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Cueva los Azules-Cangas de Onís

Cueva de Los Azules, Cangas de Onís.

La cueva de Los Azules está situada en la misma localidad de Cangas de Onís, en el barrio de Contranquil, muy cerca de la unión de los ríos Güeña y Sella, en una ladera boscosa de la cara sur del monte Llueves.

Es una cueva que posee un buen dominio visual de ambos ríos y una gran variedad de recursos, podían pescar en las inmediaciones de la cueva, disponían de una masa boscosa abundante para las labores de recolección, de zonas de pasto donde era más fácil localizar a las presas y de grandes floraciones rocosas para abastecerse de piedra. Esta cueva posee, hacia el oeste, dos cavidades vecinas que están pendiente de estudio y que aún están soterradas por los desprendimientos de arena, sin embargo, algunos investigadores creen que es muy posible que también estuvieran habitadas.

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Los Azules – boca izquierda

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Los azules, boca derecha

Esta cavidad es parte de una gran abrigo rocoso que posee dos bocas de entrada y lo primero que destaca es el color azul verdoso de las paredes que da nombre a la cueva. La boca derecha es de techo bajo y en el interior se bifurca en tres estrechas galerías, dos de ellas comunican con la otra entrada y la tercera se adentra en la montaña en dirección noreste. La boca izquierda es de mayor tamaño y cuenta con la mayor parte de los restos líticos y óseos encontrados, azagayas, raederas, punzones y arpones entre otros.

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Arpón aziliense

La ocupación de Los Azules, que se conozca hasta el momento, se establece durante el magdaleniense, al final del paleolítico, y durante el Aziliense a principios del Mesolítico. Las dataciones, por el momento, no son fijas ya que las excavaciones se han centrado en el período aziliense aunque se sabe que hay un gran yacimiento magdaleniense que aún no ha podido estudiarse. Con los restos recuperados la fecha se establece en torno al 11.000 BP. Los habitantes de esta caverna eran un grupo de cazadores – recolectores que ejercieron una actividad importante en la zona por la cantidad de restos encontrados. Sus piezas de caza principales eran en primer lugar el ciervo y después el jabalí; la proximidad con el río Sella y Güeña les proporcionó una gran cantidad de salmones y truchas, así como de moluscos.

El aspecto más destacado de Los Azules es que, en su interior, muy cerca de la entrada, se encontró el enterramiento de un hombre que murió hace 10.000 años BP, tenía entre 37 – 47 años, medía 1,70m de estatura, no tenía caries, era alto y fuerte. Su sepultura muestra claramente signos de algún tipo de ritual funerario, estos son la posición del cuerpo, el uso de ocre rojo y el ajuar funerario. Cuando fue enterrado lo colocaron en un sepulcro excavado en el suelo que tenía el lecho teñido de rojo y negro, el cuerpo estaba tumbado sobre la espalda, con la cabeza enfocada hacia la entrada de la cueva, el cráneo fue teñido de rojo, el brazo izquierdo estaba pegado al cuerpo con el puño cerrado, el brazo derecho estaba doblado sobre la pelvis con la mano extendida, sobre las piernas colocaron dos grandes bloques de piedra y separaron el cuerpo de de una de las paredes de la sepultura con una hilera de piedras teñidas de ocre rojo, para terminar de proteger el cuerpo le untaron de ocre rojo y le depositaron el ajuar funerario, se componía de lascas de cuarcita, un núcleo de sílex, raspadores, otros denticulados, un trozo de asta de ciervo, cantos pintados de rojo, un cráneo de tejón y conchas variadas entre otros, cada elemento del ajuar se colocó en una zona del sepulcro concreta.

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Enterramiento de los Azules.

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Enterramiento de Los Azules, parte superior del cuerpo.

Se cree que los habitantes de los azules, al igual que pasaba en el periodo anterior con el Buxu, estaban en contacto directo con otras zonas costeras y de interior. Esta relación es cada vez más aceptada y se plantean posibles rutas de comunicación. En el caso de los Azules, la ruta hacia la costa podía seguir dos vías, una hacia Posada de Llanes y otra hacia Ribadesella.

La vía que comunicaba los Azules con las cuevas de Posada de Llanes seguía el curso fluvial del Güeña, se pasaba por el denominado valle del cerezo y, cuando se alcanzaba el río Cabras, se cambiaba de dirección hacia el norte hasta alcanzar la costa y los yacimientos de La Riera, Cuetu la Mina o TresCalabres.

La vía que comunicaba Los Azules con la costa de Ribadesella podía seguir dos rutas, una de montaña en la que se debían superar las sierras pre-litorales, a través de la actual Arriondas, hasta encontrarse nuevamente con el curso del Sella, y otra que consistía en seguir la corriente del Sella hasta su desembocadura, en ambos casos se llegaba a emplazamientos como La Lloseta, La Cuevona y Tito Bustillo.

Las comunicaciones con otras cuevas de interior, como los asentamientos y yacimientos del río Nora y Nalón, también podrían haber sido bastante frecuentes, la ruta a seguir sería siguiendo el curso de Sella hasta tomar la desviación a la altura de uno de su afluentes, el río Piloña, nuevamente se seguía el curso del río hasta encontrarse con el río Nora. Los meandros del Nora y los valles que lo rodean esconden los yacimientos de Les Mestes, Cueva Oscura de Ania o La Paloma entre otras; el Nora vierte sus aguas en el río Nalón, aquí encontramos una de las mayores concentraciones de asentamientos paleolíticos de Asturias.

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Ríos de Asturias

Todo ello no hace más que evidenciar la complejidad del final del Paleolítico, la definición de sociedades prehistóricas como grupos aislados está siendo sustituida por las evidencias de los posibles desplazamientos por gran parte del territorio asturiano y de un sistema social mucho más organizado ya que los diferentes clanes conocían la existencia de otras cuevas y de quién moraba en ellas, por lo tanto, no es rar creer que habría lazos de parentesco y ciertas normas sociales en cuanto a las relaciones entre cuevas.

La Cueva de los Azules aún se encuentra en estudio, pese a lo cerca que está de Cangas de Onís el acceso no está permitido a las visitas, la entrada de la cueva se encuentra cerrada por una valla doble y, por otro lado, el acceso a la boca cueva se hace por un bosque que está bastante tomado de matorrales, helechos etc. Es un pena que esta zona no cuente, a día de hoy, con ningún tipo de mantenimiento. En 2014 se cumplen 40 años del descubrimiento de los Azules, una de las últimas cuevas ocupadas en Asturias.

En el PDF del Museo Arqueológico de Asturias podéis encontrar fotos de las herramientas que encontraron en las diferentes cuevas de Asturias.

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