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Turismo por Asturias. Rutas, lugares y monumentos históricos que se pueden visitar en Asturias. Información sobre la historia antigua de Asturias desde la prehistoria. Conoce cuevas con arte rupestre, la cultura megalita, castros, ruinas romanas, el reino de Asturias, ver mapas de las rutas.

La ciudad romana de Gigia

Gigia y los orígenes de la ciudad de Gijón

Gijón se sitúa en la zona central de la costa Asturiana. Es una de las ciudades más grandes del Principado de Asturias y remonta sus orígenes hasta la época romana, entre el s.I – II d.C.

Antecedentes a la fundación de Gigia

Durante la edad de hierro el concejo de Gijón estaba poblado por los Cilúrnigos, una gens astur cuyo nombre significaba caldereros. La población vivía en pequeños centros urbanos denominados castros. El más importante era el castro de Noega, situado en el cabo Torres, pero también se han documentado otros asentamientos menores, encargados de las actividades ganaderas y agrícolas, como Tremañes o Serín.

En el s. I a.C llegó el Imperio Romano al noroeste ibérico y tuvieron lugar las guerras astur – cántabras (29 a.C – 19 d.C). El castro de Noega situado en el cabo torres y su vecino oriental, el Cerro Santa Catalina, eran dos importantes puntos estratégicos que el Imperio necesitaba conquistar para dominar la rasa costera y crear un puerto central que permitiera la salida por mar.

En estos primeros años del s.I d.C el Imperio romano consigue conquistar el castro de Noega y la Legio X Gemina se establece como tropa de ocupación. El castro se fue romanizando y se convirtió en un centro de referencia en la zona. En el año 9 – 10 d.C se crea el ara dedicada a Augusto por un legado propetor. Esto parece demostrar que el sistema administrativo romano estaba instaurado.

Dioses romano, culto al emperador

Inscripción a Augusto Cesar. Castro de Noega

También data del s. I la inscripción de la diosa Fortuna Balnearis (Diosa protectora de las aguas salubres), localizada cerca de la Iglesia de San Juan de Tremañes, dedicada por Tito Pompeyo Peregriniano, legionario romano asentado en Gijón tras haber recibido tierras de explotación (villae) como recompensa por sus servicios al ejército de Roma.

La influencia romana se fue extendiendo por el territorio. Algunos de los centros agropecuarios explotados por Roma en los alrededores del castro de Noega fueron Deva, Jove, Serín, Murias de Beloño, Natahoyo, Baldornón y Veranes. A ellos se les suman otros posibles como Logrezana, Montiana, Foyanes, Rubín y Veriña.

Sin embargo, a finales de este primer siglo, Noega comenzó a perder importancia, la nueva sociedad astur romana comenzó a aglutinarse en el cabo vecino, el Cerro Santa Catalina.

Fundación de la ciudad de Gigia

Durante el s.I – II d.C la población que se asentó en la ladera del cerro Santa Catalina comenzó a crecer dando lugar a la ciudad de Gigia, una urbe romana que comenzó a actuar de centro administrativo y comercial en la costa astur. Aquí concluía la vía de la plata y con ello se conseguía conectar la red de caminos principales que conectaba la Península Ibérica de norte a sur y de este a oeste.

Pese a la aparente importancia que debió de tener la urbe de Gigia es muy poco lo que se conoce de ella. Los restos arqueológicos son escasos pues yacen bajo el casco antiguo de la ciudad, el barrio de Cimadevilla. Tan solo cuando se acomete una obra importante aparece algún resto, los hallazgos se reducen a trozos dispersos de la muralla, una parte de las termas, una fábrica de salazones, una fuente y un aljibe.

Gigia, mapa de la ciudad

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La fontica y el aljibe romano

El agua es uno de los requisitos indispensables que necesita una ciudad para poder mantenerse y crecer. Los romanos sabían como distribuir el agua mediante canalizaciones y como almacenarla en grandes piscinas, aljibes, pozos etc. Pese a la gran infraestructura que requiere esta tarea, por el momento solo se han podido documentar una fuente y un aljibe.

La fontica es una fuente natural situada en el lado Este del Cerro Santa Catalina, se llega a ella fácilmente subiendo por  la calle Camín de la Fontica desde la Iglesia de San Pedro. Disponer de una fuente natural de agua dulce dentro del propio asentamiento supuso una clara ventaja a la hora de crear la ciudad.

La fontica. Civita de Gigia. Gijón. Historia de Asturias

La fontica. Cerro Santa Catalina. Gijón.

 

 

 

 

 

Para almacenar el agua contaban con depósitos, por el momento solo se han podido encontrar dos de ellos. Se trata de dos aljibes, uno estaba destinado a abastecer a la fábrica de salazones ya que se encontró en sus instalaciones. El otro se localizó recientemente dentro del edificio de la antigua tabacalera de Gijón durante la ejecución de unas obras. Este deposito de agua aún se encuentra en estudio, las ultimas publicaciones nos cuentan que fue construido durante el s.III – IV d.C, coincidiendo con la construcción de la muralla. Estuvo en uso hasta el s.V d.C momento en el que comienza a utilizarse como depósito de basura.

Las Termas romanas de Campo Valdés.

Las termas romanas de Campo Valdés están soterradas bajo la Iglesia de San Pedro y es un importante conjunto arqueológico que muestra la costumbre romana de disponer a la urbe de baños públicos. En realidad gran parte del complejo aún permanece oculto bajo la Iglesia de San Pedro y no puede ser excavado.

Las termas de Campo Valdés se edificaron en dos fases de ejecución. La primera fase tuvo lugar desde finales del s.I d.C hasta el primer tercio del s.II d.C y se corresponde con una serie de piscinas frías y cálidas distribuidas a lo largo de una pasillo. La segunda fase de construcción tuvo lugar a partir del primer tercio del s.II d.C, las termas se amplían con varias salas de sudoración y algunas estancias. Estas termas representa una de las primeras construcciones públicas de la ciudad de Gigia al estilo romano.

Los ciudadanos que visitaban este complejo accedían a ellas por un pasillo orientado de norte a sur. La primera parada la hacía en los vestuarios (apodyterium), una sala común donde se desvestían y se preparaban para el baño.

Termas de Gigia, Apodyterium o vestuario

Apodyterium o Vestuario

Una vez dispuestos podían realizar el recorrido empezando por la sauna de vapor (sudatio) o por las piscinas. Las piscinas se repartían en tres salas, eran el frigidarium  (agua fría), el tepidarium (agua templada) y el caldarium (agua caliente). Una vez terminados los baños se regresaba al vestuario para cambiarse.

En el s.II las termas se reforman y el recorrido cambia, se añade una nueva zona en el ala este con nuevas estancias cuyas paredes se decoraron con pinturas al fresco.

Una aspecto importante de estas termas son el complejo sistema de calefacción que usaban, se denomina hypocaustum. La calefacción en época romana consistía en una red de tuberías de cerámica por las que circulaba el aire caliente. Esta red de canales partían de un horno y se repartían por el suelo y por las paredes de las diferencies estancias. De este modo conseguían mantener cualquier tipo de edificio caliente.

Estos baños tuvieron un uso activo hasta el s.V. Con la caída del Imperio romano y la instauración del Reino Visigodo las termas entran en desuso hasta que son abandonadas y transformadas en una necrópolis medieval en el s.VI, de esta época se encontró un sepulcro.

Vistas generales de las termas de Gigia

La visita de las termas de Campo Valdés es una parada obligada si quieres conocer la historia de la ciudad Gijón. Posees toda la información en estos enlaces: horarios, entrada gratuita los domingos, entrada gratuita con Gijón card, otras tarifas.

La muralla

En el s.III, coincidiendo con la gran crisis que azotaba al Imperio, se produce la edificación de la muralla de la ciudad de Gigia, quizás en un intento de asegurarse las defensas ante las revueltas que se estaban produciendo entre la población de la zonas rurales. Estas revueltas no fueron nada bueno para la ciudad porque dependía de las villae y centros agropecuarios para poder abastecerse.

La muralla que protegía Gigia partía desde la Fontica por el Este del cabo, bajaba hasta las termas de Campo Valdés, atravesaba toda Cimadevilla dirección oeste hasta el actual palacio de Revillagigedo y torcía dirección norte hasta la actual Cuesta del Cholo. El descubrimiento de la muralla fue de suma importancia para los arqueólogos porque, entre otros muchos datos, permitía acotar un perímetro y calcular el volumen de población que podría tener la urbe. El resultado indicó que la ciudad ocupaba una superficial de 7 hectáreas y su población podía oscilar entre 1500 y 2000 personas.

La creación de la fábrica de Salazones.

Durante el s.III – IV se crea la fabrica de salazones. Se encontró bajo el suelo de la plaza del Marqués y tras estudiarse volvió a ser soterrado, desgraciadamente no es visible.

fabrica de salazones de Gigia

Plaza del Marqués

Los arqueólogos excavaron un área de 350 m y pudieron documentar varias estancias y las cetariae donde se salaba el pescado.  Esta fábrica, en su época, estaba cerca del fondeadero que permitía la entrada y salida de los barcos que llevaban el pescado.

La sal para los salazones la obtenían mediante un secado artificial del agua del mar. El agua dulce se obtenía de varios pozos cercanos. La producción de esta fábrica era moderada, abastecía Gigia y quizás otros puntos del interior de la cordillera.

Entre los restos de cerámica encontrados se ha descubierto varias inscripciones del mismo alfarero, era el taller de LICINI (Lucinius). Este alfarero aparece en otros lugares como Noega (Campa Torres) o el castro del Cantu la Figar (Gozón). Se cree que era un alfarero encargado de abastecer a los asentamientos costeros astur romanos.

El final de la época romana

Entre el s.V – s.VII , con los Visigodos y los Bárbaros (Vandalos, Suevos y Alanos), Gigia entra en una época de cierta oscuridad. Se sabe que en el s.VI las termas pierden su función y la zona pasa a ser una necrópolis.

También se cree que la ciudad fue conquistada por los Visigodos. En tiempos del rey Sisebuto, en el s.VII, aparecen las primeras manifestaciones del culto cristiano en la villa de Veranes.

El cristianismo se expande por el territorio coincidiendo con las invasiones islámicas. En el s.VIII los sarracenos conquistan Gigia. Munuza se establece como gobernador de la ciudad y se casa con la hermana de un importante noble. Ella se llamaba Ermenesinda y su hermano era Pelayo, pero esta es otra historia.

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Castro el Cuitu en Valdesoto

Castro el Cuitu, los astures de Castiello, Valdesoto, Siero.

Este castro se localiza en el barrio de Castiello en la parroquia de Valdesoto. Se trata de una urbe edificada sobre una colina de 339 metros de altitud. Desde aquí podían controlar visualmente parte de los valles del Nora, de Siero, de Carbayín y de la sierra de Urbieza. Desde este castro también se divisaba otros centros astures como el Pico Castiello de Marcenado y el castro de la Peñuca. El Cuitu estuvo habitado desde el final de la edad de bronce, siglo V a.C, y durante la edad de hierro.

Colina bajo la que se encuentra el castro del Cuitu de Valdesoto

Colina del Castro el Cuitu

Actualmente se accede al castro por una pequeña pista destinada a dar acceso a las fincas que rodean la colina, parte desde el barrio de Castiello y es un recorrido de apenas 15 minutos. Pese a estar localizado e indicado no se aprecia nada del castro, la vegetación y el bosque cubren todo el yacimiento.

Pista por la que se accede al castro el Cuitu

Camino de acceso al castro

bosque del Castro el Cuitu en Castiello, Asturias.

Vegetación que cubre el castro

El Cuitu es uno de tantos otros castros que aún están pendientes de excavación y son muy pocos los aspectos documentados hasta el momento. Entre los elementos defensivos se hace referencia a la pendiente natural que dificultaba el acceso a la urbe, a un parapeto por su cara SE, y a la existencia de dos fosos por la cara NE del castro, el primer foso era de pequeñas dimensiones y el segundo era algo mayor, medía 3 – 4 metros de ancho y 5 metros de profundidad. Tras el segundo foso se levantó un talud, éste era último elemento defensivo.

Los astures de este complejo para acceder al castro debían rodear parte de la colina, atravesar el primer foso y superar el talud hasta llegar a la acrópolis. En la parte llana de la acrópolis se encontraba el conjunto de viviendas, aparentemente de planta redondeada y realizadas en piedra, sin embargo hasta el momento no se han podido recuperar restos de estructuras ni piezas arqueológicas, el único aspecto reseñado fue la gran cantidad de restos de escoria de hierro encontrados, aspecto que por lo menos nos lleva a pensar en la realización de una gran actividad metalúrgica, algo que no es de extrañar porque nos encontramos en una zona donde la minería ha sido una actividad importante a lo largo de la historia de este concejo asturiano.

Durante los sondeos realizados se localizaron zonas saqueadas, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta la tradición oral de esta colina, hay leyendas que hablan sobre la existencia de una bolera de oro escondida bajo esta tierra que seguro llamó la atención de muchos en épocas pasadas.

Aquí os dejo como llegar al castro del Cuitu de Castiello, un paseo muy cortín que puede realizarse con toda la familia. Para los que realizan rutas más largas este tramo pertenece a la senda de Valdesoto PR AS-202.

como llegar al Castro el Cuitu

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Castro de Cabo Blanco, El Franco, Asturias

Castro de Cabo Blanco, un gran castro marítimo del occidente asturiano.

El castro de Cabo Blanco formaba parte del grupo de grandes castros marítimos del occidente astur, se levantó sobre el cabo que le da nombre, en el concejo del Franco, localidad de Viávelez. Este poblado posee un excelente dominio visual de la rasa costera, de los valles y de los sistemas montañosos que lo rodeaban. Estuvo habitado desde el s.IV a.C hasta el s.II d.C, es decir, en época astur y en eṕoca romana.

vistas al castro de cabo blanco

Este castro estaba dividido al menos en dos recintos, uno en el extremo norte del cabo (área peninsular) donde se concentran actualmente las excavaciones, y otro en el lado sur (área continental) pendiente de estudio y sin contrucciones constadas hasta el momento. Estas dos zonas estaban separadas por el foso central y para acceder de uno a otro había que pasar un estrecho pasillo construido a base de los materiales extraídos en la creación del dicho foso.

sistema defensivo del castro de cabo blanco

Sistemas defensivos del castro de Cabo Blanco

Su estructura es similar a otros castros de la costa asturiana, los lados Norte, Este y Oeste quedaban protegidos por altos acantilados marítimos. El lado Sur del cabo era el más débil al tratarse de una amplia explanada, aquí se concentraron los esfuerzos en la edificación de las defensas del poblado.

acantilado oeste del castro de cabo blanco en Asturrias

 

Las defensas del castro Cabo Blanco estaban compuestas por una sucesión de  cinco líneas de fosos, al menos tres parapetos o contra-fosos y una gran muralla. De las 5 líneas de fosos, tres de ellos se conservan completos.

El foso principal limitaba el acceso sobre el área continental del cabo. El foso central era el mayor, pertenecía a la tercera línea defensiva y separaba el área peninsular del Cabo (recinto norte) de la plataforma continental convirtiéndola en una isla infranqueable. Este gran foso mide 295 m de longitud, entre 4 – 7 metros de ancho y 10 metros en los puntos mas altos. Las paredes son verticales demostrando que se emplearon herramientas sofisticadas para su excavación.  Tras este foso se sucedía una gran muralla levantada con lajas de pizarra y cantos rodados, probablemente se trataba de una muralla de módulos similar a la del Castro de Noega (Campa Torres de Gijón), disponía de escaleras adosadas que conducían a un posible paseo de ronda.

foso central del castro de Cabo Blanco

castro de cabo blanco, foso central

Construcciones documentadas en el castro de Cabo Blanco

De momento los investigadores han excavado al menos 11 construcciones enumeradas de C1 a C11, todas ellas se sitúan en el área peninsular o recinto norte y son tanto de planta circular como cuadrangular.

El primer grupo de construcciones son las enumeradas como C 1, 2, 3, 4, 5, 6. La construcción 1 ofreció restos de metales sin determinar, dos pesas para un telar y restos de cerámica romana común e indígena. Las construcciones 2 y 3 eran de planta circular, en el caso de C-3 se pudo recuperar parte del banco adosado a la pared, restos de piezas de cerámica que fueron realizadas sin torno, restos de vidrios y cerámicas de época romana. La construcción 4 era una cabaña con la puerta orientada hacia el sur y el umbral estaba definido por una gran losa de pizarra. Los materiales recuperados fueron pequeños restos de cerámica, hierro y bronce. La construcción 5 era una estancia adosada a C-3 y parece haber sufrido varias remodelaciones. La construcción 6 poseía dos estancias, estaba muy próxima a la muralla y destaca por su planta cuadrangular con las esquinas en forma de naipes (picas) típica de las construcciones militares romanas del s.I d.C.

El siguiente grupo de dispone al norte del parapeto y son las construcciones 7 y 8. La construcción 7 posee dos estancias o habitaciones. Aquí se recuperó cerámica indígena fabricada sin torno y decorada a base de bruñido o con molduras.

El último grupo son las cabañas numeradas de la 9 a la 11 y se extienden al pie de la muralla. En C-9 no se encontraron restos materiales. Las construcciones 10 y 11 estaban comunicadas con un pasillo pavimentado con losas de pizarra y franqueado por dos muros. En la C-10 se recuperaron restos de cerámica común y fragmentos de terra sigillata galaica decorada perteneciente al taller de los Alfares de Montans que estuvieron activos durante la época Julio – Claudia. En C-11 se recuperaron restos de cerámica indígena, cerámica romana común, la moldura de un posible plato de terra sigillata perteneciente al mismo taller de alfareros que los restos halladis en C -10, una olla de cerámica datada en el s.II a.C y vasijas datadas entre los s.I – II d.C.

La situación de este castro estaba directamente relacionado con las labores mineras, comerciales y pesqueras de la cuenca del Navia y de la costa occidental asturiana. Su uso prolongado durante la época prerromana y romana le convirtieron en un castro importante en el occidente asturiano. Actualmente la única estructura visible es el foso central y se puede intuir parte de la muralla. Los estudios y excavaciones se mantienen vigentes y son pocos los artículos publicados sobre este castro. La visita al cabo es libre y aunque el castro no es visible merece la pena pararse a contemplar las vistas de la costa occidental asturiana. Podéis ver cómo llegar al castro de Cabo Blanco pinchando sobre la imagen.

ver cómo llegar al castro de cabo blanco

Haz click sobre la imagen para ver cómo llegar al castro de Cabo Blanco

 

 

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El castro astur romano de Mohías

Ruta al Castro de Mohías, Concejo de Coaña, Asturias

El Castro de Mohías es un enclave situado en la rasa costera del concejo de Coaña, muy cerca del actual hospital de Jarrio y a solo 3 km de Navia. Está a solo 30 metros sobre el nivel del mar y posee un dominio visual limitado a las zonas colindantes más próximas. Mohías se edificó en las inmediaciones de la vía  Brigantium – Oiassum, era un camino secundario que comunicaba Galicia, Asturias y Euskadi. La fecha de su creación no está clara pero si se sabe que estuvo ocupado, al menos, hasta finales del s. II d.C. En época romana este castro estaba directamente relacionado con las actividades marítimas, el comercio y el transporte de los minerales extraídos por Roma en el occidente astur, principalmente hierro y oro.

Mohías ocupaba una superficie de una hectárea, delimitaba al Oeste con el arroyo de Fundión sirviendo de foso defensivo por este lado y se complementaba con una pendiente que dificultaba aún más el acceso. La zona más vulnerable del castro era el lado Sur, para compensarlo crearon 3 fosos, uno de ellos medía al menos 3 metros de profundidad y cuatro metros de ancho. Todo el castro estaba rodeado por una muralla sin descartar la presencia de algunos torreones en puntos estratégicos de la misma. El acceso principal al poblado se realizaba atravesando el foso mediante una pasarela.

Representación hipotética del castro de Mohías

Entre las construcciones de Mohías predominan los edificios de planta cuadrangular aunque hay algunos circulares, algunas casas aparecen adosadas y en general se organizan formando manzanas. Había esquinas de edificios que estaban reforzadas con contrafuertes, una de las teorías presentadas apunta a que servían para proteger los muros del choque de los carros contra las paredes. Las calles estaban pavimentadas con losas y los desniveles se compensaban con escalones. El conjunto de viviendas se diferencia de otros castros por el gran tamaño de las casas, algunas poseen hasta 9 metros de longitud. Los muros se levantaron con lajas de pizarra, algunas de ellas talladas para alcanzar la forma deseada. Las paredes se sostenían gracias a una argamasa de arcilla usada para fijar y unir las piedras. El umbral de la vivienda solía disponer de una gran losa en el rellano y en el interior el suelo era o bien de tierra pisada o bien estaba pavimentado con losas de pizarra. Hasta el momento se han catalogado 23 construcciones, algunas de las mas estudiadas son:

En la casa numerada como 1. Medía 8 metros de largo  por 4 metros de ancho,  tenía la puerta orientada al Sur y en algún momento poseyó otra puerta orientada al Este pero, por algún motivo, decidieron tapiarla. En el interior de la vivienda se localizó un hogar circular, unas grandes losas de pizarra que seguramente se usaran a modo de mesa o repisa para colocar utensilios y  una losa de pizarra tallada con una figura de algún animal.

La casa número 2 destaca porque ofreció un número significativo de piezas cerámicas.

La casa número 3 podría haber sido un horno metalúrgico, está pegada a los muros de las casas 2 y 5, es de planta circular, la puerta estaba orientada al sur – este y disponía de una pequeña escalera para ajustarse al nivel del terreno. En el interior de este taller de fundición se localizaron dos conductos  en el suelo (tiros para el aire) que salían a la calle pasando bajo una de las paredes. El hogar estaba formado por lajas de pizarra clavadas en el suelo y el espacio que quedaba entre ellas estaba relleno con cantos rodados con el fin de favorecer la refracción del calor, sobre este hogar iría colocado el correspondiente crisol en el caso de la fundición de minerales o un horno de arcilla para la cerámica. Además se ha localizado un sistema de abastecimiento de agua que consistía en un conducto que llegaba desde el exterior de la cabaña, atravesaba una de las paredes y desaguaba cerca del hogar. Por el espacio se han podido recuperar arcilla, pizarra y cantos que fueron sometidos a 1000 ºC, las paredes se muestran ennegrecidas por las marcas de fuego y en la techumbre poseía un agujero para la extracción del humo. Con respecto a los útiles se han podido recuperar objetos domésticos, personales y restos de cerámica.

Al lado está la casa número 4, una vivienda de 4,30 metros de ancho por 6 metros de largo. Poseía dos puertas, una orientada al Sur y otra orientada al Norte, parte del suelo estaba pavimentado y el hogar era rectangular. En el centro de esta casa había un losa de pizarra clavada horizontalmente de forma intencionada, los investigadores pensaron que esta piedra podría indicar una zona de enterramiento y al excavar llegaron a una zona de tierra muy suelta donde encontraron diferentes objetos que podrían indicar la presencia de un ajuar funerario perteneciente a algún familiar allí enterrado, este supuesto ajuar se componía de dos trozos alargados de hierro similares a una punta de lanza, un puñal, pulseras de bronce y trozos de cerámica que podrían haber sido de una urna .

También se ha podido verificar la presencia de desagües y un sistema de abastecimiento de aguas para el conjunto del castro. Colocaron compuertas en el curso alto del arroyo para cortar el paso de agua y desviarla hasta el poblado mediante una zanja artificial que comunicaba con un acueducto, de al menos 25 metros de largo y 4,15 metros de altura, tras pasar por el acueducto el agua volvía a circular sobre una nueva zanja que bordeaba el castro hasta su lado norte donde posiblemente se colocara una gran pila de granito a modo de embalse.

Los útiles y objetos usados en la vida cotidiana se dividen entre los realizados en piedra, cerámica y metal. Entre le material lítico se documentó un buen numero de cantos rodados, seguramente usados para calentar líquidos, moldes de fundición,  cazoletas y molinos realizados con granito procedente de Boal. Algunos ejemplos de piezas metálicas son una fíbula hecha en bronce, un collar, dos clavos, un cuchillo y un arpón realizados en hierro. Los objetos de cerámica eran útiles cotidianos y decorativos, en general la cerámica no era de muy buena calidad y, a excepción de algunas piezas realizadas con el torno, la mayoría parecen haberse realizado manualmente. Las decoraciones se componen de motivos geométricos, líneas, cuadrados, rombos… algunos de los documentados son un ánfora torneada y lisa con una aparente decoración geométrica, un recipiente de gran tamaño y  vasijas variadas con y sin asas.

decoraciones cerámica astur de Mohías

Ejemplos de decoraciones en la cerámica astur del castro de Mohías

Mohías puede visitarse fácilmente, se llega en coche a las inmediaciones pero las estructuras suelen estar ocultas debido a la hierba alta. Cuando fui el prao estaba sin segar y apenas se apreciaba el conjunto pero si vais en invierno o cuando sieguen igual tenéis más suerte. Aquí os dejo el enlace de Cómo llegar al castro de Mohías.

localización del castro de Mohías

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Castro de Coaña

Ruta al castro de Coaña, un importante centro urbano durante la edad de hierro

Coaña es uno de los castros que mejor representa la cultura castreña asturiana. Gracias a la amplitud de las excavaciones realizadas a lo largo de los años se ha podido desenterrar todo un centro urbano que estuvo habitado desde el s. V a. C hasta la caída del Imperio Romano.

castro de coaña

Los castreños de Coaña eran Albiones, es decir pertenecían a la gran tribu astur galaica que dominó la cuenca del Navia y del Eo durante la edad de hierro, y junto con la tribu vecina de los Pésicos, fue uno de los pueblos más explotados por Roma a consecuencia de su proximidad e implicación con la minería del oro. El nombre de esta gran tribu llegó hasta nosotros por las citas de Plinio y Ptolomeo y, por la estela de Nicer Clutosi, príncipe de los Albiones, hallada en Vegadeo, por lo que es de suponer que su territorio se extendía hasta esta localidad. La denominación de príncipe de los Albiones hace pensar que, entre los miembros de la tribu Albión, la organización social durante el s.I se basaba en un sistema jerarquizado con unos líderes a los que se les otorgaba un cargo regio.

Estela funeraria de Nicer, principe de los Albiones

El conjunto del poblado ocupa 15.500 metros cuadrados, actualmente posee unas 80 cabañas catalogadas, casas grandes, una plaza, dos saunas termales castreñas, una acrópolis y un fuerte sistema defensivo. Se localiza en el pueblo de Coaña, muy cerca de Navia, a 5km del mar en línea recta y a solo 80 metros sobre el nivel del mar. El castro se encuentra en un paraje con un clima húmedo que favorece los espesos bosques, hay un gran predominio de la pizarra local y del granito, este último lo obtenían de la localidad vecina de Boal. A diferencia de otros castros Coaña posee un dominio visual limitado al propio valle debido a su baja altitud, es quizás uno de sus puntos débiles de la urbe pero queda compensado con una importante red fluvial de comunicación costa – interior debido a la cercanía del río Navia y sus afluentes.

Aunque algunos autores lo catalogan como un castro secundario que posiblemente dependiera de otro mayor situado en la rasa costera, Coaña aparenta haber sido un centro de referencia en la zona, por su amplitud, por su implicación con la minera, por las estructuras complejas que presenta como las saunas y por su posición en relación con las vías comerciales.

El sistema defensivo del castro es lo primero que llama la atención. Los elementos naturales aprovechados para las defensas consistían en fuertes pendientes que rodean el castro y en el río Xarriou situado en la vertiente oeste, este río rodeaba parte del castro sirviendo de foso en este punto. Estas defensas naturales se reforzaron con diversas construcciones en varios sectores del castro. El complejo urbanístico estaba rodeado por un foso y una muralla con terrazas que poseía dos puntos de acceso en los lados norte y sur. La puerta sur poseía dos torreones de vigilancia y la puerta norte daba acceso al paseo de ronda. Los dos caminos de acceso al poblado estaban pavimentados con losas de pizarra.

Muralla del castro de Coaña, acceso por la puerta Norte

Muralla norte del castro de Coaña

La parte más antigua del castro de Coaña es la acrópolis, está situada en la parte alta del conjunto urbano y  poseía sus propias defensas, consistían en una gran muralla que podría alcanzar los 3 metros de altura, fue realizada en el s.V a.C con losas de pizarra y se reforzaba con un posible foso doble en el lado sur que alcanzaba una profundidad de al menos 8,5 metros. Al igual que el poblado poseía dos puertas de acceso, en este caso una al este comunicada con el paseo de ronda y otra al oeste que podría haber estado franqueada por nuevos torreones de vigilancia. Es curioso el dato aportado por Blas Cortina sobre unas posibles huellas de carro localizadas en el camino que va a la puerta este.

Superadas las defensas del castro vamos e entrar y recorrer el poblado desde la puerta norte ya que es por donde hoy se realizan las visitas. En este punto cabe aclarar que tan solo se puede visitar el conjunto de cabañas, no se permite el paso a la acrópolis porque aún se encuentra en estudio. Una de las construcciones que más destacan dentro de la acrópolis es una gran piscina de granito, seguramente de uso público, relacionada con la higiene, con rituales o con un sistema de contención de agua….

Piscinas astures de granito en coaña

La acrópolis de Coaña presenta signos de remodelación y de un posterior uso romano de carácter militar, vinculado a las actividades mineras que Roma llevó a cabo en el occidente asturiano. La ruta se centra en el lado norte del poblado.

Según se pasa la puerta norte, a mano izquierda aparecen unas construcciones que han aportado una nueva visión de los astures con respecto a su cultura y sus rituales. Se trata de dos saunas de origen castreño, fechadas en el s.IV a.C. La primer sauna posee una cabecera absidial a la que se accede desde el exterior, disponía de un horno, un deposito de agua y canales tallados en el suelo rocoso. La segunda sauna posee cuatro espacios diferenciados que se suceden durante 11 metros, al sur de este conjunto se localizó una gran pila de granito, la cámara principal poseía un tanque inmediato al horno y sufrió una remodelación al añadirle una sala rectangular abierta, por último también disponía de una antecámara.

La importancia de estas saunas reside en las denominadas Pedra Formosa, eran grandes monolitos decorados que daban acceso a las estancias de santuarios castreños propios del noroeste peninsular, una de estas pedras formosas aparece en la sauna o recinto sacro situado en la vía norte de acceso al pie de la muralla de la acrópolis.

Este tipo de construcciones aparecen a comienzos de la Edad de Hierro y suelen relacionarse con una función de carácter cultural y ritual, no eran edificios privados, si no lugares colectivos donde los habitantes del castro realizarían ritos que varían según las hipótesis planteadas por los investigadores, así se especula sobre rituales necesarios para pasar de niño a hombre o de hombre a guerrero, rituales de contacto con el otro mundo donde el ambiente termal y el uso de estupefacientes ayudaría bastante a la causa y, quizás el más representativo, es el culto a las aguas o a las divinidades acuáticas, aún hoy permanecen en la memoria de Asturias la diosa Nabia o las Xanas de los ríos, a las que se les atribuye riquezas, salud, vigor o felicidad. Esta teoría además se ve apoyada por el hallazgo de la Diadema de Moñes (Castro de Caravia) donde se representa un ritual acuático.

plaza y recinto termal del castro de coaña

Dejando atrás las saunas llegamos a la Plaza, situada justo en frente de las anteriores, tradicionalmente se ha conocido como el torreón pero las ultimas investigaciones le atribuyen una función bien distinta, la de centro de reunión del pueblo.

Castro de coaña, plaza central del poblado astur

Curiosamente esta plaza posee en su parte baja una de las grandes casas de Coaña, con una imponente planta rectangular que destaca sobre el resto de las construcciones. La Casa Grande o Casa de Asamblea es otro de los edificios públicos de la vida del castro, probablemente relacionados con los aspectos políticos, administrativos y militares, así como para la celebración de comidas colectivas u otras celebraciones.

Castro de Coaña, Gran casa situada junto a la plaza

Al mismo nivel de la plaza encontramos otra casa de planta circular, y aunque no tiene una gran planta si poseía, al menos, dos pisos. Esta casa de dos pisos debió de pertenecer a alguien importante, por su proximidad a los recintos sacros, a la acrópolis, a la plaza y a la casa grande. En el caso de esta cabaña, a más o menos dos metros de altura, se ven en el muro unos agujeros rectangulares, nivelados, que debieron de soportar las vigas del suelo del piso superior, es un hallazgo importante porque rompe con el estereotipo de cabaña redonda pequeña y de una planta atribuida a los astures, sin embargo no se ha podido comprobar la existencia de otras casas de dos pisos ya que los muros no conservan la altura suficiente.

Superados los edificios mas relevantes del poblado para la vida pública nos adentramos en el Barrio Norte, son decenas de cabañas de muchos tipos distintos las que aparecen en Coaña, se distribuyen en una de las laderas de manera escalonada y a pesar de la proximidad que hay entre ellas nunca llegan a unirse, dejando calles ciegas  poco o nada transitables, este aparente desaprovechamiento del espacio se podría justificar, bajo mi modesto punto de vista, por la necesidad de canalizar el agua, el hecho de dejar el espacio justo entre las casas facilitaba que el agua corriera ladera abajo y no se quedara acumulada en patios o calles, así se evitaban las inundaciones en las estaciones mas lluviosas.

Ruta por asturias, visitar el castro de coaña, foto del barrio norte

El Barrio Norte engloba el mayor conjunto excavado y documentado. Se distinguen construcciones circulares, ovoidales y rectangulares (estas últimas de época romana) que, aunque aparentemente no parecen seguir una estructura organizada, el reparto de los edificios en pequeños grupos dan respuesta a esa aparente falta del organización, así aparecen grupos de casas orientadas de tal manera que crean un posible patio, otras están organizadas alrededor del canal de desagüe y otras se organizan a partir de escalones que van uniendo las chozas. Este tipo de reparto podría responder al tipo de función que tuviera cada construcción, es decir si consistían en viviendas independientes, en agrupaciones de viviendas pertenecientes a personas procedentes de una misma familia o si estaban destinadas al almacenamiento de materias primas o de animales domésticos.

Las calles que comunicaban las viviendas del poblado estaban pavimentadas con pizarra local de Luarca.

calle astur del castro de coaña, pavimentada con pizarra

Las cabañas se construyeron a base de aglutinación de barro y de pizarra trabajada, la cubierta sería principalmente de paja u otros materiales vegetales y reforzadas con unas lajas de pizarra que aparecen con un agujero para acoplarlas al tejado. Muchas cabañas poseen un recibidor o vestíbulo de acceso a la vivienda, dentro de ella el hogar o Llar ocuparía el centro y aún hoy pueden verse los restos de bancos semicirculares adosados a la pared de las viviendas.  No se han encontrado apariencias de que tuvieran ventanas.

En una de las cabañas se encontró una buena acumulación de cantos rodados que posiblemente se usaran, como indica Estrabón, para calentarlas al fuego y poder hervir el agua en recipientes de madera o piel. Repartidos por el castro aparecieron molinos realizados en granito y morteros de hasta cuatro cazoletas.

Los morteros y molinos encontrados indican una gran actividad en la molienda del grano, signos de una actividad agrícola que se complementaria con la ganadería, actividad tradicional en la zona.

La cantidad de morteros esparcidos por el poblado destacan sobre los molinos, uno de los morteros encontrados se halló junto a dos mazos de granito que encajan perfectamente en dos de las cazoletas. Estos útiles eran usados, si seguimos las indicaciones de Estrabón para la molienda de bellota, alimento base de los astures, pero no se descarta que pudieran usarlos para otros granos, raíces, o minerales que eran usados como tintes. También se encontraron unas piedras que podrían haberse empleado a modo de rodillos.

Los molinos se componían de dos piezas, la inferior es fija y la superior es móvil provista en su parte alta de un hueco por donde meter el grano y, a veces, a los laterales aparecen hasta tres huecos donde se podía insertar mangos de madera que facilitarían la tarea de girar el molino.

La cerámica ocupa otro amplio grupo dentro de los restos encontrados, con ellas hacían gran parte de la vajilla usada como menaje casero, platos, vasos o grandes recipientes son algunos de ellos. Destacan los restos encontrados con las inscripción del alfarero al cargo, se llamaba Iucundus, alfarero de La Grufesenque, cuya marca se ha encontrado en los restos de otros lugares lejanos como Tarragona. Iucundus fue uno de los artesanos mas reconocidos de la época de los Flavios, sus productos llegaban a muchas zonas de la geografía del momento. Esto demuestra una vez más que las vías de comercio con el mediterráneo eran algo evidente durante el s,I d.C, fecha en la que este alfarero despeñó su actividad. La cerámica de origen indígena no es de muy buena calidad y la decoración es simple basada en trazos geométricos. La cerámica de procedencia romana posee características más elaboradas como es el caso de las ánforas o de restos con decoraciones realizadas mediante estampación.

Los restos de armas en metal son bastante escasos, seguramente debido a los continuos saqueos que la urbe sufre con el paso de los años a causa de los buscadores de tesoros. Algunos de los restos más mencionados son escoria de hierro, fíbulas de oro, calderos de bronce, una cadena de bronce y varias monedas de época romana, una en plata y el resto en bronce, dedicadas a Augusto, Tiberio, Claudio y Quintilio. También de época tardo – romana se localizó un puñal decorado con relieves, se encontró entre los escombros de la muralla este pero ofrecía un malísimo estado de conservación.

Este castro se engloba dentro de la ruta de los castros del occidente asturiano, por lo tanto puede y merece la pena ser visitado, para ello hay que concertar cita previa. Puedes encontrar los horarios, teléfono y tarifas en este enlace: Yacimientos arqueológicos del Principado de Asturias.

Se llega en coche y además de la visita por las ruinas arqueológicas posee un museo donde se pueden ver algunas reproducciones de objetos encontrados en este castro y en otros castros de Asturias. Aquí os dejo el enlace de cómo llegar al Castro de Coaña.

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Castro el Picu de Caravia

Ruta al Castro de Caravia

El Castro el Picu de Caravia es un enclave situado a 372 m de altitud en la localidad de Prado, concejo de Caravia, está muy cerca de la cumbre del Fito y a tan solo 2 km del Mar Cantábrico.

Ruta la castro de Caravia, vistas de la costa

A la derecha el Picu de Caravia

Este castro estuvo ocupado desde el s.IV a.C (hace 2400 años) hasta el s.I a.C (hace 2000 años). La edificación no fue una tarea fácil, la colina del Picu es un crestón calizo muy irregular y, para poder nivelarlo, los astures realizaron una serie de plataformas artificiales a base de mampostería y relleno (arcilla y piedras), cuando la explanada artificial estaba finalizada se conseguía una zona amesetada sobre la que podían levantar las viviendas y los elementos defensivos del castro, una de estas mesetas se conoce como “Corredor los Moros”. La plataforma más antigua se corresponde con la zona de la muralla, el resto se fue creando progresivamente en diferentes momentos de ocupación.

Los astures que vivían en ese castro pertenecían a la gran tribu de los Vadinienses, sin embargo hay estudios que afirman haberse encontrado indicios de una cultura más próxima a los castros del norte de la meseta (zona de Burgos) que a los propiamente astures, por ello se plantea la posibilidad de que, o bien fue un asentamiento realizado por personas llegadas desde la meseta, o bien se mantenía una comunicación muy activa entre estas zonas. Teniendo en cuenta que los Vadinieses ocupaban todo el territorio alrededor de los Picos de Europa (Cantabria, León y Asturias) bien podrían ser ciertas cualquiera de las dos teorías o incluso ambas.

La única fortificación defensiva realizada por los astures del Picu fue la muralla,  circundaba el castro excepto por su lado NO debido a la existencia de grandes peñascos, para algunos investigadores esta sería la entrada, otros la sitúan al E. Esta muralla se levantó en dos tramos con grandes bloques de caliza y sus dimensiones eran al menos de 5 m de alto por 2 – 3 m de grosor. El resto de defensas las aprovecharon de la propia naturaleza del terreno, una acusada pendiente y el propio crestón calizo dificultaban el acceso al castro.

La zona dedicada al núcleo de población se levantó sobre un pavimento arcilloso, las viviendas fueron realizadas con materiales perecederos (madera, arcilla y otros elementos vegetales), se localizaron bordeando el crestón y paralelas a la muralla. Se observó también una segunda zona de ocupación sin que pueda aclararse que viviendas la conformaban. Junto a las cabañas aparecen otros edificios aparentemente comunitarios que serían usados para las reuniones, asambleas o actos rituales.

Hay una zona del poblado que sufrió un importante incendio, no se sabe la causa pero arrasó parte de la muralla y parte de las cabañas dejando un rastro compuesto de múltiples objetos cotidianos que terminaron siendo soterrados por la reutilización del terreno para edificar nuevas cabañas y para recomponer la muralla.

Entre los objetos encontrados destacan útiles de cerámica decorados y sin decorar para el uso cotidiano, también se encontraron un buen número de objetos en hierro o bronce como remaches, empuñaduras, aros, fíbulas, torques, puntas de lanza, puñales, azuelas, hoces o instrumentos para la pesca, entre el material lítico y oseo aparecen cantos rodados, huesos de ciervos y cabras principalmente, astas y pieles, muchos de los huesos muestran signos de manipulación, concretamente para romper las articulaciones, para descarnar, de cocción y de quemado.

Entre todos los objetos encontrados en el Castro de Caravia destaca la conocida Diadema de Moñes, una diadema de oro finamente labrada con una escena ritual en la que aparecen diferentes conjuntos representativos, se puede apreciar caballos adultos con un potro, un perro, salmones y aves acuáticas, también hay jinetes, guerreros y personajes que portan calderos de bronce, todos ellos parecen estar ligados a una especie de ritual acuático. Esta singular pieza se encuentra expuesta en el Museo Arqueológico de Asturias, también hay una reproducción en el Museo del castro de Coaña.

En s. I a.C el castro es abandonado, seguramente como consecuencia de las Guerras Astur – Cántabras. A diferencia de otros castros El Picu no volvió a ser habitado por los astures ni reaprovechado por Roma, seguramente porque no disponía de una buena posición con respecto a las vías comerciales y de transporte de mineral.

Castro el picu de Caravia

Picu el Castro de Caravia

El camino que nos conduce al Castro de Caravia es una ruta muy sencilla de hacer, se parte de la localidad de Prado y en apenas 1 hora asciendes hasta el Castro y, aunque no se aprecian los restos arqueológicos a causa de la vegetación, podemos disfrutar con unas bonitas vistas de la rasa costera de Asturias y de las manadas de asturcones que pastan por esta zona. Aquí puedes ver el recorrido completo de la ruta al Picu’l Castro de Caravia.

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Castro de Noega

Rutas por Asturias: El castro de Noega en Gijón

Noega es un castro situado en el Cabo Torres de Gijón, a este cabo se le conoce localmente como La Campa Torres. Limita al este con el puerto del Musel, al oeste con la central Térmica y la ría de Aboño, al norte con el mar Cantábrico y al sur con la ciudad de Gijón. Desde lo alto del cabo puede verse gran parte de la rasa costera, los sistemas montañosos que rodean el concejo como el monte Areo y el monte Deva y, a la caída del sol en un día despejado, hasta los Picos de Europa.

Castro de Noega, Cabo Torres, Gijón, Asturias

Vista aérea del Cabo Torres – Haz click para ver la ruta por el castro de Noega.

Este castro se mantiene abierto y puede visitarse cómodamente de manera libre o concertando una visita guiada  (Parque arqueológico – natural de la Campa Torres), también posee un Museo arqueológico donde se pueden ver parte de las piezas que se encontraron en las diferentes excavaciones. Se llega en coche o a través de la Línea 21 de autobús (Emtusa). 

Los orígenes del castro de Noega se remontan al s. VII – VI a.C, estuvo habitado por el clan de los Cilurnigos, su nombre quiere decir caldereros, gentes especializadas en la manipulación de los metales, principalmente bronce. Es uno de los recintos fortificados marítimos más grande y antiguo de los Astures, en su época debió ser una importante urbe con una gran actividad comercial por mar y tierra, tanto con los pueblos atlánticos como con los mediterráneos incluyendo el norte de África. Con la llegada de Roma el castro experimentará serias trasformaciones hasta que fue abandonado entre los siglos II – III d.C cuando sus habitantes deciden trasladarse a la nueva ciudadela de Gigia en el Cerro Santa Catalina.

castro de noega - los astures cilurnigos

El Cabo Torres suponía una buena elección para crear un asentamiento, tenía buenos recursos a poca distancia como zonas de pasto y cultivo, un buen pedrero para marisquear, acceso directo a la pesca, bosques próximos donde se cazaba y se recolectaba, canteras para abastecerse de piedras y zonas mineras con carbón, hierro y cobre. Además el castro de Noega estaba bien comunicado y era un centro de referencia en la zona.

La ubicación ofrecía unas defensas naturales muy propicias, el castro quedaba protegido por acantilados de 70 metros de altura en sus lados norte, este y oeste. El acceso se realizaba por el lado sur, este solo ofrece una ligera pendiente como elemento defensivo natural, por ello los Cilurnigos decidieron reforzar la zona creando nuevas defensas como fosos, murallas o parapetos.

castro de noega por el lado sur.

En la ruta por el castro de Noega el primer elemento que puede observarse es el foso. Fue realizado por los astures sin una forma regular ya que presenta tramos en forma de V y tramos en forma de U, esto se debe a la naturaleza variante de la dureza de la roca, el punto más profundo del foso alcanzaba los 8m. Era el primer elemento defensivo que los atacantes debían sortear, en tiempos de guerra es muy probable que los Cilurnigos clavaran en el fondo del foso largas estacas de madera afiladas en punta, así se aseguraban que el que cayera dentro no saliera airoso porque, o bien quedaba insertado en la empalizada, o salía gravemente herido.

foso del castro de noega foso del castro de noega en gijón

Una vez sorteado el foso hay que volver a hacer frente a otra pequeña subida hasta llegar al contra-foso y al parapeto, a este último se accedía a través de una escalinata adosada a la pared. En una batalla la pequeña subida era un nuevo reto pues habría que hacer frente tanto a los soldados enemigos como a cualquier tipo de proyectil que se arrojaba desde la muralla del parapeto y desde la muralla principal. Además de ser el segundo elemento defensivo del castro constituía la primera zona de vigilancia perteneciente directamente a la urbe, este tipo de elementos implica la presencia de personas que hicieran guardia, sin embargo no sabemos si eran guardias permanentes que se repartían estableciendo turnos o si se solo se realizaban en momentos puntuales de necesidad ante la presencia de un posible conflicto.

 parapeto de la campa torres. castro de noega  escalera de acceso al parapeto del castro de noega

Salvando estos dos primeros obstáculos y superando una nueva subida denominada ante-castro se encuentra la muralla principal, se trata de una muralla de módulos exentos, es decir, fue edificada en tramos diferenciados y separados unos de otros por pocos milímetros. Es el tercer elemento defensivo del castro, ocupa todo el ancho del cabo y complementa sus defensas con la cortante de acantilados que impiden el acceso por cualquier otro lugar que no sea la propia muralla. Fue construida con cuarcita, caliza y tierra en el año 409 a. C (hace 2400 años), se podía acceder a su parte superior a través de unas escalinatas de acceso. La muralla astur de la Campa Torres conforma una de las construcciones más antiguas de Asturias, actualmente está reconstruida y nos permite ver e imaginarnos lo que fue en su día.

Muralla del castro de noega escalera de acceso a la muralla del castro de noega

Tras la muralla, en el lado más oriental aparece el cuatro elemento defensivo y el más moderno de todos, es el Paseo de Ronda, permitía vigilar el exterior y el interior del castro. A este paseo se accedía a través de una pequeña escalera de la cual tan solo se conservan cuatro peldaños. Es la construcción más moderna de todo el cuerpo defensivo del castro.

paseo de ronda del castro de Noega

El castro de Noega experimentó tres fases de ocupación. En sus orígenes las primeras cabañas eran circulares, estaban realizadas con elementos vegetales y se edificaron en la zona alta del cabo muy próximas a la muralla, poco a poco el castro se va ampliando hacia la llanura que se forma en la punta de la Campa Torres dándose la segunda fase de ocupación, esta fue una época de bonanza donde el castro experimentó un rápido crecimiento. La tercera fase se corresponde con la etapa romana, en el s.I a.C el Imperio Romano ocupó este castro manteniéndolo muy activo, los romanos crearon nuevos elementos al estilo del Imperio y poco a poco el castro se fue remodelando hasta que las casas de planta rectangular y cuadrangular se hicieron mayoritarias.

Lo siguiente que puede observarse en la ruta por el castro es la zona de asentamiento más antigua, las cabañas no pueden verse porque los pocos restos conservados están soterrados, hay que tener en cuenta que las cabañas fueron realizadas con elementos vegetales perecederos y no se conserva la estructura de las viviendas aunque si se pudieron identificar elementos como las plantas circulares de las cabañas o restos del hogar. El lugar está indicado y posee paneles explicativos.

Realizando una nueva subida hasta el punto más alto del cabo, aparece el castro y unas buenas vistas hacia el Mar Cantábrico, descendiendo una nueva pendiente nos introducimos en el centro neurálgico de Noega, aquí era donde se desarrollaba la vida cotidiana durante la segunda y tercera fase de ocupación, donde los vecinos se contaban sus quehaceres, donde se comerciaba, se discutía y se tomaban las decisiones.

vista general del castro de noega

Actualmente tan solo pueden apreciarse las plantas de las casas reproducidas con bloques de piedra, a excepción de dos reconstrucciones de lo que era una vivienda castreña y de lo fue una vivienda romana.

Castro de noega. Casa astur y casa romana

Durante la última etapa del asentamiento el conjunto de viviendas se ve entremezclado por plantas circulares para las viviendas astures y plantas  rectangulares o cuadradas para las romanas, normalmente tenían un único espacio aunque en ocasiones se encuentran grandes casas, principalmente de época romana, que disponen de más de una habitación, algunas podrían haber tenido más de un piso. La influencia de Roma fue importante en este castro y como consecuencia la mayoría de las casas castreñas desaparecieron.

Al principio del paseo por las ruinas del poblado lo primero que llama la atención son los pozos astures hechos sobre manantiales de agua dulce, las paredes se refuerzan con cuarcitas y calizas, para acceder al fondo del pozo construyeron  una escalinata en piedra que desciende 4 metros, de esta forma si el nivel de agua descendía se podía llegar con facilidad. Disponer de estos manantiales suponía una gran ventaja pues no había que desplazarse a por agua dulce. Cuando los romanos ocuparon el castro crearon nuevos pozos a modo de aljibes que al igual que los astures disponen de una escalinata que permite descender al interior.

Pozos del castro de noega

La primera casa que nos encontramos es de planta romana, posee al menos tres habitaciones edificadas a distintas alturas. Durante las excavaciones pudieron recuperarse restos del pavimento y se comprobó que esta casa disponía de un suelo enlosado con piedras planas de forma romboidal. En el ala derecha de la vivienda se hallaron restos de lo que fueron hornos de fundición, lo que confirma las actividades metalúrgicas que se atribuyen a los habitantes de este castro, estos hornillos eran cubetas cavadas en el suelo y recubiertas de arcilla y piedras creando una bóveda, en su interior se colocaban las vasijas – hornos rellenas de carbón y el crisol con el mineral, así comenzaban el proceso de fundición del metal.

casa romana castro de noega

A continuación se haya una de las casas con mayor tamaño del castro, se le llama la casa grande. Se encuentra completamente en ruinas debido a un incendio que sufrió en el s.III d.C, esta fecha además coincide con el despoblamiento de Noega y su traslado a Cerro Santa Catalina, no se saben los motivos del incendio pero la vivienda quedó tan degradada que a día de hoy resultan difíciles los trabajos de reconstrucción. Actualmente se conserva una piedra de arenisca que formaría parte del umbral de la puerta y se han recuperado tres habitaciones.  La habitación central disponía del llar (hogar) y era el centro de reunión de la familia y de los huéspedes.

castro de noega, la casa grande

Las viviendas propiamente astures resultan escasas debido a la romanización del castro. Aún así se localizan varias casas de planta circular de distintos tamaños, estas fueron construidas con elementos perecederos, las paredes estaban realizadas con un trenzado de ramas que se recubría con una argamasa hecha de barro y paja seca, la techumbre era de paja y todo ello se sostenía con vigas y pontones de madera. La fragilidad de estos elementos no ha permitido conservación alguna, tan solo se recuerda la planta de lo que un día fue. Los diferentes tamaños de las viviendas tienden a indicar la posición social o el número de personas que componían la familia, solían ser de un único espacio común, con un llar que calentaba y hacía de cocina, con su correspondiente banco para comer y con cortinas para delimitar las zonas de dormir que darían algo de intimidad.

Castro de noega, reproducción de una casa astur

Al finalizar la ruta llegamos al Museo Arqueológico de la Campa torres, los Domingos tienen entrada gratuita, allí se pueden ver parte de las piezas que se encontraron durante las excavaciones y que ayudan a definir cuales eran las actividades diarias del castro.

Los Cilurnigos eran especialistas en la metalurgia del hierro, bronce y pudiera ser que incluso del oro. Se han podido recuperar piezas de metal de todo tipo, fíbulas, anillos, pulseras, agujas de coser, anzuelos, calderos, herramientas etc y, además también abundantes restos relacionados con las labores de fundición y tratamiento del metal como crisoles, hornos de fundición, restos de escoria etc. Todo ello pone de manifiesto que los Cilurnigos destacaban por su actividad metalúrgica por encima de cualquier otra. 

Castro de Noega, fibulas, anzuelos, pulseras

Castro de Noega, restos de fundición

Destacan también en las labores ganaderas, sobre todo en la ganadería de bóvidos que además de ser criados con fines alimenticios (carne y leche) eran entrenados como animales de tiro para los carros. Entre los restos encontrados se documentan un buen número de ejemplares que fueron sacrificados con menos de 2 años y los arqueólogos apuntan a que esto era signo de abundancia y de prosperidad. La ganadería se complementaba con ovejas y en menor medida con cabras, ambas se criaban con fines alimenticios y de aprovechamiento de las pieles. Aparece también el cerdo doméstico. Por último se da la presencia de caballos asturcones pero de forma muy escasa, se usaban como animales de tiro y carga, algunos eran sacrificados cuando rondaban los 5 años de edad por lo que no se descarta su consumo alimenticio o los sacrificios vinculados a fines rituales. Otros animales domésticos encontrados fueron tres ejemplares de perros, empleados seguramente para el pastoreo o la caza. Con respecto a las piezas de caza destaca el ciervo, animal apreciado por su carne, sus largos huesos, su piel y sus enormes astas, otros ejemplares cazados eran el jabalí, los corzos, cabras montesas y algunas aves.

restos de la ganaderia en Oppidum Noega

La pesca se realizaba a pie de costa o en pequeñas embarcaciones, entre las piezas más pescadas están la chopa, la lubina, la dorada o el chicharro entre otras. No se han podido encontrar restos de redes pero si un buen número de anzuelos de diferentes tamaños. Los restos de ballena gris encontrados en el castro plantean la posibilidad de que se diera la captura ocasional de alguna ballena si la situación era propicia para ello o el aprovechamiento de este enorme ejemplar cuando quedaba varado en la costa. Las labores marisqueras se realizaban en el pedrero que rodeaba al castro y debieron de dar buena cuenta ante los productos que este ofrecía, lapas, berberechos, erizos de mar, ñoclas, mejillones, caracolas y otros moluscos que eran bien recibidos.

La agricultura posee poca relevancia en este castro, se piensa que esta actividad se realizaba en castros menores sujetos al Oppidum Noega, algunos de estos castros eran el de Serín o el de Castiello ya que, aparentemente, posee mayores y mejores zonas de cultivo, sin embargo el debate sigue abierto ante las nuevas hipótesis que plantean la adquisición de cereal y otros cultivos a través del comercio.

La cerámica ocupa un papel principal en la vida cotidiana de los Astures Cilurnigos, la necesitaban para confeccionar platos, vasos, jarras etc, para crear elementos decorativos y para las actividades metalúrgicas. Las piezas de cerámica encontradas son variadas, se aprecia una cerámica local y otra procedente de las relaciones exteriores.

castro de noega - cerámica     utiles-cotidianos-ceramica-castro-de-noega

El comercio en Noega fue importante, tanto por la vía marítima como por vía terrestre. La actividad principal era el comercio de metales y minerales, los comerciantes llegaban a esta urbe para vender o intercambiar sus productos y cargar un nuevo lastre para llevarlo a otra zona. Una parte importante del comercio estaba destinada a adquirir estaño, mineral fundamental para realizar la aleación del bronce y que no se encuentran en Asturias con comodidad, el estaño era en esta época una importante moneda de cambio. La conclusión, es que debió de existir toda una cadena de abastecimiento de materias primas desde las diversas zonas productivas, y que Noega sería además puerto de exportación e importación de productos.

En cuanto a las creencias y cultura que seguían los habitantes de Noega la información es escasa. Los restos encontrados relacionados con el mundo místico se reducen a dos posibles amuletos tallados en piedra uno con forma antropomorfa y otro al que se le ha atribuido forma de falo  y que se relaciona con creencias en torno a la fertilidad. La falta de restos óseos en el castro y de enterramientos tampoco permiten deducir como se realizaban los actos funerarios. Los únicos elementos posiblemente sagrados cercanos al castro eran el Monte Deva y el Monte Areo, ambos poseen una necrópolis dolménica de época neolítica y posiblemente siguieron considerándose lugares sacros durante la época astur.

castro de noega - falo astur amuletos en el castro de noega

En el s.I a.C las legiones romanas de Augusto Cesar consiguen alcanzar este Castro, lo ocuparon y lo remodelaron al estilo romano. Aquí, según los historiadores antiguos se levantaron las Aras Sextianas en honor a Augusto, eran tres grandes pirámides que representaban el poder romano y su victoria sobre el pueblo astur. Estas grandes pirámides no se han encontrado, de todas ellas lo único conservado es una inscripción:

el castro de noega y las aras sextianas

Al emperador César Augusto, hijo del Divino César, tres veces cónsul, Emperador con veinte salutaciones, Pontífice Máximo, Padre de la Patria, treinta y dos veces investido con la potestad tribunicia. Cn Calpurnio Piso, hijo de Cn,  legado propetor consagró este monumento.

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El Monte Deva durante el neolítico asturiano

El Monte Deva, una necrópolis tumular en Gijón

El Monte Deva, junto al Monte Areo, conforman la primera sierra prelitoral de la zona centro de Asturias. Se localiza en el concejo de Gijón y con una altitud de 426 m ofrece una amplia perspectiva de toda la rasa costera del concejo. Actualmente la necrópolis es bastante difícil de apreciar debido a las plantaciones masivas de eucaliptos. Solo se encuentran señalizados los túmulos M.D III y M.D.V en el lado derecho de la pista que conduce al actual área recreativa. Otros túmulos de referencia en esta necrópolis son M.D VII y M.D VIII rodeando el observatorio astronómico y M.D IX, algo más alejado, en la Llomba, cerca de Rioseco – Caldones.

La necrópolis poseía su propia cantera, justo al lado de los túmulos III y V, cosa que facilitaba bastante el trabajo. El entorno también ofrecía una abundante flora, fauna y una amplia visión de los territorios colindantes. Como sucede en otros casos, se vuelve a evidenciar la gran actividad humana que experimentó la zona centro de Asturias durante el neolítico debido al aumento demográfico.

Cantera del Monte DevaMonte Deva - Cantera

Nuevamente Blas Cortina nos ha permitido conocer el interior de algunos de estos túmulos, destacando grandes diferencias entre ellos pese a su proximidad. 

El túmulo Monte Deva III está fechado entre el 4.000 – 3.000 BP, el montículo esconde una compleja estructura, en el centro levantaron la cámara funeraria, era un espacio parcialmente abierto al que se podía acceder desde el exterior mediante un pasadizo cuya entrada estaba a media altura del túmulo. La cámara estaba rodeada por varios anillos hechos a base de bloques de piedras, finalmente crearon el túmulo con grandes bloques de arenisca. Esta construcción en particular tuvo que necesitar un gran número de obreros y mantuvo un uso colectivo bastante activo.

Necrópolis neolítica del Monte Deva, túmulo número III

El túmulo Monte Deva V  tuvo un uso muy prologando en el tiempo, se construye en torno al año 3.900 BP y por lo menos sigue en activo hasta el año 1.800 BP. En los estudios que se realizaron pudieron averiguar que, antes de la construcción, estos hombres y mujeres se dedicaron a limpiar el manto vegetal, tras destapar todo el suelo colocaron dos grandes bloques de piedra y otro conjunto de lascas erguidas que delimitaban el sepulcro, sin embargo no se ha localizado ni restos óseos ni ajuar funerario alguno, por contra aparecen restos de fuego que indican una posible incineración.

Túmulo V - necrópolis del Monte Deva

Al contrario que su  vecino, este túmulo apenas posee aglomeraciones de piedras y actualmente casi no se aprecia. Fue creado principalmente con capas de arcilla rojiza y amarillenta (ocre), su planta medía 21m de diámetro. Lo que más destaca de este túmulo es la total ausencia de ajuar funerario ya que rompe con la norma de la cultura de la época, para explicar este hecho los investigadores proponen varias teorías, por un lado unos apuntan a que quizás se tratara de un grupo o familia pobre, pero como aclara Blas Cortina, el concepto de pobreza es un término totalmente desfasado para la época neolítica ya que los humanos sobrevivían gracias al grupo, por otro lado, cualquier persona podría obtener en la zona recursos con facilidad, herramientas en piedra, restos concheros, restos de animales…los ajuares funerarios no tenían porque ser piezas valiosas para nuestros ojos contemporáneos, se trataban de herramientas u objetos que pertenecían al difunto en vida, además el propio hecho de construir una estructura tumular implica un gran trabajo colectivo y por lo tanto una preocupación por la persona fallecida. Por otro lado está el grupo que opina que probablemente el ajuar funerario estuviera compuesto de elementos vegetales que se descompusieron por completo. Finalmente aparece la versión que dice que quizás ese grupo no consideraba necesario proporcionar un ajuar funerario.

El Monte Deva fue uno de los centros sagrados más importantes de la región durante miles de años, igual que sucede con el Areo, aunque el uso funerario fue en decadencia durante la posterior cultura castreña, su carácter sagrado se conservó en épocas posteriores, su nombre reverencia a la diosa de la tierra astur, Deva. Puedes ver como llegar a los túmulos consultando este mapa: Ruta por el Monte Deva, Gijón, Asturias.

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El Monte Areo y la ruta de los dolmenes

El Monte Areo y su necrópolis tumular

El Monte Areo separa los concejos de Carreño y Gijón, no es alto, solo levanta 264 metros snm. La necrópolis se sitúa en el punto más alto, sobre una extensa planicie desde la que se puede ver parte de la costa asturiana. Dista pocos kilómetros de otras necrópolis vecinas como la de La Llaguna de Nievares en el Cordal de Peón o la del Monte Deva en Gijón. El complejo megalítico del Monte Areo tiene una treintena de monumentos cuya fecha más antigua se establece en el año 5000 BP.

Monte Areo - vistas a la costa

Se cree que este monte era, en época neolítica, uno de los territorios de culto más extensos y en consecuencia un lugar sagrado de referencia en toda la región, esta posición la mantiene aún en épocas posteriores siendo un lugar aparentemente sagrado durante la Edad de los Metales. En la zonas habitadas al pie de este monte aún hoy se conservan historias y leyendas antiguas que hablaban de las riquezas que esta tierra escondía, en la guía del servicio municipal de turismo de Candás (Cultura Megalítica. Rutas etnográficas: dólmenes del Monte Areo) se deja referencia de la leyenda conocida en la zona como Monte Areo monte areola tierra rica xente boba:

En tiempos de mucha antigüedad, al anochecer de un día de invierno apareció en la pobre casa del Fondo de Guimarán una pordiosera que imploraba que le diesen algo de cenar y cobijo para pasar la noche.

El ama de la vivienda replicó a la andrajosa pedigüeña que nada podía darle, pues estaba casi tan pobre como ella. Entonces la mendiga, mirando hacia la cumbre del Areo, ensimismada y enigmática repitió por tres veces: Monte Areo Monte Areola tierra rica xente boba.

La intrigada dueña de la casa le preguntó el significado de sus palabras a lo que la pordiosera respondió que en lo alto, si se cavaba un poco, aparecería un tesoro que enriquecería a quien lo encontrase.

Dicho esto desapareció perdiéndose en el Areo. La campesina se lo comunicó a su marido y esa misma noche fue a cavar al lugar indicado, hallando, al poco de comenzar la faena, una gallina de oro con doce polluelos del mismo metal más otro fabuloso tesoro del que nunca se supo su valor.

Cuenta la leyenda que en memoria del hallazgo se fundó, en la iglesia de Guimarán, la capilla del “Buen Suceso” por la noble familia Muñiz Carreño y en Candás la Ermita de los Doce anexa al Palacio de los Muñiz de cuyo altar se dice que figuraban los doce polluelos de oro hasta que fue destruida en el año 1936.

El Areo es una de las necrópolis mejor conservadas y documentadas de Asturias, fue usada durante todo el neolítico, su amplitud y su proximidad con otros centros funerarios evidencia un considerable aumento demográfico en la zona central de Asturias. Los trabajos de construcción de la necrópolis supusieron un esfuerzo colectivo que por fuerza debió de implicar a decenas de personas. Los neolíticos localizaron una buena fuente de piedra en el mismo monte, estas floraciones se encuentran en el actual mirador de la Peña el Carro, esta zona sirvió de cantera y, aunque la proximidad con la necrópolis es una clara ventaja, la extracción de estas piedras suponía un trabajo durísimo y requería de una buena coordinación y organización del mismo.

Monte Areo - Mirador de la Peña del Carru

Monte Areo - floraciones pétreas de la cantera

Para el transporte de las piedras necesitaban grandes troncos de madera que resistieran el peso de la roca, algunas llegan a pesar mas de 5 toneladas, gracias a los análisis de polen que los investigadores han obtenido del interior de las cámaras dolménicas se ha podido saber que, durante el Neolítico el Areo se componía de avellanos, robles, abedules, pinos o alisos, es decir, de maderas nobles y resistentes, así que, mientras unos extraían las piedras, otros talaban la zona para crear el primer medio de transporte conocido hasta el momento, (ver cómo se hacían los dólmenes).

La diversidad de fauna y flora  ofrecía la posibilidad de abastecerse de alimentos sin tener que abandonar la zona de trabajo. Los túmulos fueron realizados por varios lugares de la planicie del Areo, actualmente tan solo están abiertas al público dos de éstas zonas, una corresponde al conjunto que rodea el Dolmen de San Pablo y la otra al conjunto del Dolmen de los Llanos. El resto de zonas, aunque algunas de ellas están señalizadas, no son visibles debido la maleza. El contenido de los túmulos del Areo varía, pueden encontrarse dólmenes simples y otras construcciones atípicas, estas variaciones vienen asociadas a la época de construcción.

La ruta por los dólmenes del Monte Areo puede hacerse tanto andando como en coche, es un camino muy corto de apenas 3,5km que nos conduce a las diferentes áreas dolménicas.

Monte Areo y el área dolménica de Les Güelgues de San Pablo

Esta primera zona contiene los túmulos numerados como IV, V y VI. Los más peculiares son:

El túmulo Monte Areo V es uno de los más antiguos de la necrópolis, está datado en el año 5.000 BP y se piensa que pudo haberse construido por los habitantes del Cabo Peñas. Poseía al menos 20 m de diámetro y estaba compuesto por arenas silíceas extraídas de los terrenos próximos. El interior de este túmulo es bastante peculiar, posee una zona con marcas de fuego y un poste de madera, a esta zona se accedía aparentemente mediante una cascada de piedras, aparecen también piedras pintadas en ocre rojo, otras talladas y piezas pulimentadas. La hipótesis más aceptada sobre el uso de esta estructura plantea que posiblemente fuera una especie de cámara de incineración, los cuerpos podían introducirse al descender por la cascada hasta la hoguera interior.

Monte Areo V

M.A – V

El túmulo Monte Areo VI es el Dolmen de San Pablo, se creó en torno al año 4.000 BP y es uno de los mejores conservados de la necrópolis. Se trata de un dolmen de cámara simple, cerrado por todos sus lados mediante grandes lascas de cuarcita y cubierto con un túmulo realizado a partir de capas de tierra y piedras. En su interior se encontró una pequeña azuela pulimentada de fibrolita, material muy solicitado durante el neolítico. Las hipótesis sobre la utilidad de este megalito plantean que pudo haberse mantenido abierto para ser reutilizado dándole así un uso colectivo.

Monte Areo VI - Dólmen de San Pablo

M.A – X. San Pablo

Monte Areo VI. Dolmen de San Pablo

Camino entre el área de San Pablo y el área de Los LLanos

A lo largo de la pista comunica las dos áreas dolménicas principales hay unos cuantos túmulos señalizados pero no visibles a causa de la vegetación. Hay que fijarse bien porque la única manera de encontrarlos es mirando atentamente las orillas del camino para intentar de localizar los hitos con el número del túmulo entre la maleza. Nosotros pudimos llegar a ver los numerados como I, II, III, X, XIV, XXIII.

Monte Areo X, está cubierto por la maleza

M.A – X. Ej.  de los túmulos que están a lo largo del camino.

El túmulo Monte Areo XII pertenece al 5.000 BP, no lo pudimos localizar pero la documentación aportada por Blas Cortina nos permite conocer su estructura interna, se conoce como la casa de los muertos, es una construcción realizada a partir de cuatro postes de madera que muestra signos de haber sido incendiados, en el centro de esta estructura había otro pozo recubierto de piedras.

Monte Areo y el Área dolménica de Los LLanos

El túmulo M.A XV es el Dolmen de los Llanos y se creó alrededor del año 4.000 BP, en un momento donde la cultura megalítica estaba en su pleno apogeo. El dolmen se compone de una cámara simple con un pórtico de acceso, esta especie de pasillo de acceso se suele interpretar como un lugar de tránsito entre el mundo de los vivos y el de los muertos. La estructura quedaba cubierta por un túmulo de 3,40m de diámetro realizado a partir de capas de tierra y piedras.

Monte Areo - Dolmen de los LLanos

M.A XV

El túmulo Monte Areo XVI fue claramente expoliado con el paso de los años, en su momento era un dolmen de cámara simple con una techumbre que pesaba mas de 5 toneladas. Entre el ajuar encontrado lo más destacado es un hacha que tubo un uso activo en vida, cuchillos y azuelas, estas piezas fueron realizadas en una piedra metamórfica traída de otra zona lejana, esto vuelve a manifestar la comunicación que había entre los diferentes asentamientos durante el neolítico.

Monte Areo XVI - dolmen expoliado

M.A – XVI

El túmulo Monte Areo XVII también fue bastante degradado por la mano del hombre, fue saqueado en múltiples ocasiones, atravesado por una zanja para delimitar dos fincas y luego fue perforado a causa de las plantaciones de eucaliptos. Hoy este monumento no puede apreciarse, tan solo queda parte del suelo original, sin embargo, este escaso resto ha permitido identificar parte de la flora que predominaba en el neolítico gracias a los restos de polen encontrados.

Esta gran necrópolis esconde muchos otros túmulos por toda la planicie del Monte Areo, conforman un lugar sagrado vinculado con el mundo de los muertos. Este campo sacro deja de usarse en torno al año 3.000 BP coincidiendo con el inicio de la edad de los metales y las primeras tribus astures, sin embargo su carácter sagrado fue un aspecto que siguió estando presente en la creencia colectiva.

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pinturas rupestres, El Pindal, Ribadeva

pinturas rupestres, el Pindal, Ribadeva

Las pinturas rupestres que hay en el Pindal forman un importante centro artístico en la historia de Asturias . Está situado en el concejo de Ribadeva, localidad de Pimiango, en el acantilado oriental del Cabo San Emeterio, muy cerca de la desembocadura de los ríos Cares y Deva.

Cómo llegar al centro de interpretación y a la Cueva del Pindal

Es una cueva que puede visitarse pidiendo cita previa, puedes encontrar el teléfono es este enlace http://www.museoarqueologicodeasturias.com/poiarqueologico/cueva-pindal. Está datada entre el 20.000 – 15.000 BP y se le atribuye una cultura premagdaleniense y magdaleniense, coincidiendo en su época con cuevas como Tito Bustillo.

El Pindal es una de las llamadas Cuevas Santuario, no se uso como vivienda ya que no muestra restos de haber sido habitada, tampoco se realizaron en ella labores de taller porque no hay evidencias de ello, sin embargo si posee restos pictóricos que indican la presencia humana. Las Cuevas Santuario,son aquellas que solo fueron utilizadas como centros de arte rupestre.

La localización de la cueva es bastante singular, está encerrada en el acantilado, se accede a ella bajando una pequeña cornisa, en la pared situada a la izquierda de la entrada, hoy esta bajada está acondicionada con una escalera. La parte exterior de la cueva posee una pequeña extensión de tierra, protegida por un abrigo rocoso en sus lados este, oeste y sur, el lado norte queda abierto al mar y acaba en una cortante que aún tiene unos metros de descenso hasta encontrarse con el agua, la cueva queda así encerrada en un lugar que posee un paisaje digno de observar.

Durante el paleolítico esta zona exterior era un poco más amplia, el tamaño actual es causa del hundimiento de la parte superior de la ensenada. Fue en esta zona donde se localizaron los pocos restos materiales que evidencian algún tipo de actividad en el exterior de la cueva, el arqueólogo Jordá Cerdá hace referencia a la presencia de un buril hecho en sílex, restos de lascas de cuarcita (frecuentes durante el magdaleniense), restos alimenticios de cápridos y cérvidos, y restos de conchas también frecuentes en otras cuevas próximas como Mazaculos.

pinturas rupestres

Vistas desde la entrada del Pindal

pinturas rupestres

El Pindal vistas desde la entrada

Boca de entrada al Pindal

La boca de la cueva es bastante amplia y con una abierta exposición al mar. Tras atravesar la entrada se desciende pocos metros por una pequeña cuesta hasta llegar al vestíbulo de entrada, por su interior discurre un río que crece en las épocas más lluviosas dificultando el paso. Todo ello parece que no favorecía su uso como vivienda, pero si le otorgaba un ambiente natural de gran belleza que pudo favorecer su uso simbólico o religioso. En el vestíbulo inicial tan solo se localizó un canto rodado con una banda roja que parece ser de época aziliense. La importancia de esta cueva reside en su interior, posee dos zonas con pinturas rupestres, el sector que se puede visitar corresponde a una primera galería, muy amplia y fácil de transitar que se adentra 300m. El segundo sector se denomina sector oculto y no puede visitarse, se trata de una nueva galería que continua en otros 260m.

pinturas rupestres

pinturas rupestres

Los primeros 120m se recorren por una amplia y espaciosa galería que posee diferentes formaciones rocosas, es un camino fácil, tras andar esta distancia aparecen las primeras representaciones de arte rupestre, son 2 cabezas de caballo, diferentes signos (sucesiones de líneas y puntos), un ciervo y los cuartos traseros de otro animal.

Todo el recorrido de la visita es muy fácil ya que transcurre por una galería enorme, tras caminar otros 80m se llega al panel principal, ocupa 10m de longitud y se compone de bisontes, caballos grabados que no pueden apreciarse a simple vista y de pinturas que representan diferentes signos, en el lado oeste del panel principal aparece un pez grabado similar a un atún, un bisonte y  nuevos signos.

pinturas rupestres

Bisonte el Pindal. Aproximación

pinturas rupestres

Pez del Pindal. Aproximación

A 360m de la entrada, hay yba figura de un mamut en rojo y otros signos, este mamut es una representación peculiar y es el símbolo del Pindal porque no es una figura muy representada en Asturias, aunque se sabe que si pudo haber mamuts en las épocas más frías, los hombres del paleolítico asturiano solían representar otras figuras más comunes en el territorio, como los cérvidos, caballos o bisontes.

pinturas rupestres

mamut, cueva del Pindal

La visita termina en este punto, el resto de la cueva no es accesible. Tras este primer tramo se encuentra el acceso al sector oculto, se trata de una estrecha galería que se pierde en el interior de la cueva y donde aparecen nuevas representaciones.

El Pindal es una cueva que posee un gran número de representaciones, se calcula que fueron ejecutadas durante el Auriñaciense, Solutrense, Magdaleniense y Aziliense, es decir desde el 30.000BP hasta el 11.000BP fue por tanto una cavidad importante durante todo el paleolítico superior y los inicios del mesolítico, hasta que los humanos cambiaron su tendencia, abandonaron el arte rupestre y el uso de las cuevas como asentamientos.

Aquí os dejo el enlace del Museo Arqueológico de Asturias para la Visita Virtual a la Cueva del Pindal: http://www.museoarqueologicodeasturias.com/poiarqueologico/cueva-pindal

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Tito Bustillo, Ribadesella, Asturias

Tito Bustillo, un centro de arte rupestre en Ribadesella

La Cueva de Tito Bustillo se encuentra en el complejo de cuevas que conforma el macizo de Ardines, en Ribadesella, junto a la desembocadura del Río Sella y contando con un amplio estuario, con el mar y con los bosques de las sierras pre-litorales como los elementos más destacados de su paisaje.

Ver dónde está el centro de arte rupestre de Tito Bustillo

Puede visitarse mediante una cita previa llamando a: http://tematico.asturias.es/cultura/yacimientos/titobustillo.html. 

Ribadesella

Ribadesella, Macizo de Ardines

Hay zonas que no se pueden visitar pero esos conjuntos se encuentran reproducidos en el museo de Tito Bustillo. La visita por la cueva es bastante rápida debido a la gran cantidad de personas que entran al día, cosa poco recomendable para el mantenimiento de las representaciones porque aumenta el calor y, con ello, aparecen hongos en las paredes que degradan las pinturas. Pese a lo corto de la visita merece la pena poder ver los conjuntos permitidos, sobre todo el Panel Principal y el gran Caballo del Entronque.

El complejo de cuevas del macizo de Ardines se conformó por la erosión del río San Miguel, hoy este río está soterrado para facilitar el acceso a las visitas y a los investigadores, sin embargo esto no impide que la cueva se inunde por lo menos una vez al año. Oficialmente Tito Bustillo estuvo ocupada durante los años 20.000 al 12.000 BP con la cultura Magdaleniense, sin embargo algunos investigadores se aventuran a dar una antigüedad de 40000 – 45000 años, dicha fecha no tiene confirmación oficial pero de verificarse supondría un dato bastante significativo puesto que incluiría entre sus posibles moradores al hombre de neanderthal. Sin embargo es una afirmación basada principalmente en la superposición de capas pictóricas que componen el panel central de Tito Bustillo y, para la mayoría de arqueólogos, los indicios aún son escasos para poder corroborar dicha antigüedad.

Actualmente se accede a la cueva desde el lado contrario por donde se accedía en el paleolítico, es decir, se ha realizado una entrada artificial por lo que en su día sería el final de la cueva.

 

Ribadesella Ribadesella

El grupo de personas que habitó la cueva durante el Paleolítico accedían a la misma por dos bocas de entrada donde instalaron dos asentamientos aparentemente simultáneos. El primero estaba en una de las bocas occidentales de la cueva y el segundo asentamiento se localizó en la entrada oriental conocida como La Cuevona. La pregunta que se hacen los investigadores es si estos dos asentamientos pertenecían al mismo clan o por el contrario eran clanes distintos.

Es lógico pensar que si los dos asentamientos convivieron en el tiempo también habría una estrecha colaboración entre sus habitantes y lazos familiares, quizás el primer grupo que se asentó en Tito Bustillo aumento su número de miembros de tal forma que se vieron obligados a separarse por falta de espacio y decidieron que una parte de la población debía mudarse a otra de las cavidades. Ambas entradas se comunicaban por las galerías interiores pero hoy están aparentemente separadas a causa de los derrumbes del interior.

Estos moradores habitaron en una época donde el hielo y la nieve persistían durante gran parte del año y fueron un grupo fuerte y especializado en las labores de pesca, caza y muy posiblemente en una minería rústica ya que debían de conseguir hierro, carbón y óxido de manganeso para crear los colores con los que realizarían sus pinturas. Las labores de taller también son bastante evidentes, las herramientas y útiles que usaban eran buriles, espátulas, arpones, propulsores, lascas de sílex y destaca la confección de agujas en hueso o marfil destinadas o bien a coser pieles o a confeccionar redes. Una de las herramientas más peculiares es un aerógrafo fabricado con un hueso hueco por donde se introducía la pintura y luego se soplaba para aplicarla sobre la pared. Tito Bustillo también ofreció importantes adornos como el colgante de cabeza de caballo en hueso y otros realizados a partir de restos concheros.

El interior de la cueva es un gran centro artístico, en su día debió de estar completamente decorada y seguramente fuera un lugar de referencia en la zona. Son 12 conjuntos muy variados los que se distribuyen por todas las galerías y salas del complejo de Ardines. Las representaciones se dividen en dos zonas santuario denominadas A y B. El Santuario A se compone casi en exclusivo de signos y el Santuario B contiene representaciones y grabados de animales. Muchos de estos conjuntos son contemporáneos y, o bien se realizaron por una misma persona o bien por una misma escuela, las labores colectivas de Tito Bustillo se constataron en su panel central y es muy posible que se tratara de un grupo importante de pintores.

La visita a Tito Bustillo es abierta a todo el mundo pero tan solo te muestra una parte muy pequeña del complejo y no está permitido adentrarse en las zonas no visibles debido a que aún están en estudio y a que muchas de ellas poseen un acceso bastante complicado, sin embargo intentaré describir el recorrido de la cueva desde su entrada original, es decir, desde donde accedían las personas del Magdaleniense.

El primer conjunto se localizó a pocos metros de la boca de entrada y se componía de manchas en rojo y de figuras de animales, este conjunto no se puede visitar y posee un grado bastante bajo de conservación. Marca el inicio de la ruta por el interior de la cueva. Siguiendo la galería principal se llega al segundo conjunto denominado El Entronque porque se encuentra en un cruce de caminos entre la galería de acceso, el panel central y la galería larga. Este conjunto si puede verse y se compone de un gran caballo realizado en morado y rojo y de un signo en rojo similar al que aparece en la cueva del Buxu, se trata de una E invertida.

Ribadesella

Tito Bustillo – E invertida – El Entronque

Ribadesella

Caballo del Entronque

A pocos metros del Entronque se localiza el tercer conjunto, se compone del Panel Central y de otras representaciones que se distribuyen por todas las paredes de esta nueva sala. Esta zona también puede ser visitada y en ella se aprecia un gran panel con pinturas superpuestas que alcanzan al menos seis fases de ejecución y que podría atrasar considerablemente la fecha de inicio de las pinturas de Tito Bustillo. Se representan caballos, cérvidos, bóvidos, renos y signos variados como líneas en paralelo, puntos o parrillas – redes. Los caballos están realizados con gran realismo, los equinos del paleolítico eran muy distintos a los de hoy en día, poseía las crines erizadas y el pelaje rallado, parecido al de la cebra, los moradores de Tito Bustillo lo representaron con gran fidelidad usando el morado y el negro.

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Cabeza de caballo, panel central, Tito Bustillo.

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Caballo – Panel central – Tito Bustillo.

Destacan la representaciones de renos y de cérvidos simulando escenas cotidianas, por ejemplo, puede verse un macho y una hembra enfrentados cara a cara. En muchas ocasiones se aprovechaba la forma de la roca para decidir el tipo de dibujo, así sucede con una cierva realizada sobre un saliente de la pared que le aportaba volumen. Nuevamente se combina las técnicas de la pintura y el grabado y los colores rojo, negro y morado.

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Tito Bustillo – escena de animales

La realización de este gran panel principal fue una labor colectiva y se ha constatado que construyeron un andamio para poder acceder a las zonas más altas. Por otro lado, la gran cantidad de pintura empleada supone una mano de obra importante para extraer los minerales, molerlos y mezclarlos con agua para obtener así los pigmentos. Esta zona también muestra abundantes restos de fuego a nivel del suelo, esto indica que hubo una gran actividad de taller y que la cueva contó con una buena iluminación durante la realización de las pinturas, todos estos aspectos evidencian que realmente existió una fuerte mano de obra colectiva entre los habitantes de esta caverna. Tito Bustillo rompe con el ideal del chamán solitario que pintaba en las profundidades para acercarse a una labor colectiva donde era necesario un buen grupo de trabajo.

Para llegar al siguiente conjunto hay que volver sobre nuestros pasos hacia el Entronque, desde aquí se accede a la Galería larga donde se esconden el resto de los conjuntos, ninguno de ellos es visible para las visitas. Justo al comienzo de la galería se abre un cavidad en la pared que da acceso a la denominada Galería de los Caballos, pese al nombre, esta galería no destaca por los equinos si no por la representación de un Oso, figura poco habitual, este oso se realizó aprovechando la forma de la pared para conseguir una mayor sensación de volumen y realismo. Volviendo a la galería larga y avanzando unos metros se encuentra el denominado Conjunto de la Ballena, la representación de cetáceos es algo bastante peculiar y permite plantear la hipótesis de como pudieron cazarse ballenas durante el Paleolítico Superior, se sabe que eran capaces de construir embarcaciones ahuecando troncos y cubriéndolos con pieles impermeables, cazar una ballena requería, por fuerza, una organización colectiva y una estrategia de movimientos en torno a la presa que debía estar previamente consensuada, la caza de la ballena sería entonces una labor grupal de gran importancia dentro del grupo social. Al pie de la cola de la ballena se representa un cáprido.

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Ballena – Tito Bustillo

El siguiente conjunto se compone de signos en rojo y de parrillas-redes grabadas. Luego puede encontrarse otro conjunto en el que destaca una mano de color negro. La siguiente cavidad de la galería larga no posee representaciones gráficas, se denomina Repisa de los contornos recortados y en ella se encontró uno de los pocos restos de arte mobiliar en Asturias, uno de los objetos más representativo es el colgante de cabeza de caballo.

Ribadesella

Cabeza de caballo tallada en hueso

El resto de los conjuntos se denominan Galería de los Bisontes, donde aparecen varios bisontes pintados en rojo y La Galería de los Antropomorfos donde pintaron dos figuras de apariencia humana en ambos lados de una de las rocas que sobresale de la techumbre de la cavidad, estas representaciones son particularmente peculiares porque más que figuras humanas parecen una especie de híbrido humano – animal.

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Antropomorfo – Tito Bustillo

Ribadesella

Antropomorfo – Tito Bustillo

Por último se encuentra el Conjunto Final, este se compone de varios paneles de animales grabados, de signos pintados en rojo con forma de lazo y del reconocido Camarín de las Vulvas, zona donde se representan varias vulvas en rojo relacionadas con la feminidad, esta cámara se localiza en una de las zonas más profundas de la cueva, posee un acceso complicado y está aparentemente señalizado con dos estalagmitas partidas cuya rotura está pintada de rojo.

Ribadesella

Tito-Bustillo-camarin-de-las-vulvas

Llama la atención durante el recorrido de la cueva los aparentes signos que parecen indicar el camino a seguir para llegar a las zonas más importantes del santuario, se trata de líneas, puntos o trazos cortos en paralelo o cruzados a modo de aspa que indican lugares clave. Por otro lado la orientación de determinado paneles parecen señalar donde se encuentra el siguiente.

El complejo de Ardines es uno de los más importantes de la Península Ibérica y en su interior queda demostrado una intensa actividad durante al menos 10.000 años. Los pintores de Tito Bustillo emplearon técnicas muy variadas para la realización de las representaciones, usaban buriles, espátulas, pinceles, carboncillos a modo de lapiceros, pintaban con las manos, a veces aplicaban el polvo de mineral directamente sobre la pared y destaca el aerógrafo mencionado anteriormente.

Un aspecto controvertido de Tito Bustillo es el paralelismo que algunos ven entre esta cueva y la cueva del Buxu. En primer lugar se destaca la proximidad entre ellas, son pocos kilómetros río arriba lo que distan el Buxu y Tito Bustillo y el viaje estacional al interior sería bastante asequible; por otro lado destaca la E invertida en rojo que tan solo ha podido encontrarse en estas dos cuevas; en tercer lugar están los restos concheros y marinos localizados en el Buxu por lo que sus pobladores obligadamente tenían que proceder de la costa y Tito Bustillo parece el asentamiento más cercano. En cuarto lugar se propone la relación entre el oso representado en Tito Bustillo y el colmillo decorativo de oso de las cavernas encontrado en el Buxu y esta relación se establece porque el Buxu no ofrece representaciones de oso pese a lo importante de la pieza, quizás el dueño de ese colmillo procediera realmente de Tito Bustillo, lugar donde si puede verse la representación de un oso; por último están las últimas hipótesis sobre la cronología de ambas cuevas ya que se plantea que Tito Bustillo también pudo haberse habitado durante el Solutrense y que el Buxu podría contener restos del Magdaleniense inicial, si fuera así la vida en ambas cuevas se solaparían y sería muy posible que sus habitantes pertenecieran al mismo clan. Sin confirmación oficial sobre ninguna de estas hipótesis es un debate que aún sigue abierto y sujeto a estudio.

Durante el Mesolítico, los hombre de Tito Bustillo usaron la entrada para enterrar allí aun hombre joven, robustos y con un alto desgaste en los húmeros debido a la actividad diaria que realizó en vida. El cuerpo se descubrió en 1969 pero estaba atrapado bajo una costra de sedimentos de estalactitas y los restos recuperados no fueron bien tratados. En 2004 pudo recuperarse gran parte de los huesos, los arqueólogos vieron que tenían restos de ocre rojo, algo común en los enterramientos de este periodo, otro ejemplo lo podemos encontrar en los Azules. La antigüedad otorgada a este enterramiento es de 8.500 años BP.

Podéis encontrar la galería fotográfica de Tito Bustillo en su página web http://www.centrotitobustillo.com/9/fotos.html

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La Güelga, Cangas de Onis, Asturias.

Cangas de Onís – La Güelga – Cuevas que visitar

La cueva de la Güelga está en el concejo de Cangas de Onís, muy próxima al pueblo de Cabielles, escondida en un pequeño bosque de avellanos, robles y alisos por el que discurre un arroyo que atraviesa la cueva y vuelve a salir al exterior cerca del Barriu Baxu de Cabielles. Esta cavidad forma parte de un gran abrigo rocoso que ha sido importante en la historia de Cangas de Onís porque, no solo sirvió de asentamiento durante el Paleolítico, también fue el refugio de mucha gente durante los bombardeos de la guerra civil española.

Cangas de Onis - Picos de Europa

Valles de los Picos de Europa

Actualmente esta cueva es usada para dos fines, por un lado posee un uso habitual entre los pastores de la zona como abrigo para el ganado. Por otro lado la utilizan los centros de aventura para sus actividades de espeleología. Pudimos visitarla con un centro de aventuras de Arriondas y llegar a más de 30 metros de profundidad, en el recorrido puedes ver diferentes tipos de salas, estrechas galerías, grandes floraciones de caliza negra y profundos pozos subterráneos llenos de agua. Es una visita recomendable (excepto si se padece de fobia a sitios oscuros o cerrados) y bastante entretenida, pero hay que ser prudente y seguir las indicaciones de la persona responsable de la visita.

Ver localización de la cueva de la Güelga

Los primeros moradores de la Güelga se establecieron hace 45.000 años, eran neanderthales musterienses que ocuparon el vestíbulo interior de la cueva de forma estacional, los restos son escasos y la zona actualmente se encuentra cerrada.

Cangas de Onis Cangas de Onis

Durante la fase climática conocida como würm II – III, la temperatura sube y aumenta el grado de humedad, esto permitió la aparición de bosques de climas templados y un aumento de la fauna, especialmente de ciervos y rinocerontes. Esta tregua climática permitió que la segunda fase de ocupación del la Güelga se realizara en el exterior. Se ocuparon los abrigos situados la izquierda de la boca de la cueva y en las terrazas del margen derecho. Estos asentamientos muestran un mayor grado de actividad y por tanto se le presupone un grupo de población más numeroso.

Cangas de Onis

Abrigo margen derecho, zona de excavación

Cangas de Onis

Abrigo margen izquierdo, zona de excavación

Durante los inicios del Paleolítico Superior, con la cultura Auriñaciense, aparecen herramientas que parece tener una cierta herencia del periodo anterior.

Del período de transición Chatelperroniense (36.000 BP) destaca el hallazgo de una punta tallada en una lámina de sílex verdoso (material difícil de encontrar) y otras herramientas como buriles, raederas y raspadores.

Durante el final del Paleolítico Superior, con la cultura Magdaleniense (13.500 BP), destaca una flauta hecha en un hueso de ave, con forma de tubo, con un bisel y decorada a base de dibujos lineales. Este descubrimiento es muy importante para poder imaginarse la vida diaria de los moradores Magdaleniense, los de la Güelga, en concreto, sabían crear música y no es raro pensar que ésta formara parte de sus celebraciones, rituales y de otros momentos cotidianos, es muy probable que el dueño de la flauta ocupara un papel destacado dentro de su grupo ya que, igual que ocurre hoy día, la música es una habilidad que no todo el mundo es capaz de desarrollar. De este último periodo de ocupación también destaca el hallazgo de una tibia de ciervo decorada con grabados de ciervas. Se cree que el motivo de abandono de la cueva pudo estar relacionado con un derrumbe de la pared rocosa a causa de las corrientes de agua durante la fase de de-glaciación.

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La Cueva del Sidrón, Piloña, Asturias.

Cueva del Sidrón – Historia de Asturias – El neanderthal

El Sidrón es una cueva situada en el monte Cantu Llendero, en la aldea de Vallobal, concejo de Piloña, en la zona central de Asturias. Su entorno se compone de un valle fluvial surcado por el río Piloña al SO de la cordillera del Sueve.

El Sidrón en realidad es un gran complejo con más de 10 bocas de entrada aparentemente unidas por galerías y salas interiores. Algunas de estas entradas se conocen con el nombre de A Tumba, Galería del Río, el Sector de Salida, los Laberintos Laterales, el Abrigo del Arco o de la Cabañina y la Galería del Osario.

He de reconocer que aún no he podido encontrarla, cuando fui dejamos el coche en Vallobal, justo delante de un cartel que pone Cueva del Sidrón a 400m, descendimos por el camino y, después de recorrer los 400m en todas las direcciones posibles no fuimos capaces de encontrar ninguna boca de entrada. El entorno es perfecto, posee un arroyo y un bosque de castaños, robles, alisos que se encuentra en muy buen estado. Caminando por el bosque observamos zonas delimitadas por las excavaciones arqueológicas pero ni rastro de una entrada que fuera visible. De todos modos tendremos que volver a ver si la encontramos, pero esta vez, lo primero que haremos será preguntar a algún paisano del pueblo y, con un poco de suerte podré traer una foto de la boca de entrada.

Algunas teorías creen que podría haberse utilizado durante todo el Paleolítico. Pese a la gran continuidad cronológica que le atribuyen, esta cueva destaca principalmente por contener uno de los conjuntos óseos de restos de neanderthal más importantes de la Península Ibérica. Se trata de un posible enterramiento colectivo de época Musteriense. Se le atribuye una antigüedad de 50.000 – 45.000 años. En total se llevan contabilizados tres adultos varones y tres mujeres, tres adolescentes de 12 a 15 años, y tres niños, entre 2 y 9 años.

Cueva del Sidrón

Restos de neanderthal

Era un grupo pequeño, unido principalmente por lazos familiares. Los análisis genéticos han demostrado que poseían lenguaje, que el color de la piel era claro, con los ojos verdes, el pelo pelirrojo y que ya podían distinguir los sabores amargos. Al analizar partes como las mandíbulas se consiguieron nuevos datos sobre la vida del neanderthal, en una de ellas se hallaron restos de plantas sin apenas valor nutritivo, pero si con un alto valor medicinal, por lo que es muy posible que conocieran algunos de los usos medicinales de las plantas y, por lo tanto, eran personas unidas capaces de cuidar de sus enfermos, de transmitir el conocimiento y de investigar para encontrar remedios. Entre los restos de comida encontrados queda demostrado que ya cocían los alimentos y que podían ahumarlos o cocinarlos.

Los miembros de este grupo en concreto eran principalmente diestros, esta tendencia se observa en la mayoría de los neanderthales encontrados en el mundo, y usaban la boca como una tercera mano, este uso se denomina como la técnica de agarra y corta. En el caso del Sidrón, tan solo uno de los adultos muestra una preferencia por el uso de la mano izquierda aunque solo al final de su vida, es decir, era una persona diestra que por algún motivo tubo que aprender a usar la mano izquierda durante su madurez. Este aspecto es importante porque revela un patrón cerebral similar al del hombre actual.

A pesar de que algunos restos están muy fragmentado los últimos hallazgos afirman que hay evidencias de canibalismo, sin embargo, aún no se ha planteado si esta actividad se realizaba con una intención alimentaria o con una intención ritual – funeraria.

Usaban una especie de betún para reforzar los mangos de las herramientas. Las últimas investigaciones llevadas a cabo por el Proyecto Genoma Neanderthal también averiguaron el tipo sanguíneo de estos neanderthales, eran del tipo 0, y que algunos genes del neanderthal poseían la misma variante que los humanos modernos, compartiendo más aspectos con esta especie de los que se pensaba. Este dato fue publicado en 2010 y nuevamente abre el debate sobre la Evolución del ser humano, ¿Hubo hibridación o hubo un antecesor común?, con los nuevos datos las posturas sobre un antecesor común cada vez son mayores, sobre todo desde la corroborada teoría de que sí hubo hibridaciones en el oriente asiático.

Esta cueva parece seguir ocupada durante el Paleolítico Superior. Una de sus galería muestras restos de pintura que parecen representar vulvas en forma de omega realizadas en ocre rojo y otros grabados asignados a esta época y pendientes de estudio. Entre los restos de industria se mencionan raederas, hojas de sílex, cuchillos, puntas, núcleos y restos concheros, este último aspecto evidencia el contacto con la zona costera.

El Sidrón es, en definitiva, uno de los grandes tesoros prehistóricos de Asturias. Esta cueva podría revelar nuevos aspectos sobre la vida y extinción del neanderthal desconocidos hasta el momento y que va a ser objeto de estudio los próximos años. Actualmente la entrada no está permitida ya que se podrían degradar los restos y perjudicar el curso de las investigaciones.

Puedes obtener más información sobre los neanderthales en la sección Paleolítico Medio.

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