenamiento de cara a la batalla, así que no sólo eran ciudadanos romanos sino que también estaban entrenados y preparados bajo el régimen militar. Muchos no acudirán con satisfacción a tal llamamiento pero la historia demuestra que la gran mayoría lo consideraría un honor o una oportunidad de ascenso social. El número y la potencia de las legiones romanas dista mucho de un ejército que combate sin ganas, además, los éxitos en el campo de batalla suponían fama y respeto ante el senado y esto, sin duda, podía conllevar una cuantiosa recompensa. Si lo comparamos con el ejército de Cartago o con muchos otros a los que Roma se enfrentó la diferencia es abismal, los cartagineses formaban sus ejércitos mediante mercenarios, hombres llegados de cualquier lugar que luchaban por dinero sin importarles mucho la causa, a excepción de la época de Aníbal,  general que logró inspirar un sentimiento común de unidad en sus tropas que no era frecuente ver. Formar el ejército con mercenarios resulta costoso y, si las tropas no cobraban lo acordado, existía el riesgo de que se revelaran o desertaran. Esta es una de las principales ventajas que Roma tenía ante sus enemigos, sus soldados eran hombres ciudadanos de Roma que poseían un gran sentimiento de unidad y que luchaban por el ideal de Roma más que por el sueldo.

En el s. II a.C Roma ya se encontraba asentada en el Levante Peninsular pero cuando llegó se encontró con un territorio conformado por cientos de tribus independientes unas de otras, sin estado, senadores o cualquier forma de representación conjunta, algunas de estas tribus eran los Lusitanos, Celtíberos, Íberos, Vacceos, Tumorgos, Galaicos, Astures, Vascones, Cántabros… y todos ellos a su vez se dividían en clanes independientes, se peleaban entre ellos o se aliaban como si fueran naciones. A los ojos de Roma, esta distribución del territorio era caótica, desorganizada, nada favorecedora para la economía o las relaciones políticas y comerciales. Roma solucionó este problema administrativo rápidamente y cambió el mapa de la Península estableciendo nuevas provincias bien delimitadas, Hispania Citerior (Cataluña, Valencia y Murcia) con su capital en Tarraco, e Hispania Ulterior (Andalucía) con la capital en Corduba.

Hispania en el s.II a.C

Poco a poco Roma irá avanzando por Hispania, aplicando una administración territorial a su conveniencia y adjudicando tierras y cargos de poder entre los suyos. Cuando por fin domina el sur, forma la provincia de la Bética la cual dispondrá de una importante capital, Híspalis (Sevilla).

Con el sur asegurado comienza a subir por el occidente peninsular conquistando progresivamente a los Lusitanos, este pueblo cuenta con la figura de Viriato, héroe lusitano que se afanó por hacer frente a Roma después de sobrevivir a la masacre indiscriminada a manos del general Galba. Cuando Viriato muere en el año 139 a. C desaparece con él la última resistencia lusitana y el territorio cae en manos de Roma.

El siguiente paso era someter a los pueblos Celtíberos, sólo así conseguirán abrirse camino hacia el norte y dar por finalizada las campañas en Hispania. En estos días vuelve a jugar un papel importante Escipión Emiliano, el núcleo de población más importante de los celtíberos era Numancia (Soria) y los Romanos no tardaron en sitiarla hasta que sus habitantes murieron de hambre o se suicidaron debido a la presión y el sitiado romano. Los pocos que sobrevivieron fueron vendidos como esclavos y la ciudad fue arrasada. Con la conquista de Numancia la expansión sigue su curso sin demasiados contratiempos teniendo en cuenta los pormenores de la guerra. Con cada nueva conquista Roma vuelve a estructurar y ampliar la administración territorial de la península, las provincias de Hispania citerior y ulterior desaparecen y en su lugar se establecieron la Provincia de Lusitania, la Provincia de la Tarraconensis y la Provincia de la Bética.

Hispania siglos II - I a.C

A partir del año 133 a. C la República Romana comienza a decaer y se produce un periodo de transición hacia la época Imperial, esta etapa de la historia de Roma se conoce como etapa clásica y surge con el denominado Conflicto de los Gracos.  Tiberio Sempronio Graco y Cayo Sempronio Graco, hijos de Cornelia Escipión y Tiberio Sempronio Graco, fueron dos hermanos que consiguieron el título de Tribunos de la Plebe, era un cargo importante que consiste en representar y defender a la plebe ante el senado y ante los nobles (patricios), este título además conllevaba el privilegio de inmunidad. Los Gracos intentaron llevar a cabo una reforma agraria basada en devolver la tierra a quienes la trabajaban. Estas propuestas no fueron bien aceptadas entre las familias patricias porque con esta reforma se reducía notablemente su patrimonio. El resultado fue el asesinato de los Graco. Este suceso alimentó el malestar del pueblo romano y se desencadenó una serie de  guerras civiles, la República Romana entró en decadencia y los generales de las legiones se volvieron cada vez más poderosos. El 1 de Enero del año 44 a. C el general Cayo Julio César es nombrado Dictador Vitalicio de Roma, cargo similar el de emperador. A partir de este momento la política de Roma cambia y se establece la época Imperial. Julio César es asesinado en marzo de ese mismo año. Desde Julio César todos los emperadores usarán el calificativo césar para referirse a su cargo, es decir, César significaba Emperador. El sucesor fue Octavio Augusto César, emperador del Imperio Romano y conquistador  de Hispania.

En el año 29 a.C  los romanos tenían conquistada toda la Península Ibérica a excepción de la cordillera cantábrica, la situación era tan insostenible en el norte hispano que el Emperador Augusto César decide acudir en persona con sus legiones. Tras la imponente Cordillera Cantábrica vivían Galaicos, Astures, Cántabros y Vascones, todas estas tribus norteñas seguían haciendo frente a las legiones.

A finales del s.I a.c Roma presumía de haber conquistado la Península, cosa incierta, pues Astures y Cántabros siguen negándose a aceptar las órdenes de unos extranjeros con los que nada tenían que ver. Roma no podía permitir tal cosa, imaginar que tales cuestiones llegaran a oídos de otros pueblos suponía un riesgo de rebelión que no podía permitir. Augusto César decidió tomar parte directa en la batalla con el grueso de su ejército y aunque los romanos afirman que la victoria oficial llega en el 19 a. C, lo cierto es que dicho sometimiento, como veremos más adelante, más que una conquista fue una masacre por parte de los romanos que, llegados a un punto bastante desesperado, decidieron arrasar con todo cuanto encontraban a su paso, además era muy común que los Astures, viéndose sitiados y sin salida,  realizaran suicidios colectivos envenenándose con el tejo o dándose muerte con sus propias espadas, para ellos era mejor morir así que vivir bajo la humillación de ser esclavizados por un extranjero en su propio territorio. Toda esta serie de batallas fueron conocidas como las Guerras Astur – Cántabras, las cuales poseían múltiples y sobradas motivaciones territoriales, políticas y económicas.

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La Tercera Guerra Púnica y la caída de Cartago

La Tercera Guerra Púnica

El sitio de Cartago y el final de las Guerras Púnicas

La Tercera Guerra Púnica (149 – 146 a. C) es la mas corta de todas y se desarrolla ante las puertas de la ciudad de Cartago. El senado romano no se fiaba de la buena voluntad de los cartagineses y le urgía encontrar un pretexto que le permitiera llegar hasta la misma ciudad y destruirla. La realidad es que Cartago estaba bastante perjudicada, en primer lugar por las duras sanciones tras la segunda guerra púnica y en segundo lugar por el malestar interno de los dirigentes cartagineses que no conseguía ponerse de acuerdo sobre como actuar.

Roma sabía que Cartago, tarde o temprano, incumpliría los acuerdos firmados, pero la espera comenzaba a ser larga y pesada. Como la excusa para declarar la guerra no aparecía, en cierto modo, decidieron provocarla. Era sabido que Massinisa, proclamado rey de los numidas tras la II Guerra Púnica, deseaba dominar la ciudad cartaginesa, Roma se aprovechó de las aspiraciones de Massinisa y le indujo para que atacase Cartago sabiendo de antemano que, por un lado, la ciudad tenia expresamente prohibido rearmarse y, por otro, que necesitaba el permiso del Senado Romano para poder defenderse. La trampa era simple, si Cartago decidía hacer frente a Massinisa sin el beneplácito de Roma, estaría incumpliendo los tratados de paz firmados y Roma podría declarar la guerra.

Cartago actuó según lo previsto y envió mensajeros a Roma pidiéndole permiso para poder defenderse. A Roma no le interesaba que Cartago reforzara su armamento y no hizo otra cosa más que atrasar su respuesta hasta que, al final, los cartagineses se vieron obligados a defenderse sin el permiso del Senado Romano. Aquí estaba la excusa que Roma había estado esperando, en el año 149 a. C se declaraba la Tercera Guerra Púnica ante las mismas puertas de la ciudad de Cartago.

El asalto de Cartago por parte de las legiones romanas comenzó con el sitiado de la ciudad, durante dos años los romanos intentaron atravesar las murallas cartaginesas sin tener éxito, la ciudad tenia unas buenas defensas, además el sitio no estaba debilitando a los cartagineses porque la ciudad seguía abasteciéndose por mar. Las legiones romanas comenzaron a mostrarse perezosas, se aburrían en una tierra desconocida y en una guerra que no se posicionaba a favor de ningún bando pero, en el año 147 a. C el Senado de Roma decide nombrar a Escipión Emiliano comandante supremo de todas las tropas que combatían en suelo africano. Este Escipión era hijo de Escipión el Africano (II Guerra Púnica) y nieto de Publio Cornelio Escipión (I Guerra Púnica).

Desde el primer momento en el que el joven comandante Escipión Emiliano asumió el control de las legiones  la situación adoptó un nuevo rumbo. La primera tarea de Escipión fue organizar los campamentos de su propio ejercito echando a los civiles que causaban la ociosidad de sus tropas. La segunda gran decisión fue colocar una parte de la flota romana alrededor del cabo de Túnez para impedir que Cartago se abasteciera por mar.

A partir de la llegada del nuevo Escipión los cartagineses comenzaron a sufrir serios problemas, los alimentos comenzaron a escasear y la falta de comida hizo que aparecieran enfermedades que dejaron mermada a la población. Escipión espero todo un año hasta que en el 146 a. C decidió que la gran ciudad de Cartago estaba lo suficientemente débil como para realizar un ataque efectivo. Escipión consiguió superar las poderosas murallas cartaginesas sin muchos contratiempos y ocupar el ágora (plaza central) de la ciudad. Durante la siguiente semana la ciudad fue masacrada, los legionarios iban casa por casa matando o apresando a cualquiera que encontraban. Los pocos que pudieron escapar se refugiaron en el templo de la acrópolis de Birsa, en la zona alta de la ciudad, anhelando que Escipión Emiliano mostrara clemencia, pero Roma no solía ser clemente y el destino reservado para los supervivientes fue la esclavitud, excepto para los que se consideraban desertores o traidores, en cuyo caso serían ejecutados.

dominio romano tras la Tercera Guerra Púnica

Roma venció al poderoso Imperio Fenicio en suelo cartaginés y con ello se convirtió en la primera y más peligrosa potencia que el mundo había conocido. Tras las guerras púnicas la República también consiguió vencer a griegos, turcos y sirios. Ahora que había asegurado sus fronteras marítimas y poseía el control del Mediterráneo podía centrar sus esfuerzos en finalizar la conquista de Hispania.

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La II Guerra Púnica y la expansión de Roma

II Guerra Púnica

La II Guerra Púnica es la más conocida de las tres guerras que enfrentaron a Cartago y a la República de Roma por que ambas potencias emplearon en ella a sus mejores generales. Durante la II Guerra Púnica hay varios bandos interesados, los cartagineses, los numidas, los romanos y los sicilianos.

Cartago era una colonia fenicia que quería mantener su independencia y recuperar su antigua gloria como principal potencia marítimo – comercial, se regía por un senado que decidió enviar a cuatro de sus mejores generales, eran los hermanos Aníbal, Asdrubal y Magón Barca, hijos de Almícar y sobrinos de Asdrubal, ambos fallecidos en las campañas de la I Guerra Púnica, el cuarto general era Giscon. Aníbal Barca y su ejército de elefantes fue el más conocido, temido y respetado.

Por otro lado estaban los Numidas con el rey Sifax a la cabeza, la ciudad de Cartago era parte de su territorio y su proclamada independencia no le hacía mucha gracia, además Sifax estaba enfrentado con Massinisa, un gran general que reclama la corona numida por derecho propio, Massinisa era famoso por su poderosa caballería.

Del lado romano las figuras más representativas de esta II Guerra Púnica eran Publio Cornelio Escipión y su hijo Escipión el Africano, ambos fueron los generales romanos más renombrados de las guerras púnicas. Los Escipiones eran una familia de patricios afianzados en Tarraco (Taragona) que dedicaron toda su vida a conquistar a los pueblos Íberos y a expandirse por el norte de África. Dentro del senado romano también había divisiones, contrario al clan de los Escipiones se posicionaba el muy considerado, estimado y temido Quinto Fabio Máximo, cinco veces cónsul (en los años 233, 228, 215, 214 y 209 a. C), dictador en el año 217 a. C, princeps senatus y augur vitalicio, Quinto Fabio era un personaje con el que no convenía enfrentarse, tenía un enorme poder sobre el senado romano, digamos que la mayoría de los dirigentes de Roma le debían algún que otro favor y Fabio sabia cobrarlos en el momento adecuado, además no tenía fama de amable sino todo lo contrario, se suele describir como un hombre cruel y ambicioso.

Hieron II, rey de Siracusa (Sicilia), tiene un papel clave porque reinaba sobre una isla que era un punto estratégico de extrema importancia por su cercanía a la Península Itálica, al continente africano y sobre todo a Cartago. Tras la primera guerra púnica los cartagineses pierden su influencia sobre la isla y Siracusa debe someterse y mostrar fidelidad a la República de Roma pero, durante la segunda guerra púnica, tomará una decisión que marcaría el futuro de los habitantes de la isla.

Aníbal Barca, tras finalizar la Primera Guerra Púnica, decidió llevar a cabo el ataque a la ciudad de Sagunto, era el año 219 a. C, esta ciudad estaba bajo dominio romano y fue el pretexto legítimo para poder declarar la Segunda Guerra Púnica (218 – 201 a. C). Tras la victoria de Sagunto por parte de los cartagineses, Aníbal Barca parte hacia Italia cruzando los Pirineos y los Alpes con miles de guerreros púnicos e íberos y decenas de elefantes. No fue un camino fácil, Publio Cornelio Escipión intentó cortarle el paso en el Batalla de Ticino, pero perdió y fue gravemente herido. En realidad ambos bandos sufrieron bajas pero Roma se llevó la peor parte. La victoria de Aníbal sirvió para que Cartago estableciera una alianza con los Galos y otros pueblos fronterizos de Roma, de esta forma pudo conseguir los refuerzos que le había negado el senado cartaginés y llegar a la siguiente batalla con 40.000 hombres. Este segundo enfrentamiento se conoce como la Batalla de Trebia y fue un completo desastre para Roma, perdió casi todo su ejército y tuvo que ceder el control del norte de Italia a los cartagineses. Aníbal Barca cruzó toda la Península Itálica arrasando por donde pasaba, consiguió llegar al sur de Italia y establecer allí un campamento, el siguiente paso era aguardar la llegada de Asdrubal.

Las Guerras Púnicas - Segunda guerra punica 218-217

En el año 217 a. C Publio Cornelio Escipión es enviado como Procónsul a Hispania y junto a su hermano Cneo consigue recuperar Sagunto. Esta ciudad era un punto estratégico del comercio marítimo comercial del mediterráneo y la victoria fue clave para controlar el levante ibérico y llevar a cabo las campañas sobre el sur peninsular.

En el año 215 a. C, Asdrubal recibe refuerzos de Cartago y junto con el general Magón se enfrentan a Escipión en Iliturgi, pero Cartago pierde el control de la ciudad y Asdrubal emprende la huida.

En el año 214 a.C Asdrubal debe regresar a Cartago para hacer frente al ataque del rey Sifax. Escipión aprovecha su ausencia para reforzarse y establecer nuevas alianzas con los Íberos.

En la última gran batalla de Publio Cornelio Escipión y su hermano Cneo, alrededor del 212 – 211 a. C, los generales romanos deben defender dos frentes y dividen sus fuerzas. Escipión se enfrentó a Magon y Giscon pero murió en la batalla junto a casi todos sus hombres, fue una trágica derrota para Roma porque en ella perdieron a miles de legionarios y a uno de los generales más respetados del ejército romano. Cneo luchaba contra Asdrubal en la batalla de la Betis Superior, al norte del río Ebro pero, al caer su hermano, las tropas púnicas que luchaban contra Escipión acudieron a reforzar a las de Asdrubal y los romanos quedaron en inferioridad numérica. Cneo tuvo el mismo final que su hermano y también dejo su vida en tierra íbera.

Las Guerras Púnicas - Segunda guerra punica 217 - 212 a.C

En el año 212 a. C, el rey de Siracusa Hierón II rompe el pacto que tenía establecido con la República de  Roma y decide posicionarse a favor de Cartago. Se produce así el asalto a Siracusa bajo el mando del general Marco Claudio Marcelo. Pese a la importancia de la batalla creo que el personaje más emblemático de esta contienda no fue un guerrero, si no un hombre llamado Arquímedes de Siracusa, escritor, científico, matemático, ingeniero, filosofo y astrónomo griego. Arquímedes inventó las mejores máquinas de asedio y defensa que se habían visto hasta el momento, tal era el asombro del general Marcelo que ordenó expresamente que, tras la caída de Siracusa, no se le hiciera el menor daño. Las defensas de los sicilianos no permitieron el asalto y los romanos vieron de primera mano como perdían decenas de navíos. El general Marcelo tuvo que cambiar de táctica y optó por sitiar la ciudad obteniendo finalmente la victoria. Pese al mandato directo de respetar la vida de Arquímedes, éste fue asesinado durante la toma de la ciudad. Hay una historia que cuenta que, tras la muerte de Arquímedes, Marco Marcelo decidió llevarse solo un objeto,  era un calendario con el que se podían predecir todos los eclipses de sol y de luna, se conoce como el Mecanismo de Anticitera. Christian Carman ofreció una conferencia con los últimos descubrimientos sobre este mecanismo, os dejo el vídeo donde relata la historia de Arquímedes durante la II Guerra Púnica.

En agosto del año 209 a. C el general romano Escipión el Africano (hijo del fallecido Publio Corneo Escipión) asumió el control de las campañas de Hispania y consiguió conquistar la ciudad de Cartago Nova (Cartagena), fue una victoria muy importante para su carrera porque al mantener el control de la ciudad aseguró la conquista del levante peninsular, derrotó a Cartago en suelo hispano y aseguró una puerta de acceso hacia África. Pese a todo Escipión era consciente de que las campañas en Hispania no habían sido fáciles y cada batalla había supuesto un número importante de bajas, su familia sabía muy bien lo que era luchar en tierras hispanas, su padre y su tío habían muerto en las campañas contra Aníbal y Asdrubal, la realidad era que estaban débiles, si Cartago decidía atacarles no sabía durante cuanto tiempo podrían aguantar.

Para poder controlar la ciudad, Escipión necesitaba refuerzos. Confiado en la importancia de su victoria envío a Cayo Lelio, uno de sus hombres de confianza, a Roma para que argumentara ante el Senado Romano su situación y la necesidad de recibir nuevas tropas. Su intención era asegurar el levante y sur de la Península Ibérica y derrotar definitivamente a Cartago. Escipión residía en Hispania, su familia casi había pasado más tiempo en esta tierra que en la propia Roma, dejó Cartago Nova al cargo de sus generales y se desplazó a Tarraco (Tarragona, Cataluña) donde vivía con su mujer y sus hijos, un niño y una niña.

Mientras, Cayo Lelio llegó al senado romano con buenos argumentos y en cierto modo confiado de que aceptarían su propuesta. Esta confianza desapareció cuando se cruzó en su camino el Senador Quinto Fabio Máximo, quizás el hombre más influyente y poderoso de Roma. El día que Cayo Lelio presentó sus argumentos ante el senado, Quinto Fabio se opuso drásticamente a la petición de Escipión. El senador contra-argumentó que esas tropas eran necesarias en Roma porque Aníbal Barca amenazaba el sur de Italia con continuos saqueos e incursiones. El resultado fue que Cayo Lelio volvió con las manos vacías. En enero del año 208 a. C Cayo Lelio regresó a Tarraco sin tropas para Escipión, todo un contratiempo si querían seguir avanzando por la Península.

Aníbal Barca aguardaba pacientemente en el sur de la Península Itálica. El plan de Aníbal era esperar la llegada de su hermano Asdrubal. El general Asdrubal debía atacar Italia por el norte a la vez que Aníbal atacaba por el sur, además la reciente alianza con Hieron II de Siracusa facilitaba el paso de la armada naval completando el ataque por mar. La espera se hacía eterna y las incursiones y saqueos de las que hablaba Quinto Máximo eran más una forma de entretenimiento, el objetivo real aún estaba por llegar. Un día, sin tenerlo previsto, Aníbal toma cierta ventaja cuando consigue dar caza a unos cuantos cónsules, quitarles la vida y apoderarse de sus anillos consulares, con ellos podría engañar a numerosas ciudades romanas, los anillos poseían un sello que se usaban para lacrar las cartas y poder así identificar su grado de importancia o de urgencia.

En la primavera de este mismo año Escipión se dio cuenta de que Asdrubal y los púnicos habían establecido ciertas alianzas con los pueblos Íberos aumentando notablemente el grueso de su ejército mientras que el suyo estaba débil y, para colmo, el Senado le había negado los refuerzos que tanto necesitaban. El general sabía que lo primero que tenía que hacer era debilitar las alianzas entre Asdrubal y los pueblos Íberos. Escipión estableció una reunión con los lideres de los Ilergetes y de los Ausetanos, de esa reunión salió un pacto que estipulaba que las tribus íberas permitirían el paso a las legiones de Roma y les apoyarían en la batalla contra los púnicos bajo la promesa de respetar el territorio y la independencia de dichas tribus. Ahora sabemos que Roma nunca cumplió promesas de este tipo.

Las guerras púnicas - Final de la segunda guerra punica 212 -201

Escipión siguió a los púnicos hasta el norte de Italia y consiguió llegar al campamento que Asdrubal había levantado en lo alto de una colina, en la localidad de Metauro. Los romanos consiguieron alcanzar la cima gracias a una buena estrategia de engaño por parte del general romano. Asdrubal se vio obligado a huir, pese a que Escipión podría haberle dado caza, el general romano decidió dejarle ir, al menos por el momento. Asdrubal no conservó su vida demasiado tiempo. En el año 207 a. C Aníbal recibe una bolsa con la cabeza de su hermano en evidente estado de descomposición. Aníbal tuvo que replantearse la situación, ya no contaba con las tropas de su hermano y Cartago no le estaba apoyando en exceso, se había quedado prácticamente solo en tierra enemiga.

En el año 206 a. C Escipión consigue conquistar Ilipa, las tropas de Giscon y Magon sufren una derrota humillante. El genera romano, con la victoria sobre el sur de Hispania comienza a poner su punto de mira en África y establece una nueva estrategia,  jugar a dos bandas, por un lado consigue el apoyo de Massinisa prometiéndole el acceso al trono si conseguía entrar en África y derrotar a Cartago. Por otro lado, sin que Massinisa se enterara, se reunió con Sifax y consiguió un pacto en el que Sifax se mantendría neutral con respecto a la guerra de Hispania. Esto supuso que Giscon y Magon se quedaran solos, desprotegidos y con un ejército que de nada les servía contra el poderoso Escipión, ambos se vieron obligados a huir.

En el año 205 a.C la suerte sonríe a Escipión el Africano y consigue proclamarse cónsul del Senado Romano, y en entre los años 204 a 202 a.C recibe el título de procónsul.

En el año 203 a. C las tropas de Sifax y Giscon se esfrentan a las de Massinisa y Escipión, la batalla se conoce como la Batalla de los Grandes Campos, tuvo lugar en el norte de África, en Zama. Aníbal, que estaba en el sur de Italia decide ir al encuentro de su pueblo y pone rumbo a Cartago, la llegada de sus tropas por mar avivó el espíritu cartaginés y rompieron el pacto establecido con Roma tras la primera guerra púnica. Tras un intento de acuerdo fallido entre Escipión y Aníbal, la guerra vuelve a comenzar en el año 202 a.C, aunque esta vez es diferente, Roma cuenta con el apoyo de la caballería y de la infantería de Massinisa. La Batalla de Zama fue la más importante de la vida de Escipión porque consigue vencer a Cartago en África y recibiría por ello el apodo con el que pasaría a la historia, Escipión el Africano.

Aníbal firmará con Roma un tratado en el año 201 a. C con la esperanza de conseguir algo de tiempo para reconstruir al Imperio Cartaginés pero ya era demasiado tarde, en el año 195 a.C decide exiliarse voluntariamente. Roma resulta victoriosa, Sifax es alejado del trono numida y Massinisa ocupa su lugar. Las condiciones impuestas a Cartago fueron durísimas, tuvo que hacer entrega de toda su flota, ya fuera mercantil o de guerra, además se les impuso la sanción de no poder crear nuevos barcos ni armamento alguno y, llegado el caso en el que tuvieran que defenderse, debían de pedir permiso al Senado Romano, las sanciones económicas a modo de tributos y pagos también fueron altas, Cartago se apagaba poco a poco, tras la II Guerra Púnica ya no tenía el esplendor ni el poder de tiempos pasados pero subsistía.

Guerras Púnicas, situacio tras la II guerra púnica

Roma por su parte estaba en pleno apogeo, había conquistado el levante y sur peninsular, para organizar el nuevo territorio decidió crear dos nuevas provincias Hispania Citerior e Hispania Ulterior. La expansión por la Península Ibérica era un hecho pero antes debía de destruir definitivamente a los cartagineses. El simple hecho de que Cartago no terminara de sucumbir era motivo suficiente para el orgullo romano y no tardarían en provocar y declarar la III Guerra Púnica.

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La llegada de Roma a la Península Ibérica, I Guerra Púnica

¿ Cómo llega Roma a Hispania ?

I Guerra Púnica

Es curioso como mientras los Astures seguían con una vida aparentemente apacible y tranquila, al otro lado de la Península Ibérica se comenzaba a fraguar una gran guerra entre dos grandes Imperios por el control de todo el territorio conocido, incluido el lejano norte cantábrico. Nos encontramos en la segunda mitad del s.III a. C, las sociedades más modernas estaban a lo largo del Mare Nostrum (Mar Mediterráneo) y una de las ciudades más importantes y poderosas era Cartago. Sus habitantes se llamaban cartagineses y su ciudad era una colonia fenicia del norte de África que podían presumir de ser una de las urbes más cosmopolitas, ricas e influyentes del momento. Cartago dominaba gran parte del comercio marítimo y era un puerta de acceso clave al continente africano, estaba al norte de Túnez.

Por otro lado estaba Roma, era una república igualmente poderosa aunque con mucho menos control del comercio por mar, Roma ansiaba dominar el Mediterráneo. Los generales y senadores que dirigían la República de Roma tenían grandes pretensiones de expansión, se consideraban a sí mismos el pueblo más civilizado y poderoso del mundo, más incluso que los ya vencidos griegos con sus ciudades – estado (Esparta y Atenas).

El pueblo romano descendía según la leyenda de Rómulo y Remo, hijos de Marte, dios de la guerra, a esta procedencia rendían honor con sus conquistas y su habilidad para presentar y ganar batallas. Realmente Roma como Estado se creó por la agrupación de tribus itálicas que se unieron y crearon una capital en la denominada Ciudad de las Siete Colinas. Roma comenzó como una ciudad que poco a poco se fue expandiendo tras conquistar y establecer alianzas con numerosas tribus vecinas.

Roma y Cartago en el s III aC - I guerra púnica

Cuando dos grandes ciudades de la antigüedad han tenido un mismo objetivo el resultado ha sido siempre el enfrentamiento. Roma y Cartago se encontraban en el punto de mira la una de la otra y la guerra entre ellas marcó el futuro de la Península Ibérica y de todos los pueblos que en ella vivían. Tales batallas se conocieron con el nombre de Las Guerras Púnicas, fueron tres grandes campañas que se desarrollaron entre los años 264 – 146 a.C.

La I Guerra Púnica (264 – 241 a.C) se desarrolló en Sicilia, Roma decidió recuperar el control de la isla ocupada por los cartagineses. Era el pretexto perfecto para lanzarse a la conquista del Mar Mediterráneo y asegurar el paso a África. Así fue como entraron en guerra las dos grandes ciudades del momento.

Durante la primera guerra púnica el senado de Cartago estaba dirigido por Hammón el Grande, durante la mayor parte de la guerra los generales cartagineses fueron perdiendo terreno. Al final de la campaña Amílcar Barca (padre del futuro Aníbal, Asdrubal y Magon Barca) fue puesto al mando y las cosas mejoraron para los africanos, sin embargo, aunque Cartago parecía que comenzaba a recuperarse, Hammón y los senadores cartagineses decidieron rendirse y firmar un pacto de paz desoyendo los consejos de muchos de sus generales.

Los romanos obtuvieron una gran victoria y, tras la I Guerra Púnica, a Cartago no le quedó más remedio que firmar un tratado de paz en el año 241 a.C en el que cedía la isla de Sicilia, la de Córcega y la de Cerdeña a la República Romana. Ambos bandos no se encontraban realmente satisfechos, los cartagineses habían perdido mucho territorio y para Roma la conquista de una isla dentro de sus fronteras naturales suponía un avance pero no era ni mucho menos su objetivo final.

Durante algunos años ambos bandos intentaron recuperar fuerzas tras las duras batallas libradas en Sicilia. La tensión era evidente, todos eran conscientes de que en cualquier momento las dos ciudades volverían a enfrentarse. Sin duda la peor parada había sido Cartago, además tuvo que sofocar una serie de revueltas internas causadas por el impago a los mercenarios que habían combatido para Hammón. Para recuperarse, Amílcar Barca realizó una serie de incursiones sobre la Península Ibérica dejando su vida en estas tierras. Su sucesor fue su yerno Asdrubal, este general fue el fundador de Cartago Nova (Cartagena) y consiguió ampliar las fronteras por el levante y el sur peninsular. En el año 221 a.C le asesinaron y le sucedió Aníbal Barca.

I guerra punica 264-241ac. Situacion de Roma y Cartago

Roma seguía su expansión por tierra, se rearmaba, preparaba a las legiones, inventaba nuevas maquinas de guerra y esperaba ansiosa a que Cartago cometiera un error. Ese día llegó en el año 219 a.C cuando Aníbal decide atacar Sagunto (Valencia), ciudad conquistada y “aliada” de Roma. Con el sitio de Sagunto comenzó la Segunda Guerra Púnica.

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