Paleolítico superior

El paleolítico superior y el Hombre de Cromagnon

El paleolítico superior  se corresponde con el homo sapiens y en el caso de Europa se representa con el género cromagnon. Este último estadio paleolítico comienza hace 38.000 años y finaliza hace 10.000 años, fue un período donde el ser humano logró grandes avances evolutivos, tecnológicos y culturales.

Los cromagnones convivieron con los neanderthales unos 10.000 años, sin embargo, los restos y las información sobre esa convivencia resultan muy escasos. A este nuevo género se le describe como personas altas, sobre 1,80 m de altura, con una capacidad craneal de 1590cc, tenían la cara pequeña y un mentón prominente. Los ojos, en el caso de Europa, solían ser azules, este color es una mutación característica de éste género. Caminaban erguidos pero aún podían apreciarse diferencias con nuestra estructura ósea. La capacidad del lenguaje evoluciona y se convierte en la principal forma de comunicación.

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Cráneo Hombre de Cromagnon

Durante el paleolítico superior aún se vivía en tiendas confeccionadas con madera y pieles que instalaban en la boca de las cuevas durante las épocas más frías y en el exterior al final del periodo glacial. Cada asentamiento conformaban un grupo compuesto por varias familias y, aunque aún no se habla de tribu propiamente dicha, si que se puede intuir una jerarquización social donde cada familia desempeñaría un rol o función concreta en relación con el reparto de tareas como la caza, la pesca, la recolección, la industria lítica, el curtido de pieles, la confección de vestidos y zapatos, la creación de nuevas herramientas en piedra y en hueso como los arpones, otras como las redes de pescar, el arte rupestre, la medicina, el abastecimiento de madera para mantener el fuego encendido, para poder construir las tiendas, barcas y para fabricar útiles como lanzas, cestos, cuencos… Todas estas actividades formaban parte de la vida cotidiana junto con las celebraciones, ceremonias y rituales.

La mayoría de los autores aceptan la teoría de que era una sociedad principalmente matriarcal, aunque se basa en las representaciones mobiliares de figuras femeninas que se encontraron por todo el territorio Europeo y en las pinturas rupestres realizadas en salas dedicadas exclusivamente a la figura de la mujer. El arte rupestre y mobiliar es la gran diferencia entre el cromagnon y sus antecesores. Por primera vez los humanos hacen representaciones de seres reales y otras que a día de hoy se desconocen su significado. Los autores de las pinturas rupestres nos resultan bastante desconocidos.

Algunos investigadores apoyan la creencia de que existía un líder espiritual responsable de dichas creaciones, sin embargo, actualmente se establecen nuevas teorías que tienden a creer que, aunque existiera un líder espiritual encargado de las ceremonias que se realizaban alrededor del arte rupestre, su confección podía recaer en él, en otra persona especializada en esta actividad e incluso de la mano de varios autores, además, cuevas como Tito Bustillo ha demostrado una importante actividad grupal, descartando la creencia en el chamán solitario que se adentraba en la cueva para pintarla.

Pese a las diferentes teorías, en todas ellas se coincide con que ya existía la presencia de un líder espiritual. Otro misterio que envuelve a las pinturas rupestres es cómo se elegía el lugar donde se llevarían a cabo, existen dos tipos de cuevas con pinturas, las que se habitaban y las que solo se usaban como centros santuarios, sin embargo la mayoría de ellas parecen comaprtir un hecho, la zona donde se realizaban las pinturas parece que tiene una acustica peculiar y quizás fuera este aspecto el uno de los motivos que llevaban a elegir en que lugar de la cueva realizarían las pinturas rupestres.

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Tito Bustillo. Camarin de las vulvas. Arte rupestre

Su dieta era variada, se alimentaban de la caza, de la pesca, de la recolección de moluscos y de la recolección de todo tipo de plantas comestibles. Para mejorar los sabores aprendieron a cocinar, guisaban usando cantos rodados calentados en una hoguera, una vez que estos alcanzaban la temperatura adecuada eran introducidos en unas bolsas de cuero llenas de agua, el calor que desprendía la piedra hacía que el agua hirviera, de este modo podían guisar carnes condimentadas con hierbas y verduras. Para conservar la carne durante más tiempo la ahumaban, además la carne seca era un alimento fácil de transportar si tenían que desplazarse y así se evitaba que fuera pasto de insectos como las moscas. Conocían muchos de los usos medicinales de las plantas, aprendieron a mejorar la salud de las personas y esto contribuyó a que se retrasara la edad media de mortalidad.

La pieza de caza más abatida en el paleolítico superior era el Megalocerus giganteus, es un cérvido de gran tamaño, los machos podían medir 2 metros de altura y poseía unas impresionantes astas que alcanzaban los 3 metros y medio de punta a punta, las hembras por su parte poseían un tamaño algo más reducido. Su forma de vida era muy similar a la de los actuales cérvidos, solo se reunían en harenes de hembras con un macho dominante en épocas reproductivas y el resto del año eran animales solitarios a excepción de las hembras con crías. Esta especie sobrevivió al menos hasta el 5000 a.C, se cree que desapareció por la presión humana, es decir, si no los hubiéramos cazado hasta la extinción podrían haber llegado hasta nuestro días.

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megalocerus – cérvido paleolítico

También convivía con grandes especies de animales que no formaban parte de su alimentación, es el caso del rinoceronte lanudo, conocido popularmente en el oriente de Asturias como Rinoceronte de focicu espurriu, media 2 metros de alto y casi 4 metros de largo, se protegía del frío con una espesa capa de pelo, tenía un cuerno que podía llegar a medir 1 metro de largo, lo usaba como elemento defensivo pero además le servía para encontrar alimento bajo la nieve, esta capacidad le permitió evitar las migraciones y residir de manera permanente en una zona. En Asturias, en la cueva de la Perullal, cerca de Avín, se localizaron los restos de una cría de rinoceronte lanudo en perfecto estado de conservación, se encuentra fosilizado hasta el estómago y lo que en su interior contenía cuando el rinoceronte murió. Sobre cómo llegó al interior de la cueva los investigadores plantean la hipótesis de que podrían haber sido arrastrado por el río hasta el interior de la cueva donde habría quedado cubierto por sedimentos de barro y caliza formando un nicho natural que favoreció la conservación de los restos.

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Rinoceronte lanudo. Fosil

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Se suele hablar poco de los carnívoros, sin embargo estos animales eran rivales potenciales a los que había que evitar pues solían aparecer tras una cacería con la intención de robar alguna de las piezas, y sobre todo porque, para un carnívoro, el ser humano podía ser parte de su dieta. Uno de los más abundantes en Asturias era la Pantera de las Cavernas, poseía dos fuertes caninos superiores aserrados y podía alcanzar en carrera los 96 km por hora. Vivían en manada y cazaban principalmente en grupo aunque no se descarta que pudieran hacerlo en solitario con las piezas mas pequeñas.

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Pantera de las cavernas

Los cromañones vivieron varios períodos culturales según fue cambiando el clima, su industria, sus técnicas de caza y su modo de vida. Por ello hay que dividir al Paleolítico Superior en varias etapas:

Ver PDF etapas del paleolítico

Cultura Auriñaciense: Comienza entre los años 45.000 –  38,000 BP y finaliza alrededor del año 30.000 BP. Se desarrolla durante el máximo glacial de la glaciación würm, es un clima con un frío seco, un tiempo muy inestable, un descenso importante de la temperatura del mar y una bajada del grado de humedad. Según se endurecía el clima se expandieron las zonas de tundra y las zonas de estepa, una tundra es una extensión de terreno congelado cuyo subsuelo también está helado, esta característica dificulta la vegetación arbórea y beneficia a los musgos y líquenes, una zona de estepa es una extensión de terreno llano y frío donde predominan las herbáceas y las arbustivas. El paisaje cambia, la masa arbórea se reduce considerablemente y dominan las coníferas como pinos o abetos. El Auriñaciense es un período de transición controvertido, el debate se mantiene abierto entre los que defienden que los cromañones usaban una industria propia, con nuevas innovaciones tecnológicas. Por otro lado están los que afirman que la convivencia e intercambio entre cromañones y neandertales derivó en un nuevo tipo de industria. Un ejemplo de asentamiento que se mantiene ocupado durante este periodo de transición es la Cueva de la Güelga en Cangas de Onís, en ella se localizaron herramientas que fueron realizadas desde la cultura Musteriense hasta el final del Paleolítico Superior.

Durante esta primera etapa del Paleolítico Superior los humanos se asentaban en el interior de las cuevas o aprovechando abrigos rocosos. Seguían siendo cazadores – recolectores pero empleaban técnicas más sofisticadas. Seguían usando la piedra como principal material de trabajo, principalmente cuarcita y sílex pero también comienzan a usar nuevos materiales como el marfil, las astas de animales y restos óseos para confeccionar herramientas más sofisticadas y otros elementos útiles o decorativos. Entre las herramientas realizadas en piedra se siguen encontrando denticulados como raederas y raspadores, núcleos para las hondas o puntas que añadían a las lanzas de madera, algunas de ellas fabricadas en cuarzo transparente. Con respecto a los objetos realizados en hueso, marfil o asta, aparecen grandes innovaciones como las azagayas y arpones muy sofisticados.

Arpones del paleolítco

paleolítico superior, arpón tito bustillo

arpones

La madera seguía siendo la materia prima básica en los trabajos de construcción, un nuevo invento realizado con este material eran los propulsores, gracias a esta herramienta la caza de grandes presas resultaba más fácil.

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Propulsores para lanzas

 Las técnicas de caza se basaban principalmente en la observación de los pasos de las manadas, en el acoso, en la colocación de trampas, en la pesca y en el marisqueo. La presa más cazada era el ciervo y destacan otras como los caballos y los bóvidos.

Se puede suponerse que ya en este periodo sabían navegar y pescaban mar adentro o en ríos caudalosos. Para fabricar los barcos seguramente se realizaba el siguiente proceso, se elegía un árbol lo suficientemente grande como para poder tallar la barca, había que talar el árbol, cosa nada sencilla pues se contaba solo con hachas fabricadas con una piedra cortante y un mango de madera. Cuando por fin el árbol estaba en el suelo había que ahuecarlo por dentro para que cupiera un pequeño número de personas, después se daba forma a la parte externa, se iba tallando la madera hasta conseguir el modelo de barca deseado. Para que la madera no se empapara de agua, el casco del barco era cubierto con pieles impermeables.

Algunos ejemplos de ocupación Auriñaciense en Asturias son: la Cueva del Conde o del Forno, en Santo Adriano, Tuñón; la Cueva del Pozu’l Ramu, en el macizo de Ardines, Ribadesella; la Cueva de Arnero, en Posada de Llanes o la Cueva del Cierro en el Carmen, Ribadesella.

Cultura Gravetiense 30.000 – 22.000 BP. Esta segunda etapa cultural experimenta dos fases climáticas completamente opuestas, al principio el clima era aún glacial, seguían dominando las grandes especies como el mamut y la flora se componía principalmente de coníferas. En la segunda etapa el clima se fue templando y la flora se benefició de ello, los bosques se expanden a base de carbayos, abedules, chopos y alisos. Los grupos de humanos siguen viviendo al abrigo de las cuevas pero poseen más posibilidades de recolección y de caza. Estos cazadores se volvieron más especializados en la selección de sus presas y demostraron una especial predilección por el ciervo. Los materiales y herramientas eran más sofisticados y se experimentó un cambio de mentalidad con respecto al arte rupestre ya que cobra importancia la representación de la figura masculina asociada a la caza.

Algunos ejemplos en Asturias con presencia Gravetiense son Cuetu la Mina, en Llera, Posada de Llanes, donde se localizaron herramientas principalmente en cuarcita como raspadores, buriles, raederas o azagayas. Este yacimiento es un ejemplo representativo del tránsito entre el Auriñaciense y el Gravetiense. Otro ejemplo de ocupación es Cueva Oscura de Ania, en Les Regueres.

Cultura Solutrense 22.000 – 18.000 BP: La tercera etapa cultural se caracterizó por el deshielo y por una fuerte erosión del terreno a causa de la de-glaciación. Las grandes placas de hielo se derritieron formando grandes corrientes de agua. El clima se vuelve húmedo y la temperatura aumenta estableciéndose una media de 12ºC, las nieves perpetuas ascienden a los 1500m de altura, la costa poseía más extensión de terreno que hoy en día ya que el mar estaba unos 120m por debajo del nivel actual. En la flora predomina el brezo, los pinos, los alisos, los abedules, y otras gramíneas. La fauna también aumenta su población y podían verse jabalíes, corzos, rebecos, ciervos, cabras montesas, bisontes, uros etc. El planeta estaba entrando en un nuevo periodo Interglaciar que aún dura en la actualidad.

Con la mejoría climática la población humana de Asturias se duplicó y se ocuparon nuevas zonas nunca antes habitadas. Los asentamientos aún siguen vinculados a las cuevas pero los cazadores – recolectores disponían de una gran cantidad de recursos con los que abastecerse. Las técnicas de caza van mejorando considerablemente, se cazaba principalmente en grupo y se realizaban emboscadas que conducían a las presas hasta un lugar ciego donde acorralarlas o a trampas previamente confeccionadas, algunas eran el uso de redes donde el animal quedaba atrapado, y los grandes pozos excavados a los que se les añadía lanzas de madera clavadas al suelo, la trampa era luego disimulada con una red y hojas o con otras ramas de madera.

Esta organización del trabajo implica una selección previa del grupo de cazadores y de la función que iba a tener cada cazador, una observación de las zonas de paso de los animales y una selección previa de las piezas. Durante los primeros momentos de Solutrense las presas más habituales eran los caballos, ciervos, cabras o rebecos; hacia la mitad de la etapa se mantienen las presas anteriores y se añaden los bisontes y, al final del periodo, la caza sufrió su mayor especialización hasta el momento con una gran inclinación por el ciervo, por otro lado se abandona la caza de grandes bóvidos como el bisonte.

La dieta se complementaba con la actividad pesquera y el marisqueo. La obtención de alimentos implicó desplazamientos desde la costa al interior, aprovechando los meses más cálidos para adentrarse en los valles de las montañas y abastecerse de carne para tener reservas suficientes de cara al invierno. La comida la conservaban mediante ahumado, dato que se ha podido constatar en la Cueva del Buxu en Cangas de Onís. La industria sigue evolucionando, el trabajo sobre hueso o asta se vuelve más sofisticado y minucioso, ejemplo de ello son las agujas para coser pieles.

Cultura Magdaleniense 18.000 – 10.000 BP. El clima interglaciar se acentúa y la temperatura es cada vez es más templada, sin embargo los seres humanos aún se resistían a abandonar las cuevas. Los bosques se expanden con mayor facilidad y en consecuencia aumentan los recursos con los que abastecerse.

La caza sufre una gran especialización, durante esta época se constataron matanzas masivas e indiscriminadas de manadas de ciervos, los cazadores aprovechaban los periodos de migración de las manadas para crear emboscadas y cobrar así un gran número de presas. La preferencia por esta especie estuvo directamente relacionada con la cantidad de recursos que ofrecía el animal, en el caso del ciervo no solo se aprovechaba la carne, también eran muy valiosas las pieles para hacer los ropajes, los grandes huesos para crear herramientas y útiles como platos (omóplatos de ciervo) y en el caso concreto de los machos las grandes astas eran muy codiciadas para realizar nuevos útiles y objetos decorativos, también usaban los dientes para hacer collares o para adornar prendas de vestir.

En la industria las herramientas reducen su tamaño y aparecen otras nuevas realizadas en hueso como las agujas de coser y otras que eran decorados principalmente con motivos geométricos mediante grabado. También surgen nuevas armas como las jabalinas. Los objetos de decoración sufren un cambio importante, en periodos anteriores hay una tendencia a aprovechar partes naturales del animal como los dientes para confeccionar por ejemplo los colgantes, durante esta nueva etapa surgen nuevos objetos tallados en hueso a imagen de su creador, un ejemplo son los colgantes de pequeñas cabezas de caballo talladas en hueso halladas en la cueva de Tito Bustillo en Ribadesella.

paleolítico superior

Collar hecho con dientes

A partir de año 13.500 BP se desarrolla un magdaleniense tardío que deriva a un período de transición caracterizado por la mejoría climática, el progresivo abandono de las cuevas y en consecuencia el abandono del arte rupestre. A partir de este momento el ser humano se adentra en una nueva etapa conocida como Mesolítico que representa la transición entre el hombre prehistórico y el hombre sedentario – agricultor.

 

Algunos lugares de ocupación durante el paleolítico superior asturiano

En el Centro – Occidente de Asturias los asentamientos se concentraron en torno a la Cuenca del río Nalón, en zonas de baja altura y no demasiado accidentadas, eran asentamientos de interior que adquieren un carácter permanente sobre todo en las últimas etapas de Paleolítico Superior. Ejemplos de estos yacimientos son la Cueva de la Paloma o Cueva Oscura de Ania en Les Regueres, la cueva de La Peña de Candamo en Candamo, La Cueva de Les Mestes en la confluencia de los ríos Nora – Nalón, el Abrigo de la Viña, la cueva de La Lluera y la cueva de Las Caldas en Oviedo, La Cueva del Conde en Santo Adriano (Tuñón) o la Cueva del Molín en Morcín.

La gran proximidad de estos yacimientos y la gran cantidad de restos encontrados refuerzan la existencia de una fuerte comunicación entre los distintos grupos de población, incluyendo los asentamientos costeros y del centro – oriente de Asturias. El registro paleolítico del Nalón ha permitido observar que se abastecían tanto de los recursos de las zonas colindantes como de las zonas más alejadas, prueba de ello son los restos concheros y de animales marinos obtenidos tras desplazarse de 30 a 40km en dirección a la costa, y los restos de otros materiales como por ejemplo el sílex foráneo cuya extracción se realizaba a 200km como mínimo.

La población del oriente asturiano estableció la mayor parte de sus asentamientos permanentes en la costa y aprovechó otros asentamientos temporales en las zonas de interior. La zona de ocupación más destacada es la asociada a la cuenca del río Sella y a la cuenca del río Deva. Estos yacimientos costeros muestran una gran actividad en torno a la pesca y al marisqueo, recursos que formaban parte de su dieta diaria. Eran poblaciones que aprovechaban los meses más cálidos para desplazarse a los bosques de interior y abastecerse de carne. Los restos concheros encontrados en cuevas de interior revelan esta trashumancia.

La escasez de asentamientos de interior en el oriente asturiano se debe principalmente a que las lenguas de hielo glacial aún se situaban por esta época sobre los 700m de altitud y a que el terreno de interior es muy accidentado, posee sierras prelitorales bastante elevadas y tras ellas se levantan los Picos de Europa. Algunos de los asentamientos más representativos de la rasa costera son el complejo del macizo de Ardines en Ribadesella donde se localiza la cueva de Tito Bustillo, la Cuevona o la Lloseta; entre Posada de Llanes y LLanes se encuentran Cuetu la Mina, La Ería, La Riera y Trescalabres; por último en Ribadeva destacan El Pindal y la cueva de Mazaculos. Los asentamientos de interior se reparten entre Cangas de Onís donde destacan cuevas como el Buxu y la Güelga; Cabrales donde se encuentran Los Canes, la Cueva del Tiu Llines y la Cueva de Arangas, y Peñamellera Baja con El Llonín y la Loja.

PDF – listado con algunos yacimientos paleolítico superior asturiano

 

Restos humanos del paleolítico superior hallados en Asturias

José María Pérez Iglesias, en su artículo “Las prácticas funerarias en la Península Ibérica durante el paleolítico superior y el epipaleolítico”, publica un listado de cuevas con restos humanos pertenecientes al paleolítico superior, dichos restos no llegan a componer cuerpos enteros pero si han aportado datos sobre el número de personas a los que se corresponden. Estas cavidades son el antecedente a los enterramientos desarrollados durante el periodo posterior, el mesolítico. Entre las cavidades citadas están:

Durante la cultura solutrense: Las Caldas, El Buxu, Cuetu la mina y la Riera. Los restos son escasos, se reducen a dientes o falanges, en las tres primeras los restos eran de 1 persona por cada cueva, en el caso de La Riera aparecen restos correspondientes a 2 personas (un niño y un adulto). El número total de restos humanos catalogados durante el solutrense pertenecían, en total, a 5 personas (4 adultos y 1 niño).

Durante el magdaleniense aparecen restos en Tito Bustillo con 2 cuerpos (1 adulto y 1 niño), La Paloma con dientes de 1 persona y La Lloseta con restos craneales de otro individuo. En total se documentan 3 personas (2 adultos y 1 niño).

Los restos humanos durante todo el paleolítico asturiano resultan bastante escasos y, entre los pocos encontrados la presencia de niños parece indicar una cierta tasa de mortalidad infantil a tener en cuenta. Durante el período siguiente se asientan los campos sacros en el interior de las cuevas, el mesolítico muestra los antecedentes de la posterior cultura megalítica.

 

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