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Descripción de las cuatros grandes tribus que vivieron en Asturias durante la edad de hierro y de los clanes que había en cada una de ellas. Mapa con la división del territorio astur y de la Península ibérica durante la edad de los metales s.III a. C.

Castro de Coaña

Ruta al castro de Coaña, un importante centro urbano durante la edad de hierro

Coaña es uno de los castros que mejor representa la cultura castreña asturiana. Gracias a la amplitud de las excavaciones realizadas a lo largo de los años se ha podido desenterrar todo un centro urbano que estuvo habitado desde el s. V a. C hasta la caída del Imperio Romano.

castro de coaña

Los castreños de Coaña eran Albiones, es decir pertenecían a la gran tribu astur galaica que dominó la cuenca del Navia y del Eo durante la edad de hierro, y junto con la tribu vecina de los Pésicos, fue uno de los pueblos más explotados por Roma a consecuencia de su proximidad e implicación con la minería del oro. El nombre de esta gran tribu llegó hasta nosotros por las citas de Plinio y Ptolomeo y, por la estela de Nicer Clutosi, príncipe de los Albiones, hallada en Vegadeo, por lo que es de suponer que su territorio se extendía hasta esta localidad. La denominación de príncipe de los Albiones hace pensar que, entre los miembros de la tribu Albión, la organización social durante el s.I se basaba en un sistema jerarquizado con unos líderes a los que se les otorgaba un cargo regio.

Estela funeraria de Nicer, principe de los Albiones

El conjunto del poblado ocupa 15.500 metros cuadrados, actualmente posee unas 80 cabañas catalogadas, casas grandes, una plaza, dos saunas termales castreñas, una acrópolis y un fuerte sistema defensivo. Se localiza en el pueblo de Coaña, muy cerca de Navia, a 5km del mar en línea recta y a solo 80 metros sobre el nivel del mar. El castro se encuentra en un paraje con un clima húmedo que favorece los espesos bosques, hay un gran predominio de la pizarra local y del granito, este último lo obtenían de la localidad vecina de Boal. A diferencia de otros castros Coaña posee un dominio visual limitado al propio valle debido a su baja altitud, es quizás uno de sus puntos débiles de la urbe pero queda compensado con una importante red fluvial de comunicación costa – interior debido a la cercanía del río Navia y sus afluentes.

Aunque algunos autores lo catalogan como un castro secundario que posiblemente dependiera de otro mayor situado en la rasa costera, Coaña aparenta haber sido un centro de referencia en la zona, por su amplitud, por su implicación con la minera, por las estructuras complejas que presenta como las saunas y por su posición en relación con las vías comerciales.

El sistema defensivo del castro es lo primero que llama la atención. Los elementos naturales aprovechados para las defensas consistían en fuertes pendientes que rodean el castro y en el río Xarriou situado en la vertiente oeste, este río rodeaba parte del castro sirviendo de foso en este punto. Estas defensas naturales se reforzaron con diversas construcciones en varios sectores del castro. El complejo urbanístico estaba rodeado por un foso y una muralla con terrazas que poseía dos puntos de acceso en los lados norte y sur. La puerta sur poseía dos torreones de vigilancia y la puerta norte daba acceso al paseo de ronda. Los dos caminos de acceso al poblado estaban pavimentados con losas de pizarra.

Muralla del castro de Coaña, acceso por la puerta Norte

Muralla norte del castro de Coaña

La parte más antigua del castro de Coaña es la acrópolis, está situada en la parte alta del conjunto urbano y  poseía sus propias defensas, consistían en una gran muralla que podría alcanzar los 3 metros de altura, fue realizada en el s.V a.C con losas de pizarra y se reforzaba con un posible foso doble en el lado sur que alcanzaba una profundidad de al menos 8,5 metros. Al igual que el poblado poseía dos puertas de acceso, en este caso una al este comunicada con el paseo de ronda y otra al oeste que podría haber estado franqueada por nuevos torreones de vigilancia. Es curioso el dato aportado por Blas Cortina sobre unas posibles huellas de carro localizadas en el camino que va a la puerta este.

Superadas las defensas del castro vamos e entrar y recorrer el poblado desde la puerta norte ya que es por donde hoy se realizan las visitas. En este punto cabe aclarar que tan solo se puede visitar el conjunto de cabañas, no se permite el paso a la acrópolis porque aún se encuentra en estudio. Una de las construcciones que más destacan dentro de la acrópolis es una gran piscina de granito, seguramente de uso público, relacionada con la higiene, con rituales o con un sistema de contención de agua….

Piscinas astures de granito en coaña

La acrópolis de Coaña presenta signos de remodelación y de un posterior uso romano de carácter militar, vinculado a las actividades mineras que Roma llevó a cabo en el occidente asturiano. La ruta se centra en el lado norte del poblado.

Según se pasa la puerta norte, a mano izquierda aparecen unas construcciones que han aportado una nueva visión de los astures con respecto a su cultura y sus rituales. Se trata de dos saunas de origen castreño, fechadas en el s.IV a.C. La primer sauna posee una cabecera absidial a la que se accede desde el exterior, disponía de un horno, un deposito de agua y canales tallados en el suelo rocoso. La segunda sauna posee cuatro espacios diferenciados que se suceden durante 11 metros, al sur de este conjunto se localizó una gran pila de granito, la cámara principal poseía un tanque inmediato al horno y sufrió una remodelación al añadirle una sala rectangular abierta, por último también disponía de una antecámara.

La importancia de estas saunas reside en las denominadas Pedra Formosa, eran grandes monolitos decorados que daban acceso a las estancias de santuarios castreños propios del noroeste peninsular, una de estas pedras formosas aparece en la sauna o recinto sacro situado en la vía norte de acceso al pie de la muralla de la acrópolis.

Este tipo de construcciones aparecen a comienzos de la Edad de Hierro y suelen relacionarse con una función de carácter cultural y ritual, no eran edificios privados, si no lugares colectivos donde los habitantes del castro realizarían ritos que varían según las hipótesis planteadas por los investigadores, así se especula sobre rituales necesarios para pasar de niño a hombre o de hombre a guerrero, rituales de contacto con el otro mundo donde el ambiente termal y el uso de estupefacientes ayudaría bastante a la causa y, quizás el más representativo, es el culto a las aguas o a las divinidades acuáticas, aún hoy permanecen en la memoria de Asturias la diosa Nabia o las Xanas de los ríos, a las que se les atribuye riquezas, salud, vigor o felicidad. Esta teoría además se ve apoyada por el hallazgo de la Diadema de Moñes (Castro de Caravia) donde se representa un ritual acuático.

plaza y recinto termal del castro de coaña

Dejando atrás las saunas llegamos a la Plaza, situada justo en frente de las anteriores, tradicionalmente se ha conocido como el torreón pero las ultimas investigaciones le atribuyen una función bien distinta, la de centro de reunión del pueblo.

Castro de coaña, plaza central del poblado astur

Curiosamente esta plaza posee en su parte baja una de las grandes casas de Coaña, con una imponente planta rectangular que destaca sobre el resto de las construcciones. La Casa Grande o Casa de Asamblea es otro de los edificios públicos de la vida del castro, probablemente relacionados con los aspectos políticos, administrativos y militares, así como para la celebración de comidas colectivas u otras celebraciones.

Castro de Coaña, Gran casa situada junto a la plaza

Al mismo nivel de la plaza encontramos otra casa de planta circular, y aunque no tiene una gran planta si poseía, al menos, dos pisos. Esta casa de dos pisos debió de pertenecer a alguien importante, por su proximidad a los recintos sacros, a la acrópolis, a la plaza y a la casa grande. En el caso de esta cabaña, a más o menos dos metros de altura, se ven en el muro unos agujeros rectangulares, nivelados, que debieron de soportar las vigas del suelo del piso superior, es un hallazgo importante porque rompe con el estereotipo de cabaña redonda pequeña y de una planta atribuida a los astures, sin embargo no se ha podido comprobar la existencia de otras casas de dos pisos ya que los muros no conservan la altura suficiente.

Superados los edificios mas relevantes del poblado para la vida pública nos adentramos en el Barrio Norte, son decenas de cabañas de muchos tipos distintos las que aparecen en Coaña, se distribuyen en una de las laderas de manera escalonada y a pesar de la proximidad que hay entre ellas nunca llegan a unirse, dejando calles ciegas  poco o nada transitables, este aparente desaprovechamiento del espacio se podría justificar, bajo mi modesto punto de vista, por la necesidad de canalizar el agua, el hecho de dejar el espacio justo entre las casas facilitaba que el agua corriera ladera abajo y no se quedara acumulada en patios o calles, así se evitaban las inundaciones en las estaciones mas lluviosas.

Ruta por asturias, visitar el castro de coaña, foto del barrio norte

El Barrio Norte engloba el mayor conjunto excavado y documentado. Se distinguen construcciones circulares, ovoidales y rectangulares (estas últimas de época romana) que, aunque aparentemente no parecen seguir una estructura organizada, el reparto de los edificios en pequeños grupos dan respuesta a esa aparente falta del organización, así aparecen grupos de casas orientadas de tal manera que crean un posible patio, otras están organizadas alrededor del canal de desagüe y otras se organizan a partir de escalones que van uniendo las chozas. Este tipo de reparto podría responder al tipo de función que tuviera cada construcción, es decir si consistían en viviendas independientes, en agrupaciones de viviendas pertenecientes a personas procedentes de una misma familia o si estaban destinadas al almacenamiento de materias primas o de animales domésticos.

Las calles que comunicaban las viviendas del poblado estaban pavimentadas con pizarra local de Luarca.

calle astur del castro de coaña, pavimentada con pizarra

Las cabañas se construyeron a base de aglutinación de barro y de pizarra trabajada, la cubierta sería principalmente de paja u otros materiales vegetales y reforzadas con unas lajas de pizarra que aparecen con un agujero para acoplarlas al tejado. Muchas cabañas poseen un recibidor o vestíbulo de acceso a la vivienda, dentro de ella el hogar o Llar ocuparía el centro y aún hoy pueden verse los restos de bancos semicirculares adosados a la pared de las viviendas.  No se han encontrado apariencias de que tuvieran ventanas.

En una de las cabañas se encontró una buena acumulación de cantos rodados que posiblemente se usaran, como indica Estrabón, para calentarlas al fuego y poder hervir el agua en recipientes de madera o piel. Repartidos por el castro aparecieron molinos realizados en granito y morteros de hasta cuatro cazoletas.

Los morteros y molinos encontrados indican una gran actividad en la molienda del grano, signos de una actividad agrícola que se complementaria con la ganadería, actividad tradicional en la zona.

La cantidad de morteros esparcidos por el poblado destacan sobre los molinos, uno de los morteros encontrados se halló junto a dos mazos de granito que encajan perfectamente en dos de las cazoletas. Estos útiles eran usados, si seguimos las indicaciones de Estrabón para la molienda de bellota, alimento base de los astures, pero no se descarta que pudieran usarlos para otros granos, raíces, o minerales que eran usados como tintes. También se encontraron unas piedras que podrían haberse empleado a modo de rodillos.

Los molinos se componían de dos piezas, la inferior es fija y la superior es móvil provista en su parte alta de un hueco por donde meter el grano y, a veces, a los laterales aparecen hasta tres huecos donde se podía insertar mangos de madera que facilitarían la tarea de girar el molino.

La cerámica ocupa otro amplio grupo dentro de los restos encontrados, con ellas hacían gran parte de la vajilla usada como menaje casero, platos, vasos o grandes recipientes son algunos de ellos. Destacan los restos encontrados con las inscripción del alfarero al cargo, se llamaba Iucundus, alfarero de La Grufesenque, cuya marca se ha encontrado en los restos de otros lugares lejanos como Tarragona. Iucundus fue uno de los artesanos mas reconocidos de la época de los Flavios, sus productos llegaban a muchas zonas de la geografía del momento. Esto demuestra una vez más que las vías de comercio con el mediterráneo eran algo evidente durante el s,I d.C, fecha en la que este alfarero despeñó su actividad. La cerámica de origen indígena no es de muy buena calidad y la decoración es simple basada en trazos geométricos. La cerámica de procedencia romana posee características más elaboradas como es el caso de las ánforas o de restos con decoraciones realizadas mediante estampación.

Los restos de armas en metal son bastante escasos, seguramente debido a los continuos saqueos que la urbe sufre con el paso de los años a causa de los buscadores de tesoros. Algunos de los restos más mencionados son escoria de hierro, fíbulas de oro, calderos de bronce, una cadena de bronce y varias monedas de época romana, una en plata y el resto en bronce, dedicadas a Augusto, Tiberio, Claudio y Quintilio. También de época tardo – romana se localizó un puñal decorado con relieves, se encontró entre los escombros de la muralla este pero ofrecía un malísimo estado de conservación.

Este castro se engloba dentro de la ruta de los castros del occidente asturiano, por lo tanto puede y merece la pena ser visitado, para ello hay que concertar cita previa. Puedes encontrar los horarios, teléfono y tarifas en este enlace: Yacimientos arqueológicos del Principado de Asturias.

Se llega en coche y además de la visita por las ruinas arqueológicas posee un museo donde se pueden ver algunas reproducciones de objetos encontrados en este castro y en otros castros de Asturias. Aquí os dejo el enlace de cómo llegar al Castro de Coaña.

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Castro de Noega

Rutas por Asturias: El castro de Noega en Gijón

Noega es un castro situado en el Cabo Torres de Gijón, a este cabo se le conoce localmente como La Campa Torres. Limita al este con el puerto del Musel, al oeste con la central Térmica y la ría de Aboño, al norte con el mar Cantábrico y al sur con la ciudad de Gijón. Desde lo alto del cabo puede verse gran parte de la rasa costera, los sistemas montañosos que rodean el concejo como el monte Areo y el monte Deva y, a la caída del sol en un día despejado, hasta los Picos de Europa.

Castro de Noega, Cabo Torres, Gijón, Asturias

Vista aérea del Cabo Torres – Haz click para ver la ruta por el castro de Noega.

Este castro se mantiene abierto y puede visitarse cómodamente de manera libre o concertando una visita guiada  (Parque arqueológico – natural de la Campa Torres), también posee un Museo arqueológico donde se pueden ver parte de las piezas que se encontraron en las diferentes excavaciones. Se llega en coche o a través de la Línea 21 de autobús (Emtusa). 

Los orígenes del castro de Noega se remontan al s. VII – VI a.C, estuvo habitado por el clan de los Cilurnigos, su nombre quiere decir caldereros, gentes especializadas en la manipulación de los metales, principalmente bronce. Es uno de los recintos fortificados marítimos más grande y antiguo de los Astures, en su época debió ser una importante urbe con una gran actividad comercial por mar y tierra, tanto con los pueblos atlánticos como con los mediterráneos incluyendo el norte de África. Con la llegada de Roma el castro experimentará serias trasformaciones hasta que fue abandonado entre los siglos II – III d.C cuando sus habitantes deciden trasladarse a la nueva ciudadela de Gigia en el Cerro Santa Catalina.

castro de noega - los astures cilurnigos

El Cabo Torres suponía una buena elección para crear un asentamiento, tenía buenos recursos a poca distancia como zonas de pasto y cultivo, un buen pedrero para marisquear, acceso directo a la pesca, bosques próximos donde se cazaba y se recolectaba, canteras para abastecerse de piedras y zonas mineras con carbón, hierro y cobre. Además el castro de Noega estaba bien comunicado y era un centro de referencia en la zona.

La ubicación ofrecía unas defensas naturales muy propicias, el castro quedaba protegido por acantilados de 70 metros de altura en sus lados norte, este y oeste. El acceso se realizaba por el lado sur, este solo ofrece una ligera pendiente como elemento defensivo natural, por ello los Cilurnigos decidieron reforzar la zona creando nuevas defensas como fosos, murallas o parapetos.

castro de noega por el lado sur.

En la ruta por el castro de Noega el primer elemento que puede observarse es el foso. Fue realizado por los astures sin una forma regular ya que presenta tramos en forma de V y tramos en forma de U, esto se debe a la naturaleza variante de la dureza de la roca, el punto más profundo del foso alcanzaba los 8m. Era el primer elemento defensivo que los atacantes debían sortear, en tiempos de guerra es muy probable que los Cilurnigos clavaran en el fondo del foso largas estacas de madera afiladas en punta, así se aseguraban que el que cayera dentro no saliera airoso porque, o bien quedaba insertado en la empalizada, o salía gravemente herido.

foso del castro de noega foso del castro de noega en gijón

Una vez sorteado el foso hay que volver a hacer frente a otra pequeña subida hasta llegar al contra-foso y al parapeto, a este último se accedía a través de una escalinata adosada a la pared. En una batalla la pequeña subida era un nuevo reto pues habría que hacer frente tanto a los soldados enemigos como a cualquier tipo de proyectil que se arrojaba desde la muralla del parapeto y desde la muralla principal. Además de ser el segundo elemento defensivo del castro constituía la primera zona de vigilancia perteneciente directamente a la urbe, este tipo de elementos implica la presencia de personas que hicieran guardia, sin embargo no sabemos si eran guardias permanentes que se repartían estableciendo turnos o si se solo se realizaban en momentos puntuales de necesidad ante la presencia de un posible conflicto.

 parapeto de la campa torres. castro de noega  escalera de acceso al parapeto del castro de noega

Salvando estos dos primeros obstáculos y superando una nueva subida denominada ante-castro se encuentra la muralla principal, se trata de una muralla de módulos exentos, es decir, fue edificada en tramos diferenciados y separados unos de otros por pocos milímetros. Es el tercer elemento defensivo del castro, ocupa todo el ancho del cabo y complementa sus defensas con la cortante de acantilados que impiden el acceso por cualquier otro lugar que no sea la propia muralla. Fue construida con cuarcita, caliza y tierra en el año 409 a. C (hace 2400 años), se podía acceder a su parte superior a través de unas escalinatas de acceso. La muralla astur de la Campa Torres conforma una de las construcciones más antiguas de Asturias, actualmente está reconstruida y nos permite ver e imaginarnos lo que fue en su día.

Muralla del castro de noega escalera de acceso a la muralla del castro de noega

Tras la muralla, en el lado más oriental aparece el cuatro elemento defensivo y el más moderno de todos, es el Paseo de Ronda, permitía vigilar el exterior y el interior del castro. A este paseo se accedía a través de una pequeña escalera de la cual tan solo se conservan cuatro peldaños. Es la construcción más moderna de todo el cuerpo defensivo del castro.

paseo de ronda del castro de Noega

El castro de Noega experimentó tres fases de ocupación. En sus orígenes las primeras cabañas eran circulares, estaban realizadas con elementos vegetales y se edificaron en la zona alta del cabo muy próximas a la muralla, poco a poco el castro se va ampliando hacia la llanura que se forma en la punta de la Campa Torres dándose la segunda fase de ocupación, esta fue una época de bonanza donde el castro experimentó un rápido crecimiento. La tercera fase se corresponde con la etapa romana, en el s.I a.C el Imperio Romano ocupó este castro manteniéndolo muy activo, los romanos crearon nuevos elementos al estilo del Imperio y poco a poco el castro se fue remodelando hasta que las casas de planta rectangular y cuadrangular se hicieron mayoritarias.

Lo siguiente que puede observarse en la ruta por el castro es la zona de asentamiento más antigua, las cabañas no pueden verse porque los pocos restos conservados están soterrados, hay que tener en cuenta que las cabañas fueron realizadas con elementos vegetales perecederos y no se conserva la estructura de las viviendas aunque si se pudieron identificar elementos como las plantas circulares de las cabañas o restos del hogar. El lugar está indicado y posee paneles explicativos.

Realizando una nueva subida hasta el punto más alto del cabo, aparece el castro y unas buenas vistas hacia el Mar Cantábrico, descendiendo una nueva pendiente nos introducimos en el centro neurálgico de Noega, aquí era donde se desarrollaba la vida cotidiana durante la segunda y tercera fase de ocupación, donde los vecinos se contaban sus quehaceres, donde se comerciaba, se discutía y se tomaban las decisiones.

vista general del castro de noega

Actualmente tan solo pueden apreciarse las plantas de las casas reproducidas con bloques de piedra, a excepción de dos reconstrucciones de lo que era una vivienda castreña y de lo fue una vivienda romana.

Castro de noega. Casa astur y casa romana

Durante la última etapa del asentamiento el conjunto de viviendas se ve entremezclado por plantas circulares para las viviendas astures y plantas  rectangulares o cuadradas para las romanas, normalmente tenían un único espacio aunque en ocasiones se encuentran grandes casas, principalmente de época romana, que disponen de más de una habitación, algunas podrían haber tenido más de un piso. La influencia de Roma fue importante en este castro y como consecuencia la mayoría de las casas castreñas desaparecieron.

Al principio del paseo por las ruinas del poblado lo primero que llama la atención son los pozos astures hechos sobre manantiales de agua dulce, las paredes se refuerzan con cuarcitas y calizas, para acceder al fondo del pozo construyeron  una escalinata en piedra que desciende 4 metros, de esta forma si el nivel de agua descendía se podía llegar con facilidad. Disponer de estos manantiales suponía una gran ventaja pues no había que desplazarse a por agua dulce. Cuando los romanos ocuparon el castro crearon nuevos pozos a modo de aljibes que al igual que los astures disponen de una escalinata que permite descender al interior.

Pozos del castro de noega

La primera casa que nos encontramos es de planta romana, posee al menos tres habitaciones edificadas a distintas alturas. Durante las excavaciones pudieron recuperarse restos del pavimento y se comprobó que esta casa disponía de un suelo enlosado con piedras planas de forma romboidal. En el ala derecha de la vivienda se hallaron restos de lo que fueron hornos de fundición, lo que confirma las actividades metalúrgicas que se atribuyen a los habitantes de este castro, estos hornillos eran cubetas cavadas en el suelo y recubiertas de arcilla y piedras creando una bóveda, en su interior se colocaban las vasijas – hornos rellenas de carbón y el crisol con el mineral, así comenzaban el proceso de fundición del metal.

casa romana castro de noega

A continuación se haya una de las casas con mayor tamaño del castro, se le llama la casa grande. Se encuentra completamente en ruinas debido a un incendio que sufrió en el s.III d.C, esta fecha además coincide con el despoblamiento de Noega y su traslado a Cerro Santa Catalina, no se saben los motivos del incendio pero la vivienda quedó tan degradada que a día de hoy resultan difíciles los trabajos de reconstrucción. Actualmente se conserva una piedra de arenisca que formaría parte del umbral de la puerta y se han recuperado tres habitaciones.  La habitación central disponía del llar (hogar) y era el centro de reunión de la familia y de los huéspedes.

castro de noega, la casa grande

Las viviendas propiamente astures resultan escasas debido a la romanización del castro. Aún así se localizan varias casas de planta circular de distintos tamaños, estas fueron construidas con elementos perecederos, las paredes estaban realizadas con un trenzado de ramas que se recubría con una argamasa hecha de barro y paja seca, la techumbre era de paja y todo ello se sostenía con vigas y pontones de madera. La fragilidad de estos elementos no ha permitido conservación alguna, tan solo se recuerda la planta de lo que un día fue. Los diferentes tamaños de las viviendas tienden a indicar la posición social o el número de personas que componían la familia, solían ser de un único espacio común, con un llar que calentaba y hacía de cocina, con su correspondiente banco para comer y con cortinas para delimitar las zonas de dormir que darían algo de intimidad.

Castro de noega, reproducción de una casa astur

Al finalizar la ruta llegamos al Museo Arqueológico de la Campa torres, los Domingos tienen entrada gratuita, allí se pueden ver parte de las piezas que se encontraron durante las excavaciones y que ayudan a definir cuales eran las actividades diarias del castro.

Los Cilurnigos eran especialistas en la metalurgia del hierro, bronce y pudiera ser que incluso del oro. Se han podido recuperar piezas de metal de todo tipo, fíbulas, anillos, pulseras, agujas de coser, anzuelos, calderos, herramientas etc y, además también abundantes restos relacionados con las labores de fundición y tratamiento del metal como crisoles, hornos de fundición, restos de escoria etc. Todo ello pone de manifiesto que los Cilurnigos destacaban por su actividad metalúrgica por encima de cualquier otra. 

Castro de Noega, fibulas, anzuelos, pulseras

Castro de Noega, restos de fundición

Destacan también en las labores ganaderas, sobre todo en la ganadería de bóvidos que además de ser criados con fines alimenticios (carne y leche) eran entrenados como animales de tiro para los carros. Entre los restos encontrados se documentan un buen número de ejemplares que fueron sacrificados con menos de 2 años y los arqueólogos apuntan a que esto era signo de abundancia y de prosperidad. La ganadería se complementaba con ovejas y en menor medida con cabras, ambas se criaban con fines alimenticios y de aprovechamiento de las pieles. Aparece también el cerdo doméstico. Por último se da la presencia de caballos asturcones pero de forma muy escasa, se usaban como animales de tiro y carga, algunos eran sacrificados cuando rondaban los 5 años de edad por lo que no se descarta su consumo alimenticio o los sacrificios vinculados a fines rituales. Otros animales domésticos encontrados fueron tres ejemplares de perros, empleados seguramente para el pastoreo o la caza. Con respecto a las piezas de caza destaca el ciervo, animal apreciado por su carne, sus largos huesos, su piel y sus enormes astas, otros ejemplares cazados eran el jabalí, los corzos, cabras montesas y algunas aves.

restos de la ganaderia en Oppidum Noega

La pesca se realizaba a pie de costa o en pequeñas embarcaciones, entre las piezas más pescadas están la chopa, la lubina, la dorada o el chicharro entre otras. No se han podido encontrar restos de redes pero si un buen número de anzuelos de diferentes tamaños. Los restos de ballena gris encontrados en el castro plantean la posibilidad de que se diera la captura ocasional de alguna ballena si la situación era propicia para ello o el aprovechamiento de este enorme ejemplar cuando quedaba varado en la costa. Las labores marisqueras se realizaban en el pedrero que rodeaba al castro y debieron de dar buena cuenta ante los productos que este ofrecía, lapas, berberechos, erizos de mar, ñoclas, mejillones, caracolas y otros moluscos que eran bien recibidos.

La agricultura posee poca relevancia en este castro, se piensa que esta actividad se realizaba en castros menores sujetos al Oppidum Noega, algunos de estos castros eran el de Serín o el de Castiello ya que, aparentemente, posee mayores y mejores zonas de cultivo, sin embargo el debate sigue abierto ante las nuevas hipótesis que plantean la adquisición de cereal y otros cultivos a través del comercio.

La cerámica ocupa un papel principal en la vida cotidiana de los Astures Cilurnigos, la necesitaban para confeccionar platos, vasos, jarras etc, para crear elementos decorativos y para las actividades metalúrgicas. Las piezas de cerámica encontradas son variadas, se aprecia una cerámica local y otra procedente de las relaciones exteriores.

castro de noega - cerámica     utiles-cotidianos-ceramica-castro-de-noega

El comercio en Noega fue importante, tanto por la vía marítima como por vía terrestre. La actividad principal era el comercio de metales y minerales, los comerciantes llegaban a esta urbe para vender o intercambiar sus productos y cargar un nuevo lastre para llevarlo a otra zona. Una parte importante del comercio estaba destinada a adquirir estaño, mineral fundamental para realizar la aleación del bronce y que no se encuentran en Asturias con comodidad, el estaño era en esta época una importante moneda de cambio. La conclusión, es que debió de existir toda una cadena de abastecimiento de materias primas desde las diversas zonas productivas, y que Noega sería además puerto de exportación e importación de productos.

En cuanto a las creencias y cultura que seguían los habitantes de Noega la información es escasa. Los restos encontrados relacionados con el mundo místico se reducen a dos posibles amuletos tallados en piedra uno con forma antropomorfa y otro al que se le ha atribuido forma de falo  y que se relaciona con creencias en torno a la fertilidad. La falta de restos óseos en el castro y de enterramientos tampoco permiten deducir como se realizaban los actos funerarios. Los únicos elementos posiblemente sagrados cercanos al castro eran el Monte Deva y el Monte Areo, ambos poseen una necrópolis dolménica de época neolítica y posiblemente siguieron considerándose lugares sacros durante la época astur.

castro de noega - falo astur amuletos en el castro de noega

En el s.I a.C las legiones romanas de Augusto Cesar consiguen alcanzar este Castro, lo ocuparon y lo remodelaron al estilo romano. Aquí, según los historiadores antiguos se levantaron las Aras Sextianas en honor a Augusto, eran tres grandes pirámides que representaban el poder romano y su victoria sobre el pueblo astur. Estas grandes pirámides no se han encontrado, de todas ellas lo único conservado es una inscripción:

el castro de noega y las aras sextianas

Al emperador César Augusto, hijo del Divino César, tres veces cónsul, Emperador con veinte salutaciones, Pontífice Máximo, Padre de la Patria, treinta y dos veces investido con la potestad tribunicia. Cn Calpurnio Piso, hijo de Cn,  legado propetor consagró este monumento.

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Festival astur – romano de Carabanzo 2015

X Festival astur – romano de Carabanzo 2015

Astures contra Romanos en la Vía Carisa

Los días 15 y 16 de Agosto del 2015 se celebra el X Festival Astur – Romano de Carabanzo. Se trata de una gran recreación histórica donde se recuerda la forma de vida de los astures, las batallas libradas contra los romanos en la Vía Carisa durante las Guerras Astur – Cántabras y la conquista del territorio asturiano por el emperador Cesar Augusto y sus legiones durante el final del s.I a.C, o lo que es igual, hace 2040 años.

Carabanzo se viste con sus mejores galas para este evento, el pueblo se transforma y todo retrocede hasta la edad de hierro con el fin de que los visitantes puedan vivir de primera mano la historia de la tierra astur. El festival cuenta con varios actos teatrales que se realizan a lo largo del fin de semana y además dispone de recreaciones permanentes que se distribuyen por diferentes zonas de la localidad de Carabanzo. En este festival participan asociaciones y aficionados que se implican activamente en la ambientación del lugar, y hay que hacer mención especial a la gran labor que realizan todos los vecinos y vecinas de Carabanzo que, durante todo el año y durante el propio festival, trabajan para que este evento sea posible.

El Festival Astur – Romano de Carabanzo es un evento que nunca te deja indiferente, la ambientación y los actos mejoran de año en año gracias a la implicación de todos los colaboradores, esto ha permitido a los asistentes emocionarse con las bodas y enterramientos astures, las luchas de gladiadores, la llegada del emperador Cesar Augusto, como eran los rituales a los dioses y muchos otros aspectos de como era la vida hace más de 2000 años. Sin embargo el momento más esperado de todo el festival es la gran batalla entre las tribus y las legiones romanas, ambos bandos se enfrentan en una lucha a muerte y, como la historia es la que manda, el ganador de la contienda ya está escrito.

Cómo llegar al X Festival astur - romano de Carabanzo

Haz cick para ir a google maps. Localización de los actos teatrales.

Además de la ambientación del lugar y de las representaciones teatrales el festival cuenta con un mercado tradicional, juegos infantiles, pasacalles, conciertos y de una zona de acampada para quien quiera pasar el fin de semana completo. Os dejo los enlaces con toda la información del X Festival Astur – Romano de Carabanzo y a su facebook donde podéis ver todas las imágenes y videos recopilados sobre las ediciones anteriores.

Horarios de los actos y actividades que se desarrollarán en el X Festival Astur – Romano de Carabanzo.

Horarios de autobuses.

Cartel X Festival Astur – Romano de Carabanzo.

Facebook Festival Astur – Romano de Carabanzo.

Mi consejo es que no es perdáis este festival, es la única recreación histórica que se realiza en Asturias sobre las guerras astur -cántabras y merece la pena verlo.

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Mapas sobre la edad de los metales

Mapas: Rutas por los Castro de Asturias.

Algunos castros catalogados en el Principado de Asturias.

Ruta al Castro de Noega, Campa Torres de Gijón.

Ruta al Picu el Castro de Caravia.

Cómo llegar hasta el Castro de Coaña.

Cómo llegar al Castro de Mohías.

Cómo llegar al Castro de Cabo Blanco

Cómo llegar al Castro del Cuitu.

Mapa: La edad de bronce en Asturias.

Google maps: Algunas localizaciones durante el bronce asturiano.

Mapas: situación territorial de la Península Ibérica en el s.III a.C.

Mapas Hispania (España) en el s.III aC

Península Ibérica s.III a.C

mapas: algunas tribus astures en la edad de hierro

Tribus en la Asturias castreña

Las tribus astures

Google maps: Tribus astures, cántabras y galaicas

Mapas Las Guerras Púnicas.

Mapas con el desarrollo de la primera, de la segunda y de la tercera guerra púnica entre Roma y el Imperio Cartaginés por el control del Mar Mediterráneo. Las guerras púnicas son la antesala de la conquista de Hispania por parte de los Romanos.

Mapas: Roma contra Cártago en el siglo III a.C

Roma y Cartago en el s.III a.C

 

Mapas: Primera guerra punica 264 - 241a.C

Primera Guerra Púnica – 264 – 241 a.C

 

 

 

 

 

Mapas: 217-212-a.C-publio-cornelio-escipion

II Guerra Púnica, 217 – 212 a.C

Mapas: Final de la segunda guerra punica 212 -201

II Guerra Púnica 212 – 201 a.C

mapas: situacion-territorial-tras-la-II-guerra-punica

Situación territorial tras la II Guerra Púnica

mapas: dominio-romano-sII-aC

III Guerra Púnica, expansión de Roma.

Las Guerras Astur – Cántabras.

1. Mapas con la situación territorial antes de que den comienzo de las guerras astur – cántabras por el control del noroeste de la Península Ibérica.

Google maps: Situación territorial antes de las Guerras Astur Cántabras.

Google maps: Hispania s.I a.C

Imperio Romano a finales del s.I a.C

Imperio romano - s.I a.C - las guerras astur-cántabras

2. Mapas con una aproximación del avance romano durante las guerras astur – cántabras y de la división provincial que hizo Roma con la finalización de las mismas.

Google maps: Las guerras astur – cántabras del 29 – 25 a.C

Google maps: Las guerras astur – cántabras del 25 – 19 a.C

Google maps: El misterio de La provincia Transduriana

Google maps: Situación territorial tras las guerras astur – cántabras.

3. Aproximación a algunas zonas mineras durante la romanización de Asturias.

4. Vías de comunicación en época romana.

Mapas: arqueología romana en Asturias

Villa romana de Veranes

 

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Las Guerras Astur-Cántabras. Parte I

El  inicio de las Guerras Astur – Cántabras y la conquista del norte peninsular.

Campañas desarrolladas entre el 29 – 25 a.C durante las guerras astur-cántabras

A finales del s.I a.C comenzó la época imperial de Roma con Augusto César como emperador. El Imperio Romano estaba en plena expansión, habían conquistado casi toda Europa, el norte de África y la zona oriental de Asia. Sin embargo las campañas en Hispania se estaban alargando más de lo previsto, a estas alturas deberían de haber conquistado toda la Península Ibérica pero la realidad era que aún resistían algunas tribus del noroeste peninsular.

Hispania, s.I a.C, situación antes de las guerras astur-cantábras

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Augusto necesitaba controlar el norte por muchas razones, la primera justificación era sin duda el control total del territorio peninsular, la fama romana no podía permitirse que ese pequeño rincón del mapa quedará libre e independiente. Otro pretexto fue la expansión del comercio marítimo, con esta nueva conquista los romanos podrían controlar el Cantábrico y abrir una nueva puerta hacia el Oceánico Atlántico. Por otra parte Hispania se consideraba el fin del mundo occidental, desde el Faro de Hércules en Galicia hacia el oeste tan sólo se abría ante ellos una enorme masa de agua que nunca nadie había atravesado. La tercera razón, no declarada de manera oficial pero sí bastante evidente, fue el control de la minería, los romanos creían que toda la tierra astur escondía oro en sus profundidades, algo bastante exagerado ya que en realidad solo se encuentra en las cuencas Nalón – Narcea y Navia, claro que este dato Roma aún no lo sabía. Sin embargo, aún en siglos posteriores, cuando el Imperio ya había realizado sus prospecciones y había reconocido y explotado las zonas ricas en oro, la literatura romana siguió haciendo referencia al oro astur siendo un tema bastante repetido en poemas e historias, siempre con cierto aire de exageración y con un claro fin de engrandecer al Imperio.

Las incursiones en el norte peninsular habían comenzado años antes, la primera gran conquista romana sobre Gallaecia se produjo en el año 61 a.C a manos de Julio Cesar. Los romanos asaltaron y tomaron la ciudad de Brigantium (A Coruña). Durante los años posteriores los galaicos siguieron haciendo frente a Roma en las tierras interiores. En el año 39 a.C Augusto Cesar asume el control de la campaña y consigue el control total del territorio, sin embargo las rebeliones internas y las guerras astur – cántabras no permitirán que la pax romana se firme hasta el año 24 a.C. Las tribus galaicas terminaron pactando y  sometiendose a la romanización. Los romanos bautizaron Galicia  con el sobrenombre de el final de la tierra conocida.

Territorios conquistados por Roma en el 29 a.C - Inicio de las guerras astur-cántabras

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En el año 29 a.C Augusto Cesar decidió mandar a Statilio Tauro contra los Vacceos, pueblo de descendencia celta que residía en el centro de la meseta norte, en ambas orillas del río Duero. Este enfrentamiento afectaba ya de manera directa a los Astures y Cántabros que veían sus fronteras gravemente amenazadas por una potencia nunca antes vista, quizás por eso decidieron ayudar a los Vacceos dando lugar a la  primera gran alianza conocida entre los norteños, sin embargo los Vacceos perdieron la batalla. Roma conquistó los castros de la meseta y los astures y cántabros se vieron obligados a retirarse para proteger las fronteras de sus propios territorios. Con este suceso dan comienzo las Guerras Astur – Cántabras.

Un año más tarde, en el 28 a. C, Augusto César encarga a Calvisio Sabino la defensa y conservación de las nuevas fronteras.

OROSIO, VI, 21, 1: “En el 726 de la fundación de la ciudad (28 a.C.), siendo cónsules el emperador Augusto por sexta vez y M.Agrippa por segunda, entendiendo que lo hecho en Hispania durante doscientos años se reduciría a poco si se permitía que los Cántabros y Astures, los dos pueblos más fuertes de Hispania, actuaran a su albeldrío, abrió las puertas del templo de Jano y salió personalmente hacia Hispania con un ejército…”.

Al año siguiente, en el 27 a. C un nuevo general, Sexto Apuleyo dirigió el ataque contra las tribus de los Várdulos, Caristos y Vascones. Esta campaña permitió asegurar las comunicaciones entre Aquitania (Francia) y el norte ibérico, los ejércitos iban tomando posiciones y, sin llegar a invadir directamente a los pueblos situados más al norte, los rodeaba y les cortaba el paso hacia la meseta. Todos los territorios conquistados fueron incluidos en la provincia de la Tarraconensis.

En el año 26 a.C Augusto comenzó a impacientarse, decidió establecer su residencia en Tarraco (Tarragona) y tomó el mando directo de las operaciones. Los Astures y Cántabros tuvieron que prepararse para hacer frente a una guerra como nunca antes habían librado, Roma aparecía ante sus puertas como un ejército feroz que no se detenía ante nada, miles de hombres formaban filas que no tenían fin y que se perdían en el horizonte. Augusto sentía la responsabilidad inmediata de acabar con los rebeldes del norte, Roma llevaba 200 años luchando por conquistar la Península Ibérica y tenía ganas de acabar dicha tarea, además la interminable conquista de Hispania comenzaba a resultar incómoda y mal vista entre el senado romano ya que veía como los ciudadanos romanos que marchaban a Hispania para la grandeza de Roma raramente regresaban.

Augusto decidió posponer su campaña en Britania a fin de concentrar todas sus fuerzas en tierras astur – cántabras y dar por finalizada la conquista de Hispania. El César llegó a Segisama (Burgos) procedente de Tarraco (Tarragona) con cinco legiones que sumadas a las dos que ya tenía dispuestas en Lusitania daba un total de 75000 hombres dispuestos a morir por Roma. Estas legiones fueron I Augusta, II Augusta, IV Macedonica, V Alaude, VI Victrix, IX Hispaniensis, X Gemina y XX Valeria Victrix. A este ejército además se sumaban las tropas auxiliares que acompañaban a las legiones. Roma también contaba entre sus filas con los más notables ingenieros, los cuales se encargaban de analizar todo antes de una batalla para saber así qué armas eran las más adecuadas, cuál era el mejor paso y, si no lo había, por dónde podrían construirlo mediante puentes o caminos, cosa que hacían los propios soldados con asombrosa rapidez, en un solo día levantaban asombrosos campamentos y en pocos meses levantaban ciudades completas.

Los planes de Augusto Cesar consistían en realizar un ataque simultaneo que los norteños no pudieran frenar, para ello  Publio Carisio y sus dos legiones debían partir desde Lusitania y  ocupar la zona occidental de tierra astur, mientras el propio Augusto atacaría a los Cántabros en colaboración con Antistio, por último y de forma simultanea, la flota de Aquitania cubriría la retaguardia por mar. Se trataba de un movimiento triple donde si todo salía como estaba previsto conseguiría la victoria en poco tiempo, el senado romano tendría que reconocer su grandeza y podría continuar con la conquista de Britania.

planes augusto cesar guerras astur-cántabras

Floro, historiador romano del s.I d.C hace referencia al inicio de las Guerras Astur-Cántabras diciendo:

“Por el occidente estaba ya casi pacificada toda Hispania, fuera de la región pegada a los últimos peñascos del Pirineo que baña el océano por la parte de acá. Aquí se movían dos pueblos muy poderosos, los Cántabros y Astures. El espíritu de rebelión de los Cántabros fue el primero y el más indomable y tenaz ya que no contentos con defender su libertad intentaban también dominar a las tribus vecinas y molestaban con frecuentes razzias (escaramuzas) a los Vacceos, Tumorgos y Autrigones. Por ello, al saberse que estaban actuando con mayor actividad, Augusto dirigió por si mismo una expedición, sin confiarla a los otros. Llegó a Segisama donde levantó campamentos y desde allí con un ejército de tres columnas abarcando toda la Cantabria se lanzaba contra aquella gente feroz como si se tratase de una batida contra alimañas. Tampoco se dejó descansar la costa ya que la armada dispuesta castigaba las espaldas enemigas. El primer combate se trabó contra los Cántabros bajo los muros de Bergida. De allí enseguida huyeron al Mons Vindius…(Picos de Europa)”.

En la primavera del año 26 a. C Augusto partió contra los Cántabros, avanzó desde Segisama hacia el norte, siguió el Pisuerga y llegó al castro de Amaya, última resistencia antes de enfrentarse a la montaña, Amaya era un importante punto estratégico, desde este castro se podía controlar fácilmente los pasos a territorio cántabro, estaba situado sobre un macizo conocido como Peña Amaya, a 1377m sobre el nivel del mar, en la localidad de Amaya, en la frontera entre Burgos y Cantabria. Los romanos ganaron la batalla y el castro fue arrasado pero no fue abandonado, Augusto montó su campamento muy cerca del castro y lo mantuvo activo, poco a poco Amaya se fue romanizando y se mantuvo en años posteriores como una ciudad de referencia en la zona.

Las legiones romanas siguieron avanzando hasta llegar a Véllica (Castro de Monte Cildá,  Olleros de Pisuerga), aquí se desarrolló una gran batalla en el valle de Mave llevada a cabo por la legión IV de Macedonia. Los Cántabros erraron permitiendo que la contienda se desarrollara en un terreno amplio y abierto porque la superioridad numérica de Roma junto con su artillería y armas de asalto superaban por mucho a las tribus locales. Al combatir en el valle perdieron cualquier oportunidad de ganar la batalla, Roma salió sobradamente victoriosa y como es costumbre en casi todas las guerras (por no decir en todas) tras la victoria vienen los correspondientes saqueos, violaciones y recuento de nuevos esclavos. Los pocos que lograron sobrevivir huyeron y se refugiaron en el Mons Vindus (montes blancos de la Cordillera Cantábrica), según Floro marcharon para esta zona por que pensaban que “…antes llegarían allí las aguas que las ordes romanas”. Debido a lo complicado del terreno y al no poder presentar batalla en campo abierto la estrategia de Roma consistió en cercar el monte situando a sus ejércitos alrededor de éste. Se cuenta que, antes de verse sometidos, los rebeldes prefirieron morir de hambre o simplemente quitarse la vida cuando ya no resistieron más el sitiado. Roma ganó la batalla de una manera poco honorable para un guerrero aunque no por ello menos favorecedora, no venció luchando si no esperando a que el sitiado hiciera efecto, se cortó el paso de suministros por lo que los cántabros no podían abastecerse. Cuando nadie quedaba ya vivo en el núcleo de resistencia los romanos encontraron una imagen desoladora, decenas de cadáveres les esperaban y nadie con el que enfrentarse en combate directo.

Dion Cassio deja escrito:

“ Los Cántabros no quisieron rendirse, confiando en la montaña, no se atrevieron a venir a manos romanas, por ser inferiores en número y reducirse la mayor parte de sus armas a flechas; sucediendo también que a cualquier parte que Augusto enviaba a sus soldados, los Cántabros variaban sus movimientos desde las alturas, que tenían ocupadas, con estrategias de varias emboscadas. Llegó el emperador a melancolizarse tanto por estas dificultades, trabajo y pérdida de su ejército que se retiró a Tarraco…”

Lucio Floro, por su parte dice:

“ … dispuso el Emperador atacar a los Cántabros por mar, enviando allá la escuadra y desembarcando sus tropas en los puertos para combatir al enemigo por el frente y por la espalda. Los Cántabros viéndose atacados por todas partes y que el emperador se había retirado de la frontera, resolvieron buscar al enemigo que les venia por delante y le presentaron batalla en Vellica, pero aunque el corazón era invencible, los Cántabros perdieron la batalla y se retiraron al Mons Vindus que creían inaccesible para los Romanos”.

Con esta nueva conquista quedaban abiertos los pasos de montaña, pero los Picos de la cordillera son traicioneros y conducir a un gran ejército por ellos es peligroso y arriesgado, el invierno llegaría pronto y la nieve pronto cubriría los caminos, durante las estaciones frías llovía o nevaba la mayor parte del tiempo y era frecuente la niebla y las temperaturas por debajo de los 0º. Augusto tenía prisa, no podía permitirse esperar a que pasara el invierno y mucho menos que el frío y el mal tiempo les pillara intentando cruzar la montaña ya que estarían condenados a una muerte casi segura. Era necesario alcanzar el castro de Aracillum (actual Aradillos, cerca de Reinosa, Cantabria)  y superar la cordillera antes de la estación fría les impidiera hacerlo.

Este mismo año (26 a.C) se produce el sitiado del castro de Aracillum al mando de Cayo Antistio Vetus. Este general ordenó construir tres campamentos alrededor del castro, entre todos englobaban a cinco legiones, los soldados romanos además construyeron una empalizada de más de 20km alrededor del castro con trincheras que dificultaban aún más el acceso. Los habitantes que resistían en Aracillum se encontraron de repente encerrados en su propio castro, no podían salir puesto que la empalizada romana les cortaba el paso y si no podían salir tampoco nadie podía entrar, los alimentos pronto comenzaron a escasear y la gente empezó a morir de hambre, los que no soportaron hasta ese punto de inanición decidieron suicidarse y para cuando Roma entró al castro este parecía un lugar fantasmal, una ciudad de muertos, pues fue lo único que encontraron, no había grandes riquezas, no quedaban mujeres, no había supervivientes a los que esclavizar, Roma venció pero no obtuvo por ello recompensa, sólo un castro de piedras con cuerpos muertos allá a donde se mirase.

Orosio continua la historia narrando:

“… pero estos fueron sitiados por hambre y casi todos perecieron. Resistiéndose con gran fuerza el lugar y fortaleza de Aracillum aunque Roma la venció y asoló….”

La costumbre de los norteños de suicidarse antes que someterse estaba convirtiéndose en un hábito nada beneficioso, ni para la moral de los soldados, ni para la economía romana, este hecho no gustaba entre las filas, después de una batalla siempre había un botín y a falta de riquezas podrían encontrar hombres y mujeres a los que usar a su antojo pero, en el norte de Hispania esto no estaba sucediendo, a juicio de las legiones los soldados no obtenían nada por su esfuerzo y esto podía traer problemas, el descontento entre los soldados no era nada bueno. Muy cerca de Aracillum, tiempo después se erigirá una de las ciudades romanas más importantes del norte peninsular, Juliobriga.

Augusto estaba contento, habían logrado atravesar la cordillera y parecía que tenía el camino despejado para poder llegar a la costa cántabra. Siguiendo el plan llegó a Castro Urdiales, situado en el límite más oriental del territorio cántabro, era un castro costero que limitaba con la actual Vizcaya y se situaba a 75km de la actual Santander, sin duda un importante punto estratégico puesto que, si obtenían una nueva victoria podrían acceder a tierra astur y a tierras vascas por la costa. Augusto obtuvo la victoria con el apoyo de la flota de Aquitania. El castro quedó rodeado por todos sus flancos, Roma lo tenía bastante fácil y los Cántabros fueron vencidos. Con esta nueva conquista la puerta oriental hacia los astures estaba por primera vez abierta. Augusto debió de pensar que lo más difícil ya estaba hecho aunque aún le quedarían muchas batallas y muchos problemas que afrontar. Cerca de Castro Urdiales se construyó la ciudad de Flaviobriga, que junto con su hermana Juliobriga supusieron dos grandes ciudades romanas y centros de poder en el territorio cántabro durante los años posteriores.

El personaje más conocido entre las tribus astur – cántabras que compartían la zona de Picos de Europa era Corocotta, un líder famoso por la resistencia que presentó contra Roma, las crónicas cuentan que Augusto puso el precio de 200.000 sestercios por su cabeza y Corocotta, ni corto ni perezoso, fue hasta el campamento romano para reclamar la recompensa por sí mismo. Se dice que Augusto quedó tan sorprendido por su osadía que no solo le dejó marchar con vida si no que también le dio la recompensa prometida. Otro personaje renombrado por Dion Cassio es Laro, otro caudillo cántabro del que dice:

“El cántabro Laro, quien aun desprovisto de dardos, seguía siendo temible por la naturaleza de sus miembros y por su gran corpulencia”.

Silio Itálico añade:

“Este Cántabro que, incluso sin sus armas, podia inspirar el terror por su gigantesca estatura, tenia por nombre Larus. Según la costumbre de su gens, luchaba salvajemente con un hacha en la mano. Por más que viese en torno de sí hundirse las filas deshechas y desaparecer la joven tropa de su gens, el sólo cubría los puestos de los que caian muertos. Si el enemigo se presentaba de frente, disfrutaba golpeándole con rabia de frente; si el ataque se producia por su parte izquierda, volvia su arma y golpeaba de revés. Pero cuando un adversario ardiente y seguro de su victoria le atacaba por la espalda el, sin intimidarse, sabia lanzar su bipennis hacia atrás: ninguna aproximación era sin peligro con el. Pero Scipio, hermano del invencible jefe, le lanzó su pica con potencia, cortándole el penacho que remataba su casco de cuero, pues la punta, lanzada demasiado alta, pasó y fue desviada lejos con un golpe vertical de hacha. Pero el joven, más enfurecido por este violento ataque, se abalanzó y, con un grito tremendo, batió su bipennis de bárbaro. Se estremecieron las filas y en el aire resonó el umbo del escudo golpeado por todo el peso del arma. Y el castigo llegó: pues cuando retiraba su mano, después de haber golpeado, la cercenó de un golpe un tajazo de espada, cayendo inerte con el arma querida.Cuando estos desgraciados vieron desplomarse a su defensor, de inmediato produjeron huida general en sus filas y desbandada a través de los campos…”.

Mientras Augusto hacía frente a los Cántabros ordenó que una parte de su ejercito acudiera al oeste peninsular con el fin de unirse a las tropas de Plubio Carisio. Carisio era gobernador de Lusitania y fue el encargado de proteger las minas auríferas del noroeste peninsular. En cumplimiento de las ordenes recibidas recorrió las tierras del Sil y estableció una guarnición a la que llamaría Asturica y que sería la principal responsable de hacer frente a las tribus rebeldes de los Astures y tomar de una vez por todas el territorio.

Las guerras astur-cántabras, campañas del 29 - 25 a.C

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En el año 25 a.C los Astures realizan uno de los pocos consejos tribales que se conocen en esta época, todos o al menos la gran mayoría de los clanes, se reunieron para valorar la situación en la que se encontraban. Roma llamaba a sus puertas y no lo hacía de manera amistosa, los Cántabros habían sido arrasados y lo mismo había sucedido con los Lusitanos o con sus hermanos del sur, pactar con Roma no servía de nada ya que exigían sometimiento y el orgullo y tradiciones de los Astures no concebían tal cosa, estaban en su tierra y no eran ellos lo que osaban ir por ahí invadiendo pueblos. No sabremos nunca lo que en esa reunión se habló pero si podemos intuir la decisión más importante que se tomó, establecer una alianza de tribus astures para poder hacer frente al Imperio y trazar un plan de acción que impidiera que Roma cruzara la cordillera.

Con la retirada de las primeras nieves cientos de astures descendieron de los montes decididos a atacar al unisono las tres columnas de campamentos de invierno de los romanos, a sabiendas de que Roma solía usar los meses fríos para que sus legiones descansaran y que durante este tiempo no solían presentar batalla, entre otros motivos por que los pasos de montaña aún estaban cerrados para un ejército tan numeroso y pesado. La campaña astur hubiera sido un éxito si no llega a ser porque los Astures fueron traicionados por una de sus propias tribus, los Brigaecini que habitaban en Brigaecium (actual Benavente), estos avisaron a Carisio de los planes que se estaban llevando a cabo; el general rápidamente partió de su residencia en Ocelo Durii (Zamora) hacia Brigaecium.

Fue un verdadero golpe de suerte para Roma porque los norteños estaban ganando la partida, el ataque no permitió que los campamentos se organizasen y los Astures por primera vez parecían superiores a los sorprendidos romanos. Pese a lo favorable la situación fue muy diferente en el caso de los Astures que estaban apostados en Brigaecium, Carisio los sorprendió atacándoles por el flanco y la retaguardia y les obligó a emprender la retirada causando duras bajas en las filas astures. Los que lograron sobrevivir pudieron llegar a Lancia donde encontraron refugio, según los historiadores antiguos una de las ciudades más poderosas e importantes entre los astures, famosos por crear grandes lanzas que dan honor a su nombre y por poseer una gran muralla. Lancia actualmente se localiza cerca de Villasabariego, en León, se trata de un importante complejo arqueológico que aún se encuentra en excavación y que ha aportado un número importante de piezas astures y romanas además de una estela funeraria que dice:

        estela romana de lancia

“A los Dioses Manes Flavio Festo procuró que se erigiera

A su piadosisimo y deseadisimo Flavio Sabino, ciudadano de

La ciudad de Lancia, que vivió aquí 32 años, 1mes y 14 días”

Si los Astures creyeron estar a salvo de Carisio se equivocaron, Roma no iba a permitir que su osadía pasara de largo y mucho menos cuando ahora eran los Astures los que huían,  los persiguió hasta Lancia y atacó la ciudad justificándo la ofensiva con el ataque que los campamentos romanos de invierno habían sufrido a manos de los astures. En realidad este era el pretexto perfecto para seguir tomando ciudades y acercándose cada vez más a la costa asturiana, aún no habían logrado penetrar en la cordillera astur pero, si conseguía tomar esta nueva urbe se le abría una de las mejores vías a través de los puertos de montaña o al menos la más directa.

Lancia hizo frente a Roma sin éxito, aunque los texto antiguos destacan que el general permitió que la ciudad conservara su grandiosidad es difícil pensar que no fuera pasto de las llamas. Tras unas victorias a base de sitiados la conquista de Lancia suponía un incremento de la moral de los soldados que por fin conseguían una ciudad con productos y ciudadanos de los que abastecerse, por ello es más fácil creer que los soldados arrasaron, saquearon y tomaron la ciudad. Esta victoria traía consigo algo poco habitual entre los castros astures, un buen botín y a Carisio ésto le llegaba en el momento justo ya que sus planes de futuro nada tenían que ver con quedarse en las tierras del norte.

Sobre las batallas de Brigaecium y de Lancia hay bastantes referencias en los textos antiguos, en todos ellos se aprecia la tendencia de engrandecer al Imperio pero nos permite hacernos una idea del transcurso de la contienda.

“…Durante esta misma época, los astures, formando una enorme columna, habían descendido de sus nevadas montañas; su ataque no se lanzaría a la ligera, al menos para los bárbaros, sino que después de haberse establecido su campamento en el río Astura (Esla) y dividió sus fuerzas en tres grupos distintos, se disponían a atacar a un mismo tiempo los tres campamentos romanos.

La lucha contra enemigos tan valerosos, cuya llegada había sido rápida y bien concertada, se habría desarrollado de forma dudosa y sangrienta en el caso de que los Brigaecinos no les hubieran traicionado y enviado a Carisio un aviso; supuso para nosotros una victoria el haber cumplido sus proyectos, sin poder evitar, por tanto, una lucha sangrienta.

El resto del ejército en retirada, fue acogido en la ciudad de Lancia, muy fortificada, donde la disposición de este lugar hizo la lucha tan encarnizada que después de la toma de la ciudad, los soldados reclamaban antorchas para incendiarla y su general a duras penas pudo salvarla, asegurándose que la ciudad recibiría mejor la victoria romana si estaba intacta que si era incendiada.”

Dión Cassio, cónsul en el s.III d.C (año 229) escribe:

“… A causa de estos esfuerzos y preocupaciones Augusto se sintió enfermo y se retiró a Tarraco, con el objeto de recuperarse. Cayo Antistio continuó la lucha contra ellos y los reprimió por completo, no porque fuera mejor general que Augusto sino porque, al ser menos temido por los bárbaros, los norteños salieron al mismo tiempo al encuentro de los romanos y fueron derrotados.

De esta forma pudo tomar algunos de sus lugares y posteriormente Tito (sic) Carisio conquistó Lancia, la mayor aldea de los Astures, que había sido abandonada y sometió muchas otras”

Orosio deja escrito:

“…Por su parte los Astures, levantando su campamento junto al río Astura, habrían abatido a los romanos si no hubieran sido traicionados y descubiertos, dispuestos a lanzarse de improvisto contra tres legados que estaban establecidos con sus respectivas legiones en tres campamentos distintos… fueron descubiertos por la traición de los suyos.

Con posterioridad, cogidos de improvisto, serían derrotados por Carisio, aunque con pérdidas no pequeñas para los romanos, una parte de ellos, que logró escapar de la matanza se refugió en Lancia. Rodeada la ciudad y dispuestos los soldados a entregarla a las llamas, el general Carisio solicitó a los suyos que desistieran del incendio y obligó a los bárbaros a entregarse por propia voluntad…”

Con Lacia tomada  se consideró conquistado el territorio de los Astures Cismontanos (renombrados como augustanos) y creyeron los romanos que se podrían tomar un descanso. Carisio decidió partir hacia el sur con la intención de emplear su parte del botín en fundar una nueva capital, la llamaría Emérita Augusta y sería  su lugar de retiro, pero nada más emprender su viaje tuvo que regresar pues le llegó mensaje urgente de que miles de hombres y mujeres estaba descendiendo nuevamente de las montañas y habían atacado tres campamentos romanos en el río Ástura (Esla), las guerras astur- cántabras aún no habían finalizado. El general se irritó mucho, los astures no solo le estaban retando si no que además acababan de hacer pedazos todos los planes que tenía en la fundación de la nueva ciudad de Emérita.

Continuara………

ver Las guerras astur-cántabras Parte II

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La Tercera Guerra Púnica y la caída de Cartago

La Tercera Guerra Púnica

El sitio de Cartago y el final de las Guerras Púnicas

La Tercera Guerra Púnica (149 – 146 a. C) es la mas corta de todas y se desarrolla ante las puertas de la ciudad de Cartago. El senado romano no se fiaba de la buena voluntad de los cartagineses y le urgía encontrar un pretexto que le permitiera llegar hasta la misma ciudad y destruirla. La realidad es que Cartago estaba bastante perjudicada, en primer lugar por las duras sanciones tras la segunda guerra púnica y en segundo lugar por el malestar interno de los dirigentes cartagineses que no conseguía ponerse de acuerdo sobre como actuar.

Roma sabía que Cartago, tarde o temprano, incumpliría los acuerdos firmados, pero la espera comenzaba a ser larga y pesada. Como la excusa para declarar la guerra no aparecía, en cierto modo, decidieron provocarla. Era sabido que Massinisa, proclamado rey de los numidas tras la II Guerra Púnica, deseaba dominar la ciudad cartaginesa, Roma se aprovechó de las aspiraciones de Massinisa y le indujo para que atacase Cartago sabiendo de antemano que, por un lado, la ciudad tenia expresamente prohibido rearmarse y, por otro, que necesitaba el permiso del Senado Romano para poder defenderse. La trampa era simple, si Cartago decidía hacer frente a Massinisa sin el beneplácito de Roma, estaría incumpliendo los tratados de paz firmados y Roma podría declarar la guerra.

Cartago actuó según lo previsto y envió mensajeros a Roma pidiéndole permiso para poder defenderse. A Roma no le interesaba que Cartago reforzara su armamento y no hizo otra cosa más que atrasar su respuesta hasta que, al final, los cartagineses se vieron obligados a defenderse sin el permiso del Senado Romano. Aquí estaba la excusa que Roma había estado esperando, en el año 149 a. C se declaraba la Tercera Guerra Púnica ante las mismas puertas de la ciudad de Cartago.

El asalto de Cartago por parte de las legiones romanas comenzó con el sitiado de la ciudad, durante dos años los romanos intentaron atravesar las murallas cartaginesas sin tener éxito, la ciudad tenia unas buenas defensas, además el sitio no estaba debilitando a los cartagineses porque la ciudad seguía abasteciéndose por mar. Las legiones romanas comenzaron a mostrarse perezosas, se aburrían en una tierra desconocida y en una guerra que no se posicionaba a favor de ningún bando pero, en el año 147 a. C el Senado de Roma decide nombrar a Escipión Emiliano comandante supremo de todas las tropas que combatían en suelo africano. Este Escipión era hijo de Escipión el Africano (II Guerra Púnica) y nieto de Publio Cornelio Escipión (I Guerra Púnica).

Desde el primer momento en el que el joven comandante Escipión Emiliano asumió el control de las legiones  la situación adoptó un nuevo rumbo. La primera tarea de Escipión fue organizar los campamentos de su propio ejercito echando a los civiles que causaban la ociosidad de sus tropas. La segunda gran decisión fue colocar una parte de la flota romana alrededor del cabo de Túnez para impedir que Cartago se abasteciera por mar.

A partir de la llegada del nuevo Escipión los cartagineses comenzaron a sufrir serios problemas, los alimentos comenzaron a escasear y la falta de comida hizo que aparecieran enfermedades que dejaron mermada a la población. Escipión espero todo un año hasta que en el 146 a. C decidió que la gran ciudad de Cartago estaba lo suficientemente débil como para realizar un ataque efectivo. Escipión consiguió superar las poderosas murallas cartaginesas sin muchos contratiempos y ocupar el ágora (plaza central) de la ciudad. Durante la siguiente semana la ciudad fue masacrada, los legionarios iban casa por casa matando o apresando a cualquiera que encontraban. Los pocos que pudieron escapar se refugiaron en el templo de la acrópolis de Birsa, en la zona alta de la ciudad, anhelando que Escipión Emiliano mostrara clemencia, pero Roma no solía ser clemente y el destino reservado para los supervivientes fue la esclavitud, excepto para los que se consideraban desertores o traidores, en cuyo caso serían ejecutados.

dominio romano tras la Tercera Guerra Púnica

Roma venció al poderoso Imperio Fenicio en suelo cartaginés y con ello se convirtió en la primera y más peligrosa potencia que el mundo había conocido. Tras las guerras púnicas la República también consiguió vencer a griegos, turcos y sirios. Ahora que había asegurado sus fronteras marítimas y poseía el control del Mediterráneo podía centrar sus esfuerzos en finalizar la conquista de Hispania.

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La II Guerra Púnica y la expansión de Roma

II Guerra Púnica

La II Guerra Púnica es la más conocida de las tres guerras que enfrentaron a Cartago y a la República de Roma por que ambas potencias emplearon en ella a sus mejores generales. Durante la II Guerra Púnica hay varios bandos interesados, los cartagineses, los numidas, los romanos y los sicilianos.

Cartago era una colonia fenicia que quería mantener su independencia y recuperar su antigua gloria como principal potencia marítimo – comercial, se regía por un senado que decidió enviar a cuatro de sus mejores generales, eran los hermanos Aníbal, Asdrubal y Magón Barca, hijos de Almícar y sobrinos de Asdrubal, ambos fallecidos en las campañas de la I Guerra Púnica, el cuarto general era Giscon. Aníbal Barca y su ejército de elefantes fue el más conocido, temido y respetado.

Por otro lado estaban los Numidas con el rey Sifax a la cabeza, la ciudad de Cartago era parte de su territorio y su proclamada independencia no le hacía mucha gracia, además Sifax estaba enfrentado con Massinisa, un gran general que reclama la corona numida por derecho propio, Massinisa era famoso por su poderosa caballería.

Del lado romano las figuras más representativas de esta II Guerra Púnica eran Publio Cornelio Escipión y su hijo Escipión el Africano, ambos fueron los generales romanos más renombrados de las guerras púnicas. Los Escipiones eran una familia de patricios afianzados en Tarraco (Taragona) que dedicaron toda su vida a conquistar a los pueblos Íberos y a expandirse por el norte de África. Dentro del senado romano también había divisiones, contrario al clan de los Escipiones se posicionaba el muy considerado, estimado y temido Quinto Fabio Máximo, cinco veces cónsul (en los años 233, 228, 215, 214 y 209 a. C), dictador en el año 217 a. C, princeps senatus y augur vitalicio, Quinto Fabio era un personaje con el que no convenía enfrentarse, tenía un enorme poder sobre el senado romano, digamos que la mayoría de los dirigentes de Roma le debían algún que otro favor y Fabio sabia cobrarlos en el momento adecuado, además no tenía fama de amable sino todo lo contrario, se suele describir como un hombre cruel y ambicioso.

Hieron II, rey de Siracusa (Sicilia), tiene un papel clave porque reinaba sobre una isla que era un punto estratégico de extrema importancia por su cercanía a la Península Itálica, al continente africano y sobre todo a Cartago. Tras la primera guerra púnica los cartagineses pierden su influencia sobre la isla y Siracusa debe someterse y mostrar fidelidad a la República de Roma pero, durante la segunda guerra púnica, tomará una decisión que marcaría el futuro de los habitantes de la isla.

Aníbal Barca, tras finalizar la Primera Guerra Púnica, decidió llevar a cabo el ataque a la ciudad de Sagunto, era el año 219 a. C, esta ciudad estaba bajo dominio romano y fue el pretexto legítimo para poder declarar la Segunda Guerra Púnica (218 – 201 a. C). Tras la victoria de Sagunto por parte de los cartagineses, Aníbal Barca parte hacia Italia cruzando los Pirineos y los Alpes con miles de guerreros púnicos e íberos y decenas de elefantes. No fue un camino fácil, Publio Cornelio Escipión intentó cortarle el paso en el Batalla de Ticino, pero perdió y fue gravemente herido. En realidad ambos bandos sufrieron bajas pero Roma se llevó la peor parte. La victoria de Aníbal sirvió para que Cartago estableciera una alianza con los Galos y otros pueblos fronterizos de Roma, de esta forma pudo conseguir los refuerzos que le había negado el senado cartaginés y llegar a la siguiente batalla con 40.000 hombres. Este segundo enfrentamiento se conoce como la Batalla de Trebia y fue un completo desastre para Roma, perdió casi todo su ejército y tuvo que ceder el control del norte de Italia a los cartagineses. Aníbal Barca cruzó toda la Península Itálica arrasando por donde pasaba, consiguió llegar al sur de Italia y establecer allí un campamento, el siguiente paso era aguardar la llegada de Asdrubal.

Las Guerras Púnicas - Segunda guerra punica 218-217

En el año 217 a. C Publio Cornelio Escipión es enviado como Procónsul a Hispania y junto a su hermano Cneo consigue recuperar Sagunto. Esta ciudad era un punto estratégico del comercio marítimo comercial del mediterráneo y la victoria fue clave para controlar el levante ibérico y llevar a cabo las campañas sobre el sur peninsular.

En el año 215 a. C, Asdrubal recibe refuerzos de Cartago y junto con el general Magón se enfrentan a Escipión en Iliturgi, pero Cartago pierde el control de la ciudad y Asdrubal emprende la huida.

En el año 214 a.C Asdrubal debe regresar a Cartago para hacer frente al ataque del rey Sifax. Escipión aprovecha su ausencia para reforzarse y establecer nuevas alianzas con los Íberos.

En la última gran batalla de Publio Cornelio Escipión y su hermano Cneo, alrededor del 212 – 211 a. C, los generales romanos deben defender dos frentes y dividen sus fuerzas. Escipión se enfrentó a Magon y Giscon pero murió en la batalla junto a casi todos sus hombres, fue una trágica derrota para Roma porque en ella perdieron a miles de legionarios y a uno de los generales más respetados del ejército romano. Cneo luchaba contra Asdrubal en la batalla de la Betis Superior, al norte del río Ebro pero, al caer su hermano, las tropas púnicas que luchaban contra Escipión acudieron a reforzar a las de Asdrubal y los romanos quedaron en inferioridad numérica. Cneo tuvo el mismo final que su hermano y también dejo su vida en tierra íbera.

Las Guerras Púnicas - Segunda guerra punica 217 - 212 a.C

En el año 212 a. C, el rey de Siracusa Hierón II rompe el pacto que tenía establecido con la República de  Roma y decide posicionarse a favor de Cartago. Se produce así el asalto a Siracusa bajo el mando del general Marco Claudio Marcelo. Pese a la importancia de la batalla creo que el personaje más emblemático de esta contienda no fue un guerrero, si no un hombre llamado Arquímedes de Siracusa, escritor, científico, matemático, ingeniero, filosofo y astrónomo griego. Arquímedes inventó las mejores máquinas de asedio y defensa que se habían visto hasta el momento, tal era el asombro del general Marcelo que ordenó expresamente que, tras la caída de Siracusa, no se le hiciera el menor daño. Las defensas de los sicilianos no permitieron el asalto y los romanos vieron de primera mano como perdían decenas de navíos. El general Marcelo tuvo que cambiar de táctica y optó por sitiar la ciudad obteniendo finalmente la victoria. Pese al mandato directo de respetar la vida de Arquímedes, éste fue asesinado durante la toma de la ciudad. Hay una historia que cuenta que, tras la muerte de Arquímedes, Marco Marcelo decidió llevarse solo un objeto,  era un calendario con el que se podían predecir todos los eclipses de sol y de luna, se conoce como el Mecanismo de Anticitera. Christian Carman ofreció una conferencia con los últimos descubrimientos sobre este mecanismo, os dejo el vídeo donde relata la historia de Arquímedes durante la II Guerra Púnica.

En agosto del año 209 a. C el general romano Escipión el Africano (hijo del fallecido Publio Corneo Escipión) asumió el control de las campañas de Hispania y consiguió conquistar la ciudad de Cartago Nova (Cartagena), fue una victoria muy importante para su carrera porque al mantener el control de la ciudad aseguró la conquista del levante peninsular, derrotó a Cartago en suelo hispano y aseguró una puerta de acceso hacia África. Pese a todo Escipión era consciente de que las campañas en Hispania no habían sido fáciles y cada batalla había supuesto un número importante de bajas, su familia sabía muy bien lo que era luchar en tierras hispanas, su padre y su tío habían muerto en las campañas contra Aníbal y Asdrubal, la realidad era que estaban débiles, si Cartago decidía atacarles no sabía durante cuanto tiempo podrían aguantar.

Para poder controlar la ciudad, Escipión necesitaba refuerzos. Confiado en la importancia de su victoria envío a Cayo Lelio, uno de sus hombres de confianza, a Roma para que argumentara ante el Senado Romano su situación y la necesidad de recibir nuevas tropas. Su intención era asegurar el levante y sur de la Península Ibérica y derrotar definitivamente a Cartago. Escipión residía en Hispania, su familia casi había pasado más tiempo en esta tierra que en la propia Roma, dejó Cartago Nova al cargo de sus generales y se desplazó a Tarraco (Tarragona, Cataluña) donde vivía con su mujer y sus hijos, un niño y una niña.

Mientras, Cayo Lelio llegó al senado romano con buenos argumentos y en cierto modo confiado de que aceptarían su propuesta. Esta confianza desapareció cuando se cruzó en su camino el Senador Quinto Fabio Máximo, quizás el hombre más influyente y poderoso de Roma. El día que Cayo Lelio presentó sus argumentos ante el senado, Quinto Fabio se opuso drásticamente a la petición de Escipión. El senador contra-argumentó que esas tropas eran necesarias en Roma porque Aníbal Barca amenazaba el sur de Italia con continuos saqueos e incursiones. El resultado fue que Cayo Lelio volvió con las manos vacías. En enero del año 208 a. C Cayo Lelio regresó a Tarraco sin tropas para Escipión, todo un contratiempo si querían seguir avanzando por la Península.

Aníbal Barca aguardaba pacientemente en el sur de la Península Itálica. El plan de Aníbal era esperar la llegada de su hermano Asdrubal. El general Asdrubal debía atacar Italia por el norte a la vez que Aníbal atacaba por el sur, además la reciente alianza con Hieron II de Siracusa facilitaba el paso de la armada naval completando el ataque por mar. La espera se hacía eterna y las incursiones y saqueos de las que hablaba Quinto Máximo eran más una forma de entretenimiento, el objetivo real aún estaba por llegar. Un día, sin tenerlo previsto, Aníbal toma cierta ventaja cuando consigue dar caza a unos cuantos cónsules, quitarles la vida y apoderarse de sus anillos consulares, con ellos podría engañar a numerosas ciudades romanas, los anillos poseían un sello que se usaban para lacrar las cartas y poder así identificar su grado de importancia o de urgencia.

En la primavera de este mismo año Escipión se dio cuenta de que Asdrubal y los púnicos habían establecido ciertas alianzas con los pueblos Íberos aumentando notablemente el grueso de su ejército mientras que el suyo estaba débil y, para colmo, el Senado le había negado los refuerzos que tanto necesitaban. El general sabía que lo primero que tenía que hacer era debilitar las alianzas entre Asdrubal y los pueblos Íberos. Escipión estableció una reunión con los lideres de los Ilergetes y de los Ausetanos, de esa reunión salió un pacto que estipulaba que las tribus íberas permitirían el paso a las legiones de Roma y les apoyarían en la batalla contra los púnicos bajo la promesa de respetar el territorio y la independencia de dichas tribus. Ahora sabemos que Roma nunca cumplió promesas de este tipo.

Las guerras púnicas - Final de la segunda guerra punica 212 -201

Escipión siguió a los púnicos hasta el norte de Italia y consiguió llegar al campamento que Asdrubal había levantado en lo alto de una colina, en la localidad de Metauro. Los romanos consiguieron alcanzar la cima gracias a una buena estrategia de engaño por parte del general romano. Asdrubal se vio obligado a huir, pese a que Escipión podría haberle dado caza, el general romano decidió dejarle ir, al menos por el momento. Asdrubal no conservó su vida demasiado tiempo. En el año 207 a. C Aníbal recibe una bolsa con la cabeza de su hermano en evidente estado de descomposición. Aníbal tuvo que replantearse la situación, ya no contaba con las tropas de su hermano y Cartago no le estaba apoyando en exceso, se había quedado prácticamente solo en tierra enemiga.

En el año 206 a. C Escipión consigue conquistar Ilipa, las tropas de Giscon y Magon sufren una derrota humillante. El genera romano, con la victoria sobre el sur de Hispania comienza a poner su punto de mira en África y establece una nueva estrategia,  jugar a dos bandas, por un lado consigue el apoyo de Massinisa prometiéndole el acceso al trono si conseguía entrar en África y derrotar a Cartago. Por otro lado, sin que Massinisa se enterara, se reunió con Sifax y consiguió un pacto en el que Sifax se mantendría neutral con respecto a la guerra de Hispania. Esto supuso que Giscon y Magon se quedaran solos, desprotegidos y con un ejército que de nada les servía contra el poderoso Escipión, ambos se vieron obligados a huir.

En el año 205 a.C la suerte sonríe a Escipión el Africano y consigue proclamarse cónsul del Senado Romano, y en entre los años 204 a 202 a.C recibe el título de procónsul.

En el año 203 a. C las tropas de Sifax y Giscon se esfrentan a las de Massinisa y Escipión, la batalla se conoce como la Batalla de los Grandes Campos, tuvo lugar en el norte de África, en Zama. Aníbal, que estaba en el sur de Italia decide ir al encuentro de su pueblo y pone rumbo a Cartago, la llegada de sus tropas por mar avivó el espíritu cartaginés y rompieron el pacto establecido con Roma tras la primera guerra púnica. Tras un intento de acuerdo fallido entre Escipión y Aníbal, la guerra vuelve a comenzar en el año 202 a.C, aunque esta vez es diferente, Roma cuenta con el apoyo de la caballería y de la infantería de Massinisa. La Batalla de Zama fue la más importante de la vida de Escipión porque consigue vencer a Cartago en África y recibiría por ello el apodo con el que pasaría a la historia, Escipión el Africano.

Aníbal firmará con Roma un tratado en el año 201 a. C con la esperanza de conseguir algo de tiempo para reconstruir al Imperio Cartaginés pero ya era demasiado tarde, en el año 195 a.C decide exiliarse voluntariamente. Roma resulta victoriosa, Sifax es alejado del trono numida y Massinisa ocupa su lugar. Las condiciones impuestas a Cartago fueron durísimas, tuvo que hacer entrega de toda su flota, ya fuera mercantil o de guerra, además se les impuso la sanción de no poder crear nuevos barcos ni armamento alguno y, llegado el caso en el que tuvieran que defenderse, debían de pedir permiso al Senado Romano, las sanciones económicas a modo de tributos y pagos también fueron altas, Cartago se apagaba poco a poco, tras la II Guerra Púnica ya no tenía el esplendor ni el poder de tiempos pasados pero subsistía.

Guerras Púnicas, situacio tras la II guerra púnica

Roma por su parte estaba en pleno apogeo, había conquistado el levante y sur peninsular, para organizar el nuevo territorio decidió crear dos nuevas provincias Hispania Citerior e Hispania Ulterior. La expansión por la Península Ibérica era un hecho pero antes debía de destruir definitivamente a los cartagineses. El simple hecho de que Cartago no terminara de sucumbir era motivo suficiente para el orgullo romano y no tardarían en provocar y declarar la III Guerra Púnica.

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La llegada de Roma a la Península Ibérica, I Guerra Púnica

¿ Cómo llega Roma a Hispania ?

I Guerra Púnica

Es curioso como mientras los Astures seguían con una vida aparentemente apacible y tranquila, al otro lado de la Península Ibérica se comenzaba a fraguar una gran guerra entre dos grandes Imperios por el control de todo el territorio conocido, incluido el lejano norte cantábrico. Nos encontramos en la segunda mitad del s.III a. C, las sociedades más modernas estaban a lo largo del Mare Nostrum (Mar Mediterráneo) y una de las ciudades más importantes y poderosas era Cartago. Sus habitantes se llamaban cartagineses y su ciudad era una colonia fenicia del norte de África que podían presumir de ser una de las urbes más cosmopolitas, ricas e influyentes del momento. Cartago dominaba gran parte del comercio marítimo y era un puerta de acceso clave al continente africano, estaba al norte de Túnez.

Por otro lado estaba Roma, era una república igualmente poderosa aunque con mucho menos control del comercio por mar, Roma ansiaba dominar el Mediterráneo. Los generales y senadores que dirigían la República de Roma tenían grandes pretensiones de expansión, se consideraban a sí mismos el pueblo más civilizado y poderoso del mundo, más incluso que los ya vencidos griegos con sus ciudades – estado (Esparta y Atenas).

El pueblo romano descendía según la leyenda de Rómulo y Remo, hijos de Marte, dios de la guerra, a esta procedencia rendían honor con sus conquistas y su habilidad para presentar y ganar batallas. Realmente Roma como Estado se creó por la agrupación de tribus itálicas que se unieron y crearon una capital en la denominada Ciudad de las Siete Colinas. Roma comenzó como una ciudad que poco a poco se fue expandiendo tras conquistar y establecer alianzas con numerosas tribus vecinas.

Roma y Cartago en el s III aC - I guerra púnica

Cuando dos grandes ciudades de la antigüedad han tenido un mismo objetivo el resultado ha sido siempre el enfrentamiento. Roma y Cartago se encontraban en el punto de mira la una de la otra y la guerra entre ellas marcó el futuro de la Península Ibérica y de todos los pueblos que en ella vivían. Tales batallas se conocieron con el nombre de Las Guerras Púnicas, fueron tres grandes campañas que se desarrollaron entre los años 264 – 146 a.C.

La I Guerra Púnica (264 – 241 a.C) se desarrolló en Sicilia, Roma decidió recuperar el control de la isla ocupada por los cartagineses. Era el pretexto perfecto para lanzarse a la conquista del Mar Mediterráneo y asegurar el paso a África. Así fue como entraron en guerra las dos grandes ciudades del momento.

Durante la primera guerra púnica el senado de Cartago estaba dirigido por Hammón el Grande, durante la mayor parte de la guerra los generales cartagineses fueron perdiendo terreno. Al final de la campaña Amílcar Barca (padre del futuro Aníbal, Asdrubal y Magon Barca) fue puesto al mando y las cosas mejoraron para los africanos, sin embargo, aunque Cartago parecía que comenzaba a recuperarse, Hammón y los senadores cartagineses decidieron rendirse y firmar un pacto de paz desoyendo los consejos de muchos de sus generales.

Los romanos obtuvieron una gran victoria y, tras la I Guerra Púnica, a Cartago no le quedó más remedio que firmar un tratado de paz en el año 241 a.C en el que cedía la isla de Sicilia, la de Córcega y la de Cerdeña a la República Romana. Ambos bandos no se encontraban realmente satisfechos, los cartagineses habían perdido mucho territorio y para Roma la conquista de una isla dentro de sus fronteras naturales suponía un avance pero no era ni mucho menos su objetivo final.

Durante algunos años ambos bandos intentaron recuperar fuerzas tras las duras batallas libradas en Sicilia. La tensión era evidente, todos eran conscientes de que en cualquier momento las dos ciudades volverían a enfrentarse. Sin duda la peor parada había sido Cartago, además tuvo que sofocar una serie de revueltas internas causadas por el impago a los mercenarios que habían combatido para Hammón. Para recuperarse, Amílcar Barca realizó una serie de incursiones sobre la Península Ibérica dejando su vida en estas tierras. Su sucesor fue su yerno Asdrubal, este general fue el fundador de Cartago Nova (Cartagena) y consiguió ampliar las fronteras por el levante y el sur peninsular. En el año 221 a.C le asesinaron y le sucedió Aníbal Barca.

I guerra punica 264-241ac. Situacion de Roma y Cartago

Roma seguía su expansión por tierra, se rearmaba, preparaba a las legiones, inventaba nuevas maquinas de guerra y esperaba ansiosa a que Cartago cometiera un error. Ese día llegó en el año 219 a.C cuando Aníbal decide atacar Sagunto (Valencia), ciudad conquistada y “aliada” de Roma. Con el sitio de Sagunto comenzó la Segunda Guerra Púnica.

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Los Dioses Astures y las creencias religiosas

Dioses Astures, Druidas y Rituales en la época castreña

Las creencias religiosas en la edad de hierro asturiana

Las creencias religiosas y los dioses astures conforman un mundo complejo, las interpretaciones actuales no dejan de ser hipótesis basadas en los datos obtenidos de los escritos romanos, en tradiciones celtas que muestran cierta similitud y en restos que aún pueden apreciarse en la cultura tradicional de Asturias. Dentro de este sistema religioso hay que diferenciar dos grandes grupos, por un lado está el mundo funerario y por otro el resto de rituales de la vida cotidiana, es decir dioses astures, druidas y otras figuras mágicas.

Uno de los aspectos más llamativos de la época castreña es la total ausencia de restos funerarios, tal es que llegó a decirse que los astures vivían pero que no morían. La falta de restos se justificaba con teorías basadas en que los astures usaban la incineración como ritual funerario pero la ausencia de restos crematorios, de campos de urnas con cenizas o de zonas específicas para tales ceremonias sigue intrigando a los investigadores. Lo único que demuestra la muerte de los astures son los restos de estelas funerarias, sin embargo no poseen restos humanos asociados, estas aparecen a partir del s.I y muchas de ellas poseen inscripciones en latín, por lo tanto ya poseen una clara influencia romana y no pueden considerarse propiamente astures. El único resto que he encontrado expuesto es un maxilar superior que puede verse en el museo arqueológico de la Campa Torres de Gijón.

Restos humanos durante la edad de hierro de Asturias

En los rituales de la vida cotidiana, lo que si parece estar claro es que todo giraba alrededor de los elementos de la naturaleza, los árboles, bosques, ríos y montañas eran considerados muchas veces como lugares sagrados y los dioses eran fuerzas naturales a los que se les ponía nombre. En el libro La España Sagrada se hace referencia a restos de inscripciones en estelas que podrían referirse a posibles dioses, un ejemplo es la encontrada en Tineo, donde aparece el nombre de Evedutonio Barciaeco, “Bracia” era una palabra prerromana usada para para indicar un terreno fértil y húmedo, con buena vegetación, esto llevó a plantear la hipótesis de un posible Dios de la Bracia o de la fertilidad de la tierra. Otra estela se encontró en Ujo con el nombre de Nimmedo Seddiago, la palabra “nimmedo” era usada para indicar un lugar sagrado, posiblemente un bosque.

Como se puede observar tales escritos son ya de época romana y es difícil saber el grado de exactitud con la realidad de la época. Los romanos llegaron a tachar a los astures de ateos, quizás por la ausencia de representación de las figuras de sus dioses mediante relieves, grabados, pinturas etc. Estrabón dice que solo rendían culto a una única divinidad sin nombre en las noche de plenilunio. Actualmente se cree que el panteón astur estaba formado por múltiples dioses que se reflejaban en la naturaleza. Algunos de los dioses astures más conocidos o nombrados son:

Deva era Diosa suprema, estaba relacionada con la tierra y la fertilidad, se le dedicaban oraciones en la lengua antigua, en ocasiones se la honraba tirando un puñado de cereal al suelo o al fuego. Esta diosa de la tierra aun se recuerda en el nombre de lugares como El monte Deva, el río Deva o el concejo de Ribadeva.

La divinidad masculina más importante era Lug, dios supremo que poseía su propia festividad, era un día en el que celebraban Las bodas del Dios Lug, ceremonia que posiblemente se aprovechaba para realizar uniones matrimoniales y que tenían lugar durante el verano. Este dios puede recordarse en nombre de lugares como Lugones, Lugo de Llanera, Llugas. La procedencia de Lug sigue siendo desconocida, algunos autores dicen que era un dios que procedía de los Ligures, otros dicen que proviene de la palabra Lucus, que quiere decir bosque sagrado y, los romanos por su parte asemejaron este dios a Mercurio (dios mensajero del panteón romano).

La figura de Belenos se asocia a la luz, el sol y el fuego, se le honraba para que conservara el fuego del hogar con una fiesta característica de los pueblos agrícolas y pastoriles al inicio de la época de siembra y del ascenso del ganado a los puertos de montaña. Los romanos asemejaron esta figura con el dios Apolo y, actualmente se le recuerda en lugares como Beleño, Belén de Ponga o Beloño de Gijón entre otro.

Candamo o Cernunos eran el mismo dios pero nombrado de manera diferente, es el dios de la caza, de la vegetación, de los animales, de lugares fronterizos y de los bosques, se le recuerda en el nombre dado a lugares como Candamo, Candamín, Candás etc. Este dios evolucionó en la mitología asturiana adoptando el nombre de Busgosu, guardián del bosque.

El Dios Aramo es el que protege las encrucijadas de caminos, se le recuerda en el monte Aramo donde hay una importante necrópolis dolménica y por lo tanto ya era un lugar sagrado antes de la época castreña.

Segono era una culebra con cabeza de castrón, nombre parecido a la localidad de Següenco en Cangues de Onis, el oriente de Asturias posee múltiples leyendas de cuélebres (serpientes aladas) que podrían tener su origen en este dios antiguo. Este personaje pudo evolucionar en el actual cuélebre de la mitología asturiana. Cerca del mirador de Següencu está el pueblo de Onao, no hace mucho una de las mujeres más mayores del pueblo me contaba una historia sobre un cuélebre que, cuando salía de la cueva, cubría los cuatro picos del valle ensombreciendo el día.

Vindonius el blanco era otra figura poderosa, la propia cordillera cantábrica era conocida como el Mons Vindius, siempre blanca con sus nieves perpetuas.

dioses astures - Mons Vindius - Picos de Europa

Picos de Europa, vistas desde Onao (Cangas de Onís)

Taranis, Taranos o Teleno (Toleno o Tilleno) es el dios del trueno, de las tormentas y de la fuerza. Los romanos lo asemejaban con Hércules y dio nombre a localidades como Teleña en Cangas de Onís, Teleno en Riosa o Taraña en Siero.

Tutatis es un dios de descendencia gala que los romanos identificaban con Marte, era el dios de la guerra y protector en la batalla junto con Cosu, protector a su vez del castro y que dio nombre a localidades como Caso y Caxous en Valdés o a Campocasu.

Hay muchos otros dioses de los que se tienen menos referencias como Epona Diosa de los equinos, Brixit Diosa sanadora, de las artes y del hogar, Navia ninfa del agua, Glan Diosa de la pureza etc. Pese a la gran cantidad de dioses que conforman el panteón astur es difícil identificar cuales son propiamente indígenas y cuales fueron adoptados de otras culturas, tampoco se sabe si todos fueron adorados o si cada tribu poseía su propia manera de denominar a las diferentes divinidades.

Ya hemos mencionado anteriormente la importancia del bosque como lugar sagrado de reunión pero, de forma individual, cada árbol representaba un valor concreto.

El Roble Carbayo, especie autóctona, es símbolo de realeza, guardián de la justicia, cuando se juraba se hacía ante un carbayo, era un árbol predilecto para los druidas como se menciona en la cita de Plinio el Viejo:

…nada tienen más sagrado que el muérdago y el carbayo. Eligen los bosques de estos árboles para hacer sus ritos, que no hacen si los árboles no tienen hojas… tras preparar sus sacrificios y el banquete bajo los árboles, traen dos terneros blancos sin cuernos. Con su túnica blanca un druida sube por un árbol para cortar muérdago con su hoz de oro, otros lo reciben. Después matan a los terneros en sacrificio y piden la recompensa posterior a sus dioses…

dioses astures - roble sagrado - Bermiego

Carbayo centenario de Bermiego, Asturias.

dioses astures - roble sagrado de Tineo

Carbayo centenario de Tineo, Asturias.

Actualmente el carbayo es el símbolo de Oviedo y a sus habitantes se les conoce como carbayones, una leyenda cuenta que, una vez, una mujer vestida de negro se acercó y abrazó el Carbayón de Oviedo, de repente comenzó a tener convulsiones, cayó al suelo y desapareció.

Otro árbol de gran importancia para los astures era el tejo, símbolo de oscuridad y penumbra, era un árbol relacionado con la muerte. Su sabia venenosa era usada para untar las puntas de flecha y herir mortalmente al enemigo, también era usado para suicidarse en la batalla como último recurso, los astures creían que era mejor estar muerto que vivir esclavizado o sometido.

dioses astures -árbol sagrado, tejo de Bermiego

Tejo Centenario de Bermiego, Asturias.

Los animales también poseían su propia simbología, la lechuza o curuxa anunciaba la muerte de un enfermo cuando rondaba cerca, el cuervo era considerado pájaro de mal agüero, el jabalí representaba la fuerza, los caballos eran usados para sacrificios, siendo los blancos los mas valorados por su escasez, los salmones eran símbolo de sabiduría… Sin embargo muchas de estas creencias han llegado a nosotros a través de la tradición popular siendo difícil concretar cuando aparecieron y a qué rituales podrían ir asociados.

Como en todo sistema religioso existía una simbología a base de signos o figuras de protección. En el castro de Noega (Campa Torres de Gijón) se encontraron amuletos fálicos que se relacionan con la fertilidad, por lo visto llevar este colgante o situar el amuleto en un lugar adecuado propiciaba la procreación.

dioses astures y amuletos sagrados en la edad de hierro 

dioses astures y amuletos de la edad de hierro asturiana

La representación de figuras humanizadas durante la época castreña sigue estando asociada al mundo religioso,  algunos ejemplos son la estela funeraria del Antropomorfo de Aro o la cabeza del Castro de San Chuis.

creencias de los astures - antropomorfo de Aro

Cabeza del castro de San Chuis - dioses astures

Era común entre las estelas vadinienses del s.I – III del oriente de Asturias la representación de caballos o ciervos, elementos vegetales y círculos concéntricos a modo de discos solares. Estos elementos suelen asociarse a elementos de guía y  protección ante el mundo de los muertos.  Un ejemplo es la estela de Septimio Silo encontrada en San Juan de Beleño (Ponga).

dioses astures y creencias religiosas - estela funerario Septimio Silo

Dice: Monumento a los dioses manes. Elio se lo dedica a su hermano Septimio Silo, muerto a los 35 años. Que la tierra te sea leve (en el cuerpo del caballo, a Lucio Septimio Silo que te valla bien).

Generalmente cuando se habla de símbolos astures a la mayoría se nos vienen a la cabeza elementos célticos como triskeles, flores de agua y símbolos lunares o solares. El triskel es un símbolo tradicional en toda la Cordillera Cantábrica y según dicen significa la unión entre pasado, presente y futuro, era usado como símbolo de protección. Las flores de agua están asociadas a la luz y a la abundancia, eran un símbolo de prosperidad. Esta simbología siguió usándose durante todas las etapas posteriores y aún hoy pueden verse triskeles, flores de agua y caballos tallados en los horreos asturianos y en alguna que otra iglesia prerrománica y medieval.

dioses astures y creencias religiosas - simbolo celta flor de agua

Iglesia de Abamia, flor de agua grabada en una de las ventanas

El sistema religioso de los astures posee una fuerte influencia céltica y parece estar marcado por los solsticios (21 de diciembre y 21 junio) y equinoceos (21 septiembre y 21 de marzo), los eclipses, las fases lunares y el paso de las estaciones como motivos clave para la celebración de rituales y festejos. Está aceptado que el calendario astur seguiría la misma línea que el Coligny celta (rueda del año), se trata de un calendario lunar que dividía el año en dos grandes mitades, una de luz y otra de oscuridad. El año se componía de 13 ciclos lunares, siendo cada ciclo de 28 días. Cada 5 años se completaba un lustro.

Durante el año había múltiples celebraciones y rituales donde participaba todo el castro y en los que la música y la danza poseían un papel importante. También se ha constatado la existencia de recintos termales y grandes piscinas prerromanas, destinadas posiblemente tanto a la higiene personal como a rituales relacionados con el agua y la purificación, ejemplo de este tipo de recintos puede verse en el casto de Coaña.

Todo el sistema religioso debía estar dirigido por la figura del Druida o Augur, era el guía espiritual y una de las personas más importantes del castro junto con la figura de la curandera o sacerdotisa, que podría ser o no la misma persona. Está aceptado que los augures conformarían una clase social aparte, respetada y temida, eran personas que conocían el uso medicinal de las plantas, sus propiedades alucinógenas, el funcionamiento de las estaciones, conocían el movimiento de las estrellas…, eran los científicos de la época y usaban todo ese conocimiento para predecir acciones o hechos futuros y para comunicarse con un mundo al que solo ellos tenían acceso.

Se sabe que en épocas concretas del año de realizaban grandes migraciones druídicas donde todos los druidas de los diferentes pueblos europeos se desplazaban a un lugar acordado en secreto para realizar sus reuniones mágicas, uno de estos lugares era Neuvyeu – Suillas en Francia, donde actualmente se levanta la catedral de Chartes. El clan druídico conformaba en realidad una gran escuela de filósofos y científicos que, en esta época, eran considerados grandes magos con poderes inalcanzables para el resto de la población. Cada druida elegía a un acolito al que transmitiría todo su conocimiento, siempre de forma oral y a través de la experiencia, la formación como druida duraba, al menos, 20 años.

A partir de la llegada del Imperio romano los clanes druídicos sufren dos períodos, antes y después de la llegada del cristianismo como religión oficial de Roma. Hasta el s.V d. C los romanos eran politeístas, poseían un gran panteón de dioses, semidioses, héroes y otras figuras mitológicas. Durante este período tenían la creencia de que si vencían a un enemigo era porque los dioses de ese pueblo habían preferido apoyar a Roma antes que a su propia gente, además parece que había un cierto respeto o temor hacía la figura de los sacerdotes, en general se procuraba obtener sus favores antes de darles muerte. A partir del S.V Roma declara el cristianismo como religión oficial y los nuevos sacerdotes declaran a los clanes druídicos herejes, peligrosos, conocedores de la magia oscura, eran brujas y hechiceros, se les atribuyeron múltiples adjetivos que los desprestigiaban, fueron perseguidos y quemados en hogueras, con ello la sociedad perdió gran parte del conocimiento que durante cientos de miles de años se había ido transmitiendo.

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Industria de los Astures

La industria de los astures en la edad de hierro

 Minería y metalurgia en la edad de hierro

En plena Edad de Hierro la minería es una actividad en auge y muy especializada, son muchos los minerales que se extraen, hierro, cobre, plata, oro, mercurio, azabache, carbón, zinc, cinabrio, estaño…. la riqueza mineral de Asturias es un hecho que ha permanecido presente a lo largo del tiempo. Las explotaciones mineras de los astures quedan nuevamente reflejadas en los escritos antiguos:

… natura regionis cerca se omnis aurifera, miniigue, chryscollae aliorum colorum ferax…Auri vicena millia pondo ad hunc modum annis singulis Asturiam, atque Gallaeci cum, Lusitaniam praestare, quidan prodiderunt; ita tu plurimum Asturia gigant, neque in alia parte terrarum lot saeculis haec fertilitas..

La región es natural rica en oro pero también abundan otros como la criscolla (Carbonato de cobre, es un mineral de color verde), el hierro…
Veinte mil kilos de oro da Asturias con Galicia y Lusitania todos los años, la mayor parte esta en Asturias que durante tantos siglos es fértil…
Plinio el Viejo

Hay que tener en cuenta que Roma siempre pensó que en Asturias había mucho mas oro que el que encontró finalmente, por otro lado los historiadores romanos siempre tendían a engrandecer el poder del Imperio exagerando sus conquistas, por tanto, en ésta referencia de Plinio se exagera enormemente la producción aurífera de los astures, en realidad la región de Asturias tan solo posee oro en las cuencas occidentales de los ríos Nalón, Narcea y Navia. Esto no quiere decir que los astures no realizaran una gran labor minera, algunas minas se explotaban antes de la llegada de Roma, ejemplo de ello son las del Aramo en Rioseco, El Milagro de Onís, Mina Consuelo, El Ceñal, Cabo Blanco… entre muchas otras. Algunos hornos dedicados a fundir el hierro se localizaron en Tineo, Cangas de Narcea o Boal.

Las herramientas de los mineros astures eran el hacha, el mazo, el pico y la punterola (barra de hierro con un ojo en un extremo por el que se mete un mango que se golpea con una maza para poder picar la pared con más finura).

industria de los astures, hachas mineras

En pleno descubrimiento y evolución de la minería, se presupone que era una actividad realizada por cualquiera que mostrara interés o habilidad, posiblemente no se diferenciaría por sexo o edad, al contrario, es muy posible que niños y mujeres astures participaran activamente tanto en la creación de galerías como pozos, una ventaja que presentaban ante los hombres fornidos era que, debido a su menor tamaño corporal, podrían introducirse mejor por los sitios estrechos.

Cuando el mineral se encontraba en la roca aparecía en forma de filones o de manera dispersa por la roca madre. Cuando se encontraba en la ribera de los ríos era consecuencia de la erosión que el agua ocasionaba en el subsuelo, en este caso aparecía en forma de pepitas de diferentes tamaños.

Los Astures realizaban varios modos de extracción, una minería bajo tierra basada en galerías y pozos verticales, y una minería en la orilla de los ríos, mediante la técnica del bateo.

Las galerías y cámaras subterráneas eran realizados por picadores que abrían los túneles hacia el interior de la montaña, para evitar derrumbamientos se reforzaba con mampostería y se iban sellando las cámaras no productivas con los escombros que se sacaban del resto de sectores. Una vez construida la galería y localizado el mineral se extraía con un procedimiento bastante peligroso, primero se incrustaban unas cuñas de madera en la roca, después se prendían para que la piedra se calentara al fuego, por último era enfriada rápidamente con agua para que resquebrajara. Con este método podían obtener grandes trozos de la beta que se transportaban al exterior en canastos, claro está que romper la roca siempre conllevaba el riesgo de que la galería se derrumbara.

La forma más conocida de extracción es el bateo a la orilla del río, el agua del río arrastra consigo minerales y otros elementos de la tierra por la que pasa, en el occidente astur aún hoy puede obtenerse pepitas de oro mediante el bateo. Esta técnica consistía en recoger arena del fondo del río con un plato, se removía con movimientos circulares de forma que las pepitas de oro, al pesar más, quedaban en el fondo de plato.

Algunos investigadores sostienen que pudo haberse dado una minería basada en la creación de pozos verticales, es una teoría no confirmada que cobró fuerza tras aparecer en Madrid una serie de pozos verticales de sílex de 20m de profundidad de época Neolítica. En el caso de Asturias podrían localizarse en Boinás (Belmonte de Miranda), donde se encontraron una serie de restos a unos 13 – 50m de profundidad.

En el occidente los astures extraían plata y oro, los dos minerales más codiciados por los romanos y que supusieron la excusa perfecta para la invasión del territorio, la minería del oro en época romana fue tan importante que se crearon cargos específicos como los Procuratores metallorum encargados de las zonas mineras o el Procurator auriarum, encargado específico de la minería del oro para los territorios astures y galaicos.

El cinabrio se extraía en la zona central de Asturias (concejo de Aller), era un mineral a partir del cual se obtenía el mercurio y también fue codiciado por los romanos ya que se usaba para purificar el oro, sin embargo su extracción es altamente tóxica y seguramente llevaría asociada unas cuantas enfermedades.

Es imposible hablar de la minería del oro sin mencionar la presencia del Imperio Romano debido a la enorme cantidad de tierra que removieron a partir del s.I d. C, los romanos usaban técnicas diferentes, más abrasivas y mucho más productivas. Aparece la minería a cielo abierto, en este caso se iba comiendo terreno a la montaña de fuera hacia dentro. Las trincheras y galerías bajo tierra eran mucho más peligrosas puesto que la tierra con el mineral se extraía de dentro hacia afuera, una de las técnicas más nombradas que tenían los romanos para extraer el mineral del interior de la montaña era la Ruina Montium, consistía en inundar las galerías abriendo unos depósitos de agua que se construían en la parte alta de la mina, al liberar todo el agua de golpe la presión rompía la roca y el agua arrastraba el mineral al exterior. Para separar el mineral de los sedimentos utilizaban las terrazas fluviales, eran escalinatas hechas en la ladera de la montaña sobre las que se arrojaban los sedimentos junto con litros y litros de agua, como el mineral pesaba más que el resto de elementos quedaba depositado en los escalones

La minería romana usaba esclavos como mano de obra, normalmente astures capturados en las batallas e incursiones. Ser destinado a las minas era uno de los mayores castigos, cuanto más se introducía un minero en la montaña menos posibilidades tenía de volver a ver el sol, en ocasiones se hacía prácticamente imposible volver al exterior y fueron muchos los que pasaron días, meses o años enteros bajo tierra. Estas personas extraían el mineral metidos en un permanente fangal helado, caminando por aguas subterráneas, iluminándose con una simple antorcha, durmiendo y haciendo sus necesidades dentro de la mina, comiendo cuando el romano al cargo consideraba el favor de llevarles alimentos, cosa que no ocurría todos los días, sobre todo si ya estaban a bastante profundidad, a todo esto hay que sumarle las enfermedades que se derivan por la malnutrición, la falta de higiene, las heridas sin curar, la continua inhalación de polvo, la falta de oxígeno y luz y los cadáveres que se abandonaban por las galerías. Si  algún astur conseguía sobrevivir y llegar a viejo, una vez que el esclavo dejaba de ser productivo, era enviado a las zonas de lavado, criba, bateo, construcciones de canales o drenajes, pero nunca abandonaría la mina.

Se calcula que, con las técnicas astures, por cada tonelada de tierra se podían extraer cinco gramos de oro. Roma, con su forma de minería, podía remover más toneladas en menos tiempo y, teniendo en cuenta que el trabajo estaba realizado por esclavos, las ganancias eran del 100%. El Imperio romano removió en Asturias 600 millones de metros cúbicos de tierra, según Santos Yanguas “la mayor actividad minera de la historia antigua”. Sin embargo nada de esto favoreció a los astures porque que la política romana era clara, extraer todo el mineral posible y enviarlo directamente por mar y tierra a la capital del Imperio.

De la minería se obtuvo la metalurgia, es decir, la trasformación del mineral en metal. Las fundiciones metalurgicas usaron principalmente dos tipos de horno, el de cubeta y el de chimenea, ambos de pequeño tamaño, con una solera excavada en suelo que no pasaría de los 50cm de diámetro, sus diferencias radican en su altura y anchura. Como excepción se localizaron hornos con sangrado de escoria. También destacan las cubetas destinadas a la creación de lingotes de bronce mediante vasijas – horno o vasijas de reducción, actividad que se complementaba con el uso de toberas por las que se extraía la escoria (restos no útiles del mineral). En el castro de Mohías se encontraron restos de una posible fragua pero en este caso sería ya de época romana, Mohías es uno de los castros construidos por los propios romanos y vinculado a la red de caminos que comunicaban las minas del occidente con los puertos costeros.

En Asturias, el uso de hierro se va incrementando a partir del s.IV a. C, algunos castros nos han dejado importantes restos, algunos ejemplos son el Picu de Caravia (Caravia) y el Picu Castiello de Moriyón (Villaviciosa), considerado uno de los mejores conjuntos de la edad de hierro. Pueden apreciarse diferencias entre las diferentes regiones asturianas. En el oriente comienza a ser el metal preferente, sin embargo en otras regiones de la zona centro el bronce parece ser el metal más codiciado, sobretodo para labores de orfebrería y para utensilios diarios como las ollas y cazos. En el occidente el oro es el metal por excelencia, sobretodo durante la época romana. La especialización de cada territorio es consecuencia de los recursos que podían obtener de la tierra en la que vivían.

La metalurgia llevó a la aparición del herrero, un personaje importante en el castro porque de él dependía la producción de espadas, cuchillos, artículos para el herraje y montura de los caballos, útiles de cocina etc.

industria de los astures - puntas en hierro

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También se desarrolla la orfebrería como una actividad especializada, el orfebre era la persona que trabajaba los metales para obtener de ellos joyas muy apreciadas entre la población como torques, amuletos, collares, anillos, fíbulas,  pendientes… todo ello labrado a mano con motivos vegetales o escenas que parecen representar rituales.

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El ejemplo mejor conservado es La Diadema de Moñes, fechada entre los siglos III – I a. C, hecha de oro, en ella que aparece una escena que representa dos procesiones de jinetes e infantes, con escudos pequeños, lanzas, puñales y cascos que acompañan a otros hombres que van a píe y que sostienen unas sístulas, es decir, unas vasijas con forma de pecho femenino que se usaban para realizar ofrendas relacionadas con rituales acuáticos, estos hombres parecen avanzar al lado de un río lleno de salmones, aves, caballos, perros… Se cree que esta escena representa un ritual religioso relacionado con algún tipo de sacrificio.

industria de los astures - orfebreria del oro - diadema de moñes

El crecimiento de la minería supuso el avance definitivo hacia etapas mas modernas porque podían fabricar mejores herramientas, más fuertes y más eficaces, gracias a esta actividad pudieron perfeccionarse otras como la agricultura, la ganadería, la pesca, la industria y también la guerra.

La cerámica castreña de los astures

Otra actividad importante entre los astures era la fabricación de piezas de cerámica que se clasifican en tres tipos básicos, las grandes tinajas dedicadas a la despensa y aprovisionamiento de agua, cereales, frutos secos etc, los útiles de cocina y por último una especie de cerámica indígena de lujo que imitaba tipos de decoraciones extranjeras, eran piezas encargadas por las clases altas de astures. La cerámica de los castros norteños se caracterizaba por ser gris o negra con ciertos tonos anaranjados, al principio aparecen con un nivel de calidad bajo pero poco a poco van consiguiendo una superficie bastante cuidada y brillante decorada a base de trazos geométricos. Las decoraciones se grababan cuando la pasta aún estaba fresca en la parte superior del utensilio.

A partir del s.I d.C la manufactura de cerámica experimenta una gran demanda, primero para abastecer a los campamentos romanos que ocupaban el territorio y, más adelante por el incremento del comercio con otras regiones.

industria de los astures - ceramica castreña

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Sociedad Astur – la caza y recolección

La sociedad astur

Caza y Recolección en la cultura castreña

Los Astures vivían en un territorio con grandes zonas boscosas y las tareas de recolección y caza seguían siendo un método importante para el abastecimiento de alimentos, de medicinas y para la obtención de otros recursos básicos como la madera.

En los inicios de la cultura castreña la recolección sigue siendo una tarea básica para completar la alimentación. Los productos recolectados dependían de la época del año. El invierno era la estación menos productiva y la recolección era limitada, consistía principalmente en raíces y alguna hierba.

En otoño se recogían las bellotas, algunos historiadores antiguos como Estrabón o Plinio el Viejo nos cuentan que molían las bellotas en unas cazoletas hasta convertirlas en harina, con ella elaboraban unas tortas de pan que podían ser almacenadas durante algún tiempo para así consumirlas poco a poco. Los molinos de grano manuales eran muy comunes en todo el territorio, en el Castro de Coaña se han encontrado un buen número de ellos. También hacen referencia a que solo comían una vez al día.

molino astur de granito, castro de coaña Molino astur de cazoletas, Castro de Coaña, Asturias

Otro fruto básico en la alimentación era la castaña, popularmente se ha venido aceptando que el castaño fue un árbol que introdujeron los romanos, sin embargo la arqueología ha demostrado que ya existían en Asturias mucho antes de la llegada de Roma, también es curioso el modo en el que los astures conservaban la castaña, se recogían recién caídas con el erizo que envuelve la castaña incluido y se guardaban en unos pozos previamente excavados en el suelo, luego se cubrían de musgos y helechos, de esta forma los erizos se iban abriendo siempre de arriba hacia abajo y las castañas del fondo no se estropeaban, cuando se necesitaban solo había que abrir el pozo y recogerlas de la parte superior, éste método les permitía conservar la cosecha durante casi todo el año. Otro producto que se recolectaba del bosque eran las setas, ya fuera con fines alimenticios o con fines alucinógenos para algún ritual.

Sociedad astur - tareas de recolección, setas

Durante la primavera y el verano era tiempo de recoger frutos frescos y otras hierbas, moras, fresas, hierbabuena, menta, manzanilla etc. Algunos podían desecarse como medio de conservación y otros se consumían en el momento, muchos de ellos además eran empleados como medicinas. También extraían miel, recurso bastante codiciado y nada fácil de obtener pues había que arrebatársela a colmenas salvajes que no solían ubicarse en zonas accesibles, normalmente había que subir a la parte alta de un árbol o de un risco, cortar los panales de miel y soportar las continuas picaduras, seguramente empleaban el uso de humo para calmar a las abejas (80.000 abejas por colmena), la miel era un producto muy valorado, no solo por sus propiedades medicinales, si no porque era una fuente de azúcares naturales con un alto valor nutritivo.

abejas - recolección de miel en época astur

La caza durante la cultura castreña se practicaba durante todo el año, las principales piezas destinadas a la alimentación era el corzo, el ciervo, el jabalí y cápridos, no hay que olvidar tampoco la caza de piezas más pequeñas como el conejo o las aves. También cazaban, lobos y osos, muy codiciados por sus pieles. El jabalí era una de las presas más importantes, se consideraba el animal familiar por excelencia, existía la creencia de que su caza transmitía al cazador la fuerza, energía y valor del propio animal, algo fundamental para poder entrar en combate. No es raro pensar en la idea de la caza del jabalí dentro de un posible ritual de iniciación para los niños de la tribu, tras el cual se convertirían en hombres. Dejando a un lado el carácter místico del jabalí, en realidad era una pieza que ofrecía una gran cantidad de comida, la arqueología ha podido localizar ahumaderos destinados a la conservación de la carne y es bastante posible que ya en ésta época se realizaran embutidos como medio de conserva.

caza del corzo - época astur

Se han constatado matanzas de caballos en época castreña pero se les atribuye un carácter ritual más que alimenticio, por otro lado los astures tenían fama de ser expertos jinetes a lomo de los asturcones y la figura del equino era bastante respetada, los escritos romanos hablan de Epona como una diosa equina aceptada entre los astures y Plinio nos habla de estos caballos de las siguiente manera:

In eadem Hispania Gallaica gens est et Asturica; equini generis hi sunt quos tieldones vocamus minore forma appellatos asturcones gignunt, quibus non vulgaris in cursu gradus, sed mollis alterno crurum explicatu glomeratio, unde equis tolutim carpere incursum traditur arte…
En la misma Hispania está el pueblo galaico y astur, crían una raza de caballos que los llaman tiledones y los asturcones de menor tamaño cuyo paso en marcha no es corriente, si no elástico debido a que extienden al mismo tiempo las patas de un lado, de aquí que a estos caballos se les haya educado en el arte del trote…
Plinio el Viejo

caballos - vegabaño - Sociedad astur

Las trampas de caza siguen siendo muy similares a los periodos anteriores, pozos con estacas, redes, emboscadas, lanzas, arcos, espadas y puñales eran los métodos usados junto a una buena coordinación del grupo de cazadores, una selección previa de las piezas de caza y el uso de caballos para dirigir las manadas hacia el lugar deseado. Los cazadores conocían los movimientos estacionales de las mandas y los lugares de paso, con ello ideaban tácticas que permitía cazar un buen número de ejemplares para abastecer al poblado durante una buena temporada.

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Cultura castreña astur: ganadería, agricultura y pesca

Los Astures: ganadería, agricultura, pesca y marisqueo durante la cultura castreña

La ganadería se convirtió en una de las principales actividades de la sociedad astur y, aún hoy lo sigue siendo. Los pastores astures eran trashumantes y se desplazaban continuamente en busca de pastos para el ganado, sin embargo, en esta época el pastor no debe considerarse como el dueño exclusivo del ganado, es muy probable, al menos durante los inicios de esta nueva actividad, que los rebaños fueran comunes y, más tarde, con el concepto de propiedad privada, esos rebaños pertenecerían a las familias más importantes, en este último caso el dueño del rebaño podría ser el propio pastor o delegar en otra persona el duro trabajo de la trashumancia, realmente no se aprecia una ganadería privada hasta el s.I d.C con la llegada de los romanos.

cultura castreña - se gana terreno al monte para la ganadería

Con las actividades ganaderas en auge las poblaciones comienzan a ganarle terreno al bosque en favor de las zonas de pasto, esto establece nuevas divisiones territoriales, cada unidad gentilicia explotaba gradualmente el espacio circundante alrededor del castro creando zonas de pasto para el invierno y, por otro lado, se trazaron caminos que servían como eje de intercambio entre los diferentes emplazamientos y para ascender a los pastos altos de montaña cuando llegaba el buen tiempo.

Los rebaños eran principalmente de cabras, animal que también era usado con fines rituales en honor de un dios que los romanos asemejaban a Marte. El uso de grasa como sustitutivo del aceite indica que el jabalí se llegó a domesticar y se creo la ganadería porcina, Estrabón habla en sus escritos de la calidad que tenían los jamones cantábricos y no es raro teniendo en cuenta la cantidad de bellotas que ofrecía la zona y las características de la raza del cerdo de tronco celta, similares al ibérico. Los astures se vestían con sayos y esta prenda se realizaba con lana de oveja así que también debía de existir el ganado ovino al final del hierro, en el año 301 d. C el precio de la lana astur se dispara según se refleja en el Edicto Máximo de Precios de Diocleciano. El ganado bovino también tenía un peso importante, a la figura del toro – vaca se asociaba a la diosa Nabicca en honor a la cual se le realizaban sacrificios de este animal.

Cultura castreña - La ganadería

Una ganadería tan variada ofrecía gran cantidad de recursos como carne, leche y sus derivados, pieles, astas, tendones para cuerdas etc. En los casos en los que se usaban caballos o bóvidos para el transporte y para arar, se reducía la carga de trabajo y se agilizaba enormemente la tarea. Una gran parte del castro estaba dedicado a la estabulación de los animales, ya fuera en zonas comunes en la parte alta del castro, en corrales anexos a las viviendas o en otras zonas preparadas para ello a modo de cuadras comunitarias.

La agricultura durante la cultura castreña tiene sus inicios con los cereales y se ha considerado una actividad bastante escasa en general, a los astures se les atribuyen saqueos a otros pueblos vecinos, como los Vetones, como la principal forma de obtención del cereal, en especial del trigo. Sin embargo esto no quiere decir que no se cultivara, está constatado el cultivo de algunas legumbres como los guisantes, del lino, del mijo, de la cebada, el centeno y la escanda. El trigo por su parte era más difícil de cultivar debido a la alta humedad y, al escasear, la forma más fácil de conseguirlo era quitándoselo al vecino más cercano, los Vetones eran unos de los principales productores de trigo y lo hacían de forma comunitaria, es decir, todo el cereal se almacenaba junto, esto lo hacía aún más sencillo, los astures solo debían esperar un buen momento en el que no hubiera demasiada gente, entrar en el almacén, coger todo el trigo que fueran capaces de transportar y volver lo más rápido posible, los escritos romanos cuentan que estas incursiones eran un hecho bastante habitual y, una vez que Roma sometió a los Vetones, usaron este factor como un motivo más para justificar las guerras astur – cántabras.

Los campos de cultivo durante la cultura castreña podían consistir en pequeñas granjas familiares o en campos comunitarios asociados a poblados que se encargaban de abastecer a otros castros mayores, un ejemplo de este último caso se representa en los castros de Serín y de Castiello, ambos asociados al castro de Noega en la Campa Torres de Gijón.

La agricultura de cereales era rotativa, cada año se variaba el terreno para no agotar la tierra. Primero se preparaba la tierra, se limpiaba de hierba y se realizaban los riegos usando como herramientas la azada y el pico, después se sembraba el grano de cereal que se había guardado de la anterior cosecha. Cuando la planta estaba lista para cosechar se realizaba la siega con hoces de mano, se iban cortando los tallos y se juntaban en grandes manojos para trasportarlos a la zona destinada a separar el grano del resto de la planta. Posteriormente se realizaba la trilla, los manojos se colocaban en el suelo y se iban golpeando las puntas de las plantas para que el grano cayera al suelo, para ello se usaba el mayal (palo que tiene un extremo móvil) o una horquilla de madera. Una vez que se desprendía todo el grano se recogía la hierba sobrante y se le daba al ganado. El grano se recogía con un rastrillo y se colocaba sobre un paño en un lugar seco, cuando se secaba del todo se pasaba por una criba para deshacerse de las impurezas. Para conservarlo se guardaba en sacos, tinajas de cerámica o recipientes de madera, también se molía y se guardaba a modo de harina.

Según avanza la edad de hierro, sobre todo a partir de la llegada de los romanos, muchos de los campos de cultivo quedan en manos de unos pocos poderosos, se usaban a los esclavos y algunos jornaleros como mano de obra y la cosecha era íntegra para propietario del terreno.

La pesca y el marisqueo eran actividades muy importantes. En los castros interiores podían realizar estas actividades en el río, destacando la pesca del salmón y de la trucha. Los castros costeros poseían muchos más recursos, podían pescar en la costa o en mar abierto y recoger todo tipo de mariscos y moluscos.

pedreru ribadeva, Aturias - cultura castreña

Las embarcaciones pesqueras consistían en un armazón de madera que se cubría con pieles curtidas a base de corteza de roble, para que éstas fueran impermeables se engrasaban con grasa animal y para mantenerlas fijas se sujetaban con un sistema de correas, la proa de la embarcación también quedaba recubierta por una capota. Para mantener el barco equilibrado le colocaban una quilla de madera. Los remos eran una herramienta indispensable para dirigir el barco pero también poseían velas de cuero para aprovechar la fuerza del viento y ganar velocidad. Las anclas consistían en lastres hechos con grandes bloques de piedra. Las herramientas de pesca consistían en redes, cañas y arpones.

Cultura Castreña - Anzuelos de pesca

La pieza de pesca más sorprendente por su tamaño y fuerza era la ballena. La caza de la ballena era una actividad comunitaria que exigía el trabajo colectivo de varios pescadores. La ballena adulta era una presa muy difícil de matar y transportar, por eso era mejor localizar alguna que estuviera con su cría, los ballenatos eran más asequibles. Cuando se divisaban a las ballenas cerca de la costa los pescadores armaban sus barcos con arpones que unían a la embarcación con cuerdas. Todos los barcos del castro salían a la mar, elegían al ballenato y le lanzaban una lluvia de arpones, como las ballenas tienen una capa de piel muy gruesa en realidad no lo mataban, el ballenato quedaba apresado sin poder liberarse de los arpones pero aún lucharía un buen rato. La técnica de los pescadores consistía básicamente en aguantar hasta que muriera por agotamiento, claro está que todo esto había que hacerlo evitando a la gran ballena madre, es muy posible que mientras unos capturaban a la cría otros intentaran distraer o contener a las ballenas adultas.

cultura castreña - hueso de ballena

Como se trataba de una pesca conjunta su reparto era igualmente comunitario y seguro que semejante captura iría acompañada de algún tipo de celebración a modo de comida colectiva. El preparado de la ballena era un proceso bastante laborioso y de ella se aprovechaba todo, para poder usar la carne primero se hervía durante dos días a fuego vivo, luego se enfriaba, se ahumaba y, al final, se conservaba en grandes toneles. La grasa de ballena, a pesar de su olor pestilente, era un buen aislante para las pieles, servía como combustible para las antorchas y se usaba para hacer jabones. Por último se aprovechaban los grandes huesos como vigas, armazones o dinteles de las cabañas.

La ballena era una presa poco usual, su captura era un hecho singular en cualquier poblado, la base de la pesca estaba por tanto en otras pesas de menor tamaño como las chopas, las lubinas, los pulpos, los calamares y en el marisqueo de percebes, llámparas (lapas de mar), oricios (erizos de mar), mejillones, berberechos etc.

La alimentación de los astures se complementaban con la caza y la recolección, dos tareas que seguían siendo importares durante la cultura castreña. A estas actividades les dedicaremos el siguiente post.

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Curiosidades de la sociedad Astur

La sociedad Astur

Curiosidades de la vida diaria de los astures

Algunos aspectos de la vida cotidiana de la sociedad astur se dejaron reflejados en los escritos romanos, éstos nos cuentan que la bebida principal era el agua, se envasaba en grandes tinas de cerámica que se enterraban a medio cuerpo en suelo terroso para mantenerla fresca, también destilaban una especie de cerveza llamada Zythos hecha con centeno fermentado. Celebraban banquetes en los que ocupaban un determinado sitio en función de la edad y del estatus social, lo mismo ocurría en el interior de cada vivienda, se sentaban en semicírculo, en un banco adosado a la pared y comían en el mismo orden de importancia, este modelo de banco evolucionaría en el futuro escañu asturiano.

sociedad astur - banco de una cabaña astur, Castro de Coañasociedad astur, reproducción de una cabaña

Dormían en colchones fabricados a base de paja seca y pieles que colocaban en el suelo, cerca del llar para soportar el frío, algunos castros muestran viviendas de dos plantas, pero no puede saberse si la planta superior se dedicaría a habitación o a almacenaje. No disponían de zonas de aseo privadas, la higiene era algo que se realizaba en el río o en baños públicos, pues como se constata en castros como Coaña, ya existían recintos termales y piscinas prerromanas, sin embargo esto no impidió que los romanos consideraran a los astures gente sucia y despreocupada.

la sociedad astur - piscina granito

Una de las cosas que más pareció sorprender al historiador Estrabón era el uso del orín para la higiene bucal, dejando constancia de que jamás en la celtiberia había visto semejante cosa para sanear las encías. También se deja constancia de casos en los que, cuando una persona enfermaba y no se conocía la causa, se sacaba al enfermo al los caminos con la esperanza de que alguien que lo viera conociera la cura. A los condenados a muerte se dice que los despeñaban y a los patricidas que los lapidaban. Estrabón fue uno de los historiadores romanos que dejó por escrito el modo de vida astur. En el libro La Cantabria puede verse el siguiente extracto:

Ver escrito de Estrabón, ¿ Cómo eran los astures ?, extracto La Cantabria

Los astures comerciaban tanto por mar como por tierra, el propio ir y venir de la gente creo caminos que comunicaban los diferentes castros pero también se crearon caminos empedrados antes de la llegada de los romanos.

El comercio interior estaba basado en el trueque de productos o en el intercambio de estos por lingotes o discos de plata, no será hasta la llegada de Roma cuando aparezca la moneda propiamente dicha como método para los intercambios comerciales. Entre los productos destacados encontramos telas, pieles, cerámica, joyas, útiles y herramientas. El comercio de tela evidencia una especialización, aparecen las hilanderas o hilanderos, personas encargadas de tejer la lana de oveja para hacer paños fuertes, suaves y de colores, principalmente blanco, negro y marrón, las madejas de lana se metían en agua con ceniza repetidas veces para conseguir que quedaran finas y suaves, luego se tejían en los telares hasta conseguir piezas de telas que fueran aptas para cortar y coser.

El comercio exterior se realizaba principalmente por mar, las rutas marítimas seguían la línea que conectaba el Cantábrico con los pueblos de La Bretaña Francesa y con las Islas Británicas. Es muy posible que también se mantuviera un comercio activo con los pueblos del Mediterráneo mucho antes de que llegaran los romanos; se han encontrado restos de objetos procedentes de estos pueblos en algunos castros pero que no ofrecen excesiva coincidencia entre ellos, este aspecto junto con la ausencia de restos similares en León o Castilla hace creer que posiblemente llegaran por mar. Entre los restos destaca la cerámica llegada desde Andalucía occidental perteneciente a pueblos celtíberos y otros restos de procedencia griega. Realmente la vía marítima resultaba mucho mas rápida de la terrestre para comunicarse con otras regiones y prácticamente igual de peligrosa ya que, cruzar la cordillera suponía tener que atravesar duras montañas, desfiladeros y ríos, soportar la nieve, el frío, el viento y tener que hacer frente a posibles saqueadores. El mar ofrecía menos esfuerzo aunque siempre se estaba a merced de las olas y el clima.

El grueso de la población de la sociedad astur se dividía en función del trabajo realizado, así encontramos cazadores, agricultores, ganaderos, pescadores, mineros, herreros, alfareros, orfebres y comerciantes como las principales actividades especializadas. A todas estas actividades iremos dedicando las sucesivas publicaciones.

La gestión político – administrativa está poco documentada y las referencias que existen son ya de eṕoca romana. Sin embargo podemos saber algunas particularidades sobre los pactos que realizaba la sociedad astur gracias a la tabla de bronce descubierta en Astorga. Se trata de un documento que recogía un pacto de Hospitalidad (hospitium) entre varias tribus de astures augustanos, no se conoce la fecha de realización pero si se sabe que este pacto fue renovado entre los años 27 – 152 d.C.

En época prerromana se cree que este tipo de pactos eran verbales, públicos, igualitarios y se acompañaban de algún tipo de ritual donde los dioses actuaban como testigos. En época romana este tipo de alianzas se empiezan a realizar por escrito y adquieren rasgos político – administrativos y militares más jerarquizados. En el caso de la tabla de Astorga aparece el siguiente texto:

Siendo cónsules Marco Licinio Craso y Lucio Calpurnio Pisone. En las IIII kalendas de mayo (28 de abril del 27 d.C).

La familia de los Desorncorum, de la gens de los Zoelas, y la familia de los Tridiavorum, también de la gens de los zoelas, renuevan el antiguo pacto de hospitalidad y quedando todos bajo su protección y clientela, también sus hijos y sus descendientes.

Lo firman Arausa, hijo de Blecaeno. Turaio, hijo de Cloutio. Docio, hijo de Elaeso. Magilón, hijo de Cloutio. Bodecio, hijo de Burralo. Elaeso hijo de Clutamo, por medio de Abieno, hijo de Pentilo, magistrado de los Zoelas. Hecho en Curunda.

Bajo el consulado de Glabrión y de Homullo, el 5 de los idus de Julio (11 de Julio del año 152 d.C), la misma familia de los Desoncorum y la familia de los Tridiavorum recibieron la misma clientela y el mismo pacto, de la gens de los Avolgigos a Sempronio Perpetuo Orniaco, de la gens de los Visaligos a Antonio Arquio y de la gens de los Cabruagénigos a Flavio Frontón ambos Zoelas. Lo realizaron Lucio Silón y Lucio Flavio Severo. En la ciudad de Asturica Augusta.

Los pactos de Hospitalidad consistían en la obligatoriedad de acoger amistosamente a otras familias y proporcionaba prestigio a la persona que acogía a los visitantes. Con este pacto ambas parten adoptaban una serie de obligaciones con respecto al otro. Era una forma de establecer alianzas.

Es este pacto varias familias de Zoelas,  tribu astur que habitaba el norte de Portugal y parte de la actual Zamora, se comprometen a establecer y respetar un pacto de hospitalidad brindándose mutua protección, pero también se establece la clientela, un detalle que implicaba una jerarquía militar donde una familia quedaba subordinada a otra.

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Jerarquía en la sociedad de los astures

Líderes, Druidas y otras figuras de poder en la sociedad de los astures

Como comentamos en anteriores ocasiones los Astures eran una gran tribu que englobaba 4 Gens (Albiones, Pesicos, Lugones y Vadinienses)  y cada uno de ellos a su vez se componían de varios clanes. El modo de vida de dichos clanes constituye el sistema social del momento. Cada clan se repartiría por varios castros próximos entre sí y cada castro formaba una unidad gentilicia donde el conjunto familiar ocupaba un lugar primordial ya que era la base de la comunidad tribal. Cada unidad familiar se componía de madre, padre, hijas e hijos, la media solía ser de cuatro personas, todos vivían en una única vivienda y compartían el espacio hasta que los hijos/as decidían crear su propia familia. Estas unidades familiares eran matriarcales.

La mujer poseía un papel muy relevante en las decisiones que tuviera que adoptar la familia, en las del castro y en las del clan, por ejemplo, a nivel familiar eran las hermanas las que debían dar su consentimiento y aprobar la mujer elegida por el hermano y poseían el derecho de ser ellas quien eligieran a dicha mujer. A nivel del castro participaban en las asambleas, representaban cargos religiosos y luchaban si era necesario junto con los hombres.

«Para impedir el saqueo de las ciudades las mujeres luchaban con los hombres manejando las armas igual que ellos, sin suplicar ni gritar cuando eran degolladas…»
Bruto Galaico

La mujer astur ha sido definida por los historiadores romanos como duras y fuertes, los escritos nos cuentan algunas de sus particularidades, por ejemplo, cuando parían lo hacían allí donde aconteciese y en silencio, evitando mostrar dolor, una vez solucionado el parto el bebé era entregado al padre quién debería de pasar con él esa primera noche, el objetivo era crear un vínculo padre – hijo similar al que poseen madre – hijo, este ritual se conoce como La Covada, pese a la importancia dada a la figura paterna el futuro niño/a tendría como tutor oficial a su tío materno, esto denota la importancia que se daba a la herencia materna.

Si la mujer astur representaba la vida social del castro, el hombre astur representa la defensa del mismo, cada castro poseía un líder militar que presidía las asambleas y que era el encargado de mantener las relaciones con otros clanes participando en los consejos tribales. Los jefes tribales poseían un adorno especial que los identificaba, era el torque, un collar abierto que se asocia al dios astur Cernunos y al poder que representaba, es un sello de identidad que se usó principalmente entre los s. VI a.C – s.I d.C.

sociedad de los astures - torque, collar de los líderes astures

Dentro del castro se le daba mucha importancia a la figura del gran guerrero y todos solían dar bastante bombo a sus hazañas y conquistas, el hecho de ser considerado un guerrero fuerte y valeroso implicaba la posibilidad de ascender socialmente y poder participar en las asambleas, consejos y quizás algún días convertirse en jefe tribal. Está bastante aceptado que dicha jefatura se transmitía a través de la línea materna, es decir, el nuevo jefe sería o el hijo mayor o el esposo de la hija mayor, sin embargo no se descartan que se accediera a este cargo de otras formas.

Los consejos tribales no se conocen hasta la época romana, esto no significa que no se hubieran realizado con anterioridad, simplemente no hay documentos escritos u otras representaciones que lo verifiquen. Con la llegada de Roma en el s.I se documentan al menos tres grandes reuniones tribales o consejos de astures, eran asambleas en las que los diferentes líderes se unieron para aumentar sus fuerzas y hacer frente al Imperio.

Si en épocas anteriores la colaboración humana era una necesidad indispensable para sobrevivir y evolucionar, a partir de la edad de los metales, con el aumento de la propiedad privada, de las riquezas individuales y de una sociedad más jerarquizada también se incrementan las actividades bélicas en el territorio, tanto que el arte de la guerra es ahora una actividad tan especializada como en su día fue la caza. Los escritores romanos son la referencia más directa que tenemos sobre cómo eran los guerreros astures, en dichos escritos se destaca que tanto hombres como mujeres participaban en la guerra, algo que sorprendía bastante a los romanos, a los hombres astures se les describe con una larga melena, ponían una cinta en la frente cuando tenían que entrar en combate, vestían comúnmente con una prenda conocida como sagum, era una especie de manto con el que cubrían el cuerpo, generalmente de color negro o marrón, siempre llevaban consigo el veneno de tejo para untar flechas, lanzas o espadas con el fin de provocar un golpe mortal al enemigo, si el daño producido por el arma no era suficiente, la infección que se derivaría a causa del veneno no encontraría cura posible, también lo usaban para suicidarse, los astures se caracterizaron por preferir el suicidio individual o colectivo antes que verse derrotado y sometido por el enemigo, ya fuera astur o extranjero.

sociedad de los astures - guerrero astur

Las armas utilizadas eran principalmente la honda, el arco, lanzas, hachas, falcatas, escudos y como característico de Asturias la espada de antena. No usaban armaduras de metal y, aunque es una desventaja a la hora de recibir y aguantar golpes, supone una ventaja al proporcionar mayor agilidad y rapidez para moverse, no había un uniforme oficial para el guerrero. Las habilidades demostradas por los guerreros astures fueron admiradas por los historiadores antiguos y los diferencian y destacan de otros pueblos “bárbaros” por su disciplina militar, sorprendiéndoles que poseyeran ese conocimiento sin que hubieran sido educados para ello. Floro, historiador del Imperio romano dejó escrito:

Hic duae validissimae Cantabri, Astures immunes imperri agitabant
Las fuertes gentes cántabras y astures se agitaban inmunes al poder del Imperio

Los astures eran buenos realizando emboscadas, su conocimiento del terreno era una ventaja importante, Asturias es una tierra irregular, con mucho desnivel, con frondosos bosques, altos acantilados, pozos que se abren en la tierra, ríos profundos con un gran torrente… El conocimiento de toda la zona facilitaba la elección del lugar para presentar batalla. En los bosques se construían plataformas de vigilancia sobre los árboles en las que siempre había disponible dardos, flechas o lanzas; usaban las mismas trampas que empleaban para los grandes animales como técnica para impedir el avance del enemigo; esperaban agazapados, en silencio, sin mover un músculo para pillar a la avanzadilla enemiga por sorpresa, rodearla y desestructurar su formación haciendo que cundiera el pánico entre los soldados del bando contrario.

Cuando combatían en la montaña contaban con otros elementos de su lado, los pasos estrechos, las gargantas, acantilados y las horas de niebla eran sus mejores aliados, solían esperar al enemigo escondidos en la pared de la montaña, a una altura superior al camino de paso para que, cuando el enemigo intentara cruzar, ante la imposibilidad de retroceder si era un ejercito numeroso, tuvieran que avanzar y sortear lluvias de flechas, piedras, lanzas… En ese tiempo los pasos de montaña eran bastante angostos y, en el caso del ejercito romano hay que imaginarse a miles de hombres, caballos y carretas avanzando por un camino estrecho, pedregoso, con nieve, lluvia, viento… Encontrarse con una emboscada en esta situación era bastante peligroso, la imposibilidad de retroceder debido al gran número de viajantes tan solo permitía avanzar, pero si encima te llovían piedras, lanzas y flechas el asunto se complicaba, los caballos se encabritaban asustados aplastando a sus propios dueños, los hombres se desconcertaban al no saber a donde dirigirse y muchos se despeñaban, a esto se sumaba las bajas que había por el alcance de los proyectiles astures, muchas carretas terminaban en el fondo del acantilado, si además le sumamos la presencia de niebla el desconcierto era total ya que no podrían ver nada, ni quién les atacaba, ni desde dónde y lo peor es que tampoco podrían ver por donde seguía el camino. Los Astures eran muy cocientes de su inferioridad numérica cuando llegaron los romanos e hicieron uso de sus mejores habilidades, pronto se dieron cuenta que, frente a un ejército tan numeroso que recibía constantemente refuerzos, era más fácil herirlo que matarlo, el tejo vuelve a mostrar un papel muy importante ya que, un ejercito que tiene que cargar con sus heridos se vuelve más lento y menos efectivo, este factor fue otra de las técnicas usadas por los astures para hacer frente al Imperio.

La caballería astur fue otro aspecto que sorprendió a los historiadores romanos. Montaban sobre caballos conocidos como asturcones, una raza de color negro – rojizo, pequeña pero fuerte y acostumbrada a moverse con una gran facilidad entre los árboles del bosque y entre las rocas de la montaña. La forma de combatir de los jinetes astures era diferente a lo habitual y los romanos la denominaron como el cantabricus circulus o círculo cantábrico.

la sociedad de los astures - circulo cantabrico de la caballería

La caballería armada con jabalinas formaba dos grupos, el ataque consistía en que cada grupo se dirigía en hilera sobre los flancos del enemigo y a una cierta distancia lanzaban las jabalinas y retrocedían cubriéndose con el escudo de forma circular para poder recargar o para cambiar de jinete. Cada grupo giraba en un sentido, el que atacaba el flanco derecho giraban de izquierda a derecha y los que atacaban el flanco izquierdo giraban de derecha a izquierda, según realizaban estos movimientos el círculo se iba cerrando con el fin de estrechar el cerco. En ocasiones se describe como dos guerreros astures compartían un mismo asturcón, de este modo había un caballo con dos jinetes, con esta táctica uno de los guerreros desmontaba del caballo para combatir a pie mientras que el otro cabalgaba alrededor para apoyar a su compañero, esto permitía acosar más al enemigo y que los guerreros astures pudieran turnarse entre el caballo y el combate a pie.

Dentro del castro también residían otras personalidades importantes en la vida socio-política, que podían ser o no líderes, pero que desempeñaban un papel fundamental dentro del sistema social, son los narradores, sanadores y augures o druidas, cargos que podían recaer en una misma persona o repartirse entre varias.

La narración era la principal forma de transmisión del conocimiento, y por lo tanto aquellas personas conocedoras de la historia, de los cuentos y de las leyendas se encargaban de transmitir esas tradiciones a las futuras generaciones.

Los augures o druidas eran un clase específica dentro la gran tribu de los astures y, en realidad, dentro de todas las tribus con influencia celta. Eran los principales transmisores del conocimiento científico, dedicaban su vida al estudio del medio que les rodeaba con el fin de comprender los secretos de la naturaleza, las estrellas, el movimiento del cielo, la luna, el poder medicinal de las plantas etc. Cada druida transmitía ese conocimiento eligiendo a uno o dos pupilos, los elegidos algún día pasarían a formar parte del poderoso clan druídico y conocerían cosas que estaban prohibidas para la mayoría de los humanos pues, se piensa que, gran parte del conocimiento que adquirían solo podían compartirlo con sus iguales, es decir, con otros druidas. En Europa están documentados movimiento masivos de druidas donde todos peregrinaban para reunirse en un punto concreto y tratar temas vitales del momento, incluso el Imperio Romano respetaba a los druidas como representante de los Dioses y evitaban atacarlos por si recaía algún tipo de venganza divina sobre ellos ya que se les atribuía toda clase de extraños poderes.

La sanadora o el sanador era un cargo que se transmitía, presuntamente, a través de la línea materna, en el caso de Asturias se cree que en su mayoría eran mujeres. Era una figura muy importante y muy respetada en el castro porque podía tratar afecciones graves, no solo conocían plantas medicinales, también tenían conocimientos quirúrgicos, arreglaban huesos fracturados, cosían las heridas y atendían a los enfermos e investigaban sobre su dolencia. Seguramente no todos los castros disponían de esta figura, la sanadora, además de atender a las personas de su poblado, seguramente se desplazaba según la solicitaran en uno u otro sitio.

La sociedad de los astures era por tanto un sistema jerarquizado dirigido por unos líderes tribales y espirituales que organizaban la vida cotidiana del castro, a todas las actividades de la vida diaria de los astures le dedicaremos el siguiente post.

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Los Astures

Quiénes eran los Astures

Los Astures eran el conjunto de tribus que habitaron los territorios de Asturias, León y Zamora durante la Edad de Hierro. Fue un pueblo que posiblemente se creó a partir del contacto con otras personas procedentes de Europa. F. Lopez Cuevilla, en su Etnología de la cultura castreña, propone que esta mezcla se derivó de dos posibles oleadas migratorias procedentes de Europa, la primera vino del norte, se trataba de los pueblos Sefes que huían de los Germánicos, la segunda oleada estaba compuesta por los pueblos Oestrimonios procedentes de las Islas Británicas. También hay otros autores con propuestas diferentes, algunos quieren ver sus orígenes en los Ligures, un pueblo europeo que fue desplazado por la presión céltica. Otros plantean que los Astures podrían incluirse dentro de los pueblos célticos de Europa. El debate sobre el origen de la sociedad astur sigue estando abierto pero lo cierto es que, durante la Edad de Bronce, el comercio aumentó considerablemente y el contacto con otros pueblos fue algo vital en la evolución de los grupos de humanos hacia la adquisición de nuevos conocimientos y en consecuencia hacia la edad de hierro.

Pueblos de la Peninunsula s.III aC, localización de los astures y otros.

Los astures ocuparon un territorio mucho más grande que la actual Asturias, limitaban al norte con el Mar Cantábrico. La parte oriental tenía sus límites en el río Deva, haciendo frontera con las tribus cántabras. En el Occidente la frontera con las tribus galaicas estaba en el río Eo. Hacia el Sur se extendía, pasando por León, hasta la actual Zamora.

Tribus astures cántabras y galaicas del norte de la Península Ibérica

Haz click para ver el mapa de la tribus astures, galaicas y cántbras

Dentro de este territorio todos se consideraban Astures pero, a su vez se dividían en otros Gens o tribus menores, lo mismo sucedía con las grandes tribus fronterizas de Galaicos y Cántabros. Para añadir un mayor grado de complejidad al territorio, esas tribus menores se dividían, a su vez, en Clanes, por ejemplo una persona podía ser de la tribu de los Astures, perteneciente al Gens de los Luggones (centro de Asturias) y concretamente al Clan de Los Cilúrnigos (Campa Torres, Gijón). Esta división gran tribu – gen – clan es bastante similar en casi toda la Península Ibérica durante los inicios del hierro. A partir del s. II a. C y hasta el s.I d. C la división territorial de la Península Ibérica sufrió grandes cambios políticos, administrativos y territoriales a manos del Imperio romano.

El Principado de Asturias, durante la Edad de Hiero, estaba ocupada por los Astures Trasmontanos, aquellos que vivían, según los romanos, tras el monte blanco o Mons Vindius. Se dividían a su vez en cuatro Gens, los Albiones, los Pésicos, los Luggones y los Vadinienses. Al Este limitaban con el pueblo cántabro de los Orgenomescos y con los Vecceos de la Meseta. Al Oeste con los pueblos galaicos de los Cibarcos, y al Sur con los Astures que habitaban León y Zamora, éstos último limitarían con los Vetones a la altura del Duero y con los Lusitanos hacia el Oeste.

algunas-tribus-astures-en-la-edad-de-hierro

Los Albiones eran el pueblo más occidental de los Astures Trasmontanos, todos sus castros están relacionados con la cuenca del río Navia y con las actividades mineras. No hay muchas las referencias escritas sobre este pueblo por lo que los conocimientos que se tienen de él se limitan a las labores arqueológicas. Poseían varios centros importantes en la región, es decir, castros principales que actuaban como puntos claves en la red de caminos que comunicaban las diferentes poblaciones, algunos de los más importantes son el castro de Coaña en Navia y el de San Chuis en Boal.

El desarrollo de los castros que ocuparon la cuenca del Navia se produjo en varias fases. Durante la primera edad de hierro, entre los s. X – V a.C, comienza a formarse la cultura castreña, los castros de los albiones eran pequeños recintos, aproximadamente ocupaban una hectarea, fueron contruidos en zonas altas y poco accesibles, estaban rodeados de acusadas pendientes y poseían un buen dominio visual de los alrededores. En estos cinco siglos aumenta la construcción de castros y de herramientas en hierro como consecuencia del aumento demográfico que estaba experimentando la cuenca del Navia. Algunos castros ocupados durante la primera edad de hierro eran Mohías, Talarén, Coaña, Pumarín y Vivedro (Horta dos mouros).

Durante la segunda edad de hierro, entre los s. V – I a.C, la cultura castreña está en plena expansión, algunos castros como Coaña o Mohias se mantienen, se amplian y se fortifican con fosos, murallas y torres de vigilancia. Durante este periodo también se crearon nuevos castros en zonas hasta el momento no habitadas, estos se ubicaban en los valles, a menor altitud, con menor domunio visual y con mejores accesos, eran centros fortificados más grandes y con un buen suelo para el desarrollo de las actividades agrícolas constatandose el uso de arados mediante tracción animal.

A partir del s.I a.C con la romanización se produce una nueva organización del territorio, alguos castros se mantienen, otros se abandonan y se vuelven a crear nuevos centros urbanos, en este caso en la rasa costera, muy vinculados a las actividades mineras, marítimas y comerciales, algunos ejemplos son los castros de Llugarnovo, Medal y Armental.

En la última etapa de los astures albiones, con la caida del Imperio Romano, entre los siglos V d.C  – VIII d.C, se produce nuevos movimientos de la población, los gobernantes comienzan a apropiarse de las tierras, de los derechos y de los privilegios que tenía el Estado Romano, el pueblo llano por su parte se desplaza ocupando nuevas zonas y creando nuevas aldeas.

De los Albiones se conserva una estela funeraria del s.I d. C perteneciente según dice a un príncipe albión, en ella puede leerse en latín antiguo “Nicer hijo de Clutoso del castro de Cariaca de la casa principe de los Albiones, de 75 años, yace aquí”. Pese a la referencia que se hace en la estela al castro de Cariaca no ha podido aún encontrarse. Se cree que la aparición de la clase aristócrata llegó con los Romanos, hasta el s.I a.C los astures se organizaban de forma comunitaria y el papel de jefe dependía de los logros obtenidos en la vida personal de cada uno y de la fama que tubiera cada familia. Cuando Roma reorganiza el territorio crea dos clases sociales, la aristocracia y el campesinado. Los aristócratas eran los encargados de gestionar y administrar el exedente del campesinado y el territorio que les había sido asignado por el estado romano. El campesinado lo componía el grueso de la población y debían de pagar una serie de tributos o stipendium, estos pagos podían realizarse con trabajo o con productos. Cuando en el año 73 – 74 d.C se declara el derecho de ciudadania las diferencias sociales aumentan, a partir de este momentos los campesinos que no fueran ciudadanos de Roma adquieren el titulo de peregrinii.

estela-astur-nicer-principe-astur-tribu-de-los-albiones

Los Pésicos eran un grupo principalmente dedicado al pastoreo y era bastante trashumante. Los historiadores antiguos dividen a los Pésicos en cuatro grandes clanes pero tan solo he podido encontrar referencias de uno de ellos, los Argamonicos. Se distribuyeron principalmente alrededor de la cuenca del río Narcea.

Plinio el Viejo (historiador romano del s.I d. C) nombra a este grupo junto a otros clanes y tribus para describir como se dividía el territorio astur:

El cantábrico se dividía en 22 pueblos entre Augustanos y Trasmontanos, Asturica es una ciudad magnífica, algunos de estos pueblos son los gigurri, los pesicos, los lancienses o los zoelas.

Junguntur ic (Cantabris) Asturum XXII populi divisi in Augustanos, Trasmontanos, Asturica urbe magnifica. In his sunt Gigurri, Paesici, Lancienses, Zoelae…

Los Luggones eran el Gen mas grande de los cuatros que habitaban Asturias, ocupaban toda la zona central, dominando la cuenca del río Nalón. Fue el gen que más tardó en desaparecer, todavía en el s.V d. C se hace referencia a la poderosa tribu de los Luggones, temidos por su carácter guerrero y porque, en ocasiones concretas, realizaban sacrificios humanos y animales. El castro mejor conocido de esta tribu es el Castro de Noega en la Campa Torres de Gijón, perteneciente al clan de los Cilurnigos, famosos según los escritos por sus calderos de bronce.

El Gen más oriental era la tribu de astures Vadinienses, dominaban toda la zona de los Picos de Europa incluyendo la costa. Generalmente está aceptado que este grupo eran semi-nómadas dedicados principalmente a la ganadería y con una agricultura itinerante de auto-subsistencia, con ello se intenta explicar la falta de castros y de restos de asentamientos durante toda la Edad de Hierro, algo bastante peculiar si tenemos en cuenta que todo el oriente de Asturias estuvo bastante poblado a lo largo de la prehistoria.

Estrabón, historiador romano, engloba a los Vadinienses dentro de un grupo que denomina como montañeses, en este grupo incluye a todos los pueblos de la cordillera cantábrica, es decir astures, cántabros y leoneses que habitaban Picos de Europa, de ellos dice que poseían un modo de vida muy similar:

“Los montañeses son austeros… beben agua… comen chivos… durante dos tercios del año se alimentan de bellotas de encinas, dejándolas secar, triturándolas y moliéndolas, fabrican con ello un pan que dura bastante tiempo. Conocen la cerveza, el vino lo beben en raras ocasiones, pero el que tienen lo consumen rápido en festines con sus parientes. Usan mantequilla en vez de aceite… En vez de moneda, los unos y los que viven muy al interior se sirven del trueque o cortan una lasca de plata…. Hasta la época de Bruto han usado embarcaciones de cuero… Su sal es púrpura y se vuelve blanca al moler…”
Estrabón

Ptolomeo, escritor romano durante el s.II d. C nombra a la ciudad de Vadinia como una de las más importantes entre los Vadinienses, pese a ello aún no ha podido encontrarse. En ausencia de castros, las pocas referencias castreñas de los Vadinienses se limitan a un buen número de estelas funerarias, redactadas en latín, de personas pertenecientes a este Gen, fueron localizadas en Piloña, Parres, Cangues de Onís, Onís y Ponga. También se encontraron un buen número de ellas al otro lado de la cordillera, por ello se cree que era un grupo pastoril que realizaba movimientos migratorios a uno y otro lado de los Picos de Europa.

Los escritos de estas estelas astures suelen tener todos la misma estructura, se encabeza con una dedicatoria dedicada a algún Dios, muchos de época romana como las dedicatorias a los Dioses Manes y otros de procedencia autóctona como los dioses Taranus o Telenos, a continuación le sigue el nombre del difunto y el grupo gentilicio al que pertenecía, posteriormente se incluía el nombre de quién dedicaba dicha estela y su relación con el difunto, finalmente se solía añadir la frase “Que la tierra te sea leve” y se acababa con la edad de difunto. Solían alguna decoración en la cabecera, principalmente elementos vegetales como el tejo y figuras de animales. Algunos ejemplos de estelas vadinienses son las dedicadas a personajes como Plento Flavio, a Aroniaeciva, a Antonio Paterno, a Fusco Cavedo, a Elanus, A Dovidena y a Cantia entre otras. De todas ellas resulta bastante peculiar la dedicada a Dovidena porque las letras están boca abajo y debe empezarse a leer desde el último renglón, su cabecera está decorada con un elemento vegetal.

estela-dovidena-astures-vadinienses

Severa lo puso a su madre, Dovidena, de 55 años, en el año 474 de la era consular.

Posuit Sever/a matri suae D/ovidenae an/norum LV ae/ra

Hay que tener en cuenta que las referencias existentes sobre todo este conglomerado tribal provienen de antiguos historiadores romanos como Plinio el Viejo, Estrabón, Floro o Ptolomeo. Las únicas referencias autóctonas se limitan a algunas estelas funerarias ya escritas en latín, es decir a finales del hierro. Pese a ello hay muchos datos que se han podido comprobar mediante la arqueología, gracias a todos ellos hoy podemos saber como vivían los astures a ello le dedicaremos el próximo post.

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