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Arangas de Cabrales y sus cuevas

Arangas de Cabrales. Complejo prehistórico de la cueva de Arangas, de Los Canes y del Tíu Llines.

Arangas de Cabrales es un pequeño pueblo construido sobre un macizo rocoso bajo el que se localizan tres cuevas que estuvieron habitadas desde el paleolítico superior hasta la edad de bronce. El complejo se compone de la Cueva de Arangas, la Cueva de los Canes y la Cueva del Tíu Llines, todas ellas muy próximas entre sí, ocupadas en periodos similares y seguramente pertenecientes al mismo grupo de humanos y a sus sucesivas generaciones.

Arangas de Cabrales

Arangas de Cabrales

Cuando decidimos visitarlas no sabíamos en realidad donde estaban. Llegamos a Arangas de Cabrales y preguntamos directamente a la gente del pueblo, todos nos respondieron lo mismo, que solo podríamos llegar a la cueva de Arangas si alguien nos indicaba el camino porque el paso estaba bastante tomado por la maleza. Por suerte encontramos a un chaval muy amable que nos indicó como llegar a la cueva de Arangas, sin embargo nos fue imposible encontrar la cueva de los Canes y la del Tíu Llines, a pesar de que no andaban muy lejos, la maleza era tan densa que el paso se hacía imposible en muchos puntos y tampoco nos dejaba ver a nuestro alrededor. Los Canes y el Tíu Llines nos queda como tarea pendiente.

Los yacimientos de Arangas de Cabrales se encuentran en el entorno montañoso de los Picos de Europa. Al pie del macizo de Arangas discurre la riega de Fuente Calero (afluente del río Cares), es un paraje con fuertes desniveles y densos bosques que aún hoy proporciona una caza abundante de corzos y jabalíes, los bosques van perdiendo fuerza según se incrementa la altura de la montaña y, según se reduce la masa arbórea, aumentan las grandes afloraciones rocosas de caliza típicas del oriente asturiano.

Cueva de Arangas de Cabrales:

La cueva de Arangas posee una boca de entrada bastante grande y amplia, lo mismo sucede con el vestíbulo interior, a partir de éste se abren varias galerías que discurren por interior del macizo.

Arangas de Cabrales

Boca entrada cueva de Arangas de Cabrales

Las excavaciones que se realizaron obtuvieron su mejor resultado en el vestíbulo y en el abrigo exterior, los restos encontrados abarcan varias etapas cronológicas, desde el paleolítico superior hasta el neolítico. Algunos ejemplos son: una punta ósea localizada en el abrigo exterior, restos de cerámica decorada y otros más toscos sin decorar, un diente de hoz y abundantes restos de animales como mamíferos, moluscos terrestres y moluscos marinos.

Arangas de Cabrales

Interior cueva de Arangas de Cabrales.

Los Canes:

En el macizo de Arangas de Cabrales también se esconde la cueva de los Canes, es las más conocida porque en ella se encontraron, por un lado, unos grabados en el fondo de una de las galerías, por otro, tres tumbas mesolíticas con tres esqueletos en muy buen estado de conservación, están datados entre los años 7000 – 5000 BP. Se trata de un posible enterramiento colectivo que se estuvo reutilizando durante bastante tiempo, los restos revelaron unas características generales en torno a todos los cuerpos como la abundancia de caries y sarro en los dientes. Esta cavidad es otro ejemplo de como las personas del mesolítico abandonaron las cuevas como asentamiento pero siguieron usándolas como centros funerarios.

La Tumba I se hizo en el centro del vestíbulo, en un paso estrecho de 50 cm. Una de las paredes de este paso es una aglomeración estalacmítica, la fosa fue excavada de forma que ocupaba todo el espacio entre dicha aglomeración y la pared que tenía en frente. Estaba ocupada por una mujer que vivió hace 6300 años BP, durante la transición entre la cultura Asturiense y los inicios del neolítico, era de edad avanzada y de pequeño tamaño. Al morir colocaron su cuerpo en el fondo de la fosa de forma que reposaba boca arriba, con la cabeza mirando a su derecha, las piernas muy flexionadas, la mano derecha reposaba sobre la pelvis y la izquierda sobre el vientre; disponía de un ajuar funerario compuesto de una escápula de ciervo, una costilla de ungulado y tres caninos de ciervo perforados. La tumba fue cubierta por un abundante número de conchas de caracoles de tierra y finalmente se selló con un tierra, cantos y otros restos de animales.

La Tumba II se realizó justo en la boca de entrada de la cueva, el foso tenía 85cm de profundidad y de momento se documentan 3 cuerpos:

El primero era un esqueleto completo de un hombre joven que vivió hace 6500 – 7000 años BP. Quienes lo enterraron lo acostaron de lado y colocaron a su alrededor un ajuar mucho más abundante que en el caso anterior, se componía de fragmentos de cabra, un punzón en hueso, un bastón perforado, un canto rodado, un conjunto de conchas, perforadas una de las cuales estaba colocada sobre un ojo, y un diente de ciervo perforado, por último cubrieron el cuerpo con cuatro capas de tierra, la primera capa era de color oscuro, la segunda poseía pequeños cantos de caliza, en la tercera los bloques de caliza son más grandes y en la última capa apenas había restos líticos. En los diferentes niveles de tierra aparecen restos de industria que no pertenecen al ajuar, parece que se colocaron sin intención aparente, por lo visto las personas que sellaron la tumba obtuvieron la tierra de la propia cueva y, posiblemente, se llevaran con ello restos de industria lítica de otras épocas.

El segundo cuerpo era un esqueleto de un hombre adulto que vivió hace 6900 años BP, lo colocaron tumbado boca arriba, el ajuar funerario era algo pobre, solo tiene asociado algún microburil y unas pocas conchas perforadas.

El tercero es el menos documentado, se trata de los restos de un niño que se encontraron a la altura de las rodillas del esqueleto anterior. En su ajuar se mencionan huesos de rebeco, ciervo y jabalí.

En el fondo de la cueva se localizaron otros dos fosos sin restos humanos, estos poseían alguna pieza lítica perteneciente al paleolítico superior que quedaron depositadas en los niveles superiores a causa de la realización de dichos fosos, por el momento se desconoce el posible uso o intención de los mismos.

La Canes siguió usándose durante el neolítico, en los niveles superiores de la excavación se recuperaron restos de cerámica datados en el 7000 BP, el conjunto de cerámica de los canes es uno de los primeros documentados en Asturias. Se trataba de trozos de cerámica muy fragmentados de los que no se pudieron recuperar objetos pero que sí permitieron saber el método de fabricación de la misma.

Los neolíticos de los Canes usaron dos formas para manufacturar la cerámica, la primera es bastante básica, se consiguió la arcilla del suelo de la propia cueva, se modeló y se coció a no más de 700 – 800ºC en un hogar simple (no se han encontrado restos de estructuras dedicadas a la cocción); la segunda se diferencia de la anterior en la materia prima porque la arcilla fue mezclada con calcita de forma intencionada, la calcita les permitía obtener una arcilla con un mayor grado de cohesión, más fácil de secar y daba lugar a una cerámica que se fracturaba menos, podía destinarse al almacenaje de alimentos y usarse sobre el fuego para cocinar los alimentos. Algunos de los restos poseían decoraciones lineales muy simples.

Cueva del Tíu Llines:

La última cavidad del complejo de Arangas de Cabrales es la cueva del Tíu Llines está muy próxima a la cueva de Los Canes, en realidad ambas cavidades están comunicadas por un pasillo muy estrecho que va desde el vestíbulo de los Canes hasta la sala más profunda del Tíu Llines. El nombre de esta cueva corresponde a un antiguo pastor que habitaba la cueva y que realizó varios muros en la primera sala de la caverna para estabular al ganado.

La boca de entrada a esta última cueva del complejo de Arangas de Cabrales da lugar a un pasillo estrecho que se adentra en el macizo 8 metros y que da acceso a tres salas, la primera comunica con el exterior por un orificio por el que cabría un adulto, en esta sala se encontraron restos de industria lítica, restos de cerámica de las primeras fases del neolítico y huesos humanos (vértebras y una mandíbula).

Para visualizar el complejo de Arangas de Cabrales podéis encontrar fotografías de las excavaciones y los dibujos de los enterramientos, realizados por Pablo Arias y Carlos Pérez Suárez, en el PDF que pone a disposición el gobierno del principado de Asturias en esta web http://ria.asturias.es/RIA/handle/123456789/1279 “Las excavaciones arqueológicas en la Cueva de los Canes (Arangas, Cabrales). Campañas de 1987 a 1990”.

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Cueva Oscura de Ania

Cueva Oscura de Ania, Les Regueres

Cueva Oscura de Ania está en el concejo asturiano de Les Regueres, en la Parroquia de Ania, forma parte del complejo de yacimientos prehistóricos de la cuenca medía del río Nalón, comparte el espacio con otras cuevas como Sofoxó y Les Mestes en los Meandros del Nora y con La Paloma en la actual Soto de Les Regueres. Es una cueva que no posee visitas guiadas pero el acceso a la boca de la cueva es muy sencillo. 

Hay que llegar al pueblo de Ania en Les Regueres,  justo al entrar en el pueblo de Ania se baja por un camino asfaltado, con algo de cuesta, hasta llegar al río, una vez allí se toma un sendero de tierra a mano derecha, de manera que el río queda a mano izquierda, caminando por este sendero, a pocos metros, está el abrigo rocoso donde se encuentra Cueva Oscura de Ania. Ver como llegar a Ania.

Cueva Oscura

Cueva Oscura de Ania, Boca de entrada

Es una cueva pequeña, posee dos bocas de entrada, ambas selladas por una valla para proteger los restos arqueológicos y porque es una cavidad que sigue estando en estudio, sin embargo, debido a la proximidad del yacimiento con la boca-cueva, pueden verse restos de la excavación y la mayor parte del vestíbulo de la entrada.

Cueva Oscura

Cueva Oscura, río Andallón

Al pié de la cueva discurre el río Andallón, posee abundantes bosques a su alrededor y otras zonas de alta montaña no muy lejanas, esto facilita el acceso a la recolección y a las presas de caza, era una cueva bien comunicada con sus vecinas e incluso con otras del oriente asturiano a través de los cursos fluviales, sin embargo, la documentación consultada no habla de si se trataba de un asentamiento temporal o permanente, de todos modos posee un alto grado de actividad humana desde el 13.500 BP al 9.400 BP, sus moradores eran cazadores-recolectores y tras de si dejaron un buen número de piezas procedentes de las labores que desempeñaron en esta cueva.

El equipo de arqueología encargado de estudiar el yacimiento propone dos etapas de ocupación.

La primera etapa se sucede durante el Magdaleniense Medio – Final, entre los años 13.500 – 11.800 BP. Durante esta etapa la cueva posee una actividad bastante intensa a razón de la gran cantidad de industria lítica y ósea encontrada, algunos ejemplos de industria lítica son los raspadores o buriles; entre los objetos realizados en hueso están azagayas para lanzas, punzones, arpones, agujas, cinceles, candiles, puntas etc; también aparecen otros objetos en hueso decorados con elementos geométricos o con representaciones de animales como las varillas hechas con asta, una costilla de ciervo que tiene una cierva grabada y 2 cuernos también decorados. Por último se documentan restos de animales con signos de descaramiento y de extracción de grasa.

La segunda etapa se sucede durante el Aziliense, entre los años 11.800 – 9.400 BP. Estos moradores también experimentan diferentes cambios climáticos, es el final del Tardiglacial y se pasa de un frío seco a un ambiente más húmedo con el correspondiente incremento de los acuíferos. Los restos de este periodo son bastante escasos, tan solo se destaca un puñal realizado a partir de un hueso de cáprido, cantos rodados teñidos de rojo y herramientas como buriles, raspadores, arpones o puntas.

Cueva Oscura, como la Cueva de los Azules, es un ejemplo del tránsito entre el Magdaleniense final y los comienzos del Mesolítico, en ambas parece que se experimentó una aceleración en la cultura material y tecnológica y un mejor aprovechamiento de los recursos de la zona.

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